Nunca te olvidare.


Advertencia: Este Fanfic se ubica justo después del Final de Shingeki No Kyojin, si no estás al día con el Manga abstenerse de leer.


—Ella al final, termina siempre viniendo aquí… —Dijo una niña rubia, vestida con trapos quien tenía una mirada tranquila mientras miraba al horizonte.

Junto a ella se encontraba Eren Jeager, el último portador del Titan Fundador, quien imitaba las acciones de la niña, ambos se encontraban en lo alto de una pequeña colina, a la sobra del árbol donde todo había comenzado y donde sus restos descansaban.

—Ha pasado mucho tiempo, aun así ella no puede superarte. —Volvió a decir la niña con seriedad, haciendo que el antiguo Titan cambiante suspirara. — ¿Es esto lo que querías, verdad?

Eren solo cerro los ojos con tristeza cuando se percató que una joven mujer subía la pequeña colina, quien no era otra más que Mikasa Ackerman, la heroína que había dado fin a la guerra de los titanes al asesinarlo.

La expresión de ella era serena, como siempre, pero llegaba con un aire de tristeza al lugar, donde diariamente se quedaba horas y horas cerca de su tumba hasta que finalmente anocheciera.

La muerte de Eren había hecho mucha mella en Mikasa, quien se había separado de todos sus amigos y solo muy rara vez visitaba al grupo, aunque Armin y Jean solían visitarla a ella con frecuencia, pero no importa cuánto insistieran, Mikasa no quería irse de este lugar, donde yacía la tumba de su amado.

La pelinegra se sentó, apoyando su espalda en el árbol, mirando a la lápida de él por un momento, antes de girar su vista hacia el frente, era su rutina diaria, rutina que, a Eren, quien la veía todo los días no le agradaba en lo absoluto.

—No, Ymir. Esto no era lo que yo quería. —Dijo Eren apretando los puños al ver como Mikasa estaba sentada en silencio con una mirada triste.

—Pero le dijiste a Armin que querías que ella nunca te olvidara, que querías que te llorara por más de 10 años. —Comentó la pequeña rubia con serenidad. —Solo han pasado 3 años desde aquello, pero no se ve como si alguna vez ella pudiera seguir adelante por su cuenta.

Silencio.

—Se lo que pedí, pero, no quiero que ella desperdicie su vida anclada en mi recuerdo, Mikasa es fuerte, con el tiempo ella podrá superarme, de eso estoy seguro. —Expresó Eren.

Ymir entrecerró sus ojos, girando a ver al chico quien tenía puesto su vista en Mikasa, quien no había dicho palabra desde que había llegado como era habitual en ella.

—Eren, desde siempre, tú fuiste la cadena que limitaba a Mikasa, y aun después de todo, lo seguirás siendo. —Le dijo ella con cansancio, haciendo que Eren frunciera el ceño.

— ¿Acaso crees que no lo sé? Si pudiera borrarle la memoria lo haría ahora mismo, Mikasa no se merece esto. —Comentó el con enojo e Ymir negó con la cabeza.

—No, no lo harías. No mientas para hacerte sentir mejor. Ella es una mestiza de Ackerman, el poder de la coordenada no le afecta a ella, además, siempre has sido un joven egoísta, nunca querrías que ellos te olviden, aun si significan que tengan que sufrir.

—Deja de hablar como si me conocieras…

—Eren, te conozco mejor que tú mismo. Después de todo, hemos estado repitiendo la misma historia una y otra vez, sin encontrar nunca el camino correcto.

Silencio.

Eren bajó la cabeza, mientras apretaba los dientes con tristeza, Ymir tenía razón, él siempre se caracterizó por ser alguien egoísta, y a pesar de que se preocupaba por sus amigos, los dejaría sufrir si con eso podrían recordarlo...

Pero Mikasa no era su amiga.

