Un Año Más

Por: Escarlata

Precure pertenece a Toei, el plot es mío

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Honoka lucía emocionada, Nagisa y sus compañeras podían notarlo de inmediato y nadie podía culparla. Su cumpleaños caería en sábado, el día siguiente, y podría pasar todo el día con sus padres. Estos ya estaban en camino y llegarían al aeropuerto el sábado temprano.

Y ya Honoka podía verlos con un montón de regalos.

Sus padres no necesitaban saber a Honoka le tomó meses decidirse a abrir los regalos de su cumpleaños pasado. No era porque Honoka no quisiera los regalos, más bien decidía esperar un poco más y abrirlos con tiempo para sorprenderse mejor. Había ropas y accesorios que compraron en los sitios por donde viajaron, libros por supuesto, diccionarios de idiomas extranjeros que Honoka leía ávidamente antes de dormir, discos de música extranjera y en una última caja encontró una laptop que era la que actualmente usaba para sus trabajos escolares.

Sí, siempre le parecía excesiva la cantidad de regalos, pero tampoco los culpaba y recibía cada uno de ellos de buena gana.

─Oye, Honoka.

─¿Mm?

─¿Llevarás a tus padres al Tako Café? Akane y Hikari seguro que prepararán otro pastel especial para ti ─y por la cara que ponía Nagisa al decir eso, era obvio que a ella le daba más ilusión el pastel que a la cumpleañera.

─Sí, mis padres quieren comer ahí de nuevo. Aún no planeamos lo que vamos a hacer por la mañana, pero estaremos en el Tako Café para la hora de comer ─respondió Honoka con una sonrisa feliz. Platicó con sus padres la noche anterior y al menos esos eran los planes.

Aya y Taro le aseguraron que había finalizado con todos sus pendientes y nada les iba a interrumpir la salida. De hecho, se iban a quedar hasta el domingo en la noche y eso la tenía más feliz.

─¡Genial! Entonces te estaremos esperando en el Tako Café ─ver a Honoka contenta ponía contenta a Nagisa. La deportista miró al cielo y sonrió─. Oye, Honoka... ¿Has pensado en ir con ellos a Europa? Por alguna razón creo que tus padres aún tienen esa idea en mente.

Honoka le miró un momento, no dejó de sonreír. No tardó en mirar el cielo al igual que su compañera. ─Los echo de menos, no lo niego, y sin duda sería emocionante visitar otros países y aprender más, pero...

Nagisa miró de reojo a su compañera, se sentía curiosa porque sabía lo mucho que le gustaban a Honoka las cosas nuevas. ─¿Pero...?

─Siento que todavía no es tiempo, sí me gustaría viajar, pero no es el momento, aún hay muchas cosas que quiero hacer aquí ─respondió la estudiosa chica mientras miraba con dulzura a su mejor amiga.

─¿Cómo qué? ─preguntó una curiosa Nagisa.

Honoka no pudo responder esa pregunta tan pronto como las anteriores. Suspiró hondo y miró al frente, ninguna de las dos había dejado de caminar, de hecho iban camino a su casa a hacer sus deberes escolares. No podrían ir al Tako Café con los demás, tenían mucho por hacer y quería tener el fin de semana libre. Nagisa también, por cierto.

─Primero, me gustaría terminar la preparatoria en Verone ─fue la primera respuesta que pudo dar. Había muchas más pero esas eran de carácter más... Privado. Personal. Romántico, pero no debía mencionarlo o quedaría en evidencia. Decir que quería lograr algo aunque fuera pequeño con Nagisa era un deseo demasiado grande.

Podía recordar perfectamente bien esa noche de Navidad donde Nagisa gritó sus sentimientos por Fujimura a todo pulmón en ese parque. Y todo mundo escuchó menos Fujimura, por cierto. Eso último no sabía si calificarlo como una situación ridícula o graciosa... O ambas. Sólo podía suspirar cada que le llegaba a la cabeza esa cita grupal.

Por culpa de las batallas hasta días antes de su graduación, la situación con Fujimura no siguió y era obvio. No tenían demasiado de haber comenzado las clases y veía a Nagisa muy normal, bastante tranquila de hecho a pesar de no haber coincidido más con el futbolista, y eso le constaba porque pasó mucho tiempo de sus vacaciones de primavera con Nagisa, Hikari y sus compañeros mágicos.

