"Ad Astra."

Por B.B. Asmodeus.


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Parejas principales: Kou Seiya (Sailor Star Fighter)/Usagi Tsukino (Sailor Moon).

Parejas secundarias: Mamoru Chiba (Tuxedo Mask)/Usagi Tsukino (Sailor Moon).

Rating general: M/Adult/R/Lemon. H/M (het) & M/M (yuri).

Categorías/Advertencias: Saltos en el tiempo. Realidad Alterna de Temporada Sailor Stars. Humor. Romance. Drama. Temas de ansiedad y ataques de pánico. Lenguaje fuerte. Hay más advertencias que contiene spoilers fuertes de la trama, si en verdad son impacientes pueden irse al final de la historia para seguir con las demás advertencias. Aunque recomiendo lo contrario, el suspenso valdrá la pena.

Advertencia especial: Como ya saben, si siguen mis historias, me gusta manejar la personalidad dual de Seiya con balance, y aunque parte de la trama tiene como catalizador el romance de Seiya y Usagi en su identidad masculina, en esta historia encontrarás que su verdadero género femenino será el predominante. Si buscas un fic con sólo Hombre!Seiya, no te recomiendo que sigas leyendo.

Sinopsis: Post-Stars. Usagi Tsukino deberá superar una batalla más mortal que la encarnada contra el Caos: crecer. Al menos tendrá compañía.


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"«Non est ad astra mollis e terris via» / «No hay camino fácil de la Tierra a las estrellas»"

-Séneca, el Joven (frase popular en latín).

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Ser llamada de regreso a la Tierra había sido una sorpresa.

Aún más inesperado había sido la manera del mensaje—un sueño.

Era raro que Galaxia se permitiera un descanso tan rudimentario como dormir. Sin embargo, liberada del Caos, su ser pedía restaurarse de la manera más básicas en ocasiones.

"Oh, Kami Sama… ¡Por fin lo logré!"

Sailor Galaxia analizó el lugar de su encuentro. La azotea de un edificio no muy conocido. Los detalles eran bastantes cotidianos, una tarde en las escuelas del Planeta Tierra en pleno esplendor.

Frente a ella, Serenity Hime vestía su fachada de terrícola, Usagi Tsukino, junto con el uniforme escolar.

La gentileza de su sonrisa no había cambiado desde la última ocasión.

"Me impresionas." Galaxia le sonrió de vuelta. "Me vuelves a encontrar sin importar que tan remoto me encuentre en la vía láctea."

Usagi Tsukino sobó su nuca en un gesto que habló de pena—humildad de los mortales. "Bueno, no fue fácil. Lo he estado intentado desde hace mucho tiempo. Debí haber adivinado usar el incendiario de Chibi-Chibi sería una buena forma de comunicarme contigo. ¿En serio, eres tú, Sailor Galaxia? No estoy solamente, ya sabes… ¿soñando?"

Galaxia alzó su mano derecho. Con un tronar de sus dedos, el escenario cambió. En instantes fueron rodeadas de flores hermosas en un campo abierto. El uniforme de Usagi Tsukino cambió a su verdadera forma—el de su vida pasada.

"¿En qué le puedo servir, Princesa Serenity?"

Serenity revisó por un instante su cambio de atuendo, pero no se enganchó en la permutación. La chica se apresuró a caminar en su dirección, precipitada.

"Sé que hiciste mucho por nosotras, al regresar las semillas estelares a sus dueños por el universo… Sin embargo…" La rubia mordió su labio inferior. "Verás, me preguntaba…"

"¿Sí?" Galaxia alzó una ceja, cruzándose de brazos.

Serenity bajó su mirada nerviosa al suelo. Inhaló con profundidad.

Sus hombres se irguieron de vuelta, ahora seguros.

"Necesito un favor. Y sé qué sólo tú podrías ayudarme."

Ahora más curiosa que antes, Galaxia asintió con seriedad. "Por supuesto, Princesa. Cuente con ello. ¿De qué se trata?"

Serenity Hime unió sus manos en plegaria, sus enormes ojos resplandeciendo como las mismas estrellas.

"¿Me podrías mostrar el camino hacia Kinmoku-sei?"

Vaya. Otra sorpresa.

Sailor Galaxia frunció su ceño con detenimiento. Recuerdos desagradables flotaron por su mente con la mención de uno de los tantos planetas que habían caído bajo su mano. Muerte. Destrucción. Tortura. Los rostros lastimados de aquellas tres estrellas fugaces fueron una manche de sangre, pulsando de nuevo.

La culpa nunca se marchaba, cuando se trataba de las personas que había lastimado.

Galaxia levantó sus propias manos, cubriendo las de Serenity.

"Puedo hacer algo aún mejor."

La mirada esperanzada de la joven se engrandeció.

Galaxia sonrió. "Puedo llevarte allí yo misma."


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"¿Estás segura de que tienes todo lo necesario para el viaje, Usagi-chan?"

Usagi se sentó sobre el porche del Templo Hikawa con un gemido de alivio. Empezaba a guardar un rencor muy especial por los escalones de piedra. "¡Sí, sí! Quita esa cara, Rei. ¡Luna ya aprobó mi maleta! ¡Menos golosinas, más cosas esenciales! ¡Cepillo de dientes, agua, vitaminas, protector solar para mi bello rostro y mucho más! ¡Ya les dije, chicas, tengo todo bajo control!" Les ofreció la señal de amor y paz para tranquilizar al semicírculo multicolor a su alrededor.

No funcionó, claro.

"¿No hace mucho calor para que vistas ese enorme abrigo?" Rei le criticó, jalando de los listones en el pecho de Usagi. La rubia le sacó la lengua.

"¡Para tu información, Sailor Galaxia dijo que los viajes intergalácticos eran fríos! Así que me vine preparada. ¿Ves? Ya no soy tan distraída, Rei."

Rei-chan resopló por sus narizotas. Le aventó una sonrisa diabólica por sobre su hombro. "No estoy segura de que el frío sea la única excusa para vestirte de carpa, pero ajá, lo que tú digas."

"¡Rei!" Ami reprimió de inmediato, golpeando a su amiga suavemente con su codo.

"¿Qué? ¡Es sólo una broma!"

Demasiado tarde. Calor inmediato ya había rellenado las mejillas de Usagi con el comentario. Giró su rostro en dirección opuesta, tremendamente ofendida. ¡No tenía idea a lo que se refería Rei, tenía una excelente figura! No tenía nada que esconder…

"Ay, me encantaría ir contigo, Usagi." Minako se sentó a su lado con su propio puchero. "¡Por poder ver de nuevo a los Three Lights, me cortaría un brazo!"

Oh, siempre podías contar con Minako romper riñas con comentarios irreverentes.

"Lo siento, Mina." Usagi murmuró con nervios. "Quisiera llevarte, pero ya sabes las condiciones. Sailor Galaxia tiene un límite de personas para transportar y el único cupo lo ganó Sailor Uranus."

"¡Oh, no me lo recuerdes!" Makoto chilló, reviviendo la humillación. "¡Juro que Haruka hizo trampa! ¡No había forma que pudiera vencerme en lucha de brazo a brazo!"

El corazón de Usagi se derritió de nuevo al recordar el fervor en sus amigas al querer ganar el lugar libre para el viaje, las más apasionadas siendo Mako-chan, Mina-chan, así como Haruka. Ninguna había deseado perderse la oportunidad de protegerla en este viaje tan misterioso. Algo muy intimidante, considerando que Usagi nunca había hecho algo parecido.

"Bueno, bueno. ¡Siempre hay una próxima vez!" Mina trató de consolarse a sí misma. "Quiero decir, estoy segura de que… eh… No estoy diciendo que a lo mejor te pierdes en el espacio, uy…" Percatándose del territorio incómodo de conversación que comenzaba a adentrarse, la rubia aclaró su garganta, concluyendo con una risa nerviosa. "Sólo digo, la próxima vez, me dejas ir a mí en tu lugar, Usagi, ¿eh?"