—No. Si pudiera hacerlo, estoy seguro de que borraría su memoria, Mikasa se ha esforzado tanto desde nuestra niñez, merece tener una vida feliz. —Dijo finalmente Eren con determinación, determinación que hizo a Ymir sonreír.

—Así es, Eren. —Dijo la Fundadora manteniendo su sonrisa. —Pero, al final todo este sacrificio fue un esfuerzo en vano. Aun no eres libre, tu destino sigue estando atado a mí, porque aún sigo sin ser libre.

—… Lo sé. —Dijo Eren con seriedad.

Él ya lo sabía, Ymir aún no era libre en lo absoluto, en el retumbar, Eren había podido acceder a todo el poder de la coordenada, podía ver tanto el pasado como el futuro, y los recuerdos de Ymir, aunque desordenados y borrosos, eran muy claros en lo que ella quería.

Un sentimiento banal y mundano, algo tan sencillo que la haría sentir libre.

Y Eren no pudo obtenerlo para liberarla, y por ende, el ciclo se repetiría una vez más hasta que diera con la respuesta correcta.

—Siempre he anhelado el amor, quise tenerlo, experimentarlo, pero nunca fui capaz de hacerlo. Incluso los siguientes fundadores nunca tuvieron amor en sus vidas, porque estaban anclados al voto de renuncia a la guerra. —Explicó ella con tristeza. — Pero, tú eras diferente, tú no tenías sangre real, no estabas atado a ningún voto, y esta chica estaba perdidamente enamorada de ti.

Ymir apuntó a Mikasa, quien ahora se encontraba llorando en silencio con una de sus manos por encima de la tumba de Eren, con los dientes apretados, ella intentaba inútilmente contener sus lágrimas.

—Indirectamente, yo sentí el amor que ella te daba a ti. Fue hermoso, mucho más de lo que hubiera imaginado, obtuve lo que siempre quise, pero no duraría por mucho tiempo. —Dijo Ymir con expresión sombría. —Debes saber ya como los caminos conectan con infinidad de realidades distintas, la historia siempre se repite, hasta que encontremos el camino correcto, el cual no es este.

Silencio.

— ¿Y cuál es el correcto, Ymir…? ¿¡Cuántas veces más debo de sacrificarme y perder todo para que tú estés libre!?—Exclamó Eren con enojo a la Fundadora, quien no se inmutó ante el tono usado hacia ella. —Han sido tantas veces ya que la historia se ha repetido… Ya estoy cansado de esto, solo me hubiera gustado ser feliz con Mikasa…

—Y lo fuiste, sin embargo, ese camino llevo a la destrucción de la isla paradis, y allí tú fuiste el quien reinicio el ciclo. —Le dijo Ymir.

—No podía dejar que todos los demás murieran en pos de mi felicidad. —Se defendió Eren cerrando los ojos con pesar.

—El único camino correcto que nos dejará libres a ambos es aquel donde tú puedas vivir con ella mientras aseguras la estabilidad de Paradis. —Respondió con un asentimiento, mirando a Mikasa. —Así y solo así, seremos libres los dos y el ciclo eterno terminara.

—…

—Llevarlo a cabo es algo que escapa de nuestro control, Mikasa no puede ser influida con la coordenada, y cada decisión que ella toma cambia por completo el destino, todo siempre ha dependido de ella y estoy segura que eventualmente encontrara la respuesta correcta. —Dijo Ymir. —Tu solo debes acompañarla a cada paso del camino.

—Entiendo. —Eren dijo con un suspiro abatido. —Pero, no podemos dejar a Mikasa, ella sacrificó todo para que el mundo pudiera estar en paz.

—Es por esa misma razón que no podemos irnos aun. Ella no supera aun tu muerte y tú temes abandonarla.

—. . . —Eren no dijo nada ante eso, solo camino hasta estar en frente de Mikasa, arrodillándose para mirarla con la expresión contraída.

