Harry se encontraba sentado en uno de los juegos ubicados en el pequeño parque a un par de cuadras de la casa de sus tíos. Estaba vacío a excepción de una pareja que jugaba con su pequeño hijo en otro de los juegos.

Harry los observaba con expresión melancólica, mientras en su mano derecha sostenía la carta que sus padres le habían escrito. La misma carta que había recogido hace tres días en la bóveda familiar. La misma carta que hacía tres días lo tenía totalmente perdido en sus pensamientos.

Mientras escuchaba reír y jugar a la familia cerca de él, Harry desvió la mirada hacia el papel. Desconectandose de su entorno, volvió a releer la escritura por lo que era la enésima vez.

Querido Harry:

Si estás leyendo esto quiere decir que al menos, de alguna manera, la mitad de nuestro plan funcionó. No estás muerto, aunque nosotros no estemos contigo.

Hay tantas cosas que podríamos decirte, te vemos con esa sonrisa todos los días, siendo el niño feliz y alegre que sos, ajeno a todo lo que nos rodea en este momento, especialmente a ti.

Mientras estás durmiendo pacíficamente sobre el sofá con Rozty cuidándote, nosotros estamos frente a ti, escribiendo esta carta que dejaremos para que cuando sea el momento la leas. Ojalá nunca sea el momento, pero quisiéramos tomar todas las medidas posibles. Espera lo mejor, prepárate para lo peor. Acuérdate de eso, siempre fue algo que mi padre Charlus solía decirme, aunque nunca lo aprecié hasta hace poco cuando toda esta situación nos cayó encima.

En este párrafo, la escritura cambió a una mucho más pulcra y delicada que la anterior, que correspondía a su madre.

Mi tesoro, hace una semana cumpliste un año, y con tu padre tomamos la iniciativa de dejar plasmado en una carta todo lo que está aconteciendo ahora mismo, en caso de que no podamos estar a tu lado en lo que sea que el destino te depare. Decidimos esto para que seas consciente de todo lo que tiene que ver contigo, y puedas estar preparado en consecuencia, al menos desde el conocimiento.

El director Dumbledore vino un día después de tu primer cumpleaños, a conocerte y traer un obsequio. Pero no vino sólo a eso. El principal motivo de su visita fue informarnos que a principios de año, fue testigo de una profecía real, hecha por una vidente a él mientras realizaba una entrevista de trabajo para el puesto de Adivinación. No nos confirió el contenido de la profecía, alegando cuestiones de seguridad, pero sí nos dijo que se trataba de Voldemort y de un bebé nacido a finales de julio.

Nos contó también que hay dos niños con posibilidades de ser ese bebé. Una es el hijo de Frank y Alice Longbottom, Neville. El otro eres tú. Por ese motivo, y gracias a un confidente de Albus, vino a alertarnos de que quizás sería prudente escondernos para nuestra protección. Y la tuya sobre todo, que es lo que más nos importa en realidad.

Nos dijo que luego de esto iba a ir a relatarles lo mismo a Frank y Alice, y sugerirles la misma idea. Al menos como una medida temporal hasta que de alguna manera podamos tratar con el problema que es Voldemort. Aunque eso es más fácil decirlo que hacerlo. Son tiempos muy oscuros Harry. La gente muere y desaparece continuamente, la desconfianza crece cada día. El ministerio está con el pie en guerra intentando batallar, pero es una guerra sin cuartel y la paranoia nos afecta a todos de alguna manera.

Por eso decidimos hacerle caso a Dumbledore, y escondernos a través de un encantamiento Fidelius, que yo misma lancé, en nuestra cabaña del Valle de Godric, ya que la mansión fue destruida hace un año cuando asesinaron a Charlus. El guardián secreto es Peter. Primeramente James le dijo a Sirius, pero luego ese mismo chucho sugirió cambiarlo en secreto, diciendo que todo el mundo pensaría que él iba a ser el guardián secreto y que sería una broma digna de Merodeadores para hacerle a ese cara de serpiente, palabras textuales de Black. Así que solamente nosotros cuatro sabemos del cambio. Nadie más.

