Nikolai: En este capitulo y en el proximo veremos que tanta razon tienes.

Camilaski: Yo tambien odiaria a mi padre si me hiciera eso, pero mi caractr es mucho mas fuerte que el de otros, creo que hay personas a las que les podrian hacer eso sus padres y estarian bien con ello contal de hacerlos felices :c (Adrien Agreste por ejemplo xd). Yo tambien creo que si Elsa se revelara sus padres no armarian tanto alboroto, aunque creo que primero necesitarian una buena razon.

Cristina: Te juro que no recuerdo absolutamente nada de lo que me dices de mis propias historias hahahahaha tengo terrible memoria, sobre todo con las cosas que quiero olvidar (siento algo de cringe al recordarme a mi misma en esas epocas), pero bueno, el punto es que avanzaremos con lo de Hans, ya despues que sea lo que Dios quiera, por ahora el problema es Hans. Y Anna apoya genuinamente a su hermana en todas sus decisiones, al igual que Jack.


Año 2015

Narrador

Elsa entró a su habitación quitándose los zapatos y poniéndose sus cómodas pantuflas, se deshizo su trenza francesa habitual y miró hacia afuera por la ventana de su balcón para encontrar a Jack mirando hacia la luna como solía hacerlo.

Abrió las puertas de par en par y sonrió al verlo –Hola– saludó –¿Por qué el gorro?– preguntó extrañada por la prenda extra, si bien era enero y hacia frio esa noche, no era lo suficientemente helado como para que Jack Frost usara un gorro de lana.

Lo escuchó suspirar para después quitárselo revelando que su cabello castaño ahora era blanco platinado como la luna.

–Wow– sus ojos se abrieron quedando impactada ante esto.

–¿Se ve muy mal?– preguntó con timidez despeinando unos mechones.

Por supuesto que no se veía mal, al contrario, esto lo hacía ver mucho más apuesto de lo que ya era.

"Maldición, se ve sexy", maldijo ella mordiéndose el labio inferior de forma discreta.

–No, me gusta– dijo ella.

Él le sonrió en agradecimiento –Pues eres la primera, mi madre lo odió–

–¿De verdad?– preguntó ella confundida.

–Sí, tuvimos una fuerte discusión por ello– le hizo saber.

–Oh… lo siento mucho– a ella le parecía extraño aquello, madre e hijo tenían una relación muy sana.

–Me dio toda una charla sobre cómo debía tomarme más en serio las cosas y madurar de una vez– rodó los ojos –Creé que solo por hacer bromas todo el tiempo y esto no he madurado–

Ella negó con la cabeza –Lo has hecho, créeme, si no fuera así te lo diría– hablaba con honestidad –Seguro se arreglarán las cosas– lo tranquilizó.

–Mientras tanto… ¿puedo dormir contigo?–

Ella suspiró –Por supuesto que sí, solo trae tu pijama esta vez, no quiero ni imaginarme lo que diría cualquiera de mi familia si un día entraran y te encontraran durmiendo en ropa interior en mi piso

–Hey, fue solo esa vez y por eso dormí en el suelo, para evitar malentendidos– dijo antes de entrar de nuevo a su cuarto para cambiarse.

Después de unos minutos ambos ya se encontraban acostados uno junto al otro.

–¿Volviste a salir con Hans?– preguntó Jack esperando a conciliar el sueño.

–Sí– respondió Elsa ya con los ojos cerrados.

–¿Cómo te fue?– volvió a inquirir.

Esto hizo que Elsa abriera los ojos y se diera la vuelta para mirarlo frente a frente –En realidad… todo va muy bien con él–

Él quería saber más –¿De verdad?–

–Hans… es mucho más de lo que esperaba– admitió sin esperarlo –No solo es gentil, también es paciente, amable y me entiende–

–¿E-eso significa que te gusta?– él le preguntó.

–T-tal vez, creo que es muy pronto todavía– Elsa suspiró.

Jack pensó en las palabras de su amiga –Bueno, solo pude tratar con él en la fiesta, pero si parecía ser una persona amable– analizó –Así que te apoyaré si quieres estar con él–

–Gracias Jack– le sonrió con gratitud.

