Todos los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad exclusiva de Rumiko Takahashi, pero teniendo en cuenta que no voy a sacar ningún bien económico con esto solo lo hago pura diversión.


Eran como las 4 de la mañana en Nerima. Todo el mundo se encontraba durmiendo. No todo el mundo, ya que un grupo de jóvenes se encontraban en la entrada de una casa de alguna de ello.

"Es necesario que se vayan tan temprano". -decía una alegre Yuka.

"No es temprano Yuka, ¡Son las 4 de la mañana!". -dijo con molestia Akane". "Además Ranma no está bien.

"¿Quién no está bien? Jajaja. Ese tal Ranma es un aguafiestas. Hip Jajaja". -reía con diversión el chico de la trenza.

"¿Lo ven?". -decía mientras que sujetaba a Ranma, que de cualquier momento a otro se encontraría con el suelo.

"Noooooo, sí estoyyyyy bien, Akane". -le dijo sonrojado producto del alcohol.

"No, no lo estás. Nos vamos". -dijo con autoridad.

"Akane". -al llamado de Sayuri la chica se volteó. "¿Tú estás bien?". -le preguntó con preocupación.

"Por supuesto, sólo fueron dos vasos". "sonrió. La verdad es que la chica sólo había tomado dos vasos de alcohol, pero los suficientes para mantenerla un poco mareada, pero podía hacerse cargo del maltrecho Ranma. "Nos vemos mañana". -se despidió, mientras que tomaba con fuerza a Ranma que estaba cediendo a las leyes de gravedad.

"Es una lastima que se fueran". -decía una chica desde una de las ventanas de la casa. "En el estado como está Saotome, hubiese sido más fácil atraparlo". -alzó los hombros con indiferencia y volvió a la fiesta.

En efecto, el joven heredero de la dinastía Todo Vale sí había bebido unas cuantas cervezas, cosa que lo tenían mareado, pero nada más.


Akane acaba de llegar a su casa, entra con sigilo para no despertar a nadie, sus esfuerzos tuvieron recompensa hasta que.

"¡Woaw! ¡Qué tétrico está esto!". -dijo asombrado mientras que su semblante era sombrío.

"¡Shisssssss! Vas a despertar al resto de la familia". -dijo mientras le tapaba la boca al chico con su mano derecha. La chica espero hasta sentir un ruido que viniera de los dormitorios, pero nada pasaba. "Que extraño". -susurro al notar el silencio que reinaba en toda la casa.

"¿Qué haces?". -dijo al momento en que retiraba su mano de la boca de Ranma, al darse cuenta que el chico la había besado.

"Es que quería saber que gusto tenía". -dijo con inocencia, luego se acerco al rostro de la chica. "Yo tenía ganas de besarte. Hip!".

"Tu hueles a alcohol!". -decía mientras se alejaba del rostro del muchacho, al minuto noto una papel que reposaba en la mesa de la sala. "¿Qué será?".

"Es un papel, que no ves. Hip!". -dijo sentándose junto a la chica. La chica de corto cabellos no le dio importancia a las palabras de Ranma y abrió con curiosidad el papel, donde comenzó a leer en voz alta.

"Akane: tú padre, Genma y yo, nos tomamos la libertad y fuimos a una termas que están en los limites de la cuidad. Cuídense. Nodoka. P.d.: el maestro Happosai está con nosotros". - la chica termino de leer.

Luego unos pensamientos invadieron su mente. "Nabiki, estaba en la Universidad, Kasumi con su esposo de vacaciones, eso significaba que ellos".

"Estamos solos". -dijo con picardía el joven de la trenza a su prometida.

"Ya lo sé". -giro su cabeza encontrándose con el rostro de Ranma a escasos centímetros que el suyo. "¿Qué sucede?". -preguntó mientras que un rubor parecía en sus mejillas.

"Sólo estoy viéndote, Akane". -le sonrió sensualmente. "Te has puesto muy linda Akane. -dijo mientras que tomaba el mentón de la chica, para observarla con más precisión. "Sí, tus 18 años te sientan muy bien". -esta vez comenzó a acariciar el rostro de la chica, la cual se sonrojaba más.

"Ya, Ranma, deja de hacer esto, estás borracho". -trataba de alejar el cuerpo de Ranma que cada vez estaba más cerca que el suyo.

"Es que no te gusta esto". -le pregunto a la vez que acariciaba el cuello de la chica, que se estremecía con cada caricia. "Yo veo que sí". -sonrió con satisfacción al notar como la chica cerraba sus ojos por sus caricias.

"Ranma". -dijo en un susurro.

