Capítulo 1. El Pasado de Luffy y Shanks. Todo por una promesa.

Disclaimer: No poseo One Piece o cualquiera de los animes y series que aparecen aquí.

La historia del pirata que hoy nos acontece comienza hace 13 años en una pequeña villa en la costa más al norte de la Isla de Dawn, situada en el East Blue, el más débil de todos los mares y cuna del primer Rey de los Piratas Gol D Roger, así como su némesis marina, el Vicealmirante Monkey D Garp, cuando un pirata peace main llamado Shanks visita esta pequeña aldea.

"¡YA ESTÁ! ¡A PARTIR DE HOY, TODOS TENDRÉIS QUE TOMARME EN SERIO! ¡A PARTIR DE HOY, SERÉ UNO MÁS DE LA TRIPULACIÓN!" declaró un niño pequeño de no más de siete años. Estaba situado en la cofa del palo mayor de la Nao de Shanks y había robado un cuchillo de la cocina, esperando con ello ser más amenazante.

Cabe decir que no lo estaba consiguiendo.

"¿Pero qué estás haciendo Luffy?" dijo uno de los piratas en el barco, preocupado por la seguridad de Luffy. Nadie quería que un niño muriese a bordo. "Deja ese cuchillo, Luffy o te harás daño" comentó otro de pasada mientras atendía sus quehaceres. Como habían dicho antes, nadie quería el estigma de un niño herido o muerto en el barco.

Luffy los ignoró, antes de coger el cuchillo con ambas manos y tras ganar de nuevo su decisión, se apuñaló debajo del ojo izquierdo. El grito resultante resonó en toda la villa y en parte del bosque.

"¡AAAAAAAGGGGGHHHHHH!"

El grito duró un par de minutos, antes de que los asombrados piratas subiesen por las escalas y hacia la cofa, con el fin de atender las heridas del niño y evitar que se le infectasen. Su momento de valentía, podría haberle costado el ojo de por vida. Algo inadecuado que hacer si querías ser un pirata.

Con el ojo sano podías otear el horizonte, con o sin catalejo mediante. Podías apuntar un fusil o mosquete o lanzar armas blancas. Hacer cálculos y estrategias y evaluar una situación, antes incluso de que se desarrolle. La información visual es sumamente importante y de caracter vital.

Mientras atendían sus heridas, ninguno de ellos dejó de comprobar la enorme sonrisa del mocoso, que ahora se reía a mandíbula batiente, contento por haber demostrado su valor.

Una media hora más tarde.

Risas y carcajadas podían escucharse en el Party's Bar, donde la tripulación al completo de ese pirata disfrutaba de la fiesta en honor a la valentía de un niño imprudente. "¡POR LUFFY, NUESTRA PEQUEÑA ANCLA!" exclamó un pirata, a la vez que ofrecía un brindis al aire por la audacia del pequeño.

Por si fuera poco, todos estaban más que contentos de que sólo hubiese sido un susto. Y más que nadie, el capitán de la tripulación. El Pirata conocido como Shanks el pelirrojo. "¡POR LUFFY EL IMPRUDENTE!" Declaró el capitán pirata, sonriente como un crío al ver a Luffy a salvo.

"¡Más sake Makino-chan! Tenemos que hacer que siga fluyendo" declaró el pelirrojo conocido como Shanks al tiempo en que golpeaba la barra abandonadamente con el fin de instar a la camarera a seguir proporcionando sake a la tripulación.

Debajo de ese sombrero de paja y de esa cicatriz, no parecía tan malo y Luffy, un niño de la villa y Makino la camarera del único bar, le habían tomado el gusto casi de inmediato. A pesar de que nunca dejaba que Luffy diese una mísera vuelta en su barco y que había llevado a Makino a dar varias ya.

"¿Sabes? Esa puñalada no me dolió ni un poco" dijo Luffy, lloriqueando por sus bonitos ojos rojos y ganando una risa sofocada de Makino y una respuesta airada de Shanks. "¡MENTIROSO!" gritó, su cara de alguna forma obteniendo ojos saltones y dientes de tiburón, que no hacían juego con su aspecto amable.

Luffy solo sonrió y bebió más de su zumo. De alguna forma, sabía que no iba a poder mentir al capitán. Pero hoy, había demostrado su valor.

"¿Por qué no me llevas en tu viaje, Shanks? Yo sé nadar y mis golpes son tan fuertes como una pistola" reclamó, golpeando el aire con las fuerzas que pudo reunir. "¿De verdad?" preguntó con sorna. Luffy le respondió de forma airada. "QUÉ NARICES SIGNIFICA ESO, ¡¿SHANKS?!"

De alguna forma, nada pasaba ante esos ojos agudos que lo evaluaron por un rato para luego chasquear y negarse con un movimiento de cabeza. Estaba seguro de que Luffy no era tan fuerte, todavía no al menos y que en su destino no era el adecuado. Un simple pirata más en el mundo sin ambición no es algo que Shanks quería obtener. Quería ver cuán lejos llegaba por su sueño.

