XXlalalulu: ¡Gran final! ¡Feliz navidad y año nuevo! Espero les guste. Agradecidísima con todos. En verdad qué linda la comunidad pervertida que me he encontrado. Mención especial al inicio a "ES TU MUNDO FANFIC". Muchísimas gracias por la difusión, la verdad es que no sé qué imagen usaran de portada en mi próxima historia… Quizá vea conseguir a algún FanArtista que le interese… Si no han visitado ésta página de Facebook, dense una vuelta y dejen su Like, tiene excelente recomendaciones…

Advertencia, esto no tiene Lemon, sino SMUT, MUCHO SMUT ¡Oye! Si me has seguido hasta aquí ya deberías saber que, la diferencia entre smut y lemon es que, SMUT es zukhulencia primero, preguntas después. Así que agarraos fuerte porque el SMUT AQUÍ SE VA A PONER HARDCORE ¡Ya les dije que soy una maldita pervertida! XD

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 40

Caminaban por el pasillo hasta la habitación, ansiosos por dar rienda suelta a sus instintos. Vegeta verificaba el Ki de los mocosos aunque hacía horas que se fueron a dormir, prefería estar seguro. Abrían la puerta y los recibía el cálido ambiente de la chimenea. Vegeta fue directo a servirse un vaso de agua fresca. Le ofrece uno a su esposa, ella lo bebe, y él no sólo se baja de un trago ése vaso, se sirve otro igual de lleno.

—Jmjm…Me trae recuerdos. —Serena deja el vaso en la mesa. Su esposo la toma de la cintura y la levanta de puntitas contra él uniéndose en un beso. Sus labios fríos, su lengua fresca es deliciosa. Serena le da una profunda degustación. —Es exquisito…

—Serena…—Jadea separándose de su boca. En un momento se siente nervioso, pero se prometió así mismo hacer esto especial. Sabe que sólo ella saca esas cosas de él. Se aleja un poco, y saca la correa del bolsillo interno de su saco. —Ten…—Lo deja en sus finos dedos, la ve parpadear sonriendo, feliz y coqueta. Le alegra haber acertado.

—Oh Vegeta… Ya me pongo el collar. — Con voz seductora, le deja un beso en su mejilla, y se apresura al closet para buscarlo.

—¡No! —Vegeta le grita deteniéndola en seco. —Lo siento no quería asustarte. — La ve de espaldas y cuando se gira él afloja su corbata. —El collar está aquí…—Le muestra en su cuello el collar, se pone rojo hasta el cuello. En verdad quiere mostrarle lo mucho que la ama, quiere regalarle algo que nunca le dio a ninguna hembra, a parte de su primer beso, quiere darle todo de él.

La mente de Serena acaba de explotar, como un volcán al cual le han tirado una bomba nuclear, estallando el centro del planeta en mil pedazos y siendo tragado al sol, explosionando dentro de sí mismo, borrando el universo en unos segundos.

Vegeta la ve con la mirada en blanco, sin mover ni un pelo, quizá fue mala idea. Se acerca a tocarla. —Creí que te gustaría… —Pasa sus dedos por sus labios, ella por fin parpadea y parece volver a respirar.

—Sí…Lo siento, es que nunca hemos jugado así. De pronto siento que sí he sido la "sumisa" todo éste tiempo. —Toma aire con la correa en la mano. Pero de inmediato se ríe coqueta, no quiere arruinar su regalo. —Así que… ¿Vas a dejar tu cuerpo a mi disposición? —Serena engancha el collar a la correa, con una mirada ennegrecida de lascivia.

Vegeta levanta una ceja y mira a los lados, su instinto le dicta que ésta mujer puede jugar un juego peligroso. —Nunca le he dado un permiso así a ninguna hembra… Creo que es lo correcto, tú eres mi esposa…—La siente darle el primer tirón de la correa acercándolo peligrosamente a su rostro. — Si te pido que te detengas ¿Te detendrás? —La pregunta salió casi sin pensarlo, no quiere que lo vea como un cobarde, rechista a un lado y aleja la mirada.

Serena lo ve hacer un esfuerzo enorme para esto, ella le iba a corresponder de la misma manera, va a esforzarse y no arruinar el momento ¡Ella ha leído de éstas cosas! ¡Valor! —Podemos hacer lo mismo que cuando lo hacemos al revés. Una palabra de seguridad. —Piensa un poco con él. — ¡Ya sé! "Te amo". —Él la mira con espanto. —Jajaja, lo siento, lo siento, es broma. —Se acerca a él y toma su cola, es la primera vez desde su noche de bodas que ella debe desenredarla de su cintura, debe estar nervioso. —Relájate lo siento. Con que digas alto me basta. —Le sonríe brillante y acaricia su mejilla con el pelaje de la cola.

—Las mismas que tú has usado…Miel…Para advertir, y Fruta para detenerse. —Vegeta se acerca seductoramente a besarla. —Empecemos… —Pero ella tira firme la correa evitando unir sus labios.

— Sshhhtt. No. Quítame los zapatos. —Lo último le salió con voz algo temblorosa, no está acostumbrada a callarlo de forma tan directa.

La voz de su esposa se escucha nerviosa de a ratos, pero quiere hacerla ver que no hay nada de malo, él hará lo que le pida, como ella ha hecho con él en otras ocasiones. Apoya una rodilla en el piso y mete sus manos debajo del vestido, lo levanta recorriendo su piel. Sabe que estuvo parada y bailando alegremente casi toda la noche, así que sus pies deben estar cansados y sensibles. Toma firme su pantorrilla y desata las hebillas. Con la yema de sus dedos acaricia sus pies mientras quita el zapato, siente la piel de sus piernas erizarse. Presiona la mandíbula al sentir el olor de su excitación acumularse debajo del vestido. Rápido contiene la respiración y le quita el otro zapato. Ella lo aleja pero no suelta la correa. En cambio levanta su vestido frente a él, con su mano libre la ve tocarse y estimular su centro por el costado de sus bragas.

