Les traigo hoy un nuevo ONE-SHOT, este shot particular lo escribí como pasatiempo y también como intento de practicar Lemon. Si a esta historia le va bien, tal vez le haga su propia serie, por que tengo varias ideas para esta historia particular.

Sin nada mas para decir, espero que disfruten esta nueva historia.


"Mansion Loud", Mississippi. 1829.

Era una agradable tarde de invierno en los campos de algodón aledaños a la lujosa mansión cuya pulcra arquitectura pertenecía a la del renacimiento griego con un pórtico de dos pisos de longitud completa. Las seis columnas dóricas emplazadas en la entrada están separadas por 12 pies (3,7 m) y cada una tiene 24 pies (7,3 m) de altura. La casa contaba con 2 pisos amplios, con una espaciosa entrada en la parte de adentro adornada con finas piezas de arte como cuadros al oleó y algunas bellas figuras de mármol en los costados, en la parte de abajo se encontraban un espacioso comedor y salón principal que se usaba para cuando había invitados o eventos sociales importantes, cuando se accedía desde la puerta principal a la casa lo primero que se veía era una hermosa escalera de madera de estilo barroco que conducía a las habitaciones de los amos de la casa. A las afueras de la casa había un hermoso jardín donde se podía apreciar plantas de hermosos colores y una que otra fuente de agua que servía de adorno para el jardín, así como varios árboles emplazados en los costados de diferentes tamaños, pero el predilecto de la familia era un curioso árbol emplazado a la derecha de la casa y era tan grande que llegaba al piso de arriba y se extendía un poco mas allá del tejado tocando la casa. Este árbol era un Sauce llorón que producía una agradable fragancia en épocas de invierno y en días de lluvia, y era el favorito de la familia que habitaba el lugar.

Más allá de la hermosa casa y el bonito jardín o mejor dicho en frente de la casa, dividido solo por un camino de tierra usada para las carrozas, se encontraba un campo de cultivo de aproximadamente 300 hectáreas, donde se producía el algodón como materia prima y también otras cosas como el tabaco, caña de azúcar, añil, arroz, pero el algodón era lo que más se cultivaba y trabajaba. Obviamente todo esto era propiedad de la familia dueña de aquella lujosa mansión que se veía imponente en el horizonte desde los campos de trabajo por los números esclavos que ahora mismo se encontraban trabajando la tierra. Pese a que era invierno, el clima no era implacable y el frio no impedía que los esclavos trabajaran cómodos.

La familia propietaria era una de las familias de comerciantes agropecuarios más importantes de la región, así como la más distinguida y de reputación intachable de la zona. Era una familia que estaba en aquella región desde hace 5 generaciones y por cada generación que pasaba el capital y prestigio de la familia crecía a pasos agigantados volviéndose casi aristocráticos por aquellas tierras. Estaba conformada por el matrimonio de Lynn Loud II y Rita Loud, ambos herederos de familias de empresarios textiles y agropecuarios que vieron oportuno la unión de su familia para extender mas su riqueza y reputación entre la burguesía local. Aquel matrimonio contaba con un único hijo, un joven muchachito taciturno que no le gustaba sobresalir entre sus pares, ni quiera en las fiestas o eventos que sus padres organizaban o eran invitados. Aquel joven tenía el pelo completamente blanco, producto de un ligero albinismo heredado de su abuelo materno, y era de una contextura delgada y considerablemente alto para ser un joven en sus 17 años recién cumplidos.

Aquel joven se llamaba Lincoln Loud y era el heredero de todo lo que había en el lugar: la mansión, el patio, las plantaciones y sobre todo: los esclavos. No era raro tener en aquel lugar mano de obra esclava como "empleados" en los campos. La familia disponía de más de una docena de familias de esclavos negros que, no solo trabajaban afuera, algunos también trabajaban adentro de la mansión como sirvientes y conserjes. Pero ahora mismo se encontraban en los campos, cultivando la materia prima que mantenía a flote los lujos de la familia Loud y todo lo hacían ante la atenta mirada del joven Lincoln que se encontraba viéndolos en la terraza de su habitación que daba contra el campo.

El joven Loud, tenía puesta una camisa blanca simple de seda y unos pantalones de algodón color azul oscuro y estaba apoyado contra la baranda de su terraza, viendo trabajar a los esclavos. En realidad, el joven no les prestaba atención a los imponentes hombres negros que, abrigados con sencillas camperas para el invierno, juntaban el algodón. Tampoco le prestaba mucha atención a las mujeres de piel negra que acompañaban a aquellos hombres en su actividad, claro que no. Sus ojos buscaban otra figura, otra persona que llevaba toda la mañana evadiendo su mirada de halcón. Cuando la encontró, no la volvió a perder de vista.

Era una hermosa mujer de piel marrón de tez muy clara, su cuerpo eran muy tonificado y musculoso por tanto trabajo físico y su cabellera lejos de ser como la resto, de una apariencia y textura que recuerda al mismo algodón que se cultivaba en la región, esta tenía una larga cabella de pelos enrulados que estaban atadas a una firme cola de caballo. Debido al frio llevaba un vestido de dama de color marrón con un pañuelo en la cabeza, pero ese vestido esta ligeramente holgado y se podía notar cuando el viento golpeaba su esbelta figura y el vestido se le levantaba.