No quise contarle a Alice ya que ella está involucrada a su manera en esto, y no quise arriesgarla a exponerla más de lo que ya está. Si nos llegara a pasar algo, ella es tu madrina Harry, y puedes confiar en ella tanto como si fuera tu madre. Fue mi gran amiga y confidente desde que nos sentamos juntas en la primera clase de Transformaciones, y nunca nos separamos.

Realmente deseo que todo esto pase, y podamos vivir una vida normal, para criarte con toda la felicidad del mundo que te mereces. Ver brillar tus ojitos verdes cuando te ríes hace que mi corazón explote de felicidad. Soy optimista de que todo de alguna manera se solucionará, pero una pequeña parte de mi sabe que quizás no seamos tan afortunados. Sólo pido que si ese es el caso, tú sobrevivas. Daría mi vida sin dudarlo un segundo si eso me asegurara que tú seguirías vivo, y puedas tener una vida plena.

No hay mucho más que pueda decirte. Sólo que te amo con todo mi corazón, y que eres la razón de mi existencia. Desde el momento en que te tuve en mis brazos por primera vez supe que nada sería igual, y que haría cualquier cosa por ti Harry. Sé feliz mi amor. Sigue aquello que te apasione. Esfuérzate lo más que puedas. Nunca te des por vencido en ninguna circunstancia. Y ama mucho Harry. El amor es la fuerza más brillante y aterradora de todas. Lo sé porque yo lo hago con cada parte de mi alma.

Aquí la escritura volvía a la de su padre.

Hijo mío. Sólo puedo esperar estar ahí para verte crecer, ver tu ingreso a Hogwarts, que me digas que el sombrero te envió a Gryffindor, verte hacer amigos, convertirte en descendiente de los Merodeadores (no le digas a tu madre esto, no va a ver que lo escribí), ser testigo de cuando traigas tu primera novia a casa a presentarnosla, tu primer juego y tu primera captura de la snitch (estoy seguro que serás un GRAN buscador, tengo una apuesta con Padfoot que dice que serás cazador). En fin, verte en cada etapa de tu vida y acompañarte en aquellos momentos difíciles.

Pero soy realista, como auror estuve expuesto a la realidad que estamos atravesando y no pinta bien Harry. Es muy complicado el panorama y empeora cada día que pasa. Y esta bomba que nos soltó Dumbledore solamente lo confirma. Pensando en tu seguridad, que es nuestra prioridad, decidimos ocultarnos. Lily ya te habrá relatado los pormenores de esa decisión.

Estamos en desventaja. El Ministerio no autoriza la magia letal, y sólo nos conformamos con enviar advertencias y aturdidores. En una batalla contra Voldemort y sus mortífagos, esa clase de táctica simple y llanamente no funciona. Ellos lanzan maldiciones asesinas a diestra y siniestra y nuestras fuerzas se reducen considerablemente. Capturamos algún que otro secuaz de Voldemort, pero no se puede comparar con la pérdida que afronta el Cuerpo de Aurores o los mismos miembros de la Orden del Fénix. Si tan sólo Dumbledore fuera capaz de ver que algunas personas están más allá de la reivindicación y el perdón.

Hasta que no haya un cambio en la postura que el Ministerio y la Orden afronten esta situación, hay muchas más posibilidades de que terminemos perdiendo la guerra a que ganemos.

No hay mucho más que pueda decir hijo mío, no quiero entristecerte con mis divagaciones de la guerra. Si nosotros no estamos ahí para ti, Sirius es tu padrino y estará para ti en lo que sea. Es mi hermano menos en sangre, aunque seamos una clase de parientes.

Remus y Peter también estarán ahí para ti, una especie de tíos espirituales. Alice y Frank también. Los Potter y Longbottom han sido aliados durante muchas generaciones.

