"Ad Astra."

Por B.B. Asmodeus.


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Parejas principales: Kou Seiya (Sailor Star Fighter)/Usagi Tsukino (Sailor Moon).

Parejas secundarias: Kou Yaten (Sailor Star Healer)/Haruka Tenoh (Sailor Uranus), porque la gente lo pidió. Mamoru Chiba (Tuxedo Mask)/Usagi Tsukino (Sailor Moon).

Rating general: M/Adult/R/Lemon. H/M (het) & M/M (yuri).

Categorías/Advertencias: Saltos en el tiempo. Realidad Alterna de Temporada Sailor Stars. Humor. Romance. Drama. Temas de ansiedad y ataques de pánico. Lenguaje fuerte. Embarazo adolescente. Embarazo no planeado. Temas de sexo sin protección entre dos menores de edad. Infidelidad.

Ad Astra Soundtrack:

"Some say" / Nea (Opening).

"Ginga Ichi Mibun Chingai Na Kataomoi" / Niiyama Shiho (RIP, QUEEN). [Seiya/Fighter durante Stars POV].

"Prohibido Besar" / Moenia [Usagi durante Stars POV].

"A Wish For Something More" / Amy MacDonald [Seiya, durante Stars POV].

"Longing" / Adrian von Ziegler [Usagi/Seiya, La Primera Vez™ POVs].

"Bed of Roses" / Adrian von Ziegler [Tema del Maní™, durante Stars].

"Strange Love" / Halsey [Seiya/Fighter POV, Post-Stars].

"True" / Marina [Usagi, Post-Stars POV].

"Let Go" / Trevor Something [Mamoru, Post-Stars POV].

"Love My Way" / Psychedelic Furs [Seiya/Usagi, Reunión Post-Stars POVs].

"End Of The Earth" / Marina [Usagi (+ Maní™) POV].

"I'm Sticking With You" / The Velvet Underground [Seiya/Usagi + Maní™ POVs].

"I Walk The Line" / Halsey [Usagi, (+Seiya) POV].

"Ocean Eyes" / Billie Eilish [Seiya (+Usagi) POV].

"Fly Me To The Moon" / MINTTT, Synthwave/80s remix (Ending).

Extras:

"Nightmare" / Halsey [Haruka POV].

"Bad Guy" / Billie Eilish [Yaten POV].

Sinopsis: Post-Stars. Usagi Tsukino deberá superar una batalla más mortal que la encarnada contra el Caos: crecer. Al menos tendrá compañía.

Notas especiales: Ahora sí… ¡¿Están listos para el capítulo UxS más kawaii de la historia?!


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3.

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"«Oh, te amo como a un amigo,

pero no pretendamos que no deseo algo,

que no deseo algo más»"

-Amy McDonald, (Wish for something more).

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Actualmente.

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"¿Lista?"

Usagi balbuceó una respuesta poco grata.

Seiya sonrió. "Conque las mañanas siguen sin sentarte bien, ¿huh?"

Usagi le lanzó su mejor mirada amenazante. Seiya fue inmune, sin embargo. Se apuró a colocarse su saco, ya que Odango había salido de su alcoba. Cargó la mochila en esta ocasión, satisfecha de que Haruka-baka siguiera roncando en el sofá de la sala.

Usagi bostezó durante el proceso en el que Seiya le ayudó a colocarse su propio abrigo, guiándola fuera de la suite con su brazo alrededor de su cintura. Usagi actuó tan adormilada, que no dudó en recargar su cabeza de Odangos en el pecho de su acompañante.

"Tengo sueñoooo." El lamento derritió a Seiya hasta su último hueso. "Y tengo hambreeee."

"Primero el doctor, después el desayuno, Odango. Vamos, entre más rápido terminemos con las aburridas responsabilidades parentales, más rápido podrás disfrutar del buffet."

"¿Buffet, dices?" Así de mágico, fue el despertar de la chica. "¿Por qué no lo dijiste antes?"

"Nunca cambias." Seiya sacudió su cabeza. "¡Oh, mira! ¡Desde aquí puedes ver las vías del monocarril del que te hablaba anoche!"

Usagi corrió hacia los ventanales, completamente fascinada. "¡Sugoi! ¡Se parecen a los trenes de Japón! ¡Es asombroso, Seiya!"

Desde el ala sur del Palacio, parte de la bahía podía divisarse, y con ello las vías reformadas del monocarril atravesando el firmamento, el mar siendo el más bello trasfondo.

"Creías que vivíamos en las cavernas, ¿no es así?" Seiya suspiró, ofendida. Usagi rio con desliz, rápidamente retomando el camino a los elevadores.

"¿Cómo sigue tu ojo?" Usagi se levantó de puntillas para examinar su rostro. Seiya la sostuvo de la cintura con más firmeza, tratando de evitar tropiezos fatales.

"El hielo ayudó, y sano rápido. No seas tan preocupona." Si pudiera, Seiya le guiñaría el ojo para frustrar a la rubia como tanto le gustaba—pero dicho ojo se rehusó a cooperar de momento. Su párpado seguía hinchado. Al menos el hematoma había sanado en el transcurso de la noche. Ahora que se encontraban bajo sus propios soles de Kinmoku, sus capacidades regenerativas funcionaban aún mejor que en la Tierra.

"Jum. No estoy preocupada por ti. Tengo miedo de que vayas a asustar a la Doctora. Pensará que te maltrato o algo así. ¿Qué tal si me mandan a los calabozos por tu culpa?"

"¿Calabozos? ¡Miras muchas películas!" Seiya carcajeó. Las puertas del elevador se abrieron en el piso asignado, y Seiya hizo un gesto caballeroso para que Usagi saliera primero. "Extrañaba las cosas tan extravagantes que salen de tu boca, Usagi."

La chica le sacó la lengua. Con sus brazos en los bolsillos de su abrigo, esperó por Seiya para reanudar el paso. Ahora más despierta, Usagi lució contenta, observando a su acompañante con una sonrisa misteriosa, siempre en sus labios. Causó, en más de una ocasión, cierto rubor correr por el rostro de Seiya, no acostumbrada a la atenta observación de Tsukino.

"¿Qué? ¿Hay algo en mi cara?"

Usagi pestañeó. Seiya se sintió mejor, al verla sonrojar por igual. "¿Eh? Oh, gomen."

"No te puedo culpar. Es una cara hermosa."

Usagi rodó sus ojos. "Siempre tan modesta, Seiya."

"Es por aquí." Acercándose a las puertas de cristal deslizables de la unidad médica del Palacio, Seiya deslizó su pase de acceso en el panel correspondiente. Sintió a Usagi esconderse detrás, así que Seiya ofreció su mano en solidaridad. "Todo estará bien, Odango. En el momento que quieras que termines la examinación médica, solo dilo, y yo misma te sacaré de aquí."

Usagi examinó la mano de Seiya con ceño fruncido. "¿Prometes quedarte conmigo?"

Seiya no creyó que la chica lo fuera a pedir. ¿Pero desde cuando era capaz de negarle algo? "Por supuesto. Estaré contigo, adherida como chicle a tu suela."

Más convencida, Usagi intercaló su mano izquierda con la mano derecha de su acompañante. Fue entonces que Seiya notó el alto nivel de nervios afectándola. Seiya apretó sus dedos juntos, tallándolos ligeramente con su otra mano.

"Astros, estás congelada, Odango. ¿No trajiste guantes?"

"Sí, pero son muy molestos."

"Con este frio, deberás aguantarte. ¿Cómo sostendrás al bebé si se te caen las manos antes de tiempo?"

Usagi se mostró perturbada con la imagen mental, empujándole en venganza. "Baka."

"¿Teniente?"

La especialista en turno se levantó en atención del recibidor. Seiya fue consciente de las miradas intrigadas que habían atraído en camino a la clínica, pero fue la atención de Heiler Kida la que en verdad la hizo sentir estar bajo un microscopio.

"Heiler Kida, buenos días." Seiya saludó, de regreso en idioma estándar. "Teniente Taiki agendó una sesión con la Sanadora, ¿me lo podrías confirmar?"

"Así es, Teniente. El cuarto de examinación 001 ya está listo con la otra Teniente y Heiler Duvan en espera. ¿Es ésta la paciente?" Seiya no deseó que Odango se sintiera víctima del mismo análisis, guiándola hacia el cuarto asignado. Era temprano. Seiya estuvo agradecida que no hubiera otros pacientes inquietando a la terrícola, más de lo que debía estar.

"Algo antipática."

"Así es Kida, la mejor conversionalista." Seiya remarcó con sarcasmo. Al llegar al cuarto 001, Seiya tocó en la compuerta.

La cara de Taiki les recibió, vistiendo su propia bata médica y sus lentes. Había recogido su colita, eligiendo hacerla trenza para sujetarla alrededor de su cabeza. Usagi le saludó, más relajada, al ver otra cara conocida.

"¡Ohayo, Taiki!"

"Ohayo, Tsukino-san. Te presento a Heiler Duvan, es la Sanadora de más alto rango en el Distrito." Al turnarse a la mujer en cuestión, Taiki cambió la introducción a estándar. Heiler Duvan, le presento a Serenity-Hime, mejor conocida como Sailor Moon."

Duvan se inclinó en respeto. "Ane lari, Sailor Moon."

"Dice que es un honor." Seiya tradujo. Usagi lució incómoda con la reverencia. Afortunadamente, Seiya y Taiki ya le habían explicado lo estricta que era la etiqueta de Kinmoku. No podrían justificar la necesidad de ofrecerle los mejores cuidados a una forastera de otro sistema Solar a Heiler Duvan, si no revelaban la verdadera identidad de la paciente. Además, Duvan era extremadamente profesional.