.

–Y fue así como tres de mis hermanos fingieron que era invisible por dos años– le dijo Hans en medio de risas.

Elsa rio junto con él –Lo siento, lo siento. La forma en la que lo cuentas es muy graciosa, pero en realidad no debió de haber sido una experiencia grata–

El pelirrojo se encogió de hombros –Así es mi vida. Mis padres siempre han estado muy ocupados para nosotros, a veces siento que sobre todo para mi… y nadie jamás ha esperado que pueda lograr algo por mí mismo, si mis padres no estuvieran tan empeñados en esta alianza con tu familia te juro que pasarían el resto de mi vida creyendo que soy un inútil–

Elsa borró su sonrisa y lo miró con compasión –No digas eso, estoy segura de que ellos te aprecian tanto como al resto de tus hermanos– soltó su taza de té para tomar la mano de Hans en forma de apoyo.

El joven sonrió tenuemente –Gracias Elsa– se aclaró la garganta –Bueno, creo que ya ha sido suficiente de hablar de mí, ¿Por qué no me cuentas más sobre ti?–

–No creo que tenga más para contarte, no soy una persona tan interesante– dijo sintiendo pena.

–Oh, no digas eso Elsa– ahora fue el turno de él para consolarla –Eres inteligente y dulce, por supuesto que eres mucho más de lo que se puede ver–

Ella apartó la mirada al piso sin saber bien que decir, no solía recibir muchos cumplidos, más que de su hermana y Jack.

–¿Qué tal si me cuentas como estuvo tu semana?– propuso el joven.

–Pues… realmente no ocurrieron muchas cosas, tuve un examen sorpresa, varios proyectos para entregar, salí al centro comercial con Anna, lo más interesante que ocurrió fue hace un par de días que Jack se tiñó el cabello completamente de blanco– explicó.

–¿Tu mejor amigo, no?– preguntó Hans haciendo memoria.

Elsa asintió –Su madre se molestó tanto con él que terminó durmiendo en mi casa–

Esto llamó la atención del pelirrojo –A guarda, ¿durmió en tu casa?–

La chica volvió a asentir en confirmación.

–Wow, se ve que tus padres lo aprecian mucho–

–Oh, no… es a escondidas– aclaró Elsa –Si ellos se enteraran probablemente dejarían de ver a Jack de la misma manera–

Esto hizo que él bajara su taza de té –¿Duermen en el mismo cuarto?– se veía claramente consternado.

–Uh… sí, es algo que hemos hecho desde que éramos pequeños, como te expliqué, en ese entonces no había otros niños en el vecindario así que por eso nos hicimos mejores amigos–

–Eso lo comprendo bien, pero… ¿seguir durmiendo juntos aun cuando ya somos prácticamente adultos?– arqueó una ceja –¿No crees que es algo raro?–

Elsa pensó en esto, ciertamente Hans no estaba tan errado en su pensamiento, es decir, a pesar de ser mejores amigos y haber crecido juntos, tal vez aquello ya no se veía como algo tan inocente.

–Sí, creo que sí lo es– dijo procesando en su mente.

–¿Sabes que sería divertido?– cambió de tema al ver a Elsa preocupada –¿Por qué no salimos en una cita doble?– planteó la idea.

–Oh, ¿con Jack?– preguntó extrañada.

–Sí, él y tu hermana, dijiste que tus padres trataron de emparejarlos, ¿Por qué no ayudarles?–

–Pues… intentaron, pero Jack… él solo ve a Anna como me ve a mi–

–Bueno, que salgan como amigos, quisiera conocer a las dos personas más importantes para ti y dijiste que eran ellos dos–

Aquello le pareció un gesto muy dulce así que estuvo de acuerdo.

.