—Hazlo tú también. —Jadea totalmente cegada por la vista de su esposo dispuesto a hacer todo lo que ella diga. — Saca tu polla…Quiero que estés listo… —Con voz baja y agitada, abre grande su vista al verlo sacar su erección y auto-estimularse frente a ella, ve su cola por fin relajada y ondeando con gusto, fijan sus miradas prendidas fuego. —Siempre has sido suave conmigo ¿Verdad? —Lo ve parpadear hacia ella con sorpresa. — ¿Siempre has controlado tu fuerza? No lo hagas. Tuvimos suficiente… Juego previo. —Detiene su estimulación y levanta la falda de su vestido totalmente. —No puedo esperar. Penétrame de una vez. —Ordena gruñendo y tironea sin delicadeza la correa. De inmediato Vegeta se abalanza sobre su cuerpo alzándola contra la pared. Pegan sus bocas de forma brusca y dolorosa. Vegeta mete la mano para correr sus bragas de una manera tan súbita que rompe la tela en pedazos. Ella aprieta sus piernas alrededor de su cintura, y su esposo la penetra de un solo movimiento sacudiendo todo su cuerpo, agitando sus entrañas en cada embestida. —¡Ah Vegeta! —Se viene de inmediato, y a los pocos segundos el clímax la golpea de nuevo, luego otra vez y otra. Es como si las olas de placer no pudieran detenerse. — ¡No puedo parar! —Intenta articular. —¡No puedo parar de correrme!

Vegeta verifica si está siendo demasiado agresivo, en cambio ella sólo le pide más, tironeando la correa, con su rostro rojo, su lengua afuera, jadeando de excitación. Él lame el sudor que corre por su cuello y une su boca abierta con la de su esposa, girando sus lenguas por fuera desesperados por aire. La sostiene fuerte de sus muslos, las embestidas son tan duras que azotan sus cuerpos pegados contra la pared. Chorrean ambos hasta el piso. En un momento Vegeta siente el interior caliente de su esposa apretarlo violentamente, tanto que abre sus ojos en sorpresa. — ¡Ah, ah! ¡Serena! ¡Me…Me duele! — Presiona su mandíbula intentando seguir a pesar del dolor. Hunde sus dedos en su trasero, ella enreda sus dedos en su cabellera. Están cegados por las sensaciones; sus aromas mezclados, la luz de la chimenea, el delicioso sabor de sus salivas, el dolor exquisito de sus sexos unidos. —¡Ah duele, duele!— Vegeta gruñe pero acelera aún más sintiéndose cerca del orgasmo junto con su esposa. —¡Serena, me vengo!—Ella sólo gime y lloriquea perdida en el placer. El semen que vacía en ella y su eyaculación femenina, se siente más fresca que la carne que los une. Sienten mucho alivio entre ambos, buscan aire tratando de recobrar la cordura.

—A la cama… —Serena musita, aun lo siente duro dentro de ella, y no pretende separarse de él. Vegeta se acuesta y la deja encima de él aún unida. —Desata mi vestido. —Lo tironea para que se enderece. Ella alcanza los broches de su cabello y se los quita para soltar su peinado. Los dedos de Vegeta buscan los nudos de seda y lo desarman, de inmediato quiere desarmar su semi-corsé. —No, no…—Serena lo detiene. —Quítame el vestido…—Muy coqueta le da un suave tirón, lo siente aflojar un poco más las cintas facilitando quitárselo por arriba. —Ahora sí…Jaja—Una risita coqueta se le sale, quería disfrutar de su esposo desenvolviéndola. Por fin Vegeta arroja la última prenda de tela lejos de la cama, y toma sus pechos en las manos, masajeando y pellizcándolos, metiéndolos en la boca, dando delicadas mordidas a sus puntas rectas y rosadas. Serena empieza a bajar su saco por sus hombros musculosos, él suelta sus pechos para poder ayudarla a desnudarlo, pero sin separar su boca de sus senos.

Serena arroja su saco lejos, y empieza a desabotonar su camisa, acaricia su pecho mientras baja, disfruta sus pectorales con sus palmas. Lo acuesta en la cama y se queda mirándolo un poco sin hacer nada, y apreciando las palpitaciones de su miembro dentro suyo. — ¿Sucede algo mujer? —Pregunta muy suave y acomoda un mechón de su cabello al costado. Su cola se queda firme en su muslo.

—Pues es TÚ cuerpo a mi disposición, así que relájate. —Masajea su pecho y continúa desprendiendo su camisa. Abre la tela, llenándose la vista de ése Dios Mitológico del Sexo que es su esposo, con los brazos extendidos entregándose a ella. —Tu pecho es tan… —Lo acaricia y masajea llenándose de la forma de sus músculos. — Tan musculoso, firme y masculino…—Suspiran excitados, cerrando los ojos. Serena vuelve a tomar la correa. —En cambio tus pezones… —Los acaricia con sus dedos haciendo saltar a su esposo. —Tus pezones son pequeños y muy tiernos. — Les da suaves pellizcos haciendo saltar a Vegeta levantando la cabeza sorprendido, luego los lame en círculos, los siente endurecerse. Serena abre la mirada hacia él y lo ve rojo hasta el cuello. — ¿Te-Te gusta? —Los acaricia en círculos y vuelve a lamerlos.

—Creo… —Se tapa la cara, avergonzado. —Creo que es la vista de verte haciendo eso, lo que me gusta…—Jadea y llega a sentir unas pequeñas cosquillas que le provocan los finos dedos de su esposa en ésa zona. No se anima a ver más por la pena que lo invade, hasta que ella empieza a bajar en un camino de besos. Suspiran cuando separan sus sexos. Quita su pantalón y termina de sacar su bóxer. Empieza a lamer su glande, muy delicadamente. Hasta él se siente asombrado de estar tan duro tan rápido, luego de eyacular tanto. Su necesidad era aún más grande de lo que le advirtió. La siente bajar en un camino de besos hasta sus testículos, lamiéndolos y succionándolos con avidez. Él ahoga sus gemidos en la garganta, su esposa lo baña en su saliva, mientras sigue bajando, le da escalofríos cuando Serena empieza a masajear con su pulgar aún más abajo hasta llegar a su…

— ¡¿EH?! —Vegeta pega un salto asustado al sentirla en ésa área.

