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Lazos y Promesas

One shot

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Los lazos y promesas atan a las personas a su pasado. Son pesadas anclas que no permiten avanzar hacia el futuro, quitándole al presente toda su importancia.

Los lazos se aferran a su mano izquierda, donde la maldición que lo posee lo ha perseguido toda su vida. Todo era un tormento, su padre, el suicidio de su madre, el odio sembrado contra Yuki, por desear la vida perfecta que tenía el ratón y que todo mundo solía refregarle en la cara. Cada cuenca del rosario que mantenía sellado a la versión maldita del gato, era un recordatorio de todo lo malo de su existencia, todo lo malo que ese lazo impuesto le traía. ¿Habría algo bueno en él?

Eso solo lo creía su Shishou… ese hombre que lo había criado como si fuera su verdadero padre…

Pero, aunque lo adoraba y deseaba ser ese hombre al cual su maestro pudiera decir con orgullo que era su hijo, el peso del ancla que generaba ese lazo era demasiado pesada para él solo.

Y, por si fuera poco, por otro lado, aferrada a su mano derecha, estaba la promesa, esa promesa que le hizo a una mujer con la que le gustaba conversar, la que le contaba las preocupaciones de su vida, de quien le hablaba de lo especial que era su adorada hija.

Esa mujer que no había podido ayudar cuando buscaba tan desesperadamente a su hija, esa misma que murió frente a sus narices.

El ancla de su mano derecha era la más pesada, porque también era dolorosa. Había generado una herida que escocia cada vez que su mirada se cruzaba con los ojos bondadosos de esa niña.

¿Por qué había tenido que aparecer frente a él de esa forma? ¿Por qué había tenido la audacia de romper todas sus barreras? ¿Por qué, por más que quisiera alejarla, ella se apegaba más y más a él?

No quería, se negaba a creer que era posible que aquellos sentimientos pudieran ser reales entre ellos.

Pero, entonces, ¿por qué se olvidaba del mundo cuando la observaba? ¿Por qué ese peso que cargaba como cadenas pesadas, era insignificante cuando estaban juntos?

Cuando ponía sus manos sobre las de él como si buscara la forma de romper con las cadenas de las anclas que lo mantenían en lo profundo, atormentado y hundido en la oscuridad, él sentía miedo.

No quería meterla en todo eso, aunque ya estaba involucrada con todos, no quería arrastrarla consigo al fondo… pero aquella jovencita bondadosa, torpe y distraída era bastante obstinada.

Ella que solo miraba el presente, estaba dispuesta a obviar el lazo de la maldición con tal de estar a su lado, decidida a enfrentar los fantasmas de las promesas, con tal de que disfrutaran cada día que tuvieran.

¿Por qué le hacía desear tanto romper con las cadenas para entregarle en bandeja de plata todo su presente y su futuro?

Ella se convertía cada vez más en su sueño más anhelado, en su deseo más ferviente.

Tohru…

¿Qué era lo que había hecho con él?

Sacudió la cabeza y finalmente decidió acercarse a ella, todos habían sido reunidos en la casa de Shigure para celebrar su cumpleaños. Un nuevo aniversario de la partida de su madre había sido hace pocos días atrás, así que habían decidido hacerle una fiesta sorpresa para retribuirle todo el cariño y la comprensión que les entregaba día a día.

—Tohru —la llamó, ésta observó como Kyo le hacía un gesto con el dedo para que ingresara a la casa por un momento, ella solo afirmó y cumplió con lo solicitado. El pelirrojo se aseguró que nadie los estuviera viendo para entrar tras ella.

—¿Qué sucede?

—Yo solo —susurró, realmente apenado y cohibido, apretó los puños y se acercó a ella, aunque Tohru se asustó pensando que iba a abrazarla y causar una conmoción, él solo la tomó de la cabeza para darle un beso en la coronilla.

—¿Eh? —exclamó completamente sorprendida por aquel gesto, con sus mejillas completamente enrojecidas.

—Eres más preguntas que respuestas, pero…

—Pero… —lo vio separarse de ella, haciendo que juntara las manos sobre su pecho, esperanzada por el siguiente movimiento del muchacho.

—Gracias por haber nacido un día como hoy —dijo y rápidamente, los ojos de la cumpleañera se llenaron tanto de lágrimas que empezaron a recorrerle las mejillas— ¡Oye! —exclamó ante aquel acto, era tan común, que él habia aprendido a llevar un pañuelo de tela consigo por si ella lo necesitaba.

—Soy tan feliz… —respondió, mientras tomaba el pañuelo que Kyo le extendía para secarse las lágrimas—. Yo también soy feliz de haber nacido hoy, porque pude conocerte, Kyo-kun…

El muchacho de cabellera anaranjada solo soltó el aire por la nariz junto con una pequeña mueca que parecía ser una sonrisa asomándose de su comisura y las mejillas levemente sonrojadas.

—¡Ay, ¿qué haré contigo?! —vociferó, mientras apoyaba su mano derecha sobre la cabeza de Tohru, quien solo lo miraba sin dejar de sonreír.

Y Kyo la observo, observó esa sonrisa que le hacía olvidar de lazos y promesas antiguas y solo le hacían soñar despierto con lazos y promesas futuras junto a ella.

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Ay se me antojó hacer algo de este fandom, en honor que es el día del cumple de Tohru~

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¡Gracias por leer!

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Aquatic~

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6 de Mayo 2021