La distintivo de esta mujer era su fuerza y tenacidad para hacer el trabajo físico, Lincoln le daba gracia hasta cierto punto como se tomaba estas actividades tan en serio y las hacia como por deporte. Ahora mismo la joven mujer estaba llevando a sus espaldas dos grandes canastas de algodón atadas en ambos extremos a un pedazo de tronco lijado y con ese tronco sobre sus espaldas llevaba una gran cantidad de algodón a la carroza donde era acumulada y llevada a la fabrica que se encontraba a pocos kilómetros de distancia.

Lincoln veía a la mujer ir y venir con sus canastas aunque no era el único asombrado, sus compañeros esclavos veían atónitos como su compañera cargaba semejante cantidad. En realidad no era necesario que lo haga, por lo general era las mujeres quienes cosechaban la materia prima y después los hombres hombreaban el material hasta la carroza. Pero esta chica no, ella cosechaba y hombreaba sola todo el producto y podía hacerlo en una cantidad considerablemente corto de tiempo y haciendo pocos viajes. Cuando estaba en su tercera carga, la mujer levanto la vista hacia la casa y choco miradas con el peli blanco en la terraza, haciendo que se detuviera con su pesada carga sobre sus hombros. Ambos se miraron fijamente pese a que tenían una considerable distancia separándolos, después de unos segundos estáticos Lincoln levanto la mano en señal de saludo para la joven mujer en el campo y esta simplemente continuo su trabajo, ignorando el saludo del peli blanco. Lincoln solo se apoyo sobre la baranda de su balcón de nuevo con una sonrisa y continúo viendo trabajar a los esclavos por el resto de la tarde.

Cuando se puso el sol ya era hora de abandonar los campos para los esclavos y cada uno se retiraba para descansar, pero los esclavos no dormían en la mansión, ellos tenían sus casitas de madera con techo de teja. Estas casas por lo general estaban divididas en dos secciones, cada una para albergar al menos dos familias y en la parte de adentro había, por lo general solo dos habitaciones, siendo el dormitorio y el comedor/cocina respectivamente. Estas cabañas no contaban con un baño, así que las necesidades de los esclavos se hacían afuera en una letrina de madera o cemento.

Por lo general los esclavos abandonaban solos el predio y se dirigían hacia sus casas, pero hoy un grupo de 5 esclavos que consistían en 3 mujeres y 2 hombres, se dirigían a la mansión antes de que oscureciera. En este grupo se encontraba aquella mujer con la que Lincoln había intercambiado miradas aquella tarde.

Este grupo se dirigió a la mansión y fueron directo a la parte de atrás de la misma. La parte de atrás consistía en un lavadero donde se limpiaba la ropa y más adelante estaba la cocina. El grupo al llegar al lavadero se cambiaron la ropa que usaban para trabajar los campos y se pusieron ropa mas "formal" de sirviente y se dispusieron a entrar en la residencia Loud para hacer sus queseares nocturnos.

Lincoln bajó por las escaleras para recibir al grupo de esclavos, pero el muchacho no se refería a ellos como esclavos o utilizaba términos despectivos para referirse a ellos.

-¿Cómo están chicos? Bienvenidos a la mansión Loud. – dijo sonriendo mientras se acercaba al grupo. Cada uno estaba parado firme, uno al lado del otro esperando las instrucciones. La chica que había visto Lincoln era la última de la fila, al lado de la otra mujer.

Este grupo consistía en gente de "confianza" entre los esclavos para la familia, al serles permitidas la entrada para trabajar en la casa.

- Amo Loud…. No tiene por qué recibirnos siempre, usted sabe que venimos todas las noches para trabajar aquí.- comento una de las mujeres de tez oscura, Flori una mujer con ligero sobre peso y de cara redonda.

-Ya les dije, pueden llamarme Lincoln. De todas formas mis padres no están aquí… - le dijo al grupo mientras se llevaba las manos a la espalda. –Bueno… chicos les quería decir una cosa rápida, es sobre su trabajó aquí en la mansión. – decía todo en un tono suave pero firme.

Los empleados ya eran habitúes de trabajar en la casa y la verdad no esperaban este comunicado. Todos tenían ojos preocupados porque pensaban que no iban a volver a trabajar más aquí y perder sus privilegios de trabajo (podían comer y dormir en la habitación de empleados una vez terminado los queseares).

-Los 5 hacen un trabajo excelente y la verdad, no me gusta verlos haciendo doble trabajo en el campo y después tener que venir aquí cansados para volver a trabajar. Así que tome la decisión de que ahora, los 5 van a vivir y trabajar en la mansión y ya no van a tener que trabajar más en las plantaciones. – dijo muy alegre Lincoln al grupo.

Los 5 tuvieron una mirada de incredulidad y tenían una sonrisa tonta en sus rostros, como si niños abriendo un regalo de cumpleaños se tratara. Todos menos una persona, aquella mujer que había chocado miradas con Lincoln, simplemente se mantenía neutral.

-Oh señor Loud… muchas gracias por su amabilidad. – dijo un joven vestido de mayordomo. Se llamaba Toby y era alguien delgado y alto, casi tanto como el mismo Lincoln.

-De verdad señor…. Se lo agradecemos. – dijo una de las mujeres con lagrimas en los ojos. Se llamaba Dori y era hermana de Flori.