"Si". -su voz sonaba calmada, relajada pero sobre todo muy sensual. "¿Huh?". -dijo al notar como la mano de la chica se encontraba en su brazo con el que le acariciaba.

"Estás borracho, tú no eres así, nunca me tratas así". -esto ultimo, lo dijo con cierta tristeza. "Es mejor que vayamos a dormir". -se levanto. "¿Quieres que te ayude a ponerte de pie?". -le dijo con dulzura.

"No, no te preocupes, déjalo, yo puedo sólo". -y dicho esto el chico se levanto.

"Veo que ya se te está pasando el efecto del alcohol". -sonrió con tranquilidad. "Buenas noches, Ranma". -le sonrió y se dirigió a su habitación.

"¿Cómo puedo ser tan cobarde, mira que esconderme tras el alcohol?". -pensó el chico de la tranza que caminaba pesadamente hacia su cuarto.


Akane está sentada sobre su cama, abotonándose el ultimo botón de su pijama, una vez terminaba la tarea la chica lanza un suspiro lastimero.

"Sí, soy una estúpida, lo que tuve de detenerlo". -sonrió de medio lado, luego su semblante se volvió serio. "Pero ese no era Ranma y así no me gusta tenerlo". -su cara mostraba la verdad de aquellas palabras, ella nunca seria capaz de abusar de él, nunca, aunque eso significare que nunca podría estar con él. Una pequeña lagrima de dolor corrió por su mejilla, la chica se levanto para acostarse y al hacerlo tuvo un mareo. "¡Cielos! Todavía no se me pasa el efecto". -no le dio importancia y se disponía a dormir, cuando siente como su puerta se abre de golpe, la chica salta de su cama del susto. "¿Ranma?". -pregunto al ver la silueta agitada del muchacho en la puerta. "¿Qué haces aquí?". -por una respuesta, del joven se acerco con paso decidido hacia donde estaba la chica, una vez que llego a ella se sentó en la cama.

"Akane". -dijo para después apoderarse de los labios, de una muy sorprendida Akane, que todavía no reaccionaba, luego de que Ranma rompiera el beso la chica lo miró con extrañeza.

¿Qué haces?". -Ranma sólo la miraba, calmado, sin moverse ni un centímetro del rostro de la chica. (Acaso le gusto a Ranma) un rayo de luz cruzo por su mente. "Estás borracho Ranma, por favor". -pero una vez más sintió los cálidos labios del joven sobre los suyos. La chica sentía como la calidez de Ranma la inunda por completo, no se resistió más y se entrego a esa sensación que Ranma había descubierto en ella. Akane rodeo con sus brazos el cuello del muchacho, quien sonrió cuando vio que Akane correspondía sus besos. "Te amo, Ranma". -dijo entre besos, el chico sonrió, mientras que con su peso acostaba a Akane sobre su espalda, luego de unos intensos besos, los ojos azul grisáceos iluminaron la cara de la chica.

"Yo también te quiero". -y al decir esto el chico reanudó su tarea de besar a Akane, cada vez con más pasión, a la par, que las caricias se hacían presentes. Después de largas horas de juego, Ranma comenzó a quitar la ropa de Akane, quien hacía lo mismo con el muchacho.


El sol molestaba a un guapo joven de cuerpo musculoso, que descansa con su torso desnudo sobre la cama. El chico lentamente abre sus ojos, encontrándose con un penetrante rayo de sol en sus ojos impidiéndole así que pudiera ver con claridad.

"¡Qué extraño sueño tuve!". -pensaba mientras que se llevaba su brazo a sus ojos, luego sonrió. "Yo soñé en que pasaba una noche con Ak". –Ranma ya no pudo terminar la frase ya que sintió que algo, que estaba sobre él, se giraba, el chico vio a su lado y abrió los ojos por la sorpresa. "¡Akane!". -dijo al ver como la chica dormía, ahora, a su lado, dándole la espalda. "No fue un sueño, fue real". -sonrió con alegría. "¡Todo fue real! ¡Oh, no! ¿Qué fue lo que echo y que es lo que yo haré?". -Akane al escuchar ese alboroto, abre sus ojos lentamente, luego se gira encontrándose con un asombrado y temeroso Ranma, que la miraba desde una esquina de su cama.

"Ranma". -susurro con alegría cosa no notada por Ranma quien empezó a hablar desesperadamente.

"Eh, yo no sé cómo paso esto Akane". -decía con miedo.

"¿No lo recuerdas?". "preguntó con temor.