"¿Una pistola? Todavía no Luffy, tendrás que crecer un poco antes de que yo te lleve en un viaje. Te diré lo que haremos. Si dentro de diez años todavía estás interesado, te llevaré de viaje conmigo y te aceptaré en mi tripulación". Esa al menos parecía una oferta razonable.

Luffy lo entendió, pero todavía quería preguntar.

"¿Qué hay de malo en que me lleves en uno de tus viajes? Solo una vuelta por las islas cercanas del East Blue. A Makino se lo das siempre que pide" comentó Luffy, muy inocentemente.

"Seré un hombre obediente y no te molestaré más" dijo mientras que bebía su zumo, inconsciente del sonrojo presente en las caras de Shanks y Makino, que hacían juego con el pelo del primero.

Pero Shanks se recuperó.

Siempre se recuperaba de las tonterías de Luffy como nadar veinte largos alrededor del barco fondeado o domar un animal.

Golpeando la barra con sonoridad, exclamó en voz alta: "¡NUNCA HABÍA VISTO A UN PIRATA BEBIENDO ZUMO!" con esto, el bar volvió a reír, aunque si era de Luffy o de Shanks, no se sabía. Los dos les estaban dando un momento de risa constante.

"¡TE VOY A DAR UNA PALIZA PELO-TOMATE!" gritó Luffy, su cara grande, más grande que nunca, sus ojos en blanco y sus dientes como los de un tiburón o un Rey del Mar. Los dos serían una buena comparación.

Ambos dos chocaron enseguida en un concurso de miradas y voluntad, las caras con muecas rugientes de enfado e ira. "¡¿A QUIÉN LLAMAS UN PELO-TOMATE, MOCOSO?!" preguntó Shanks con ira.

El insulto del tomate le había llegado de verdad. Era algo que su amigo en su antigua tripulación le llamaba constantemente y le cabreaba más allá de toda medida. Era algo inconsciente. Pero lo hacía.

"¡TE LO LLAMO A TI, CAPITÁN PELO-TOMATE!" gritó Luffy, también con ira. No le gustaba que le engañasen. Y más un pirata al que admiraba. Era totalmente injusto. Y cambiaba el concepto que tenía de peace main. En su mente eran tipos increíbles con habilidades más allá de toda medida. No estos tipos, que se cabreaban con un niño por una comparación inocente, si bien aún no comprendía el concepto de inocencia.

Finalmente y queriendo ponerle un alto a las tendencias más chovinistas del capitán, su segundo al mando, un hombre llamado Benn Beckman se dedicó a explicarle algunas cosas al niño.

"Luffy. Piensa en los sentimientos del capitán" y el niño se interesó por él. Siempre lo hacía. Benn siempre le explicaba las cosas de manera que pudiese entenderlas. Por eso era uno de los favoritos en la tripulación de Shanks.

"¿Los sentimientos dices? No entiendo" Benn suspiró, antes de explicar. Tenía que hacerlo de tal forma que Luffy entendiese.

"Si Shanks te lleva de viaje y tenemos un combate contra otra tripulación y accidentalmente quedas herido, ¿de quién sería la culpa? ¿Tuya por venir o de Shanks por dejarte? Él es un adulto responsable, siempre se culparía a sí mismo" Luffy tuvo que pensarlo por unos instantes, para luego suspirar, derrotado.

"Pero, ¿por qué ha llevado a Makino? Ella es una civil y también podría quedar herida" comentó, resueltamente al tiempo en que volvió un poco a la carga, aunque esta vez, en nombre de su figura de hermana. No era justo que su hermana pudiese quedar herida.

"Luffy, Makino es una adulta. Puede tomar decisiones racionales y sabría mantenerse a salvo. Tu eres un niño y uno muy movido. Intentarías entrar en una pelea solo para demostrar tu validez y que tus golpes son tan fuertes como una pistola" dijo con un remarcado sarcasmo mientras lo regañaba levemente. Era verdad. Luffy se metería en peleas, solo para demostrar su valentía.

Se enfurruñó. ¿Quién quería ser un adulto? No eran tan geniales como decían. Siempre con sus normas estrictas y sus reglas. Él quería ser un pirata, porque los piratas eran los más libres en el mar y vivían aventuras constantes. Sin reglas o regulaciones, sólo la vida pirata para ellos y sus nakamas.

Cambiada su fuente de atención e ira de Shanks a Benn, rodó los ojos luego de cruzar los brazos, posando su interés en un cofre con una extraña fruta dentro una que era morada y que poseía extraños patrones de remolinos negros sobre ella. Parecía misteriosa y fascinante. Tenía que hacerla suya. Tenía que comerla. Tenía que…

El cofre fue cerrado de manera instantánea, cambiando su atención al dueño de la mano que la había cerrado. Shanks le miraba con algo de ira. Aunque parecía más una advertencia.

