...

—¿Dijiste que esto era seguro? — Preguntó Laney colocándose los lentes protectores junto a un casco mientras los demás hacían lo mismo.

—Bueno, yo no dije exactamente que era seguro, yo dije que es probable que no vayamos a morir — Explicó Kin con la protección puesta e hincado detrás de una valla de madera con un control en mano.

—Suena seguro para mí — Levantó el pulgar Corey.

— ¡Adelante! — Sonrió Kon desde el otro lado de la vaya lleno de almohadas, cinta, un casco, unos lentes protectores y un chaleco conectado a un contenedor verde que brillaba.

Los cuatro estaban en el patio de Corey probando un nuevo experimento de Kin ya que descubrió un líquido extraño en el laboratorio de la preparatoria y lo mezcló con otros.

—Debí de ponerle más cinta a Kon -— Murmuró Laney mirando a su amigo que estaba emocionado.

— Si, debiste. Pero como sea, aquí vamos — El de lentes se alzó de hombros comenzando a contar — 5...4...3...2... —.

Apretó el botón que tenía y el contenedor verdoso que brillaba comenzó a temblar en el abdomen de Kon.

— Hace cosquillas — Se rió Kon agitado por el temblor.

Luego el temblor se detuvo y los cuatro se miraron confundidos. Los tres que estaban detrás de la valla de madera salieron para acercarse a Kon que se desanimó.

—Que desilusión, esperaba una explosión, para ser sincera — Laney se quitó el casco.

Antes de que otro se quitara algo o dijera algo, el contenedor explotó y todos fueron cubiertos de un verde viscoso.

— Nah, he visto mejores —Habló Corey limpiando los lentes con su manga.

— Chicos — Kon que no se había movido y que tenía la mitad de las almohadas rotas los miró curioso —¿A ustedes también les arde la piel? —.

Los demás asintieron dándose cuenta que su ropa estaba sacando humo.

—Carajo — Laney miró su pobre blusa desmoronándose y volteó hacía Corey que estaba más cerca de la casa — ¡La manguera! —.

El de cabello azul corrió hacía la llave junto a la puerta trasera y la abrió completa mientras que sus amigos se sacaban lo que quedaba de ropa. Jaló la extensión de la manguera regresando con los demás.

—¡Tu cabello! — Kon le gritó a Laney que luchaban con el ardor.

La pelirroja se tocó el cabello y se dió cuenta que lo tenía cubierto del líquido verde por haberse quitado el casco, sin embargo entre todo ese verde había mechones rojos cayéndose.

—¡MIERDA! — Gritó asustada mirando a sus amigos y Corey decidió arrojarle agua primero al cabello para que se fuera quitando todo lo verde. En este punto, los cuatro comenzaron a gritar entrando en pánico.

Los gemelos se acercaron para ayudarla aún gritando.

Minutos después la banda estaba en ropa interior mirando lo que quedaba de su ropa amontonada en medio del patio siendo rociada por Corey. Kon se rascaba todavía los brazos, Kin le colocaba cinta a sus lentes rotos y Laney se tocaba la cabeza desanimada.

—Sabía que dejarme largo el cabello no era buena idea pero dije "Noooo Laney, es la preparatoria, deberías de hacerlo". Bueno, que se joda esa Laney de hace 2 años —.

— No parece estar tan mal — Corey dejó la manguera y se colocó su gorro que para su suerte lo había dejado lejos del desastre.

—Podrías ir a que te lo arreglen — El más alto habló aún rascando sus brazos.

— O... Podemos arreglarlo nosotros — El comentario de Kin hizo que Laney lo mirara unos segundos.

Otros cuantos minutos después, ahora había una silla cerca del montón de ropa y en ella estaba sentada Laney vistiendo sólo sostén deportivo y bóxers femeninos. Los chicos estaban parados detrás de ella con un peine, una navaja, unas tijeras y una máquina de cabello.

—Realmente no sé por que sigo aceptando sus locuras — Bufó la chica cruzada de brazos.

—Por que nos amas. Quédate quieta — Kin encendió la máquina mirando el cabello disparejo.

El cabello tenía cortes hasta la nuca del lado derecho con algunas partes pelonas y de la parte izquierda llegaba hasta por encima de los hombros.

El de lentes sacó la lengua para pasar la máquina por debajo de la parte derecha pero le tembló la mano y se llevó gran parte de cabello dejando un camino pelón.

— Uyyy —Los tres abrieron los ojos asustados.

—Sentí la máquina, ¿Qué demonios hicieron? — La pelirroja iba a voltear pero Corey le devolvió la cabeza hacía enfrente.

—Nada, será mejor que veas hasta el final, así no arruinamos la sopresa — Se rió nervioso y luego miró a los gemelos.

Los tres se comenzaron a pelear por señas y a gritar sin emitir sonido detrás de la chica que se comenzaba a desesperar. Entonces Corey le arrebató la máquina de cabello a Kin y con cuidado de la pasó por la cabeza a Laney. Después de pasársela unas 5 veces, se dieron cuenta que estaba prácticamente rapada del lado derecho.

Ahí fue cuando se dieron cuenta que hasta ese punto llegaría su vida por que dudaban que su amiga los dejara vivir después de eso.

Kon con pánico le quitó la máquina y con ayuda del cepillo, emparejó el lado izquierda hasta por debajo de la oreja, luego lo despuntó con las tijeras y terminó por rapar dos cuartos del lado derecho.

Los tres cerraron los ojos para ofrecerle un espejo a Laney.

—Sólo te pedimos que nos entierren juntos — Tembló Corey abrazándose a los hermanos.

Laney preparada para gritarles, tomó el espejo y se inspeccionó pero se relajó tan pronto cómo se vió. En realidad no le quedaba nada mal ese corte, tal vez fue un poco excesivo que le raparan dos cuartos del lado derecho pero su cabello naturalmente era ondulado y eso quedaba bien en lo que sobraba del lado izquierdo.

—No está tan mal, gracias —.

Eso hizo que los chicos por fin respiraran y se rieran.