"Pensé que sería más vieja." Usagi murmuró. "Es muy bonita para ser una doctora de verdad."

Seiya rio con incredulidad. "¿Por qué piensas tal cosa?"

"Luce muy joven."

Dioses, gracias a los astros que Duvan que no podía comprender las tonterías de esta chica. "Odango, no seas tan irrespetuosa. Duvan-san es la Sanadora más prestigiada de nuestra comunidad." Luego, se agachó para susurrarle. "Así como la prima materna de Kakyuu-Hime."

"¡Vaya! ¡Con razón!" Usagi se mostró menos impresionada, soltando su mano de la de Seiya. "¿Por qué no me sorprende que compartan genes tan atractivos? Juro que no he visto a ni una sola persona fea en este planeta."

"¿Qué pasa contigo?" Seiya masculló, confundida.

"¿Ya terminaron? Usagi, ¿crees estar lista para una muestra de orina?" Taiki le ofreció un pequeño de contenedor a la rubia, ignorando las muecas exageradas de Seiya en el proceso.

"Seguro, Taiki." Usagi lució resignada a ese tipo de pruebas. Acudió al baño privado adjunto al cuarto de examinación, regresando al poco tiempo.

"Por los astros, tu vejiga tiene más disciplina que un ejército." Seiya bromeó.

Usagi le siguió la corriente con su propia carcajada. "¿Qué sigue, Taiki?"

"Pesarte y medirte. Luego, procederemos con la muestra de sangre." Taiki no debía ser tan transparente con su gusto por las jeringas.

Usagi tragó saliva, arrastrando sus pies, y posteriormente, retirando su abrigo mostaza. Seiya lo sostuvo, acomodándose a lado contrario de Taiki. Pudo sentir los ojos inquisitivos de Heiler Duvan a sus espaldas, tomando notas en su libreta del peso y el tamaño del vientre de la terrícola, mientras conversaba con Taiki en estándar.

Después de tener a Usagi a su merced en la balanza, Taiki la dirigió a la camilla del centro del cuarto de examinación.

Taiki extendió el brazo derecho de Odango con cuidado, limpiando la zona a pinchar con alcohol. "Respira hondo."

"Seiya, cuéntame algo." Usagi se tornó hacia ella con cierta desesperación. "Lo que sea, sólo distráeme, por favor."

"Oh, bueno." Seiya se acercó aún más, pensando rápido. "¡Estoy escribiendo una nueva canción!"

"¿Oh, sí? ¡Eso es genial!" Usagi se enganchó a la noticia con honesto entusiasmo. Taiki ya estaba extrayendo sangre con calma. "Que bueno que no has dejado de componer. Tus canciones son realmente hermosas."

"Wow, Usagi. No tenía idea que te hubieras vuelto una fan así de comprometida." Seiya le sonrió. "Debe haber miles de artistas en Japón a estas alturas mejores que nosotros."

"Claro que no." Usagi rodó sus ojos. "Todos los medios de comunicación están preguntándose a donde desaparecieron. No hay revista que no esté hablando de ustedes aún. Todas tus fanáticas los extrañan."

"No lo había esperado." Seiya se sintió conmovida con la lealtad, a pesar de las circunstancias. "Pero esta canción tendrá que ser interpretada por alguien más. Estoy retirada, ¿recuerdas?"

"¿Pero por qué?" Usagi se mostró perturbada. "Quiero decir, aun retirada, podrías cantarla tú misma."

Seiya le sonrió con disculpa. "No he cantado desde que regresamos. Formaba parte de Seiya Kou, el ídolo. Una identidad que dejé atrás, Odango."

Usagi mordió su labio inferior. "Pero… Sigues siendo el Seiya de siempre. ¿Por qué tendrías que renunciar a algo que te gustaba tanto?"

Seiya descarrió su mirada, fuego y hielo invadiéndola al unísono. -Porque cantar reviviría esa parte de mi que debo dejar bien sepultada.

"Listo, Tsukino-san. Con esto bastará. "Taiki sacó de su bata un empaque rosado muy conocido para los ojos de Seiya. Se trató de una de las golosinas preferidas por los infantes de la capital: un bombón de dulce de leche. "Fuiste muy valiente."

Sonrojada, Usagi recuperó su brazo. Mordió su premio, pensativa, y le ofreció la mitad a Seiya, admitiendo que Seiya Jr. no estaba en su mejor comportamiento esta mañana.

Taiki permitió que Duvan se encargara de tomar la presión sanguínea de la paciente, para luego intervenir de nuevo. "Muy bien, Tsukino-san. Pasemos a la siguiente parte de la consulta. Enséñame todo lo que estás tomando, para compartirle la información a Heiler Duvan."

"¡Seguro!" Usagi abrió el zipper de la mochila colgando del hombro de Seiya. "Verás… Uy, está algo desordenada, hehe… ¡Ajá!" El primer frasco salió a relucir. Luego, otro. Y otro.

Y otro.

"Vitaminas, ácido fólico, calcio, hierro, Omegas, colágeno…" Taiki leyó las etiquetas para el beneficio de Duvan y Seiya, traduciendo los contenidos en estándar. "Tsukino-san. ¿En serio crees necesitar todo esto? ¿Quién ha llevado control de tu cuidado prenatal hasta ahora?"

Usagi lució culpable. "Uno de los amigos de Mamoru de la Facultad nos conectó con su padre que es Ginecólogo." De la mochila extrajo un paquete de plástico transparente que indicaba ser los estudios." Taiki los recibió pensativa, abriendo el paquete de inmediato. "Tenemos que ser muy discretos, así que solo he asistido a chequeos mensuales, fingiendo que somos una pareja de recién casados."

Seiya mordió su lengua.

Hasta hacerla sangrar.

"Mmm. Me imagino. Recuerdo que tan retrógrada es la cultura japonesa con respecto a embarazos de mujeres fuera de matrimonio. ¿Has tenido algún ultrasonido?"

"Sólo uno, al comienzo." Usagi buscó entre los papeles en las manos de Taiki, produciendo un canto de victoria, al encontrar una lámina translúcida del bonche. "¡Mira, Seiya! ¡Es nuestro maní!"

Así de fácil, su coraje se evaporó.

"¿Maní?" Seiya se acercó a la lámina, incierta, notando como la luz fluorescente del cuarto hacía visibles las imágenes del ultrasonido. Tragó saliva compulsivamente, identificando sólo manchas grises que se suponían debían revelar un bebé. "No veo nada."

"Porque no estás viendo bien. Vamos, siéntate conmigo. Presta atención. ¿Ves las pequeñas flechas aquí y aquí?"

Seiya no reconoció al maní a la primera. El fondo de la lámina era blanquizco, y en el centro yacía una mancha más oscura. Seiya tomó la lámina en sus propias manos, alzándola a la luz. Casi a punto de pedir por los lentes de Taiki, Seiya frunció su ceño un rato. "¿Te refieres a este pequeño bulto de aquí?"

"¡Sip!" Usagi le sonrió. "Tenía, creo, mmm, por ahí dice… ¡Sí, ocho semanas! Le llamo de esa manera porque Ami me dijo que, a esa edad, el tamaño del embrión se podía comparar al tamaño de un maní."

Fue indescriptible, ver esa mancha fosca y sentirse posesiva de ella. Seiya no pudo articular palabras por un rato, sólo observando el ultrasonido en silencio.

Aquí estaba Seiya, a la deriva de sus propias dolencias sentimentales, queriendo divertirse—evitando abrir aquella caja negra que había creado en su mente para guardar toda huella de la Tierra. Había sido fácil dedicarse a sus deberes en el momento de su regreso. Trabajar noche y día, le había ayudado a no ponderar en lo que no pudo ser. Había sido fácil, corresponder las miradas interesadas de otros amantes con el transcurso de los meses, persiguiendo aquel sentimiento de euforia carnal en cuerpos secundarios…

Todo mientras, en otro Sistema Solar, Odango había tenido que ingeniárselas para tener ultrasonidos clandestinos de su maní, recurriendo al hombre que no era responsable—al hombre equivocado para ayudarle en esta extraordinaria situación.

Sentirse avergonzada por su comportamiento, fue poco.

Seiya volvió en sí, justo a tiempo para presenciar a Duvan en acción, reemplazando a Taiki en el banco a lado de Odango.

"¿Estás bien?" Taiki susurró, tomando el ultrasonido de su mano. Usagi observaba curiosa la maquinaria que Duvan encendía para realizar otro ultrasonido.

Seiya exhaló, su misma alma queriendo desertarla. "No tengo idea."

"Es increíble." Taiki echó su propio vistazo. "Por los Astros, Seiya. En verdad serás padre—madre, quiero decir…" Un resoplido salió de la mujer. "Creo que ni yo lo había creído al 100% hasta ahora."

Era bueno saber que no era la única siendo sacudida con la realidad. "Tengo que hacer un mejor trabajo, de ahora en adelante, Taiki."

"Vaya." Taiki le lanzó una mirada ofuscada. "Es bueno tenerte de vuelta."

Seiya rodó sus ojos. "Vamos, no he sido tan insoportable."

"¿La hija del Canciller, Seiya? ¿En serio?"

"Ejem, creo que Odango me llama." Seiya regresó a lado de la rubia, quien comenzaba a lucir desconfiada de las indicaciones de Duvan. "Calma, Odango, Duvan sólo quiere que destapes tu estómago para colocarte el gel."

"Mmm." Usagi se sonrojó. "De acuerdo. ¡Pero no te rías!"