-No tienen que agradecerme… Ya arreglé todo con mis padres y ellos están de acuerdo con que vivan aquí.- comento el peli blanco feliz viendo al grupo. – Y saben… Ya es algo tarde también. – Lincoln miro el reloj de péndulo emplazado a un costado del umbral de la puerta que conducía a la sala principal. –Ya van a hacer las 9 de la noche… saben, pueden retirarse por ahí e ir a descansar, sus habitaciones están en el fondo, cada uno tiene una habitación, por separado.- termino de decir Lincoln.

Todos se veían alegres y sorprendidos por esta noticia, no solo iban a poder conservar sus trabajos sino también podrían vivir en la mansión. Todos parecían muy alegres y con sonrisas tontas en sus rostros… todos menos la última mujer del grupo. Ella solo se veía neutra ante todas estas noticas y sus manos se encontraban juntas contra su vientre.

-Vayan chicos, pueden retirarse. Vayan a descansar. – en esto que dijo cada uno de los empleados empezaron a retirarse del lugar, directamente a sus habitaciones. Pero mientras cada uno se dirigía hacia el fondo de la casa, aquella mujer se encontraba firme en su lugar, para sorpresa de sus compañeros sirvientes quienes solo bajaron la mirada y se fueron sin decir nada más.

La mujer se quedó con Lincoln en aquella gran sala, ambos todavía se encontraban parados en los mismos lugares sin mover un musculo. Lincoln miro de arriba a abajo a aquella mujer. Era de una tez morena muy clara, resaltaba mucho del resto de sus empleados o los otros esclavos cuya tez era mucho más oscura, como el carbón. Ella llevaba una versión más elegante y cuidada de su vestido de dama y el pañuelo de su cabeza fue remplazo por un pañuelo blanco que hacia resaltar sus hermosas facciones.

Ambos se vieron a los ojos y esbozaron una ligera sonrisa cómplice mientras bajaban la vista. En esto Lincoln, sin decir nada, subió las escaleras con dirección hacia su habitación. La mujer se quedo quieta unos segundos más, hasta que prosiguió también subir las escaleras en dirección hacia donde su amo se dirigió.

-Puse tu ropa para lavar…. Bueno, mejor dicho la puse dentro de la fuente en remojo tibió y ahora la voy a cepillar con la tabla de lavar, para que se le quite el olor a transpiración. – dijo Lincoln a la mujer desnuda frente a él.

La chica se encontraba en el baño privado de la habitación de Lincoln, completamente desnuda y parada dentro de un fuente de madera. Ella misma con una fuente más pequeña y una jarra de agua se salpicaba largos chorros de agua caliente sobre su cuerpo de ébano claro, generando el distintivo vapor que deja el agua caliente. La familiaridad de usar aquella gran fuente para bañarse era producto de años de hacer exactamente pero con otra fuente considerablemente más pequeña y destartalada en su pequeña casa pasando los campos, también no quería la tinta limpia de los Loud.

Mientras se salpicaba, con sus manos se aseguraba recorrer todo su cuerpo, limpiándose cada parte y frotándose la suciedad con cada pasada. Mientras lo hacía, sus ojos se encontraban cerrados por el placer del baño caliente. No le contestaba a Lincoln o siquiera parecía importarle su presencia con ella en el baño.

-Sabes… puedes usar la tina si quieres, es más fácil y no tienes que estar tirando agua al piso – le dijo Lincoln queriendo sonar amistoso pero la joven todavía no le respondía. Ella seguía lavándose el cuerpo con agua caliente. –Hay jabón en la tina… recuerda usarlo siempre cuando te bañes… - le comento el peli blanco tratando de sacar reacción a la joven de tez oscura delante suyo. Sin resultados.

Lincoln solo bajó la mirada en señal de frustración y se arremangó las mangas y fue directo a la bañera para tomar el jabón de la tina. Era una barra grande de jabón blanco, pero sin los bordes cuadrados que lastimaban el cuerpo cuando se pasaba. Lincoln se acerco con el jabón a la chica que le estaba dando la espalda y cuando ya estaba a menos de un metro suyo, ella dejó de moverse, pero seguía sin voltear.

El vapor emanaba en el aire y el ambiente era bastante caliente de por sí, Lincoln podía ver toda la parte de atrás de la joven, su firme trasero en forma de durazno se revelada ante él y una espalda musculosa pero femenina también era imponente ante el joven peli blanco. Lo distintivo de su cuerpo era unas pecas que se asomaban por su cuerpo, en todas partes la verdad. Le hacía acordar a las que el mismo tenía en el suyo y les resultaba bonitas. La chica seguía dándole la espalda pero esta temblaba ligeramente, no por el miedo… sino porque su cuerpo empezaba a enfriarse.

-Tengo frio… -alcanzo a decir por lo bajo con un tono semi-grave pero aun así su voz sonaba bastante armoniosa. Volteo para ver a Lincoln por el hombro y su expresión era más de ¿aburrimiento? Que de otra cosa. –Si vas a pasarme el jabón hazlo ya… quiero terminar mi baño antes de irme a acostar. – esto último lo dijo con un tono agudo muy relajado mientras que al mismo tiempo su expresión se relajaba también.