Más minutos después volvieron a ver el desastre de ropa, cosa verde, agua, lodo y cabello del patio mientras aún estaban en ropa interior. Para ese momento ya casi anochecía.

—Iré a tomar un baño — Laney se giró hacía la casa de Corey sabiendo que tenía una muda ropa adentro.

—¡Pido el patito! — Los gemelos gritaron al mismo tiempo adelantando a la chica que se quejó antes de salir corriendo tras ellos.

—¡Oigan! ¡Se acabarán mi shampoo! — Le rexclamó el de cabello azul corriendo igual hacía dentro.

...

Corey comenzó a despertar sintiéndose como un desastre. Cuándo su mente por fin se enfocó en el lugar donde estaba, abrió los ojos asustado, esa no era su casa.

Se levantó cautelosamente de lo que parecía era un sofá destrozado y con cuidado de no pisar a una chica en el suelo verificó su ropa notando que le faltaba sólo los pantalones, así que se dispuso a buscarlos.

Caminando entre los cuerpos de jóvenes desmayados o vomitando se dió cuenta que conocía la cabellera corta pelirroja que estaba sobre la mesa de ping pong. Rápidamente se acercó dándose toques en la cara.

—Déjame en paz —Gruñó moviendo la mano y acurrucándose sobre la mesa tirando unos vasos desechables de ahí.

— Lanes, vamos, levántate, tenemos que irnos — La empujó levemente haciendo que despertara por completo.

— ¿Core? — Se incorporó con los ojos medio cerrados — ¿Dónde estamos? —.

—Creo que la casa de Carolina, tuvimos una fiesta anoche — La ayudó a bajarse de la mesa dándose cuenta apenas de unas marcas en su brazo izquierdo que ocultó con velocidad de Laney —Busquemos a los chicos y volvamos al departamento —.

— Está bien — Asintió mirando hacía las piernas desnudas de su amigo — ¿Y tu pantalón? — Se acomodó la blusa ahora dándose cuenta de otra cosa —¿¡Y mi brasier!? —.

Algunos chicos al rededor de ella se quejaron por el ruido.

—Ayyy lo siento — Murmuró Laney no queriendo problemas con jóvenes adultos posiblemente drogados y con resaca — Busquemos tus pantalones y mi brasier —.

Los dos vagaron por la habitación buscando sus prendas y a sus amigos.

Laney abrió la puerta del baño encontrando a Kon con la camisa vomitada en el piso de este y con su casco de fútbol americano mientras roncaba contra la taza del retrete.

—Al menos está en una pieza — Se acercó a despertarlo quitándole el casco primero para que no hiciera ruido —Kon, tenemos que irnos —.

— Sisisis, ya te oí miel, pero dame un beso primero — Kon levantó los brazos buscándola para atraerla a él.

— Que asco — Laney ahora quiso vomitar y le dió una cachetada a Kon que rápidamente se levantó —Si vuelves a confundirme con tu novia, ese golpe no irá a tu cara —.

— ¿Por qué siempre eres tan violenta? — Le reclamó con dolor y aturdido.

—Vamos, busquemos a tu hermano y vámonos al departamento, este lugar me da náuseas —Lo miró severa caminando hacía la puerta asegurándose de que la siguiera.

Kon se quitó la camisa tirandola a una esquina con una leve mirada, era una de sus favoritas pero dudaba que se le quitara esa mancha de vómito seco.

— Lanes, mira — Corey caminó hacía ellos ya con pantalones y con varios sostenes de la misma talla en una mano — Oh hola Kon, ¿Y tu camisa? —.

— Arruinada — Hizo un puchero pero miró curioso los brasieres en la mano de su amigo — ¿Y eso? —.

— Estamos buscando el brasier de Laney pero no sé de qué color lo trajo —Se rió ahora mirando a Laney que los examinaba.

—No, ninguno es mío, yo traje uno gris con detalles negros — Laney miró todos — Aunque estoy sorprendida que haya más chicas aquí que usen de la misma talla que la mía —.

—¿-A? — Se burló el de cabello azul recibiendo los brasieres en la cara con enojo — Auuuu, ¿Por qué siempre eres tan violenta? —.

—Lo mismo le dije — Le dijo Kon a la defensiva.

— Ya niñas, busquemos a la cuarta niña y salgamos de este lugar — La pelirroja se encaminó hacía las escaleras aún buscando su brasier con la mirada.

— No se puede razonar con esa mujer — Corey se tomó la cara con dolor al igual que Kon.

Los tres subieron por las escaleras buscando entre las personas a su amigo.

—Mira Laney, ¿Ese no es tuyo? — Kon señaló hacía un brasier que colgaba de un cuadro en el pasillo de la casa.

—Oh si, es mío — Se acercó para tomarlo pero al tomarlo se asomó por la puerta de alado dándose cuenta que estaba adentro en el piso junto a la cama Kin dormido, cobijado y con el torso descubierto —Chicos, lo encontré —.

Entraron a la habitación donde había tres chicas con una sábana cubriéndose en el sofá frente a la cama y todo el lugar parecía roto.

— Hermano, despierta — Kon agitó a su hermano y sólo recibió un susurro.

—Ahg, sólo cargarlo y salgamos, lo despertamos en la calle — Laney le quitó la sábanas y tomó la camisa de Kin que estaba junto a él.

Kon Asintió tomando a su hermano y cargandolo sobre su hombro, luego siguió a los otros dos escaleras abajo.

Al salir de la casa, esquivaron algunos chicos en el patio antes de poder llegar a la acera y caminar por la calle.

— ¿Creen que esté abierta una cafetería? — Preguntó Corey con los brazos detrás de su cabeza bostezando.

—No creo que tengamos dinero — Respondió Laney intentando ponerse el brasier sin quitarse la blusa y luego buscando en sus bolsillos algo de dinero.

—No se preocupen por eso, nuestro amigo... Eliot, nos invitará — Corey sacó una billetera de su pantalón -que ahora que Laney veía no era de su amigo- y revisó la identificación mientras mostraba unos billetes y tarjetas.

