|I'm Back, Asuna...|

Usar la manipulación del terreno, para crear esas infinitas escaleras hacia la puerta de World End Altar y así ejecutar la consola del sistema, me había agotado. Y aunque mis piernas seguían moviéndose, subiendo los escalones, lo cierto era que sentía como miles de agujas atravesando mis músculos. El cansancio de la batalla, sumado a las sucesivas veces que había hecho uso de mi poder, estaba a un paso de doblegarme.

Pero tenía que hacerlo. Debía transferir la información de Alice a Higa-san y Kikuoka-san… Ellos esperaban que lo hiciera; si el Fluclight de aquella guerrera caía en malas manos, Kirito-kun no se lo perdonaría. Además, él confiaba en mí.

Era increíble como él se abandonaba por completo a mis decisiones, cuando ni siquiera yo confiaba en mi propio juicio. Pero supongo que mi novio veía las cosas de distinta manera; así como solo yo sabía lo fuerte e intrépido que él era; lo mucho que ha madurado desde que lo conozco.

Kirito-kun era maravilloso.

Esa verdad resonó en mi subconsciente mientras apretaba la mano de mi compañera y le urgía que corriera. Sentí su renuencia a moverse. Detrás nuestro, la batalla de Kirito-kun y Gabriel arreciaba, y ella estaba tan preocupada, como yo por su vida.

Los chispazos que emitían sus aceros al chocar entre sí, cada tanto iluminaban los fríos contornos del cielo, como si fueran cientos de fuegos artificiales que explotaban más allá de las nubes. Los relámpagos tenían un doble propósito y hasta servían para alumbrar nuestro camino.

No quería voltear, pese a los gritos de desesperación que Alice emitía. La lucha debía verse terrible, y aunque mi corazón se estrujaba en mi pecho y la respiración me cortaba los pulmones, no podía detenerme a mirar. Aunque mi interior se derretía por ver como iba el enfrentamiento de allá, me negué terminantemente a flaquear.

Confío en ti, Kirito-kun.

Las lagrimas fluyeron de mis ojos y se convirtieron en gemas de luz que se unieron a las estrellas que de repente inundaron el cielo. No podía voltear. El final del camino estaba cerca, apreté el paso y con las pocas fuerzas que me quedaban salté los últimos peldaños. La fachada de aquel hermoso lugar se recortó ante mi asombrada visión

—¡Vamos Alice es nuestra oportunidad! —me limpié las mejillas antes de voltear hacia ella y tironear su mano, llamando su atención.

Ella tenía los ojos cuajados de lágrimas —Asuna… Kirito está…

—No te preocupes por él —me felicité mentalmente de que mi voz no reflejara mi real estado de ánimo —¡Vamos! ¡Falta poco!

El World End Altar era un edificio precioso, semejante a una catedral. Por un momento, su arquitectura me recordó a las construcciones antiguas de Aincrad; con una pequeña cúpula dorada y los edificios anexos de color blanco, semejantes a dos torres. Un precioso jardín se extendía en arcada desde la entrada hasta la puerta dándonos la bienvenida, flores multicolores completaban el paisaje; sin duda un escenario muy distinto a la desolación que había visto tras la guerra. Sujeté con ahínco la mano de la guerrera y la arrastré conmigo los metros restantes.

Subimos el último tramo de escaleras y abrí la puerta. La consola del sistema apareció ante mí. Solté la mano de Alice por un momento, mientras creía que correría hasta el borde de la isla flotante y se aventaría hacia abajo para ayudar a Kirito-kun. Pero no lo hizo. Se quedó a mi lado observando como presionaba el botón del panel central.

—Estamos aquí —hablé al intercomunicador sin más preámbulos innecesarios. Sabiendo que el tiempo apremiaba.

Asuna-san rápido… —al parecer compartíamos idénticas ideas. La doctora Rinko no preguntó nada, ni se deshizo en especificaciones de último minuto. Fue directo al grano.

Agradecí que Alice estuviera tan impresionada como para preguntar qué pasaba, y por qué una extraña voz femenina se oía desde ese aparato. Sin duda estaba atontada por todo lo que estaba ocurriendo a nuestro alrededor. Ingresé las coordenadas que me habían dado, en el mismo momento en que el cielo pareció explotar en luces de miles de colores. Las estrellas barrieron las nubes y como por arte de magia el firmamento empezó a aclararse.

La fase de aceleración que Kirito-kun mencionó mientras volábamos en el cielo, estaba empezando.

Alice se giró en ese mismo momento y extendió la mano, sin duda su corazón seguía sangrando por lo que ocurría en aquella batalla allá abajo, pero no terminó de ejecutar su acción. Sus labios gritaron el nombre de Kirito-kun sin duda… y en medio de un relámpago de luces desapareció.