Lincoln acató las órdenes de la morena y empezó a frotarle el jabón lentamente por su tonificado cuerpo. El jabón estaba un poco frio por lo que la chica pego un saltito cuando hizo contacto con su cuerpo. Sus ojos estaban cerrados y sus manos se levantaban por el aire, dejando que Lincoln haga su trabajo. La manos del peli blanco recorrían el cuerpo de la mujer con mucho cuidado pero continuamente, asegurándose de limpiarla toda, recorriendo sus espalda, sus caderas y pasando por su trasero a la cual Lincoln frotaba con suavidad como su estuviera puliendo una barra de oro. La chica suspiraba y daba ligeros gemidos de satisfacción por las manos de Lincoln enjabonando su cuerpo.

Aparto sus manos un segundo para hacer mas espuma con el jabón y dejar caer el mismo sobre la alfombra de baño y proceder a trabajar la parte de adelante del cuerpo de aquella mujer. Lincoln primero empezó recorriendo el estomago con sus manos, después paso brevemente por sus firmes muslos para ir subiendo cada vez mas. No notó en ningún momento cuando la joven había tomado la jarra de metal con agua caliente con sus manos.

Lincoln mientras subía pudo sentir el tacto con sus manos jabonosas de 2 montículos que sobresalían sobre el pecho de la joven, era ligeros y le cabían completamente en la palma de sus manos pero eran suaves al tacto y el roce con sus pezones erectos le daban una sensación agradable no solo a la mujer sino al propio Lincoln, que empezaba a tener una erección. Sin importarle que su ropa se mojara también, se pegó a la joven por atrás, haciendo que su ropa de seda se pegara el bello cuerpo mojado de la joven negra. La chica gemía por las manos del peli blanco sobre sus cálidos senos y mientras Lincoln estrujaba gentilmente sus pechos, la joven mientras sostenía la jarra con agua exclamo:

-Sabe… "amo", si tanto quiere bañarse conmigo… lo hubiera pedido desde el principio. – termino de decir esto y la joven se tiró el agua caliente sobre sí misma y Lincoln, empapando a ambos y generando más vapor en el ambiente.

Lincoln ahora estaba totalmente empapado y la joven volteó para ver al peli blanco con una sonrisa burlona en su rostro. Lincoln todavía seguía sujetando el cuerpo de la joven contra el suyo.

-Te gusta arruinar el ambiente ¿O no, Lynn?- exclamo con gracia e ironía el peli blanco mientras se apartaba el agua que le escurría en la cara.

-Es tu culpa por abrazarme todavía vestido, te hubieras quitado la ropa y juntos podríamos haber tomado un baño Linc.- contesto la chica de nombre Lynn dejando caer la jarra vacía y poniendo ambos antebrazos en los hombros de su "amo".

-Supongo que tienes razón, deja que me la quite- decía Lincoln apartándose para quitar la camisa mojada y revelar un delgado cuerpo que poseía cierta masa muscular.

-Mmm estuviste haciendo ejercicio Linc por lo que veo.- comento Lynn tocando el pecho ligeramente marcado y peludo de Lincoln. El pelo en su pecho era efectivamente blanco.

-See… estar todo el día mirando por la ventana te trabaja muchos los músculos.- ambos rieron ante el chiste Lincoln y después de mirarse fijo unos segundos contemplando las facciones del otro, se unieron en un beso apasionado que volvió a calentar el ambiente.

Ahora ambos estaban desnudos y unidos en un cálido abrazo mientras sus lenguas luchaban unas con otras y sus manos acariciaban el cuerpo de su pareja, sus manos manoteaban y apretaban el cuero del otro intentando sujetarse para mantener cada uno lo más cerca posible del otro. Rápidamente Lincoln tomo la jarra de agua caliente que quedaba y entró a la gran fuente de madera con Lynn y se tiró agua arriba de sus cabezas bañando a ambos.

Entre risas ambos se apartaban el cabello y se contemplaban mutuamente, ambos se volvieron a unir en un abrazo y después de en un silencio de segundos, Lynn dijo:

-Mmm ¿esta noche el amo va a querer mis… "servicios" en su habitación? ¿O prefiere mostrarme mi nueva habitación?- decía Lynn mirando fijamente a los ojos a Lincoln.

-No me digas "amo"…. Odio eso- dijo de mala gana por la bajo Lincoln.

-Ya se Linc… pero bueno, tu… eres mi dueño y lo sabes. – dijo bajando la cabeza Lynn mientras abrazaba a Lincoln y después volvió a levantarla. –No podría irme a ningún lado si no estás conmigo- dijo con una ligera sonrisa al peli blanco. Había cierta inocencia en sus palabras, como las palabras de un niño.

Lincoln sabia que Lynn nunca había salido de la plantación, tal vez conocía el pueblo aledaño donde llevaban el algodón pero toda su vida la paso aquí, en esta región donde solo una minoría acaudalada vivía a expensas del sufrimiento y la explotación de otro grupo que estaba tan disociado que no entendía o comprendían la vida más allá de estos campos o siquiera la suya propia. Carajo, Lynn ni siquiera sabía leer ni escribir y trabajaba desde los 9 años en el campo, pero siempre tuvo a Lincoln, toda su vida prácticamente. Su familia era dueña de la familia de Lynn y esta cuestión es que su madre fallecida decidió ponerle el nombre "Lynn" en honor al patriarca Loud. Lincoln tenia recuerdos vagos de la madre de Lynn, por un lado era su "madre de leche", termino regional para describir a una empleada que amamanta un niño que no es suyo ante la imposibilidad de la madre biológica de hacerlo por su cuenta y por otro, su madre de leche siempre traía a Lynn consigo y los Loud parecía que no tenían problemas en dejar que ambos se relacionaran o jugaran juntos. ¿Qué dirían ahora si los vieran ahora, llevando su amistad a otro nivel? Tal vez pensarían que haberlos dejado tantos tiempos juntos, no fue una buena idea, pero a Lincoln no podía importarle menos.