— Creí que ya habíamos hablado sobre robar cosas cuando vamos a fiestas —Lo miró enojada la pelirroja pero aún así siguiendo a sus amigos hacía una cafetería.

— Vamos Lanes, en una fiesta nadie se da cuenta de nada, además te quedan bien esos aretes —Le guiñó el ojo antes de entrar a la cafetería seguido de Kon y dejando afuera a Laney que se tocó las orejas.

—¿Aretes? — Efectivamente, ella no recuerda haber llevado aretes ayer a la fiesta — Carajo —.

Los tres junto a un dormido y sin camisa Kin, se sentaron en una cabina con dos sillones en la cafetería junto a la ventana.

Comieron y hablaron tranquilamente hasta que Kin despertó frotándose la cara.

— Hola amigo, ¿Papa? —El de cabello azul le entendió un plato con papas fritas cuando el más delgado abrió por completo los ojos.

— Acepto —Tomó un puñado de papas comiendo todas a la vez.

—Te invite solo una — Corey miró el plato casi vacío con tristeza y levantó la mano para que le trajeran más.

— Toma, debes sentirte hambriento, no te culpo, todos lo estamos — Laney le extendió una hamburguesa y un café.

— Te diría gracias si no fuera por que sabes que odio el café y me lo das a propósito — Murmuró recargando en el hombro de su gemelo que estaba a lado.

—Todos estamos tomando café, es la manera más efectiva de ponerse sobrio a esta hora — Luego buscó entre sus bolsillos — Es cierto, ¿Qué hora es? —.

— Según el celular de Eliot, son las tres de la madrugada... —El vocalista se quedó callado unos segundos — De un domingo... —.

—¿¡Qué!? — Laney lo miró sorprendida — ¡Pero la fiesta fue un viernes! —.

—Por dios Laney, cállate — Se tapó los oídos Kin.

— Al parecer nos perdimos por completo un día — Kon se alzó de hombros ya que no tenía nada importante que hacer el sábado.

—Debemos pensar seriamente en seguir yendo a fiestas — La pelirroja dejó caer su cabeza en la mesa mientras Corey levantaba su plato de papas recién servidas para que no las tirara.

-— Por cierto... —El líder comió una papa viendo a Kin que se esforzaba por comenzar a comer — ¿Quién es Melissa? —.

— ¿Melissa? Yo no conozco ninguna Melissa — Kin negó con la cabeza concentrado en su hamburguesa.

—¿Y el nombre del tatuaje? —.

— ¿¡Tatuaje!? — Kin revisó donde señalaba su amigo y encontró un tatuaje pequeño en su abdomen cerca del ombligo, en el estaba escrito el nombre de Melissa —¡Nononono! ¡No! —.

—Chicos, podrían dejar de gritar, hay gente que quiere ser miserable en silencio, gracias — Un hombre en la barra los miró mal.

— Lo sentimos — Kon se disculpó por su hermano.

— Cállate Kin, harás que nos echen y yo realmente quiero acabar esto — Laney señaló su plato con tocino y un emparedado a medio comer.

—Pero pero pero... ¿Quién es Melissa? —Kin se tomó del cabello angustiado y luego se volvió a su hermano — Vamos Kon, hueleme y dime que no huelo a sexo —.

Kon Asintió acercando su nariz hacía Kin olfateando tres veces.

—Al parecer no —Negó para el alivio del más delgado.

—Gracias a la ciencia, no quiero que una fiesta arruine mi relación con Kim. 100 porciento fiel a mi novia que está de vacaciones en Japón — Se colocó una mano en el corazón y luego volvió a entrar en pánico — Pero el tatuaje —.

— Pensaría en una solución pero tengo sueño, resaca y hambre. Core — La chica se giró a si amigo que buscaba entre la cartera robada.

—Veamos si nuestro amigo Eliot tiene algo para ayudar — sacó varias tarjetas de crédito, de descuento en ropa, pizza, accesorios, sex shop, etc.

— Me quedo con estas —Kon tomó las tarjetas bajo la mirada de sus amigos — ¿Qué? Son para mí miel, ella lo agradecerá —.

—Oh miren —Sacó una tarjeta de descuento en un local de tatuajes y la sostuvo entre sus dedos — Creo que tengo un plan loco que tal vez funcione —.

Dos horas después de comer algo y buscar el local de tatuajes que al parecer era 24 hrs, los cuatro entraron al local.

Corey se acercó al tatuador tomando una hoja y garabateando algo en ella que sus amigos no pudieron ver, luego volvió con ellos junto al tatuador.

— Bueno, Kin ve con este amable hombre — Palmeo el hombro del señor con cara de pocos amigos y su amigo sólo pudo asentir con desconfianza siguiendolo a la silla para tatuar.

— ¿Qué le dijiste? — Preguntó Laney.

— Sólo le pedí que le hiciera un tatuaje encima del nombre de Melissa — Sacó su celular mostrando el logo de su banda — Específicamente, el logo de nuestra banda, que por cierto, nos debimos de tatuar hace tiempo —.

—Esa fue una buena idea a decir verdad pero como toda buena idea que tienes debe de haber algo así que... —.

—Nos vamos a tatuar todos el logo — Sonrió el líder.

— ¿Cómo? — Kon que grababa a su hermano llorando se giró al guitarrista.

— ¿¡Por qué!? —La más baja lo tomó de los hombros enojada.

—Primero, no me agites, sigo con resaca. Segundo, como dije, debimos de tatuarnos el logo hace tiempo. Tercero, Kim es inteligente, preguntara por que sólo su novio tiene ese tatuaje y no todos. Cuarto, el cupón sólo sirve de cinco tatuajes para delante —Explicó Corey con una sonrisa sintiéndose inteligente.

— ¿Y quién se tatuará el quinto? —.

Otras dos horas después, los cuatro salían tomándose el abdomen adoloridos.

—Sólo mira lo que hacemos por tí, imbécil — Gruñó Laney caminando con dificultad.