"¿Por qué haría tal cosa?" Seiya sostuvo su espalda mientras la chica levantaba su suéter de lana y la camisa debajo, exponiendo su estómago hinchado. Seiya tenía que admitirlo—fue muy extraño. Nunca había visto algo parecido antes. ¿Dolería tener tu pobre piel estirada a tal magnitud? Y pensar que aún faltaban más meses de desarrollo. Con delicadeza, Seiya acarició las marcas rojas alrededor de la pancita con una mueca de simpatía. "Aw, Odango. ¿De qué te preocupas tanto? Luces adorable."

Usagi se abochornó hasta las orejas. Seiya no se pudo frenar, peinando el flequillo de la chica en consuelo.

"Rei suele decir que parece que me almorcé un huevo gigante."

"Bueno, veremos si Hino-san se atreve a volver a decir algo así conmigo allí."

Usagi sonrió con satisfacción. "Se moriría de la mortificación. Ay, está frío." Con una mueca, Usagi levantó su cabeza para seguirle el paso a Heiler Duvan. "No creo que le agrade mucho."

"Odango, la mujer está sentada justo frente a nosotras. No puedes ser así de maleducada."

Usagi rodó sus ojos. "¡No puede comprendernos!"

"¡Sigue siendo de mala educación!" Seiya trató de mantener su voz bajo control, sin mucho éxito, atrayendo miradas sospechosas de Heiler Duvan. Curiosa, Seiya hizo una prueba. "Serenity-Hime piensa que no es de tu agrado, Duvan."

"Mmm." Duvan tenía los ojos adheridos al monitor. "Es algo escandalosa, pero no tengo nada personal en su contra. Al contrario, estoy fascinada con el progreso de su embarazo, Teniente. Ha hecho un excelente trabajo en cuidarse a ella misma y al feto, a pesar de estar en la oscuridad de la genética de nuestra gente."

"Le agradas. Dice que haz un gran trabajo con el maní. ¿Ves? Nada de qué preocuparse."

Usagi se relajó, considerablemente. "¿En serio?"

Seiya asintió. Luego, se dirigió a la imagen que se reproducía en el monitor, bajo el control del escáner sobre el vientre de Odango. "Pero creo que tendremos que pensar en otro nombre para el maní."

Ya no era una mancha, definitivamente.

"Sugoi." Usagi se levantó sobre sus codos. "¡Mira sus bracitos!"

"Sus latidos de corazón son fuertes." Duvan indicó. Esta vez, Taiki fue la traductora. "Aproximadamente, 21 semanas. No detecto deformaciones. El cordón umbilical se encuentra en una posición normal. La posición del feto también es correcta, de acuerdo con el periodo de gestación." Más resultados fueron deliberados sin sentimentalismo alguno, pero todos positivos sobre el estado del bebé. Duvan fue eficaz, aunque Odango tenía razón, la mujer podía ser un poco más calurosa. Hasta Taiki mostraba más simpatía en esta situación. "¿Quieren conocer el género?"

"Uh…" Seiya pestañeó, perpleja. "No lo sé." Intercambió una mirada rápida con Taiki y luego con la misma Usagi. Repitió la pregunta, fiel a la traducción.

La expresión de Usagi fue despreocupada. "Oh, pero ya lo sé."

"¿Nani?" Taiki intercedió. "¿Cómo puede ser? Mencionaste que no habías tenido otro ultrasonido antes. A las ocho semanas es imposible averiguarlo."

Usagi les guiñó el ojo. "¡Tuve mis maneras de saberlo!" Luego, la rubia se dirigió a Seiya, emocionada. "Es un niño, Seiya."

¿Cómo era posible que está chica siguiera poniendo su mundo de cabeza, sin tener idea?

No. Era. Justo.

Duvan lo confirmó, momentos después. Hasta imprimió una copia de la imagen del ultrasonido.

"Felicidades, Seiya." Taiki apretó su hombro con la declaración. "¿No te vas a desmayar, cierto?"

"¡N-No!"

Usagi comenzó a reírse.

"¡Odango!"

"¡Yo creo que sí, Taiki! ¡Será mejor sentarla en algo suave, no queremos que lastime su preciada cabecita!"

"No es gracioso." A regañadientes, Seiya aceptó el banco del cuarto de examinación, de repente, revisando las cutículas de sus dedos. "¿Alguien más sabía ya?"

"Claro que no." La mano de Usagi se posó sobre las suyas—un eco en reversa de las tantas ocasiones que Seiya había reproducido el gesto. "No le he dicho a nadie. Esperaba tener la oportunidad de decírtelo a ti primero."

Seiya parpadeó con fuerzas. Algo se había metido en su ojo—probablemente más sentimientos cursis.

"No creo que necesites tantas vitaminas, Tsukino-san." Taiki aconsejó. "Esperaremos a los resultados de laboratorio, claro. Pero, te lo aseguro, te brindará más beneficios ser expuesta a nuestro clima, que la ingesta excesiva de pastillas. Probablemente eso es lo que esté causando tus náuseas. La inexistente exposición a nuestros soles ha desbalanceado ese aspecto del embarazo. Es lo que auxilia a las mujeres embarazadas de nuestro planeta."

Usagi se mostró asombrada con la revelación, aceptando la ayuda de Seiya para bajar de la camilla y volverse a colocar su abrigo. Fue el turno de la terrícola de inclinarse frente a Heiler Duvan, agradeciéndole su ayuda.

"Odango, tú eres la Princesa, no al revés."

"No soy mejor que ella, Seiya." Usagi le lanzó una última sonrisa a Duvan como despedida, ganándose un meneo de su mano. Dejaron a las científicas en su parque de diversiones, saliendo de la clínica lo más rápido posible. Los gruñidos del estómago de Odango no fueron para menos.

"¡Ahora sí! ¿Dónde está ese buffet que me prometiste?" Estrellas salían de los ojos de la terrícola, vibrando de emoción.

"Odango, no vayas a enloquecer con los platillos. No queremos que asfixies a Seiya Jr. con tanta comida."

"¡Deja de llamarlo así!"

"¿Por qué? ¡Es el nombre perfecto!"

Usagi abrazó su estómago en protección. "Lo vas a traumatizar."

Seiya sacudió su cabeza en incredulidad. "¿De qué hablas? ¡No puede escucharnos!"

"¡Sí puede! ¡Lo leí!"

Oh. Seiya le lanzó una mirada perturbada al bebé. "No sabía eso."

"Tendrás que seguirme el ritmo con los libros que Ami me obsequió, Señorita. Hay mucho por saber todavía." Usagi pidió ser ella la que oprimiera el botón del elevador. Seiya le indicó cual presionar. Una vez que las puertas se cerraron y la cabina comenzó a descender, la rubia se acomodó en el fondo, recargando su espalda en la pared de metal.

Seiya le imitó, encontrando soporte en la pared a su flanco derecho.

"Le he reproducido todos los discos de los Three Lights desde el comienzo, ¿sabes? Ami dice que es bueno exponer a los bebés a música clásica para estimular su inteligencia, pero es tan aburrida… Puedo saber que al bebé no le agrada ese tipo de música. Fue por eso, que pensé… Pensé que sería agradable si pudiera escucharte cantar en vivo."

"Te estás mostrando bastante determinada con este asunto." Seiya suspiró, encajando la punta de su tacón en el piso. "No creo que sea una buena idea."

"¿Por qué no?"

Seiya estrujó sus párpados al descender, atascada entre la espada y la pared. "Usagi. Sabes por qué."

"No lo entiendo." Usagi acometió hacia adelante, ignorando la advertencia. "¡Ser Seiya no era limitado a ser sólo un artista! Apuesto que, aunque has retornado a tu planeta, no has dejado de disfrutar el jugar deportes, comer hamburguesas, bailar, el practicar softball… ¿O sí? No puedes partirte a la mitad de esa manera. Yo nunca miré la diferencia entre Sailor Star Fighter y tú… Siempre has sido… Seiya."

"Me estás matando, lo juro." Seiya talló su sien con cuidado de su ojo lesionado. "Hay otras cosas que también apreciaba, Usagi. Pero aprendí mi lección en querer ilusionarme de poder tenerlas. Revivir aquellas dimensiones de mi personalidad sólo… complicaría todo."

El silencio que creció fue rígido.

"Seiya, te debo una disculpa."

Seiya parpadeó. "¿Nani?"

"Sé que no tuvimos oportunidad de conversar después de la batalla contra el Caos como hubiera querido. Hay asuntos… razones muy importantes que debí compartir contigo, para que pudieras comprender por qué me despedí de la manera en que lo hice, la última vez que nos vimos."

"¿Razones apartes del simple hecho de que tu novio estaba presente?"

"." Usagi insistió. "¿Recuerdas lo que mencionó Sailor Uranus? ¿Sobre proteger el futuro? No era sólo una frase hecha a la suerte. Hay una historia detrás de ello."

Seiya no pudo evitarlo. Sentir el jalón—la succión de regreso a la órbita de Usagi Tsukino. De cierta forma, Seiya se sentía justificada por su inhabilidad de cerrar capítulos con la chica.

"¿Por qué importa que me entere de esto ahora?"

"Porque todo ha cambiado. Inclusive el futuro." La chica acogió al maní con sus manos, a fachada de escudo. "En el transcurso de estos cinco largo meses, he tenido tiempo para pensar en nuestra amistad con calma. Mi comportamiento contigo es algo que me avergüenza, Seiya, considerando todo lo que hiciste por mí." Al retornar su enfoque a Seiya, la terrícola pareció suplicarle. "Discúlpame si en algún momento llegué a lastimar tus sentimientos. Quiero aclararte que siempre has sido una persona muy especial para mí."