Usagi le siguió la corriente. "Ya veremos, Mina."

"¿Lista?"

De golpe, Usagi y las chicas se reincorporaron, toda broma desvaneciéndose con la interrupción de Sailor Uranus y Sailor Neptune.

Usagi se puso de pie con sumo cuidado, tragando saliva. Ami le auxilió a cargar su mochila de viaje, mientras se acercaron al punto en el patio trasero del Templo donde Sailor Galaxia les había citado. Sailor Uranus relevó a Ami en el transcurso, colocándose la mochila ella misma para evitarle molestias a Usagi.

Usagi sólo rodó sus ojos. -Actúan como si fuera una invalida. Mamás gallinas sobreprotectoras.

"¡Usagi!"

La voz de Luna la frenó a medio paso de su botín. Al girar en la dirección de la entrada del Templo, reconoció una figura alta y masculina sosteniéndose sobre sus rodillas para recuperar su aliento.

Usagi sintió su corazón acelerarse. "Mamo-chan."

Las chicas lucieron picaronas, y Rei le empujó del hombre para señalarse que ella podía despedirse, mientras las demás se adelantaban.

Luna, la principal responsable de orquestar este momento, pareció estar satisfecha con volverlos a unir, y los dejó a solas, en cuanto Usagi arribó en su cercanía.

"¿Qué haces aquí?"

Mamoru sonreía, a pesar del sudor, luciendo devastador. "¿Qué crees? Vine a desearte suerte. ¿Por qué no me dijiste que habías contactado a Galaxia con éxito? Si no hubiera sido por Luna…"

-Esa gata tan comunicativa. Usagi suspiró resignada. "No quería preocuparte, estás muy ocupado con tus clases."

"Usagi, vamos."

Usagi hizo una mueca con el tono de voz. "¡De acuerdo! Yo…" De repente, se le dificultó seguir con el acto perfectamente construido por el bien de sus amigas. "Tenía miedo de cómo reaccionarías. Ahora, que era un hecho."

"Oh, Usako." Mamoru señaló querer abrazarla—pausó en el último momento. Abrazos espontáneos no solían ser usuales de su parte, después de todo. Mucho menos ahora. El hombre optó por sobarle los hombros con gentileza. "Lo que estás haciendo es increíblemente valiente de tu parte. Estoy orgulloso de ti. Estás haciendo lo que toda mujer adulta debería hacer."

Con manos metidas en los bolsillos de su abrigo, Usagi agachó su rostro ligeramente. "Pues, ser adulta apesta."

Una risa brotó de Mamo-chan. "Nunca cambias, Usagi Tsukino. De cualquier manera, recuerda lo que te dije. Nosotros te cubriremos las espaldas en tu ausencia. ¿Cuándo crees regresar?"

"¡De inmediato!" Usagi saltó con asegurar. "Aunque, Ami dice que la distancia entre planetas se mide con años luz y otras cosas…" Su cabeza dolía con tan sólo pensar en mucho detalle del tema. "Dijo también que en Kinmoku-sei es muy seguro que haya transcurrido más tiempo que en la Tierra desde que nos despedimos de las Sailor Starlights… ¿Eso significa que yo regresaré más vieja? Uy, es muy complicado. ¡Pero, no te preocupes! Sailor Galaxia me aseguró que me protegerá de esos efectos extraños del viaje." Otra risa apenada se manifestó de su boca y Usagi rascó su mentón. "¡En fin! ¡Considera esta aventura una misión que Sailor Moon cumplirá con éxito! ¡Espérame para mañana mismo, vas a ver!"

Mamoru no la contradijo en sus falsas matemáticas, optando por sólo observarla en silencio.

Usagi se sonrojó, en instinto sus manos utilizando su abrigo de escudo, estirando el material sobre su torso entero "¿Qué pasa? ¿Tengo brócoli en mis dientes? Luna me obliga a comer más vegetales, la mala."

Mamoru sacudió su cabeza, soltándola. "No es nada. Sólo guardando este recuerdo." Prosiguió a ofrecerle su brazo para ayudarla a reunirse de regreso con las chicas. "Bueno, ¿qué estamos esperando?"

Mina le levantó el pulgar a escondidas de las demás, cuando se reunieron en el patio trasero. Usagi no supo cómo responder, cuando ni ella misma sabía qué sentir. Su relación con Mamoru era un tema tan complicado, pero bellos sentimientos aun los unían. Nadie más había ayudado más a Usagi en esta… misión… que Mamo-chan. Usagi no se sentía merecedora de su apoyo, pero estaba agradecida por todo. Aun así, las chicas no dejaban de echarle porras para que su relación perdurara.

Del cielo, brotó un fuerte estruendo. Todos los presentes parpadearon desconcertados, observando las nubes.

Luego, un resplandor multicolor se presentó frente a ellos, y Sailor Galaxia partió de él, abriendo una puerta desde otra galaxia a esta.

Usagi endureció sus puños con la anticipación.

Iba a suceder.

En verdad.

Iba a suceder.

"Solar Senshis." Galaxia les saludó, neutral. Su armadura dorada estaba intacta, la única diferencia siendo su larga melena libre de su casco. "Príncipe Endimión. Princesa Serenity."

Los ojos ámbar de la mujer se posaron por último en Usagi. En el silencio rígido con suspenso, fue fácil digerir el tinte de sorpresa en el rostro de Galaxia, tras posar su mirada en ella y no en un mero sueño.

-Por favor, no menciones nada. Por favor, no menciona nada. Usagi rogó para sí, y a los Dioses que tal vez le escucharían. -No toques el tema con todos aquí.

"Ah." Galaxia masculló a lo bajo, en conclusión. Una mano autoritaria se posó en su cintura. "¿Y bien? ¿Lista?"

Agradecida, Usagi sintió sus rodillas temblar. Asintió con énfasis, y caminó directo a la Sailor Senshi. "Hai."

"¿Quién te acompañará?"

Sailor Uranus se separó de Sailor Neptune, sin más.

"No rompan nada mientras no esté." Les advirtió a las chicas, haciéndolas reír con nervios. Sailor Neptune sólo se mostró resignada a sus tácticas gruñonas de siempre.

"Y tú no olvides tu promesa." Neptune le acechó con un dedo en el aire. "Compórtate."

"Chicas." Al retornar a verlas en despedida, una emoción atrapó a Usagi, entorpeciendo sus siguientes palabras. Si normalmente Rei le acusaba de niña llorona, esta ocasión lo ameritó más.

"Ay, Usagi. ¡Arriba ese ánimo!" Mako-chan fue la primera en rodearla en un abrazo. "Tú puedes."

"Salúdame a Yaten, ¿quieres?" Para la sorpresa de las chicas, fue Luna quien lo pidió y no Minako, acomodada en los brazos de Ami. "Mándales nuestros mejores deseos, diles que esperamos que hayan reconstruido su planeta con éxito."

Con un nudo en su garganta, y ojos humedecidos, Usagi se obligó a ser fuerte. De nuevo.

"¡Y claro, también diles que cuando ocupen unas merecidas vacaciones, siempre serán bienvenidos de regreso!" Mina, ahora sí, añadió, en su turno de abrazar a su amiga.

"Deberías enfocarte en tus exámenes finales más, que en seguir acosando a esos muchachos." Artemis le regañó desde el piso, donde no hallaba lugar para esconder su decepción.

"Bueno, técnicamente serían muchachas, ¿no chicas?" Ami corrió, ganándose gemidos trágicos de Mina y Makoto al unísono. "¡Perdón! ¡No quise decir nada!"

"Si. Basta contigo, Mina. ¿Qué no tienes novio ya?" Rei le empujó del camino, tomando las manos de su amiga con las suyas. "Usagi…"

Usagi unió su mirada con la de su amiga. "¿Sí?"

Los ojos oscuros de Rei bajaron en enfoque más allá de su rostro por un breve instante, para luego volver a ella. Asintió, satisfecha. "Listo, tu aura debería sentirse más centrada… ¿lo sientes?"