–¡Jack!– el muchacho se quitó los audífonos de diadema azules al escuchar la voz de su madre llamándolo escaleras abajo –Elsa está aquí–

Al escuchar esto entró en pánico y apagó la música y se apresuró a recoger los calcetines sucios y los bóxeres tirados en el suelo –¡Dile que suba!– gritó Jack antes de guardar todo su desorden en la oscuridad de su armario. En realidad, no temía porque ella viera su desorden, sino porque estaba seguro de que cuando ella lo hiciera se podría a ayudarle a recoger el lugar.

–Hey, no me dijiste que vendrías– le sonrió al verla abrir la puerta y entrar.

–¿Bromeas?– ella le preguntó un poco molesta al ver que él lo había olvidado, le mostró el libro de química en sus manos para recordarle.

–OHHHH– se dio una palmada en la frente –Cierto, me ibas a ayudar a estudiar–

Ella abrió los ojos –Tu examen es mañana Jack, ¿Qué has hecho todo este tiempo?–

Los labios de él se formaron en una delgada línea y miró hacia su escritorio plagado de dibujos.

–Lo siento– suspiró.

–No lo sientas por mí, eres tú el que va a presentar ese examen– dijo ella con tranquilidad sentándose en la cama de él y abriendo el libro.

–Tienes razón– Jack se rindió y tomó su mochila para buscar sus apuntes.

–Por cierto…– Elsa sacó el tema antes de comenzar a estudiar –Quería pedirte un favor–

–¿Qué sucede?– preguntó él.

–Hans quiere que tú, Anna, él y yo salgamos a una cita doble–

Él arqueó una ceja –¿Si sabe que Anna y yo solo somos amigos?–

–Sí, pero, aun así, quiere que salgamos los cuatro– explicó con calma.

–¿Por qué?– él no entendía.

–Dijo que quería conocer a las personas más importantes para mí–

Jack sonrió –Así que sigo conservando el puesto–

Ella le dio un ligero codazo –Por supuesto que sí–

–Okey, claramente esto suena como algo importante para ti, si o no me lo hubieras pedido, así que está bien–

.

–¡Elsa, Anna llegaron por ustedes!– le gritó Iduna a sus hijas quienes bajaron corriendo las escaleras.

Ambas se encontraron con Jack de pie en la sala –Hola– saludó a las hermanas.

–Hola Jack– Anna fue la más enérgica al correr y tomarlo del brazo.

–Me alegro tanto de que ustedes dos vuelvan a salir– dijo Iduna –Definitivamente son una pareja adorable–

–Mamá– Anna se quejó sonrojándose.

–Es la verdad, ¿no es así Elsa?– le preguntó la mujer castaña.

–Eh…– ella miró directo a los ojos de Jack y sintió un pinchazo al imaginarse que él y su hermana terminaran casándose –Sí– mintió acomodándose un mechón de cabello.

–¿Y dónde esta Hans?– preguntó Jack.

–Pues…– ella no lo sabía.

–Que extraño, él siempre ha sido muy puntal– comentó la madre de las chicas.

Después de unos minutos de espera conversando en la sala escucharon el timbre de la puerta y Elsa fue la que se levantó a abrir.

–Hans– se quedó boquiabierta al verlo de pie en su pórtico con lo que parecían ser por lo menos tres docenas de rosas.

–Oh, pero que dulce– exclamó Iduna al ver la escena.

–¿Había que traer flores?– preguntó Jack confundido mirando a Anna.

–Se llama ser detallista Jack– Anna levantó la cabeza en alto y se cruzó de brazos para sacarle la lengua.

Hans rio –Es… esto es solo un detalle… vi unas flores y pensé en Elsa–

–Bueno, Elsa prefiere las crocus– dijo Jack orgulloso de saber esto.

Elsa le dio una mirada de muerte –Son preciosas Hans, gracias, no debiste de molestarte– ella tomó el enorme ramo que apenas cabía en sus brazos –Las pondré en agua y nos iremos– dijo antes de ir con su madre a la cocina.

Una vez ella volvió los cuatro salieron de la residencia de los Arendelle.

–Iré por mi auto– propuso Jack.

–Oh, en realidad…– Hans lo detuvo –¿Por qué no vamos mejor en el mío?– presionó el botón de sus llaves para quitar el seguro del lujoso auto blanco último modelo que se encontraba estacionado frente a la casa.

