6.- REENCUENTROS

Sirius o Harry, como e llamaba realmente, miraba el lago de forma ausente. Por fin sabía quien era, donde pertenecía y ahora se sentía nervioso. La señora Rice, le había explicado un poco por encima su vida pero no le había explicado cuando o como había desaparecido, solo que las personas que le querían no habían dejado de buscarlo desde que lo hizo. También le había dicho que el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, se haría cargo d todo lo referente a su regreso, de que avisaría a su padrino y que incluso iba a traer a una prestigiosa doctora para ver si podían averiguar el motivo por el cual había perdido la memoria, cuando el muchacho preguntó el porqué se tomaban tantas molestias, ella solo le respondió que su escuela era muy prestigiosa y se preocupaba mucho por su seguridad y comodidad.

- Harry... ¿qué te pasa?- Le preguntó Jack.- Deberías estar contento de recuperar tu pasado.

- Lo sé... pero estoy nervioso. ¿Y si resulta que les decepciono? ¿Y si no quieren saber de mí? ¿Y si...?

- Deja de decir "y si", no sabes lo que ocurrirá.- Le riñó Sam.

- Además, me siento extraño... resulta raro que te vayas a encontrar con unas personas que te conocen pero de las que tú no tienes ningún recuerdo... Que te aprecian y tú ni siquiera sabes como se llaman.

- No te preocupes...- Dijo Paul.- estoy seguro que pronto recuperarás la memoria y todo saldrá bien.

Harry los miró y asintió sonriendo.

Dumbledore regresó a su oficina más alegre y animado de lo que lo había estado en un año, no solo por fin había encontrado a Harry sino que además parecía encontrase perfectamente bien de salud, si se exceptuando su pedida de memoria, algo que sin duda alguna, la señora Pomfrey sabría como tratar. No ignoraba que el muchacho había estado muy grave, peor por suerte, nada que le produjera consecuencias permanentes. Ahora la cuestión sería Sirius y el resto de gente... conocía lo suficiente al padrino del muchacho y a los Weasley como ara saber que tan buen punto supieran donde estaba irían a buscarlo.

Se sentó en la silla de su escritorio y acarició distraídamente a Fawkes que se había apoyado en su rodilla mientras pensaba que era exactamente lo que iba a hacer. De un principio, colocó un hechizo en la oficina de forma que nadie pudiera salir del despacho hasta que el anciano no lo quisiera, y luego con un suspiro comenzó a convocar a las diversas personas: la señora Pomfrey, los Weasley, Sirius, Remus y Hermione Granger (esta última se había conectado a la red flu) y esperó a que comenzaran a llegar.

La primera en entrar por la puerta de despacho fue la señora Pomfrey que parecía muy desconcertada, después la siguieron Sirius y Remus que obviamente se habían aparecido lo más rápido que pudieron lo más cerca posible de la escuela, los siguió Hermione, que hizo un aterrizaje algo aparatoso y justo cuando acababa de levantarse comenzaron a llegar los Weasley (los nueve). Una vez estuvieron todos sentados (digo yo... ¿cómo se lo montan para caber todos en una habitación de apariencia tan pequeñita?) se miraron todos confundidos.

- Bien... ya estamos todos.- Dijo Dumbledore serenamente.

- ¿Por qué nos has avisado, Albus?- preguntó la señora Pomfrey.

- Porque tengo grandes noticias.- sonrió el anciano mirándolos alegremente.- He encontrado a Harry.

- ¿Qué?- Dijeron todos cogidos por sorpresa.

- He encontrado a Harry, o mejor dicho lo han encontrado.

- ¿Hablas en serio?- Preguntó Sirius.

- Sí, hablo en serio, incluso lo ha visto aunque él a mí no.

- ¿Dónde está?- Preguntó Sirius.

- ¿Por qué no se ha puesto en contacto con nosotros?- Preguntó Ron.

- ¿Está bien?- Preguntaron Molly, Ginny y Hermione.

- Sí, está bien... al menos ahora. Se encuentra en el orfanato Mary Clarence, el que está regido por Odette Rice y el motivo por el...- No pudo acabar, Sirius se levantó y se dispuso a ir a buscarlo mas cuando fue a abrir la puerta se vio obligado a volver a sentarse.- como iba diciendo... el motivo por el que no se ha puesto en contacto con nosotros...- aquello sería una bomba.- ... es porque no puede recordarnos...

- ¿¡QUÉ!?

