...On my mind


Su respeto a Giovanni le impedía levantarle la mano a ese mocoso.

Apollo tomó una enorme bocanada de aire al tocar con sus nudillos la puerta de la habitación. No esperó una señal para entrar, empujó la manija con cuidado y la cerró detrás de si para evitar alguna intromisión indeseada.

Se limitó a toserle su presencia al joven que leía un libro tranquilamente. Este lo cerró, mirando el reloj de pared frente a él.

—Son exactamente las cinco y cinco de la tarde, Apollo. ¿Se puede saber qué ocurrió?

—Intromisiones, joven. Me disculpo por llegar cinco minutos tarde. —resaltó, sabiendo que el muchacho sería capaz de captar la indirecta. Y lo hizo, Silver frunció el ceño.

—Sepa comprender que el señor Kurt se niega a abandonar su puesto en la entrada de Azalea. Fue un oponente difícil de derrotar.

El joven delante suyo no dice nada más. Con tranquilidad deja su libro en una mesita y camina con los brazos detrás de la espalda hacia la ventana. Apollo admite que el traje blanco le queda bien, pero no más que a él.

—Kurt… —Susurra—. ¿Sigue ahí?

—Volverá, estoy seguro.

Silver se planta frente a la amplia ventana, gesto que bien sabe su acompañante significa que estará a punto de refunfuñar. No tiene que esperar mucho para oírlo, y en cuanto lo hace, la joven figura de Silver termina encarándolo con gracia.

—¿Te da tantos problemas un viejo de noventa años? Eres un inútil.

Apollo trata de sonreírle, pero Silver está consciente de que aquella curvatura significa de todo, menos simpatía.

—La edad no siempre significa debilidad, quizás, diría que aumentó en un buen nivel de astucia que compensó la poca fuerza y-

—Vete, ya es tarde. Dije a las cinco.

El tono prepotente de Silver le disgusta al hombre, que no puede hacer más que intentar relajarse. Abre y cierra los puños una y otra vez, una y otra vez.

Su respeto a Giovanni le impedía levantarle la mano a ese mocoso.

—Uhm. Joven Kamon*, yo no pretendía-

—¿Cómo has dicho?

Apollo sonríe, Silver no está alegre y él tampoco. Podía saborear esos momentos donde era él quien le sacaba ligeramente de las casillas, no al revés, sobretodo si le mencionaba ese nombre que tanto odiaba.

—Perdón. Me retiro.

Bastaron menos de cinco pasos fuera, Apollo dobló la esquina y arremetió contra el florero recién puesto. El agua salpicó las paredes cuando pisoteó las esquirlas una y otra vez, destrozando las flores rojas hasta manchar la loseta.

Escupió sobre el color rojo. Aún no entendía cómo un hombre de su posición en el Team Rocket tenía que aguantar que un mocoso se atreviera a hablarle de ese modo.

Él no era un cualquiera y Silver lo sabía. Lo sabía desde que era un chiquillo a quien le dejaban al cuidado de Lance, pero la poca cabeza que éste tenía resultaba en una desgracia llena de sustos que él mismo tenía que arreglar para que el niño no dijera nada, aún si su padre era consiente de ello.

Todo por Giovanni. Obtenía puntos extra por cuidar al bastardo del jefe.

—Oye, oí eso.

Tuvo que morderse la lengua para voltear y ver al joven asomando su cabeza por la puerta, mirando el florero roto en el suelo.

—Presentí que este florero no quedaría bien aquí. —opinó con evidente hipocresía —. Además, soy consciente de su disgusto por los tulipanes rojos.

—Qué tontería. Ni siquiera les presté atención.

Apollo inclina la cabeza y espera verlo regresar a su habitación para reanudar sus marcha. Vuelve a a sentir el desagrado recorrer cada una de sus venas. Es el hastío por la constante indiferencia del muchacho, sobretodo hacia un detalle que él mismo había encargado colocar.

Sin embargo…

Era… exquisito. Esa era la palabra. Odia admitir que le gusta saborear el carácter de Silver cuando no se trata de vulnerarlo a él. Esa juventud reseca disfrazada con ansias de fuerza lo convertía en todo un placer a la vista.

Apollo sonríe un poco más, odia al niño, pero es un deleite cínico tenerlo cerca.

Silver no pudo escapar de su destino.

Aún recordaba verlo vestir el traje blanco y casi romper es espejo al verse. En silencio caminó a su lado hasta que los cuatro ejecutivos reconocieron al que ejercería la regencia del grupo hasta que su líder se recuperara.

Y debía admitir que no lo hacía mal. No importa lo compleja que fuera una acción, una vez que Silver mandaba, jamás se retractaba.

Desde entonces, Apollo se ha dedicado a meditar cuidadosamente cada una de las palabras dichas por el joven para aprender cómo actuar con él. Conoce a Giovanni como la palma de su mano, pero no sabía nada de este chico ya crecido.

Pese a todo, lo tiene claro: No importa cuántas veces Silver se dedicara a despotricar con él, por que sabe que usando su experiencia, con un poco más de astucia podrá controlar la arrogancia de su pequeño jefe, hacerle ver que era un debilucho con aires de grandeza.

Después de todo, él era quien debería estar al mando, no Silver.

