Summary completo: «Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre»... A cambio de una vida, a una mujer se le concedió un milagro: la dicha de tener un hijo. Sin embargo, desconocido para ella ese «milagro» tenía una fuerza sin fin, una fuerza que estaba destinada a salvar millones y servir como la última esperanza de un mundo decadente. La fuerza de un corazón gentil, un alma bondadosa y el espíritu de un héroe: esa era la fuerza de aquel que sería conocido como... ¡El Dragón de la Creación!Baddas Issei! No-Pervert Issei! Issei x Harem! Puede haber chicas crossover y elementos de otras series.

Disclaimer: High School DxD o cualquier elemento de otra serie presente en este trabajo no me pertenece. Lo único que es de mi propiedad es la trama y los conceptos y personajes OC


00: El Génesis del Lejano Final


Muerte.

Un concepto al que todos los seres sin excepción temen.

Ya sea los Dioses, los Espíritus primigenios, los invencibles Dragones e incluso el mismísimo Mundo, todo concepto que tenga un principio tiene un final, y por ende, están obligado a tener que sufrir en algún momento alguna forma del concepto conocido como Muerte.

Esto es algo sabido por todos los seres. Incluso el Gran Dragon Rojo de los Sueños y la Serpiente del Infinito verán sus existencias llegadas a su fin el día en que el Mundo de su último suspiro en el día del juicio final (Armagedón)

Y para terror de todos los seres vivos, ese día había llegado.

– ¡ ….!

Un rugido estremecedor que pareció partir el espacio y el tiempo se escuchó.

Y seguidamente, la Encarnación de las Pesadillas –– La Bestia del Fin –– apareció.

Era un ser de apariencia estremecedora.

Su tamaño, aunque al inferior al de la poderosa Serpiente Mundial de la Mitología Nórdica, era increíble, siendo cuando menos tan grande como un país de la escala de la nación del sol naciente.

Su cuerpo era una amalgama de todos los seres vivientes que fueron relacionadas de una u otra manera con los símbolos del poder divino o demoniaco: era cuadrúpedo, con su cuerpo similar al de un león. Tenía alas, similares a las de un águila. Tenía una cola gigantesca que, similar a la de una Quimera griega, era una serpiente.

Pero sobre todo: tenía 7 cabezas.

Dragon. León. Cabra. Serpiente. Zorro. Toro. Oso. Esas eran las sietes cabezas que la Bestia del Fin poseía, con la del Dragon estando en el centro y la serpiente siendo la ya mencionada cola.

Pero lo que era más aterrador de ese ser no era su apariencia, sino su poder. De alguna manera, parecía ser que su mera existencia causaba el concepto conocido como Muerte. Como si fuera un agujero negro que succionaba la materia, todo aquello entraba en contacto con «eso» desaparecía sin dejar rastro; ya fuera los edificios, las personas o el mismo espacio, todo lo que entraba en contacto con ese ser desaparecía, solo una estela negra de estática similar a la de un disco mal grabado quedando como rastro.

Como ya se había dicho, era un ser aterrador, una Encarnación de las Pesadillas; ya fuera Satán de los cristianos, Tifón de los griegos, Apofis de los egipcios, las terribles Bestias Hermanas del Fin de los nórdicos, Mussushou de los sumerios o Angra Manyu del zoroastrismo, ese ser los superaba a todos y cada a uno y los dejaba en ridículo como si no fueran más que unos simples chiquillos imitando a su padre.

Y es que ese ser no tenía paragón. Ningún Dios podía hacerle frente.

No había un Zeus cuyos rayos lo mandaran a dormir.

No existían un Ra o una Bast con una conveniente cadena Gleipnir con la cual pudieran aprisionarlo.

¡Ni siquiera Dioses de la talla de Marduk, Shiva o Ahura Mazda podían siquiera esperar a llegar tocarlo!

Era tan así, que descontando a la Serpiente del Fin y al Gran Dragon Rojo de los sueños –– quienes eran poseedores de tan tremendo poder que eran incapaces de enfrentársele por miedo a terminar destruyendo el Mundo –– solo existían dos seres con la capacidad de hacerle frente.

Uno era el Único y Verdadero Dios Bíblico, quien en una encarnación pasada había logrado sellar a ese ser a costa de perder una gran parte de su poder. Lamentablemente, debido a esto ese Dios había caído en una guerra realizada en contra de sus propios hijos, su «yo» primigenio hecho polvo y solo la esencia de sus milagros quedando como rastro de su bondad.

Sin embargo, la otra persona, aunque «distinta» en un sentido categórico…

¡[ Dragon Shot]!

… si estaba para hacerle frente.

Boost! ¡Boost! ¡Boost! ¡Boost! ¡ Boost! ¡Boost! ¡Boost! ]

[ ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide!]

De repente, ante la Bestia del Fin alguien apareció.

Era un guerrero envuelto en una armadura majestuosa. Una armadura roja draconiana de Infinitos detalles negros, cuyos guanteletes tenían cada uno una joya; el derecho teniendo una roja y el izquierdo teniendo una blanca. Además, aparte de eso 18 luces extrañas a veces eran despedidas de cada uno de sus guanteletes.

Despedía poder. Sin embargo, contra la Bestia del Fin lucia como el rey de las hormigas en frente de un león.

Pero a ese guerrero no le importaba. Bañado en la experiencia de cientos de encarnizadas batallas, algo tan sencillo como «ser más débil» o «tener miedo» eran cosas irrelevantes; incluso aunque su fuerza era solo una milésima parte de la Bestia que tenía en frente, sus ataques eran carentes de vacilación, pues él sabía que era el único que podía detener a esa Bestia.

Y eso, la Bestia del Fin también lo sabía.

– ¡ ….!

Rugiendo de manera amenazante, la Bestia del Fin liberó una parte de su poder en contra del ser que tenía en frente, una especie de onda que borraba todo lo que tocaba siendo despedida como resultado.

Era un ataque aterrador. Un movimiento de muerte instantánea del cual solo alguien de la talla de los Dioses Dragones podía sobrevivir. Era un movimiento del cual, «pensó» la Bestia, su rival no podría escapar con vida.

Pero contra toda lógica, su rival no solo sobrevivió, sino que quedó intacto. De alguna manera, a pesar de que su poder no se comparaba al de su oponente, el guerrero de armadura draconiana había logrado al levantar una mano cancelar el ataque que incluso habría sido capaz de matar a un Dios.

Ver eso a la Bestia no le agradó para nada.

– ¡ ….! – dando un rugido de ira, la cabeza de Dragon abrió sus fauces, liberando una esfera de energía de color negro del tamaño de un asteroide en contra del guerrero en armadura.

Era un muy poderoso ataque, pero el guerrero ni se inmutó. Mientras su armadura exclamaba « ¡Boost!» , el guerrero levantó su mano, una especie de luz extraña saliendo despedida de su apéndice, luz que de alguna manera logró contrarrestar el ataque meteórico de la Bestia.

Y de inmediato, otra esfera gigantesca fue mandada en su dirección, esfera que fue rechazada, para que luego otra esfera volviera a ser lanzada para volver a ser rechazada, generando un ciclo infinito de repeticiones en donde la temible Bestia del Fin era dejada en ridículo.