"¡Eso es! Eso le diré!". -pensó el chico sonrió para su adentro, luego miró a Akane con seriedad. "Akane, yo lo siento, es que de verdad, que no me acuerdo de nada, lo siento mucho, yo no quise que esto pasará, es la verdad". -en ese preciso momento la chica dejo de escuchar. Como Ranma no iba a recordar todo lo que vivieron juntos, como la besaba, como le decía que la amaba más que nadie en el mundo, como ella se entregó a él, sin importarle nada y al parecer, no, Ranma no recordaba nada, de nada, después de todo él estaba.

"Borracho". -dijo en un susurro, con su voz totalmente quebrada.

"Exactamente Akane". -le dijo, fue ahí donde la chica notó que Ranma estaba fuera de la cama y ya se había vestido. "Además tú también tenías unas copas de más, lo que paso, fue un error. -dijo el chico.

"¿Error?". -pregunto con dolor, cosa que paso desapercibido por Ranma.

"Sí fue un error que no debió A ver pasado". -se acercó a la chica, para luego sentarse en la cama a su lado. "Perdóname Akane, no fue mi intención". "alzó su mano para acariciar su mejilla, pero la chica lo evitó.

"No tienes que preocuparte, sólo fue un error". -desvió el rostro para que Ranma no viera que las lagrimas inundaban sus ojos marrones.

"Eso, es fue un error". -se levantó y salió de la habitación de la chica.

"¿Un error? ¿Un error?". -la chica se recostó boca abajo mientras que las lagrimas corrían sin cesar por su rostro.


Ranma se encontraba en la tina, su mirada sombría, su semblante sin vida, deplorable.

"¡Estúpido! Más que estúpido soy un idiota". -se regañaba a sí mismo. "¿Cómo pude ser capaz de usar a Akane así? Aprovecharme que ella no tenía plena conciencia de lo que pasaba". -el chico estaba furioso consigo mismo, luego su mirada se nubló. "idiota". -se dijo para después sumergir su cabeza en la tina, tratando así que su mente se despejara.


Han pasado dos semanas desde aquella noche, aquella noche en que para Akane había sido un paraíso, pero que al despertar se había convertido en un infierno.

La chica caminaba por las calles de Nerima, su sonrisa se había esfumado para siempre de su rostro, que ahora era sin vida, todo esto al conocer la inexplicable razón de porque Ranma dijo eso, no lo entendía, es precisamente eso en que pensaba.

"Seguramente Ranma nunca me quiso, es por eso que él no recordaba nada, sólo fui un juguete para él una chica más". -lagrimas de dolor corrían por su rostro. La chica continuaba con su caminata, luego su mirada se nubló, pero no precisamente por las lagrimas, sino por un pequeño malestar que crecía dentro de ella. Akane cayó desmayada a la acera, provocando el asombro de los transeúntes.

"Pobre chica, estará bien". -preguntó una pequeña anciana.

"¡Dejemos espacio! ¡Aquí viene un doctor!". -dijo un hombre que alejaba a la multitud.

"¡Akane!". -dijo el doctor Tofú al reconocer a la chica, la levanto en sus brazos y se encamino hacia su consulta.


Ranma está sentado en una banca del parque de Nerima, su mirada estaba sin vida, la misma mirada que tenía desde que despertó con Akane a su lado.

"Akane". -dijo con un susurro casi inaudible. "Todavía no puedo creer que fui capaz de hacer eso, no es que no lo hubiera querido hacer, pero me aproveche de ti Akane. Sí eso fue lo que yo hice". -dejo caer su cabeza notoriamente acongojado, luego un rubor apareció en sus mejillas, al recordar aquella noche, que él había llamado "error"

"¡Nihao Arien!". -dijo al momento en que se colgaba al cuello del joven.

"Shampoo, ¿Quieres soltarme?". -le dijo con tono calmado, pero la amazona seguía abrazándolo. "Suéltame, ¿Quieres?". -dijo Ranma algo nervioso y molesto.

"No". -sonrió, mientras que se apretaba más al cuerpo del joven.

"En serio, Shampoo, no estoy para eso. ¡Déjame en paz!". -le dijo exasperado, luego se levanto, pero la amazona seguía colgada al cuello de Ranma.

"Shampoo querer estar con Arien". -decía a la vez que se apretaba a su cuerpo.

"Pero yo". –no pudo continuar de hablar ya que la chica había unido sus labios a los de él. Ranma no correspondía y para tratar de que lo soltara, puso las manos en la cintura de la chica, para poder separarla de él.


Akane acababa de salir de la consulta del Dr. Tofú, caminaba sin rumbo definido, ya que su cabeza no estaba precisamente en donde ir, sino en lo que acaba de saber, la chica se corre un mechón de pelo que le molestaba, detrás de su oreja, luego lleva su mano hacia su vientre.

