Cinco cosas.

Summary: Blaise Zabini es un chico observador. Es enigmático, con un ojo inigualable para la estética y una lengua sarcástica y mordaz que pocos saben apreciar. Él se maneja en terreno neutral, pero es posible que sea quien mejor conoce a sus compañeros de casa. Y en esta ocasión, nos cuenta cinco cosas de cada uno de ellos.

Disclaimer: Todo lo reconocible pertenece a J.K. Rowling.


I.

Pansy Parkinson tiene cinco lunares.

El primero está en su frente, cargado hacia el lado derecho de su rostro y es el menos perceptible de todos, con su tonalidad marrón que asemeja más a la de una peca que a la de un verdadero lunar. El segundo está un centímetro por debajo del lagrimal de su ojo izquierdo, casi pegado al borde de su nariz. Luego están los dos de la mejilla izquierda, los gemelos, idénticos en su ínfimo tamaño; te los puedes pasar por alto si es que no estás mirando muy de cerca. Y por último, el que se ubica cerca del labio inferior, a escasos milímetros del límite de su mandíbula. Ése es el que menos le gusta.

II.

Aunque nadie lo llegaría a sospechar jamás, Parkinson es una excelente ajedrecista.

Se decanta por las piezas negras y rara vez tarda más de veinte minutos en ganar una partida. Cuando está concentrada en el tablero tiende a fruncir mucho el entrecejo, a morderse el labio inferior de manera repetitiva o a tamborilear las puntas de los dedos sobre la superficie de la mesa.

Suele disputar sus batallas con Nott, principalmente porque a nadie más que a ellos dos les gusta el ajedrez. Es curioso observarlos mientras juegan, porque son polos opuestos en el abanico de las emociones: mientras Pansy es la viva imagen de la ansiedad, con sus múltiples tics nerviosos, Theodore lo es de la impavidez. Mientras ella maldice por lo bajo al perder una pieza, él se limita a ser imperturbable. Hasta ahora, sus estadísticas de triunfos van casi a la par.

III.

Cuando estábamos en tercer curso, le robé su primer beso.

Fue en una excursión a Hogsmeade, detrás del salón de té de Madame Puddifoot y ambos estamos de acuerdo en que no fue una experiencia placentera.

Ella se había peleado con sus amigas y nos habíamos encontrado mientras caminábamos por el callejón al que daban las puertas traseras de casi todas las tiendas. Si bien Pansy parecía encantada de tener alguien sobre quien descargar toda su verborrea, yo estaba maldiciendo mi suerte al habérmela topado. Y la única manera que se me ocurrió de hacerla callar fue poniéndola de espaldas sobre la puerta de atrás del salón de té, tomarla del rostro y estampar mi boca contra la suya. Cuando traté de mover mis labios a juego con ella, me di cuenta de que Parkinson no tenía la menor idea de qué hacer. La solté. Y me reí. Y ella me pegó con el puño en el brazo, pero al menos el resto de camino de regreso a Hogwarts lo hicimos en completo silencio.

IV.

Si la conoces bien, te darás cuenta de que su prenda favorita es un jersey viejo de Draco.

Lo recibió como regalo en quinto curso, cuando el uniforme de Quidditch de Malfoy comenzó a quedarle pequeño. Su dueño original, previo a obsequiarlo, consideró oportuno rociarlo de tanto perfume que hizo que todos los que estábamos presentes en el dormitorio en ese momento sufriéramos violentos accesos de tos.

Si bien Pansy solía utilizarlo exclusivamente al asistir a los juegos de Slytherin, a mediados de sexto curso comenzó a utilizarlo todas las noches. Junto con Greengrass y Davis tiene la costumbre de sentarse a hacer los deberes en la Sala Común, justo después de cenar. A últimas fechas, sin embargo, no sube a su dormitorio con ellas; es más habitual observarla sentada en la esquina de siempre, enfundada en el viejo jersey que le llega a medio muslo, esperando a que Draco aparezca. La mayoría de las veces, no lo hace.

V.

A Parkinson le gusta provocar a las personas.

Provoca a Draco al morderse los labios cuando la mira y al mantener su pelo corto porque sabe que a él le gusta mirar las marcas que le deja en el cuello cuando la besa.

Provoca a Potter y a la sangre sucia con comentarios mordaces e hirientes porque son presas fáciles de su discurso. Provoca la ira de sus padres cuando se enteran de que su hija le ha tomado el gusto a fumar cigarros de raíz de mandrágora. Provoca la lealtad ciega de Greengrass al ofrecerle un hombro sobre el que descargar todas sus penas.

Pansy Parkinson es una persona impulsiva e impredecible. Y eso suele meterla en toda clase de problemas.


NA: Si alguien ha llegado hasta acá, muchas gracias. Si se toman el tiempo de dejarme una opinión, el doble de gracias y como plus, arrumacos. ¡A más ver!