— No saben cuanto los amo — Lagrimeo Kin sonriendo.

—Ahora si nuestra banda entra en nuestra piel —Se rió Kon y luego se dobló de dolor por el esfuerzo.

—Ten esto en consideración más adelante Kin — Corey lo señaló y luego se alzó la manga con emoción — Pero siempre me quise tatuar un perro con capa, se ve tan lindo —.

— Ahg, sólo volvamos a casa —Laney caminó por las calles solitarias junto a los otros tres.

...

—Ya llegué—Anunció una mujer pelirroja con una trenza cerrando la puerta de su departamento después de entrar — No vas a creer lo que me pasó, iba de camino a mi... —.

Se quedó en silencio después de darse cuenta que todo estaba apagado y no había señales de nada. Caminó unos metros dentro del departamento dejando sus cosas en dónde pudo.

Al llegar al pasillo que daba al baño vió una luz saliendo de la puerta abierta.

— ¿Corey? — Se le hizo extraño no escuchar nada.

Llego hasta el baño y al pararse en el marco miró adentro de este con una expresión de horror. Corrió rápidamente a la bañera.

—¡Corey! —Le arrebató la jeringa con drogas tirandola lejos y le quitó la liga del brazo a su novio.

— Hola amor — Le sonrió completamente perdido y apenas despierto.

Laney decidió ignorarlo mientras levantaba sus brazos para examinar las demás marcas.

— Dios... — Un peso en su estómago se coló después de contar más marcas de las que recordaba.

Conteniendo las lágrimas y temblando levemente, la mujer se levantó de dónde estaba hincada buscando en el estante del baño unas esposas que guardaban.

—Oh Lanes, hace mucho que nos ponemos juguetones — Se rió Corey al ver que le ponía las esposas en las dos muñecas y las sujetaba de la regadera.

—Cállate Corey, sólo cállate — Le habló molesta dirigiéndose hacía la jeringa que arrojó examinandola y colocándola en el lavabo cerrando los ojos frustrada — No puedo hacer esto sola, no otra vez —.

De su bolsillo derecho sacó su celular y con su mano temblorosa marcó el primer número que le arrojó al poner la "K".

—¿Kin?... Hola, mira no hay tiempo para hablar, necesito que vengas a mi departamento... No, a mí no me pasó nada, es... Corey... Sabía que lo entenderías, te espero —.

Después de colgar, llamó a otro número.

— Hola Kon, escucha, ya sé que este no es un buen momento para que te moleste con esto pero en serio necesito de tu ayuda, es Corey y creo que ya sabes que significa eso... Claro, espero —.

Colgó sintiéndose aún más frustrada por tener que esperar.

—Lanes — La voz de su novio sonó ahora más débil y preocupada.

— Necesito silencio Corey, por favor, sólo unos minutos — La mujer se dirigió hacía la bañera y se sentó en el suelo con las rodillas al pecho.

El hombre la quiso mirar con tristeza desde su posición pero las drogas y su posición no le ayudaban así que se quedó en silencio.

El baño se quedó en silencio mientras que cada cierto tiempo, Laney se aseguraba de que Corey no estuviera dormido.

— Laney... — Kin llegó apresuradamente al baño después de entrar con una copia de la llave al departamento.

— La jeringa está en el lavabo, al parecer sólo logró inyectarse un poco antes de que se la quitara, examinalo por favor — Habló sin levantar la vista.

Kin la miró unos segundos y luego miró a Corey que lo observaba con atención, cerró los ojos tragándose la ira y la tristeza para comenzar a hacer la rutina.

Después de saber que la droga era heroína, colocó unos electrodos al torso del vocalista y con su máquina inalámbrica que llevaba en su bolsillo comenzó a registrar sus signos.

—¡Laney! —Kon entró gritando al cerrar la puerta tras de él y velozmente fue al baño del lugar.

Ahí encontró a su hermano, su amiga y a su amigo.

—¿Qué fue está vez?—Preguntó Kon molesto con Corey — ¿Cocaína o heroína? —.

—Kon, no seas así, vamos relájate —Se intentó mover a pesar de saber que estaba esposado.

—¿Cocaína o heroína, Corey? — Alzó más la voz.

— Heroína — Murmuró Laney levantando una jeringa vacía sin mirar al más alto —Lo encontré a punto de administrarse una dosis muy alta —.

—Mierda Corey —Maldijo Kon pasándose la mano por el cabello - Kin —.

El de lentes cerró los ojos suspirando mostrándole el aparato a su hermano.

—Se la ha estado administrado en exceso por mucho tiempo, a este paso... —Miró el suelo bajando el aparato —Le quedan semanas —.

—¿Semanas? — El más alto miró a su amiga encogerse más en el suelo ocultándose entre sus piernas.

—Ya escuchaste Kon, semanas, aprovechemos —Corey se intentó levantar pero las esposas no lo dejaban haciendo más torpes sus esfuerzos débiles.

—¿Cómo es que no me dí cuenta? Vivo con él, debí de haberme dado cuenta — Habló lentamente Laney con dolor — Si no hubiera salido temprano hoy de mis clases de violín, él... —.

—¡No Laney! — Gritó Kon sorprendiendo a todos y causando que la pelirroja levantara la mirada hacía él — No es tu culpa —.

Kon se adentro al baño para hincarse frente a su amiga tomando sus manos.

— Jamás ha sido tu culpa, ni cuando lo descubrimos por primera vez, ni cuando lo internaron, ni ahora — Acercó su mano a la mejilla de la mujer quitando un mechón de su cabello que salía de su trenza larga — Estás cansada, será mejor que vayas a descansar, vamos, Kin y yo nos encargaremos —.

Laney vaciló al escuchar eso sin embargo, una mirada rápida a su novio la hizo darse cuenta que ya no era tan fuerte como para ver de nuevo a Corey así.

Se levantó con ayuda de Kon y caminó fuera del baño con dirección a su habitación sin mirar atrás.