"¿Qué le diré?. Después de todo él piensa que fue un error?". -al pensar esas palabras los ojos de la chica volvieron a inundarse de lagrimas. "Pero él debe saberlo. Aunque a él no le interese". -luego levanto la vista y se dio cuenta que estaba en el parque y por una extraña razón, que ella no se explica, giro su cabeza hacia la izquierda y lo que sus ojos vieron la dejaron horrorizada. "Es...es...es Ranma". -pudo decir al fin mientras que sus ojos no se desviaban de la escena en que Ranma besaba a Shampoo. "Debe ser un error, esto no puede estar pasando". -se decía con una mínima esperanza, las cuales fueron extinguidas un segundo después al ver como Ranma ponía sus manos sobre la cintura de la amazona, cosa que termino de destruirla. "Después de todo, sí fue un error". -esto era demasiado, al ver la escena que ocurría ante sus ojos, Akane comprobó las frías y duras palabras dichas por Ranma, lágrimas de melancolía caían una vez más por su rostro, mientras que sus piernas corrían para alejarse lo más rápido posible y lejos de ahí, quizás para siempre.


"¿No hay problema?". -preguntó Akane a la persona que tenía al teléfono.

"Ya te dije que no. Te estaré esperando".

"Gracias, hoy mismo saldré. Hasta pronto, Sakura".

"Bien, te estaré esperando. Besos, adiós". -se colgó la llamada, para después Akane perderse escaleras arriba.


Luego de varios semanas Akane se encuentra sentada en la suave arena de la playa, observando el calmado oleaje del mar, la chica cierra sus ojos mientras que la brisa juega con sus cortos cabellos.

"Disfrutando del mar". -dijo una voz a su espalda.

"Por supuesto, me encanta la tranquilidad". -respondió Akane a la chica de largos cabellos café que se sentaba a su lado.

"Sí, pero el frío te puede hacer mal a ti y a mi pequeño ahijado". -dijo la chica mientras que acariciaba un pequeño bulto en el vientre de Akane.

"Te preocupas de más, Sakura". -sonrió la chica mientras ponía su mano derecha en su vientre, sus ojos se llenaron de tristezas.

"Aún piensas en él, no es así". -preguntó Sakura.

"Por supuesto, si llevo parte de él en mí". -dijo con dolor.

"Es que no piensas decirle nunca". -le preguntó con preocupación, ya que sabía que a su prima no le gustaba hablar de ese asunto, pero necesitaba saber.

"Para qué". -Sakura la vio con sorpresa. "Si para él, eso fue un error, esto también lo será, además no quiero que este conmigo por mi hijo, yo puedo sola". -dijo con seguridad. "Y por favor no me vuelvas hablar de él, que me hace muy mal". -dijo a la vez que las lagrimas volvían a caer por su rostro.

"Esta bien". -dijo cuando abrazo a su prima, consolándola. "No lo haré más. Pero sigo insistiendo en que esto está mal. Ahora no llores que le hará mal al pequeñín". -eso pareció calamar a Akane, ya que dejo de llorar.


¿Es qué no sabes donde está?". -gritaba exasperado Ranma a Nabiki que lo veía con indiferencia.

"Ya te lo dije, no lo sé -dijo Nabiki. "No después de lo que hiciste". -pensaba con enojo, pero aún así estaba asombrada como Ranma había llegado hasta ahí sólo para saber de su hermana.

"Estás segura". -esta vez lo dijo con una gran tristeza arrastrando las palabras. Nabiki observo como Ranma se dejaba caer a sus pies derrotado.

"Sí y además para qué quieres saber". -le dijo con frialdad, todo el cariño que le tenía al muchacho se acabo al momento de saber lo que le hizo a su pequeña hermana.

"Porque necesito a Akane". -Nabiki abrió los ojos sorprendida, ¿Había escuchado bien? ¿Ranma necesitaba a Akane? La chica no tuvo tiempo para preguntar ya que Ranma continuo hablando. "Sin ella no puedo vivir". –el chico tomo aire para poder seguir hablando. La sorpresa de Nabiki crecía más. "La he buscado por varias semanas, después que en casa no quisieran decirme donde está". -luego clavo su mirada apagada en la aún sorprendida Nabiki. "Tú eres mi única y ultima esperanza". "la miro y le dijo con suplica.