Apollo deja de avanzar. Regresa a la habitación de Silver, la habitación del último piso en ese hotel abandonado que lograron conseguir estafando al propietario. Ensancha la sonrisa por las miles de palabras que le quiere decir sólo para sentir la satisfacción de molestarlo. Silver lo insultará, por supuesto, pero desea jugar con él, perturbarlo un poco para sentir que nadie le estaba echando por llegar cinco malditos minutos tarde a su estúpida citación.

Puro placer de verlo perder la templanza por él.

—Pero, ¡muchacho! —Apollo entra con una patada a la puerta. Silver, por la impresión, arruga la página que estaba leyendo.

—¡Pero qué…! —desconcertado, lo mira sentarse en su cama. —¿Qué crees que haces?

Apollo lo ignora y se estira con pereza. —Ese viejo de Kurt siempre nos ha dado problemas. Lance constantemente nos manda quejas, es incapaz de…

—Que Lance es un incapaz lo llevo diciendo desde que llegué.

—Me refiero a que sería recomendable que dé una pequeña orden para silenciarlo. Es viejo, nadie dudaría de su muerte.

Silver abre los labios para responderle, sin embargo, se queda mudo. Nuevamente deja su libro y se pone de pie. Es exactamente la expresión que Apollo esperaba. Sabe que su hombrecito nunca sería capaz de meterse con una vida hasta esa magnitud. Ahora espera que Silver le de una excusa, una maravillosa excusa llena de dignidad que le cautiven por lo mentiroso que será.

—Pff... Si necesitan matar a un viejo entre dos, sólo me demostrarán que son más inútiles y débiles de lo que creí. Eso sería humillante para ustedes y mejor para mí. Necesitan volar cabezas, y Kurt puede cuidar perfectamente la suya.

Apollo dibuja una sonrisa. De un brinco se levanta hasta quedar frente al muchacho. Se inclina con lentitud y ubica su rostro frente al de Silver, haciéndolo retroceder ligeramente, ansía lanzarle el veneno de sus labios.

—Es asombrosa tu humanidad, muy diferente al de todos aquí. Prefieres deshacerte de jóvenes fuertes que no son capaces de hacer nada porque tú no te atreves a dar una orden, en vez de eliminar a un anciano que hace imposible te vengan a ver a las cinco en punto. ¿Acaso te cuesta tanto bajar el pulgar? Es vergonzoso, no sirves como líder.

La imagen de rabia que ofrece Silver borra por completo el enojo de Apollo, se está divirtiendo. Acerca un poco más su rostro al de él, su aliento caliente golpea su rostro fúrico.

—No te creas tan superior, Silver. O debería decir, «Kamon».

Lo tiene exactamente donde lo quiere: Furioso. Si lo controla la ira, significa que él ha ganado, sólo espera el arrebato de Silver para sentir la electrizante victoria en su cuerpo.

No puede siquiera sospechar la mecha que acaba de encender en su joven jefe.

Silver se aleja con el labio temblando por la rabia. Conoce muy bien a ese vanidoso que adora reírse de su envilecimiento. Quiere berrearle palabras que luchan por desenredarse de sus cuerdas vocales, pero no puede sucumbir, no puede perder contra él, es una criatura competitiva, siempre ha de ser vencedor, no al revés.

No al revés.

—Verás, Apollo. —Silver cruza los brazos, sin alejarse de su rostro—. Si tuviera que deshacerme de él, preferiría hacerlo cara a cara y no mandando a alguien, como un cobarde lo haría.

—Muy de tu estilo. —Apollo ya no le habla con respeto.

—Es que me da un asco…

—Entendible.

—Si fuera por mí, lo haría desaparecer.

—No hay duda.

—Es un miserable, cree que lo sabe todo, pero no es así. No tiene ni idea de a quién está subestimando.

—Alguien desagradable sin duda. Deberías hacer algo al respecto, niño.

—Lo haré, por supuesto.

Silver sonríe, Apollo aún no se ha dado cuenta que, en realidad, se está refiriendo a él.


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Kamon*: El nombre fanon que le dio el fandom antes de ser revelado y confirmado el nombre de Silver. Se utiliza en el HackRoom Dark Violet. Sí, lo estoy jugando y me estoy fangirleando.

Específicamente aquí, me gusta pensar que Kamon y Silver son sus nombres, pero odia el primero por largas razones y no me quiero extender.

A diferencia de Rocket! Silver, que maneja la idea de ser el sucesor al puesto de Líder del TR, Rainbow!Silver toma ese puesto casi obligado. Por ello, titubea más para no tomar decisiones que van en contra de sus ideales y hasta toma caminos cuestionables. Pero sigue siendo un buen chico, algo que sus ejecutivos saben y se aprovechan.

Con Apollo, pues él era una especie de «niñero» (en el mal sentido de la palabra) de Silver. Silver sólo se desquita con él desde su posición, es casi un juego cínico para ambos.

Adoro al Team Rocket, es bastante divertido escribir sentimientos distorsionados o desagradables, son geniales. Y como Silver es mi personaje favorito, tengo una obsesión extraña con hacerlo sufrir. Qué bueno que conocí ese AU jeje

Rainbow!Silver se llevó la poca cordura que me quedaba, perdón a toda mi familia.