"Luffy, estas cosas no son simples frutas. Tienen poderes insondables e incalculables, pero si las tomas, pierdes el poder de nadar" Luffy miró la fruta, muy interesado en el poder que podía darle. Seguro que si obtenía un poder genial, Shanks le llevaría en su viaje.

"Parece un buen trato, ¿no?" preguntó Luffy, mirando la fruta con avidez. Después de todo, no parecía que la tuviesen en demasiada estima si la tuviesen abierta por ahí. Rápidamente, fue desengañado de ese proceso de pensamiento.

"Esta no. Es la Gomu Gomu no Mi. Te da poderes de goma y te permite estirarte y ser inmune a las balas. No es un mal poder, pero es bastante ridículo. Además, es una paramecia. Y de las paramecia hay mil. Incluso dos de los Yonkōs, los 4 piratas más fuertes del mundo tienen una de estas frutas".

Luffy miró al cofre con emoción, estrellas sustituyendo sus globos oculares por la admiración. Benn tuvo que detenerle donde estaba. "Luffy, existen otras dos clases de frutas que debes conocer y que sin duda son casi más raras que las paramecia. Si es que quieres comer una".

Luffy lo miró con las cejas levantadas. "Están las Zoan, aquellas que te permiten convertirte en un animal normal, en un animal antiguo o en uno legendario como un dinosaurio, un dragón o un fénix estas últimas son las más raras de todas" dijo, citando unos cuantos ejemplos al por mayor que enseguida encandilaron al joven oyente, ya olvidada la fruta de goma que tenía intención de tomar, a favor de convertirse en un animal como un dinosaurio, un kyubi, un fénix o un dragón.

Luffy miraba obnubilado por las habilidades de las Zoan. Quería una legendaria. Fuese cual fuese.

Shanks seguía teniendo dos dedos levantados. Luffy por fin le miró, dándose cuenta de que la lección seguía en marcha. "Las frutas del tipo paramecia son los que dan a tu cuerpo algunas habilidades, como convertirte en diamante o acero o pueden crear terremotos". La mirada del pequeño de siete años seguía a Shanks, alucinado. También quería la paramecia de los terremotos. Pero es normal. Los piratas querían todos los tesoros del mar para ellos.

Quería muchas cosas. Solo quedaba esperar el tipo de frutas.

Shanks le echó un ojo, divertido. Ahora para la final.

"El tercer tipo y el más raro, a parte de la Zoan Legendaria son las frutas del tipo logia. Aquellas que transforman tu cuerpo en un elemento como la luz, el hielo o el magma. También son las más difíciles de encontrar. Y son un incordio para luchar, dado que son inmunes a golpes, cortes o balazos".

"¡Whoa! ¡Esta sí! Quiero una fruta del tipo logia" exclamó Luffy con cierta posesividad. Las logias parecían impresionantes. ¿Inmunes a balazos, golpes y cortes? Él quería eso. Por supuesto, Shanks tuvo que romper su alegría. "Como todas las cosas buenas, también hay pegas, Luffy y las frutas del tipo Logia tienen un pero que no te dicen" esto ganó la atención de Luffy. Quería saberlo todo.

"Las logias complacientes son eliminadas rápidamente" dijo, mientras que volvía negras sus manos. Eso asombró mucho a Luffy, que no esperaba semejante exhibición, si bien determinó que debía de ser muy importante si Shanks se lo enseñaba cuando aún no había salido en su viaje. Sobre todo porque parecía bastante exclusivo.

"Este poder es conocido como Haki. El Haki sirve para combatir y defenderse de todas las frutas del diablo. Todo el mundo las puede entrenar y evita que aquellos con Frutas del Diablo se vuelvan locos en el mundo" Luffy observó, de nuevo conmocionado.

"¿Cómo las reconoceré?" preguntó Luffy, nervioso ante la idea de tomarse una Fruta que le hiciera contar chistes malos.

Eso llamó la atención de Shanks. Pero fue Benn quien dio con la solución. "Capitán. Tenemos dos libros para identificar Frutas del Diablo. Le podríamos dar uno a Luffy para que investigue cual quiere" Shanks sonrió, con benevolencia. Al menos podría darle esto al niño y que dejase de pedir tanto viaje.

"Muy bien Benn, vete a por el libro al barco" Benn lo miró, traicionado antes de suspirar y levantarse a por ello. Después de todo cuanto antes lo cogiese, antes podría volver a beber. Luego miró la sonrisa traviesa del capitán y murmuró: "Algún día haré que madure por su cuenta"

Justo cuando Luffy iba a preguntar más y Benn ya se había marchado por la puerta, la puerta se abrió de una patada por un tipo desagradable, y que la rompió de sus goznes, dándole más trabajo a Minatomo mientras el individuo desaliñado recorría su camino hacia la barra.