Seiya desprendió una honda exhalación.

Oh, por los Astros y las Estrellas.

-Esto de no hacerme ilusiones, sigue volviéndose más y más difícil.

"De acuerdo. Estás perdonada." Seiya sonrió en libre inevitabilidad. Caminó hacia la chica, levantando el mentón decaído. "Ahora, arriba ese ánimo. Sabes que no me gusta verte afligida, Odango. Podemos conversar a detalle en el viaje hacia Kin-Norte. Sin interrupciones, sólo nosotras. ¿Te parece bien?"

Usagi lentamente, le regaló una bella sonrisa.

Luego, el resplandor del gesto disminuyó. "Demo."

"¿Mm?"

"¿Qué vamos a hacer con Sailor Uranus? ¡De seguro querrá acompañarnos!"

Seiya tomó la mano de Usagi entre la suya. Al abrirse las puertas del elevador, le jaló del brazo con frescura. "Oh, tú déjamelo a mí."


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Las reacciones de las chicas fueron variadas, al enterarse del cambio de planes.

A través de la burbuja cristalina flotando de la mano de Sailor Galaxia, Minako empujó contra Mako-chan y Rei con todas sus fuerzas.

"¡No es justo, Usagi-chan! ¡Prometiste que tendría mi turno en visitar en Kinmoku y ahora resulta que te tomarás unas vacaciones!"

Rei gruñó con incredulidad, jalando a la rubia de los cabellos para retirarla de la primera fila. "¡Mina, esa no es la prioridad!"

"¡¿Cómo qué no?! ¡Viajará a solas con Seiya por un mundo nuevo, como en las películas! ¿Por qué sigue Sailor Uranus con ustedes, Usagi-chan? ¡Podrías mandarla de regreso y así Sailor Galaxia podría llevarme a mí!"

Usagi no podía creer la pasión de Minako por la causa. Continuó empacando las vestimentas que Seiya le había obsequiado, todas de tela gruesas y diseñadas para protegerla de las bajas temperaturas del Norte.

"Si alguien debiera ir, sería yo, Mina-chan." La voz de Luna interrumpió, obteniendo mentones caídos de las chicas. "Eh, me refiero a que alguien tiene que mantener a Usagi en buen comportamiento."

"Algo tarde para eso, ¿no creen?" Añadió la metiche de Rei, extrayendo un sonido de ofensa de parte de Usagi, y muchas gotas de sudor.

"Buen punto." Luna continuó. "Siendo honestas. ¿Te aparece adecuado ir a este viaje, Usagi?"

Claro que esta junta improvisada no podía ser divertida y despreocupada. Luna siempre sería la madre del grupo, recordándoles del lado complicado de la vida semi-adulta.

"Por supuesto." Usagi evadió la mirada de su mentora, aun a través de la esfera de Galaxia. "¡Taiki dijo que exponerme al clima de Kinmoku le ayudaría el bebé!" Sí, el gran as bajo su manga. "¿Ves? Fueron órdenes del doctor."

Makoto ganó terreno. "Oye, Usagi. ¿Pero cuéntanos, cómo tomó Seiya la noticia?"

Sonrojada, Usagi continuó empacado. "Eh. Bien."

Cuatro sets de cejas escépticas enfocaron su rayo láser en Usagi. "De acuerdo, por un momento todo pareció a que se desmayaría del shock. ¡Pero ya conocen a Seiya, supo sobreponerse de inmediato!"

"¡Oi!" Justo entonces, la Reina de Roma entró a la alcoba con frescura. "¡No andes por ahí esparciendo calumnias, Odango! ¡No me desmayé!"

Oh, Kami. Usagi suspiró, mirando a sus amigas básicamente convulsionar de la emoción, cuando Seiya se asomó a la esfera de Galaxia.

"¡SEIYA!" El grupo llamó al unísono, los forcejeos por tener mejor vista de su amiga empeorando.

"¡MINA, ESTÁS PISANDOME!"

"¡MAKO-CHAN, DÉJAME VER!"

La carcajada de Seiya estalló por la recámara de huésped. "Cielos, algunas cosas nunca cambiarán. ¿Cómo están, chicas?"

"¡MUY BIEN!" Se repitió el coro. Luego, Rei tuvo la oportunidad de tropezar a Minako.

"¿Y ustedes? ¿Cómo se encuentran? ¿Está Yaten, o Taiki contigo?"

Seiya intercambió una mirada entretenida con Usagi, antes de responder. "Genial, no lo sé, y no, están trabajando. Pero, con gusto, les mandaré sus saludos—Odango, ¿qué estás haciendo? Las doncellas se encargarán de empacar."

"Puedo hacerlo por mi cuenta." Usagi alzó la nariz. "¡No soy una inválida!"

"Usagi, escucha lo que dice Seiya. ¡No trates de lucirte!" Rei le regañó. "¡Ella es la experta!"

"Traidora." Usagi siseó entre dientes. "¿Experta en qué cosa? ¿Abrir y cerrar el zipper de una maleta? Apuesto a que ni siquiera lo hacías en tu vida de ídolo."

"Claro que no." Seiya declaró con desfachatez. "El dinero paga todo. Hablo en serio, esos abrigos son muy pesados. Lastimarás al maní."

"Aw, Seiya ya es toda una madre sobreprotectora, que lindura." Minako chilló, ganándose una mirada perturbadora de la Star Senshi. Fue el turno de Usagi de carcajear.

"¡SEIYA-BAKA!"

"Óh, óh." La aclamada alcanzó a mascullar, reconociendo la fuente de la rabia a punto por pisotearle el trasero. "Maldita sea, ¿por qué estamos en el sexto piso?" Seiya se quejó al ponderar que un clavado por la ventana sería mortal.

"¿DÓNDE ESTÁS? UGH, ¿POR QUÉ ME MOLESTO EN PREGUNTAR?"

Los tacones de Yaten rechinaron de manera aguda contra el piso de loza en su persecución. Cuando atravesó el umbral de la alcoba de Usagi, sus cabellos se mostraron revueltos y su rostro rojo de furia asesina.

Seiya jugó sucio. Tomó posesión de la esfera de cristal y la aventó como pelota de basquetbol en la dirección de la recién llegada.

"¡YATEEEEEN!"

El alarido de cinco humanas (más, una gatita) influidas por muchas hormonas, nostalgia, y bastante envidia, detuvieron a Yaten en seco. Sus pelos se pusieron de punta, al reconocer la rara audiencia. "Ah, qué diablos—"

"¡Yaten, luces tan guapo!"

Yaten empequeñeció su mirada con el chillido febril, examinando cada rostro femenino dentro de la esfera. Prosiguió a suspirar en reconocimiento. "Aino-san, no eres mi tipo. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? ¡Y tú!" Yaten alejó la esfera con furia renovada. Usagi la atrapó con apuro, incrédula del maltrato.

"¿Cómo te atreves a ir detrás de mis espaldas para convencer a Kakyuu de esta ridícula nueva asignación?" Yaten jaloneó las solapas del saco de Seiya. "¡De ninguna manera iré a ese estúpido viaje a Kin-Norte con ustedes! ¡Sabes muy bien que aborrezco el frío de ese horrible lugar!"

"Oye, estás hablando de mi dulce hogar—"

-Oh, dios. ¿En verdad Seiya-baka no puede callarse? Usagi quedo boquiabierta.

"—¿Y para qué? ¿Para seguir actuando de niñera de esa lunática? ¡Olvídalo!"

Seiya se encogió de hombros, demostrando que no le temía ni a la misma muerte. "Está hecho, Yaten. Kakyuu ya aprobó el permiso para que salieras del Palacio en nuestra caravana."

"¡De ninguna manera! ¡Taiki puede ir contigo!"

Seiya forcejeó por libertad de las garras de la mujer demonio que había liberado. "Nop, Taiki está supervisando los nuevos contratos de comercio marítimo con Kin-Este, ¿recuerdas? No puede dejar la Capital por los próximos cinco días. ¡Vamos, será divertido!"

Yaten llegó a un nivel de histeria que dejó a la misma Usagi embarazada en vergüenza. "¡No, no, no, no! ¡De ninguna manera me someteré a un viaje de 73 hrs contigo haciéndole ojitos bobos a Usagi-chan!"

"Perfecto." Seiya le guiñó el ojo. "¿Por qué adivina qué? No tendrás que compartir vagón con nosotras. Uranus y tú tendrán todo un vagón para ustedes solas en el siguiente nivel del tren. ¡Ni siquiera tendrás que escucharnos escoger nombres de bebés! ¿No te parece genial?"

La patada a su entrepierna llevó congio el mensaje contrario.

Usagi -así como las Inners, Luna y Sailor Galaxia- observaron a Seiya caer al piso en agonía.

"Auch." La voz de Luna expresó en representación de todas las presentes.

Yaten se dejó caer a la cama de Usagi con melodrama. "¿Por qué yoooo? ¡Usagi-chan, golpéala otra vez!"

Usagi miró a Seiya arrastrarse por el piso. "¿Pero qué cosas dices? No puedo lastimar a la madre de mi bebé."

"Exac-exacto." Provino del suelo.

"Especialmente, cuando habrá tantos pañales que tendrá que cambiar por mí en el futuro."

Seiya le aventó una mirada de traición.

Usagi le guiñó su ojo, para después colocar un dedo sobre su boca en señal conspirativa. La expresión de Seiya cambió a intriga. "Oh, Yaten, ¿sabes? Si en verdad es una tortura pasar más tiempo con Haruka, creo tener la solución perfecta para ti."