A decir verdad… Usagi sintió ligereza retornar a su cuerpo entero. "Wow. Rei, ya eres toda una experta en tus habilidades de sacerdotisa."

"¿Estaremos aquí todo el día?"

Una gota de sudor apareció en sus cabezas.

"Gomen, gomen." Usagi murmuró, tras la reprimenda de Uranus. "¡Estoy lista!"

Sailor Galaxia probó que su poder era más avanzado del que cualquiera de las presentes, al materializar otra puerta forjada de energía. "He creado un atajo que nos tomará directo al Sistema Trisolar Kaito, donde reside el Planeta Kinmoku."

"¿Cómo un agujero de gusano?" Ami preguntó, asombrada.

Galaxia desconoció el termino, encogiéndose de hombros. "Podrían llamarlo así."

"Fascinante." Mamoru exclamó con interés.

"A partir de allí, viajaremos directo al planeta, el tercero en el Sistema. Será un proceso un poco más lento, y frio, como advertí. Pero las mantendré protegidas en una burbuja, donde los cambios de gravedad y de aspecto atmosférico no las… los afectarán."

Usagi frunció su ceño, sintiendo nervios otra vez. Se acercó a Uranus y no tuvo pena de prenderse de su brazo. "De acuerdo."

Uranus dio el primer paso, arrastrando a Usagi con ella. "Andando, entonces."

Usagi cerró sus ojos, a milímetros de atravesar el portal junto a Sailor Uranus.

Lo siguiente que percibió fue…

Una fría sensación de volar.

Dentro de Usagi, la nueva estrella regocijó.


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A veces, Sailor Star Maker olvidaba que los otoños de Kinmoku siempre habían sido lluviosos.

"No puedo creer que Kakyuu Hime haya querido seguir con su tour por el Sur en este clima."

Frente a ella, Sailor Healer miraba temerosa por la ventanilla del monocarril llevándolas de regreso a la capital. Sólo era distinguible la densa capa de lluvia torrencial que los rodeaba.

"Lucía decidida a que nada surgiera como obstáculo para tener tiempo a solas con su esposo, Healer. ¿Quién la puede culpar? Es la primera oportunidad que se les presentó para salir de la capital."

Healer rodó los ojos. "Pft. No sé cual es el alboroto con ese asunto del romance."

"Tu hora llegará." Maker sonrió al sentir el codazo de su compañera. "Aunque admito que a algunas de nosotras no les iría nada mal llegar a la misma conclusión que tú."

"Ugh, por los Astros. No me lo recuerdes. Fighter no está dejando ir a ninguna chica con vida, últimamente, ¿ne?"

"Mm."

"Digo, me alegra que esté superando sus traumas de la Tierra, ¿pero meterse con la hija del Canciller? ¿En serio? ¿En qué rayos estaba pensando? Sólo por la intervención de Kakyuu-Hime no terminó con su cabeza en una lanza en las murallas del Palacio."

"Mm."

"Oye, tu empezaste este tema de conversación, ¿y ahora te quedas muda? ¡No seas tramposa, di lo que piensas!"

Maker analizó las lecturas peculiares que estaba recibiendo de su computadora portátil. "No estoy segura de que esté superando nada en absoluto, si me lo preguntas."

"¿Qué?" Healer la miró con incredulidad. "No puedes hablar en serio. ¡Ha pasado un año!"

"Sailor Star Fighter está meramente reprimiendo lo que resta de sus sentimientos con otros romances nocturnos de una noche, porque es más fácil que darles frente." Maker ajustó sus anteojos, pensativa. "Claro, esa es sólo mi teoría."

Sailor Healer sobó su frente con impaciencia. "No la comprendo. Uno pensaría que, con sus logros como líder de las Starlights durante la reconstrucción, su nuevo plan de pensión y todas las chiquillas lanzándose a sus pies, estaría más que satisfecha."

"Tal vez su visita a Kin-Norte es lo que le ayude. Su madre suele ser una buena influencia en ella."

Healer hizo una mueca. "¿Severina? ¿Buena influencia?"

Maker lo pensó mejor. "Bueno, al menos, la mujer le dice las verdades duras sin anestesia." Las lecturas mostraron una picada considerable de energía proviniendo de la atmósfera del planeta. "No puede ser."

"¿Qué pasa?" Así de rápido, Healer dejó todo humor.

La pantalla identificó una de las fuentes de energía. Los ojos de Maker se engrandecieron. "No puede ser."

"¡Diablos, Maker! ¡Déjame ver!"

Las otras dos fuentes de energía fueron nuevas para el sistema de monitoreo.

No tanto para las auras de Maker y Healer. La expresión de asombro fue compartida.

Afuera, la lluvia cesó. Contra todo pronóstico de la temporada, las nubes oscuras se despejaron.

"Se dirigen al Palacio." Maker declaró, tras leer el punto foco donde las fuentes de energías estaban determinando para aterrizar.

"Vamos, ¿podrían apurarse? ¿Cuánto falta para llegar al Palacio?" Healer le reclamó al conductor por el intercomunicador de la cabina. El conductor indicó que faltaban menos de quince minutos en arribar a la capital, veinte minutos mínimos para el palacio. "¡Pues apresúrate, quieres! ¡Necesitamos llegar ya!"

Maker no despegó su mirada de la ventanilla, oyendo de fondo las quejas de su compañera.

Impresionantemente, luz solar de coló por el horizonte.

Habían arribado.


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Kinmoku-sei era…

…Muy parecido a la Tierra.

La burbuja protectora se desvaneció.

Usagi cayó de rodillas en pasto suave y lo encontró húmedo, una fragancia de hierba y tierra mojada invadiendo sus sentidos de inmediato. Sostuvo su estómago porque los inicios de nauseas fueron inevitables por el viaje. Usagi respiró hondo, queriendo regresar la bilis.

La mano de Sailor Uranus apareció en su vista, sosteniendo una de las botellas de agua con sábila que había empacado. En tiempo récord, Usagi se la arrebató, abriendo el sello y empinándose los contenidos sin freno.

"Visité sólo una ocasión después de la batalla contra el Caos para restaurar las vidas de aquí. Me parece que estamos en la parte trasera del Palacio. En los jardines."

"¿Hubiera sido mucho pedir que nos aterrizaras adentro?"

"Considerado todo lo que ha transpirado entre nosotros, no creí prudente sorprenderlos de esa forma. No sabemos qué clase de recibimiento nos den, considerando…"

El suspiró de Uranus fue palpable. Se hincó a lado de Usagi. "¿Estás segura de esto? Aun podemos regresar y fingir que esto nunca sucedió, Koneko."

Oh, como Usagi deseaba que fuera posible… Usagi tragó su sorbo de agua, limpiando los rastros con su manga. "Es lo correcto."

"Lo correcto." Uranus bufó con despecho. "Lo correcto es sobrevalorado, si me lo preguntas."

Usagi levantó su cabeza, sintiendo el eco de las palabras de Mamoru en su cabeza. Donde fuera que estuvieran, era un hermoso lugar. No había jardines así en Japón. El ambiente llevaba un aroma dulce, muy semejante al que Chibi-Chibi había guardado en el incendiario. La fragancia a las flores doradas.

Sugoi. En verdad estaba en Kinmoku.

El hecho, la prueba física de ello, fue un balde de agua fría.

Gritos se escucharon a la distancia, en un idioma que Usagi no reconoció.

"Guardias. Me encargaré de ellos."

"No los lastimes." Usagi interceptó, asustada.

Galaxia le sonrió. "Me refería a hablar con ellos."

"Oh." Abochornada, Usagi se sonrojó por milésima ocasión en este día. "Go-Gomen."

Fiel a su palabra, Galaxia se posicionó a unos pasos más adelante que ellas, protegiéndolas, a la vez que se ocupó de ser intermediaria. Comprobó las sospechas de Usagi de conocer el idioma extranjero de Kinmoku.

No por primera vez, se preguntó que tanto conocía y había vivido Sailor Galaxia en toda su existencia.

