Capitulo 1

"Un Milagro"

Alma y Pedro Madrigal estaban muy enamorados, eran un joven matrimonio con ilusiones y sueños que pronto se realizarían y mientras Alma luchaba por dar a luz a sus pequeños hijos, Pedro no podía caber dentro de si, una felicidad inmensa nacía de su pecho cuando sostuvo por primera vez a su hija mayor, Julieta, según el acordado llamar Alma y Pedro a su hijo si fuera una niña, imagínate su sorpresa cuando descubrieron que tenían a otras dos chicas en camino, Pepa y Mirabel las llamaron, tres preciosas niñas que ahora ganado el corazón de sus padres… Nada podría arruinar eso, ¿Verdad? .

Mas pronto que tarde la pareja descubriría que nada dura time, el pueblo en el que se vivido toda su vida fue atacado y los habitantes se vieron obligados a huir, con ellos muchas personas más se unieron para irse en busca de un refugio, atravesaron diversas dificultades en el camino, hasta que un día, sucedió la fatalidad…

Los hombres que perseguían la caravana de personas se hallaban cerca, y Pedro Madrigal, el orgulloso padre de tres niñas de meses y esposo de Alma Madrigal se ofreció como distracción para que su familia y muchas otras personas se salvarán.

Murió mientras su esposa lo seguía de vista escondida, Alma quedó devastada, ¿Qué haría ahora? , Sin su esposo y con tres niñas a las que cuidar, el futuro se cernía obscuro pero en medio de toda la tragedia y lamentación, un milagro en forma de una brillante vela y rebosante de Luz bendijo a su familia mientras protegía a todas aquellas personas cerca, una casa, Su Casita surgió en medio de una reluciente magia dorada, esperanza se respiraba en el aire.

Ese día, nació el Encanto.

Rodeado de Naturaleza y protegido por imponentes montañas.

Las niñas, las hijas que Pedro y ella hicieron crecerían protegidas de todo mal que plagaba las tierras fuera del encanto.

Julieta, la mayor de las niñas, era de carácter tranquilo y dulce, siempre servicial, la dulce Julieta evitaba meterse en problemas, mientras cuidaba a sus hermanas, Alma siempre vio un poco de la Personalidad dulce de su Pedro en ella.

Pepa, la de en medio era de carácter fuerte y volátil, podía pasar rápidamente de estar feliz a triste y de triste a enojada, se apasionaba fácilmente, eso se transfería a su familia, ella era la más expresiva de todas en la casa y la que defendería a sus hermanas a toda costa, Alma se veía a si misma en su hija.

Al final, estaba Mirabel, la menor, era fácilmente la más traviesa de las tres y la que más tenía tendencia a sufrir accidentes, Mirabel era la alegría de la familia, siempre se encargaba de cuidar y sacar una sonrisa en sus hermanas y su madre cuando todo se tornaba triste o enojado, la pequeña era una optimista de primera, pero cuando algo o alguien lastima a su familia cambiaría totalmente para proteger a los que quería, era una mezcla de sus padres.

Las tres niñas eran la sonrisa y el motor de Alma Madrigal.

Pero nada prepararía a las niñas cuando cumplieron cinco años.

Su vida cambiaría al completo.

En el cumpleaños número cinco de las trillizas sucedió algo curioso, Casita comenzó a vibrar como si de un terremoto se tratase, mientras se llenaba de un color dorado resplandeciente que terminó en una explosión blanca.

Las cuatro personas que se hallaban adentro salieron del comedor al patio de casita para investigar, cuando se encontraron con la curiosa vista de tres nuevas puertas que aparecieron en su amada Casita, las puertas vibraban en un color dorado parpadeante.

Mirabel, Pepa, Julieta y Alma en ese orden corrieron frente a las nuevas puertas, las niñas se quedaron viendo un rato con asombro en sus miradas.

-¿Entonces, que esperan mis pequeñas? - Pregunto gentilmente Alma.

-¿Son… son para nosotros Mami? - Pregunto Mirabel.

-Ya lo creo mi pequeña, sino por qué aparecerían en su cumpleaños - Alma acaricio a su hija.

Julieta y Pepa miraron en silencio todo el intercambio desconfiando aún de las puertas frente a ellas.

Mirabel fue la más valiente de las tres y se acercó a una puerta, en cuanto tocó el pomo, la puerta se ilumino, la casa se amplio y apareció una torre en Casita, todas miraban con asombro aquello, Mirabel observo que una imagen aparecía en la puerta, una versión adulta de ella misma con un reloj de arena entre sus manos y un montón de relojes y motivos de tiempo adornaban la puerta.

Sus hermanas no tardaron demasiado en hacer lo mismo con las dos puertas restantes.

Con el tiempo descubrirían lo que significaban esas extrañas tallas que aparecieron en las puertas.

Y también con el tiempo, las hermanas que fueron tan unidas, se separaron…

A Mirabel, le tocó ver cómo sus hermanas mayores se iban alejando de ella, así como poco a poco se fueron juntando con más chicos en el pueblo y eventualmente a las personas que se convirtieron en sus parejas y luego en sus esposos: Julieta conoció a Agustín y Pepa se junto con Félix.

Por otro lado ella… Bueno, su don… Era… Problemático.

Resulta que ver el futuro no era tan genial como uno cree en un principio y aprendió a la mala muy pronto que sus visiones podrían ser "problemáticas", su Mami Alma le había pedido que se quedará en la casa cada vez más a menudo, por su seguridad y ella misma se fue alejando poco a poco de todos, algo que le costo mucho más por sus hermanas, pero lo hizo, por el bien de la familia.

Pero pudo ver cómo los dones de Julieta ayudóban a curar a todos en la cuidad acompañados de los alimentos de su hermana y como Pepa fue apreciada por los granjeros y campesinos por su control sobre clima que afecta las cosechas…

Y también presencio el nacimiento de cada nuevo miembro de la familia:

El primer embarazo casi combinado de sus hermanas fue tan bien como una persona que maneja el clima con sus emociones lo permitiría, recuerda con diversión como durante los últimos cuatro meses de embarazo de Julieta y Pepa, el clima se volvía loco cada hora, como la cocina siempre estaba en movimiento y no había descanso durante el día.

Ni hablar de los nacimientos.

Si las ocho horas que duró Julieta en dar a Luz a Isabela le parecieron una eternidad, las casi doce horas de Pepa fueron una de las peores experiencias que pueden recordar, más valió la pena cuando conocieron a la hermosa niña Dolores.

Después de esas primeras experiencias llegaron:

La pequeña Luisa, una niña adorable.

Después, su primer sobrino, Camilo, con este último forjó un vínculo casi al instante, al parecer al pequeño Camilo le agrado y Mirabel no tenía ninguna queja de cargarlo o mimarlo.

Y pasaron unos meses hasta que conoció al último de sus sobrinos:

Bruno Madrigal.