Los hermanos compartieron miradas comunicándose entre sí sin hablar cuando quedaron solos con su amigo drogadicto.

—Por ahora lo mejor será que lo dejemos aquí esposado, le colocaré una intravenosa para hidratarlo, un catéter urinario por si se desmaya y vigilare sus signos desde mi reloj, aún no es necesario llevarlo a urgencias así que esperemos esté bien por la mañana — El de lentes explicó buscando entre los anaqueles del baño todo lo que necesitaba, después de todo no era la primera vez.

Su gemelo Asintió entendiendo y ayudó a su otra parte a sostener a Corey mientras le colocaba los dos catéteres y unos electrodos.

Al acabar se dieron cuenta que el hombre cayó dormido y los dos salieron dejando la puerta abierta junto a la luz encendida. Después caminaron hacía la habitación de su amiga y la vieron envuelta en la cama en medio moviendo los hombros mientras lloraba en silencio.

Kon se limpió unas lágrimas que contenía y se acercó a la cama para abrazar a Laney abrazándola su pecho dejando que llorara libremente. Unos segundos después, Kin la abrazó por la espalda soltando también sollozos y protegiéndose.

Así fue como pasaron la noche, entre sollozos, lágrimas y lamentos.

Desde el baño, Corey abrió los ojos escuchando los suaves sollozos de sus amigos provocando lágrimas en él. Realmente no puede hacer nada bien.

A la mañana siguiente, Kin se levantó para revisar los signos vitales de su amigo y verificar si seguía bien. Al entrar al baño lo encontró mirando el techo decaído.

—Despertaste —Habló con falsa alegría moviendo algunas cosas de su reloj verificando los signos.

—Nunca dormí — Murmuró con la boca seca volteando hacía su amigo — Lo siento —.

— Parece que tus signos están normales, iré por Kon para que me ayude a quitarte el catéter urinario y los electrodos, aún te mantendré con la intravenosa — Se dió la vuelta ignorando completamente al guitarrista.

Corey vió con tristeza eso y volvió su vista al techo. Poco tiempo después volvió Kon ayudando a Kin con lo que le había dicho y dejándolo como lo prometió sin las esposas.

—El desayuno está listo, camina —Kon se las arregló para sonar más que frío mientras colocaba la solución en un tripié móvil para que lo siguiera el peliazul.

Sin decir nada, caminó tras ellos con cuidado y se dirigieron al comedor pequeño donde ya estaba Laney sirviendo cuatro platos con una expresión ilegible.

Todos se sentaron sin hablar, sólo para comer. Fue entonces que Corey decidió hablar dejando su pan tostado a un lado.

— Lo sie...—.

—No — Murmuró Laney levantando la vista —No quiero volver a escuchar eso de tí, ya no, estoy cansada —.

—Lanes, por favor, te prometo qu... —.

— Tampoco eso, no quiero que digas "Lo siento" "Te prometo" "Te juro" "Perdona" "Será la última vez". Nunca es la última vez Corey — Dejó su plato a un lado ahora mirando con severidad al que esperaba seguir considerando novio.

— Lo estoy intentando pero es muy difícil para mí —.

—¿Y crees que no es difícil para nosotros? — Kin también dejó su plato.

—También es difícil para nosotros. Ocultamos tu drogadicción al mundo por la última vez — El baterista arrojó su cuchara contra su plato de cereal — Le dijimos a nuestros fans que estabas mejor, que sólo consumista una vez y no sólo a ellas, también a tus otros amigos, Kin le tiene que mentir a Kim para poder venir a limpiar tu desastre y yo le tengo que mentir a tu hermana — Se detuvo para mirar a Laney —Laney, TU novia, le tiene que mentir a TUS padres por que al parecer no puedes hablar honestamente con ellos —.

Corey bajó la mirada a la mesa comenzando a temblar.

— No tienes idea de como nos sentimos cada vez que te vemos tirado con una jeringa en el brazo al borde la muerte —Le recriminó Kin con lágrimas.

—Tienes una vida buena Corey, no la desperdicies así, por favor — Laney extendió su manos sobre la reducida mesa para sostener la de su novio — Nosotros no te podemos curar, necesitas terapia, un hospital —.

— Te amo — Le intentó sonreír — Lo haré por todos, lo volveré a intentar —.

— Yo también te amo pero no es suficiente —Negó con la cabeza dejando escapar lágrimas de impotencia.

—Tienes una familia, unos padres que te quieren, una hermana que a pesar de que a veces te odia, también te quiere, una linda novia, unos amigos que siempre estarán para tí y una carrera de música comprometedora — Kon le tomó del hombro ya un poco más calmado con algunos rastros de lágrimas en su rostro — Ninguno de nosotros queremos que te pierdas los mejores momentos —.

—Si, como nuestra gira en dos meses o la entrega de mi premio de ciencias junto a Kim o el recital de Laney o la boda de Kon — El otro gemelo miró a su hermano con interrogación — Por cierto, ¿Te dijo que sí? —.

—Claro que sí — Sonrió el más alto con alegría al recordar su momento de felicidad.

—¿Te vas a casar? — Preguntó Corey conmocionado.

—Así es, ya es oficial, al fin nos casaremos —.

— Felicidades —.

— Gracias viejo —.

—Felicidades Kon y también a Trina — Le sonrió Laney colocando su otra mano el hombro de su amigo.

—Gracias Laney —.

Ahora los cuatro se quedaron en un silencio acogedor esperando que todo esté mejor en un futuro.

—Así que... Ya que estamos en eso, Kon, debo decirte que Corey es nombre para ambos géneros — Bromeó El vocalista mientras reía.

Seguido de él, los demás rieron dejando atrás toda la tensión.

—Dudo muchos que Trina lo dejé ponerle alguno de nuestros nombres — Se rió Laney.

—Chicos, ni siquiera me he casado y ya piensan en los nombres de mis hijos — Los miró con diversión el baterista.

—Mejor secuestramos a su hijo o hija y lo registramos antes que Trina — Planeó Kin ignorando por completo a su hermano.