—Sshhh… Tranquilo…—Tironea la correa y pone su pulgar para seguir su masaje. — ¿No era tu cuerpo a mí disposición? —Muy sensual le menciona, y lame desde abajo hasta la punta. Presiona un poco más el pulgar mojándolo con su saliva, sintiendo su polla saltar.

—Miel… —Gruñe algo molesto, queriendo enderezarse para empujarla y que se detenga. Esto era lo que su instinto advertía. En ése instante vienen imágenes a su memoria de toda la literatura obscena que consumía su esposa, más que nada, las de hombres con hombres. —O-Oye dije miel… —Le frunce el ceño en advertencia al ver que no desiste. Se endereza apoyándose con los codos.

—Lo siento, es que eres tan lindo en éste momento, tan lindo, mucho, mucho. —Serena pone un gesto tierno, acaricia sus labios en el largo de su polla.

Vegeta se tira brusco de nuevo en la cama, rebotando un poco en el colchón se tapa la cara con los brazos ¿Cómo puede ésta hembra ser tan pervertida y tierna al mismo tiempo? Siente que va a morir de excitación, palpitaciones y ternura ¡Mierda!

—Supongo que tu reacción es porque nunca una mujer ha tomado tu…—En modo de defensa la cola de Vegeta le aleja la mano que presionaba la entrada de su orificio.

—Fruta. —Sisea afilando su mirada asesina, pero de inmediato se suaviza al verla subir muy lento con besos, desde su pelvis a su cuello. La siente reírse maliciosa.

—Lo siento…Si te hice sentir incómodo. —Mordisquea su oreja. —Te amo.

—Pídeme que te lo diga Serena… Por favor… —La siente tironear un poco la correa. —Pídeme que te lo diga… —Ella se aleja para verlo a los ojos en sorpresa, sus ojos azules brillan en la tenue luz, chocaban contra su mirada negra brillante que esperaba su orden.

—No quiero que lo digas. —Desarma el collar, le deja un tierno beso en la marca superficial que dejó en su piel. —Quiero que lo hagas.

—Serena… —Suspira fascinado. La toma de su cabello en un puño y la levanta para bajarla muy lento sobre su polla. Ella se sostiene de sus hombros, tiemblan hasta sentirse totalmente unidos, sentados uno frente al otro. Unen sus bocas en un beso que de a poco se abre para dar espacio a sus lenguas que, en contraste al calor de sus cuerpos y su deseo acumulado, se mueven suavemente. La cola de Vegeta mantiene su agarre algo posesivo en una de las piernas de Serena.

De a ratos Serena se recuesta en su hombro y acaricia su espalda. Él hace lo mismo, pero puede llegar hasta su trasero para disfrutar del vaivén delicado de su cadera. Todo queda de momento tan silencioso, sólo sus suspiros y gemidos los rodean, y el crujir de la chimenea. Era lo que Vegeta esperaba —"Perfecto"—Pensaba, hundiéndose en el momento, la aleja un poco para tomar sus pezones en la boca y verla tirar su cabeza hacia atrás. Jadean viniéndose una y otra vez…El cuerpo de Serena empieza a temblar y a sentirse flácido.

—Serena ¿Puedes seguir? —Le consulta con tono muy suave envolviéndola en sus brazos y recostándola con él.

—Sí Vegeta…No pares te necesito, te amo ¡Ah!—Se viene de nuevo más suavemente, y él la toma firme y la recuesta quedando arriba, entrelazan sus dedos, sin dejar de moverse ni besarse un instante. —Hueles tan bien Mi amor…

—Tú también…Mi Señora…— Lame su cuello y le deja una mordida en su clavícula. Se hunden, están perdidos una vez más, no habrá nada que detenga la sed de sus jugos en estos momentos. Saciarse libremente los incita aún más.

—Jajaja, anda déjame hacerlo. —Vegeta toma una porción de Hotcakes con crema en un tenedor y lo lleva a la boca de su esposa. Serena espera con la boca abierta, están desnudos uno frente al otro en la cama, con sus piernas entrelazadas.

— ¡Oh! Casi. —Algo de crema se le cayó en su vientre por el camino, pero ella logra atrapar el bocado. —Jaja, te dije que era mala idea, recién salimos de bañarnos ¡Ah Vegeta!

Su esposo se inclina para limpiarla con su lengua, provocándole cosquillas con la nariz. — ¿Ves? Como nueva. Tu vientre está muy firme…—La ve tan hermosa y apacible. Pone ambas manos en su cintura y se recuesta en su pecho, ella peina su cabellera con los dedos.

— Qué bien, entrené como loca en la Habitación del tiempo…Y tenías razón, es más cómodo gritar aquí. En ése lugar era todo un reto intentar intimar y no hacer ruido. —Suspira y sonríe muy relajada. — ¿Mis gritos te son molestos? A veces te quejas…

—Tus gritos de excitación tienen una frecuencia muy diferente, a tus gritos agudos de loca que a veces me haces al oído. —Se lo dice medio en broma. De pronto por la mente de Vegeta vienen todos los recuerdos de lo que sucedió al salir de la Habitación del Tiempo. —Perdóname. — En tono bajo se lo dice. —Perdóname por todo lo que te hice al salir de ésa Habitación.

—No vegeta…Yo ya— Trata de calmarlo.

—Yo te mentí… —La siente pegar un pequeño salto. —Te dije que no cometo dos veces el mismo error, pero volví a ceder en la trampa de mi orgullo. Quise hacerlo todo sólo, sin confiar en los demás. Te herí de una manera que nunca me lo perdonaré.

—Yo hice lo mismo… —Suspira grande y nota la mirada confundida de Vegeta. — No confié en los demás, quise cargar con todo yo sola en el final. Pero de una manera distinta, pensaba en que eso era lo único para lo que servía. Fue mi falta de amor propio lo que hizo que absorbiera todo el daño de forma directa. Sin pensar que hay gente que estaba dispuesta a ayudarme. —Toma aire y se aferra a él.

—Ví a tu padre antes de meterme a ayudarte, luego al salir del portal, también lo ví junto con tu madre. —Presiona la frente en su pecho. —No puedo describirte lo avergonzado que me sentía de no poder cumplir mi promesa, o de no saber cómo explicar mis pecados que cometí contigo.