"Camarera, pónganos diez barriles de sake y rápido" dijo al tiempo que miraba desagradablemente a los piratas. No le gustaba ninguno de ellos, pero estos encima parecían de los pacíficos, lo que significaba que le gustarían aún menos. Por fin, su pedido fue respondido, aunque no de la forma en que esperaban.

"Lo siento, pero ya no nos queda nada de sake" fue la respuesta de la menuda pero agradable camarera, que buscaba evitar un posible conflicto. Uno de los talentos de la hostelería es prever los conflictos y adelantarse a ellos. Lástima que esta vez, no lo conseguiría.

Tomando una de las botellas vacías de la barra, la olió y le dio una lamida a las gotas que quedaban. "Esto huele, se ve y sabe a sake. Puedo decir que es sake. ¿Por qué me has mentido?" preguntó con un tono dolido. No le gustaba que le mintiesen.

"Pero es verdad, ya no nos queda más sake. Esa es la última botella" dijo Makino con fiereza. No le gustaba que le pusiesen en duda. Ella era una profesional, muchas gracias. Por suerte para ella, Shanks intervino para solucionar la situación.

"Perdona por la molestia, pero mi tripulación y yo nos lo hemos bebido todo. Ten, esta es la última botella" dijo, ofreciéndole la botella en la mano. La verdad es que se había ganado cierta holgura por intentar solucionarlo.

Cuando el bandido fue a cogerla, cambió en su lugar de opinión y destruyó la botella, derramando todo el sake sobre Shanks, quien quedó tendido y empapado, pero no acongojado. De hecho, parecía que estaba bastante cabreado porque casi le había cortado a Luffy cerca del cuello.

"¡Oh no! Se ha puesto todo perdido. Tienes un trapo, ¿Makino-chan? Yo lo recogeré" dijo mientras que servicialmente se agachaba a recoger los cristales y la bebida derramada. No viendo la lección que Shanks quiso enseñarle, el bandido se ensañó con él.

Sacando su sable, lo utilizó para destruir cuanto objeto había en la barra, de nuevo derramándolo sobre Shanks, quien una vez más se agachó a recogerlo, provocándose severos cortes en las manos.

"Parece que te gusta limpiar, espero que limpies todo esto antes de enfrentarme, cobarde. Soy el bandido Higuma, con una recompensa de 8.000.000B. ¡Vámonos chicos, sin sake no hay diversión y no me puedo entretener más con estos cobardes!" luego se giró para marcharse, haciendo una mueca de desprecio sobre los piratas, que lo observaban con avidez.

Tras patear la otra puerta de sus goznes, el bandido Higuma se marchó, contento por haber humillado a piratas y cabreado por quedarse sin alcohol por su culpa. El pueblo era demasiado pequeño para los dos y decidió irse él, que era el más grande de ambos. Su orgullo sería su caída.

Una vez se habían ido de la taberna, los piratas empezaron a reír, para la gran sorpresa y mosqueo de Luffy. "¿Habéis visto su cara?" preguntó uno de los piratas. "Sí, parecía un estreñido" dijo Yassop, el francotirador de los Piratas del Pelirrojo. Lucky Roux comentó algo sobre un tema que los niños no deberían de conocer y Shanks le regañó un poco.

En cuanto a Luffy. Luffy no lo entendió. Estaba ciego. Lo cual significa que Shanks o Benn tendrían que abrirle los ojos ante el mundo.

"¡¿Por qué? ¿Por qué no os habéis defendido? ¿Acaso vuestras historias no son sino historias? ¿Batallas que no habéis tenido, aventuras que no habéis vivido e islas que no habéis pisado?" preguntó, su voz más que irascible empezaba a elevarse pese a su tono tranquilo, una tormenta apunto de desatarse.

"No, Luffy. Todo lo que te hemos contado es cierto. Te lo juro por las Frutas del Diablo" Luffy realmente fue tocado en este.

"Luego explícame, ¿por qué no has reaccionado? ¡Explícame!" exigió. Su joven temperamento no podía tomar más de esos buenismos baratos de Shanks y compañía. Quería saber su excusa para no luchar, solo para no tener que cumplirla nunca. Él sería un pirata distinto, sería uno a cuya tripulación no insultaría unos bandidos. Sería… no como Shanks.

Suspiró antes de responder, como si calibrara el peso de lo que iba a decir a Luffy. Hasta que finalmente reveló la verdad más brutal. "Es porque no merece la pena, Luffy" El niño le miró, no comprendiendo nada.

"Luffy, cualquier miembro de mi tripulación puede vencer a todos los bandidos de Higuma, e incluso al propio Higuma también. Somos así de competentes. Y mientras no pase nada, no nos preocupa tener comida o bebida derramada sobre nosotros, o incluso si somos escupidos. No nos moveremos y en cambio nos reiremos de ello. Pero en el momento en que insultan a un amigo, en ese momento están jodidos".