"Debieron haber detectado nuestras presencias a estas alturas." Uranus murmuró. "Conociéndola, vendrá corriendo directo aquí como perrita faldera."

"No hables de ella de esa forma." Usagi reprendió, bajando su mirada.

"Sólo digo la verdad." Uranus presionó su hombro contra el suyo. "Si tu estrella antes era resplandeciente, ahora es una supernova. Es imposible no sentirte."

-Sentirnos. Usagi sintió las nauseas regresar. Su vientre se tensó. De repente, quiso hacer caso de la oferta de Uranus. Darse la vuelta, pretender que nada sucedió. Debería desearlo, ¿qué no? Debería desear regresar a la Tierra, a los brazos Mamo-chan, y fingir que nada estaba fuera de orden. Tenía una vida de vuelta en su hogar. Nada tenía que cambiar.

Sus ojos se humedecieron con la conmoción.

Uno de los guardias subió su tono de voz, mostrándose agresivo en contra de Galaxia. Sailor Uranus se reincorporó—Usagi entró en pánico. ¡No quería que comenzaran a pelear! ¡Usagi no había venido hasta acá a causar problemas!

Abrió su boca para expresarlo, tal cual. No fue posible articularlo. De repente, su corazón acelerado retumbó en sus oídos con potencia y respirar se volvió una dificultad.

La voz de Galaxia regresó, aunque Usagi la escuchó distorsionada. "Parece ser que la Princesa Kakyuu no se encuentra presente. Está en otra parte del continente."

"Genial, estás llena de buenas noticias el día de hoy." Uranus renegó. "¿Qué hay de las Starlights? Pregúntales."

Los alaridos no mejoraron.

"Sailor Star Maker y Sailor Star Healer vienen de regreso a la capital, pero no saben cuándo exactamente arribarán. Les he dicho que Sailor Moon se encuentra con nosotras, pero—"

"Considerando sus carcajadas insolentes, puedo interpretar que no te están creyendo una palabra. ¡Oye, tú! ¿Me puedes decir que te causa tanta gracia?"

"No… peleen… por favor…" De reojo, Usagi notó a Sailor Uranus levantar su puño izquierdo—No, no, no, no.

Jolt!"

Usagi se paralizó.

Su corazón—oh, no. Explotaría.

"¡JOLT, TENANT!"

Esa voz.

Fue un jalón automático. El mentón de Usagi giró, sus ojos buscaron claridad. Distinguió el grupo de soldados a punto de enfrentarse a Galaxia y a Uranus, vistiendo armaduras impresionantes.

El grupo fue partido justo a la mitad, abriendo una franja de espacio. Suficiente para que una per—

—Para que Sailor Star Fighter la atravesara.

Estaba sucediendo.

Usagi no estaba lista.

No podía respirar.

"—demonios están haciendo aquí?" Confusión y una amplia gama de emocione se reflejaron en el lenguaje corporal de Fighter, renegando en dirección de Galaxia y luego de Uranus. Dio la impresión de estar buscando por alguien detrás de ambas.

Cuando Uranus cedió algo de espacio, la figura de Usagi fue clara para Fighter.

Por un momento, nadie se movió.

Usagi no lo aguantó más.

Regresó su desayuno en el hermoso pasto.

Genial. Como toda chica adulta debía comportarse.


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Fue una experiencia fuera de su cuerpo.

"Preparen el Palacio para visitas. Esta persona es la Princesa Serenity, mejor conocida como Sailor Moon."

El cadete que había estado a punto de retar a los visitantes palideció considerablemente al escuchar su orden. No necesitó mucho para terminar de esfumarse.

Fighter avanzó.

"Que agradable bienvenida."

Sailor Uranus fue la misma cara insoportable que Fighter aun quería noquear.

Frente a ella, Fighter le aventó una sonrisa sinvergüenza. "Mi planeta, mis reglas." Volver a practicar el idioma japonés fue como vestir una segunda piel.

La mirada asesina de Sailor Uranus se intensificó. Fighter la evadió fácilmente, su objetivo siendo otro. Uno muy peculiar, de coletas, y dueña de una estrella interior rebozando de calidez.

Usagi Tsukino.

Usagi Tsukino estaba aquí.

Hincada en el centro de los Jardines de Kakyuu, literalmente recién caída de los cielos. Fue una visión dorada, con su largo y holgado abrigo color mostaza, resaltando entre la flora.

"Puedo imaginarme que estabas emocionada de verme." De inmediato, Fighter se arrodilló frente a la joven, atreviéndose a tocar su hombro. Por los Astros, era real. "Pero no era para tanto." Cuando no recibió una respuesta inmediata, se preocupó. "Usagi, ¿estás bien? Sé que viajes interestelares no deben ser tu fortaleza." Ofreció sus manos enguantadas, las cuales Usagi aceptó rápidamente. "Vamos, déjame ayudarte." Vaya, alguien había consumido más Sundaes desde la última vez que se habían visto. "No mires abajo—alguien más lo limpiará, no te apures."

Sailor Uranus traía cargando una mochila rosada chillona con diversos adornos de conejitos. Fighter podía imaginar a quien le pertenecía realmente. La Outer sacó un doblez de papel higiénico terrícola, ofreciéndolo a Usagi, segundos después.

"Lo siento." Odango gimió, con su boca tapada por el papel. Después de limpiarse, la chica hizo bolita el papel y lo guardó en su bolsillo. Cuando por fin conectó su mirada con Fighter—oh, estrellas. "Hola."

La sonrisa brotó del fondo de su ser, haciendo eco al gesto. "Hola, extraña."

La timidez se desvaneció en una mueca muy conocida de indignación. "¡No soy una extraña!"

"No estoy segura." Fighter se encogió de hombros, pretendiendo sentirse terriblemente ofendida. "No me llamas, no me escribes."

"¿Podía hacerlo?"

La tragedia en el rostro de Odango no tuvo precio. Fighter no había reído de manera genuina en mucho tiempo. Así que cuando el sonido salió de su propia boca, le supo extraño.

"¡No me dijiste eso!"

"No me preguntaste."

"Uy, me estás tomando el pelo, ¿no es así?" Mejillas se hincharon con aire contenido, rojizas ahora que la atmosfera parecía favorecer la complexión de la terrícola.

"Supongo que nunca lo sabrás por seguro." Tras calificar la casual invasión como algo sin riesgo a la seguridad del palacio, Fighter desactivó su henshin, permaneciendo en su uniforme de la Guardia Real. Disfrutó el desorbite de los ojos de Odango con el repentino cambio. Seiya suspiró aliviada con la comodidad. Su fuku no estaba apto para estas bajas temperaturas. "¿Así que, entonces de qué se trata esta sorpresa, Odango?" Seiya apuntó hacia Sailor Galaxia, con una ceja levantada. "¿Trabajo? ¿O placer?"

El rubor empeoró, Usagi siempre pensando en lo peor con la insinuación en la voz de Seiya. La chica abrió su boca, humo saliendo de sus orejas.

"¡Hum! ¿Sabes qué? Tengo que ir al baño."

Seiya parpadeó.

Usagi produjo más sonidos indignantes, levantando su nariz a los cielos, comenzando a alejarse. Al ver que Seiya se mantuvo congelada, la chica se mostró expectante. "¿No me darás un tour por el lugar? No me digas que a Kou Seiya ya se le olvidaron los modales, que mal. ¿Qué dirían tus fanáticas?

Fue el turno de Seiya para sonrojarse. "Oi." Usagi y sus golpes bajos. Alcanzó a la chica para ofrecer su brazo. "Bueno, pues. A los baños, su Majestad."

"Serenity hime."

Ambas frenaron. Odango atendió al llamado, girando en dirección de Sailor Galaxia.

"Regresaré a la Tierra para avisarle a tus guardianas que arribaste de manera segura, si no te molesta."

"Oh. Por supuesto." Usagi le soltó momentáneamente para despedirse, abrazando a su antigua enemiga. "Mmm. Diles que estoy bien. Regresaré pronto."