—Jmjm… Impresionante, tú ves dos veces a mi padre, y a mí ni siquiera me envía tarjeta de cumpleaños. —Se ríen un poco del chiste. —Tu Orgullo Saiyajin es gran parte por lo cual te amo.

—Pues tu bondad y sacrificio por los demás es también lo que me fascina de ti. —Piensa enderezándose. —Necesito sentirme unido a ti para decir esto. —Toma su miembro y lo inserta dentro de ella, la ve muy coqueta mordiendo la punta de sus dedos reprimiendo un gemido, su cola se enrosca en su fina cintura. La visión es intoxicante. —Un punto medio…Entre lo tuyo y lo mío. —Acaricia su vientre.

—Un matrimonio…—Serena le sonríe brillante, la piel morena de su esposo brilla con la luz del mediodía.

—A propósito…Feliz aniversario… —Vegeta le da una enorme sonrisa ladina.

— ¡¿Qué?! Pero aún faltan… —Hace la cuenta con sus dedos de cuánto tiempo llevan encerrados. Vegeta le alcanza el scouter para que vea la fecha.

—Llevamos así más de cinco días. —La toma de la espalda y la sienta de nuevo moviéndose dentro de ella. —Aunque lo entiendo un espécimen como yo te hizo perder la noción de los días. —Muy presumido la embiste sacándole jadeos.

— ¿Ah sí? —Serena quiere desafiarlo. —Pues como verás aun no me he llenado…Mmm…Creo que necesitaría un "espécimen" mejor, al menos uno más grande ¡Aaahh! —Siente una sacudida de sus genitales unidos, cuando Vegeta se endereza quedando de rodillas, levantando su cadera. Manteniéndola bien unida a él, levanta una de sus piernas a su hombro, dándole una suave caricia. Usa su cola para mantenerla firme arriba, dejándolo ir más profundo en su carne, le da un par de embestidas suaves para hacérselo notar.

Vegeta la escucha gritar su nombre. —Mmmm… ¿Qué dices ahora? Mujer vulgar. —Sisea con algo de lascivia moviéndose dentro de ella.

— ¡Más Vegeta! —Serena le ruega excitada por sentirlo tan hondo en ella. — ¡Quiero sentirte en lo más profundo de mi cuerpo! —Pone una mano en su ombligo y la otra en su clítoris, estimulándose, apretando su interior alrededor de su esposo.

— ¡Ah Serena! —La embiste a un ritmo intenso y suave, que le asegura tocar lo más profundo de su vientre con su glande. En ésa posición ella apenas puede mover sus caderas, su cuerpo menudo es una ventaja en ésta postura, él se encargará con cada músculo de su cuerpo de tirarla al abismo con él.

Y ahí está, Serena siente las palpitaciones de su miembro en su ombligo azotándola de forma dolorosa. A veces el límite entre el placer y el dolor suele ser tan fino entre ellos, que pareciera poder cortarse con el viento, pero justo en ése momento. — ¡Oh Dios! ¡Vegeta! ¡Duele! —Siente a Vegeta empezar a disminuir la intensidad. — ¡No por favor! ¡Me gusta! ¡Quiero sentirlo! ¡Estoy cerca, muy cerca! —Se aferra a las sábanas cuando lo siente retomar el ritmo anterior.

— ¡Me aprietas tan duro mujer! ¡También me duele! ¡Mierda cómo me gusta! —Se aferra fuerte a sus caderas, tira su cabeza hacia atrás, ella arquea su espalda. Se unen duramente en un orgasmo tembloroso.

— ¿Crees que los niños nos extrañen? —Serena le consulta intentando recuperar el aire. Se acomodan de nuevo enredándose. Vegeta le deja un beso en su hombro.

—Pues, ellos me habían preguntado qué queríamos para nuestro aniversario, yo les dije que se borraran de la existencia por toda una semana. —Le explica triunfal.

—Ay Vegeta…No tienes remedio. —Le da un codazo ofendida.

—Claro que sí… —Respira el aroma de su cuello como respuesta. Ronronean del gusto hasta quedarse dormidos.

Un año después…

El casamiento de Darien y Andrew en la Tierra es un acontecimiento de gran expectativa. Por primera vez Andrew se siente como una celebridad con tanta gente armando un evento a nivel intergaláctico.

— ¡Cuando estuve de acuerdo con la doble fiesta, no me refería a estar de acuerdo con todo esto! —Darien refunfuña mientras un montón de reporteros fisgones, junto con helicópteros quieren captar alguna imagen de la fiesta que hicieron a las afueras.

—Broly… —Vegeta con los brazos cruzados le da una orden con la mirada a su Élite. En un instante Broly se eleva hasta llegar frente a los helicópteros.

— ¿Qué tal? —Broly está subido frente a la ventanilla, con la cara pegada al vidrio. —Mi jefe consulta si pueden alejarse… —Sólo los ve asentir asustados.

—Sí, oigan sí que son molestos. —Kakarotto hace lo mismo con otro, sacudiéndolo con la brusquedad de su agarre. De inmediato huyen. —Oye Broly, sí está divertido cazarlos cuando se aparecen en los árboles Jajajaja. —Se ríe contento a carcajadas. Y bajan para seguir la fiesta.

— ¡Siempre supe que mi niñita era digna para ser la Reinante suprema de la Tierra! —Entre lágrimas el Rey Ox Satán da un discurso felicitando a los novios.

Las dos parejas de novios sólo escuchaban con una mezcla de emociones entre llanto, risas y vergüenza.

—Así que Diecisiete quiere quedarse en la Tierra. —Comenta Darien al oído de su esposa.

—Sí, que quiere ser un guarda-parques o algo así con Dieciséis. Los veré seguido para mi infortunio, ya que tendremos que hacernos cargo del Milenio de Plata. —Suspira y se recuesta en el hombro de su esposo, él toma su mano.

— ¿Quieres bailar un rato más? —Ella asiente.

—Oye hermanito, no ha bailado conmigo aún. —Andrew le reclama.