Asuna-san, ya tengo el LightCube de Alice en mis manos… —la voz del otro lado sonó desesperada —¡Debes apurarte! ¡Tienes solo treinta segundos para ir en busca de Kirigaya-kun y traerlo aquí…!

Mis hombros se hundieron antes de que me diera cuenta. Me quedé mirando el panel de control en silencio mientras los segundos transcurrían.

¡Asuna-san! ¿Estás ahí? ¡Debes cerrar sesión rápido, tan solo te quedan 10 segundos!

—Lo siento Rinko-san.

¿Por qué? ¿Qué estás tratando de hacer?

—Yo me quedaré aquí, al lado de Kirito-kun —dije con serenidad. Mi voz estaba calma como un estanque, me sentía muy tranquila y conforme con la decisión que estaba tomando —Gracias por todo lo que hiciste por mí, sin tu ayuda nunca lo hubiera encontrado. En verdad muchas gracias… —hice una reverencia aun sabiendo que no podría verme, pero en verdad le debía mucho a esa mujer. Fue mi benefactora en muchos aspectos —Por favor, cuiden a Alice. Es un poco temperamental y directa, pero tiene un gran corazón y es noble. Sé que se enojará un poco cuando se entere que ni Kirito-kun ni yo estaremos a su lado, pero ayúdenla por favor…

Asuna realmente eres muy valiente… —sentí un pitido ensordecedor del otro lado y supe que el tiempo se estaba escurriendo de mis manos —Vas a hacer lo que yo jamás hice por la persona que amo, lo dejé solo en ese mundo… Lo amaba demasiado, pero… no pude. En cambio, tú eres capaz de sacrificarte con los ojos cerrados…

Sonreí, pese a que sabía que el gesto pasaba desapercibido para ella —No soy valiente, puede sonar egoísta, pero no sería capaz de vivir si Kirito-kun no esta a mi lado… —cerré los ojos —Por favor cuiden a Alice y dile a nuestra familia que lo sentimos mucho, y si no podemos vernos nunca más, diles… —la alarma hizo un ruido ensordecedor que obligó a que me cubriera los oídos —… diles que los amo… —murmuré a la nada sabiendo que ya no podría oírme.

Un pesado silencio se extendió en el ambiente. La consola había dejado de funcionar como la doctora Rinko-san predijo. Me había quedado aquí, de este lado, en Underworld. Y no sé si volvería a ver a mi familia alguna vez… mamá, papá… onii-chan… lo siento…

Me di la vuelta, notando la claridad dulce que entraba por la puerta que habíamos dejado abierta. El cielo se adivinaba azul, como en un día de verano, acariciado por los cálidos rayos de Solus. Aspiré aire trabajosamente… mis pecho se estrujó y mis hombros se sacudieron imperceptiblemente. No, no quiero llorar. No debía hacerlo. Debía ser fuerte para Kirito-kun. Mi familia lo entendería… mi amor por él era infinito como el espacio…

Cerré los ojos reprimiendo la traicionera humedad, cuando despegué los párpados segundos después, vi una pequeña figura negra, la cual fue creciendo al punto que lo reconocí. Mis ojos volvieron a escocerse, pero esta vez de la alegría de saberlo vencedor.

Noté que caminó por el sendero, se le veía algo agotado, pero tan guapo como cuando salió victorioso de su encuentro con PoH. Se detuvo en cierto momento y miró al cielo. Quizás estaba dando una plegaria de agradecimiento…

De pronto su fachada se resquebrajó y estaba de rodillas, llorando como un niño pequeño y balbuceando cosas que, gracias a la distancia que nos separaba, no pude oír. ¿En verdad creyó que se iba a quedar solo? ¿Que iba a librarse de mí tan fácilmente?

Nunca había sentido tanta serenidad como en ese momento, mientras descendía las escalinatas de aquel extraño templo y mis botas pisaban los mosaicos de granito blanco. Caminé en línea recta ante él, sintiendo el perfume de la flores que me cosquilleaba la nariz, condensándose en un bálsamo a nuestro alrededor.

El sonido de mis pasos debió alertarlo, levantó la cabeza y vi sus preciosos ojos azules, cuajados de lágrimas. Me detuve frente a él y le sonreí.

—Kirito-kun.

La expresión que me devolvió fue digna de fotografiar. Se le veía tan sorprendido como esperanzado. Se limpió los ojos con la manga.