- No tienen recuerdos de antes de despertarse en el hospital muggle.- concluyó

- No... ¿no nos recuerda?- Sollozó Hermione.

- No de forma consciente.- Le contestó.- pero sí de forma inconsciente.

El anciano sacó algunos de los dibujos que había hecho Harry y los otros los miraron sorprendidos. Allí estaba Hogwarts, Dumbledore, los Weasley, Ron y Hermione, Remus y Sirius, todos ellos dibujados con gran precisión hasta el último detalle.

- ¿Realmente los ha hecho él?- Preguntó Sirius.

- Sí, aunque era incapaz de relacionarlo con nada... sabía que conocía todo lo que dibujaba.- Hizo una pausa y añadió.- Y debes saber, Sirius, que tu nombre era el único que recordaba... de hecho, le han estado llamando así durante todo este tiempo.

- ¿En serio?- Preguntó sonriendo.

- En serio.

- ¿Por qué no te lo has traído, Dumbledore?- Preguntó el señor Weasley.

- Porque habría sido todo demasiado precipitado.. no sabía como reaccionaría ante nosotros sin un aviso previo.. Odette me ha explicado muchas cosas, entre ellas el que Harry estaba muy grave cuando lo llevaron al hospital... y que se ha vuelto más distante... le cuesta confiar en la gente y se asusta con facilidad ante el contacto físico... debes de haber ganado muy bien su confianza para que te trate con algo más que una fría cortesía.- Explicó el anciano para consternación de todos.- No podía llegar sin más y llevármelo.

- ¿Entonces?

- He dejado que Odette se encargue de explicarle la situación y primero me presentaré con Poppy para que le haga un reconocimiento y le hable de la magia y después y solo después, dejaré que Sirius venga conmigo a recogerlo.

Todos asintieron, algunos más predispuestos que otros, pero todos de acuerdo. Si bien, Sirius estaba deseoso de ir a buscar a su ahijado. Remus vio la expresión de su amigo y sonrió reconociendo su fastidio.

- Vamos, Canuto, no te pongas así. ¡Lo más importante es que Harry está bien!

- Excepto que no nos recuerda.

- No porque te presentes allí te va a recordar.

- Lo sé... lo sé...

En la casa de verano del orfanato Mary Clarence, todos estaban un poco nerviosos. Aquella mañana la señora Rice le había informado a Harry que aquel día vendría a verlo el señor Albus Dumbledore, su antiguo director, junto con una doctora llamada Poppy Pomfrey. Por lo visto, era una gran doctora que tal vez podría averiguar el porqué de la amnesia y como curársela, algo que el muchacho deseaba con todas sus fuerzas, además por lo que la directora había dicho, el hombre quería prepararlo para cuando regresara a casa.

- Harry...- dijo la señora Rice entrando en el comedor, donde se encontraban todos en aquellos momentos.- ya están aquí.

- Voy.- Dijo el muchacho mientras se ponía de pie y se levantaban murmullos en toda la habitación.

Todos miraron como el adolescente se acercaba hasta la mujer y ambos desaparecían por la puerta. En cuanto los perdieron de vista el comedor comenzó a llenarse de rumores y comentarios mientras los amigos del muchacho miraban donde este había desaparecido con preocupación. Por su parte, Harry y la directora habían notado como todos los observaban y sabían que todo se transformaría en un hervidero debido a los cuchicheos pero i a uno ni al otro le importó y se dirigieron hacía el despacho de la mujer.

Cuando Harry entró en el despacho, observó aun hombre que era muy, muy anciano, tenía una larguísima barba plateada y vestía de una forma casual, prácticamente informal. Aquello le sorprendió, se esperaba ver a un hombre de mediana edad, vestido de traje y ante todo, muy serio, así eran todos los directores ¿no? Al menos así era el del instituto cercano al orfanato (el primer día había tenido una larga charla con él) Este anciano, tenía una expresión amable y sus ojos centelleaban de alegría al verlo, su mirada era la misma que la de un abuelo que mira a su nieto preferido.

- Hola Harry.- Dijo el hombre amablemente.

- Hola, señor.- Respondió respetuosamente.

- Harry, este es el director Albus Dumbledore, y la mujer que lo acompaña es Poppy Pomfrey.- Le dijo la directora al muchacho.

Este hasta ese momento no había reparado en la mujer que acompañaba al anciano. Se trataba de una mujer de mediana edad que aparentaba ser una buena persona, de hecho le miraba con una alegría enorme y el chico pudo decir que lo hubiera abrazado nada más verlo si no se hubiera contenido, y se sorprendió cuando algo dentro de su mente le dijo que tuviera cuidado, que a pesar de ser buena, era muy estricta.