«Si la contienda seguía así de seguro podía esperar ganar»: eso era lo que pasaba de manera optimista por la mente del guerrero.

Pero desgraciadamente, la Bestia también «pensó» eso.

– ¡ ….! – con otro terrible rugido, todas y cada una de las cabezas de la Bestia del Fin…

… se separaron del cuerpo principal, siete monstruosas Bestias formándose alrededor de la Bestia del Fin, quien dio un rugido y salió volando en otra dirección.

– ¡¿Qu…?! – exclamó el guerrero, sorprendido ante ese inesperado desarrollo, solo para tener que formar maniobras evasivas para esquivar el ataque de la Bestia con forma de León, quien se le había abalanzado encima.

Boost! ¡Boost! ¡Boost! ¡Boost! ¡ Boost! ¡Boost! ¡Boost! ]

[ ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide! ¡Divide!]

Con esos sonidos saliendo de la armadura del guerrero, el mencionado realizó un veloz vuelo con unas alas draconianas de dragón que crecieron de armadura, logrando esquivar el embate de él León, su velocidad habiendo sido impulsada y la del León reducida.

Sin embargo, el León no se iba rendir por eso, su Orgullo siendo su principal fuerza.

– ROOOOOOAAAAAARRRRRRR – rugió el León, antes de dar un salto y chocar sus patas en contra del piso, cientos de ondas generándose en el espacio y dirigiéndose en contra del guerrero, la realidad doblegada ante el Orgullo del León.

Sōzō no Bitoku: Jundo (Virtud de la Creación: Pureza) – fue lo que exclamo el guerrero en respuesta.

Y de inmediato, una luz tan majestuosa como el cielo mismo se manifestó en el mundo. Una realidad suave perfecta y tan distante que simplemente no debería existir se manifestó ante los embates del León por unos efímeros segundos, el tiempo suficiente para que las ondas generadas por el León en un arranque de Orgullo desaparecieran, la Pureza de aquel mundo tan distante evitando que pudieran llegar ante el guerrero.

Make: Universal Blast (Crear: Explosión Universal) – exclamó entonces el guerrero, un aluvión de energía torrencial igual a la generada al explotar una demisión de bolsillo liberándose en contra del León.

Sin embargo, el ataque no llegó ante el León, ya que su compañera Bestia, el Toro, se había parado en frente de su homologo, para luego…

… comerse el aluvión de energía con total Glotonería.

– Tsk – chasqueó su lengua el guerrero, antes de tener que volver a realizar maniobras defensivas, la Bestia con forma de Cabra habiéndosele lanzado con un veloz galope en su contra.

Sin embargo, a diferencia de con el León, el guerrero no podía moverse con la suficiente velocidad, la Pereza llenando su cuerpo.

– ¡…! – alarmado, el guerrero miró a sus alrededores, para entonces notar como la Bestia con forma de Oso se había echado a dormir, su Pereza siendo tal que todo lo que estaba a su alrededor perdió fuerzas.

Y como si eso no fuera poco, la Cabra lo volvió atacar, esta vez con intenciones llenas de Lujuria, un aura rosada apareciendo a su alrededor y causando que todo –– el aire, la tierra, el mar, los edificios y cualquier cosa que estuviera cercana a ellos –– se congregara a su alrededor, atraída por su Lujuria, generando una especie de meteorito que salió disparada en contra del guerrero.

Sin otra alternativa, el guerrero alzó su mano, una luz carmesí apareciendo en ella, y exclamó:

Sōzō no Bitoku: Dekiru (Virtud de la Creación: Poder)

Y entonces, una gran cantidad de energía, tan colosal que simplemente no podía ser descrita fue despedida del cuerpo de guerrero. Como si eso no fuera poco, de la armadura del guerrero múltiples « ¡Boost!» empezaron a sonar, causando que la ya de por si increíble energía se viera incrementada en niveles inmensos.

Y con toda esa energía recorriendo su cuerpo, el guerrero…

Sōzō: Jigoku no Zetsumetsu (Crear: Aniquilación Infernal)

liberó un torrente torrencial de flamas.

BOOOOOOM

Con una explosión de escalas titánicas, el meteorito generado por la Lujuria de la Cabra fue destruido. Aun con eso, el mar de flamas no se extinguió, puesto que estaba lleno de un virtuoso Poder sin límites, y salió disparado en contra de la Cabra.

De inmediato, el Toro salió disparado. Parándose en frente de su compañera Bestia, él trató de consumir el aluvión de flamas, su Glotonería en su máximo punto.

Pero para sorpresa del Toro, su boca simplemente no se dio abasto. Aunque su Glotonería era infinita, su boca no lo era, y por ende, solo una pequeña parte de ese torrencial mar de flamas pudo entrar en ella. Debido a eso, gran parte del ataque se abrió paso ante él, de una manera que parecía que el mar de fuego tuviera voluntad propia, siguiendo su camino en contra de la Cabra.

Pero para alivio de la Cabra, una Serpiente llena de Envidia destiló su veneno en contra del ataque, causando que las flamas simplemente vieran su poder nulificado y desaparecieran.

Pero a pesar de haber las flamas desaparecido, el veneno de la Serpiente no desapareció; por el contrario, más bien vio sus fuerzas incrementadas y siguió su curso en contra del guerrero, todo aquello que estuviera en su camino muriendo y sirviendo como impulso para que la Envidia se expandiera.

– Oh, vamos – se quejó el guerrero, molesto, para luego alzar su mano, causando que cientos de mini-dragones que exclamaban « ¡Boost!» y « ¡Divide!» a partes iguales aparecieran a su alrededor – Sōzō no Bitoku: Zandaka (Virtud de la Creación: Equilibrio)

Y al decir esas palabras, una luz que era tanto oscura como brillante rodeó a el guerrero y a sus mini-dragones, estos últimos de repente entonando con total Equilibrio los clásicos « ¡Boost!» y « ¡Divide!» , dándole los que decían « ¡Boost!» fuerza a los que decían « ¡Divide!», causando que estos de una manera que debería ser imposible vieran los efectos de su poderes incrementados, al punto de causar que la insana Envidia de la serpiente desapareciera.

Pero entonces, otra Bestia saltó encima del guerrero, quien la esquivó con total soltura, solo para ver con sorpresa como sus mini-dragones empezaban a utilizar sus poderes en su contra, reduciendo su fuerza e incrementando las de las Bestias.

Al escanear a su alrededor con rapidez, el guerrero encontró el responsable: se trataba de la Bestia con forma de Zorro, quien le sonreía colmilludamente, su sonrisa llena de una letal Codicia.

El guerrero no pudo evitar hacer una mueca, la cual fue ocultada por el yelmo de su armadura. A pesar de que trataba de intentarlo, era incapaz de deshacerse de sus propias creaciones, las cuales habían sido robadas por el Zorro y su Codicia.

Y entonces, como si eso no fuera lo suficientemente malo…

– ROOOOOOAAAAAARRRRRR – rugió la Bestia con forma de Dragon, un mar de infernales llamas negras que borraban todo a su paso saliendo despedidas en contra del guerrero, el poder de estas siendo inmenso al estar lleno de la Ira del Dragon, la cual a su vez era incrementada por el Zorro con ayuda de los mini-dragones que exclamaban « ¡Boost!»