—Cierto, es tradición compartir una pieza con cada familiar. —Milk muy contenta también se ofrece.

—Jaja por supuesto. —Dieciocho sonríe y toma la mano de Andrew; Darien también accede con Milk a la pista de baile.

—Vaya… —Suspira grande Raditz viendo a los novios moviéndose en la pista. — Qué mujer se ha conseguido el Rey de la Tierra… Uufff.

—Raditz… —Advierte Bardock, vigilando por moros en la costa.

—Ése par de tetas serán la envidia de media galaxia. —Kakarotto comenta y se pone a beber con ellos en la barra.

—Tú tienes suerte, al menos la mano de tu esposa pudo tocarlas. —En voz baja Vegeta comenta, también levanta una ceja vigilando su espalda.

— ¿Se imaginan cuando quede preñada? —Bardock les pregunta abriendo grande la mirada. Un escalofrío corre por los cuatro Saiyajines ante ésa exquisita imagen. Pero se dan la vuelta a servirse algo fresco, al ver que los novios se acercan. Deben disimular.

—Oye Vegeta, tú no has bailado aún con las novias. —Serena le ofrece acercándose con Rei y Lita.

—Pues no sé bailar muy bien música moderna más que contigo, no me sé el movimiento que ellas puedan hacer y podría pisarlas. —Vegeta le explica en modo de disculpa.

— ¡Ah sí, la edad nos va quitando reflejos! —Muy sarcástico Darien le tira ése comentario haciéndolo fruncir el ceño.

Vegeta siente un desafío tirado a su cara, y él como el honorable Guerrero Saiyajin que es va a recoger ése guante. Se gira y toma un trago de Whisky sin hielo. —Sí. Pediré al Dj que ponga algo más acorde. —Se quita el saco y se lo da a su esposa, la toma del brazo. — ¿No te pondrás celosa? —Con tono sexy susurra a su oído.

—No… —Responde en voz baja, conoce ésa mirada llena de malicia de su esposo, que al mismo tiempo le refleja que ella es la única en su vida.

— ¡Bien! Dejando esto claro, voy a invitarlas. —Se acomoda la corbata. Y se gira a Darien. —Como tu hermano mayor, mi regalo para ti será dejarla caliente y mojada para que la desvirgues sin problema. —Se aleja rápido.

—¡HIJO DE—Kakarotto y Broly sostienen a Darien que acaba de explotar su Ki al cielo.

—¡Ahora el Rey de Vegeta-sai quiere pedir una pieza musical especial para las novias! —El animador de la fiesta llama su atención. — ¡Un tango!

Vegeta se acerca primero a Milk muy educado le pide su mano, ella se pone roja de la pena y acepta. A pesar de no estar cuerpo con cuerpo, la postura firme del Saiyajin, y hasta sus manos palma con palma le aceleran sus latidos. Trata de mirar a lo lejos para distraerse, pero su mirada depredadora parece atraerla. Empieza la música, se mueven con gracia, Vegeta la guía firme, no hará pasos complicados, pero como ella no ofrece resistencia la hará lucirse lo más que puede. Vegeta celebra el triunfo de tener así de cerca a ésa hembra de pechos monumentales. La gira y se inclina hacia un lado con ella, y qué buena vista se lleva, su vestido de novia es bastante recatado, pero no importa lo que se ponga, las curvas de su cuerpo son el infierno, se mueve con ella un par de tempos más hasta verla roja hasta el cuello. La gira y muy sigiloso.

— ¡Hey! ¡Qué! —Dieciocho es tironeada y técnicamente arrastrada por ése Saiyajin presumido. Pero ella le demostrará, tomó clases de baile con su esposo, y es como repetir movimiento de batalla. El tipo la "inmovilizó" una vez, pero sólo ésa vez va a darle. Da pasos agresivos casi queriendo pisarlo, pero él deja espacio para darle movimiento, hasta parece divertido de sus intentos de agresión. Presiona fuerte la mano con la que la guía, y él presiona su cintura a él casi queriendo quitarle el aire. Dan pasos rápidos, la gira y ella voltea la cabeza dos veces casi con desdén. Vegeta se divierte viendo a la rubia roja de furia, y el Ki de Darien a punto de romperle la cara. Justo en el momento que quiere, la suelta al lado de Serena y toma a su esposa rápidamente.

—Hm…Ésta parte quiero hacerla contigo. —Vegeta le sonríe brillante, ve de reojo, como Darien y Dieciocho beben algo frío y fuerte para calmarse.

—Eh, no quiero arruinarlo, el tango no se me da bien, lo hemos intentado antes. —Serena mira sus pies y se siente nerviosa, se mueve discreta.

—Sshhh…Ésta parte es lenta, cuenta y repites ¿De acuerdo? —La ve asentir, y esos ojos azules se clavan en su mirada negra. Se mueve confiando en él. —Eso… 1 y 2…Despacio…—Susurra sintiéndola con el pulso acelerado, su boca es tan tentadora en éstos momentos. Le regaló un vestido de gala, de color lila, que cubre perfectamente su cuerpo, pero con corte de sirena que delinea perfectamente cada curva y lentejuelas negras por arriba, una abertura en el costado, que en el tango puede hacerla lucir sus piernas. Se ve tan madura y exquisita. Sólo fantasea con que no se haya puesto ropa interior debajo del vestido. —Eso…Vas bien…Demasiado. —Jadea un poco. Serena lo escucha totalmente cegada por él y su agarre firme en su cuerpo, siente como si… Estuvieran intimando en éste momento. — ¿Lista? Vamos a acelerar… —Una de sus manos baja peligrosamente a su muslo indicándole el ángulo para seguir. Y al tempo del piano aceleran sin parar, duramente hasta el final, se agitan un poco, sin despegar la mirada, como si todo alrededor se borrara. Dan pasos rápidos y firmes, la gira y toma de su muslo descubierto y se lo enreda en la cintura, terminando con la música y los aplausos atónitos de los invitados.

—Creo… —Serena trata de tomar aire. —Creo que es mejor retirarnos… —Serena presiona la mano de su esposo muy seria.

—Con gusto mi Señora. —Besa su mano, la sensación sigue ahí, las sensaciones con ella nunca se van, en especial las que estallan en su pecho.