"Te daré un par de horas, antes de volver." Por sobre el hombro de Odango, Galaxia unió miradas con Seiya, estremeciéndola con su rara inspección. "Ten cuidado."

"¡Hai!"

Con eso, la mujer se teletransportó en resplandores multicolores.

Parte del Palacio se encontraba todavía en reconstrucción, pero afortunadamente los baños de los trabajadores ya estaban listos para usarse. Eran los más cercanos al Jardín Real, así que no tendrían otra opción a menos que Usagi quisiera quedarse sin vejiga funcional.

La temperatura cambió radicalmente al estar bajo un techo, la calefacción del Palacio haciendo a Usagi espirar con gusto.

Camino a los baños, los empleados los observaron, según ellos con sutilidad. Seiya les gruñó entre dientes que regresaran a trabajar y fue más o menos, obedecida, ya familiarizados con las… tendencias sociales… que Seiya había manifestado este ultimo año. De repente, bajo la intensa examinación, Seiya no se sintió tan indiferente a los rumores que corrían por el Palacio sobre su reputación de Casanova.

"No es diferente a un baño terrícola." Seiya abrió la puerta del cuarto, invitando a Usagi a pasar. Lo cual, Odango hizo con gusto, cerrando la puerta con velocidad y frenando a Seiya en plena lista de indicaciones. "Rayos, en verdad tenías ganas, ¿huh?"

"¡Arigato!" Se escuchó del otro lado.

Comprometida a su guardia, Seiya se recargó en la puerta, cruzando sus brazos. Encontró a Sailor Uranus en una posición idéntica en la pared opuesta.

"¿Qué hacen aquí?"

Sailor Uranus la analizó de botas a chaqueta, dándole a Seiya una sensación desagradable de ser juzgada. "No es mi lugar para contarlo."

Seiya frunció su ceño. "¿Está todo bien en la Tierra?"

"Espectacular." Vino la respuesta sarcástica.

"Estoy preguntándote en serio." Seiya rodó sus ojos, frustración naciendo.

La puerta de abrió unos centímetros. El cuarto del rostro de Odango se asomó. "¿Uranus-san?"

"Hai." Sin elaboración, Uranus abrió la mochila a su cuidado, extrayendo de ellas utensilios de limpieza bucal bastante obvios. Todo tenía conejitos de adornos. "¿Agua?"

"Por fis." Usagi aceptó la botella de agua y los utensilios de manera apurada. La puerta se cerró de nuevo.

Seiya miró entre la puerta y Sailor Uranus, intranquila. "¿Se encontrará bien? ¿En serio el viaje le afectó tanto?"

Uranus sonrió con malicia deliberada. "No es mi lugar para contarlo."

-Maldita cara de… Seiya se tragó su coraje. No. No podía permitir que esta ogra le afectara tanto. Seiya ya no era la misma persona, y en esta ocasión ya no tenía a la testosterona para culpar de sus arranques violetos contra tomboys engreídas que se creían superiores y…

La puerta se volvió a abrir. Usagi salió satisfecha, oliendo a menta. "¡Uf! ¡Me siento mucho mejor!"

Uranus le ayudó a guardar todo de regreso a su mochila. Seiya intentó ofrecerse para cargarla, pero Uranus se comportó como un bulldog, posesiva de la mochila y sus contenidos.

Vencida, Seiya se conformó con volver a ofrecer su brazo a Odango, la cual la chica aceptó por segunda vez. Seiya las guio a los elevadores, disfrutando de los sonidos asombrados de la chica con las similitudes a la tecnología de la Tierra.

Una vez que se cerraron las puertas, Seiya escogió el piso del comedor para invitados. "Estoy segura de que tendrás hambre después del largo viaje."

"¡A decir verdad, fue más corto de lo que esperaba!" Usagi exclamó, tratando de leer los letreros de precaución en idioma Kaito. "Todavía era de día en el Templo cuando nos fuimos."

"No me digas." Seiya alzó una ceja. ¿Desde cuándo Galaxia había sido asignada a transporte publico intergaláctico?

"Dime, Seiya, ¿cuánto tiempo ha transcurrido para ustedes desde que nos despedimos?"

Seiya hizo un sonido meditativo, aunque cuando ya conocía la cuenta. "Mmm. Unos cien años más o menos, ¿buenos genes, eh? Este hermoso rostro no tiene ni una sola arruga."

Por un instante, Usagi pareció caer en la trampa, para luego gruñir de manera irremediable. Empujó a Seiya de manera juguetona. "¡Payasa! Hablo en serio."

"Bueno, estás actuando con tanto misterio, que no veo razón para yo no pueda hacerlo también. Una cucharada de tu propia medicina."

Fue el perfecto truco para succionar toda clase de diversión de la atmósfera. Con lo dicho, Usagi volvió a su caparazón. "Mmm. Eeto…"

Las puertas del elevador se abrieron.

Seiya tragó saliva. No le importó que Uranus-baka estuviera detrás ellas. "Dijimos que ya no habría secretos—"

"¡SEIYA!"

Maldición.

Justo del pasillo opuesto, Sailor Star Healer y Sailor Star Maker simularon haber corrido todo el camino de regreso al Palacio para alcanzarlas. Una verdadera hazaña, considerando cuanto odiaba Healer sudar y cualquier tipo de ejercicio.

Por un momento, sus compatriotas se detuvieron, al reconocer a la chica su lado.

Uranus empujó de Seiya para salir de la cabina del elevador. Desprendió un bostezo indiferente, ignorando a las recién llegadas. "¿Dijiste que tenían comida en este extraño lugar?"

-Maldita cara de caca. Seiya podía sentir el dolor de cabeza venirle encima.

"¡Sailor Healer, Sailor Maker, hola!" Odango cubrió la grosería con un saludo energético.

"Sailor Moon—Quiero decir, Tsukino-san." Maker fue la primera en reaccionar, acercándose a Odango con una sonrisa improvisada. "Que sorpresa. Que gusto verte de nuevo."

Usagi se mostró bastante conmovida con la admisión. Maker no mentía, después de todo. "Igualmente… es genial verlas de nuevo. ¡No vine a molestar, lo prometo!"

"Eso sería un refrescante cambio."

"¡Healer!" Seiya gruñó. Pausó al darse cuenta de que Healer estaba bromeando, acercándose a la rubia con una sonrisa propia, entre jadeos. Le dio una suave palmadita a uno de los odangos sobre la cabeza de Usagi.

"¡Esperen, tengo un mensaje especial de la Tierra!" Usagi respiró hondo, cambiando a un semblante serio. "'Mandamos nuestros mejores deseos, y esperamos que hayan reconstruido su planeta con éxito.'" Odango se inclinó de manera formal frente a las Starlights.

Seiya esclareció su garganta, conmovida. Healer se sonrojó, murmurando un agradecimiento.

Maker se inclinó en igual forma, solemne.

Usagi continuó. "…y siempre que sientan que ocupen unas vacaciones, pueden volver a visitarnos."

Healer suspiró. "Déjame adivinar, esa última parte provino de Aino-san."

Usagi rio con culpabilidad. "¡Pero lo primero vino con mucho cariño de Luna, lo prometo!"

Healer extendió una sonrisa. "Bueno, esa parte la aceptaré con gusto. ¿Se puede saber qué haces tan lejos de casa?"

Maker ablandó la tendencia directa de Healer. "¿Por qué no lo discutimos en el comedor? ¿Asumo que es ahí a donde las estabas dirigiendo, Seiya?"

"Claro, no me he olvidado de cómo ser una buena anfitriona." Seiya permitió que Usagi fuera robada por Maker y Healer, suspirando para sí con la multitud de emociones recorriendo su persona.

La Tierra.

Había trabajado duro este ultimo año para contener el recuerdo de aquel planeta.

Ahora, todo reflorecía de nuevo. Los rostros de las Inners Senshis, sus aventuras compartidas. Los conciertos. Los partidos de futbol americano. Las clases de preparatoria. Las riñas con las Outers. La vida de ídolo.