Con su cara oculta tras su yelmo, el guerrero hizo una mueca. De manera apresurada, el levantó su mano al frente de su cuerpo y exclamó:

Sōzō no Bitoku: Setsuzoku (Virtud de la Creación: Conexión)

Y entonces, justamente cuando el abrasado mar de flamas había estado a punto de tocarlo, una luz arcoíris similar a la de un infinito caleidoscopio apareció en su mano, un portal en el espacio formándose ante él, causando que el mar de flamas desapareciera sin hacerle daño, solo para reaparecer detrás de la Bestia con forma de Dragon gracias a un portal que se abrió a espaldas de esta.

BOOOOMMMM

Una inmensa explosión se escuchó en ese instante y una inmensa capa de humo se formó, obstruyendo la visión del guerrero. Este de inmediato incrementó la fuerza del aleteo de sus alas draconianas, generando una potente brisa que, aunque inofensiva, le permitió deshacerse de la cortina de humo y observar lo que había acontecido.

Y lo que vio no le gustó al guerrero.

En lugar de encontrarse a la Bestia con forma de Dragón herida, él lo que encontró fue a un Dragon ileso protegido por un voraz Toro, quien dio un sonoro eructo que dejó escapar unas cuantas flamas negras.

– « ¡Maldicion! » – se quejó el guerrero mentalmente –. ¡Tengo que deshacerme de ese Toro! ¡Mientras él siga en pie, ninguno de mis ataques tocara a las otras Bestias! ¡Y si yo no acabo con esas Bestias…!»

El guerrero recordó como al Bestia del Fin seguía libre, diseminado la destrucción a su paso.

– « ¡No puedo rendirme! – se dijo –. ¡Por el bien del mundo, esta batalla debe terminar aquí!»

Poder mágico empezó a desbordarse del cuerpo del guerrero, y este se preparó a sí mismo para iniciar un canto que lo llevaría a un reino propio de los Dioses, pero…

… las Bestias no le iban a dar oportunidad.

– ROAAAAAAAAARRRRRRRRRR – rugió el León, su rugido lleno de su Orgullo como la Bestia que encarnaba los aspectos de la realeza, y poseyendo tal poder que la realidad flanqueó. Miles de explosiones se formaron en el espacio, dando una impresión similar a la de los movimientos cuando son generados en el mar, para luego servir como una especie de onda de poder puro que salió disparada en contra del guerrero.

– «¡Ku!»

De inmediato, el guerrero levantó su mano, la misma luz llena de Pureza que había utilizado hace unos momentos apareciendo ante él y generando un mundo hermoso y tan distante que sirvió como un efímero escudo que resistió por completo el poderoso ataque del León.

Pero el guerrero no pudo cantar victoria.

– ¡BEEEEEEEE!

Con un relinchido, la Cabra, sin perder tiempo, hizo que una intoxicarte aura rosada llena de Lujuria cubriera su cuerpo, la cual hizo que todo la materia perdiera propósito y sentido, y se convirtiera en un instrumento de sus deseos, instrumento que, en esta ocasión, la cabra decidió fuera una espada gigante hecha de edificios.

Al ver eso, el guerrero concentró su poder mágico (o mana) para dar forma un ataque que destruyera la espada creada por la cabra, pero…

– SSSSSSSSS – siseó la Serpiente, un chorro de letal veneno saliendo disparado hacia el guerrero desde el punto contrario del que venía la espada gigante de la Cabra.

Al ver eso, el guerrero no pudo evitar ponerse algo nervioso.

S-Sōzō no Bitoku: (V-Virtud de la Creación: Inteligencia)

Y tras decir eso, un aura purpura con tonos azoláceos lleno el cuerpo del guerrero, aura que, si bien no hizo nada tan impresionante como una explosión magistral de Poder, mostrar un inalcanzable mundo lleno de Pureza o hacer que cosas por completo opuestas estuvieran en completo Equilibrio, al guerrero le sirvió de maravilla en esa ocasión.

Bum. Bum… Bum… Bum...

… Bum…

… Bum…

… Bu-um… Buuu-uuum…

Mientras escuchaba el sonido de su propio corazón, el guerrero sintió como la Inteligencia llenaba su mente, causando a su vez que sintiera como sus capacidades motrices se elevaban a niveles fuera de lo normal.

No era una exageración. De repente, casi como si el mundo se hubiera detenido, era capaz de formar de más de mil planes por microsegundo. Era capaz de ver las cosas en cámara lenta. Era capaz de notar cada detalle con una precisión superior al del procesador de la mejor computadora de todo el mundo.

Por supuesto, esto solo se aplicaba a las capacidades mentales. Las capacidades físicas del guerrero no habían sido alteradas de ningún modo, y él solo podía realizar movimientos con la velocidad natural que su cuerpo poseyera. Sin embargo, ¿qué importaban las capacidades físicas cuando utilizabas magia, un poder puramente de la mente y el espíritu?

En ese momento, el guerrero era capaz de pensar en más de mil planes y a su vez era capaz de utilizar más de mil magias. En ese momento, el guerrero había llegado a un reino transcendental, un reino en el que podría fácilmente hacer cualquier cosa que quisiera.

Sin embargo…

– Ríndete – una voz le susurró directo a la cabeza.

– « ¿Eh? – exclamo el guerrero, en su mente, sorprendido, pues en ese estado el mundo real para él parecía trascurrir en cámara lenta y como tal era imposible que pudiera escuchar los murmullos de las lentas personas

Ríndete – repitió la voz, un pequeño bostezo lleno de Pereza acompañando sus palabras –. No tienes oportunidad. Todo lo que haces inútil. Nada más que energía desperdiciada en vano. No alargues tu sufrimiento. Ríndete y el sueño eterno te será concedido.

El guerrero trató de ignorar la voz, pero era imposible. De alguna manera, esa voz estaba hablándole directamente a su corazón y a su cabeza.

– «No seas tonto. No me voy a rendir» – le contestó entonces a la voz, mondando a la voz a callar.

– El tonto eres tú – le contestó la voz por su parte –. ¿No lo ves? Todo lo que haces es inútil. Nada de lo que haces sirve para nada. Hagas lo que hagas, yo y mis hermanos tenemos una contramedida para tus ataques. E incluso si logras derrotarnos, ¿crees que pueda vencer a nuestro padre, la Realzada Nueva Encarnación de la Bestia del Fin? Ríndete – volvió a insistir la voz –. Es mucho mejor. Menos daño. Menos sufrimiento. Menos dolor – la última oración fue especialmente enfatizada.

El guerrero quiso no prestarle atención a la voz, pero no pudo evitarlo. La voz no estaba hablándole mentiras; por el contrario, no estaba diciéndole nada más que la cruda y sucia verdad. No eran más que palabras de las que el mismo guerrero estaba consciente. No había falsedad o intentos de promesa, tan solo estaba diciéndole lo que había. Si se rendía, todo dolor cesaría y obtendría el «sueño eterno»

Y aunque el guerrero hizo como si las palabras de la voz no le afectaran, una parte de él –– la parte miserable, débil, tonta y con tendencia a sucumbir a las pecadas que todo humano tenía –– fue tocada por esas palabras, y aunque no se rindió ante ellas, un agujero se abrió en el lugar donde la Inteligencia se había asentado, un agujero que dejó entrar a los otros demonios al mundo acelerado.