En la noche de bodas Dieciocho estaba con Darien en la cama. Aún con su esposo dentro de ella. —Bueno, sí me asustó, pero admito que en comparación me han mutilado, disparado y golpeado hasta perder la conciencia, así que el dolor fue muy soportable.

—Ja…Gracias, usé muchísimo lubricante, por temor de hacer algo mal. —Acaricia las piernas de su esposa que está a horcajadas encima de él.

—Sí, el tamaño Saiyajin es algo de temer. —Muy chistosa comenta, Darien se ríe con ella, siente que sus carcajadas incluso mueven la polla en su interior.

—Oh Dios, no te hagas amiga de Mina por favor. Jajaja. —Bromea sabiendo que esa frase es de ella.

— ¿Quieren ganar guerras? Saquen la polla frente al enemigo y se irá volando ¡Ah! —Darien la toma de los hombros e invierte la posición.

—Dieciocho…—Se mueve dentro de ella. —Dieciocho…—Se mueve de nuevo.

—Ah Darien. —Suspira excitada, las embestidas lentas comienzan de nuevo, se aferra a la espalda de su ahora esposo. Nunca supo que el sexo podía ser más que deseo o necesidad. La unión de dos seres a través de la carne, algo terrenal, queriendo elevarse a algo celestial. Y así sucedía, aceleraban cerca del cielo, se unían gritando sus nombres, gemían cayendo en un orgasmo intenso. Enredan sus cuerpos sudados. —Jaja, soy una Reina… ¿Final feliz?

—No…—Respira recuperándose de las palpitaciones. —El inicio de nuestras vidas. —Besa su frente y la recuesta en su pecho.

Vegeta aprecia la espalda desnuda de Serena, la acaricia de arriba abajo, acomoda su cabello. Y se ríe recordando como entraron ansiosos a carcajadas, de inmediato perdiéndose entre besos, sin importarle una mierda haberse ido a mitad de la fiesta. Se están quedando en el castillo de la Tierra.

—Ay mierda…Eres muy sexy. —Serena lo ve con un ojo cómo está hipnotizado acariciándola.

—Jmjmjm… Tú eres…Muy mala esposa. —La siente gruñirle enojada. —Creí que estarías sin ropa interior debajo… —Besa su hombro y mete sus manos a su pecho aplastado contra el colchón.

—Jummm… Es que no sabes apreciar la lencería femenina. —Ofendida le retruca.

—Sí la aprecio, pero en mi ranking "Desnuda" siempre es número 1. —La ve que se aleja riéndose un poco. — ¿Estas enojada?— Le consulta por su lejanía, pero con una risita.

—Espera aquí. —Lo toca en la punta de la nariz con un dedo. — Sé que falta una semana para tu cumpleaños, pero compre algo aquí para ésa ocasión que te hará cambiar de opinión. —Se levanta para ir al baño. — ¡Auch! —Su esposo le da una nalgada para apurarla un poco. Serena se va al baño y toma aire, lo ha estado practicando un poco. Pero sabe que está más que lista. Sale con un atuendo de lencería negra, con un corsé transparente y bordado en lugares estratégicos, unas medias de red con portaligas, y se acerca caminando, roja por la sensación en su entrepierna.

—Ja…No lo niego. —Se acerca rápido a ella para escanearla en detalle. —Sospecho que vas a entregarme algún control. —Una sonrisa maliciosa se le dibuja en la cara.

—No…—Niega con la cabeza tapándose la boca de la pena.

Observa la escena atento, y un pequeño detalle llama su atención, un pompón de cola de conejo blanco detrás de ella. —Jajaja es gracioso, fue mi primera impresión sobre ti, un pequeño conejo. —Lo roza con los dedos sintiendo el pelaje suave y la ve estremecerse.

—U-Una vez quisiste saber cómo sería si yo tuviera una cola, creí que ésta me quedaba mejor. —Suspira algo nerviosa, no sabe si decirle o dejar que él se dé cuenta sólo. La levanta y la lleva rápido a la cama mientras la besa.

—Hmmm… Pero déjame quitarte alguna prenda para que veas que tengo razón. — La pone sobre la cama dejándola apoyada en sus manos y sus rodillas. Toma sus finas bragas y las baja, pega un salto del susto. —Mu-Mujer… ¿Qué es? —Acaricia su cola de conejo, que no era un accesorio en sus bragas, sino que estaba metido en su...

—Ah, Vegeta. —Hasta la más mínima presión estimula ése orifico donde puso el juguete sexual.

— ¿Pero qué has hecho? —Frunce el ceño algo molesto, no sabe cómo reaccionar.

— ¿No te gusta? —Se gira a verlo está sumamente excitada y deseosa. Pero si a su esposo en verdad le parece incómodo está dispuesta a parar.

—Es…Es que… Nunca. —Acaricia el pelaje otra vez, ella se desarma de placer, hasta la ve chorrear hasta las sábanas. —No, no lo sé…Serena yo…

—Por favor… Es sólo un juguete—Gimotea con deseo. — Soy un conejo y tú… Eres un lobo que va a devorarme.

Vegeta parpadea grande, traga saliva, ésta mujer sí que lo conoce, sabe cómo le gusta jugar en la cama. —Jmjm ¿Segura? Me gusta cuando jugamos al profesor y la alumna, pero deberías tener cuidado con lo que deseas… —Se acerca por detrás poniéndose sobre ella, su cola se aferra en su fina cintura. Lame seductoramente su oreja. La besa dejando un hilo de saliva.

—Te deseo a ti ¡Ah! —La polla de Vegeta penetra su vagina hasta el fondo, mira hacia abajo como chorrea su centro.

Vegeta presta atención a la diferencia. Al parecer el artefacto que está insertado en ése área aprieta un poco más la piel que comparte con su centro. Hasta la siente moverse por dentro cuando acaricia el pelaje. —Eres tan obscena… —Le da una nalgada haciéndola gritar su nombre. — ¿Sabes qué les sucede a las conejitas malas que se ofrecen al lobo? —Le da una embestida. —Son devoradas aún más sádicamente. —Gruñe excitado y hasta siente su trasero moverse para estimular las embestidas.