Además de esta carta, te dejamos todo lo que tenemos. En la bóveda familiar, además de todas las cosas pertenecientes a nuestra familia a través de la historia (que admito siempre tuve curiosidad por explorar, pero nunca lo hice. Ojalá podamos explorarla juntos) también dejaremos nuestros diarios personales. Transformaciones, duelo y batalla de mi parte. Encantamientos y pociones de parte de tu madre. Eran nuestras áreas de especialización y en lo que más nos destacamos. Además, te dejo también nuestro diario de los Merodeadores, ya que eres el primer merodeador de segunda generación. La capa de invisibilidad la tiene Albus. Si no te la devolvió para cuando leas esto, pídesela. Es una reliquia que ha pasado de generación en generación en la familia Potter. Y te ayudará muchísimo en tus años escolares, lo digo por experiencia.

Sé feliz Prongslet. Es todo lo que pido.

Recuerda que te amamos Harry. Con todo lo que tenemos y todo lo que somos.

Lily y James

Harry se refregó los ojos una vez más luego de releer la carta. Siempre que la leía terminaba derramando lágrimas, en una mezcla de melancolía, tristeza, felicidad por las palabras. Pero de alguna manera esto le traía paz. Saber que fue tan amado, que se preocuparon tanto por él, le dio una especie de tranquilidad y un sentimiento que sólo podía compararse con el que canalizaba su patronus. Aunque mucho más intenso.

A su vez, le dio un espíritu renovado y un nuevo enfoque de la situación en la que se encontraba. Ahora entendía por qué Voldemort había intentado asesinarlo cuando era un bebé. Por una maldita profecía. Después de dos años burlándose de Trelawney y Adivinación, que toda su vida estuviera marcada por un suceso de esa rama de la magia era algo hilarante.

Pero no iba a dejar que algo así gobernara su vida. No. Se dio cuenta que salvo el último año, y sólo debido a que su vida estaba en peligro por el Torneo, no se había tomado en serio su educación. Había tantas cosas de la magia que desconocía e ignoraba, que se sintió culpable por su falta de dedicación.

Iba a hacer sentir orgullosos a sus padres de ahora en más, esforzándose al máximo en cada ámbito que le tocara, para hacer lo mejor posible, tal como le pidió su madre.

Un trueno a lo lejos lo sacó de sus pensamientos. Las lágrimas ya se habían secado y notó como la tarde iba cayendo poco a poco. Ni siquiera se percató de que se había quedado sólo en el columpio. Levantó la vista al horizonte, viendo como las nubes negras se acercaban rápidamente a su posición. Cuando se puso de pie y se disponía a caminar de vuelta a la casa de sus tíos, la voz inconfundible de su primo Dudley y las risitas ocasionales de su banda de compañeros lo detuvo en seco.

"Pero si no es el fenómeno. No me extraña que estés solo sin nadie a tu alrededor. ¿Quién querría estarlo?" dijo en voz alta, haciendo reír aún más a sus acompañantes. "Muchachos, creo que es hora de darle una lección a este bicho raro" dijo luego, obteniendo asentimientos y posturas amenazantes de los demás.

Harry se dio la vuelta y con una leve sonrisa sacó su varita, teniéndola sobre su palma izquierda mientras el grupo se detenía y se lanzaban miradas extrañadas entre ellos.

"¿Seguro que quieres hacer eso 'Big D'?" preguntó Harry, dando suaves golpecitos en su palma con su varita.

"Tú-tu no pue-puedes usar eso" dijo temblorosamente.

"Oh, ¿estás seguro?" preguntó, con una sonrisa maliciosa.

Pero luego la sonrisa se borró de sus labios al sentir el inconfundible frío y esa sensación de horror que sólo indicaba una cosa. Dementores.

"¡CORRAN!" exclamó Harry, lanzándose a gran velocidad y empujando a su primo con la mayor fuerza que pudo, para que lo siguiera.