Los cuatro estallaron en risas.

...

—Tengo mucho sueño — Se quejó Kin recargado en su hermano que estaba también dormitando a su lado mientras los dos estaban parados fuera de la casa de Corey.

—¿Por qué tenemos que hacer esto tan temprano? —Ahora Kon se quejó.

— Por dios, guarden silencio, apenas son las 5 AM, no se van a morir — Los miró mal Laney abriendo la puerta de un camión de mudanzas — Además ustedes se ofrecieron ayudarnos a desempacar —.

—Es muy temprano — Bufó Corey saliendo de la parte del piloto del camión entrando a la parte de atrás con Laney — ¿Eso no le hace daño al bebé? —.

— ¿A cuál de los dos? —Se rió Kin junto a su gemelo que entendió la broma.

— Será al suyo por que el mío apenas tiene unas cuantas semanas —La pelirroja soltó una carcajada acariciando el vientre de su esposo.

— Al menos le puedo poner el nombre que quiera — Corey también se tocó el vientre con una expresión de amor —¿Verdad mi dulce tornado? —.

— Ya te dije que no le pondremos tornado a mi hijo — Lo miró mal la mujer tomando una caja para bajarla y llevarla al garaje.

— También es mi hijo — Murmuró tomando otra caja siguiendo a su esposa.

— Eso te pasa por perder la apuesta del nombre, te dije que no sabías jugar cartas — Lo reprochó Kin mirándolo mal.

— Creí que ganaría —.

—Wow, hace tiempo que no estábamos los cuatro en el garaje — Sonrió Kon mirando todo el lugar con nostalgia, seguía igual que antes, bueno, con algunas modificaciones en el techo, piso y paredes por los experimentos y tampoco estaban los instrumentos.

— Tienes razón, desde que comenzamos con las giras, no volvimos a ensayar aquí — Recordó Laney parándose frente al escenario que se veía ya viejo.

— Que bueno que Trina rechazó el testamento de nuestros padres, si no sería de ella la casa — Una ráfaga de tristeza recorrió a Corey cuando recordó a sus padres.

—Si, ahora podemos volver aquí y volar todo de nuevo — Animó Kin colocando su mano en el hombro de su líder.

— Deberíamos de reparar el escenario antes de que ensayemos de nuevo en él — Comentó Laney colocando su mano en la vieja madera.

— ¿De qué hablas?, Esto aún sirve — El más alto se subió al escenario y caminó por él sin problemas — Rechina un poco pero no hay de que... ¡Ah! —.

Antes de terminar el escenario crujió y todo se cayó junto a Kon.

—¡KON! — Sus amigos corrieron a él instando sacarlo de los escombros.

Lo encontraron encima de unas maderas teniendo raspones y sangre saliendo de su mano.

—Ouuuu, creo que no era tan seguro — Se rió el baterista tosiendo un poco y luego se intentó mover — Creo que no siento mi pierna —.

—Seguramente es por que está doblada hacía el lado que no es — Señaló Corey.

Todos se quedaron en silencio antes de comenzar a gritar sacando a Kon de los escombros y ayudándolo a pararse.

—Tenemos que ir al hospital, esto se ve mal — Laney miró alarmada a su esposo.

— Iré a encender el camión — Corey corrió hacía afuera con Laney detrás para cerrar la puerta trasera del camión y tras ella Kin caminó con Kon recargado en su hombro.

— Claro, no se preocupen por mí, yo lo llevo — Habló con dificultad Kin llevando a su hermano hasta el asiento compartido con el piloto.

Después de que estuvieron los cuatro en la parte de enfrente, se dispusieron a ir al hospital mientras Laney hablaba por teléfono.

— Ya sé que Kon es padre... No, no se va a morir... ¿Podrías dejar de gritarme?... Te enviaré la dirección — Colgó la llamada guardando su celular mirando a Kon que estaba junto a ella y este estaba recargado en la ventana —Cada vez es más difícil hablar con tu esposa —.

— Owww mí miel, tan linda — Sonrió enamorado el hombre.

—A veces me preocupas hermano... — Murmuró Kin sujetando la pierna rota de hombre - Esto dolerá así que piensa en otra cosa -.

— ¿Qué cos...? ¡AHHHHHHH! —.

Corey que iba manejando se asustó moviendo el volante con brusquedad y casi chocando.

—¡Corey! A este paso, nosotros también necesitaremos un hospital — Le reclamó la mujer sosteniendo una madera que Kin le dió.

— Laney, necesito calceta — Kin tomó la tabla y extendió la otra mano a su amiga.

— ¿Qué? ¿Para qué? —.

— Sólo dame la calceta —.

— No —.

— Lanes, dale la calceta — Corey ahora se metió sintiendo que lo empujaban y él intentaba mantenerse en el camino.

— ¡No le daré la calceta! —.

— ¡Dale la calceta Laney! — Gritó Kon adolorido.

—¡Está bien! —La mujer hizo muchos movimientos intentando quitarse la bota pero no pudo.

—Dame tu pie — Corey le jaló el pie para quitarle la bota pero estaba con un nudo ciego — ¿Cómo amarras tus agujetas? —.

— Dame — Kin se levantó un poco para alcanzar el pie de su amiga y que ella estuviera casi acostada sobre los otros tres. El de lentes apuntó con su reloj al pie para quemar la agujeta y que se rompiera, pero el problema fue que no sólo eso se quemó sino que todo el zapato se quemó.

— ¡AHHHHHHH! — Todos gritaron dentro del camión al ver que el fuego se extendió a la camisa de Corey que sostenía el pie contra su pecho.

—¡La ventana! ¡Abrela! — Laney gritó pateando para quitarse la bota.

Corey abrió la ventana justo a tiempo para que el zapato de la mujer saliera volando a través de ella hacía un puesto de helados. El hombre de cabello azul soltó el volante para quitarse la camisa casi hecha cenizas y arrojarla también.

Laney al ver que soltó el volante, se impulsó para agarrarlo y manejar pero en el proceso le soltó un codazo en el ojo a Kin rompiendo sus lentes y lastimandolo.

