Día 21. Túnica.

Draco sonrió divertido al ver a un Hufflepuff de segundo año darse la vuelta al verlo caminar por el mismo pasillo.

En la túnica de su uniforme, se podía apreciar su insignia de prefecto, más abajo, una «B» y una «I» diminutas y plateadas brillaban.

Estaba disfrutando a lo grande del poder que le otorgaba, la recién formada Brigada Inquisitorial. Incluso estaba por encima de sus demás compañeros prefectos.

La sonrisa en su rostro se hizo mas amplia al ver caminar a Granger en su dirección. No le sorprendió verla cargando varios libros con ambos brazos. ¿Es que acaso se le habia olvidado que era una bruja y qué podía levitarlos? Se alegro de no ver al par de idiotas cercas. Apresuro el paso, y vio la sorpresa cruzar su rostro por un segundo al verlo parado frente a ella.

—Granger —dijo Draco con tono burlón.

Al ver que no le decía nada, dio un paso más cerca de ella, tratando de intimidarla. Ella no retrocedió.

—¿Por qué tan sola, comelibros? —dijo arrastrando las palabras—. ¿Dónde están los imbéciles de tus amiguitos?

—Cállate, Malfoy —le contesto con dureza.

Bien, ahí estaba lo que buscaba Draco. Por alguna razón en la que no se molestaba en profundizar, le gustaba ver como los ojos de esa impura se encendían de furia a causa de él.

Con pereza, estiro una mano hacia uno de los libros que llevaba Granger y se lo arrebato. Comenzo a hojearlo con descuido.

—Eres un idiota, Malfoy —soltó agresivamente.

—Cuidado con esa lengua, Granger. Me temo que tendré que descontarte unos cinco puntos por esa boca tuya tan grosera —le dijo, esperando verla rabiar.

Granger lo miraba con la cara colorada. Draco se burlo con ganas al verla. A pesar de eso, ella continuo impasible.

—Devuélvelo —murmuro Granger, entre dientes.

—Oblígame, impura —la reto con una sonrisa maliciosa.

Sabia que Granger no seria tan imprudente para atacarlo ahora que tenia la protección de Umbridge. Por eso se sorprendió cuando la miro tirar los libros a sus pies, mientras se lanzaba por el libro que aún sujetaba en sus manos.

De pronto, se encontró forcejeando con Granger. Parecía fuera de si. Draco habia esperado que lo hechizara en el acto, pero no que lo atacara de forma salvaje. Sus cuerpos estaban tan cercas. En un intento por poner espacio, lanzo el libro lejos de ellos. Granger no pareció darse cuenta. Con una mirada rápida a su alrededor, Draco comprobó que estaban solos.

—Maldición, Granger —le dijo, tomándola por los hombros—. Pareces una bestia.

La empujo contra la pared del pasillo, aún con sus manos sobre ella. Granger lo miraba con los ojos muy abiertos.

—Suéltame, hurón —susurro Granger, agitada.

Draco la ignoro, concentrándose brevemente en las pequeñas pecas que adornaban su nariz e inconscientemente se paso la lengua por el labio inferior.

—¿Qué sucede, Malfoy? ¿No temes contagiarte de mi impureza? —dijo Granger, con un tono ligeramente nervioso.

Finalmente, Draco la miro directo a los ojos. Se miraron el uno al otro por un largo momento antes de que sus manos cayeran liberando a Granger.

Draco la miro de pies a cabeza, forzando a una mueca de desprecio en su rostro.

—Ah sí, se me olvidaba, por ser una sangresucia, diez puntos menos tambien —le dijo con frialdad.

Con eso ultimo, dejo a Granger en medio del pasillo. No dejo de caminar hasta que llego dos pisos mas abajo. Inhalo bruscamente, tratando de controlar sus emociones.

Emociones que la sangresucia habia despertado en él, y que todavía hacían eco por todo su cuerpo. Estaba avergonzado consigo mismo.

Estúpida Granger. Debió haberle quitado más puntos.


N/A: Recientemente, estuve leyendo el quinto libro, y en el proceso tuve esta idea para el drabble. Estoy intentando ponerme al corriente con el reto, ¡espero que les guste!