La Leyenda de Korra

La Avatar Korra es infestada

Publicado bajo el titulo original: Avatar Korra Gets Bugged

Autor original: OnionDome

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Primera fecha de publicación: 10 de enero del 2021

Traducción: Rankakiu

Disclaimer: Legend of Korra es propiedad de sus autores Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino, así como de Nickelodeon

Nota del traductor: ¡Hola gente de Fanfiction! Es un gusto saludarlos de nueva cuenta con otra historia traducida, esta vez, del universo de la Leyenda de Korra. Esta historia es un pequeño OS, que algunos consideraran raro, y muy probablemente les recuerde a todos a una escena muy particular (la escena de "La Interrogación") de la película Matrix. Sí, soy un tío raro, lo sé. En fin, espero disfruten de esta lectura, así como yo disfruté el traducirla. Saludos.


Notas: Esta historia contiene fetiche de abdomen y fetiche de ombligo.


La Avatar Korra es infestada

La Avatar Korra se despertó lentamente, en lo que parecía ser una especie de celda en una mazmorra, solo que esta era un poco más grande, más como una celda de interrogación. Además, encontró que se hallaba sentada en una silla un poco extraña, con una mesa enfrente de ella, y seguía vistiendo su ropa normal: un tipo de playera azul ajustada sin mangas, así como también un par de pantalones azul oscuro, igualmente ajustados. No recordaba cómo llegó a esta celda iluminada por antorchas. También notó que había otra silla, puesta al otro lado de la mesa, pero estaba vacía. Otro detalle que captó su atención fue que había una extraña fuerza en la habitación, que prevenía que usara sus poderes de control de los elementos.

Antes de que Korra intentara levantarse de aquella silla, la puerta de la celda se abrió repentinamente. Dos guardianas Igualitarias entraron en la celda, portando cómodas versiones femeninas del uniforme estándar de los Igualitarios, acompañadas por sus máscaras. Korra notó que ellas no vestían ningún guante, lo que le pareció bastante raro. Se detuvieron justo a cinco pies, detrás de los lados derecho e izquierdo de Korra.

Antes de que Korra pudiera decir algo siquiera, una Dama Igualitaria de alto rango entró. Vestía un uniforme de la organización, sumamente ornamentado y adornado, con una máscara igual a la de las guardianas. De igual manera, no vestía guantes. La puerta de la celda se cerró y lenta y a propósito caminó hacia la silla vacía y se sentó, quedando cara a cara con la Avatar. Korra observó que aquella Dama tenía una especie de libretita en su mano. La Dama miró directamente a Korra y comenzó a hablar.

—Cómo puedes ver, hemos tenido nuestros ojos puestos en ti, por algún tiempo, Korra. —Dijo la Dama, mientras abría la pequeña libreta y hojeaba a través de muchas páginas. —Parece ser que has vivido bien tu vida, durante tu tiempo como la Avatar. Tienes en tu haber algunas impresionantes aventuras y has hecho algunos amigos.

A Korra no le estaba gustando nada a donde se dirigía esta conversación que se estaba llevando a cabo. La Dama continuaba pasando varias páginas más.

—También parece que te has metido en varios y enormes problemas, —dijo, —tales como desbaratar nuestros planes, robar nuestras propiedades y asociarte con todo tipo de alborotadores.

Con todo eso, Korra sintió una sensación de pesadez en la boca del estómago. Entonces, la Dama cerró la libreta y la puso de lado en la mesa. Miró directamente a Korra hacia los ojos.

—Ahora seré tan directa como pueda contigo, Korra. —Dijo. —Estas aquí porque necesitamos tu ayuda.

Aquella Dama se acercó más a Korra, manteniendo su vista fija en los ojos de Korra.

—Necesitamos que cooperes con nosotros y nos ayudes a terminar con el caos, traído por el control de los elementos. —Dijo la Dama. —Lo que sea que pienses acerca de este poder tan volátil es irrelevante ante el hecho de que es muy peligroso permitir que siga existiendo en nuestra presente era.

La Dama se acercó aún más a Korra y continuó hablando.

—Mis compañeros Igualitarios piensan que estoy perdiendo mi tiempo contigo, Korra. —La Dama continuó, —Pero creo firmemente que buscas hacer lo que es correcto. Es obvio para mí que eres una joven e inteligente mujer, y que estás interesada en el futuro. Es por eso que creo que estás lista para poner atrás tus errores del pasado y continuar con tu vida.

Korra hizo lo mejor que pudo para igualar la mirada de aquella Dama.