El peli blanco rompió el abrazo para sorpresa y un poco de tristeza de Lynn, que se puso a tiritar del frio al estar bajando la temperatura. Lincoln sabia esto, porque también empezaba a sentir frio y en eso fue a la bañera, tomo las 2 toallas grandes que estaban al lado de la tiña y con una de ellas envolvió a Lynn como un gran capullo, cubriendo su trabajado cuerpo de los senos hasta los muslos. Lincoln también se puso a secarse y cuando terminó, puso su toalla en la cabeza de Lynn para secarle el pelo. Esto pareció molestar un poco a la mujer morena.

-Oye… puedo hacerlo sola – dijo en un berrinche como si fuera una niña y tomó la toalla para secarse por su cuenta.

-Cuando termines te espero en el cuarto, voy a prender el fuego de la chimenea- dijo con una sonrisa mientras se despedía.

Cuando salía Lincoln se patino con el mármol resbaladizo del baño y avanzo unos centímetros hacia adelante con una sola pierna y de no haberse apoyado rápidamente con la otra, se hubiera ido directamente al suelo. Lynn contuvo su riza llevando la toalla a su boca. Lincoln simplemente se recompuso y simplemente salió sin voltear del baño, ahora su temperatura había aumentado pero por la vergüenza.

Una vez que Lynn termino de secarse salió del baño envolviendo su cuerpo en las toallas. Su hermoso cabello negro le colgaba húmedo sobre sus hombros. En el umbral de la puerta podía ver a Lincoln intentando prender la llama sobre los leños sin éxito. Lynn dejó salir un poco de aire y se dirigió hacia donde estaba el peli blanco, todavía descalza.

-Mira… deja que te ayude Linc.- comento la morena

Lynn tomo el mechero que tenia Lincoln y con su mano libre tome un poco de las cortezas de los leños y los puso debajo de los mismos, cerciorándose de dejar un hueco en el medio. Después de esto tomó un poco de aserrín que quedaba en el canasto de leños al lado de la chimenea y la colocó en el hueco sobre la corteza, prendió el mechero y una llama pequeña empezaba a hacerse camino sobre la madera.

Lincoln miro fascinado la escena y volteo a ver a Lynn que lo estaba mirando con una sonrisa más cálida que el fuego recién prendido. Lentamente el fuego empezaba a consumir los leños dispuesto en la chimenea hasta cubrir completamente los pedazos con el fuego.

-Gracias Lynn… la verdad soy un asco con estas cosas sencillas del hogar- dijo Lincoln a la mujer en frente suyo. El peli blanco se había cambiado antes de intentar prender el fuego pero tenía un juego de ropa similar al que tenia puesto en el baño.

-Lo sé Linc, estas cosas no son lo tuyo… - comentó la morena poniéndose en frente del fuego y sacándose la toalla para secarse con el calor de la llama de la chimenea.

Lincoln contempló el escultural cuerpo de Lynn, firme y tonificado por el trabajo pero suave al tacto por el baño de recién. La morena empezó a estirarse mientras simulaba ignorar a Lincoln para volver a quedar de espaldas contra él como lo hizo en el baño hace unos minutos atrás. Lincoln sin decir nada se acerco por atrás a la morena y envolvió ambos brazos sobre su cuerpo, meciendo lentamente a Lynn con su cuerpo, ambos con los ojos cerrados y disfrutando el calor del otro.

-Eres tan hermosa… - dijo Lincoln a la morena con un susurro al oído. Ella no le contestó de inmediato, simplemente tomo su mano y guió al peli blanco hacia la cama. La cama de la habitación era una gran cama matrimonian de doble colchón de plumas de ganso que tenía un conjunto de sabanas de seda y cobertores de lana para el frio.

Lynn apartó las frazadas y las sabanas y se metió dentro de la cama, hizo una mueca al sentir el frío tacto de la tela contra su cuerpo caliente, pero lentamente empezaba a adquirir la temperatura deseada para su cuerpo. Ella completamente tapada ahora se volteó para ver a Lincoln que todavía seguía parado al lado del borde de la cama. Lynn se movió para el otro lado de la cama y con un gesto invito a Lincoln a entrar.

-¿Va a acompañarme amo Loud? Hace un poco de frío en su cama… - dijo con una sonrisa astuta abriendo las sábanas para que Lincoln se metiera.

-No me digas Amo- dijo Lincoln rápido mientras se sacaba apresuradamente la ropa.