- ¿Os dejo, Albus?- Preguntó la señora Rice sacando a Harry de sus pensamientos.

- No, no hace falta. Si quieres puedes quedarte.- Le respondió el anciano, y devolvió su atención al adolescente.- Me alegro mucho, muchísimo de verte Harry... hacía más de un año desde la última vez que te vi y nos has tenido a todos muy preocupados.

- ¿A todos?

- Sí, Harry, a todos. Tu padrino, tus amigos, tus compañeros y profesores. Durante este año no hemos dejado de buscarte... aunque hubo gente que te dio por muerto, nosotros continuamos buscándote.- El muchacho no dijo nada durante un rato, y al final lo miró con una gran fuerza en sus ojos verdes.

- ¿Qué me pasó? ¿Por qué desaparecí?

- Es complicado de explicar sin dar mucho rodeo... un rodeo que es necesario que te explique,- dijo el anciano.- pero si algo he aprendido en los años que has sido mi alumno es que te gustan las respuestas claras y directas.- El muchacho parpadeó sorprendido ante la precisión con que le conocía.- La realidad fue que te secuestraron, Harry, en mitad de la noche, peor ya no debes preocuparte pro eso, nunca más te podrá hacer daño.

- ¿Por qué?

- Para responderte eso debo comenzar con el rodeo, Harry, y estoy seguro que Poppy está impaciente por darte una mirada así que te voy a hacer una pregunta y quiero que me la respondas con sinceridad... ¿Crees en la magia?

Todo quedó completamente silencioso, esperando la respuesta del muchacho. Aquella respuesta era muy importante, dependiendo lo que dijera sería o más fácil o más difícil.

- Sí, creo en la magia.- Dijo el adolescente.- ¿Por qué?

- Porque debo decirte que eres un mago, Harry, un gran mago.- El muchacho parpadeó.- Hogwarts es una escuela de magos y brujas, y tanto Poppy, como Odette, son brujas, al igual que yo soy un mago. ¿Me crees, Harry?

Cualquier otra persona habría pensado que aquel hombre estaba realmente loco, y seguramente, el muchacho habría hecho caso a su sentido común, si no hubiera sido porque algo en su corazón dio un bote de alegría y reconocimiento y le dijo que todo lo que le había dicho era cierto. Además había reconocido al anciano cuando lo vio de uno de sus propios dibujos, si bien, en aquel el hombre había llevado túnica. Lentamente, asintió provocando sonrisas de alivio, y que la otra mujer se le acercara con rapidez, sacando una varita de madera.

- Déjame Harry, te daré una mirada.- Le dijo amablemente, y el muchacho la dejó hacer.

- Bien, Harry, te explicaré que es lo que pasa.- El anciano comenzó a explicarle la vida de Harry Potter, El-niño-que-vivió, y el muchacho quedó muy sorprendido cuando al escuchar la historia, descubrió que se trataba de aquella que comenzó a contar hacía tiempo a Jack, Paul y Sam y que fue incapaz de acabar.- ... Colagusano nos contó que habías destruido a Voldemort, pero que tú desapareciste en el proceso.

Cuando Dumbledore acabó de explicarlo todo, el muchacho permaneció silencioso, su mente, se encontraba en un absoluto caos. Muchas de las imágenes que antes no le encontraba ningún sentido ahora comenzaba a tomarlo, sonidos, palabras, voces y nombres que antes no sabía como calificarlos o ponerlos, comenzaban a relacionarse entre sí y a reconocerse.

- Así que soy un mago famoso porque derroté al mayor Mago Oscuro dos veces en mi vida, algo que nadie había logrado antes.- Dijo el muchacho.

- En verdad, han sido tres veces.- Dijo el anciano.- Debemos contar también tu primer año y si contamos también cuando te enfrentaste a su recuerdo en la Cámara de los Secretos cuatro.

El muchacho asintió en silencio, mientras la señora Pomfrey se levantaba y le hacía un gesto al anciano para que se le acerara y explicarle la condición del chico que se había sumido en un silencio reflexivo y se miraba con obstinación las manos.

- ¿Qué puedes decirme, Poppy?

- No mucho, las heridas que tenían eran muchas y de considerable gravedad, por suerte, los muggles han hecho un buen trabajo, lento, pero bueno. Además, tiene fuertes hechizos curativos en su persona, supongo que de cuando intentaba sanarse a si mismo durante su secuestro.- Contestó la enfermera.