Esssssscuchalo – siseó otra voz, sus palabras llena de una cruel Envidia que era como un letal veneno –. Sssssssabessssss que lo que hacessssss no tiene sentido. Eresssss débil e inútil, nada massssss que misssssserable agua desssssssechable que essssssta dessssssstinada a sssssssecarssssssse.

Ella tiene razón – una voz tentadora que incitaba a Lujuria de los deseos habló en esta ocasión –. Sabes que la tiene. No seas tonto y ríndete. Sé que deseas hacerlo. Tan solo dejate llevar por tus deseos.

Después de todo – una voz rebosante de Codicia continuó – . No eres nada. Tan solo una simple herramienta que es codiciada por otros porque les es útil.

Eres igual que un plato de comida – le siguió el juego la voz de la Glotonería a la Codicia –. Tan solo sirves para el disfrute momentáneo. En el momento en que en las personas estén satisfechas, ¿crees que les importaras?

Ese es lo único de lo que te puedes enorgullecerte, después de todo – un Orgullo rampante habló –. Tan solo sirves porque los otros dicen que servís. Tan solo funcionas porque hay algo que no lo hace. No eras más que una herramienta vana que carece de orgullo propio.

Incluso si llega a darse el imposible caso de que nos derrote – la forma más primitiva de la Ira se manifestó –, ¿qué crees que ocurrirá? ¿Acaso piensas que las alabanzas caerán sobre ti y que la paz y la armonía llenaran el lugar? Oh, no; tú y yo sabemos que eso no ocurrirá. Los seres que proteges son los verdaderos demonios que nos dan fuerzas, después de todo. Ellos son codiciosos, envidiosos, se dejan llevar por sus deseos motivados por un orgullo vano y caminan de una manera rampante con una demencial ira y gula que devora todo, incluido ellos mismo. Te pregunto, ¿de verdad vale la pena que un mundo como este exista?

El guerrero no podía hacer nada para que las voces se callaran. A pesar de que había llegado al reino de los Dioses y de que su cuerpo estaba hecho con la sangre de los más poderosos Dragones, su naturaleza seguía siendo la de un humano. Él, al igual que todas las criaturas de naturaleza humanoide, era un ser lleno de pecados. Incluso si él no se dejaba llevar por ellos y no causaba atrocidades malignas, sus pecados estaban ahí, inscritos en su espíritu desde su nacimiento gracias a la obra de un diabólico ser lleno de Celos.

Y por lo tanto, mientras más hablaban las voces, más su naturaleza pecadora se extendía sobre su piel, causando que, de manera similar al veneno más puro anti-dragones, todas y cada una de sus fortalezas eran nulificadas. Como además se encontraba sumido en el mundo acelerado creado por la Inteligencia, las voces tenían todo el tiempo del mundo para sumirlo en la ruina.

– Ríndete. Únete a mí en el sueño eterno.

– Devora esa propuesta. Es la única salvación que tienes.

– No hay nada más para codiciar. Hagas lo que hagas, todo llegara a su fin.

– Desssssspuessssss de todo, eresssssss inútil y fútil. Contra nuessssssstro padre no eresssssss nada.

– No te dejes llevar por los deseos de otros. Abraza el tuyo propio y acepta la rendición.

– Que el orgullo no te ciegue. Sabes que no tienes ninguna oportunidad contra padre.

– Y aunque la tuvieras, tu lucha nunca terminará. La ira y el odio seguirán existiendo por siempre.

– Ríndete.

– Ríndete.

– Ríndete

– ¡Ríndete!

– ¡Ríndete!

– ¡RINDETE!

– «¡AHHHHH! – gritaba el guerrero en su mente, su espíritu empezando a doblegarse ante el temible poder de los 7 pecados capitales –. ¡Cállense! ¡Cállense! ¡TAN SOLO CALLENSE!»

Pero las voces no le hicieron caso. Continuaron con sus susurros infernales.

«Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «Ríndete» «¡Ríndete!» «¡Ríndete!» «¡Ríndete!» «¡Ríndete!» «¡Ríndete!» «¡Ríndete!» «¡Ríndete!» «¡Ríndete!»

– ¡RINDETE!

– «¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!...»

La mente del guerrero no podía soportarlo.

Simplemente era demasiado. Un deseo que lo obligaba a cumplir todas y cada una de las propuestas de los demonios ante él surgía de manera implacable en su interior. Rendirse: esa era la única solución a todo.

Su mano se alzó, dispuesta a cancelar el mundo acelerado creado por obra de la Virtud de la Inteligencia, lo que causaría que recibiera tanto el veneno de la Envidia como la espada gigante de la Lujuria

Pero entonces…

No los escuches.

Una voz lo interrumpió.

Solo son seres de rencor promulgando su veneno. No te deje llevar por ellos, Issei.

La voz era como la luz misma generada como un sonido. Era maternal, fraternal y tierna. Igual que la voz de una madre que atiende a su hijo. Era como la voz de una hermana mayor que protegía a su tan querido hermano menor. Era como la voz de una hermosa señorita ante su enamorado.

Sé que es difícil, pero no los escuches. Concentrate en el sonido de mi voz. No te dejes llevar por las crueldades que diga. Aunque no me veas, yo estoy aquí contigo, tal y como siempre lo he estado.

Era una voz pura. Una voz que parecía no conocer las maldades del infierno. Una voz santa que era igual a las campanas de la salvación. Era una voz angelical.

Cree en mí. Tan solo cree en mí.

Pero aunque la voz angelical era hermosa y llamaba la atención del guerrero, las voces demoniacas seguían hablando, robándose gran parte de su espíritu.

No la escuches. Tan solo está mintiendo. No te ha ayudado de ninguna manera. No es más que una tonta perezosa.

Pero la angelical voz no iba a permitir que las maldades del infierno siguieran atormentado al guerrero. Igual que un santo ángel guardián, ella le habló a las voces y al guerrero, sus palabras más potentes que incluso Excalibur, las más poderosas de todas las espadas sagradas.

Tiene razón. Lo admito, soy una perezosa – admitió la voz angelical para sorpresa de Pereza y el guerrero –. Todos mis esfuerzos son inútiles en contra de la Bestia y no puedo hacer nada para ayudar. Pero…

Ella exhaló Tenacidad

… tú no eres inútil – dijo –. Has hecho muchas cosas, Issei. Cosas grandes y maravillosas. No le hagas caso a esa voz perezosa. Ella es inútil por sí misma y solo quiere evitar que des todo de ti porque te teme.

¡! – la voz de la Pereza callo ante esa declaración, paralizada. Su fuerza se redujo como consecuencia y el alma del guerrero se aligeró.

Pero los demás pecados no se iban a quedar tranquilos. Aunque la Pereza fue la que abrió el camino, los demás pecados se seguirían manteniendo por sí mismos.

Ignorala – dijo la Glotonería –. Igual que una persona que alaba un chef porque desea un platillo delicioso, ella solo está diciendo palabras vanas. Tan solo quiere algo de ti. Devorala y acaba con sus mentiras.

