Día 22. Varita.

Estaba furioso.

Al llegar a su habitación, cerro la puerta con mas fuerza de la necesaria. Estaba vacía.

Fue directo al espejo para observar su rostro. Su mejilla estaba ligeramente roja por el golpe. Todavía podía sentir la punta de la varita de Granger en su cuello.

Su padre estaría furioso, si se enterara que una sangresucia se habia atrevido a golpearlo. Seria incluso peor, si supiera que él no la habia maldecido en el acto.

Era un suerte que solo Crabbe y Goyle hubieran presenciado el vergonzoso momento. Le respetaban o temían lo suficiente como para contárselo a alguien más.

La ira corría por su torrente sanguino como un veneno. Lo que mas le molestaba, era que no hubiese hecho nada por regresarle la humillación. Al final, se dijo a si mismo, que eso no habría sido inteligente. Si, eso era. Ya encontraría la forma de hacerle pagar a esa sangresucia sin verse involucrado directamente.

Por ahora, se conformaría con saber que Granger seria una de las personas en sufrir por la sentencia de aquel estúpido pájaro.