Día 19. Almohada.

—Mereces ser feliz, Draco —dijo Astoria a su lado. Él rubio no podría estar más en desacuerdo con la afirmación de su amiga, pero no dijo nada.

En cambio, su atención se centro en un punto indefinido del techo de su habitación.

Se sentía cómodo estando con Astoria. Cuando llegaron a la conclusión, semanas atrás, de que funcionaban mejor como amigos que como amantes, comenzaron a compartir noches como esa.

Noches en las que conversaban de todo y nada a la vez. La mayoría de las veces, evitaban hablar de lo sucedido en la guerra. Era mejor no tocar ese tema, por el bien común de ambos. En algunas, solo se acostaban al lado del otro en silencio, por el simple hecho de intentar sentirse menos solos.

—Además, parece ser que Granger a terminado con Weasley —continuo Astoria, como si no hubiera dejado de hablar—. La noticia ocupaba la portada completa de El Profeta de esta mañana.

Draco la miro de reojo, para verla girar su rostro sobre la almohada, en su dirección. Resistió las ganas de ponerle mala cara. Por supuesto, la muy bruja todavía no habia terminado con el tema.

—Y, ¿qué te hace pensar que eso podría interesarme? —pregunto en un tono plano.

—No te atrevas a tomarme por tonta, Draco —replico molesta.

—Nunca lo haría, Astoria —contestó con una pizca de ironía.

De verdad apreciaba a la bruja a su lado, pero le molestaba que insistiera con lo mismo cada que tenia oportunidad. Terminaría por volverlo loco.

—No las olvidado —sentencio Astoria con seguridad—. Y no me mires con esa cara Malfoy, te conozco demasiado bien. Sigues lamentándote por lo que paso, pero no tiene porque ser el fin.

—Astoria —le advirtió Draco, ahora mirándola por completo.

Ella lo ignoro, volviendo su rostro de nuevo al techo. Por un momento, pensó que la bruja no volvería a mencionar nada al respecto. Entonces la escucho volver al ataque.

—Por lo que me has contado, ella se mostro muy firme al intentar ayudarte en Hogwarts. Tuvo que haberte amado de verdad, para querer arriesgarse —prosiguió en un tono más suave.

Draco suspiro con pesadez, rindiéndose. Astoria no lo dejaría ir tan fácil.

—Tu lo has dicho, ella podría haberme amado. Tiempo pasado, Astoria. —contesto en un tono más agresivo de lo que pretendía—. ¿Por qué seguiría haciéndolo?

—¿Acaso, no lo haces tú?

Draco no contesto. No tenia sentido. Astoria tenia razón, ella lo conocía lo suficiente para reconocer cualquier mentira que intentara decirle ahora.

—Tú tambien mereces ser feliz, Astoria.

—Con el tiempo, lo conseguiré —murmuro—. Por ahora, tengo que lidiar con mis padres. Se pondrán furiosos cuando se enteren que hemos roto el compromiso —añadió divertida.

Ambos se giraron para mirarse, al mimo tiempo que soltaron una carcajada.

Mucho después de que Astoria se fuera, Draco llego a una resolución. Era hora de que le hiciera una visita a Hermione Granger.