"Pero". -la chica al fin pudo hablar. "Si eso es verdad, entonces". -tomo aire esperando así que el enojo se esfumará, no dio resulto. "¿POR QUÉ HCICISTE ESO DESPUÉS QUE USTEDES TUVIERON RELACIONES?". -Ranma la miro sorprendido. -No me mires así Saotome". -le dijo fría y con su rostro muy molesto. "Sólo jugaste con ella". -sus palabras se clavaron como un puñal en el corazón de Ranma, destrozándolo, a Nabiki no pareció importarle, siguió con su discurso. "La usaste sólo para tu placer. Abusaste de su inocencia, eres un mal nacido". -le dijo con tranquilidad, pero con una voz que denotaba todo el odio que sentía por aquel maltrecho muchacho.

"Sí lo soy". -dijo con una voz sin vida, Nabiki volvió a sorprenderse ante las palabras del joven. "No merezco que me digas dónde está Akane.

"Hasta por fin entiendes". -la chica se volteo diciendo así al chico que se fuera de ahí.

"Pero te lo suplico Nabiki, dímelo, necesito ver a Akane, para remendar el error, el estúpido error que cometí con ella". -con una voz ronca rota.

Nabiki se giró y se encontró con Ranma de rodillas con su cabeza al suelo, suplicándole, su sorpresa ya había desbordado los limites, ya que ahí a sólo un metro, Ranma le estaba suplicando a ella, el gran Ranma Saotome le estaba suplicando, doblegando su honor, que él tanto cuidaba.

"De verdad que te importa mi hermana". -al escuchar esto Ranma levanto la cabeza viéndola con esperanza.

"¿Me lo dirás donde está?". -su voz sonó suplicante.

"Primero tu me dirás, por qué le hiciste eso a mi hermana". -su mirada era de enojo al igual que su voz. "No, quédate así". -le dijo al muchacho que estaba levantándose. "Es el precio para que te escuche, ¡Humíllate Ranma Saotome!". -Ranma le obedeció y se quedo de rodillas, frente a Nabiki. "Ahora habla Saotome". -le ordeno. Ranma respiro hondo y comenzó con su relato.


Akane caminaba, cabizbaja por la orilla de la playa, su semblante no había cambiado en nada, seguía estando destrozado, ya que cada vez que miraba el pequeño bulto de su vientre las hirientes palabras de Ranma volvían a su mente, a atormentarla, y más, para su pesar la imagen de Ranma besando a Shampoo, comprobaron que Ranma sólo la había usado, tal como Nabiki se lo hizo entender, porque ella aún tenía la esperanza que todo eso fuese un grave error porque ella aún lo amaba.

"Error, esa maldita palabra. ¿Cómo pudiste? ¿Cómo pudiste hacerme esto, Ranma?". -fue el grito exasperado que salió de su garganta, lagrimas.

Lagrimas ya no corrían por su rostro, síndrome que explicaba que ellas ya no la aliviarían de ese dolor, que ese dolor se mantendría en ella para siempre. La chica continuo con su caminata, cuando un fuerte dolor la detuvo, no un dolor psicológico, sino físico, se dejo caer sobre la suave arena, mientras que el dolor crecía en ella. "Por favor, ayúdame". -dijo con un hilo de voz mientras sujetaba la mano de un hombre que pasaba por su lado.

"Por supuesto, ¿Qué pasa?". -pero al momento en que el hombre le respondió, Akane cayo sin sentido en la arena. "¡Por Kami!". -sin perder más el tiempo el hombre la tomo en sus brazos y salió de la playa.


Sakura miraba con preocupación a su prima que descansaba en la cama de la sala de un hospital, Akane llevaba dos horas sin recuperar la conciencia, en eso un medico entro a la sala.

"Lleva mucho tiempo dormida dr". -miró con preocupación al hombre.

"La paciente está muy cansada, eso es todo". -luego miró con cierta lastima a la bella joven que estaba recostada en la cama, pálida, palidez que aumento su, ya de por sí, belleza natural. "Pasó por muchos sufrimientos y". –vacilo un momento. "No me gustaría causarle otro". -suspiro con tristeza. "Vendré dentro de una hora". -miró una vez más a Akane, para luego salir del cuarto.

"Akane". -dijo con tristeza, mientras que acariciaba la fría mano de la chica aún dormida.


Ranma caminaba presuroso, buscando con desesperación la dirección que le dio Nabiki, en los ojos del muchacho crecía la esperanza.

"Espero que Akane entienda lo estúpido que fui...Espero que pueda perdonarme...Espero...¡Aquí es!". -grito con entusiasmo al dar con la dirección, llamó a la puerta, no hubo respuesta, llamo una vez más, nada, llamo por tercera vez, otra vez sin respuesta. Ranma se preocupo. "Y si Akane ya se fue, ya no la podré volver a ver más". -decía con desesperación. "¡AKANE!". -grito con desesperación.