Corrieron por un largo tramo debajo de la lluvia torrencial que se desató, y que Harry sabía que era producto de la presencia de las criaturas oscuras en el lugar, hasta que llegaron a un callejón debajo de un puente que los cubrió de la intemperie. Quedaban pocas cuadras para llegar a su casa, y Harry sabía que allí estarían a salvo.

"¡Dudley, tenemos que seguir corriendo y llegar a la casa!".

"¡Esto es culpa tuya! ¡Detén esto!"

"No soy yo Dudley, son dementores" dijo Harry, mirando hacia ambos lados.

"¿Demen-que?" preguntó confundido.

Pero Harry no pudo responder, porque notó como la temperatura comenzó a bajar drásticamente y todo empezó a congelarse.

Un grito de horror a su espalda lo alertó, y vio como su primo era sostenido por un dementor a un metro del suelo. Antes de que pudiera comenzar a hacerle algo, Harry apuntó con su varita y se concentró en el sentimiento que las palabras de sus padres le producían cada vez que las leía.

"¡EXPECTO PATRONUM!"

Un ciervo emergió, más brillante y grande que nunca y Harry lo lanzó directamente hacia la criatura que sostenía a su primo, logrando que lo soltara. Dudley cayó al piso, pero rápidamente se puso de pie.

"¿Qué hiciste?" preguntó temblando, aunque Harry no supo si era por el miedo o por el frío.

"Lo alejé..." pero no pudo seguir hablando porque algo lo había tomado del cuello a él, sorprendiéndolo y haciendo que soltara su varita en el proceso. Al no tener el control, el patronus se extinguió, y un sentimiento de terror lo invadió al darse cuenta que no tenía ninguna defensa. Estaba a merced de la criatura que cada vez apretaba más su cuello y se acercaba cada vez más.

"Dudley… Corre…" dijo con dificultad. Al menos su primo podría sobrevivir.

Mientras veía al dementor a casi escasos centímetros de su rostro, a sus sentidos asaltaron los ya conocidos recuerdos que los dementores despertaban en él. Los gritos de su madre, la imploración que la matara a ella y no a él, el haz de luz verde que terminó con su vida. Y luego, la imagen de esos ojos rojos mirándolo directamente, antes de escuchar claramente 'Avada Kedavra' y la luz verde dirigida a él lo invadió por completo, oscureciendo todo y perdiendo toda su conciencia.

Cuando Harry abrió los ojos lentamente, lo único que vio fue oscuridad. Cerró los ojos con rapidez al sentir un agudo dolor de cabeza. Tomó un par de respiraciones, intentando apaciguar la fuerte punzada. Luego de unos momentos, disminuyó un poco, aunque aún seguía dándole puntadas cada tanto.

Abrió los ojos nuevamente, e intentó orientarse. Se dio cuenta que estaba sobre una cama, que no era la suya, ya que era mucho más grande, mucho más cómoda, y las sábanas eran de seda. Definitivamente no estaba en la casa de sus tíos.

Se incorporó un poco, mirando a su alrededor, intentando descifrar su ubicación, pero una leve confusión lo rodeaba. Como si no supiera comprender donde estaba, más allá de que estaba acostado en una cama desconocida. El hecho de que estuviera todo muy oscuro no ayudaba.

Un leve pánico lo recorrió, y a su cabeza asaltaron los recuerdos de lo que había experimentado. El parque, la llegada de su primo y sus amigos, la bruma que trajo consigo esa sensación de infelicidad, la corrida abajo de la lluvia.

Luego recordó el callejón, cómo la sensación característica que los dementores emanaban los envolvió a él y a Dudley, como uno de ellos lo tomaba por el cuello, su patronus, más brillante que nunca, y luego como otra de esas viles criaturas lo tomó desprevenido y agarró por el cuello.

A su mente volvió todo lo que el dementor revivió, y como había perdido el conocimiento. ¿Qué había sucedido luego? ¿Dónde estaba y cómo llegó aquí? ¿Por qué le dolía tanto la cabeza y se encontraba tan diferente?