El guerrero pensó que tenía razón. ¿Qué había hecho él que valiera la pena? La respuesta era simple: nada. Seguramente, la voz angelical debía estar mintiendo.

¿Pero qué tonterías dices? – inquirió la voz angelical con Templanza –. Que estoy alabando alguien porque lo necesito, ¿dices? Lo admitió, tal vez haya un poco de razón en esa parte. Pero lo que digo no es mentira. Has hecho grandes cosas, Issei. Cosas increíbles. Aquí la que miente es esa voz glotona. Tan solo quiere sazonarte con la debilidad para la luego devorarte como postre.

– ¡! – con su motivación revelada, Glotonería perdió influencia sobre el guerrero.

Pero de inmediato, Codicia atacó a la voz.

¿Lo ves? Ella mismo lo admite – exclamó –. Solo te necesita porque le eres útil, Solo codicia tu poder y tú fuerza. Si no la tuvieras no serias nada para ella. No la escuches. Es solo una codiciosa pecadora.

Pero que buen chiste – le sonrió la voz angelical a la Codicia, la Caridad presente en su tono tal y como si un adulto le hablara a niño ignorante acerca de la verdad del mundo –. ¿Yo codiciar su poder? No digas tonterías. Sí, soy muy codiciosa. Toda una pecadora. Pero no codicio su poder. Lo codicio a él – ella aclaró de manera amorosa –. A su amabilidad, a su gentileza, a su bondad y todas las virtudes que tiene. Eso es lo que yo codicio. Lo quiero todo para mi sola e incluso el odio que era desconocido para mi me llena cuando pienso en la idea de tener que compartirlo. Lo amo (codicio) como mi persona (posesión) más preciada. Eso yo lo admito.

Las mejillas del guerrero, aun ocultas por su yelmo, enrojecieron. Un poco de fuerza llenó su cuerpo al escuchar esas palabras.

Pero por otro lado – continuó la voz angelical, la dignidad de una persona que es consciente de sus propios defectos presente en su voz – , ¿acaso tu admites lo que sientes? Actuando por la espalda y diciendo mentiras mientras oculta tus deseos: así es como tú vives. No le hagas caso esa tonta voz codiciosa, Issei. Ella te quiere para ella pero no es capaz de reconocerlo, por lo que te ataca con mentiras.

¡! – llena de vergüenza al ser su motivación revelada, Codicia perdió toda influencia sobre el guerrero.

Pero Envidia de inmediato atacó a la voz, algo similar a la preocupación surgiendo en ella y las demás Bestias.

¡Ja! ¿La esssssscuchasssssste? Ella envidia que lassssss demasssssss te tengan. De sssssseguro que sssssssolo essssssta planeando quedarse contigo. Esssssa debe ssssser la razón de sssssssu actuar.

Pero por alguna razón, sus palabras carecían de fuerza para el guerrero.

– «Eso es mentira – desmintió él a la Envidia –. Gabriel no es así. Ella es buena, amable y se preocupa por todos sin importarle quien sea. Ella está llena de Generosidad. ¡Ella no es como tú! »

Para la Envidia, esas palabras fueron un golpe crítico.

Ya lo escuchaste – habló la voz angelical, sonando un poco avergonzada –. No importe cuanto veneno destiles, nuestro amor no cederá. Mejor guarda silencio, tonta envidiosa. Aquí a la única que hieres con tus ponzoñosas palabras es a ti misma.

¡!

¡No la escuches! – gritó entonces Lujuria, su voz llena de preocupación –. Tan solo está hablando patrañas. ¡El amor no existe, tan solo existe el deseo! Eso es lo que ella siente por ti: un deseo efímero que se marchitara cual rosa roja una vez que sea saciado.

Oh, por el padre. ¿Siquiera sabes con quien estás hablando? – preguntó la voz angelical, divertida –. Soy la Arcángel Gabriel, la voz de Dios. Algo como desear efímeramente es desconocido para mí. Ya te lo había dicho anteriormente, Issei, pero lo volveré a decir: estaré contigo por siempre y para siempre. Nada nunca nos separara. ¡Promesa de tu santo ángel guardián!

Ante las palabras de aquellla arcángel que había pasado miles de años sumida en la Castidad, la Lujuria fue extinguida y tratada como una tonta adolescente calenturienta desconocedora del amor.

Orgullo dio un rugido entonces.

¡¿Te crees la gran cosa por ser una arcángel?! ¡Pues dejame decirte lo que eres, estúpida paloma! ¡No eres más que una tonta cabeza hueca! ¡Eres una simple hormiga al lado de tu padre, e incluso él cayó ante la anterior faceta de nuestro padre! ¡¿Qué crees que puedes hacer tú contra nosotros?!

¿Que qué puedo hacer yo, preguntas? Pues la verdad no mucho – admitió la ángel con Humildad –. Como dije, soy una inútil. Pero este chico no le es. Este chico es fuerte, valiente y noble (y también muy hermoso, si lo digo yo misma). No tiene necesidad de algo tan tonto como el orgullo. Él no necesita una auto-confianza narcisista que niegue la realidad, porque la confianza puesta sobre él es la de alguien que puede cambiar la realidad. ¿Acaso puedes decir tú lo mismo, oh León que lleva el nombre de mi ya caído hermano?

–… –

Sin nada que decir, el Orgullo del León fue pisoteado, causando que saliera despedido del corazón del guerrero.

De inmediato, la ángel se preparó para acabar con la influencia de la Ira; pero, entonces, ella escuchó con sorpresa como la Ira se reía.

¡Que divertido! – exclamó el ultimo pecado –. ¡De veras crees que cambias algo en el panorama general! ¡Piensas que purificar un simple cuerpo de nuestra Tentación es alguna clase de logro!

La Ira dio una carcajada cruel

¡Oh, cuanta inocencia! ¡Pues dejame decírtelo, tonta ángel, lo que has hecho no es nada! De hecho, ¡toma! ¡Dejo libre a este chico! Creeme que cuando terminemos con él, querrá haber aceptado nuestra oferta

Fue entonces que con una carcajada cruel, el mundo creado por la Inteligencia fue destrozado

– « ¿Q-Qu…?» – pensó el guerrero, sin entender como eso había sucedido.

Pero lamentablemente no tenía tiempo para pensar en nada.

Como el mundo acelerado había sido destruido, las cosas habían recobrado su curso normal, por lo que tanto los ataques de Lujuria como de Envidia siguieron moviéndose en su dirección, tal como hace unos segundos.

El guerrero no podría evitarlos. Eran demasiado rápidos y letales, y como consecuencia del ataque mental de los pecados, se encontraba en un estado donde no podía reaccionar.

Sin duda el guerrero estaba perdido. Era tal y como los pecados habían dicho: sin importar la fuerza que tuviera, una persona seguía siendo una persona, y como tal no era nada contra ellos que existían como una manifestación de la energía de más de 7 mil millones de almas impuras.

Pero…

– No te preocupes – susurró el ángel, su tono dando entender que sonreía –. No soy la única que está para darte apoyo.

Y justamente cuando el ángel decía esas palabras…

– ¡Oh, espada; brilla con los tres milagros y trae la destructiva salvación…!