Mikasa se veía derrumbada, y Eren a pesar de poder comenzar de nuevo un ciclo en este infinito bucle, no quería abandonarla a su suerte, nunca pudo decirle lo que sentía, y ya nunca podría hacerlo.

Hubieron multitud de ocasiones en el pasado donde el solo le hubiera gustado lanzarse sobre ella y decirle un "Te amo", pero desgraciadamente no podría haberlo hecho, el futuro hubiera cambiado y el nunca habría podido terminar con los titanes del mundo.

Eren Jeager era una persona egoísta, tal y como señalado Ymir, el solo pensaba en sí mismo y en los suyos, daba igual cual fuera el camino en todo el infinito bucle, él siempre se aseguraba que Mikasa sobreviviera en todas las líneas, en todos los intentos, siempre.

Ella era la razón por la que todo ocurría y seguiría ocurriendo, es gracias a Mikasa que este mundo podía gozar la paz en la que actualmente se encontraban, gracias a ella millones de niños nunca pasarían por las tragedias que ellos vivieron de pequeños.

Pero Eren Jeager no estaba satisfecho, él siempre pudo parar el retumbar, detener a Ymir y volver sin problemas, pero eso sería traicionar sus principios, traicionarse a sí mismo y sobre todo, significaría que la Isla Paradis estaría condenada y con ello, Mikasa y sus descendientes también.

Por eso él nunca se detuvo, aunque le pesara en el alma masacrar a millones de personas, si eso podía salvar a Mikasa el no dudaría en hacerlo.

Eren sabía que era un monstruo, alguien despreciable y la peor persona del mundo, y aceptaba eso.

Por eso para Eren este sacrificio tampoco había valido la pena, no tenía sentido un mundo sin paz si Mikasa no podía disfrutar de él. Ella gastaba la mayor parte de su tiempo acompañando a sus restos y si bien en el calor del momento con Armin el había dicho que eso era lo que quería, ahora se arrepentía de pedirlo…

.

.

.

—Eren… Quiero verte… —Murmuró Mikasa entre lágrimas, su bufanda mal colocada caía por sobre su ropa, pero ella no se molestaba en recogerlas en lo absoluto, demasiado triste para hacerlo.

El susodicho miró a Mikasa con desánimo, cualquier rastro de la mujer fuerte que había conocido había desaparecido, solo dejando a una persona muy afligida y solitaria.

—Lamento que tenga que pasar eso. —Dijo Ymir con tono triste mientras se acercaba a Mikasa y a Eren.

El chico solo acercó sus manos hacia la bufanda, intentando tomarla con ellas, pero atravesándola junto a todo el torso de Mikasa, como si fuera un ser intangible, que por supuesto lo era.

— ¡Maldición!—Exclamó Eren haciéndose a un lado y golpeando el suelo, justo delante de donde se encontraba su tumba.

—… —Ymir solo miraba a Mikasa sin decir palabra.

Mientras que Eren se había arrodillado en el suelo, apoyando su peso en sus codos y bajando la cabeza.

— ¡Le dije que le pondría la bufanda todas las veces que quisiera, ni siquiera puedo cumplir esa promesa!—Gritó Eren con frustración, mientras escuchaba los sollozos de Mikasa.

Ymir ignoró los gritos del chico, mientras solo se giraba a mirar al cielo, cuando un ave bajaba en picado hacia el árbol donde ellos se encontraban, el fuerte sonido de sus alas alertó tanto a Mikasa como a Eren.

El ave fue rápida, deteniéndose frente a Mikasa y tomando su bufanda, esta se mostró alarmada por un momento, hasta que el pájaro simplemente acomodó su bufanda correctamente alrededor de su cuello.

Eren miraba atónito la escena, hasta que el pájaro luego de terminar de ayudarla con su bufanda voló de nuevo hacia el cielo, hasta perderse en el horizonte.

Silencio.

Ymir miraba hacia donde el ave se había ido, y Eren giro a verla con suma sorpresa escrita en su rostro.

—Ymir… ¿Fuiste tú? —Preguntó el.