Aquí, tomó una buena pausa para el aliento.

"En ese momento traeremos sobre ellos toda nuestra furia. Sin piedad. Sin estima. Porque somos nosotros los que realmente tenemos algo de influencia en este mundo. Higuma tiene una recompensa, pero no es nadie. Cualquiera en el Grand Line acabaría con él, tan fácilmente como matar a una mosca ¿Entiendes? No se utiliza un cañón para cazar una mosca, Luffy. Se le aplasta con la mano"

Luffy asintió, limpiándose las lágrimas de rabia que habían aparecido en la cara. Había comprendido un poco más la amplitud del mundo. Y había entendido un poco más a Shanks y a su tripulación. No usarían cañones para acabar con una mosca. Simplemente, la aplastaban.

Cuando por fin volvió Benn con el dichoso libro, Luffy casi lo había olvidado. Benn entró en la taberna y tras ver las puertas fuera de sus goznes y a su capitán en el suelo, recogiendo cristales caídos y líquido derramado, supo que se vengaría de esta afrenta.

"Pagarán por esto, Shanks" Shanks pareció desmerecer la preocupación de su segundo, agitando una mano.

"No merecen la pena, Benn"

"No en vano, pagarán. Son demasiado peligrosos y traerán peligro aquí. No se lo merecen, Shanks"

La mirada vidriosa de Shanks le hizo saber que estaba contemplando la oferta. Muy seriamente. Después de todo, la seguridad de esta villa dependía de su siguiente decisión.

"No haremos nada. De momento". Shanks levantó la mano, para detener el torrente de palabras que sin duda saldrían por la boca de Benn. Y con razón. Sabía que debería de hacer algo, pero estaba seguro de poder calar a la gente como era.

"En su lugar, vigilemos. Si vuelven aquí y hacen algo, les trataremos como deberíamos de haberlo hecho desde el principio y sin mostrar piedad". Levantándose del suelo pegajoso, fue recogido por su segundo al mando, quien lo miró por un rato. Realmente no estaba de acuerdo con esta elección del capitán, pero siempre había obedecido.

Mientras que le tendía la Enciclopedia de las Frutas del Diablo a Luffy, o como se llamaba por su verdadero nombre "La Cocina del Contrabandista" quien ya había empezado a leerlo con avidez, reflexionó en lo que supondría para esta comunidad la decisión de su Capitán y esperó que nada serio sucediese mientras esperaban el ataque bandido.

Con esto, volvieron a la taberna, inconscientes del cambio que haría en el futuro su indecisión.

Unos meses más tarde…

La villa estaba mayoritariamente en silencio, con la sola excepción de unos pasos que corrían desde la dirección de la casa del anciano. El hombre, un adulto maduro, se movió más rápido que en su vida corriendo también en la dirección en la cual la joven camarera corría, tratando de evitar un desastre.

Cuando ambos llegaron a la plaza del pueblo, vieron a los bandidos de hace unos meses pateando constantemente al ahora arrodillado Luffy. Parecían estar divirtiéndose mientras que le humillaban.

"¿Los piratas son más fuertes que los bandidos?" preguntó uno.

"¿Qué el jefe es inferior al capitán Pirata pelirrojo? ¡IDIOTA! ¡No nos hagas reír!"

Por fin habló el jefe de los bandidos y no tenía nada bueno que decir. "Este chico parece apostar su brazo izquierdo por esos piratas, pues bien yo digo que se lo cortemos y que nunca vuelva a hacer una mala apuesta, ¿eh? Gahahaha"

Lenta pero metódicamente, el joven Monkey D Luffy de siete años estaba siendo golpeado por los sádicos bandidos, que no eran capaces de dejar ir las palabras de un niño sobre ellos. Mientras los golpes, las patadas y algunos cortes arreciaban sobre el pequeño Luffy, este se defendía como podía, tratando de golpear las extremidades que se acercaban, antes incluso de que llegasen a golpearle primero. Cabe decir que no lo consiguió.

Finalmente, los dueños de los pasos se revelaron ser el alcalde de la Villa, Woop Slap y la camarera del Bar, llamada Makino, quienes habían terminado de ser testigos, solo para intentar salvar a Luffy de los terribles bandidos.

"Por favor. Ruego que dejéis en paz al joven. Unas palabras de alarde infantil no deberían de ser un problema para unos adultos como vosotros. La totalidad de Villa Foosha estaría encantada de pagar a cambio de olvidar las palabras de Luffy"

El jefe bandido miró a Luffy con sombría satisfacción. "Solo si el niño nos sirve como esclavo por un año, después de todo podríamos ser muy compasivos con él". La decisión de Luffy estaba tomada, antes incluso de que el Alcalde pudiese negociar nada.