– ¡Oh, señor, me entrego a ti; que tu luz sea guia! ¡Oh, Fafnir, una vez más; prestame tu fuerza…!

Dos jóvenes aparecieron.

Una tenía el cabello azul y la otra lo tenía rubio. Una sostenía una espada resplandeciente. Otra vestía con una armadura de detalles draconianos y una apariencia que recordaba a un hermoso vestido. Una era la mejor de las atacantes y la otra era la mejor en la protección. Las dos eran distintas entre sí, pero ambos tenían algo en común:

Ambas amaban al guerrero y ambas eran fieles guerreras santas.

– ¡Neo-Durandal!

Friendly Evil Dragons Heaven Treasure! (¡El Tesoro Celestial del Amigable Dragon Maligno!)

Y entonces dos increíbles cosas pasaron.

La primera tuvo que ver con la joven de cabello azul. De repente, la espada que esta sostenía empezó a brillar con una luz increíble, nada más un que poder mágico de tipo sagrado que parecía no tener límites. Con ese poder, la guerrera de pelo azul dio un corte con su espada, un corte tan poderoso que simplemente aplastaba todo lo que tocaba. Un corte milagroso generado por la espada de Sir Roland en una nueva encarnación: Neo-Durandal.

Pero eso no era todo, porque al lado de ella otro milagro se había formado. Desde las manos de la joven de pelo rubio una luz brillante se formó, una luz tan pura que hacía que la realidad pareciera inadecuada; luz que luego pareció brillar en sintonía con su armadura hasta formar un gigantesco dragón que parecía hacer que todo lo que atacara fuera desviado.

Y esos dos milagros tenían un solo objetivo: los ataques de la Lujuria y la Envida.

BOOOMMMM

Con una explosión, la espada de la Lujuria fue destruida, y con un rugido del dragón hecho de luz, el veneno de la Envidia fue dispersado, sin causarle daño a nadie.

Fue entonces que con un salto, ambas jóvenes terminaron al lado del guerrero.

– ¿Te encuentras bien, esposo? – preguntó la de cabello azul.

Por su parte, la de cabello amarillo se le acercó, sus manos brillando en una luz pura que parecía tener una base verde.

– Dejame, que te cure, Issei.

El guerrero la dejó estar, impresionado al verlas.

– ¿Xenovia? ¿Asia? ¿Qué hacen aquí?

La de cabello azul, Xenovia, sonrió de medio lado –. ¿No es obvio? Vinimos a apoyarte, esposo.

Aun curándolo, la de cabello rubio sonrió tiernamente, sus manos curando todo daño del guerrero.

– Xenovia tiene razón, Issei. Ninguno de nosotros íbamos a dejar que lucharas solo.

– Espera… ¿dijiste «nosotros»? – exclamó el guerrero –. ¿Cuánto más han venido conti…? – la pregunta del guerrero fue interrumpida repentinamente.

Mientras ellos hablaban, el Dragón de la Ira había abierto su boca, un mar de flamas negras surgiendo dentro de su cavidad, llamas que luego salieron despedidas en contra de las jóvenes y el guerrero.

El guerrero de inmediato quiso moverse para protegerse a sí mismo y a las dos jóvenes, pero no pudo hacerlo, puesto que la chica de pelo rubio lo mantuvo en su lugar.

– No te preocupes, Issei – ella sonrió –. Ellos ya vienen.

Y justamente luego de que dijera eso.

– ¡Ya sea por el cielo o el infierno, el dragón malvado debe caer! ¡ Balmung!

– ¡Una luz que es como el asiento del padre! ¡Brilla como el sol, Claim Soláis!

– ¡Oh, espada; se la luz que elige al victorioso y concedeme la victoria! ¡ Caliburn!

Tres haces de luz sagrada aparecieron repentinamente, cada uno distinto del otro, pero teniendo algo en común: todos fueron utilizadas para eliminar las flamas del Dragon y hacerlo retroceder.

– ROAAR

Y mientras el dragón surgía, el guerrero, Issei, vio quienes eran los que habían hecho esos ataques.

Dos eran jóvenes rubios y una era una joven de pelo castaño peinado en coletas. El primer rubio era adulto y usaba gafas. El segundo vestía una especie de uniforme estudiantil. Por su parte, la chica destacaba porque tenía alas de ángel, pero también tenía un traje que era la versión femenina del que utilizaba el segundo rubio.

– Kiba, Irina… ¡y también Arthur! – exclamó el guerrero, estando todavía al lado de la chica rubia llamada Asia –. Ustedes, ¿por qué…?

– Por Michael-sama, darling, ¿siquiera hace falta preguntarlo? – preguntó la chica con alas de ángel, Irina, a la vez que se le acercaba –. ¡Obviamente vinimos a ayudarte!

– Eso mismo, Issei-kun. Estamos aquí para ayudarte. No dejaremos que pelees solo – añadió el joven de pelo rubio llamado Kiba, sonriendo –. Además, no puedo dejar que nada te pase. La Bouchou se pondría triste si eso pasa – añadió

La mirada de Issei se centró sobre el rubio de nombre Arthur.

– Yo solo vine porque Vali, Le Fay y Kuroka insistieron en venir – dijo este apáticamente.

– Y tampoco es como si fuéramos los únicos –añadió Irina.

Y entonces, de repente, luces cayeron sobre el lugar.

Una de estas era demoniaca. De ella, cientos de personajes que deberían ser descritos como «demonios» aparecieron. Ellos eran comandados por un hombre de pelo rojo, una mujer en traje de chica mágica, un hombre de pelo verde y un hombre calvo. De entre ellos, una joven de pelo rojo, una chica con lentes, una señorita con pelo rubio y la ya mencionada mujer en traje de chica mágica fueron las primeras en aterrizar cerca del guerrero.

Otra luz apareció. Era una luz de origen santo, pero un santo que había sido deshonrado. De ellos, una tanda de guerreros con alas de cuervo comandados por un hombre de pelo negro con mechones rubio apareció. De ahí una despampanante chica de pelo negro que irradiaba un poder que supera incluso al del hombre de pelo negro se apresuró a llegar al lado del guerrero.

De manera seguida, otra luz apareció. Esta, sin embargo, era normal. No tenía nada destacable, tan solo era una luz. Sin embargo, de ella surgieron los mejores guerreros mortales seleccionados por el mismo padre de todos, siendo estos comandados por una joven adulta de pelo blanco, una mujer que parecía casi igual a esta pero con la diferencia que su pelo era larguísimo y estaba peinado de una manera lisa que le tapaba un ojo; al lado de la mencionada también había un hombre, quien era peli-negro, llevaba una espada que despedía poder y utilizaba una mascara en forma de dragón. De estos, la primera mujer de pelo blanco fue quien se apresuró más velozmente en llegar.

Y luz tras luz fue llegando. Personajes de Grecia, de la India, de Egipto y de todos los lugares del mundo aparecieron en el sitio. Personajes con rasgos sobrenaturales y no sobrenaturales. De todos ellos, los que más llamaron la atención fueron: una joven con traje de bruja, dos hermanas con rasgos gatunos de colores opuestos, una mujer y una chica zorro, un joven travesti con ojos llenos de un poder terrible que estaba acompañado de una chica que tenía una especie de copa en sus manos, una chica con alas de pegaso, una chica pequeña con rasgos vampíricos, una chica en traje de sacerdotisa con ojos que preludian muerte y un guerrero cuya armadura era muy similar a la suya pero en color blanco.