Yaten, esparcida por la cama y el resto de los abrigos que Usagi había estado en proceso de empacar, levantó su cabecita unos milímetros. "¿Ah, sí?"

"Claro." Usagi apuntó hacia la esfera mágica. "Después de todo, precisamente estaba discutiendo con las chicas que sería buena idea que Sailor Venus rotara de lugar con Sailor Uranus—"

"¡Kamisama, si!" Minako gritó en éxtasis. "¡Los puedo acompañar, por favor! ¡Me portaré bien, lo juro!"

"¡Oye, no es justo! ¡Yo quedé en segundo lugar en el duelo, Usagi! ¡YO debería rotar a Haruka!"

"¡Ni lo creas, Mako-chan, nadie mejor que yo para cuidar las espaldas de Yate—¡Digo, las espaldas de Usagi!"

"Pero, Rei, no puedes abandonar el Templo." Oh, cómo Usagi disfrutó recordárselo. "Eso sería increíblemente irresponsable de tu parte. ¿No es lo que siempre dices?"

Rei tartamudeó fuego. Afortunadamente, Makoto la volvió a quitar del primer plano. Su maní no debería escuchar palabras tan ofensivas.

"Oye, que gran plan, Odango." Seiya sonrió en delicia. "¿Asunto arreglado, no crees, Yaten? En lugar de 73 hrs de estoico silencio con Tenoh-san, podrás disfrutar la dulce voz de Minako-san, ¡poniéndote al día de todo de lo que nos hemos perdido en la Tierra!"

Yaten se levantó de la cama con una expresión dividida entre horror y respeto.

"No lo puedo creer." Rebuznó, finalmente, levantando sus narices a las alturas. "¡Ustedes dos se merecen la una a la otra!"

"Es lo que he estado diciéndole." Seiya le arrogó una mirada picara a Usagi, ganándose un empujón por sus tácticas.

"¿Y bien?" Usagi presionó, apuntando a la pobre Minako, y su pobre nariz que había comenzado a sangrar. "¿Le digo a Mina-chan que prepare sus cosas—"

"Uranus será." Yaten marchó hacia la salida sin elaborar más. "Pero se los advierto." Yaten pausó. Cuando los intentó fulminar con sus esmeraldas, Usagi se escondió detrás de Seiya. "Si fuera ustedes, no dormiría tan a gusto por las noches, de ahora en adelante."

"Uy." Usagi mordió las uñas de su mano.

"¿Mina? ¡Mina, reacciona!"

Era demasiado tarde. Minako Aino era un soldado caído, sucumbida a la fragilidad de su propia presión arterial y un corazón roto.

"Odango, ahora sería un buen momento para apagar esa cosa." Seiya murmuró entre dientes.

"¡No sé cómo!" Usagi murmuró de vuelta.

"Serenity-Hime." La esfera se apagó sin la oportunidad de despedirse—algo, que tal vez, había sido una bendición.

Fue así, que Usagi por fin recordó la presencia de Galaxia durante el espectáculo producido. De inmediato, sintió pena por su desenfrenado comportamiento. "¡Sailor Galaxia, lo siento! ¡He estado ignorándote! Discúlpame, no fue mi intención."

"Despreocúpate." Galaxia abandonó su lugar fijo en la pared más alejada del bullicio, colocando sus manos en su cadera. "En resumidas cuentas, permanecerás un tiempo más significativo en este lugar. ¿Necesitarás de mi asistencia con algún pendiente en tu planeta natal? ¿Alguna pertenencia de la Tierra para tu viaje?"

"¡Oh, no, Seiya me ha regalado demasiada ropa, ya!" Usagi acarició su nuca con humildad. "Mis padres creen que estoy de viaje académico a Inglaterra con Setsuna en un evento de Astronomía, así que tampoco hay que preocuparse por esa parte. Muchas gracias por la oferta, aun así, Galaxia." Colgó su rostro con vergüenza. "Discúlpame por hacerte venir hasta acá para nada."

"Llevaré a Sailor Moon de regreso a la Tierra yo misma, así que no necesitaremos más de tu asistencia." Seiya aseguró con voz seca y bastante malagradecida. Usagi le encajó su codo en las costillas.

"Gomen, Galaxia, Seiya puede ser muy desconsiderada." Usagi empujó a la acusada para que las dejara a solas, y muy renuentemente, la kinmokusiana cedió. "Gracias por tu ayuda… No tienes idea de lo tanto que me ha ayudado al traerme a Kinmoku."

"El Príncipe me pidió darte esto." Galaxia sacó un sobre de los recovecos de su armadura. Lo extendió hacia Usagi, quien lo tomó con cierta incertidumbre.

"¿Conversaste con Mamoru?"

"Pidió una conferencia conmigo en privado. Créeme, me sentí tan sorprendida como tú. Acudí a su llamado en una cafetería terrícola, y conversamos sobre… lo sucedido cuando nos conocimos." La mujer liberó un suspiro. "Una conversación realmente vigorosa y para nada irónica, o acompañada de silencios incómodos."

Usagi le sonrió en simpatía. "Mamoru tiene una personalidad complicada. Tiene sus propios demonios personales, pero es por eso por lo que puede sentir una gran empatía por personas que quieren redimirse por sus errores del pasado."

"Ya veo." Galaxia lució pensativa. "No me dio la impresión de estar sorprendido con la cálida bienvenida que las Sailor Starlights te brindaron."

Usagi se sentó sobre la cama de nuevo, en sus dedos apretando el papel del sobre. En la careta, sólo estaba escrito Usako en kanji.

"Serenity-Hime." Usagi sintió a la mujer acercársele, acogiendo uno de sus hombros. "No tengo las suficientes palabras para expresar mi remordimiento. Lo que te hice sufrir durante nuestro combate fue… indescriptiblemente cruel. Me gustaría decir que hubiera marcado alguna diferencia el saber tu condición, pero la dura realidad es… que el Caos se hubiera regocijado en causarte aún más sufrimiento."

"Lo supongo." Usagi aceptó la dura verdad con realismo. Tomó la mano de Galaxia entre la suya. "Al inicio, me preguntaba como hubieran cambiado las circunstancias si lo hubiera sabido desde entonces. Sin embargo, ahora creo que fue lo mejor no saberlo. Al no atraer atención a su pequeña estrella…" Usagi acarició la curva de su vientre. "Lo mantuvimos a salvo… Oh, bueno, él fue quien me mantuvo a salvo, si lo pienso más de cerca."

Galaxia alzó una ceja en incógnita. Usagi, nerviosa, decidió cambiar el tema. Esa conversación era para otro momento.

Guardó la carta de Mamoru en su mochila, decidiendo leerla después, a solas. "¿Podrías decirles a las chicas que estaré bien? No deseo que se sientan preocupadas. Tienen que seguir con sus vidas normales mientras no esté. Asegúrales que Seiya y Haruka me mantendrán a salvo. Yaten y Taiki también. Confío en ellas con mi vida…y con la del maní." Usagi rio con humor.

Galaxia asintió, solemne, como era su costumbre.

Cuando presionó su palma sobre el estómago de Usagi, una quietud reinó por la alcoba. Tomada con la guardia baja, la princesa lunar no tuvo tiempo de reaccionar. De inmediato, una corriente de energía corrió por su ser, reaccionando a la semilla radiante de Galaxia. Un dulce brote de paz le cubrió de adentro hacia afuera—el Cristal de Plata despertando.

"Es como lo sospeché." El murmullo sobrevino con revelación y asombro. "Serenity-Hime, esta estrella le brindará de luz al universo de manera espectacular. No debes confiarte en tu seguridad. Su poder es tan inmenso, que el Cristal de Plata está preparándote para el eventual nacimiento, acelerando tu madurez física a un ritmo acelerado. Puede que, en estos momentos, tu embarazo sea fácil de sobrellevar, pero con el paso del tiempo… El poder de la nueva estrella en tu interior luchará por sobrepasarte."

Asustada, Usagi se abrazó a sí misma. "¿Q-Qué dices?"

"Debiste de haberlo notado. Tu apariencia física no es ya la correspondiente a la de una chica de diecisiete años."

"¡Yo sí lo noté!"

"¡Seiya!" Usagi criticó, al ver a la chica autoinvitarse de vuelta a la recámara.

"¿Qué? ¿En serio esperabas que me quedara sin hacer nada, al sentir este súbito surgimiento de energía? ¿Odango, qué clase de guardaespaldas crees que soy?" Sosteniendo su mentón, la Star Senshi se agachó frente a la terrícola, analizando su rostro con detenimiento. "No estaba alucinando ayer, entonces. luces diferente. A pesar de que dijiste que habían trascurrido cinco meses desde que dejamos la Tierra, me costaba creerlo, porque luces más… eh, bueno." Un sonrojo peculiar apareció en la mujer. "Más."

"No lo habías mencionado antes." Usagi se abrazó con más fuerzas. "¿Qué significa lo que me dices, Galaxia?"

"Los nacimientos de estrellas legendarias nunca son fáciles. Es lo que nos diferencia de las almas mortales que eventualmente terminan convertidos en polvo. Sospecho que tu propio nacimiento de parte de la antigua Reina Serenity I conllevó dificultades similares. Siempre hay un precio entre la vida y la muerte, Serenity-Hime."

"Que profundo." Seiya opinó con sarcasmo. "Perturbador e informativo por igual. ¿Así que el Cristal Lunar es lo que está cambiando a Odango de esta forma? ¿Para protegerla?"

"Lo sabía. ¡Estabas espiándonos!"

"¡Es parte de mi deber!"

Usagi rodó sus ojos. "¡Eres peor que Minako!"