Odango.

Había algo distinto en Usagi Tsukino, aunque Seiya aun no lo podía identificar. ¿Cuánto tiempo había transcurrido en la Tierra desde su despedida? Usagi lucía más madura que la chiquilla que había dejado en la azotea de Juuban del brazo de su novio. De repente, Seiya se arrepintió de no haber respondido con la verdad a la chica. De lo contrario, ya hubiera obtenido unas cuantas respuestas.

La calidez de su estrella brillaba más que nunca; algo imposible de creer.

Embelesaba a Seiya, con tal sólo estar cerca.

-Te sigue idiotizando, más bien. Seiya se regañó a sí misma, siguiendo el rastro de sus amigas. -No te llenes de ideas que no van al caso. Contrólate. Ya no eres Seiya, el adolescente. Usagi es tu amiga, recuérdalo. Nada más.

"¡SUGOI! ¿Kakyuu Hime se ha casado, dices?"

"Sí, Tsukino-san. Ya estaba comprometida desde antes de la batalla contra el Caos."

"¡¿En serio?!"

"H-Hai."

Seiya suspiró, entrando al comedor en ultimo lugar. Al ver a una de las doncellas de la cocina cruzar su camino, le detuvo con una petición.

"¿Podrías traernos una pieza del pastel de aroba que hicieron ayer?"

La doncella—Mirina, según su broche de identificación, asintió.

Seiya la detuvo de nuevo. "No del tamaño estándar. Más grande."

"¿Más grande?" Mirina barrió la figura de Seiya con discriminación. Astros. ¿Por qué todos la juzgaban el día de hoy?

"No es para mí, sino para la invitada especial." Seiya elaboró en un susurro. "¿Y sabes qué? A mi puedes traerme una botella de vino, por favor. Este día lo merece."

Si Mirina la iba a juzgar, que lo hiciera con razón. "De inmediato, Teniente."

-Así me gusta.

"Seiya, por favor. Deja de acosar a la ayuda doméstica." Healer tuvo el descaro de discriminar desde su asiento.

Habían dejado libre la cabeza del comedor, mientras que del lado izquierdo, Maker y Healer habían colocado distancia entre Usagi y su persona, desplazándola al tercer asiento. Sailor Uranus había optado por la cabecera opuesta, dando las espaldas a la entrada del comedor. Los grandes ventanales permanecían cerrados por las bajas temperaturas, pero hilos de luz se colaban, ahuyentando aun la tormenta.

Al pasar cerca de Healer, le jaló de un mechón de cabello disimuladamente. "Cierra la boca."

Tomó asiento, resignada a esperar por el vino.

"¿No prefieres retirarte el abrigo, Tsukino-san? Es más cálido aquí adentro. Debes estar acalorada."

Usagi observaba a otra de las doncellas servirle una taza de té con incertidumbre. La pregunta de Maker pareció tomarla desprevenida.

"N-No, estoy bien así, gracias."

"¿Segura?"

Usagi asintió con énfasis. "¡Sí, mucho! Y díganme, ¿dónde se encuentra Kakyuu en estos momentos?"

Cambio de tema. Otra vez. Seiya sobó su mentón, pensativa con el comportamiento de la terrícola.

"Visita la parte Sur del Continente junto a su esposo y las nuevas Star Senshis. Deseaba revisar las reconstrucciones de esa parte del país con sus propios ojos."

"Que responsable de su parte." Odango sonrió. "¿No te parece, Sailor Uranus?"

"Mm."

Típico.

"¿Entonces Galaxia regresará por ti, después, dices?" Healer añadió, su tono de voz dejando claro su escepticismo.

"Hai, hai. Les avisará a las chicas que Uranus y yo estamos bien. Galaxia no quería… no quería causar molestias—Bueno, quiero decir…"

"Captamos lo que quieres decir." Maker concluyó. "Francamente, hizo la decisión correcta. Puede estar libre de la influencia del Caos, pero nuestra población no lo comprenderá así de fácil. Causó muchos estragos en las psiques de todas las personas."

"Oh." La cara de Usagi se lleno de consternación. "Lo siento. No pensé… Lo siento mucho, Sailor Maker. Es sólo que, sólo Sailor Galaxia podía saber cómo poder visitarlas."

"No te apures, Odango." Seiya intervino de inmediato, mandando una advertencia en su mirada a su compañera. ¿Qué clase de manera era esa de tratar a sus invitadas? Y decían que ella era la bruta. Maker encumbró una ceja retadora. "¿Qué pasa? ¿No te agrada el té?"

"Eh." Odango había dejado de batir la cuchara dentro de la taza de cerámica, para solo contemplar el líquido caliente sin mucho apetito. "No, está bien… Huele bien. Aunque, sólo por curiosidad… ¿este té tiene cafeína?"

"¿Desde cuando te importa? ¿Estás a dieta?" Seiya resopló por sus narices. Había presenciado a esta chica devorarse diez ordenes de albóndigas asadas en una sentada. Era increíble que ahora, Usagi se fijara en esas vanidades.

Usagi rodó sus ojos. "No te pregunté a ti, grosera."

Maker sopló aire sobre su propio té. "No, Tsukino-san. Me temo que en Kinmoku no existe equivalencia a bebidas con cafeína—una tragedia, lo sé. Este té es completamente natural, con extracto de naranja y la miel que acabas de agregarle."

Usagi sonrió de oreja a oreja. "Genial. ¡Suena delicioso!" Para probar su punto, la chica tomó un sorbo cuidadoso. "¡Wow, en verdad sabe a naranja! ¡Nada que ver con los tés de la Tierra!"

Mirina por fin regresó. Con el pastel y con el vino, gracias a las estrellas. Plantó el plato con la enorme rebana de pastel frente a Odango, ganándose más sonidos extasiados de parte de la chica.

Al rodear el comedor del lado opuesto a Maker y Healer, Mirina acomodó una copa vacía en el costado de Seiya.

La desaprobación fue inmediata. Maker frunció su ceño en su dirección, mientras que Healer sacudió su cabeza con mal humor.

Del otro lado de la mesa, los ojos oscuros de Sailor Uranus le fulminaron.

"Así está bien." Seiya ordenó entre dientes, dejando que Mirina sirviera sólo un cuarto de vino. "Dioses, todos se creen críticos."

"¿Le dejo la botella, Teniente?"

"No, llévatela." Sonrojada, Seiya ladró el comando con precipitación. ¿Era su imaginación, o la maldita doncella había hecho el comentario adrede? Por los menos, Odango y Uranus no comprendían el idioma natal. "Odango, no te comas el pastel tu sola. ¡Es para compartir!"

"¿Eh?" Usagi ya iba por su quinta mordida, un poco de betún delineando los labios de la chica. Parpadeó con culpa, el tenedor en su boca.

Seiya carcajeó, acercando la copa de vino. "Sólo bromeo, es muy dulce para nuestros gustos, pero supuse que tú si lo disfrutarías."

"¡Uy!"

El aroba era el equivalente al cacao azucarado de la Tierra. Por el entusiasmo de Odango, no hubo ninguna diferencia entre los sabores. "Sólo mastica con más tranquilidad. No queremos que vomites otra vez."

"¿Es cierto? ¿Te sentiste mal, Tsukino-san?" Maker se mostró muy alerta con el comentario. Seiya se encogió de hombros, cuando su mirada laser se fijó en su persona.

"Sí, para su primer viaje, supongo que es normal, ¿no?"

Sailor Star Maker endureció se entrecejo. "No debería, considerando el agujero de gusano que Sailor Galaxia creó para llegar a nuestro Sistema."

El vino estaba en su punto; fue una delicia en su paladar y para sus nervios. "¿Oh? ¿Un agujero de gusano?" Seiya preguntó con curiosidad.

Healer suspiró. "¿Qué no estabas prestando atención? ¡Usagi lo acaba de mencionar! Si no estuvieras flirteando con todo lo que tiene pulso, Seiya—"

"¡No estaba flirteando!" Seiya siseó, golpeando la mesa con la copa de vino. "Te dije que cerraras la boca."