El peli blanco se metió en la cama con la morena y ambos se juntaron para compartir aun más el calor que empezaba a surgir entre las sabanas. La piel de ambos era suave al tacto por el baño y Lynn olía a una fragancia dulce por el jabón con el que Lincoln la había bañado hace pocos minutos atrás. La manos del peli blanco estaban frías al tacto en los muslos de la morena y ella dejaba salir aire al sentir el frio rose pero su expresión rápidamente cambio al sentir como la mano de Lincoln no solo empezaba a volverse mas cálida sino que podía sentir como estrujaba la piel con la mano. Lynn solo se limitaba a poner las manos en el pecho de Lincoln. Ambos se miraron por unos segundos con sus rostros tocándose las narices, la habitación estaba completamente oscura salvo por la llamarada de la habitación que iluminaba solo una porción de la habitación. Lincoln empezó a besar tiernamente el rostro de Lynn mientras ella bajaba la mirada, empezó por la nariz, luego la mejilla, después su mentón para terminar en un beso en los labios trayéndosela consigo en un abrazo mientras Lynn lo sujetaba firmemente mientras correspondía el beso.

Ambos cuerpos se contorsionaban y acariciaban al ritmo del otro y los besos se intensificaban con forme la lujuria de ambos empezaba a subir. Lincoln recorría el cuerpo completo de la morena mientras lamia, besaba y chupaba la piel de ébano de la mujer, bajando y subiendo a un ritmo constante para que no quede ningún lugar sin besar. Lynn solo se perdía entre el placer que le daba Lincoln y las cómodas sabanas de seda que la envolvían. Lincoln bajaba hacia el pecho de Lynn con cada beso y cuando llego a sus senos, empezó a lamerlos como si de un caramelo de chocolate se tratara, para después chuparlos en frenesí como si intentara sacar leche de ellos. Lynn apoyó su nuca contra la almohada empujando cada vez más profundo en ella mientras los gemidos y exhalaciones de ella se hacían cada vez más agudos y largos. Sus ojos estaban cerrados y sus pequeñas pero fuertes manos estaban ahora sobre la cabeza de Lincoln sujetándolo y tirando un poco de su cabello. El peli blanco mientras mantenía su rostro en el pecho de Lynn se subió arriba de ella y Lynn todavía entre gemidos movió sus piernas y engancho a Lincoln con ellas, evitando que saliera de ella.

Lincoln se irguió sobre Lynn con sus brazos y bajó la cabeza para verla a ella, quien tenía sus brazos extendidos sobre la cama mientras recobraba un poco de aire. Sus pezones estaban completamente erectos y una línea de sudor se notaba en su frente por el calor. Ella abrió un poco los ojos para ver a Lincoln quien la contemplaba con una expresión neutra, como si estuviera grabando en su mente el bello rostro de Lynn, que tenía unos gruesos labios, una nariz ligeramente chata pero recta con ojos grandes color canela y varias pecas que se perdían en la negrura de su piel. La morena tomó el rostro de Lincoln con ambas manos y lo bajo de nuevo a su pecho y volvió a sostener su nunca con sus manos, esta vez sin dejarlo salir de nuevo.

Lincoln se acomodo mejor sobre Lynn y con su mano derecha tomó su pene erecto y lo guió hacia la entrada de Lynn. La morena se acomodó también y abrió mas sus piernas, sus cuerpos cálidos y un poco sudorosos vibraban por la ansiedad de lo que iba a pasar a continuación. Lincoln pudo alcanzar su meta y penetro dentro de Lynn, ambos tiraron hacia atrás sus cabezas con un gemido grave por la sensación que les causaba. Aunque no era la primera vez que tenían sexo, si había pasado cierto tiempo desde la última vez que estuvieron juntos y la sensación de volver a estar juntos ayudaba a que la unión se sintiera más placentera.

Lincoln empezó a envestir lentamente a Lynn todavía con su rostro contra su pecho y Lynn mordía sus labrios mientras recostaba su barbilla en la cabeza de Lincoln y subía sus brazos cada vez más para dejar sus antebrazos sobre la nuca de Lincoln.

Las patas de la cama empezaron a hacer el distintivo sonido chirriante de ser arrastradas hacia atrás y hacia adelante una y otra vez mientras el respaldo de la misma golpeaba la pared. Lincoln se dio cuenta de esto y empezó a bajar la intensidad para evitar hace un escándalo y despertar a los habitantes del piso de abajo. Las envestidas se hacían cada mas continúas y un sonido de la fricción empezaba a sonar cada vez más húmedo y los gemidos empezaban a cobrar más intensidad hasta sonar a gritos pequeños. Lynn abrazaba con más fuerza a Lincoln y el peli blanco incrementaba más su fuerza dentro de Lynn y en un segundo de descuido de la morena Lincoln logró zafarse de su agarre y con sus brazos ahora envolvió a Lynn que se encontraba acostada debajo de el para impulsarla todavía mas contra suyo.

-Lynn…. Demonios, se siente tan bien…- murmuro entre dientes Lincoln con los ojos cerrados sobre la morena.

-¡Lincoln!- se le escapo su nombre como un gemido ahogado. Ella ya estaba a punto de llegar, solo faltaba un poco más.

- Ya casi… Lynn, ¿te importa si…?- Lincoln antes de terminar fue besado por Lynn cuyo rostro ahora estaba cubierto de sudor y su hermoso cabello con rulos estabas desordenado en la almohada y algunos mechones cubrían sus cuerpos.

-No tienes que pedirme permiso, tonto… Tu sabes que puedes hacer lo que quieras conmigo Linc…- la morena vio a Lincoln a los ojos mientras envolvía sus piernas contra Lincoln firmemente.