No pudo darle seguimiento a esas preguntas, ya que a su derecha la puerta se abrió de un golpe, y alguien entró a pasos apresurados. Intentó incorporarse más, para defenderse en caso de que sea alguien que quisiera atacarlo, pero la desorientación que experimentaba lo tenía confundido.

"¡Harry!" gritó una voz que le resultó familiar.

Intentó decir algo, pero sólo logró balbucear palabras sin sentido.

"¡Estás despierto! Toma, lee esto" dijo la misma voz, que se había acercado al lado de la cama y le ponía un pergamino en la mano.

Harry bajó la vista, y leyó las palabras garabateadas en el trozo de pergamino.

El cuartel general de la Orden del Fénix se encuentra en el Número 12 de Grimmauld Place, Hogar Ancestral de la Casa Noble y Más Antigua de Black.

Una vez que terminó de leer, sintió como la magia se impregnó en él, y la confusión se disipó, logrando así ser consciente de su entorno.

Lo primero que vio fue el rostro preocupado de su padrino, que lo miraba expectante.

"¿Sirius?" preguntó débilmente, con la garganta seca.

"¡Por Merlín Harry! ¡Qué alivio ver que estás despierto!" dijo Sirius, lanzándose hacia adelante y envolviendolo en un abrazo feroz.

Harry correspondió al abrazo, contento de poder estar con su padrino después de todo. Estuvo todo el verano extrañandolo y deseando que estuviera bien y fuera de peligro.

"¿Cómo estás?" preguntó Sirius luego de soltarlo y tomarle el rostro con sus manos. Se notaba la angustia y la preocupación en sus ojos y en su voz.

"Tengo dolor de cabeza, y estoy un poco desorientado, pero creo que estoy bien" respondió Harry con sinceridad. "Me vendría bien un vaso de agua".

Sirius asintió, y conjuró un vaso y lo llenó con agua, para luego pasárselo a Harry.

Él lo bebió de un solo trago, sintiendo como el agua fría aliviaba un poco su garganta reseca.

"No creo que pueda explicar lo que fueron estos días Harry, lo preocupado que estuve y estuvimos todos" dijo Sirius luego, sentándose en la cama.

Harry frunció el ceño. ¿Días?

"¿Qué quieres decir?" preguntó Harry, confundido.

Sirius lo miró con incredulidad.

"¿Qué es lo último que recuerdas?" preguntó el mayor.

"Un dementor que me tomó desprevenido, me agarró por el cuello, y luego las visiones que siempre me pasan cuando estoy muy cercano a ellos. Luego me desmayé" respondió Harry, viendo como la palidez de Sirius aumentaba al escucharlo.

Sirius nuevamente lo abrazó con fuerza, como si quisiera asegurarse que Harry estaba allí con él, vivo.

"¿Por qué actúas así Sirius?" preguntó, separándose, y mirándolo a los ojos.

"Harry, eso fue hace 3 días" respondió Sirius con extrema seriedad.

El joven sólo pudo abrir los ojos, en shock.

"Imposible, esto sucedió hace unas horas nomás. ¿Y cómo es que estoy aquí? ¿Y dónde es aquí?" largó Harry, una pregunta tras otra.

"Calma cachorro, calma" lo tranquilizó Sirius, aunque se notaba que él mismo aún estaba un poco nervioso. "Cuéntame bien qué fue todo lo que sucedió".

Harry entonces le relató todo, desde el parque hasta lo último que ya había dicho. Omitió todo lo anterior que había hecho y descubierto, ya habría tiempo para esa charla y en este momento tenía necesidad de información más urgente.

Cuando terminó, Sirius sólo atinó a suspirar pesadamente, y pasarse las manos por el cabello. Ahora que Harry lo observaba mejor, se veía desaliñado, y como alguien que no había dormido en días.

Luego levantó la cabeza y miró a Harry a los ojos.