– Todos ustedes – exclamó el guerrero, sin palabras

Pero entonces un rugido que era como una carcajada robó su atención.

¡Ja, ja, ja! ¡Y pensar que todas las hormigas se reunirían en un solo lugar! – se burló la Ira, sus hermanas bestias tomando posición a su lado –. Su estupidez es sorprendete, tan pecadora que me da Ira. ¿Osan pararse ante nosotros a pesar de son sabedores no son nada? ¡Cuánta estupidez! ¡Mejor pierdan la cabeza! »

Y mientras decía eso, una luz se originó de su cuerpo que empezó a dirigirse hacia todos.

Pero entonces…

– Estupidez, ¿dices? Ara, ara. Aquí al único estúpido que veo es un lagarto que grita por un castigo electrizante – dijo la joven de cuerpo despampanante y pelo negro que había llegado a un lado del guerrero –. Mejor muere de una vez. Tengo una cita pendiente a la que ir con Issei.

Y diciendo esas palabras, un poder que se destacó entre todos los que estaba en el lugar apareció. Un poder que era tanto sagrado como demoniaco, puro como deshonroso y divino como monstruoso. Un poder que podía ser tanto de un amable dios como de un destructivo demonio.

– Ara, ara. Haz el favor de chillar como puerco. Así será más interesante. ¡Fufufu! – la joven chasqueó sus dedos, doce alas apareciendo a sus espaldas –. Imperial Ikazuchi ! (¡Trueno Imperial!)

Y entonces, un rayo tan grande que era como si el mismo cielo cayó sobre las Bestias, su potencia siendo tal que el mismísimo Zeus la habría envidiado y temido, causando que las Bestias fueran mandadas a volar

– Uh. No fue tan divertido – dijo la joven entonces, la decepción presente en su tono.

– «Akeno es aterradora» – fue el pensamiento que pasó por la mente del guerrero y todo los que estaban en el lugar, aunque un cierto cadre lo pensó con orgullo paternal.

Pero a pesar de que ataque era de una potencia que un Dios habría envidiado, las bestias de ninguna manera estaban acabadas.

¡Mocosa insolente! – rugió el León –. ¡Pagaras por pecar de orgullosa!

Y tras decir eso, dio un descomunal rugido y saltó en dirección contra la joven, quien, sonriendo de una manera sádica que parecía hacer que sus ojos purpuras se volvieran de un divino color carmesí, levantó su mano, dispuesta a volver a conjurara un rayo, cuando…

– Lo siento, pero no puedo permitir que ataques a Akeno- onee-san – dijo Asia, una luz llena de pureza formándose a su alrededor –. Por favor perdoname, pero tienes que volver a donde estabas. Barrier of Celestial World (La Barrera del Mundo Celestial) – exclamó.

Y tras esas palabras, una luz en extremo pura apareció, dando forma a una pared que lucía como el cristal, pared que se opuso al embiste del León, causando que este saliera despedido de vuelta a donde estaba, unas pequeñas heridas causadas por su propio ataque pudiendo notarse en su cuerpo antes de que se curaran.

–Gracias, Asia – dijo Akeno, sonriendo dulcemente al ver esto –. Yo podía encargarme sola, pero es genial tener una imotuou que se preocupa por su onee-san como tú. ¿Qué te parece si nos adelantamos a Rías, y tú y yo compartimos un momento a solas con Ise-kun?

La cara de Asia se tornó como un tomate y vapor salió de sus oídos al escuchar aquella propuesta.

– ¡N-no diga e-esa c-clase de cosas, A-Akeno-onee-san!

Akeno sonrió, divertida, una mano a un lado de su rostro –. Fufufu. Me alegra que a pesar de todo sigas siendo la misma chica de siempre.

Pero el momento tierno (¿?) fue interrumpido.

¡Ya me han hecho enfadar de verdad! – rugió el Dragon, Ira en su tono – . ¡¿Es que acaso no lo entienden?! ¡Solo son hormigas comparados con nosotros! ¡No tienen fuerzas para derrotarnos, y aunque lo hagan, volveremos a por más!

– Ay, ¿todavía no la has entendido? – exclamó una voz angelical.

De repente, los cielos se iluminaron.

– Si dices que somos hormigas, entonces está bien. Somos como las hormigas: trabajadores, tenaces, y poseedores del don de multiplicar nuestra fuerza mediante la unión.

Una luz apareció en los cielos como si una puerta fuera abierta. De esta, centenares de alados seres puros aparecieron guiados por un hombre de pelo rubio. Sin embargo, la que más se destacaba de ellos era una mujer rubia con doce alas, siendo ella quien hablaba.

– Si, llamanos hormigas. ¡Después de todo, incluso el rey de las bestias debe caer ante cientos de hormigas! – dijo ella sonriendo, la Paciencia que poseía haciendo que las palabras de la Ira parecieran una broma.

– ¡Gabriel…! – exclamó el guerrero, sorprendido.

– Si la misma que viste y calza – sonrió Gabriel, antes de desviar su mirada hacia el Dragon –. Serás mejor que te des prisa, Issei. Tu sensei te está esperando para luchar junto a ti contra Neo-Trihexa.

El guerrero no tenía palabras

– ¿Por qué? – preguntó –. ¿Por qué hacen esto? ¿Saben el riesgo que están corriendo? ¡Si caen ante ellos no morirán, sino que desaparecerán de la existencia!

– ¿Por qué, preguntas? – dijo Gabriel –. ¿Qué no lo ves? A todos y cada uno nos has salvado. Solo miranos, todos y cada uno estamos aquí gracias a ti. Estas vidas que tu salvaste están dispuestas a salvarte incluso teniendo el riesgo caer fuera de la existencia.

– Ella tiene razón, Issei – dijo Akeno –. Tú me salvaste de mi misma y me enseñaste a aceptarme. Por eso estoy dispuesta a todo por ti.

Cientos de voces resonaron afirmando las palabras de Gabriel.

– Naturalmente, Ise. En el nombre Ria- tan, ¡tu Onii-tan del reino de los demonios está aquí para ayudar a su cuñado!

– Tú fuiste quien salvo a So- tan, I- kun. ¡Por supuesto que la gran Levi- tan está dispuesta caer junto a ti!

– Salvaste a mi hija de mis errores. Los caídos estamos contigo.

– Me reuniste con Shirone. Pelearé junto a ti-nya, Ise. Después de todo, todavía tenemos que repoblar la especie

– Me enseñaste que en la vida hay más que las batallas. Mi eterno rival y también mi amigo, ¡el poder de Lucifer y el Dragon Blanco está a tu disposición!

– Me devolviste a Sigurd, evitaste el Ragnarok de Loki y protegiste a la pequeña Rossweise. Yo y mi padre estamos en deuda contigo. En el nombre de Brynhild, que soy la hija del gran Odín, ¡las valkirias y el panteón nórdico están para servirte, héroe!