— ¡Oh sí! Amor… Hazlo, por favor, te amo. —Se retuerce cuando su esposo accede con un ritmo castigador, aferrándose a su trasero, abriendo sus muslos dándole una vista de su cuerpo pervertido.

Vegeta jadea fuera de control, intenta recuperar la cordura, se acerca al oído de su esposa. — ¿Estas bien? —Consulta en voz baja, la ve asentir, le deja un tierno beso en la boca, que contrasta con la escena de sexo explícito y sucio que está compartiendo. Vuelve a acariciar su cola de conejo de manera más ruda, haciéndola apretarse duramente en cada embestida. Mira esa escena hipnotizado, ése orificio de su esposa es sensible, nunca lo vió de ésa manera, ahora se siente tan cerca de quitar ése artilugio y verlo de cerca. —¡Ah, mujer!

— ¡Vegeta, Vegeta, ya no aguanto! —Arquea su espalda sintiéndose cerca, junto con la estreches del accesorio que puso dentro de ella y las palpitaciones violentas de su esposo es demasiado, se siente desfallecer.

— ¡Oh sí! —Caen en un orgasmo desplomándose en el colchón. Vegeta está algo confundido. En verdad su esposa lo hace sentir tanto al mismo tiempo que lo deja de cabeza, intenta recuperar el aire. —Haaaa… Mujer… Nunca estuve tan cerca de… —Algo frustrado resopla. — De hacer eso con ninguna hembra…

—Puedes hacerlo si quieres…—Propone a su esposo, entre jadeos, seca el sudor de su frente.

— ¡Mujer estás loca! ¡Mi miembro te puede matar o algo! ¡No definitivamente no! —De pronto se arrepiente de haberlo hecho, si es que implícitamente estaba dando ése permiso.

—Lo siento, de acuerdo, pero podemos jugar sutilmente… ¿Te parece?— Se gira a verlo con gesto tierno.

—Me vas a matar con tus ofertas obscenas…—La abraza a su pecho muy fuerte. —Abusas de mi buen humor. —Sonríe sintiendo sus caricias de su nariz en su pecho.

—Jaja… Creo que la depredadora puedo ser yo, así que mucho cuidado Saiyajin. —Acaricia su cola. Pero su rabo se ocupa de quitarle el accesorio del orificio de su trasero, quitándole también un suspiro de sorpresa. —Mmm… Eres tan suave… Te amo… —Con voz semidormida, se acurruca.

Vegeta se queda viendo por la ventana al amanecer, las cortinas se mueven con la brisa de la primavera terrícola. Ella se acomoda entendiendo su silencio, miran por la ventana los rayos asomarse. Se cubren con las sábanas blancas y respiran hundiéndose en sus latidos, entrelazan sus dedos viendo las cintas metálicas brillar. — Pues, qué bueno que sintamos lo mismo… O me sentiría aún más incorrecto. —Larga una risa ronca, y ella también. Se lo han dicho muchas veces, pero no les importa… Ellos tienen para siempre, algo amado que cuidar.

FIN.

Epílogo

Diez años después…

De las mil y un reuniones que el Rey Vegeta tiene en su agenda, tuvo que agregar al Soldado Élite Kyüri. Se pregunta porqué tanto temor cuando se lo pidió, y en especial porqué tanta formalidad. Se frota el puente de la nariz pensando que quizá quiere hacer lo mismo que Gohan e irse a estudiar a la Tierra, dejar el ejército o algo así. Por lo tanto lo está usando para escudarse de su madre, Rei. No es que ésa mujer sea sobreprotectora, pero sí que le gusta presumir de su hijo, el Élite Saiyajin con poderes de fuego.

Hacía pasar al muchacho de casi veinte años. A primera vista se nota que se había cortado recién el cabello, y su traje estaba bien pulido, era ceremonial. Saluda formalmente, en verdad que heredó los ojos de su madre y su agilidad. Apenas le ofrece sentarse se pone duro como piedra y se inclina desde la cintura.

—¡Señor, Majestad! ¡Le pido me dé permiso de preguntarle a su hija, la Princesa Rini, si quiere ser cortejada por mí! —Presiona sus puños, sus oídos zumban y los nervios están a punto de exprimirle el corazón.

Vegeta mira la escena sin parpadear, rodea su escritorio otra vez y se sienta en el borde mirando al muchacho. Parece estar esperando la muerte, y puede tener razón. —Enderézate… —Le ordena y de inmediato lo ve firme tomar aire.

— ¡Majestad le pido por favor si quie—

—Sshhhtt ¡Deja de gritar! —Le ruge sacudiendo el puño. Rechista molesto. —Estuve todo el día con bullicio de reuniones y gente. Tengo que quedarme media hora más por ti.

—Pe-Perdón Majestad yo… —Mierda quizá lo pensó mal después de todo.

—Basta, a ver…—Lo inspecciona de arriba abajo. No es mal partido, lo conoce de pequeño, siempre se han tratado como hermanos con Trunks… Pero ¿Y Rini será igual? —Ordenemos la situación, tú vienes a pedirme permiso…Para pedirle permiso a mi hija para cortejarla… ¿Cierto? —Lo ve asentir tragando duro saliva. — Pero ¿Qué sabes de los sentimientos de Rini? ¿Has tenido alguna certeza de lo que siente, un acercamiento físico...?

— ¡No, no Señor nunca le faltaría el respeto a la Princesa! —Niega repetidamente.

Vegeta resopla al techo y se frota la sien. —Así que no sabes… —Da un par de vueltas, no sabe bien cómo manejarlo, mejor dicho sí sabe. Es como cuando su hijo Trunks empezó a salir con Mai en la universidad terrícola. —Siéntate… —Le ordena con el dedo en el sillón, como la luz Kyüri se sienta. —Relájate. —Le sirve agua el muchacho suda al punto del desmayo. —Mira, lo importante aquí son los sentimientos de mi hija, eso es algo que nadie puede manejar, ni aunque que te dé permiso para cortejarla ¿De acuerdo? Tampoco quiero que ella se sienta presionada porque te dé permiso. —Lo toma del hombro. —Mira eres buen muchacho, excelente Guerrero y ojalá yo hubiera sido tan ordenado como tú en mi juventud. Te he visto crecer junto a todos y tus hermanas menores, han sido como mi familia. Al igual que Rini, los he visto tratarse como hermanos. Pero si ella te ve solo como un hermano, y te rechaza…Debes estar preparado para eso.