El peli blanco se limitó a mirarla para incorporarse más sobre ellas y mientras daba las ultimas envestidas rápidas contra la morena, el orgasmo de Lynn ya estaba cerca y no se lo contuvo. Lynn ahogo un grito en un esfuerzo por no hacer ruido, mientras su boca se ensanchaba por el orgasmo alcanzado y su cuerpo temblaba para desfallecer sobre la cama todavía con Lincoln sobre ella. El peli blanco lanzó un gemido agudo mientras su cuerpo se ponía rígido sobre Lynn y con un espasmos casi doloroso, dejo libre la carga que tenia acumulada desde hace semanas del último encuentro que había tenido con Lynn, mientras la morena con su últimas fuerzas lo sujetaba firmemente con sus piernas sobre sus caderas, para después aflojar el agarre dejando caer las piernas sobre la cama. Lincoln continuaba bombeando dentro de Lynn y después de 3 suaves envestidas mas termino completamente dentro de ella para recostarse a su derecha saliendo de su agarre y de encima de él. Ambos amantes se pusieron recobrar el aliento mientras sus cabezas se volteaban para mirarse entre sí, con una risa cómplice ambos se besaron en la boca para reafirmar lo que acaban de hacer, mientras con sus manos se apartaban el sudor y levantaban un poco las frazadas para quedar únicamente con la tela de las sabanas de seda como única manta que los envuelve.

Las sabanas estaban envolviendo los cuerpos de los amantes mientras el fuego de la chimenea de la habitación mantenía cálido el abrazo que envolvía a la pareja. Lynn se había acurrucado contra Lincoln y el peli blanco abrazaba por atrás en cucharita a la morena mientras ambos miraban a la nada oscura contra la pared de la habitación. La cabeza de Lincoln estaba contra la nuca de Lynn y su brazo izquierdo acariciaba las caderas desnudas dentro de las sabanas de la morena y su otro brazo estaba extendido de forma que sujetara la mano igualmente extendida de Lynn sobre el respaldo de la cama.

-¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez….? ¿Casi un mes?- preguntó Lincoln para la morena. La respiración de Lincoln contra su nuca le daba cosquillas.

-Tal vez… no conté la verdad- decía simplemente la morena mientras intentaba conciliar el sueño. Todavía siendo abrazada a Lincoln. El peliblanco pudo notar cierta frialdad en Lynn y se preguntaba por qué estaba si, era raro verla tan callada y pasiva.

-Lynn… por fin lo logreé, pude convencer a mis padres de que vivas aquí… ¿No estás feliz? Por fin estamos juntos- exclamo Lincoln para la morena.

-Solo cuando ellos no estén…- dijo secamente Lynn sin mirar a Lincoln.

La morena tenía razón, ella a duras penas podía ser considerada "sirvienta" de la familia y su estadia era proporcional a la cantidad de trabajo que podía hacer y como lo hacía, siempre y cuando la familia Loud lo precisara. Si se llegaran a enterar de la relación, Lincoln seria desheredado o tal vez Lynn ejecutada o vendida a alguien más y las posibilidades eran muchas al tratarse de una unión considerada ilegal ante la ley por estas tierras.

Lincoln intentó poner a Lynn derecha para verla cara a cara pero la morena no se dejaba y Lincoln no tuvo mejor opción que girarse sobre ella torpemente en la cama para poder verla como queria. Cuando lo hizo, ambos hicieron un gesto de fastidio pero dejaron salir una pequeña risa ante tal situación. La pareja quedo cara a cara mientras se veían fijamente a los ojos pero los de Lynn escapaban a los del peli blanco.

-Hey… - dijo Lincoln como saludo.

-Mmm…- le respondió Lynn apartando la vista.

-Yo… quería mucho este momento Lynn… no solo el sexo, tu sabes que eres especial para mí. – le dijo mientras ponía su mano sobre su hombro. La morena sentía el tacto cálido de su mano.

-¿De verdad…?- preguntaba Lynn, sintiendo como su garganta se cerraba. –Entonces… ¿vamos a seguir teniendo sexo aun cuando tu esposa esté presente en la casa?- dijo amargamente la morena ahora si mirando fijamente a Lincoln a los ojos. El peli blanco solo alcanzó a darle una mirada de ojos bien abierto.

-¿Cómo sabes que… ?- pregunto Lincoln antes de ser interrumpido por Lynn quien se apartó de su agarre y se levantó un poco de la cama, revelando sus senos por sobre la tela de seda.

-Oh Lincoln, puede que no sepa leer o escribir pero escucho muy bien lo que se comenta en el campo, y me entere por los jardineros que tus padres te van a casas con una… -Lynn se mordió el labio antes continuar porque no quería irse enojada. -… chica blanca de tu misma sociedad- dijo apartando las sabanas para salir de la cama, cosa que extraño a Lincoln y lo puso en alerta.

-¡Espera! ¿A dónde vas?... Pensé que íbamos a pasar la noche- dijo poniéndose de pie también.

-Y lo hicimos ¿o no? Ya te di lo que querías. – Lynn se envolvió la sabana de repuesto que estaba sobre la silla al lado de la cama. No tenía ropa, así que con esto debería bastar para volver a su habitación.