- ¿Y sobre su memoria?

- Aquí puedo decir poco... shock emocional, agotamiento, traumatismo o tal vez la combinación entre ellas, realmente no lo sé. Tal vez en la enfermería sería más capaz pero no aquí.

El hombre asintió y miró por la ventana pensando en que más podía hacer, todo aquello le sobrepasaba. Había volcado su vida primero a la sociedad y luego a sus estudiantes, y a Harry; sabía que siempre le había exigido mucho de forma indirecta y cuando había tenido que estar allí para él le había fallado, no había evitado que Voldemort lo apresara y tampoco había podido rescatarlo y ahora estaba eso, no podía hacer nada por ayudarle a recuperar la memoria.

Un suave golpe en la puerta los sacó a todos de sus propias reflexiones, y entró un no muy seguro Jack que los miró a todos con nerviosismo antes de hablar.

- Disculpen...- comenzó.- hay aquí un señor que desea ver a Harry y al señor Dumbledore.

- ¿Te ha dicho su nombre?- Preguntó la mujer a lo que el muchacho asintió pero antes que pudiera decir nada el anciano lo cortó.

- No hace falta que digas quien es... estoy seguro de que ya lo sé.- Dijo en un suspiro.

Como confirmando las sospechas del anciano, detrás del muchacho apareció un hombre alto, de pelo negro y ojos azules que miraban el pequeño despacho con anhelo y deseo, vio la mirada que le dirigió el anciano y sonrió con nerviosismo.

- Te dije que te quedaras en Hogwarts.- Le reprendió el anciano.

- No podía esperar Albus... por favor, entiéndelo, nos está resultando muy duro; además estoy convencido que ya has hablado con él.

- Ese no es el punto.- Le riñó el otro.- El punto es que te dije que te esperaras... y tú...

- ¡Hocicos!

La suave exclamación de Harry había detenido al anciano mago de forma casi instantánea y todos lo miraron con sorpresa y en el caso del recién llegado de una profunda alegría, quería correr y abrazarlo pero el chiquillo se le adelantó y antes que el hombre pudiera dar un paso ya estaba abrazándolo con fuerza, como si quisiera sacarlo todo el jugo, y este respondió al abrazo.

- Harry... yo... me tenías tan preocupado. Temía el haberte perdido igual que perdía tus padres.- El muchacho lo abrazó más fuerte, como diciéndole que estaba allí. Pero, ¿cómo es que me recuerdas? Creía que no podías recordar nada excepto algunas imágenes de forma desordenada que no eras capaz de relacionar.

- No lo sé.- Dijo Harry.- Solo que te recordé... cuando te vi en la puerta, no sé... no me sé explicar, Sirius, no lo sé. Solo sé que me acuerdo de ti, del profesor Lupin, de los Weasley y de Hermione, es... es como si alguien hubiera encendido un fuego en mi cabeza... poco a poco lo voy recordando todo.

- ¿Todo?- Había un miedo callado en la pregunta y el muchacho lo notó.

- Casi todo.- Corrigió.- No consigo recordar nada después que Malfoy me aturdiera.

- Creo que es lo mejor.- Dijo el hombre. No quiero que sufras Harry, y no creo que fueran recuerdos agradables.

El muchacho asintió y volvió a enterrar la cara en el pecho de su padrino, el cual, sonreía con satisfacción y alegría, mientras todos en la habitación miraban la escena con grandes sonrisas y al mismo tiempo un poco cohibidos.

- ¿Estás listo para volver a casa, Harry?- Preguntó Sirius amablemente, a lo que el muchacho asintió.- Pues ves a recoger tus cosas.

Harry sonrió y salió corriendo hacía su habitación regresando cinco minutos más tarde con lo poco que tenía y lo dejó en el suelo. Después, abrazó a la señora Rice, y a sus amigos que sonreían con tristeza ante la idea de que se marchara.

- Os enviaré muchas cartas, con Hedwig.- Les dijo cuando los abrazó.

- ¿Hedwig?- Preguntó Sam.

- Mi lechuza, ella os encontrará estéis donde estéis.- Aclaró y los otros le dieron miradas extrañas.

- Pero primero, jovencito, tienes mucho que estudiar.- Dijo Sirius con seriedad.- Debes recuperar todo un año de estudios y examinarte de tus TIMOS.

Este comentario hizo que el muchacho gimiera, se había olvidado de todo lo que le esperaba, y todos sonrieron ante su reacción.

fin