—¡Camión! — Gritó Kon señalando hacía adelante.

—¡AHHHHHHH! —.

Minutos más tarde, la enfermera en turno vió aparcar un camión lleno de ramas, tierra, hojas y una puerta faltante en la entrada de urgencias. De ese camión salió un hombre cabello azul sin camisa con leves quemaduras y con el cabello despeinado, una mujer sin un zapato ni calceta e igualmente con el cabello hecho un desastre, un hombre delgado con un ojos morado y lentes rotos, todos ellos estaban sosteniendo a un hombre robusto desmayado con una férula improvisada en la pierna derecha.

Y porsupuesto que la enfermera los conocía, siempre iban al hospital, aunque ahora parecían mejor que otras veces.

Otros minutos más tarde, los cuatro estaban ya mejor en una habitación de hospital. Kon tenía su pierna enyesada y estaba acostado en una camilla mientras que sus amigos estaban parados a su lado con sus heridas curadas.

— Fantástico, justo esto era lo que había recetado el doctor — Bufó Laney tomándose del abdomen.

— Sinceramente pienso que el niño debe de acostumbrarse a este tipo de cosas, llevamos años haciéndolo — Opinó Kin colocando cinta en sus lentes.

— No lo sé, siento que nos vería como malos padres — Dijo Corey con la mano en la mentón.

Laney iba a decir otra cosa pero un grito fuera de la habitación alarmó a todos.

— ¿¡Dónde está mi esposo!? —.

— ¡La ventana! — Señaló Laney por segunda vez ese día corriendo hacía ella junto a sus otros dos amigos. La habitación para su mala suerte, estaba en el segundo piso.

— ¡Kin! ¡Tú primero para que Laney caiga en algo! — Ordenó Corey Abriendo la ventana de la habitación escuchando los pasos furiosos acercarse a la habitación.

— Sólo lo hago por el bebé — Lo miró enojado y asustado antes de saltar despidiéndose de Kon — ¡Lo siento hermano, te recordaremos! —.

— Fuiste un buen amigo — Laney le sonrió a Kon antes de también saltar por la ventana cayendo sobre Kin de espaldas.

— Si sobrevives, te veremos mañana — Se despidió Corey saltando al último cayendo en un arbusto.

— Gracias amigos — Kon hizo un puchero pero tembló con pánico cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe.

...

— Creo que Miguel Ángel lo puede hacer mejor — Kin comentó antes de tomarle un trago a la botella de vino y pasársela a su hermano.

— Confío en Leonardo, él está por encima de todos — El hombre robusto le tomó un gran trago a la botella para después dársela a Laney sin mirar.

— Por favor, ¿Alguien está viendo a Donatello?, Él está ganando — Señaló la mujer terminando de pasarle la botella a su esposo.

— Amigos, creo que debemos de aceptar que Raphael va a ganar — Le tomó a la botella con una sonrisa.

Los cuatro estaban frente al lago, sentados en sillas de playa y mirando a cuatro patos que peleaban por un trozo de pan.

— Es curioso que los patos tengan una pluma del color de las tortugas ninja — Kon señaló haciendo que los otros asintieron.

— Papá — Una voz aguda llamó la atención de los cuatro.

— ¡No estábamos tomando nada! — Corey arrojó la botella de vino hacía el lago ahuyentando a los patos, excepto a Miguel Ángel que fue el que se quedó y terminó el trozo de pan.

— ¡Ja! ¡Lo sabía! — Festejó Kon levantándose de la silla y mirando ahora a su hija de 9 años — ¿Qué pasa cariño? —.

— Bueno... Quería preguntarte algo y mamá dijo que estaba bien, así que... — La niña de cabello corto de color rosa con degradado negro sacó de su espalda un volante para dárselo a su padre.

— ¿Qué es? — Tomó el volante comenzando a leerlo con sus amigos de chismosos detrás de él.

— "Un día de talentos en la escuela para padre e hija" — Leyó en voz alta Corey — Awww ya quiero que Roxana crezca para ese día —.

— Prefiero a mi hija viva, gracias — Lo miró Laney con los ojos entrecerrados.

— Oh ya veo, ¿Quieres que te enseñe a comer dos kilos de queso en media hora? — Preguntó el hombre más alto sonriente a su niña.

— En realidad, quería tocar con ustedes en su banda — Murmuró Meredith bajando la mirada.

Los cuatro se quedaron en silencio sin saber que decir, era algo que ninguno se esperaba.

— Sólo un segundo Mer — Corey se sonrió a su sobrina antes de jalar a sus amigos a un círculo — Grojreunion—.

— Creímos que dejamos eso de hablar con "Groj" al inicio — Comentó Laney mirando a su esposo.

— Si, desde que eso nos metió a la cárcel — Kin se estremeció al recordar eso.

— Aún no sé cómo pasó eso — Kon se rió.

— Amigos, esto es algo serio — Corey puso su cara más seria y sin disimulo señaló a su sobrina que claramente podía escuchar todo — Una niña intenta entrar a nuestra banda —.

— Si, no creo que tenga lo necesario para el estilo Grojband — Kin se miró las uñas con narcisismo.

— Oye, es mi hija — Kon se tomó la barba pensando — Aunque no estoy seguro de que toque algún instrumento —.

— Bueno, todo esto se puede solucionar con una pregunta — Laney comentó mirando a sus amigos que asintieron sabiendo a qué se refería.

Todos se volvieron a la niña que jugaba con sus pies nerviosa.

— De acuerdo Meredith, te haremos una pregunta y la tienes que responder bien para entrar a Grojband — Habló Kon muy serio hinchándose para estar a la altura de la menor.

— Si — Meredith Asintió nerviosa por la situación, nunca había visto tan serios a sus tíos y a su padre.

— ¿Estás dispuesta a darnos las galletas que te compro tu madre? — Su padre soltó como si preguntara la cosa más difícil del mundo lo que confundió a su hija.

— Si, supongo — Los miró confundida.