-¿Cómo lo que "yo quería"?... ¡Los dos queríamos esto! – se defendió Lincoln de algo que le sonó acusatorio.

-Y lo hicimos Lincoln… ahora quiero irme a mi habitación, ¿está en el piso de abajo, no?- Lynn se alejaba de la cama para ir hacia la puerta, en eso Lincoln la freneó antes de que pudiera continuar.

-¡Lynn! Espera…. Óyeme, no te vayas a si como así… -dijo mirando a la mujer morena que estaba en frente suyo. –No quiero estar separado de tu Lynn, por favor…. Yo… tú sabes que… te amo ¿verdad?- le dijo Lincoln con una débil sonrisa directamente a los ojos.

Lynn solo hizo una mueca de fastidio y bajo la mirada para volver a ver a Lincoln y con un nudo en la garganta y con lagrimas asomándose, se mantuvo firme y le contestó al peli blanco.

-Lincoln… tú sabes muy bien que no hay nada de amor en lo que hacemos… Ya me lo dijo mi mama hace muchos años antes de morir – se detuvo en seco para tomar aire antes de continuar y se puso a relatar lo que le dijo su madre hace mucho tiempo – "Te van a desear porque eres la novedad… porque les perteneces y pueden hacerte lo que quieran contigo… Si llega el momento, solo dales el gusto y te dejaran en paz"- termino de decir Lynn a un atónito Lincoln, quien empezaba a enojarse con la morena.

-¿De verdad piensas eso de mi…? ¡Nos conocemos desde pequeños y prácticamente crecimos juntos!- le replico Lincoln a Lynn ante lo que le dijo ella segundos antes – Eres la persona más importante para mí en todo este maldito campo y la única razón… por la que todavía sigo aquí Lynn… yo te amo.- admitió Lincoln tratando se acercarse a la morena para besarla pero ella aparto su rostro para mirar fijo al peli blanco con mirada molesta. Sus ojos empezaron a derramar lágrimas.

-Tú no me amas Lincoln… tienes que aceptar ese hecho y continuar con tu vida… ya paso el tiempo para esto que tuvimos y es hora de que hagas la vida de familia que debes hacer- Lynn se dio la vuelta rápidamente y salió de la habitación evitando que Lincoln la tome para evitar que se vaya.

La puerta se cerró justo ante Lincoln evitando que lo golpeara en la cara pero la imagen que le daba la puerta a unos centímetros de su cara era suficiente para reflejar el sentimiento de derrota y pérdida que sentía el peli blanco ahora mismo. Decidió no ir por Lynn, ahora mismo ella ya debió estar bajando las escaleras para dirigir a su nueva habitación, tal vez mañana pueda hablar con ella pero ahora mismo no era bueno molestarla. Lincoln caminó un poco por la habitación y se detuvo ante la chimenea de leña de su habitación, el fuego chispeaba todavía mas y no parecía que iba a detenerse pronto.

Lincoln se detuvo a pensar en lo que ella le había dicho y consideró que por un momento si ella tenía razón o no ¿El la amaba? ¿O el hecho de ser técnicamente su dueño lo ponía en una posición ventajosa que se traducía en explotación? ¿O simplemente le gusta jugar con ella? Era difícil saberlo para el peli blanco que paso toda su vida con la joven, desde que eran pequeños incluso jugaban juntos en el patio ante la mirada atenta de Celie, la madre de Lynn y "ama de leche" de Lincoln. El miraba como un igual a Lynn a su madre quien cariñosamente llamaba Nana, a decir verdad en su niñez llego a conocer más gente de color que gente blanca, incluso sus padres no parecía importarles que su único hijo pasara más tiempo jugando con los esclavos que relacionándose con gente de la alta sociedad. Después la realidad lo golpeó de lleno cuando se entero de todo a medida que fue creciendo y como funciona la realidad donde vivía, gente como el eran los "amos" de gente como Lynn y Celie y como esa gente vive alejadas de sus amos a menos que ellos las necesiten. Lincoln se sintió asqueroso de repente, por el hecho de que Lynn pensara que la esteba usando o algo por el estilo. Su relación podría haber sido confusa pero siempre estuvieron el uno para el otro. El peli blanco fue a acostarse para calmar sus pensamientos pero para desgracia suya la cama quedo impregnada con la fragancia y olor corporal de Lynn. Mientras respiraba el olor de la mujer que amaba o al menos juraba amar reposó su cabeza sobre su almohada esperando poder conciliar el sueño.

Tal vez mañana si se levanta temprano puede llegar a encontrarse con Lynn antes de sus queseares y contarle los planes que tenia para ellos dos y la plantación, era algo ambicioso pero lo venia pensando desde hace años ya, pero los últimos acontecimientos sobre su boda planeada y trabajo precoz con el negocio familiar lo mantenían alejado de estos planes pero estaba seguro que él, el llamado "hombre del plan" iba a lograr: poder concederle la libertad a Lynn y casarse con ella lejos de la prisión de los campos de algodón.

FIN


Aquí termine este peculiar fanfic, espero que les haya gustado y si les gustó díganme: ¿les gustaría que haga una historia completa con este fic?

Vayan y vean mis otros fic y ONE-SHOTs si les gusto esta historia. Tengo mas historias y shots como estos a la espera de ser publicados.

Sin nada mas para decir.

Nos vemos

MXRgrunt