—Mis compañeros Igualitarios y yo estamos dispuestos a perdonar todas las transgresiones y darte la oportunidad de comenzar de nuevo. —Dijo, mientras volvía a recargarse en su silla. —Y todo lo que pedimos a cambio es tu cooperación en salvar este mundo del control de los elementos.

Korra asintió consigo misma, haciendo parecer que estaba pensando en aceptar la oferta de aquella dama.

—Sí, eso suena como una oferta tentadora, —dijo Korra, —pero puedo pensar que tengo una mejor. Qué tal si digo "no" y ustedes me dejan salir de aquí.

La Dama hizo un suspiro de decepción detrás de su máscara y luego agregó:

—Que decepcionante, jovencita.

—Caramba, en verdad siento defraudarte. —Korra replicó sarcásticamente.

—Sin embargo, has fallado en darte cuenta de algo. —Dijo la Dama astutamente. —Has fallado en darte cuenta de que no tienes opción.

—¡Tu no me asustas! —Korra perdió los estribos, respondiendo furiosa. —¡Me rehúso a ayudarlos!

—Entonces dime, pequeña, ¿Cómo puedes rehusarte a ayudarnos si no puedes hablar? —La Dama preguntó en un tono bastante astuto pero seductor. La pregunta hizo que Korra se sintiera desconcertada, sin saber por qué.

Pero, poco después de la curiosa pregunta, Korra empezó a sentir una extraña sensación en la mitad baja de su rostro. Se sentía como si los músculos de su mandíbula se estaban apretujando. Las guardianas de pie, rieron disimuladamente entre sí, mientras miraban como la confusión de Korra crecía lentamente en pánico, con sus labios comenzando a sentirse suaves y pegajosos.

Korra intentó abrir su boca, pero sus labios empezaban a fusionarse entre sí. Miró con terror puro a la Dama y podría haber asegurado que aquella Dama estaba sonriendo malévolamente detrás de su máscara. Finalmente, los labios de Korra se cerraron por completo, causando que todo rastro de su boca desapareciera en absoluto.

Enloquecida por el miedo y sin posibilidad de usar su control de los elementos, Korra pegó un salto de su silla, agarrando el punto de su cara que alguna vez fue su boca. Trató de suplicar por ayuda, pero todo lo que se escuchó fue un "¡Mmmph!"

La Dama, sin perder más tiempo, chasqueó sus dedos hacia las guardianas y apuntó a Korra. Inmediatamente, las guardianas se abalanzaron hacia Korra y agarraron sus muñecas. Korra trató de luchar en contra de ella, pero sorpresivamente eran mucho más fuertes de lo que ella era. Korra hizo varias protestas ahogadas, pero las guardianas la ignoraron. Fue entonces que aquellas dos guardianas, ambas, agarraron la playera de Korra y con forcejeos empezaron a romperla, revelando su pequeño y azul brassier, que contenía sus pechos firmes y enseñando un gran escote. Luego, terminaron por romper por completo la playera, exponiendo su estómago tonificado y musculoso.

Korra hizo otra angustiosa y ahogada protesta, ante su playera siendo roída, pero entonces las dos guardianas usaron sus manos libres para hacer algo que ella no esperaba. Empezaron a usar sus manos libres para hacerle cosquillas. Sus dedos agiles se deslizaron arriba y abajo, adelante y atrás y por todo el estómago tonificado de Korra, junto a sus costillas y sus costados.

El cosquilleo tomó desprevenida a Korra, tornando sus protestas ahogadas en risitas ahogadas. Poco después, una de las guardianas usó su dedo índice para tocar, hurgar y hacer cosquillas en el sensible ombligo de Korra, haciendo que sus risitas ahogadas se convirtieran en una risa ahogada en toda regla.

Mientras le hacían cosquillas, Korra no se dio cuenta de que las guardianas la estaban conduciendo de regreso a la mesa. Una vez estuvieron cerca del mueble, las guardianas empujaron a Korra, haciendo que su espalda chocara contra la mesa. Antes de que pudiera poner resistencia y levantarse, las guardianas tomaron por la fuerza sus brazos y muñecas, sujetándolos con eficacia. Instantes después, entró una tercera guardiana a la celda y sujetó con fuerza los muslos de Korra y reteniéndolos también con suma eficacia. Korra trató de luchar, sacudiendo sus caderas y arqueando su espalada, pero fue inútil. Estaba perfectamente inmovilizada en la mesa.

La Dama, entonces se puso de pie y se colocó al lado de Korra y le dijo:

—Siento lo de la boca cerrada, pero realmente no tenías nada interesante que decir.