No estaba segura de si valdría la pena intentar algo más ahora que no tenían batallas por librar, menos a sabiendas que Nagisa había aceptado y admitido sus sentimientos por Fujimura, al menos a sí misma.

Era una situación que la mandaba a callar de muchas maneras y por muchas razones.

─¿Y cuáles son las otras razones? ─preguntó Nagisa, Honoka se puso pensativa de repente.

─Tampoco me gustaría dejar sola a mi abuela ─esa respuesta sí la podía decir.

─Sabes que si la abuela te escucha decir eso, te dirá que no debes preocuparte por ella ─comentó Nagisa y sonrió al ver a Honoka reír.

─Lo sé. Así es ella, no le gusta preocupar a nadie, pero en serio quiero pasar más tiempo a su lado, aún hay muchas cosas que quiero saber de ella y sé que no me las dirá a menos que le haga preguntas más concretas.

─Ni que lo digas ─dijo Nagisa con una risa pequeña─. ¿Algo más?

─No quiero dejarlas, ni a Hikari, ni a ti, tampoco a Mipple y a los demás ─esa parte era cierta también.

Nagisa sonrió y soltó un suspiro hondo, eso Honoka lo notó. El gesto de su mejor amiga cambió de un momento a otro, incluso se llevó una mano a la nuca. Conocía el lenguaje corporal de Nagisa y podía decir con un 80% de seguridad que su amiga estaba nerviosa.

─¿Nagisa?

─Sé que es mañana, pero ─la deportista tomó aire de manera honda, suspiró de nuevo y comenzó a buscar algo en el interior de su mochila─... Digo... Es el tercer cumpleaños que puedo darte algo... Un año más, ah... Juntas, digo... Bueno ─finalmente encontró lo que buscaba, una caja pequeña de color blanco, se la extendió─. Quiero darte un regalo antes que nadie. Ten. Feliz Cumpleaños, Honoka.

─Nagisa, ¡gracias! ─la estudiosa chica tomó la caja y la contempló con una sonrisa en los labios. Una sonrisa amplia y llena de alegría. La caja era sencilla, de cartón delgado con un lindo moño azul. Abrió la caja con sumo cuidado y dentro había un par de pendientes blancos con forma de estrella. Abrió la boca sin poder creerlo─. Son hermosos.

─Ah... Bueno... Ya estamos en preparatoria y podemos usar unos accesorios más y un poco de maquillaje y... Bueno... Tú siempre has sido bonita y... Esos aretes... Los vi y sabía que se te verían muy bien ─los vio en el mercado de pulgas hacía un par de semanas cuando salió de compras con su madre y pasaron a curiosear al sitio. Al ver los pendientes, de inmediato dijo que se verían geniales en su mejor amiga, su madre la escuchó, sonrió y luego rió cuando la deportista se quejó porque a pesar de no ser terriblemente costosos, no tenía suficiente dinero consigo porque acababa de comprarse golosinas.

Su madre le hizo un préstamo a cambio de trabajo en casa. Nagisa aceptó con emoción.

─Los usaré mañana que salga a pasear con mis padres, ¡muchas gracias, Nagisa, me encantaron! ─y dejándose llevar por su alegría y una súbita emoción, besó la mejilla de Nagisa...

Y luego retrocedió dos pasos al darse cuenta de lo que había hecho. Nagisa también reaccionó muy a su modo por culpa del cariñoso gesto. Se puso roja hasta las orejas, al igual que Honoka, mientras se sujetaba la mejilla afectada.

─Ah...

─Yo... Nagisa... Ah... Lo sien-

─¡No te disculpes! ─no miraba a Honoka pero tampoco se alejaba más─. N-no me molestó, sólo... Me tomaste por sorpresa, es... Es todo ─se frotó el rostro para tratar de quitarse el sonrojo, obviamente sin éxito.

─D-de acuerdo... Y gracias de nuevo por el regalo. En... En serio me gustó ─dijo Honoka entre tartamudeos, tratando de componer la situación. Nagisa no se veía molesta pero sí afectada. La miró de reojo sin cerrar la distancia que hicieron. Guardó su regalo en su mochila y tomó mucho aire. Miró a su amiga, su compañera... Tragó saliva y le extendió la mano al menos en ese tramo antes de llegar a su casa.