"Harry, préstame atención. Hace tres días, recibimos una notificación de Dumbledore, que Arabella Figg le había informado sobre un ataque de dementores en Little Whinging. La persona que tenía que estar de guardia no estaba, y ahí fue cuando los dementores aparecieron. Ella te encontró tirado en el piso sin conocimiento. Luego le dijo a tu primo que te cargara, y te llevara a la casa de tus tíos" comenzó Sirius.

"Luego informó a Dumbledore de lo que había sucedido, y Dumbledore luego avisó aquí. Inmediatamente, un grupo de personas y yo aparecimos en la casa de tus tíos. Recogimos tus cosas y te trajimos aquí. Pero antes de eso, tuve una charla con tu primo, que me explicó un poco lo que sucedió…"

"¿Saliste de este escondite?" interrumpió Harry, gritando.

"Mi libertad no es nada comparada con tu seguridad Harry" dijo Sirius con suavidad. "Apenas Dumbledore informó de que hubo un ataque, no me importó nada. Quise salir corriendo a buscarte. No esperé a nadie, ni que nos organizáramos ni nada. Fui directamente a la casa de tus tíos. Una parte de mi estaba seguro que te encontraría muerto Harry". La emoción en su voz hizo que Harry bajara la cabeza, avergonzado.

Sirius lo tomó del rostro, levantando su cabeza.

"Cuando te vi acostado, inmóvil, fue el peor momento de mi vida, incluso peor que aquella noche en Halloween.." dijo con en un susurro. "Luego vi que respirabas débilmente y me volvió la vida al cuerpo".

Harry notó la emoción en la voz de su padrino, la preocupación, y su corazón estalló de felicidad. Esto era lo que siempre quiso. Alguien que se preocupara por él.

Una leve sonrisa apareció en los labios de Harry.

"Gracias por preocuparte por mí" dijo Harry, con los ojos un poco húmedos.

"Siempre cachorro" respondió Sirius, sonriendo también.

"¿Qué pasó luego?" preguntó Harry a continuación.

Sirius lo soltó, y volvió a acomodarse sentado en la cama.

"Cuando vi que estabas vivo, el alivio me inundó por completo. Justo llegaron el resto del grupo que se organizó para ir a recogerte. Ojo Loco, Remus, Tonks y Kingsley. Ellos aseguraron la casa, los alrededores, y organizamos todas tus cosas para salir de allí lo más rápido posible" relató Sirius.

"Antes de irnos, noté como ese primo obeso tuyo estaba en el pasillo, mirando con los ojos desorbitados y un poco de miedo. Lo arrinconé y le pedí que me explicara qué había sucedido".

"Él me contó todo, como corrieron que sintió una presencia aterradora, como se elevó en el aire mientras alguien lo sostenía del cuello. Luego una sensación de calidez que hizo que lo soltara y cayera al suelo. Y después te vio a ti, en el aire. Vio como una cosa negra salió desde tu cabeza, y escuchó un grito aterrador. Luego te desplomaste en el piso, y ahí fue cuando llegó la Sra Figg" terminó Sirius.

Harry instintivamente se llevó una mano hacia su cicatriz.

"¿Algo negro saliendo de mi cabeza y un grito aterrador?" susurró Harry. "¿Qué crees que pudo haber pasado?" preguntó.

Sirius no respondió enseguida. Se quedó inmóvil, y Harry notó la incomodidad de su padrino.

"Dímelo" exigió el joven.

"Bueno, hay varias teorías, pero Albus no quiso confirmar ninguna hasta que te despertaras y pudiera hablar contigo…" comenzó Sirius. "...Pero es sabido que los encuentros tan cercanos con los dementores sólo terminan de una forma…" dejó la frase inconclusa.

"¿Quieres decir… que me succionaron el alma?" preguntó Harry, el miedo claramente en su voz.

"Evidentemente, la tuya no, sino no estarías en las buenas condiciones que estás, pero claramente algo más pasó" respondió Sirius con gravedad.