Healer le amenazó con una sonrisa cortante. "¿O qué?"

"Basta." Maker empujó a Healer de vuelta a su asiento, aclarando su garganta. "Regresando al tema, Usagi-chan no debería sentir consecuencias fisiológicas por su viaje a Kinmoku con todas las consideraciones que Sailor Galaxia se tomó. Si deseas medicamento, Tsukino-san, están a tu disposición aquí en la clínica del Palacio."

"Oh, no. Estoy…" Usagi había dejado atacar el pastel. Sus hombros se habían deslindado, actuando mercurial con sus estados de ánimo. "No se apuren. Estoy bien, en serio."

"No, no lo estás."

Seiya se redirigió a Sailor Uranus.

Usagi se apresuró a limpiar su rostro con su servilleta. "Uranus-san."

"Distas bastante de estar bien. No se tú, pero ya me cansé de este pequeño juego de charadas, Koneko. Vinimos aquí por una razón, no a socializar."

"¿Qué le sucedió a 'No es mi lugar para contarlo"? Seiya interceptó. "No la presiones así sólo porque se te da la gana ahora, Uranus-baka."

"No—No empiecen." Usagi se levantó de su asiento. "Uranus, prometiste que te comportarías. Yo no te obligué a venir conmigo."

Uranus hizo un sonido incrédulo, también poniéndose de pie. "¿Se supone que debería dejarte venir a solas? Créeme, ya aprendí mi lección de dejarte fuera de mi supervisión-"

"¡Mako-chan se ofreció!"

"¡Sabemos que las Inners no son lo suficientemente fuertes para protegerte!"

"Dije…" Usagi no completó la frase, cerrando sus ojos para sobar su sien. "Kami-sama. ¿Es normal que todo dé vueltas en estos momentos?"

"Gran trabajo, orangután." Disgustada, Seiya se levantó de la silla—y descubrió que Sailor Maker ya se le había adelantado, apresurándose a guiar a Odango de regreso a la silla.

Healer lució bastante entretenida con los hechos desenvolviéndose, succionando de su limonada con aire despreocupado. Con un sonido frustrado, Seiya no tuvo otra opción más que reincorporarse en su asiento.

Por lo menos, Uranus parecía sentir remordimiento por su bocota. De la mochila, sacó otra botella de agua.

La ofrenda fue ignorada. Usagi prefirió tomar de su té. A sus espaldas, Maker permanecía todavía acompañándola. Su expresión fue rara, sin embargo. Prácticamente se podían escuchar los engranes en su cabeza trabajar.

"Bueno, nunca se puede decir que los terrícolas y sus pequeños líos son aburridos." Healer reanudó la conversación. "Pero, aunque no les guste, Uranus tiene un buen punto. Basta de rodeos, ¿a qué se debe esta visita? Si bien no han venido a socializar, sólo puedo pensar que necesitan nuestra ayuda alguna forma, Usagi-chan. ¿Algún nuevo enemigo en su Sistema Solar, con el que no puedan solas?"

"Ya quisieras." Uranus masculló.

Seiya suspiró, la parte ingenua de su ser agazapándose en decepción. -Por supuesto que no vino hasta acá solo a verte, tonta. Se dedicó a su vino. Se arrepintió de no haberse quedado con la botella.

"Em, sí. Sobre eso, bueno. No se trata de un enemigo—estamos bien. ¡Muy bien! Hace mucho tiempo que no teníamos un periodo tan largo de tranquilidad. Estos cinco meses han sido…"

-Cinco meses. Seiya le dio vueltas a su copa. Cinco meses era muy poco. Usagi aparentaba que más tiempo había transcurrido. Cinco meses no cuadraban. ¿O acaso sólo eran alucinaciones de Seiya? Astros, ¿tan rápido perdida la cabeza en la presencia de esta mujer?

"…increíbles. Las chicas están estudiando duro para los exámenes finales, ahora que no hay distracciones. Pronto cursaremos el tercer año, oh bueno, eso espero—"

Maker se reacomodó a lado de Seiya. Su expresión continuó siendo un enigma.

"¿Eso esperas? Oi, Usagi, ¿tus calificaciones son así de malas todavía?"

Usagi rodó sus ojos. "Para tu información, Healer—"

"Me imagino que todo dependerá del transcurso de tu embarazo, para saber si te matricularás en el tercer año, ¿no es así?"

Seiya dejó de girar su copa, su mirada clavada en el tinte oscuro del vino.

"Uf, por fin, alguien con cerebro." Uranus resopló del otro lado del comedor. Seiya no pudo moverse, sin embargo. Reaccionar fue un obstáculo.

La determinación de Maker retumbó por el comedor. "Lo estás, ¿cierto? ¿Tsukino-san?"

"Um…" La voz de Odango se filtró a sus orejas con dificultad. "Sí, lo estoy, Sailor Maker."

Sí, lo estoy.

Con tres palabras, el mundo se detuvo en su eje para Kou Seiya.

Sí, lo estoy.


[+]+[+]


"¡Um, felicidades, Usagi-chan!" Sailor Healer tuvo la cortesía de ofrecerle. "¿Supongo? ¿Ya te casaste con ese novio tuyo?"

Oh, Kami. Usagi rio con nervios. "Iie, Sailor Healer."

"Que moderno de su parte." Healer se mofó. "Con razón hay algo diferente contigo, pero no podía descifrarlo. Apreciamos que vengas a compartir la noticia—"

"Healer." La voz de Maker trató de intervenir. Usagi no pudo levantar su mirada del pastel de chocolate. "Termínate tu limonada."

"—Pero sigo sin entender por qué era importante que viajaras hasta acá para decirnos."

Cerca, muy cerca.

Usagi cubrió su rostro en las mangas gruesas de su abrigo, dejando caer su cabeza sobre la mesa. "¡Es complicado! ¡Estaba esperando por el momento correcto!"

"¿Esperando por el momento correcto para qué?

"Para decirle al padre, obviamente." Uranus gruñó del otro extremo. "¿En verdad crees que vendríamos de tan lejos a decirles algo tan trivial, sin una buena razón?

Una carcajada confusa explotó de la Star Senshi. "¡Decirle el padre! ¿A qué diablos…?" Una pausa. Luego… "Oh, mierda."

Silencio.

"¡¿SEIYA?!" La voz de Healer se volvió un chillido. El crujido de la silla sobre el piso indicó su alteración.

Usagi destapó su rostro porque no quería acobardarse en un momento tan importante. Respiro hondo, tragó saliva, y se obligó a ver a Seiya al norte del comedor.

Se percató de no ser la única, todas las presentes estuvieron enfocadas en la ex -cantante con intenso enfoque.

La mujer de cabellos azabaches seguía observando su copa, su galante entrecejo ligeramente arrugado.

"¿Seiya?" Maker fue la siguiente en presionarle.

Lentamente, los ojos zafiros de Seiya se elevaron, el resto de su rostro siguiéndole.

Lució más pálida de lo usual.

"Pero… pero…" Healer siguió balbuceando. Usagi no la culpaba. La reacción de sus amigas había sido muy parecida. Ninguna de ellas había sabido qué decir al respecto, al enterarse. Rei había estado traumatizada por semanas. "¿Estás segura? Porque no puedo recordar un momento donde—¿CUÁNDO? ¿Usagi, por qué no dijiste NADA antes de irnos?"

Avergonzada, Usagi desvió su mirada. Sobre la mesa, unió sus manos. "No lo sabía en ese entonces."

No era una respuesta dirigida a Healer, sin embargo.

Usagi quería que Seiya lo supiera. Quería que Seiya comprendiera: Usagi no había escondido esta noticia de manera deliberada.

"PERO, ¿CÓMO?"

Fue una apertura perfecta para Sailor Uranus. "¿Qué no saben en este planeta cómo se hacen los bebés?"

"¡A eso no me refiero y lo sabes!"

"Será mejor dejarlas solas." El buen juicio de Sailor Maker fue su salvación. "Healer, vámonos."