"¡NI HABLAR, COBARDE!" gritó Luffy desde abajo del pie de Higuma. Tanto Makino como el Alcalde como la totalidad de los bandidos abrieron la boca, más que asombrados con las agallas del niño, que no había dejado de luchar en todo el tiempo en que había estado sometido por esta desgracia de hombre.

El pequeño pueblo quedó momentáneamente en silencio, aparte de los jadeos asombrados de los otros adultos en los alrededores cuando Higuma comenzó a reír de manera maníaca.

"GAHAHAHAHAHAHAHA Esas son agallas y lo demás son tonterías. GAHAHAHAHA".

"¿Sabes? He aguantado demasiadas estupideces de tu parte. Es hora de que mueras", dijo el bandido, que había cambiado de opinión, terminó yendo a por su cabeza en lugar de su brazo, no pudiendo soportar que un niño fuese más inteligente que él.

¡Qué venga el infierno o quien sea sobre él! No se arrepentiría de matar al niño.

Mientras el sable descendía, Luffy sonrió. No se arrepentía de haber vivido hasta ahora y supuso que su abuelo o Shanks le vengarían.

No dejaría este mundo en la oscuridad, completamente solo.

Había tenido amigos y familia.

No se arrepentía.

Su sonrisa se hizo aún más amplia.

Sin arrepentimientos.

Tal vez en la otra vida.

El sable estaba ya sobre él.

Podía notar el frío del acero acariciarle la garganta.

"¡BAM!"

Un tiro sonó cuando ya iba a morir, rompiendo el sable de mala calidad en varios pedazos, siendo el más grande el que dio varias vueltas y quedó clavado en el suelo. Yassop. Francotirador de los Piratas del Pelirrojo, había evitado que Luffy fuera asesinado y por eso, Luffy le estaría agradecido por el resto de su vida.

Fue entonces que los bandidos cayeron en la cuenta de que estaban rodeados por piratas. Y no auguraban nada bueno para ellos. El inconsciente Higuma, sin embargo prefirió burlarse de Shanks y sus piratas.

"Eres tú, pirata. Dime, ¿has terminado de limpiar ya todo el pueblo?" los bandidos se rieron, orgullosos de su jefe. Ni siquiera les importaba estar rodeados.

"¿Sabes? Se suponía que habría gente que nos recibiría en los muelles, así que nos preocupamos de que algo pasara cuando nadie vino a recibirnos" dijo Shanks, quien en cambio, los ignoró a favor de burlarse de Luffy. "Luffy, ¿no eran tus golpes tan fuertes como una pistola?"

Desde debajo de la bota del bandido, el pequeño Luffy respondió: "Ahora no es el momento, Shanks"

El jefe de los bandidos, inconsciente de su posición se decidió por la arrogancia. "No sé por qué estás aquí, pero vete antes de que te hagas daño, mocoso" la forma de dirigirse a Shanks era irrespetuosa y no auguraba nada bueno, pero no obstante, Higuma era el único que no se daba cuenta de su posición.

Cuando Shanks avanzó de nuevo, un bandido al azar le puso una pistola en la cabeza. Higuma sonrió. "Vete antes de que te hagas daño. Puedes jugar a los piratas en otro lado" Higuma vio que Shanks no se movía y le interpeló. "No sé porque estás aquí, pero vete antes de que te vuele la cabeza, cobarde"

"Ha dicho que no te acerques más, o volará tu cabeza" dijo el bandido, que esperaba humillar a Shanks más que el día de la taberna. El resto de los bandidos, rieron por la aparente humillación del pirata pelirrojo.

Shanks no le hizo caso y siguió avanzando, hasta que separaron el percutor "Arriesgas tu vida" le dijo al bandido, que le miró sorprendido. "¿Qué?"

"Con esa pistola, pones en peligro tu vida" el bandido se sorprendió ante las tranquilas palabras del capitán pelirrojo. "¿De qué demonios estás hablando?" preguntó. Estaba claro que no entendía nada.

Finalmente, volvió la cara hacia el bandido y le dijo: "Esto no es un juego de niños" la tercera advertencia había sido puesta. Ya no habría misericordia.

"¡BAM!" el percutor se separó con un nuevo disparo y el bandido cayó al suelo, muerto. El culpable, Un hombre gordo que comía carne, Lucky Roux.

Las reacciones no se hicieron de esperar. "Mató a Donny" dijo un bandido.

"Ese fue un movimiento sucio" respondió otro.

"Fue un golpe bajo" añadió un tercero.

"¿Un golpe sucio? Preguntó Yassop.

"¿Contra quién creéis que lucháis? ¿Santos?" Preguntó finalmente Benn Beckman.

"Nosotros somos Piratas. Si queréis luchar contra nosotros. Traed un crucero de guerra". Blandiendo su enorme arma contra los bandidos como si fuese un kanabō, Benn avanzó hacia ellos con naturalidad y tranquilidad.