Grojband comenzó a celebrar después de eso y Kon levantó a su hija en brazos.

— Tenemos una nueva integrante — Los otros tres aplaudieron haciendo reír a Meredith.

Dos días después, los cinco estaban caminando hacía el aula de la niña bajo la mirada de todos ya que les llamaba la atención que personas adultas con vestimentas tan "inusuales" caminaran junto a una niña de cabello perfectamente arreglado de color rosa con negro y un vestido blanco que la hacía ver como una princesa.

— Ahora sé por que Trina prefiere traer a Meredith ella misma — Laney sujeto su estuche de guitarra acústica mirando como mamás se le quedaban viendo con desagrado.

— Olvídalo, no quiero que mi hija venga a este colegio lleno de gente mala — Corey señaló con enojo a un hombre que se les quedó viendo. Él llevaba consigo también una guitarra acústica

— Siempre podemos quemar la escuela — Kin alzó los hombros sujetando la correa de su teclado pequeño.

— También hablamos de esto — Laney lo miró sacando una lista — "Plan B: Incendiar la escuela", no podemos adelantar el plan b si todavía no hemos hecho el primero —.

— No es tan malo, seguro que ganaremos — Kon sonrió apretando con suavidad la mano de su hija que sostenía un tambor pequeño.

Entraron a un aula donde al igual que afuera, todos los voltearon a ver, sin embargo está vez a nadie le importo y se pararon en la parte de atrás mientras Meredith se sentaba frente ellos.

— Hey, hola Grojband — Nick saludó a los cuatro cuando estuvieron junto a él.

— Hola Nick, ¿Qué es lo que harás hoy con tu hija? — Preguntó Kon poniendo el pequeño tambor de su hija en el suelo.

— Ella quiso hacer una presentación con platillos, aunque me tomo mucho tiempo aprender eso — Comentó el hombre saludando a su hija de cabello castaño largo sujetado en una coleta.

— ¿Cuánto te tomó? — Preguntó Laney alzando una ceja.

— Una hora —.

— Oh —.

La clase dió inicio después de eso, dando paso a las presentaciones de los padres del aula y sus hijas, junto a algunas madres.

— ¿Cómo es que su hija es igual de perfecta que él? — Preguntó Corey hacía su esposa sin dejar de mirar la presentación impecable de Nick y su hija Katherine.

— No estoy segura de cómo funcionan los genes pero si eso pasó con nuestra hija, ella está perdida — Respondió la pelirroja sorprendida.

— Oh sí, está perdida —.

— Ja, mortales, mi hijo tiene los mejores genes científicos — Presumió Kin.

— Apuesta dentro de 6 años — Propuso Corey hacía su amigo.

— Hecho —.

Otras presentaciones más pasaron antes de que Grojband junto a Meredith pasarán enfrente a tocar.

— Esta es una canción muy significativa para mi padre y yo — Comentó la niña antes de sentarse en una silla en medio de sus tíos y junto a su padre que se sentó en el suelo junto a una baquetas.

Los otros tres comenzaron a tocar lento, luego Meredith se unió con algo de dificultad con su tambor pequeño y al final Kon golpeó las baquetas suavemente en el suelo.

Kon fue el que inició cantando Sonriéndole a su hija

It's not time to make a change

Just relax, take it easy

You're still young, that's your fault

There's so much you have to know

Find a boy, settle down

If you want you can marry

Look at me, I am old, but I'm happy

I was once like you are now

And I know that it's not easy

To be calm when you've found

Something going on

But take your time, think a lot

Think of everything you've got

For you will still be here tomorrow

But your dreams may not

Meredith le devolvió la sonrisa tratando de llevar el ritmo y continuando la canción con su voz algo desafinada con su padre

How can I try to explain?

When I do he turns away again

It's always been the same, same old story

From the moment I could talk

I was ordered to listen

Now there's a way

And I know that I have to go away

I know I have to go

It's not time to make a change

Just relax, take it slowly

You're still young, that's your fault

There's so much you have to go through

Find a girl, settle down

If you want you can marry

Look at me, I am old, but I'm happy

All the times that I've cried

Keeping all the things I knew inside

It's hard, but it's harder to ignore it

If they were right I'd agree

But it's them they know, not me

Now there's a way

And I know that I have to go away

I know I have to go

Todos aplaudieron con alegría y otros con lágrimas en los ojos después de tan linda presentación.

Al final, se iban a dar los ganadores de un premio que consistía en chocolates y en un trofeo hecho de plástico.

Para la mala suerte de Grojband, ellos no ganaron y para su sorpresa, tampoco Nick lo hizo.

— ¿Cómo fue que ese tal Leonardo ganó junto a su hija por balancear un huevo en una cuchara? — Se quejó Laney caminando por los pasillos para salir de la escuela junto a sus amigos.

— Si, además la niña rompió el huevo — Apoyó Kin molesto por que no ganaron y él ya se estaba saboreando el chocolate.

— Supongo que será para la otra — Se rió Meredith en los hombros de su padre — O... —.

— ¿O qué? — Preguntó Kon curioso mirando como pudo a su hija.

— Podríamos usar el plan B — La pequeña sonrió con inocencia.

— Siempre me gustará como piensa tu hija — Rió Corey parándose frente a los otros con los brazos en la cadera — Grojband, plan B —.

Y una hora después de asegurarse que el edificio fue debidamente evacuado, los cinco miraban la escuela en llamas mientras escuchaban a los bomberos de fondo.

—Entonces... Sobre esas galletas... — Comenzó Kon girando sobre sus talones junto a los demás y caminando lejos de la escuela con su hija aún en sus hombros.

...

¡Buenas!

Hace tiempo que vengo escribiendo esto pero nada más no lo podía acabar jsjsjsjs.

Tengo algo con quemar la escuela.

Me divertí imaginando cada escena jajaja.

Esta historia fue escrita y revisada una sola vez así que si encuentras errores ortográficos o gramaticales, ni modo xibfkfk

Canción: Father and Son - Cat Stevens

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