"¿Busca a alguien?". -pregunto con tono molesto una anciana de la puerta del lado.

"Sí, conoce a Akane Tendo". -la esperanza podía escucharse en su voz.

"Por supuesto, pero ella ni Sakura están". -espero que con eso el muchacho quedara satisfecho, no fue así. "Ellas están en el hospital".

"¿Hospital? ¿Qué fue lo que paso?". -preguntó con cierto temor.

"Creo que Akane se puso mal y tuvieron que llevarla ¡Oye!". -grito al ver como el chico desaparecía de la vista de la anciana.


"No". -decía mientras el shock se apoderaba de ella.

"Lo siento, pero así es". -le dijo el Dr. que miraba con tristeza como la joven se moría por dentro.

"No puede ser…¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!". -fue el grito ahogado por las lagrimas de dolor e impotencia que sentía la chica de cortos cabellos.

"De verdad, que lo siento mucho". -el hombre se giro y salió apesadumbrado del cuarto.

"Akane". -la llamo dulcemente Sakura.

"Lo perdí". -decía entre lagrimas. "Perdí lo que me quedaba de él". -se tapo con sus manos su cara.

"Ya Akane, todo esta bien". -decía mientras que abrazaba a la chica.

"Perdí a mi hijo, Sakura, nada esta bien". –en ese momento hizo efecto el tranquilizante que le habían administrado.

"Espero que Nabiki este en lo cierto". -decía con esperanza mientras que volvía a acostar a una durmiente Akane.


Akane abrió sus ojos lentamente, no queriendo hacerlo, ya que no quería volver a la pesadilla en que se había convertido su vida, primero, lo que sintió esa noche en que Ranma la hizo suya, sentir que era amada por él, todo eso se lo demostró, luego como sus palabras la bajaron del cielo llevándola al infierno en el mismo instante en que Ranma le dijo que lo que paso fue un error, después al saberse embarazada, del hombre que más amaba en su vida, el mismo que la uso y ahora...Ahora había perdido lo único que le quedaba de él, lo único que tendría de él, su hijo, fruto de aquella noche en que Akane le entregó todo su amor a Ranma y que ella pensaba que él también, pero no, Ranma nunca la amo, nunca...La chica se llevó sus manos hacia, su ahora, plano vientre y una vez más lloró, con más dolor aún, la chica se había hecho muchas ilusiones al saber que estaba embarazada, ya se veía con el pequeño entre sus brazos, solos ellos dos, solos los dos.

"¿Por qué tuvo que pasar esto? ¿Por qué?". -decía entre lagrimas. "¿Por qué él? ¿Por qué mi pequeño?". -en eso se escucha que alguien llama a la puerta. "pase". -dice mientras que se limpia las lagrimas, con su rostro bajo. Akane siente que alguien entra, cierra la puerta, la chica levanta el rostro lentamente, reconociendo aquel aroma que expedía aquella persona. "Tú". -dijo con un hilo de voz. "¿Qué haces aquí?". -dijo Akane con una voz fría.

"Vine por ti". -le dijo Ranma con cierta humildad.

"¿Por mí?". -le preguntó incrédula, mientras veía como Ranma se acercaba a su cama.

"Sí, por ti". -le sonrió con timidez.

"¿Por qué? Es que te gusta verme sufrir, es que te gusta repetirme que yo fui un error para ti". -aunque la chica no quería las lagrimas se hicieron presente.

"Akane, yo. De eso quiero hablar". -parecía seguro de lo que estaba haciendo, pero aún así sentía que el miedo crecía en él.

"Vienes a repetirme que eso que paso fue un error, no te preocupes me quedo claro la primera vez. Descuida que yo no te molestaré". -le dijo con frialdad, su cabeza le decía que lo debía odiar, pero su corazón decía lo contrario.

"No, Akane, no fue un error". -la chica al escuchar esas palabras de sus ojos cayeron lagrimas cargadas de rabia hacia el muchacho.

"Te estás burlando de mí, Saotome". -dijo viéndolo con dolor, enojo y frialdad.

"No, Akane, es la verdad, yo". –tomo aire, se arrodillo, para después hablar. Akane se sorprendió ante la actitud de Ranma. "Yo no pretendo que me perdones, pero es necesario que te diga, esto que me quema por dentro". -se llevo su mano al pecho, Akane aún lo miraba sorprendida. "Yo dije todas esas estupideces, porque pensé que tú te enojarías a muerte conmigo al saber que me aproveche que tú estabas con copas demás ya que así yo me pude acercar a ti.