—No. Fueron tus deseos quienes trajeron a ese pájaro. —Respondió ella con simpleza. —Recuerda que a pesar de que hayas fallecido, eres el portador del Titan fundador, quien puede influir tanto en el pasado como el futuro…

—… —Eren asintió ante lo que ella había dicho, levantándose y caminando hasta colocar una mano en el hombro de la niña con una pequeña sonrisa, sin creerse lo que le había dicho. —Gracias, Ymir.

—No hay de qué. —Dijo ella.

—Entonces, deberíamos comenzar un nuevo ciclo. —Comentó Eren, de la nada, sorprendiendo a la pequeña rubia que estaba con él.

— ¿No querías ayudarla a que pudiera superarte?—Preguntó Ymir realmente curiosa con sus ojos completamente abiertos.

—Ya no… No debí dudar de Mikasa ni un segundo, la conozco desde niños, ella es la mujer más fuerte que he visto en mi vida. —Fue la respuesta decidida de Eren. —Nosotros tenemos trabajo que hacer.

Ymir asintió con una sonrisa, a pesar de que nunca conoció a Mikasa directamente, sabía mucho de ella, tanto como Eren, por lo que sabía que lo que este decía era cierto, así que caminó hasta el chico mientras tomaba su mano.

— Asegurémonos de que esta vez ambos podamos ser libres. —Expresó Ymir manteniendo su sonrisa, antes de que ambos comenzaran poco a poco a desvanecerse para comenzar un nuevo ciclo en el bucle sin fin. —Y asegurémonos de que Mikasa esté contigo.

—Si. Pero antes… —Comentó Eren, girando para ver a Mikasa, el, a pesar de que ella no pudiera verla le brindo la mayor sonrisa que pudo para decirle. —Mikasa… Adiós, estoy seguro de que tendrás una feliz y muy larga vida.

Y con una risita de la niña, tanto Ymir como Eren desaparecieron del lugar, sin dejar rastro alguno, señal de que un nuevo ciclo comenzaría, un nuevo camino y un nuevo desenlace vería la luz.

Mikasa, quien ahora se encontraba levantada miraba al horizonte con una pequeña sonrisa, había limpiado el rastro de lágrimas de sus ojos y tomó con fuerza su bufanda.

—Eren… Seré feliz y viviré una larga vida, pero nunca te olvidare. —Dijo con una expresión triste, pero decidida.

Mikasa miró al cielo, donde el pájaro había venido a ayudarle a colocar correctamente su bufanda, cerro sus ojos mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios de nuevo.

—Gracias por todo, Eren…

Porque no importaba el tiempo que pasara, el recuerdo de Eren siempre estaría con ella, aquel chico que la salvó de ser vendida, y quien representó la luz más radiante que había visto en su vida.

Y aunque su leyenda se borrara, aunque fuera odiado por algunos, respetado por otros, Mikasa era la única que lo recordaría con la que el verdaderamente fue; una persona que le importaban sus amigos más que a nada.

Alguien que se enfrentó al mundo entero solo para asegurarles un futuro.

Ese era Eren Jeager.

Y Mikasa nunca lo olvidaría.


Fin.


Buenas, aquí vengo yo con un Oneshot de Attack On Titan, que personalmente es mi Manga/Anime favorito. Teóricamente es mi primer acercamiento como tal a este fandom.

Esta idea se me ocurrió después de leer el final del manga —Que a pesar de que algunos dicen que es basura, yo lo considero un final muy bueno. — como una especie de ampliación.

No soy de escribir cosas deprimentes, por lo que intenté hacerlo lo más ameno posible, una sencilla historia con un mensaje que —Creo— es muy bonito, con tintes de EreMika.

No tengo mucho que decir más allá de que espero que este les haya gustado y que en algún futuro tengo planeado más proyectos de Shingeki entre manos.

Como siempre, cualquier crítica o comentario es bien recibido.

Un saludo.