Harry asintió. El pavor todavía persistía en él pensando en la posibilidad que la criatura oscura haya succionado su alma, o parte de ella.

Luego revisó otra vez la habitación. No la reconocía, por lo que nunca había estado allí.

"A todo esto, ¿dónde estamos? ¿Es tu casa?" preguntó Harry, recordando la nota que leyó, intentando cambiar el tema. Ya tendría respuestas cuando hablara con Dumbledore.

"Ah, eso. Esta es mi casa, como leíste en el pergamino que te pasé. Está bajo el encanto Fidelius, por eso tuviste que leer la dirección para que se asentara en tu cabeza. Sino ibas a estar constantemente en un estado de confusión, por lo menos hasta que salieras de la casa" explicó Sirius, mirando al cuarto. "Esta era la vieja habitación de mi hermano Regulus".

Harry abrió los ojos sorprendido.

"No sabía que tenías un hermano".

Sirius negó con la cabeza.

"Era menor que yo. Nos llevábamos bien durante nuestra infancia, pero nuestra relación cambió cuando me fui a Hogwarts y quedé clasificado en Gryffindor. Al año siguiente él fue a Slytherin, y la brecha se extendió más" relató, con un dejo de nostalgia en su voz.

Harry se quedó sorprendido.

"Y ahora este lugar, esta casa, es el cuartel de la Orden del Fénix. Es lo menos que puedo hacer dada mi condición de fugitivo" dijo con resignación.

"¿Qué es la Orden del Fénix?" cuestionó Harry, recordando que ese término había aparecido en la carta de sus padres, y ahora nuevamente.

Sirius lo miró fijamente, luego dirigió la vista hacia la puerta, antes de volverla a su ahijado.

"He tenido esta discusión con Dumbledore, Molly, y un par de integrantes más. Pero eres mi responsabilidad, y dado todo lo que está sucediendo, creo que tienes el derecho de saberlo" dijo con seriedad.

"La Orden del Fénix es un grupo creado por Dumbledore durante la Primera Guerra, de gente que combatía a Voldemort y sus mortífagos. Tus padres, Remus, yo, éramos parte de esa Orden. Cuando sucedió lo que sucedió esa noche de Halloween, el grupo se disolvió. Y ahora, con la resurrección del Señor Oscuro, Albus volvió a reactivarla" explicó Sirius, mirándolo a los ojos.

"¿Quiénes forman parte?" preguntó con interés.

"No mucha gente, para ser sincero. Los mismos que quedamos de la Orden original. Remus, Minerva, yo, Ojo Loco. Los Weasleys. Mi prima Tonks, que es una auror, junto con otro auror llamado Kingsley Shacklebolt. Hestia Jones, Elphias Doge, y algunos más" enumeró Sirius. "Ah, si, y mi querido amigo Severus Snape" dijo con desprecio en su voz.

Las cejas se alzaron ante la mención de su profesor de Pociones.

"¿Snape?" preguntó con incredulidad.

"Si, es espía de Albus en las filas de los mortífagos. Él dice que confía en el pelo grasiento sin importar lo que nosotros digamos" asintió con una mueca en su rostro.

Harry se quedó callado. Había descubierto el pasado de Snape como seguidor de Voldemort el año anterior, pero no sabía cómo sentirse ante la perspectiva de que fuera un espía. El hombre de por sí ya le generaba desconfianza.

"¿Y cómo está el mundo mágico? Intenté obtener algunas noticias del mundo muggle, pero no escuché nada fuera de lo normal" dijo Harry, queriendo saciar un poco de la curiosidad que sintió en el verano.

"Si, lamento la poca comunicación que tuvimos. Pero fueron semanas muy movidas, intentando contactarnos con conocidos, reactivando viejos contactos tratando de esparcir la noticia del regreso de Voldemort. Lamentablemente el Ministerio junto con El Profeta no están ayudando con eso" dijo Sirius suspirando, refregándose el rostro con frustración.