Sabía que ningún bandido le podría hacer daño alguno. "Yo me encargo, Capitán"

Shanks sonrió. "Claro. Te lo dejo a ti"

Los bandidos se lanzaron a por el único luchador que fue enviado en su contra, perdiendo estrepitosamente contra él, que terminó con Benn apuntando a Higuma, quien empezó a disculparse por sus acciones.

"Espera, fue el niño. El niño nos provocó. Dijo que nosotros éramos inferiores. Sólo íbamos a darle una lección. Sólo íbamos a darle un susto".

Luffy estaba extasiado. Parecía que toda la valentía del bandido se había ido por completo, reemplazada por un perverso pavor a los piratas que ahora lo rodeaban y Luffy se puso de pie, sabiendo que ahora estaba a salvo.

Fue entonces cuando el bandido trató de lanzar una bomba de humo desde el interior de su abrigo.

Creyendo que era una bomba de otro tipo, Shanks desapareció de la vista de Luffy y del bandido, reapareciendo poco después por detrás de la posición de ambos, uno de sus sables extendidos hacia delante, cubierto completamente de sangre, mientras que el brazo chorreante aún daba vueltas por el aire, ignorante del grito de rabia del bandido, quien se vio de repente mutilado.

"¡AAAAAAGGGGHHHHH!"

El grito resonó por toda la ciudad, mientras que el hombre grande caía de rodillas en medio de la plaza, lamentándose de su propia estupidez, al enfrentarse al pirata que le cercenó el brazo. No obstante, la desdicha aún no había terminado, siendo aplazada para ser una lección impartida por el pirata a su joven protegido.

Cuando Shanks se agachó para comprobar si Luffy estaba bien, no tuvo en cuenta al hombre desarmado, que ahora trataba de coger su sable y ensartar al niño.

Viendo su opción más clara, volvió a dirigirse a él con su sable Gryphoon en la mano, esta vez cortando la pierna del bandido, quien se quedó como un hombre renqueante en el medio de la plaza, siendo observado por todos.

"Me alegro de que estés bien, Luffy" El niño asintió, queriendo ver a donde iba esto. Sabía muy bien que no había terminado todavía.

Shanks volvió a mirar al bandido con el rabillo del ojo y se decidió a darle una última lección a Luffy, antes de partir hacia el Grand Line, al día siguiente. "Mira esto atentamente, Luffy. Te servirá como lección final" dijo Shanks, cambiando su atención entre Luffy y el bandido. "Hay personas que no se merecen la vida. Para saber quiénes son, deberás comprobar cuanto respeto tienen por la muerte"

Dicho esto, el bandido seguía tratando de ponerse en pie, usando su sable como muleta. "Te mataré pelirrojo. Aunque sea lo último que haga. Te mataré" Shanks lo miró, de manera divertida.

"La muerte, es una liberación o una misericordia. A veces, se da la muerte a un hombre enfermo, cuya enfermedad es incurable. A veces, a un hombre vivo, cuyos pecados son tan grandes que no puede ser perdonado por vida humana. Pero siempre se debe dar por un motivo justificado. O te convertirás en un monstruo insensible, igual que este" dijo, señalando a Higuma, que estaba temblando de miedo y excitación, repitiendo constantemente las mismas palabras: "Te mataré, te mataré, te mataré…"

Luffy entendía. Quizás demasiado bien. Pero tuvo que resolver dudas. "¿Cuándo te conviertes en un monstruo?" le preguntó inocentemente. Shanks no dudó en responderle aceleradamente. "Cuando empiezas a disfrutarlo" Luffy asintió.

"Así qué, a veces es inevitable, pero otras, no es necesario, mientras no lo disfrute ¿estoy a salvo?" preguntó Luffy, su mente infantil corriendo a toda velocidad. No quería ser un monstruo.

"Exacto. Dime, Luffy ¿crees que este hombre es redimible? ¿Crees que le puedo dejar vivir? Si vive, volvería a por vosotros más adelante y le hará cosas terribles a Makino y a ti te matará"

Luffy le miró intensamente, antes de negar con la cabeza. Pero Shanks no lo dejó ahí.

"No te he oído, Luffy. ¿Quieres o no?" Luffy siguió negando. "Responde, Luffy" dijo Shanks, instándole a seguir

Finalmente, tragando saliva Luffy volvió a gritar "¡NO!"

Shanks sonrió. Resulta que estaba de acuerdo con él. Llamando con la mano, le indicó a Lucky Roux que viniera, trayendo consigo su pistola. El hombre gordo no lo dudó. Mientras que venía, hizo girar la pistola por el gatillo, cogiéndola por el cañón y dejándole la culata a quien lo pidiera, ya fuese el capitán o Luffy.

Haciéndole un gesto, el pelirrojo le indicó a Roux que la pistola era para Luffy, por lo que el hombre gordo se la puso en la mano.

