|Aquí dentro las estrellas ya no brillan|

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¿Quién eres? Tú no eres Higa-san.

La voz tenía un tinte rudo y seco. Claramente adulto. Por un segundo sintió un escalofrío de reconocimiento erizándole los vellos de la nuca, mientras sus ojos se dirigían a esa esfera de energía que conforme hablaba, cobraba mayor tamaño.

La pantalla donde veía todo aquello lo dejó perplejo por varios segundos.

¿Quien eres? —reiteró la voz con voz demandante.

—Soy Kazuto… Kazuto Kirigaya —respondió.

Un silencio intenso se desencadenó tras sus palabras. La esfera cambió su forma pero ningún sonido salió de ella. Pensó que posiblemente no le había oído con propiedad. Pero la voz le interrumpió con un tono ligeramente jocoso.

Así que eres el original.

El joven se aceró a la pantalla —¿El original?

Te han mantenido en secreto mi existencia ¿verdad? Pero, yo soy tú. Y tú eres yo… Somos la misma persona

—¿Es una broma?

No me parece el momento más adecuado para bromear, cuando tú eres quien tienes a mi reina…

Kazuto miró a su alrededor, pero nadie estaba ahí. ¿Dónde se había metido Higa? ¿Y qué era todo eso? ¿Qué era aquel extraño cubículo tecnológico?

La reina es lo más valioso que tengo ¿sabes? Es la luz de mis ojos, la razón por la que sigo aquí… Hubiera dado cualquier cosa porque siguiera con vida… pero fue su decisión desaparecer y nunca le pudimos negar nada… ¿verdad?

—¿Quién eres? ¿A qué reina te refieres?

¿Aun no te queda claro, Kirito? Yo soy tú… El rey de Underworld, conocido como Star King… el gobernante de las estrellas.

—¿Y-y la reina…? —preguntó aunque temía la respuesta.

Star Queen, Asuna la reina estelar.

El dolor de cabeza que le siguió a sus palabras hizo que se llevara las manos a las sienes palpitantes. Como cada vez que intentaba recordar algún detalle de su estadía en Underworld sentía que algo le taladraba las memorias. Un dolor horrible e insoportable que nacía desde el mismo foco de sus pensamientos.

Tú pediste que la borraran.

—A-Asuna…

He sentido su espíritu débil… Y aunque no pueda estar físicamente a mi lado, su conciencia me busca… Hay detalles que no se han borrado de su memoria y puede ser peligroso… Puede ponerse en contacto conmigo y ya no me creo capaz de decirle que no. Le necesito… ¿sabes lo que es vivir una eternidad sin la otra mitad de tu alma? Si desea reclamar su trono en Underworld no voy a detenerle… La necesito, posiblemente más que tú.

—N-no te atrevas a hacerle nada a Asuna…

Me temo que no estás en posición de exigir nada, Kirito-kun. Yo soy el rey y ella… Asuna es mi reina.