Jack se quedó boquiabierto –Okey, un paseo, pero nada más– dijo antes de caminar al auto.

Una vez en el restaurante que Hans eligió Jack sentía que se le desorbitaban los ojos por los exuberantes precios, si bien su padre ganaba muy bien, fue educado por su madre para no depender de mucho dinero por lo que su mesada no era una cifra de más de tres ceros.

–Jack– Elsa lo llamó susurrando mientras se ocultaba tras su carta –No tienes por qué preocuparte por…–

–Estoy bien– él le sonrió antes de volverse hacia Anna –Pide lo que desees–

–Uhhh, ¿en serio?– ella brincó en su asiento –Entonces en ese caso pediré langosta–

Los ojos de Jack bajaron discretamente hacia el menú para comprobar el precio del platillo, un poco avergonzado se ocultó tras la carta –Elsa– la llamó susurrándole –¿Me prestas dinero?–

Ella sonrió y asintió con la cabeza sintiendo ternura por su amigo.

–Todo estuvo delicioso– dijo Hans limpiándose con una servilleta una vez que todos terminaron la comida –¿Por qué no pedimos un postre?– sugirió.

–Uhh, yo ya estoy muy llena– Elsa rio nerviosa frotándose el estómago.

–Yo también estoy bien así– dijo Jack.

–Yo si quiero– Anna levantó levemente la mano.

–Esa es la actitud– la felicitó Hans –Vamos, no podrán negarse al menos a un helado de chocolate– dijo antes de llamar al mesero y pedir cuatro ordenes de helado de chocolate –Yo lo invito–

Jack suspiró aliviado por la generosa oferta puesto que estaba seguro de que nunca podría recuperarse financieramente de esta cena.

Mientras los cuatro comían su helado Hans se aclaró la garganta –La razón por la que quería que saliéramos los cuatro es porque quería pedirles su bendición...– miró a Elsa para tomar sus manos –Antes de preguntarle a Elsa si me haría el honor de ser formalmente mi novia–

–Wow– fue lo primero que dijo Anna.

El peliblanco y la pelirroja se miraron mutuamente –Queremos lo que haga feliz a Elsa– dijo Jack con seguridad.

–Sí, si esto es lo que ella quiere, nosotros lo apoyaremos– complementó la joven.

–Es a ella a quien le tienes que preguntar– Jack miró a Elsa.

–Tienen mucha razón– el joven volvió a mirar a Elsa –Tu eres la de la última palabra–

–Yo…– dudó porque como había dicho antes, todavía creía que era muy pronto, ¿pero por qué rechazarlo?, hasta ahora solo le había comprobado con acciones y no solo con palabras que era un caballero y que genuinamente estaba interesado en ella, además… –¿No debería hablar de esto primero con mis padres?– preguntó.

–¿De verdad crees que haría esto sin haberles preguntado ya?– le sonrió –Tu padre estuvo de acuerdo–

–Oh– otra razón más para decir que sí, sus padres seguían esperando esto –Sí, me gustaría–

Anna y Jack se miraron sin saber bien que hacer para no sentirse incomodos.

–Felicidades y bienvenido a la familia– Anna le extendió la mano y Hans la estrechó.

–Sí, felicidades, no todos los días uno consigue alguien tan especial como Elsa– le dijo Jack.

–¿Verdad que soy afortunado?– preguntó antes de atreverse a besar el dorso de su mano con galantería.

.

–Gracias por todo– dijeron Elsa y Anna despidiéndose de los chicos.

–Adiós– saludó Hans antes de caminar al lado de Jack –Gracias por la noche, Jack, fue un lindo gesto de tu parte acceder a venir– Hans le dio una palmada en el hombro.

–Esto era importante para Elsa, ¿Cómo negarme?– se encogió de hombros –Gracias a ti por el helado–

–Sabes, tú y Anna se ven muy bien juntos… y tengo entendido que los padres de Elsa no ocultan su emoción porque seas parte de la familia–

El muchacho se rascó la nuca apenado –Es complicado… vi a Anna desde que era una bebé, incluso fui su niñero un muchas veces, no la veo más que como una hermana y estoy seguro de que ella me ve igual–

–¿Y qué hay de Elsa?– le preguntó con su habitual sonrisa amigable.