"El nacimiento no será fácil." Galaxia reiteró, su voz superando sus peleas infantiles. "A eso me refiero. Por favor, Serenity-Hime, cual vaya a ser tu decisión sobre la manera en la que darás a luz, considera que se liberarán ondas de choque por el universo entero. Deberás estar en un lugar seguro, cuando suceda." La mirada de Galaxia se clavó en Seiya. "Bajo el cuidado de personas lo suficientemente resilientes para auxiliarte."

Seiya pareció tomar lo ducho como un reto. "No me perderé el nacimiento de mi propio hijo—"

"Por ello, me ofrezco a tu servicio."

Usagi parpadeó, y Seiya compartió su propia sorpresa.

Galaxia fue más allá. La guerrera de imponente figura descendió sobre una de sus rodillas, inclinando su rostro hacia la Princesa Lunar.

"Por favor, acéptalo. Juro proteger al nuevo Príncipe con mi espada y brindarle seguridad y amparo, cuando antes sólo le causé sufrimiento."

"Galaxia…" Llena de emociones encontradas, Usagi recordó aquel campo de hermosas flores, todas alojando una hermosa estrella dentro. Recordó su propia espada, atravesando el costado de Sailor Chos. Las risas frías. Sailor Chibi-Chibi Moon siendo destrozada en mil pedazos. Recordó sostener la mano de la verdadera alma de esta guerrera, elevándola de su escondite. "Si se trata de saldar deudas, no puede ser así, estabas poseída por el Caos, no estabas consciente de tus propias acciones."

"Usagi." Seiya intervino, seria. "Antes de descartarlo, al menos deberías considerar lo que Sailor Galaxia te ofrece. Si es una forma en la que pudieras auxiliarla a limpiar sus actos del pasado y restaurar su honor como Guardiana, no debes tomarlo a la ligera."

Su estómago dio piruetas. Reconoció la veracidad de lo dicho, pero todavía no se sintió muy segura de cómo proseguir. "H-Hai, Galaxia-san." Usagi tartamudeó. "Por favor, levántate. Lo pensaré, lo prometo. Arigatou por tu consideración. Has sido una gran aliada." La misma Usagi ofreció su mano. Cuando Galaxia la admitió como apoyo, lo consideró otra victoria. "Aunque si tengo algo que pedirte, por ahora."

"¿Oh?"

Usagi sostuvo la mirada de Galaxia en plegaria. "Por favor cuídalos, en mi ausencia. Cuida a la Tierra por mí."


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5 meses antes.

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"Ya todo terminó." Haruka prometió, luciendo relajada a comparación con la cólera que recién había desatado contra ellas.

"Todo esto sólo fue una actuación." Michiru estaba intacta a su lado, la misma serenidad suavizando sus facciones. Setsuna y Hotaru le siguieron, ambas mirando a Usagi con una sonrisa placida.

"Así es. Lo hicimos para destruir a Sailor Galaxia." Setsuna consoló.

Usagi parpadeó pasmada, una parte de su corazón aventándose a la merced de aquella confesión y el alivio que le ofrecía. "¿Una actuación?"

"¿Se terminó?" Chibi-Chibi repitió desde sus brazos.

Ami dio un paso hacia adelante, atrayendo su atención. "Usagi-chan. Discúlpanos por no habértelo dicho."

Rei, a su costado, le guiñó el ojo. "Ya que, si te lo decíamos, tontita, el plan no se llevaría a cabo."

Las lágrimas nacieron en contra de su voluntad. Usagi apretó su abrazo alrededor la pobre de Chibi-Chibi. Quiso aferrarse a este momento—a la posibilidad de que todo el terror a manos de Sailor Galaxia en realidad había sido una ilusión. Le apreció surreal, además de extraño.

¿Dónde se hallaban las Sailor Starlights, sin embargo? ¿Estaban a salvo?

Makoto la distrajo de su preocupación por un momento, al agacharse al nivel de Usagi. "No lo tomes a mal. No teníamos intención de hacerte a un lado."

"¡Así es, sólo lo hicimos para no complicarnos las cosas!"

"¿No estás diciendo lo mismo, Mina?" Makoto reiteró, ganándose risas de parte de las Inner Senshis.

"¡Pero es la verdad!"

"Sí, tienes toda la razón."

"Rei, Mina, no sean así." Ami rio con culpabilidad, sonrojándose.

Usagi se permitió creerlo, entonces. Se permitió dejarse llevar por el dulce ensueño. "Chicas, que malas son. Soy una niña tonta, me lo creí todo. Pensé que habían muerto."

"Usako."

"Usagi."

Oh.

Oh, no.

Fue con incertidumbre que Usagi giró su perfil hacia sus espaldas, al reconocer las voces. Chibi-Usa lució justo como la había visto la última ocasión. Casi una adolescente.

"Estaba tan preocupada que vine desde el Siglo XXX a verte."

Verla, sentirla cerca, fue un bálsamo a su remordimiento. ¿Entonces sus acciones previas no habían dañado el futuro?

Mamoru fue una réplica perfecta también. Vistió lo mismo que en el aeropuerto, sano y salvo. "Te hice pasar muchas angustias, pero ya nunca más te voy a dejar sola."

"Mamo-chan." Usagi sollozó en explosivo desahogo. La añoranza y la soledad volvieron, golpeándole el esternón. "Chibi-Usa."

Mamoru se agazapó a sus pies, tocándola—después de un año de ausencia—tocándola, por fin, peinando su flequillo con cariño. "La pelea se ha terminado. Ya no te preocupes. Todas hicieron su mejor esfuerzo."

"Nunca cambias, Usagi. ¡Sigues siendo una llorona!"

"No puedo evitarlo, Chibi-Usa." Usagi chilló, tallando su propio rostro para esclarecer su mirada de las lágrimas. "Pensé ya no los volvería a ver. Me sentía muy sola. Necesitaba de su ayuda. Qué bueno que regresaron—"

Usagi sintió frío congelarla, al parpadear y encontrarse abandonada de nueva cuenta. Las chicas, Haruka, Mamoru, Chibi-Usa. Todas habían desaparecido.

"¿Dónde están?" Usagi se reincorporó, apoyándose del pasto para levantarse.

"¡Donde están!"

Usagi les buscó con urgencia, las lágrimas ahora brotando por la decepción.

"¿Adonde se fueron?

"Se fueron."

Un gemido. Un llamado fallido. "No… Por favor, no me dejen. No me dejen sola aquí… No soy lo suficientemente fuerte para enfrentar esta batalla… Sin ustedes, estoy indefensa…"

"No estás sola, mientras te tengas a ti misma."

-Esa voz. No se trató de los ecos de Chibi-Chibi. Usagi giró sobre su eje, buscando el origen. Esta vez, confusión lideró su ser al no reconocer a la nueva identidad—un niño.

"La esperanza se moldeará en tu defensa."

Usagi arrugó su ceño, sin comprender. El jovencito le recordó un poco a Shingo, excepto que su cabello rizado marcó la diferencia. Su atuendo fue simple, de esperarse de la Tierra. Sus ojos, no obstante—Kamisama, fueron dos gemas turquesas, gentiles.

Chibi-Chibi estiró su mano en la dirección del muchacho. "Defensa."

Aunque desprendiendo una seriedad no apta para un chico de su edad, su comportamiento se contrapuso al aceptar la manita de Chibi-Chibi con la suya.

"¿Quién eres tú?"

El rostro giró sutilmente. El corazón de Usagi sintió un desgarre.

Una telaraña tatuaba la vulnerable piel del joven, comenzando de su sien hasta el contorno de su mejilla. Fue desconcertante una herida así de impactante, en alguien que no debería vestir ninguna marca de sufrimiento a su corta edad.

El perfil del joven flanqueó de regreso, intercalando miradas. Sus siguientes palabras produjeron un contrato solemne, firmado con misticismo.

"Y mi escudo te sostendrá."

Usagi despertó en la oscuridad de la Televisora Vía Láctea.

Todo volvió a doler.


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Actualidad.

Al siguiente día.

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La estación de tren de Kinmoku era increíble.

Usagi no podía cerrar su bocota de la continua impresión. ¡Oh, cómo deseaba poder haberse traído consigo su cámara! ¡La tecnología en Kinmoku seguía sorprendiéndola!

"Koneko, fíjate por donde vas. No queremos que termines en las vías."

"Oh, lo siento." Usagi fue salvada de tropezarse y caer sobre sus propias narices en el piso, por el brazo oportuno de Haruka. Usagi aprovechó entonces para acoger la gruñona de su amiga en un dulce abrazo. "¡Es muy emocionante! ¿No lo crees?"

Haruka hizo su mejor acto de indiferencia. "¿Por ver un tren? Tenemos miles en Japón."

"¡No es un tren normal, Haruka! ¡Estamos en otro planeta, visitando donde nunca ningún terrícola ha ido antes!" Citó las viejas palabras de los astronautas estadounidenses que habían viajado a la luna. "Vamos, sé que estás emocionada muy, pero muy, en el fondo."

Haruka ensalzó una ceja con energía negativa.

Usagi suspiró. "¿Tal vez un poquitín?"

"Creo que lo estás confundiendo con indigestión."

"Ay, que aguafiestas." Usagi acarició el labio todavía hinchado de Haruka. La presión del guante apenas le tocó, cuando Haruka torció su rostro en dirección opuesta. "¿Todavía te molesta?"

Haruka aclaró su garganta con el contacto. El frio de la capital debía estar afectándola, porque sus mejillas se llenaron de color con una ráfaga fría de viento. "Al contrario, me causa interminable placer al recordar lo que obtuvo a cambio."