"Pero tú estabas en las mismas condiciones que yo.

"Sí, pero aún así te utilice a mi favor que tú estuvieras así". -la voz del chico sonaba a culpa al igual como estaba su rostro. "Lo siento".

"Entonces, después de todo sí me utilizaste". -dijo con tristeza dejando caer su cabeza.

"No, Akane, no a ti". -se esforzó para dejarle claro aquello.

"Entonces, Ranma no te entiendo". -decía claramente confundida.

"Me aproveche de tu condición nada más". -dijo Ranma.

"Aún así piensas que fue un error". -le interrumpió.

"Sí". -al escucharlo el corazón de Akane se volvió a quebrar en mil pedazos. "El error fue en que me aproveche de tu condición, pero lo que paso después no lo fue, fue lo mejor que me a pasado en toda mi vida". -sonrió al recordarlo, pero aún así con miedo a la reacción de la chica.

"Lo dices en serio". -le preguntó con temor.

"Muy en serio". -comento Ranma.

"Eso quiere decir que las cosas que me dijiste, ¿Son verdad?". -dijo Akane.

"Absolutamente todo". -se sonrojo, pero su semblante se volvió serio y a la vez con temor al ver como Akane rompía a llorar. "Akane". -se levanto, se acercó a la chica para abrazarla, pero se detuvo a los 30 centímetros de la joven, por un momento pero aún así la abrazo.

"¿Por qué Ranma? ¿Por qué?". -decía viéndolo con aún lagrimas en su rostro.

¿Por qué que?". -respondió Ranma.

"Por qué me lo dices ahora, por qué después de lo que he pasado". -le decía con rabia, único sentimiento que encontró para hacerle frente. "Sabes, que estuve embarazada". -para su sorpresa Ranma asintió. "Entonces lo sabes". -preguntó.

"Sí y no sabes cuanto lo siento, todo esto fue mi maldita culpa, por mis estúpidas palabras paso lo que paso". -de sus ojos azul grisáceos comenzaron a brotar sus lagrimas cargadas de culpa, de rabia consigo, de impotencia de no poder hacer nada.

"No, Ranma, no fue tu culpa". -la voz de la chica hizo que Ranma la viera, para notar como lagrimas caían por inercia por su rostro. "Fue mi descuido lo que causo todo esto, sólo me centre en mi dolor y no me preocupe por cuidarme ni a mí ni a mi hij". -su voz se iba apagando conforme hablaba, no pudo continuar ya que las lagrimas comenzaron a caer con más fuerza, estaba desesperada, no sabía que hacer el dolor que sentía era muy fuerte. Sintió como unos brazos la rodeaban para luego mecerla, intentando calmarla, pero Akane lloro con más fuerza.

"Akane, no te culpes, yo".

"Tú tampoco lo hagas". -salió la voz desde su pecho. "Quizás no era su destino vivir". -decía mientras sollozaba. "Pero aún así me siento mal". -se abrazo a Ranma, buscando el tan anhelado consuelo.

"Akane". -decía mientras acariciaba sus cabellos. "Este dolor pasará, no sé cuando, pero pasará". -trataba de calmarla, aunque él estaba en las mismas condiciones, no sólo por haber perdido a su hijo, sino por que Akane, no lo perdonaría y él no podría vivir sin ella.

"Ranma". -el chico se separó de ella para ver el rostro de la chica, el cual estaba enrojecido por el llanto que había cesado. "¿Por qué no me le dijiste antes?".

"Tú me evadías, esa actitud tuya me hizo saber que pensabas lo mismo que yo, además no tenía el valor de verte a la cara después de lo que te hice. Akane por favor vuelve a casa conmigo, aunque no quieras seguir unida a mí, yo lo entiendo, pero déjame quedarme a tu lado, aunque sea como amigo". -la miro suplicante.

"Eres un idiota, Ranma". -el chico la miró aceptando las palabras, ya que se las merecías. "Acaso no recuerdas todo lo que te dije esa noche". -le dijo con seguridad mientras que un rubor adornó sus mejillas.

"Claro, lo recuerdo como si fuera ayer". -la miro con incomprensión, no entendía hacia adonde iba Akane con todo eso.

"Sí lo recuerdas, entonces por qué actuaste de ese modo cuando despertaste a mi lado".

"No te entiendo".

"Yo te dije que te amaba más que a mi vida y aun así al saberlo, dudaste de mis palabras y pensaste que te odiaría por lo que había pasado, no estabas sólo tú, también estaba yo ahí, sí yo hubiera estado en desacuerdo te hubiera mandado a volar en el instante en que me besaste, pero te deje porque yo también quería que estuvieras ahí.