"¡Aw, esta es la mejor parte!"

"Usted también, Uranus-san."

"Como sea. No es como si quisiera conocer los detalles." Al rodear el comedor, Uranus acomodó la mochila de Usagi cerca de su Princesa en tregua. Usagi la aceptó, dándole una sonrisa para indicarle que todo estaría bien. Uranus asintió, satisfecha, siguiendo a las Starlights fuera del comedor.

"Ah, sí. Antes de que lo olvide." Su tenor ronco sonó una vez más, desde el umbral. "¡Felicidades, Seiya-baka!"

Oh, por todos los Dioses. Calor invadió el rostro de Usagi, a más no poder.

A solas, el silencio perduró.

Usagi dejó salir un suspiro. "Por favor, discúlpala. Aunque no lo creas, sí está comportándose."

La copa fue alejada por la misma dueña. "Es oficial, he aprendido mi lección sobre comenzar a tomar al medio día."

El intento de broma no relajó a ninguna de las dos. Usagi retornó sus manos a sus bolsillos. Su pierna derecha comenzó a rebotar del piso, ansiosa.

"¿Cinco meses?"

Usagi tragó saliva. "Veintiún semanas."

"Oh."

Ambas levantaron la mirada al unísono. Al colapsar entre sí, rubor se identificó en ambos rostros.

Dentro de Usagi, aquella estrella pulsando cerca de la suya, dio una voltereta. Una sensación dulce invadió su ser, llenándola de fortaleza. Esperanza.

"Sé que tienes una vida aquí. Responsabilidades. Yo también las tengo en la Tierra. No he venido aquí para reclamarte algo—todo lo contrario. Desde que me enteré, siempre supe que tenías el derecho a saber." Usagi resopló por sus narices, sobando su nuca. "¡Claro, fue más fácil desearlo que lograrlo! No tenía ninguna manera de contactarte."

"Lo siento, nunca esperé… debí pensar en algo así, antes de marcharnos. Para mantener el contacto."

Usagi sacudió su cabeza. "No te preocupes, supuse que Sailor Galaxia conocería el camino. ¡Tardé, pero conseguí contactarla al final! Soy muy inteligente, ¿no crees? Utilicé el incendiario que Chibi-Chibi dejó en mi habitación."

Seiya se levantó de su asiento. "Nunca he dudado de tus habilidades, Odango."

Odango. El rubor regresó. Usagi le sintió acercarse. Su corazón se aceleró de nueva cuenta. "Seiya…"

La silla previamente ocupada por Sailor Healer fue arrastrada en su dirección. De reojo, Usagi distinguió las botas de tacón negras, los pantalones ceñidos grisáceos, las alas carmines del saco militar que Seiya portaba con estilo y orgullo.

Seiya había cambiado. Esta versión se mostró más sofisticada que aquel ídolo, hambriento por las atenciones de sus fanáticas. Los ángulos del rostro de la mujer se habían agudizado; su voz había madurado. Usagi podía imaginar que tan bellos sus versos podrían escucharse en la actualidad con ese tenor.

"¿Es cierto, Usagi?" Seiya la atrapó, una mano sosteniendo el respaldo de su asiento, y su brazo contario rodeándole sobre le mesa. "Mírame."

Usagi tragó saliva. Las malditas hormonas le traicionaron, debilitando sus defensas, incluso cuando Usagi luchó con todas sus fuerzas por no volverse una niña llorona. Notó sus propias manos temblar dentro de su abrigo.

"Esperaba que esta visita fuera rápida. Debes estar ocupaba todo el tiempo. Ése era el plan: sólo venir a decírtelo, y regresar a casa. Pan comido. Pensé en que tal vez, podríamos conversar como en los viejos tiempos. Extraño eso… Te extraño. A Taiki, y a Yaten también. Por eso… fue agradable, bromear como lo hacíamos antes, al llegar… En serio estaba buscando por el momento adecuado, Seiya, iba a pedirles a las demás por un momento para hablar contigo a solas, lo prometo."

"Usagi."

"No tengo idea de lo que estoy haciendo." Mocos taparon su nariz. Usagi se apresuró a extraer su mano derecha, limpiando la mitad de su rostro con la manga amarilla. Las lágrimas comenzaron a descender, para su coraje. "En verdad no la tengo. Todas me dicen que estoy actuando como una mujer adulta, pero no se siente así, Seiya. Dudo que una mujer adulta deba sentirse así de sola."

"Oh, Odango."

Al ser presionado en la dirección de su acompañante, Usagi se dejó guiar, refugiándose en el abrazo que más había estado anhelando. Fue triste, que hasta ahora se diera cuenta de esa necesidad.

En Seiya encontró un aroma todavía varonil, afín al de la brisa del mar. Usagi lo inhaló a montones, recordando…

(Boca contra boca. Respiraciones entrecortadas. La urgencia por tener este único momento.)

"No estás sola." El pecho de Seiya vibró con la promesa. "Nunca lo estarás, mientras yo tenga algo que decir al respecto."

Siempre arrebatada con sus declaraciones. Usagi sonrió entre sus lágrimas. Seiya no había cambiado tanto, después de todo.

Los brazos de la Star Senshi apretaron más—luego Seiya se separó con sobresalto, percibiendo la pancita camuflajeada debajo del largo abrigo, tocar su propio vientre.

Usagi secó su rostro de nuevo. "Perdón, perdón. ¡Estas hormonas! ¡Exageran todo!"

"¿No te lastimé, o sí?"

"Iie. Mira." Usagi deshizo el zipper, comenzando desde su collarín, continuando por todo su torso. Sintió los ojos de Seiya adheridos a sus movimientos, sin perderse ningún momento. Sonrojada, Usagi separó las dos franjas del abrigo para destapar su vientre hinchado.

"Sugoi." Fue gracioso presenciar tantos sentimientos distintos en el rostro de la Star Senshi. "Es cierto."

Usagi agachó su propio rostro, su frente casi chocando con la de Seiya. "Le gustó."

"¿Qué cosa?" Seiya susurró con asombro, levantando su mano para tocar…

Usagi sintió los dedos titubeantes de Seiya posarse en su barriga. El bebé despertó con el contacto, el resplandor de una semilla en desarrollo desprendiendo su calidez.

"Viajar a través de las estrellas."

Cuando Seiya sonrió, el resplandor de su propia semilla se sumó, intercalándose a ellos como el eslabón perdido.

"No esperaba menos."


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Fin de Parte de 1 de 3.

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Advertencias adicionales:

a. Embarazo adolescente.

b. Embarazo no planeado.

c. Temas de sexo sin protección entre dos menores de edad.

d. Infidelidad (durante Stars, Usagi tiene sexo con Seiya).

Notas sobre el objetivo de esta historia:

Este el detalle, tuve insomnio por dos noches seguidas, y esta idea se desarrolló sola en mi cerebro, insistiendo e insistiendo en que la escribiera. Sí que me tomen un descanso de tanto drama de Todos Quieren Gobernar el Mundo, para escribir algo suave y relajado. La historia está prácticamente hecha, aunque haya publicado esta parte, yo seguiré escribiendo hasta concluirla. No será una historia larga, ya estoy en la mitad.

También quiero aclarar que esta historia es sobre crecer, dar la cara a las consecuencias de tus acciones, y que éstas tengan un costo. Claro, con algo de amor y diversión al estilo SM. Exploraré las fallas de carácter de Usagi y de Seiya por igual, tanto en los tiempos de Stars, y en la actualidad de este fic. Exploraré la magnitud del reto que es ser padres adolescentes (+en un planeta diferente, con alguien con sólo tuviste un momento de pasión, no una relación como tal).

Exploraré como, a pesar de la distancia y del tiempo, tal vez Usagi y Seiya podrán enamorarse de nuevo, está vez bajo sus propios términos. ¡Espero les guste!

Ahora sí, que empiecen las apuestas: ¿Cuándo crees que Seiya y Usagi tuvieron su noche loca de pasión? *wink-wink*