"Ach, ustedes dos no pueden seguir peleando de esa forma, Haruka." Usagi se sostuvo del brazo de Haruka mientras siguieron caminando por la terminal. "¿Qué clase de ejemplo le darán al bebé cuando nazca?"

"Que siempre tienes que saldar cuentas con papanatas aprovechadores de confianza."

"Haruka." Usagi gimió con derrota. "Sigues culpando a Seiya por algo que no fue enteramente su culpa. Yo también estuve allí, ¿recuerdas?"

"Te sedujo. Lo entiendo."

Usagi relamió sus labios secos. "Haruka, por favor. No soy así de inocente. No me digas que crees que jugaba a las escondidas en el departamento de Mamoru."

"Eras pura, Koneko." El color en el rostro de Haruka aumentó, y la misma mujer lució fastidiada por ello. "Antes de que las garras sucias de ese furiko te mancharan con sus perversiones."

Usagi carcajeó. "¡Haruka, dices las cosas más raras!"

Las bocinas del tren dieron a entender un aviso sobre la próxima llegada del tren a la estación. O eso, Usagi supuso. El ruido del motor del transporte fue una pista delatadora. Ja, ¿ven? ¡Usagi no era tan distraída como decían!

"Está comenzando a llover. ¿Tienes tu paraguas?" Haruka inspeccionó el cielo. Al ver que Usagi, de hecho, no venía preparada, la orilló a la parte de la estación cubierta con techo.

El tren se deslizó por las vías, elegante y brillante. Muy discreto con su fino exterior negro. Usagi todavía no podía comparar el diseño tan futurista, con algún tren de Japón, aunque todo el funcionamiento seguía siendo muy parecido. Otra razón para darse cuenta de por qué los Three Lights se habían adaptado tan fácil en la Tierra.

Las puertas de los ocho vagones se abrieron de manera simultánea, y pasajeros comenzaron a descender.

La voz de Seiya se escuchó dando órdenes a un par de metros de distancia, ya una vez que el tren cesó de moverse. Un grupo de auxiliares de la estación se encargaron de circular las maletas de las personas que abordarían el tren—incluidas las de Usagi. El día de hoy, la mujer había añadido guantes ceñidos oscuros, y una bufanda tejida grisácea a su atuendo militar que Usagi ya había conocido. Sus botas habías sido intercambiadas, de igual forma, por un par más cómodo y hecho para viaje. ¡Adiós a los tacones vanidosos!

Seiya lució… Muy bien.

Más que bien. La mirada -así como cada molécula- de Usagi lo admitió, al tener que desviarse al piso de la estación, temerosa que Seya se diera cuenta. -Sugoi, ¿por qué Seiya tiene que ser igual de atractiva en su forma real, que como hombre?

En menos de cinco segundos, Usagi se encontró observándola de nuevo.

A pesar de no parar de dar indicaciones, su carisma invitó a sus asistentes a llevar a cabo sus responsabilidades con excelente disposición. Fue obvia la admiración que otros habitantes sostenían por la Star Senshi. Luego, una de las doncellas del Palacio que le auxiliaban, se le acercó para susurrarle algo en la oreja. Una chica de belleza muy exótica, por cierto—¡Nada nuevo en Kinmoku! ¡Chicas bellas abundaban!

Seiya rio a lo bajo, meneando su rostro hacia la mujer y su expresión falsamente tímida.

Usagi sintió un ardor en su estómago con la escena. Le resultó familiar, recordando a todas las estudiantes de preparatoria que constantemente habían acosado a Seiya, ya fuera para obsequiar sus bentos, u ofrecer sus tareas. Usagi debería estar acostumbrada, a estas alturas. No obstante, esta ocasión se sintió diferente. Como si Seiya estuviera rompiendo un tipo de regla especial, al ser recíproca con las atenciones.

-No seas tonta. ¿Quién eres tú para sentirse celosa? ¡Ustedes son sólo amigas! ¿Lo eran, cierto? Por Kami-sama, ¿por qué lidiar con Kou Seiya siempre resultaba tan confuso?

"Algunas cosas no cambian, por lo que veo." El gruñido de Haruka la extrajo de sus meditaciones.

Usagi mordió su labio inferior al seguir viendo a la doncella babear por la atención de la Star Senshi. Al menos, Seiya ya estaba ocupada cargando parte de las maletas a la compuerta del tercer vagón del tren. Usagi resopló por sus narices. -¿Qué la chica no tiene trabajo que hacer?

Usagi quiso distraerse con el paisaje.

No funcionó.

La doncella le pasó dos de las maletas más pequeñas a Seiya con una sonrisa.

"¡Seiya!" Usagi soltó a Haruka de a una. "¡Ten cuidado con esa maleta! ¡Tiene todas mis golosinas adentro!"

Pausando en el proceso de transferir el contenido al camarero del tren, la atención de Seiya se fijó en Usagi. "¡Bombón, te vas a mojar! ¡Tengo todo bajo control!" Con un sonido de frustración, Seiya pidió uno de los paraguas de sus ayudantes dejándolos a seguir la operación para dirigirse en dirección de la rubia. "Llegaste temprano, te dije que la hora de partida sería en otra media hora."

"Quería ver la estación." Usagi murmuró petulante, acercándose a Seiya cuando sintió el paraguas cubrir su cabeza de odangos. "Prometiste darme un tour, pero cuando desperté no estabas en la Suite."

"Gomen, el deber llamó. Tenía que encargarse de las preparaciones, y Yaten se rehúsa a mover un dedo para ayudar." Luego, la expresión de Seiya cambió por completo, al posar su mirada en el estómago de Usagi. "¿Cómo amaneció mi maní favorito el día hoy? ¿Listo para viajar por el continente cristalino en primera clase?"

Así de rápido, las inseguridades de Usagi se desvanecieron. La doncella perdió importancia. "Muy activo. No pude disfrutar mi desayuno tanto como lo hubiera deseado."

"¡Está emocionado!" Seiya le sonrió con su propia dosis de excitación. "Ya que están aquí, deberían abordar. No quiero que estén resintiendo el frio acá afuera. Le pediré a Izzy que te guie a tu cabina de descanso."

Izzy, resultó ser la doncella que había estado haciéndole ojitos. Usagi negó con su cabeza de inmediato.

"¡Iie, estoy bien! Todavía no quiero separarme de Haruka." Ni siquiera estaba mintiendo; había construido un vinculo mucho más fuerte que antes con su amiga después de la batallada contra Galaxia, y aunque a Seiya no le agradaría saberlo, la presencia de la Outer solía tranquilizar al bebé.

Seiya, claro, renegó. "Pff. La mirarás el resto del viaje. Las cabinas no están bajo llave. Puede que su suite esté en otro vagón, pero aun así podrías visitarla cuando quieras, ¿sabes?"

"No seas insensible. Quiero hacerle compañía hasta que, al menos, Yaten llegue. No quiero que se sienta sola, considerando lo que pasó con Michiru, la pobre debe estar—"

"¿Nani? ¿Qué fue lo que pasó con Michiru-san?"

Oh, no.

Ups.

"¡Nada!" Usagi aseguró demasiado rápido, pelando los ojos en miedo. ¡Diablos, Haruka la asesinaría!

"Usagi." El brillo siniestro en la mirada de Seiya la hizo tragar saliva. "Vamos, no puede aventarme tal anzuelo y esperar que no lo muerda. ¡Cuenta!"

"¡Shhhh!" Usagi piso su bota en represalia. "¡Nos puede oír!"

"Oi." Seiya hizo una mueca de dolor. "Ah, no. Ahora con mayor razón me lo contarás. De una manera u otra… o tus golosinas sufrirán las consecuencias."

"¡Seiya!" Usagi chilló. "¿Por qué actúas tan cruel conmigo?"

Claro, esa fue la perfecta señal para que Haruka se esponjara como gato callejero en plena riña. "¿Qué rayos le estás haciendo a Koneko, ahora, cretina?"

"Nada de tu incumbencia." Seiya retribuyó con la misma inmadurez.

"Calma, calma, estaba bromeando, Haruka. ¡No te apures!" Usagi le quitó el paraguas a Seiya. "¡Mira, Seiya nos consiguió un paraguas! Dice que todavía no partiremos, ¿por qué no continuamos explorando la estación?" Riendo con nervios, la rubia empujó del pecho de Haruka. "Seiya tiene que terminar de transportar nuestras cosas."

"No soy su mayordomo." Seiya renegó.

"No lo hubiera notado."

"Haruka." Usagi gimió. "No quiero a Seiya con otro ojo morado."

"Aww, ¿ves? Odango sabe apreciar mi hermoso rostro como para verlo dañado."

"No la provoques." Usagi gruñó, mirando a Seiya de reojo. "O cambiaré de parecer y me iré con Haruka todo el viaje."

Eso bastó para cerrar el hocico de Seiya-baka.

"¡Oi! ¡Miren por dónde van!"

Yaten se apartó del camino por el que Usagi había estado empujando a Haruka. La hizo parar en seco, al notar su atuendo para el viaje.

"¡Wow, Yaten, luces como una supermodelo!" Corazones nacieron en los ojos de la rubia, mirando la silueta de Yaten de pies a botas. "¡Ese abrigo es bellísimo!"

"Parece que vas a un funeral, ridícula." Seiya opinó en comparación.

Usagi babeó con el elegante abrigo de piel oscura cubriendo a la chica.

Yaten retiró sus lentes oscuros. "Se siente así, tonta." Retiró la capucha peluda de su cabeza. "Más vale que hayas comprado boletos de primera clase para mí también."