–¿Elsa?, ¿Qué hay con ella?– preguntó sin entender.

–¿También la ves como una hermana?– inquirió con un tono normal, así que Jack no se sintió amenazado por la pregunta.

–Oh…– a su mente vino el recuerdo del sueño que tuvo con ella besándose, no quería decir que sí porque eso sería extraño para él –Es mi mejor amiga– se mantuvo firme a su creencia.

Hans le sonrió y lo sacudió un poco –Me alegro mucho, porque creo que jamás podría competir contra ti–

–¿Perdón?– arqueó una ceja.

–Bueno, es claro que Elsa tiene un gran afecto hacia ti por lo que claramente te escogería antes que a mí–

–Oh no, no, eres mucho mejor partido que yo, créeme– Jack lo tranquilizó –Además, como dije... somos mejores amigos.

Hans le sonrió –Gracias Jack– se despidió antes de abrir la puerta de su auto –Sabes… y si yo fuera tú, me quedaría justo en el lugar en el que estoy–

El tono en que Hans dijo esas palabras hizo que un escalofrío le recorriera la columna vertebral.

.

Elsa dormía apaciblemente en su cama cuando algo la despertó. Al sentarse en la cama pudo ver gracias a la luz de la luna la figura de Jack llamando a su ventana.

Ella se puso de pie y se cubrió con su bata, caminó hacia las puertas y las abrió –Jack, ¿Qué haces aquí?– preguntó extrañada.

El joven reveló lo que ocultaba tras su espalda. Elsa jadeó al ver la solitaria crocus lila que sostenía entre sus dedos la cual parecía irradiar una luz propia.

–Yo…– él se veía nervioso buscando palabras –No vayas con Hans, quédate… conmigo– dijo acercándose a ella con timidez.

–Jack– ella no podía creer lo que estaba sucediendo.

–Te amo– dijo él antes de tomar su rostro con su mano libre y acercarlo al de él.

–Jack…– ella sonrió con felicidad –¿Por qué tardaste tanto?– preguntó antes de terminar de acortar la distancia y besarlo apasionadamente hasta que ambos cayeron en su cama.

–Elsa– él susurró su nombre acariciando su rostro una vez que se separaron –¡Elsa!– exclamó sacudiéndola.

Ella finalmente abrió los ojos y se levantó de golpe chocando su frente con la de su amigo que se inclinaba sobre ella tratando de despertarla.

–Ouch– él se frotó la frente tratando de aliviar el dolor.

–Jack… ¿Qué haces aquí?– le preguntó.

–Uhhh…– él buscó las palabras adecuadas para evitar decirle que había tenido una pesadilla en la que Hans se llevaba lejos a Elsa y él no podía hacer nada para ayudarla –Tuve un mal sueño. ¿Tú también lo tenías?, porque hablabas mucho y decías mi nombre–

Ella se puso roja y rogó para que la oscuridad no le revelara esto al muchacho frente a ella –Uh, si… soñé que se nos hacía tarde para la escuela– mintió.

Jack rio –Incluso tus pesadillas son sobre la escuela– bromeó –¿Puedo dormir aquí?– a él le apenaba admitir que ese mal sueño le había afectado más de lo que debería y temía que por alguna loca razón terminara siendo verdad y que al despertar Elsa ya no estaría.

Elsa recordó su conversación con Hans y como se le había olvidado por completo hablar seriamente con Jack respecto a eso y después de ese rarísimo sueño no se sentía muy cómoda compartiendo cama con él, pero al verlo tan preocupado no podía decir que no, además de que lo heriría si se negara, un cambio tan repentino y drástico podría afectar su amistad de nuevo tal y como lo hizo hace unos años.

Ella levantó sus sabanas permitiéndole entrar y acostarse a su lado. Fue así como ambos se quedaron profundamente dormidos de nuevo, esta vez sin nada de sueños raros.