Nagisa tardó dos segundos en notar la mano de Honoka y su siguiente movimiento fue automático: tomó la mano de su compañera sin pensarlo siquiera. ¿Cómo no sujetar esa mano que le daba calma y calor? Siguieron caminando tomadas de la mano, lo hicieron en silencio al menos por unos cincuenta metros más de camino.

─Gracias, Nagisa.

─No me agradezcas nada, Honoka. Me alegra que te gustara mi regalo.

Ambas sonrieron pese a no mirarse.

Sus manos unidas siempre se sentían bien. Estaban a unos minutos de llegar a casa de los Yukishiro, tendrían el resto de la tarde para terminar sus tareas y pasar el rato. Mepple y Mipple no tardarían en despertar y podrían pasar el tiempo juntos jugando o conversando. Era un buen plan para la tarde.

Mientras seguían su caminata en silencio, una figura se dibujó frente a ellas, una persona se acercaba en su dirección. Ambas levantaron la vista y de inmediato lo reconocieron, era Fujimura. Llevaba ropa deportiva normal, ambas sabían que volvió rápido a casa para cambiarse e ir a otro entrenamiento en uno de los campos de uso público del distrito.

Honoka conocía los síntomas de Nagisa al verlo así, al pasar cerca suyo. Lo primero que le pasó por la cabeza era que Nagisa se pondría tensa, luego temblaría, luego pegaría un respingo y, lo que esperaba aunque no le gustara la idea, era que le soltara la mano y tomara distancia en un ataque de pánico.

Sintió a Nagisa tensarse, era el primero de sus síntomas esperados. Honoka aflojó el agarre de su mano por anticipado al notar la sonrisa de su amigo de la infancia al verlas, eran escasos metros los que tenían de distancia. Sin embargo, en lugar de ver a una Nagisa en pánico por la súbita cercanía del objeto de su afecto, sintió que ella le tomó la mano con firmeza e incluso cerraba un poco la distancia entre ambas. Ahora estaban un poco más juntas.

─Ah...

Honoka no pudo decir mucho, Fujimura habló primero apenas se detuvo frente a ellas para al menos saludarles.

─¿Van a tu casa, Honoka? ─preguntó el futbolista con la sonrisa amable de costumbre.

─Sí, tenemos que hacer los deberes de la escuela y...

─¡Y mañana vendrán sus padres, ya sabes, por su cumpleaños! ─informó Nagisa sin soltar a Honoka. Se le veía muy normal y eso se notaba a leguas.

─Cierto, mañana es tu cumpleaños. Diviértete mucho con ellos, ¿de acuerdo?

─Lo haré, tú esfuérzate mucho en tu entrenamiento. No te sobrepases.

─Nunca lo hago ─el chico discretamente notó sus manos unidas y sonrió─. ¡Las veo el Lunes! ─y sin más, siguió su veloz carrera para seguir con su entrenamiento de la tarde.

Nagisa soltó suspiro, pese a ser discreto, Honoka lo notó. La deportista no soltó a Honoka, sólo la animó a seguir su camino. Se sonrojó mucho al decir sus siguientes palabras.

─No te soltaré...

─¿Uh? ─Honoka miró a Nagisa y la analizó un poco, estaba nerviosa pero no tensa, estaba sonrojada pero no al punto de quedar inhabilitada. Sintió un calor en su pecho y luego en sus mejillas─. Nagisa...

─Vamos, tenemos mucho por hacer y... Y ellos no tardan en despertar y... Tenemos tarea por hacer.

Honoka sonrió y correspondió el gesto con un gentil apretón. ─Si terminamos temprano, podemos jugar un rato, ¿recuerdas el paquete que mis padres me mandaron hace un par de semanas?

─Sí, era una caja algo grande.

─Es una consola de juegos, con varios juegos.

─¿En serio? ¡No puedo creerlo, es genial! ¿Y qué estamos esperando?

Sin soltarse las manos, ambas corrieron en tramo que les quedaba a casa de los Yukishiro. Nagisa no soltó a Honoka. Honoka no se soltó de Nagisa.

Un año más juntas, un cumpleaños más compartido con Nagisa.

Nagisa dijo que no la soltaría, lo que quería decir que el año entrante, en su cumpleaños y en el de ella, seguiría a su lado. Honoka sólo pudo sonreír.

Quizá sí podría lograr ese poco, o quizá algo más, de lo que deseaba con Nagisa.

─Nagisa, gracias.

La aludida sólo se sonrojó más.

FIN