"Tienes razón...¿Verdad?". -pregunto con miedo, aún existente en él.

"Absolutamente, es por eso que, insisto, eres un idiota, siempre haces las cosas sin pensar". -sonrió, después de tanto tiempo la chica volvió a sonreír.

"En eso estoy de acuerdo". -Akane lo miró con sorpresa. "Pero aún así te pido perdón por mis palabras, nunca pensé que eso pudiera acarrear todo esto". -le dijo sin desviar la vista de la chica que empezaba a llorar una vez más. "No llores por favor". -le decía mientras tomaba su rostro.

"Ranma, mi hijo, nuestro hijo". -decía para abrazarse una vez más al muchacho. "Si yo".

"T-tu...tu...Qué". -decía sin soltarla.

"Yo te perdono". -a Ranma le volvió el alma al cuerpo, al escuchar como la muchacha decía con suavidad esas dos palabras. "Y tú perdóname a mí por no haber aclarado las cosas contigo, pero que al escucharte decir que eso fue un error". -sus palabras fueron interrumpidas por los dedos de Ranma sobre sus labios.

"No Akane, aquí el único culpable soy yo y mi estúpida boca, nunca voy a aprender a dejarla cerrada". -en su voz sonaba el arrepentimiento que sentía.

"Dime".

"¿Qué?.

"Dime lo que me dijiste esa noche". -Ranma sonrió.

"Te amo, siempre te he amado, desde que te vi por primera vez, y te sigo amando, aunque tú no sientas lo mismo por mí.

"Yo siento lo mismo por ti Ranma". -el chico la miró con sorpresa. "No me mires así, yo ya te lo había dicho.

"Sí esa noche, lo recuerdo, pero me sorprende que me sigas amando después de lo que te hice". -dejo caer su cabeza abatido por la culpa.

"Ranma". -tomando su rostro con ambas manos, para que él la viera. "Aunque me dijeras que yo no significo nada para ti, aunque eso me matara por dentro, mi amor por ti no se acabaría.

"Eres increíble, definitivamente eres única". -decía con enorme sorpresa al escuchar aquellas dulces palabras de su amada.

"Lo sé". -sonrió pero su semblante se volvió a ensombrecer. "Tú besaste a Shampoo".

"No, ella me besó a mí, es el peor beso de toda mi vida lo único que me provoca es asco. Yo no tendría porque besarla es como sí yo firmará mi condena a muerte, yo sólo te amo a ti. Tú eres mi única prometida yo ya me encargué de mis otras supuesto compromisos conmigo no fueron reales ni aceptados". -dijo Ranma.

"¿En serio estás seguro?". -lo miró con una mirada acusadora.

"Absolutamente ese fue el precio que tuve que pagar para que Nabiki me dijera dónde estabas y cuando ellas no querían entender tuve que pedirle ayuda a Nabiki no se que fue lo que ella dijo pero las Amazonas ellas se fueron al igual que Ucchan y lo mejor de todo me libre de la loca de Kodachi y cambiando de tema como lo supiste que Shampoo me baso". -le preguntó Ranma.

"Te vi, fue el día en que supe que estaba embara". -volvió a llorar una vez más.

"Akane, ya no te atormentes con eso, por favor, me lastimas, no me gusta verte así". -comento Ranma

"Ranma, pero es que el bebé nuestro bebé". -respondió Akane.

"Akane". -la interrumpió una vez más. "Tú misma dijiste que no era su destino nacer". –tomo aire y sonrió al ver que Akane se calmaba. "Ahora será mejor que descanses para que volvamos a Nerima.

"Esta bien". -se iba a acostar, pero se arrepintió. "Espero que después no me digas que todo este fue un error". -dijo con temor.

"Nunca más, nunca cometeré la estupidez de decir que estar contigo es un error. Te amo y eso es lo que importa y quiero quedarme contigo para siempre". -decía a la vez que acariciaba el rostro de la chica.

"Me lo prometes". -aún con cierto temor.

"Por supuesto, te lo juro". -se acerco a su rostro y beso con delicadeza los delicados labios de la chica, quien correspondió, para luego poner sus brazos alrededor del cuello de Ranma.

"Dio resultado después de todo". -decía Sakura fuera del cuarto viendo el espectáculo que proporcionaban Ranma y Akane.

"Por supuesto, hubiese sido un error que ellos dos se separan". -sonrió satisfecha Nabiki. "vámonos". -su prima asintió y ambas se encaminaron pasillo adentro.

El FIN.