– Me salvaste y protegiste a mi hija. Es natural que haga esto por ti… Además Tamamo-sama lo aprueba, así que los Yokai lucharan por ti.

– N-No es como si me importaras o algo así, pero me salvaste la vida, así que la facción de los vampiros peleara por ti. ¡Agradecelo, idiota!... ¡A-Aunque tampoco es como si quisiera que me agradecieras!

Y muchas voces más, montones de voces que estaban agradecidos y que profesaban están dispuestas a sacrificarse por él.

– ¿Lo ves? Todos me dan la razón – dijo Gabriel –. No hace falta ni que lo diga, pero yo también estoy aquí por ti, quien me salvó de los Celos y me enseñó cual era mi propósito.

Ella entonces centro su mirada sobre las Bestias.

– Escuchen bien. Solo lo diré una vez – ella dijo –. Mi nombre es Gabriel, la Voz de Dios; ahora conocida como Gabriel Hyodou, la futura esposa de Issei Hyodou. Rijo el elemento agua. Soy la Arcángel que reparte Amor…

–… y soy yo, junto a todas estas «hormigas» quienes seremos sus oponentes.

Ella se despegó del piso mediante sus 12 alas doradas entonces, ráfagas de poder puro desprendiéndose de su cuerpo.

– Escuchame, Issei – dijo en dirección al guerrero, su mirada todavía ceñida sobre las bestias –. Cuando suenen las trompetas, quiera que sin mirar a atrás corras en búsqueda de tu sensei.

– Ga...

– Solo hazlo – lo interrumpió la arcángel.

El guerrero, Issei, apretó sus dientes, pero decidió hacerle caso.

– Prometo acabar con la Bestia – juró.

La arcángel sonrió –. Sé que lo harás.

Y entonces ella se paró en el frente del campo de batalla, y con sus ojos azules que eran iguales a los mejores zafiros de todo el mundo brillando, ella cantó.

Era una canción llena de esperanza. Una canción que incitaba a creer en un mundo superior. Una canción que desperdigaba amor y fe.

– Esta es la sonata del señor – dijo ella –. Con mi nombre como símbolo… ¡Gabriel: Angel of Loves Requiem! ( La Voz de Dios: El Réquiem del Ángel del Amor)

Y entonces, la canción de esperanza se transformó en una sinfonía de victoria.

Trompetas, pianos, guitarras, arpas, flautas; fuera lo que fuera, mientras fuera un sonido musical, la voz de Gabriel iba acompañado por ello. Era una melodía especial: un canto divino que no estaba destinado a la alabanza de un ser superior, sino a desperdigar el Amor dejado por este; un Amor sin fronteras que abrazaba a más 7 mil millones de almas humanas y no humanas.

En otras palabras, era la encarnación del opuesto de los sietes pecados capitales: la virtud de una tonta e inocente ángel que había aprendido a entender el amor convertido en una sinfonía que generaba milagros y hacia bailar a la misma tierra.

Y las Bestias al escuchar esa melodía…

¡GAHHH!

Chillaron cual demonio siendo bañada en agua bendita.

Fue entonces que, sin dejar de cantar, Gabriel le dio una mirada a Issei.

Este, entendiendo su mirada apretó los dientes, y sin dar una mirada atrás, salió volando fuera del lugar.

Y mientras lo hacía, no pudo evitar mirar hacia atrás.

Pero no hacia su «atrás» físico, sino a un «atrás» temporal.

No pudo evitar recordar todas las cosas que habían sucedido, los amigos que había hecho, los amores que había descubierto, las batallas que había atravesado.

Y sobre todo, no pudo evitar recordar aquellas palabras que sirvieron como detonador para todas las aventuras posteriores.

Aquellas palabras que desencadenaron una serie de eventos increíbles: batallas sin paragón, tramas de amor y odio y momentos llenos tanto de angustia como de felicidad.

Él recordó aquellas palabras que sirvieron como telón de apertura para la obra principal, aquellas palabras que decían…

– ¡M-Me gustas!... ¿p-podrías tener una cita conmigo?!


Notas de Autor.

No sé qué pasó aquí.

Yo solo estaba leyendo un fic de DxD particularmente bueno, y de repente pensé: «uh, ¿por qué no trato de hacer algo como esto?»

Por supuesto, la idea era hacer algo pequeño: un prólogo.

Esto no es un prólogo.

Son más de 9 mil palabras… (¡¿MÁS DE NUEVE MIL?! XD). En serio, no sé porque quedó tan largo. Tenía un boceto de un prólogo distinto con 2 mil palabras, pero entonces leí un fic de esos en donde el principio es un adelanto a la trama y quise hacer algo como eso.

He aquí el resultado.

La verdad no estoy seguro de que pensar. Creo que quedó bien, pero siento que es muy extraño que sea tan largo. Me hace pensar que tengo un problema o algo así.

Pero dejando de lado mis desvaríos…

Me presento por si no me conocen. Soy RAGM-0802, un escritor novato que lleva como tres meses escribiendo su primer fic, Harry Potter y el juego del Destino, un fic de Gamer Harry que es un crossover con Percy Jackson (pasen a mí a perfil a verlo si les interesa). Al ver el éxito que esa serie ha tenido, me animé a escribir desde una perspectiva distinta: la perspectiva de los animes.

Quería escribir algo de Naruto; pero la verdad no se me ocurría nada original, así que me fui por las ramas y terminé yéndome por DxD.

Inspirandome en fics como Dragon del Genesi, Sekyurite Supremo, Delinquent Imperador Dragon y, vean aquí esta esta obra.

Hablemos un poquito de ella…

Este capítulo está ubicado en un punto culminante de la trama. Prácticamente es, tal como dice el título, «El Génesis del Lejano Final». Hay muchas cosas raras ahí, y vemos personajes actuando de una manera un tanto extraña (Akeno) y a otros mostrando un nivel de fortaleza inusitado (Asia). Otros no hablaron mucho o ni hablaron, pero esto se estaba alargando demasiado y decidí dejarlo así.

La verdad es que está bien, pero no me gusta que Rías no haya dicho nada genial… Pero bueno, luego hay tiempo para eso.

Como está casi al final, plantea muchos misterios, tales como: ¿Qué son esas habilidades que usa Issei? ¿Por qué Asia es una guerrera? ¿por qué Akeno es tan fuerte? ¿Por qué el «Neo» en Neo-Trihexa? ¿Quién ese tal Sensei de Issei? ¿Quién es esa Brynhild (esta está fácil)? ¿Por qué hago tantas preguntas (XD)?

Pero bueno, todo eso se ira contando de poco a poco. Vamos parte por parte.

Primero el arco de Raynare, la abertura del telón de esta historia. La verdad que esto un poco desactualizado con las novelas ligeras (me quede en la pelea con Dulio), así que voy a estar releyéndome las novelas otra vez para recordar un poco la forma de hablar de los personajes. Como tal, el ritmo de actualización de esta historia dependerá puramente del apoyo que me den, aunque tal vez por los momentos actualice rápido (o tal vez no)

Si les gustó, den Follow y Fav, y díganme que les pareció con un Review.

¡Se despide, RAGM-0802!

¡Hasta la próxima!