Korra, furiosamente trató de moverse de nuevo, pero las guardianas seguían manteniéndola inmovilizada. Entonces la Dama estiró uno de sus brazos y puso una de sus manos en el abdomen de Korra. Después introdujo uno de sus dedos en el ombligo de Korra, hurgando y haciendo movimientos circulares alrededor, haciendo que Korra gimiera y se retorciera.

—Pobre pequeña niña. —Dijo la Dama en un tono adulador. —Vas a ayudarnos, lo quieras o no.

La Dama le dio una gentil frotada al abdomen de Korra y posteriormente una pequeña palmada, como si tratara de decir que todo estaría bien. La Dama sacó lo que parecía ser un pequeño bolso monedero de su bolsillo. Abrió el monedero y tomó lo que había en su interior: una especie de pequeño y muy extraño dispositivo. Presionó un pequeño botón de aquel dispositivo y luego lo sostuvo a medio camino entre ella y Korra y empezó a ocurrir algo muy raro.

El dispositivo empezó, literalmente, a crecer y a cambiar su forma en una muy bizarra criatura orgánica. Primeramente, creció una capa limosa sobre el mismo dispositivo, como una crisálida. Luego empezó a moverse y retorcerse, tratando de liberarse. Mientras Korra miraba curiosa, finalmente aquello se liberó de su crisálida y Korra pudo ver que aquella criatura era una mezcla extraña de insecto, de escorpión y gusano, con un ojo rojo rubí y un montón de delgados filamentos que servían como tentáculos.

Aquella criatura colgó de la mano de la Dama por un par de segundos, antes de dirigir su atención hacia Korra. El ser hizo una especie de silbido y chillido y se retorció ansioso, como si quisiera arremeter contra ella. Los ojos de Korra se abrieron desmesuradamente de terror e hizo otra protesta ahogada, mientras aquella Dama se acercaba a ella, manteniendo a la criatura colgada de su mano y apuntando al escote expuesto de Korra.

—No pelees, pequeña niña, —dijo la Dama, —solo relájate y acéptalo.

Y con eso, la Dama soltó la criatura, justo en los pechos de Korra. Se retorció, enderezándose y se deslizó sobre los pechos de Korra y comenzó a arrastrarse, recorriendo el cuerpo de Korra, acercándose a su abdomen. Luego, aquellos delgados tentáculos se alargaron y se deslizaron sobre la piel del abdomen de Korra, causándole sensaciones de cosquillas, lo que hizo que ella se retorciera y soltara otras risitas.

—Que no te importe el cosquilleo, será más fácil para ti si te sometes. —Dijo la Dama.

Fue entonces cuando dos de los tentáculos de la criatura agarraron los lados del ombligo de Korra y expandieron la piel, dejando expuesto el centro sensible de su ombligo. Luego, uno de los tentáculos se movió, sondeando su ombligo, seguido rápidamente por otro tentáculo y luego otro y otro, hasta que por fin todos los filamentos se movieron dentro de su ombligo.

Al principio, aquellos tentáculos le daban cosquillas a Korra, causando que se retorciera y se riera más, pero de pronto se volvió muy desagradable para ella, cuando la criatura, de forma repentina, empezó a penetrar su ombligo, primero con la cabeza y después con el resto de su cuerpo, dándole la sensación de que su cuerpo estaba siendo violado.

Korra se sacudió salvajemente, mientras la criatura seguía penetrando profundamente su ombligo, con su cola moviéndose desenfrenadamente y haciéndole cosquillas a su abdomen por una última vez. Korra dejó salir un gemido sordo y arqueó su espalda, mientras la criatura finalizaba su entrada a su ombligo, con un ruidoso, pero erótico sonido de sorbido, desapareciendo dentro de su abdomen.


Korra despertó repentinamente, recordando aun a esa criatura que había entrado forzosamente a su abdomen, a través de su ombligo. Inmediatamente se incorporó de la cama, encontrándose que estaba descansando ahí y miró hacia su estómago, cerciorándose de que su abdomen y ombligo se veían perfectamente normales. Después, con sus manos palpó su rostro y sintió que su boca también estaba normal. Suspiró y volvió a acostarse, pensando que todo aquello fue un mal sueño.

¿O lo fue?


FIN...?


Notas finales: Espero hayan disfrutado de la lectura. Recuerden visitar a OnionDome, el autor original, en DeviantArt para esta y más historias de este tipo. Nos vemos en otra ocasión, ya sea como otro trabajo traducido, o uno original. ¡Saludos y hasta la próxima!