Detrás de Yaten, Taiki caminaba para alcanzarlas a un ritmo más tranquilo, acompañada de un camarero y las veinte maletas que Usagi podía imaginar eran de Yaten.

"Sí, sí. Tu vagón es el número cinco." Seiya extrajo los boletos del bolsillo de su abrigo rojo. Yaten se los arrebató.

"¿Número cinco? ¡Pero quería el número ocho!"

"Lo siento, la vista espectacular está apartada para Odango y para mí." Seiya anunció, presumida. "Tienes todo un camerino de lujo para ti sola, sin embargo. Deja de quejarte."

"Jum." Yaten, muy a fuerzas, aceptó el trato, estirando uno de los boletos a Haruka. "Al menos, no compartiremos."

Haruka examinó el boleto. Se encogió de hombros. "Mm. De lo que te pierdes. Te veo adentro, Koneko." Con eso, la terrícola optó por ir en contra de la misma Usagi, dirigiéndose a la entrada de la cabina correspondiente para abordar.

Usagi tosió, sorprendida con el comportamiento de su amiga. Al volver a Yaten, sintió diversión con la cara pasmada de la chica, sus mejillas pálidas adoptando un tono rojizo.

"Vaya." Taiki declaró. "Quién diría que serías su tipo."

"No soy—Taiki, de qué estás—¡Deja de reírte, Seiya!"

"Discúlpala, Yaten." Usagi pidió entre sus risas. "Haruka está atravesando una… etapa complicada."

"Sin ofender, pero Tenoh-san siempre parece estar atravesando una etapa complicada." Taiki le sonrió.

Usagi se inclinó en su dirección, bajando su voz. "Sí, pero ahora es peor. Desde que su relación con Michiru terminó, no ha sido la misma."

Seiya tronó sus dedos con la victoria. "¡Astros, esto es mejor de lo que pensé!"

Usagi le aventó una mirada amenazante. Seiya se aplacó de inmediato.

"Interesante." Taiki se cruzó se brazos. "Y pensar que eran inseparables."

"Siguen siendo buenas aliadas." Usagi ajustó el cinturón de su propio abrigo, ya que el maní seguía aflojándolo. "Amigas, creo. No lo sé. Pero no se odian la una a la otra, así que supongo que terminaron en buenos términos. Y no, Seiya, antes de que preguntes, no tengo idea de lo que haya sucedido entre las dos. Por eso también, Haruka ha pasado más tiempo conmigo en los últimos meses."

"Por supuesto, la aprovechada." Seiya murmuró.

"Además, ha tomado un rol más activo entre todas las Senshis. Se encarga de entrenar a las chicas constantemente, y servir de mentora. Tanto, que la misma Minako admitió que ella debería ser la líder oficial del equipo."

Seiya produjo un suspiro. "Lo último que esa tipa necesitaba para alimentar su ego." Luego, la mujer se apartó del chisme para regresar a sus actividades.

Taiki caminó junto a Usagi a una de las bancas de la plataforma, mientras esperaban a abordar. Yaten las acompañó, fingiendo no estar interesada en el tema. "Tiene sentido. A decir verdad, por la manera dominante con la que se comportó en la Tierra desde un inicio nosotras mismas pensábamos que Sailor Uranus era su líder."

"Creo que se siente algo sola. Setsuna he regresado a las Puertas del Tiempo, y Hotaru pasa más tiempo con su padre biológico. Me ha apoyado mucho desde… bueno, ya saben, ¡pero se debe aburrir! Sólo desearía que tuviera alguien más para hacerle compañía." Se dirigió a Yaten con cierta esperanza. "Por favor, no te dejes engañar por su exterior gruñón todo el tiempo, Yaten. Haruka es muy divertida cuando la conoces mejor. Estoy segura de que ustedes dos pueden congeniar en algo. Haruka no se deja gritar por cualquiera, ¿sabes? ¡Lograste que te diera ese cheque para las reparaciones! Créeme, viniendo de ella, quiere decir que te respeta."

"Siempre tan positiva, Usagi-chan." Yaten volvió a colocarse sus lentes oscuros. "No hago ninguna promesa. Pero, al menos, me contendré de arrojarla fuera del tren."

"Tsukino-san. Tengo tus resultados." Taiki extrajo un sobre de su saco. "Felicidades, estás en posesión de un bebé completamente sano. Debemos seguir monitoreando el crecimiento, sin embargo. Todo apunta a que el embarazo tendrá una duración de nueve meses, como es normal en la Tierra, pero será mejor no confiarnos. Después de todo, este tipo de descendencia será nueva para ambas civilizaciones."

"Oh, gracias, Taiki-san." Usagi guardó el sobre en su propio abrigo.

"Recomiendo reducir las dosis de tus vitaminas, el bebé no los necesita. Encontrarás las dosis recomendadas en el sobre. Y recuerda, aunque por ahora será algo difícil por la estación del año, aprovecha cada rayo solar durante el viaje."

"¡Hai!"

"Y no hagas nada que yo no haría." Lo último fue deliberado con una sonrisa misteriosa.

Usagi, por alguna razón, se sonrojó, sintiéndose triqueada con la paradójica oración. "D-De acuerdo."

"Sólo bromeo." Taiki le guiñó el ojo amatista. "Mantente cerca de Seiya todo el tiempo, cuidará de ustedes. Nadie mejor que ella conoce el camino a las Montañas Cristalinas de Kin-Norte."

"¡Pero no tan cerca!" Yaten alegó, levantándose del banco. Parecía ser que las maletas ya estaban a bordo. "Agradezcamos a las estrellas que Usagi-chan no puede embarazarse por segunda ocasión."

"Oiiii." Abochornada, Usagi cubrió su rostro con sus guantes rosados. "Yaten, eres mala."

"¡Al contrario, soy realista!"

"¡Oi, todo está listo, ya podemos abordar!" Seiya, ingenua al tema de conversación, regresó a ellas con las manos en la cintura. "Cuida bien de la Capital, Taiki. No quiero ningún juguete roto al regresar."

"Si, Teniente." Taiki rodó sus ojos. "Me vi en la libertad de asignar a la compañía de seguridad que irá con ustedes."

Seiya hizo un sonido quejumbroso. "No la necesitamos."

"Seiya. Kakyuu-Hime insistió."

"Ach. ¿Quiénes fueron los afortunados, entonces?"

"Los Cadetes Roy, Adras, Burnell—"

"¡Aw, me asignaste a puro cachorro!"

"Así como a la Subteniente Mortimer."

Usagi destapó su rostro justo a tiempo para presenciar a Seiya palidecer tanto como el color de su abrigo.

"¿Mortimer, dices?"

Taiki pareció no entender la reacción. "Afirmativo. Es una de las Subtenientes más experimentadas de los nuevos reclutas. Se ofreció de voluntaria para la asignación, a decir verdad."

"Por supuesto que lo hizo…"

"Y has trabajado muy de cerca con ella durante las reconstrucciones, ¿no es así? Pensé que te alegraría tener una cara conocida—Oh, no. Seiya, no."

"¿De quién hablan?" Usagi preguntó con inocencia, ganándose una expresión de alarma de parte de Seiya y Taiki en conjunto. Para su sorpresa, Yaten acogió su brazo con el suyo, emprendiendo el camino al tren.

"¡Nada, nada, Usagi-chan! ¡Dejemos que las adultas continúen con sus estrategias militares. Es hora de mostrarte lo genial que será viajar en primera clase."

"Demo…" Con un mal presentimiento, Usagi torció su rostro a sus espaldas, mientras Yaten la alejaba. Taiki lucía molesta, regañando a Seiya con su mano en su frente. Una alarma sonó por la estación, anunciando que probablemente era hora de abordar.

A pesar de la multitud que se cruzó en su línea de visión, para Usagi aun fue reconocible la fachada avergonzada de Seiya, quien sólo parecía dejarse reprender, su rostro cabizbajo.

-¿Qué habrá hecho ahora? Usagi rodó sus ojos para sí. Pareciera que Seiya no podía dejar de meterse en problemas, sin importar el planeta.

"¡Seiya, vamos! ¡Quiero el tour que me prometiste!" Con una bota aun en la plataforma y la otra mitad de su cuerpo adentro del tren, Usagi le apuró en voz alta. Se sintió erróneo tener su primera experiencia del tren de lujo, sin la persona que la había invitado en primer lugar.

Seiya y Taiki giraron hacia ella. Taiki desistió con el sermón, compartió más palabras con Seiya, y a pesar de todo, se dieron un abrazo de despedida, ablando el corazón de Usagi a niveles inimaginables.

"¡Usagi, chan! ¡Vamos, estamos bloqueando la entrada!"

Usagi estiró su mano enguantada en espera, ignorando a Yaten.

Seiya se abrió camino hacia ellos, con cuidado de no chocar con los demás pasajeros. Acogió su mano en cuanto estuvieron a distancia, intercalando sus dedos con los de Usagi—algo que se estaba convirtiendo en un gesto tan natural.

Dentro de ella, la dulce estrella pulsó en reconocimiento, conjugando calidez con las de sus padres.

"¿Lista para una nueva aventura, Odango?" La pregunta vino, una vez que se adentraron a la cabina.

Usagi, sin apartar su mirada de Seiya, asintió con entusiasmo.

"Contigo, siempre."


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Fin de Parte 2 de 5.

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NdA: ¡Los culpo a todos ustedes por tener que alargar esta historia!

(1) ¿Quieren conocer al Maní? *wink-wink*

You tube - watch?v=uQb6iBf1Xm4

(2) Para conocer el fanart y las vestimentas de los personajes, acudan a mi wattpad. Mi usuario es bb_asmodeus. :)