—A-Asuna…

—Como siempre cuando me voy por un momento, te conviertes en un bebé llorón —le dije en un tono travieso, y me incliné para que pudiera leer mis labios en lo que diría a continuación —¿Creíste que te dejaría solo aquí? ¿Recuerdas lo que te dije aquella vez que rescatamos a Sinonon, tras los eventos de GGO? —sus ojos latieron en reconocimiento, y nuevas lágrimas semejante a perlas, oscurecieron su mirar antes derramarse por sus mejillas — Dije que te acompañaría hasta el fin del mundo si era necesario…

—E-estás loca…

—Lo sé, me lo han dicho muchas veces. ¿Debería empezar a creérmelo? —le extendí la mano para ayudarle a incorporarse, pero él rechazó el gesto orgullosamente.

En cambio, se puso de pie por sí mismo, y con una velocidad que podría equipararse a la mía, corrió hasta donde yo estaba. Sus brazos me rodearon con tanta fuerza que solté un pequeño grito de sorpresa. Su rostro se enterró raudo en mi pecho, y otra vez se deshizo en lágrimas.

—Kirito-kun… —acaricié sus cabellos, en un movimiento suave y conciliador —Mi Kirito-kun.

No sé que corría por su mente en esos momentos. Lo cierto fue que sus brazos nunca mermaron la fuerza con la que me tenía sujeta, pese a que su cuerpo temblaba imperceptiblemente, nunca se separó de mí.

—Gracias Asuna —susurró de modo casi inaudible —No necesito nada si tú estás aquí conmigo.

Otra vez, era lo más romántico que podría obtener de él.

—Pienso igual —me incliné a susurrar contra su oído. Él parecía muy cómodo en esa posición —¿Crees que Alice se enoje mucho cuando vea que nos hemos quedado aquí?

Ante la mención de aquella temperamental guerrera, alzó la cabeza y me miró. Con paciencia sequé sus ojos. En verdad era como un niño pequeño. ¿Un niño encerrado en el hermoso cuerpo de un hombre? Sonreí.

—No pasa nada —dijo —Ella está en buenas manos, en cuanto a nosotros…

—¿Cuánto tiempo vamos a estar en este mundo? —ni Rinko-san, ni Kirito-kun me habían dicho algo al respecto y quería saber.

Él se incorporó, allí de pie me llevaba una cabeza de diferencia en altura. Sus manos se anclaron a mis caderas con cierta posesividad. Sus ojos aunque húmedos, eran tan azules y profundos como el cielo de medianoche.

—Tal vez cien años, o mas —respondió luego de una pausa.

Me reí —Es muy poco —me miró con fijeza — Mil años es como un día, y un día es como mil años si estoy a tu lado…

¡Se sonrojó! Es impensable que aun tenga el poder de apenarlo, pero así fue. Un ligero rubor cubrió su nariz y sus mejillas. Desvió la mirada incómodo.

—Ilustras mis pensamientos.

—¿Eh?

Atravesó mi espacio personal, sus manos apretaron mi cadera, y su boca me atrapó antes de que le hiciera otra pregunta. Este beso tenía el sabor de sus lágrimas. Sentí su miedo y su desesperación cuando pensó que se quedaría solo aquí. Evidentemente no podía entender que hubiera elegido estar a su lado.

¿Aun no comprendes lo mucho que te amo, Kirito-kun?

Me aferré a sus hombros y me arqueé contra él. El beso se hizo más duro y exigente, como si estuviera bebiendo de mí. Y me encantaba que lo hiciera.

Cuando nos separamos él sonreía —Este mundo acaba de nacer ¿sabes? Tenemos mucho trabajo por delante… ¿me acompañas?

—Siempre.

Rio entre dientes, e inclinándose ante mí, me alzó en modo nupcial y corrió hacia el extremo norte de la isla voladora. Sabía lo que iba a hacer, así que me mostré serena y tranquila, aun cuando saltó al vació y batió sus hermosas alas negras hacia nuestra nueva libertad.

(En honor a las alas chafas que le metieron a Kirito! Dónde quedaron las alas preciosas de ángel que imaginé? Hasta sus alas de Alfheim están mejores, oigannnn)

Bueno, un capítulo más del melodrama de la noche…

No voy a hacer una nota larga porque no tengo mucho para decir, solo seguiría soltando mi decepción, mi enojo y mi rabia, y sé que Uds no se merecen eso.

Otra vez metí cosas a diestra y siniestra, ideas de lo que me gustaría que pase, y mucho spoiler creo...También mi comparativa de cuan distintas son Rinko y Asuna, en salvar y apoyar al hombre que aman, me hubiera encantado que alguna lo dijera en la novela o en el anime. Pero meh. Obviamente.

Gracias por leer, esto seguirá porque es mi semillero de frustraciones y escenas que QUIERO y no ocurren.

Sumi~