"¿Qué quieres decir?" preguntó Harry. Tenía una leve idea, luego de leer la portada del periódico, pero todavía no era momento para esa charla.

Sirius lo miró como si no entendiera la pregunta, hasta que cayó en la comprensión de que su ahijado no tenía idea de lo que estaba aconteciendo en el mundo mágico.

"Presta atención Harry. El ministro está totalmente paranoico, y ha comenzado una campaña de difamación hacia Dumbledore, y por extensión hacia ti. Dice que la afirmación de que Voldemort regresó es una estrategia para que Albus pueda quitarle el puesto. Por lo que usó su influencia en El Profeta y en todo el Ministerio para que nieguen cualquier versión del regreso del Señor Oscuro" dijo Sirius, mirando detenidamente a su ahijado.

"¿¡QUÉ!?" preguntó Harry gritando.

"Tranquilo. No es lo peor. Lo peor es que están socavando todos los esfuerzos que nosotros estamos haciendo para abrirles los ojos a la población mágica. Y eso nos deja en una posición muy difícil. No es fácil saber en quien confiar, ya que puede ser partidario de Voldemort, o alguien afín al Ministerio y eso sería muy problemático, ya que están haciendo redadas y citaciones a cualquiera que tenga que ver Dumbledore o contigo.

"¡Pero eso no es posible! Yo lo vi, le dije a Fudge lo que pasó esa noche en el cementerio. ¿Cómo puede ser que no quiera reconocer lo que tiene delante de sus ojos?" preguntó con la indignación creciéndole a cada segundo.

"Ese es el punto clave Harry. No quiere reconocerlo. Fudge es un idiota, pero es un político, y sabe que no puede afrontar otra vez el regreso de Voldemort. Todos recuerdan lo que sucedió en la Primera Guerra, y esta paz de los últimos años los volvió a todos muy complacientes. Y nadie quiere volver a esos tiempos oscuros".

Harry recordó la carta de sus padres nuevamente, y el relato de cómo era la vida en ese tiempo. Reconoció que para el Ministerio no debería ser fácil admitir que un Señor Tenebroso estaba de vuelta, pero era mejor esa opción antes que hacer la vista gorda.

"¿Qué hacemos entonces? No podemos quedarnos de brazos cruzados" dijo Harry ansioso.

Sirius sonrió ante las palabras del joven.

"Me recuerdas tanto a tus padres. Ellos también tenían ese ímpetu de querer hacer lo correcto" dijo nostálgicamente. Luego sacudió la cabeza. "Por el momento seguimos intentando reclutar gente, intentando repartir la noticia de que Voldemort está de vuelta y juntando seguidores. Si al menos no quieren unirse a nosotros, intentamos que no se unan a él. Alguien que no está con los mortífagos es alguien menos que combatir".

Harry asintió. Entendió que no había mucho más que pudieran hacer por el momento.

Luego el estómago de Harry gruñó, haciendo que él se percatara de lo hambriento que estaba.

Sirius se rió divertido mientras Harry se sonrojaba un poco.

"¿Por qué no te das un baño, y después bajas al comedor? Hay gente que está aquí que estuvo preocupada por ti y quiere verte" dijo Sirius, despeinándolo. "Además, hay varias cosas que tenemos que seguir discutiendo" dijo, volviendo a su expresión adusta.

Harry asintió. Luego, se lanzó hacia adelante y abrazó a su padrino, tomándolo por sorpresa, pero que luego correspondió el abrazo.

"Gracias Sirius. Te extrañé mucho, me alegro que estés bien y poder estar contigo" dijo en un susurro.

Sirius tragó saliva y le palmeó la espalda. Luego se separó, lo tomó del rostro y una sonrisa apareció en su rostro mientras lo miraba a los ojos.

"Siempre cachorro. Siempre".

Luego se puso de pie, y salió de la habitación, dejando a Harry sólo para que se duchara y se cambiara.