"Adelante, Luffy. Solo tienes que apretar el gatillo"

El pequeño lo miraba con temor. "Si dudas, el vendrá para matarte a ti y a los tuyos. ¿podrás vivir sabiendo que tu indecisión fue lo que los mató?" Mientras que Luffy veía a lo que hace unos minutos era un hombre ser destrozado por la inmisericordia de Shanks, ahora comprendía que pese a todo, no merecía vivir.

Cogiendo la pistola, apunta con decisión. Las dudas le asaltan de repente. ¿De verdad podrá hacerlo? Higuma el bandido coge su espada e impulsándose con la vaina de su sable como si fuese una muleta, se lanza al ataque, apuntando a Luffy.

Le ve acercarse, pero el temor le asalta. Si le deja vivo, los matará a todos. No puede dejarle. Con un grito rabioso, fija su objetivo y… ¡BAM! ¡BAM! Dos disparos acaban con la vida del bandido. Y con cualquier inocencia que le quedase a Luffy. Ha matado por primera vez.

Y la pérdida de inocencia le hace derramar su alma en sus lágrimas. Busca consuelo, pero no lo encuentra. Finalmente, dos brazos lo rodean y se sosiega en cualquier persona que quiera dárselo. Su figura hermana, que ahora le rodea con sus brazos, llora junto a él por la pérdida de la inocencia, mientras maldice a Shanks

Las lágrimas no se detienen y sin embargo, está más sereno que nunca. La pesadilla ha terminado. Todo volvería a la normalidad, no en vano, es diferente.

Al día siguiente, el pueblo se sorprende de ver a los piratas marcharse. Han estado aquí por un año pero esta vez, el capitán anuncia que es para siempre, después de haber fallado en proteger a Luffy ellos sienten que han agotado su bienvenida. Por lo menos con Makino y con el Alcalde Woop Slap, que son quienes más le interesan que se mantengan callados.

Sabe que ya no es posible, sin embargo, no quiere quedar mal con el chico al que ve un poco como un protegido. Sabe que su sueño de ser un pirata será más complicado que nunca y sin embargo, quiere ver hasta dónde llega por su sueño.

"Entonces, os vais ya ¿chicos?" Shanks le responde con una sonrisa triste. "Sí, ya hemos agotado nuestra bienvenida, es lo mejor para todos" dijo mientras veía a sus hombres cargar los suministros. Sabían que Woop Slap, el alcalde ya había contactado con el número personal de Garp y que se dirigía a la isla. No era un encuentro que quisieran tan temprano en su viaje, por lo que lo rehuían por completo.

"Nos echarás de menos, ¿verdad?" preguntó Shanks, un poco ansioso por la respuesta de Luffy. Después de todo, había sido su indecisión lo que había causado la debacle con el bandido y provocado que Luffy perdiese su inocencia y ganase su primera muerte.

La respuesta de Luffy fue la de una persona cansada, pero con muchas ganas de vivir, demostrando así su gran voluntad.

"Sí. Solo que esta vez no pediré ir con vosotros, chicos"

Shanks le dio una mirada de reojo antes de preguntar: "¿No? ¿Qué te detiene?"

"Ahora lo entiendo. No estoy preparado. Cuando tenga diecisiete lo haré por mi cuenta"

Shanks decidió arriesgarse y comprobar cuál era el alcance de sus heridas mentales. "NNN. No te hubiese llevado de todas formas, no tienes lo necesario para ser un pirata" dijo burlonamente, mientras que le sacaba la lengua de manera fraternal.

Algo en Luffy se rompió y le exigió ser como hace unos días. "¡A CALLAR! ¡Yo lo haré. Algún día saldré al mar. Obtendré una tripulación más grande y fuerte que la tuya y encontraré el tesoro más grande del mundo. ¡SERÉ EL REY DE LOS PIRATAS!"

Después de la declaración le vinieron las lágrimas. ¿Cómo se atreve? Después de todo lo que le hizo hacer. No tenía derecho a menospreciarle ni a él ni a su sueño. Era indignante que siguiese subestimando el alcance de su determinación. Pues lo haría. Se convertiría en el Rey de los Piratas solo para poder destruir a Shanks y a su tripulación.

"Ohhh. Así que vas a vencernos ¿eh? Justo cuando pensaba que ya no sabría nada más de ellos, Luffy sintió que le ponían un cierto sombrero en la cabeza. El tesoro del capitán.

"Entonces, dejaré que cuides de este sombrero. Es muy importante para mí. Cuídalo bien. Y devuélvemelo cuando seas un gran pirata"

Luego de mirarse por última vez a los ojos, ambos coincidieron en lo mismo. "Es una promesa" dijeron ambos dos en su mente. Y sabían que la otra persona cumpliría su promesa sin falta, sin importar el tiempo en que tardasen en encontrarse, ni que ambos lucharían.