—S-Sí Señor… —Suspira relajado, pero algo desanimado.

—Tienes mi permiso para preguntarle, pero espero, que si es un "No", el trato entre nosotros no cambie. Eres honorable, no hay duda, y hay que serlo también en la derrota. —De pronto una pregunta lo choca. — ¿Tu padre sabía que vendrías a preguntar?

—No, no. Si se enteraba seguro me mataba. —Sonríe de lado.

—Háblale, no pierdas ésa confianza con él. Por raro que parezca tiene buen instinto para las hembras. —Se levanta y lo acompaña hasta la puerta.

—Sí, creo que yo no heredé eso. —Le devuelve el vaso que se llevaba sin querer.

—Pregúntale, espera la respuesta y que nadie salga herido… En paz… —Vegeta le da un puñetazo juguetón y ve a su esposa asomarse curiosa por una esquina mientras Kyüri se retira y la saluda por el pasillo.

—Querido, se te hizo tarde… —Tironea algo juguetona su ropa con un puchero. — Hay que bañarse…

—Jaja, sí, fue… —Escanea que no haya nadie. —Pues Kyüri quiere cortejar a Rini.

— ¡Oh! ¡¿Qué?! —Se exalta ante la información. — ¿Le dijiste que sí?

—Le expliqué que no soy yo quien puede darle la respuesta… —Se gira y la levanta en brazos hasta la habitación. —Los he visto tratarse como hermanos, así que sólo previne alguna desgracia… —Le afila la mirada recordándole lo de Darien.

—Jummm…—Serena infla sus mejillas sintiéndose acusada. —Por otro lado me parece romántico de tu parte… —Lo alcanza para besarlo.

—Hmmm, sí además tu hija apesta a virgen desde la otra Galaxia. Así que, si se presentó una oportunidad espero que la tome, mejor que no sea como tú al casarse. —Da carcajadas por su broma.

— ¡Ay! ¡Pero qué horrible lo que dices! ¡Es tu hija de la que hablas! —Le da puñetazos en el pecho. —Además ¿Sabías que él es "idéntico" a su abuelo Bardock? —Lo mira levantado una ceja y él se detiene abruptamente.

—Wow… Qué mejor experiencia que ésa. Jajaja. —Se sigue riendo y por fin su esposa se contagia de su risa. —Basta de trabajo y los hijos… —Roza su nariz en su oreja, su cola se enreda a su muslo debajo de su vestido. —Quiero bañarte… Quiero que me bañes y hacerte el amor…

—Pero qué bueno y sabio que es mi esposo. —Se aferra a él enredando sus piernas a la cintura para dejarlo abrir la puerta de la habitación matrimonial. — Voy a consentirlo y mimarlo, enjabonar su cola, y ése cuerpo de Guerrero…Darle besos toda la noche… —Ronronean del gusto besándose, cierran la puerta detrás de ellos.

Ufff Hermanos y hermanas ¡Qué viajezote nos hemos pegado! En verdad que les agradezco. Las preguntas por orden de frecuencia…

1— ¿Vas a hacer VegeBul? : Miren amo el VegeBul, soy adicta, pero mi musa sigue siendo ésta pareja. Ya les digo, desde ésa pesadilla, mi existencia (Y fantasías sexuales XD) Han dado un giro. En especial porque había buscado otros fics, por mera curiosidad, con éste ship…Y pues verán que no hay nada…Al menos en español. El VegeBul es mi Dios, tengo mi altarcito y todo con la Familia de Vegeta XD…

2— ¡¿Cómo se te ocurrió ésta historia?! ¡Tiene de todo! : Jajajaja, pues sí. En un principio dije, "Nah, va a ser una historia liviana, con puras cositas fluffys, y sabrosura…Cero dramas" (Estaba triste leyendo el drama de "Esclava de tu Amor" : -( ). Terminó siendo una historia, donde estaba, Marimar, Pasión de Gavilanes, la Lisiada y Soraya y varios pinxes ch1gadazos…Jajajaja.

3— ¿Tienes otra historia por ahí? : Pues pa' qué te digo que no, si sí….Jajaja. Escribiendo el borrador de la Guerra, de a ratos me distraía y procrastinaba haciendo borradores para otra con éste Ship. Así que si la idea logra madurar estaré estrenando por finales de Enero o Febrero… Para calmar las tristezas del Día 14 :P…¿Por qué me quiero tomar mi tiempo? Pues algo que a mí no me gusta o me frustra a veces de leer Fanfic, es que a veces la historia está tan buena, pero el autor se traba y queda la historia pendida de un hilo. Soy de trabajo de oficina, y la eficiencia es lo mío. Si empiezo voy a terminarlo, aunque el "mercado" de éste ship sea tan pequeño… Así sea que sólo cinco lo lean o no dejen rws, que el trabajo esté bien hecho.

Saluditos a: Mi esposo, que lo usaba como beta, y casi se muda de casa con algunas escenas de sexo. XD

OhaioIzumikun: Gracias por seguir hasta el final, espero "leerte" en la próxima XD.

DesertRose000: Mil gracias, de una escritora a la otra, en verdad que soy tu fan. Es un halago enorme que te haya interesado esta historia, y espero que si tienes alguna crítica constructiva por ahí guardada, no temas en decírmela, soy nueva en todo esto.

Gracias a quienes siguen la historia:

Mako-Delrod, ziari27, Dragonzx153, ShaiOS, DesertRose000, Kaysachan, nallexf, Flopo89, OhaioIzumikun, Dantrlan, ZethAck, Dorisangel

Así por más pequeño el público, no saben lo mucho que significó para mí. Qué bueno darme cuenta que no soy la única degenerada con estas cosas en la cabeza... Jajajaja

¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO!...

Hasta el año que viene… If you know what i mean… *Guiño, guiño…