Summary: Colección de viñetas románticas sobre parejas raras o poco explotadas, con motivo de la cercanía del día de San Valentín. Capítulo uno: "–Sujétate bien, Lenny – le advierte Sirius, ladeando el rostro lo suficiente para que ella pueda ver cómo le guiña un ojo –, porque vamos a ir tan deprisa como pueda esta belleza". MarleneMcKinnon/Sirius Black.

Disclaimer: Ningún personaje me pertenece. Todo es propiedad de J.K. Rowling. All hail the queen.


Música rock y chaquetas de cuero.

– ¿Pero qué demonios es esto?

La pregunta se escapa de sus labios antes de que pueda decidir si esa es la manera en la que desea formularla.

Marlene McKinnon se coloca ambas manos en las caderas y mira, estupefacta, el enorme... trasto, que tiene frente a sí.

Es negro, reluciente y tiene dos ruedas, una delante y una atrás. Un amplio asiento de cuero se extiende por la mitad del cacharro y dos enormes tubos plateados coronan el frente, recordándole a las astas de James cuando se transforma en un ciervo.

Recargado en dicho artefacto, está Sirius Black, con las piernas y los brazos cruzados y esa mueca insoportable de superioridad.

–Feliz cumpleaños, Marlene – le dice por toda respuesta, apartándose el cabello del rostro con un sutil movimiento de la cabeza.

A Marlene le dan ganas de abofetearlo por hacerse el enigmático.

– ¿Qué es, Sirius? – vuelve a preguntar, acercándose al chico –. ¿No lo has robado, verdad?

Él se ríe con ganas.

–Por supuesto que no – le asegura, apartándose un momento de su preciado vehículo –. La he comprado con el dinero del querido tío Alphard. Es una motocicleta.

Motocicleta. La palabra no le suena mucho. De hecho, está bastante segura de que es la primera vez que la escucha.

–Es un transporte muggle – explica Sirius –, la he comprado con ayuda de Lily. ¿A que es bonita?

Bonita no es exactamente la palabra que ella utilizaría para describirla, pero ciertamente es... interesante.

Sirius rodea la motocicleta y se coloca detrás de ella, pasándole los brazos por la cintura.

– ¿Lista para tu regalo de cumpleaños? – le pregunta, depositando un beso sobre su mejilla.

A Marlene se le pone la piel de gallina.

Por supuesto que no está lista. Nadie puede estar nunca listo para las locuras que siempre se le ocurren a Sirius.

–No.

La risa de su novio le hace cosquillas en el cuello, así que se libera de su abrazo y se permite, por primera vez desde que ha aparecido fuera de la puerta de su casa, echarle un vistazo.

Guapísimo hasta la médula, desde el cabello largo y suelto hasta los pantalones negros y la chamarra de cuero. Lleva las mangas remangadas y a Marlene le parece distinguir un tatuaje nuevo sobre su antebrazo derecho.

– ¿Led Zeppelin? – inquiere Marlene, leyendo en voz alta las letras impresas en su camiseta.

–Es una banda de rock muggle – responde Sirius, encogiéndose de hombros –. Y esta noche, vamos a ir a su concierto.

Marlene sonríe de medio lado. Recibió muchos regalos por su aniversario número diecisiete, pero perderse en el Londres muggle con su novio para asistir a un concierto ciertamente los supera a todos.

–Perfecto – le dice a Sirius, quien ya ha pasado una pierna por sobre la motocicleta y se ha sentado lo suficientemente adelante cómo para que quepa ella también.

–Acomódate detrás de mí – le pide él, colocando la llave en un pequeño círculo plateado.

La chica hace lo que le dice. Se coloca a sus espaldas y se maravilla cuando siente como el artefacto ronronea y vibra bajo ellos, como si de repente hubiera cobrado vida.

Es tan irreal que comienza a reírse, encantada.

–Sujétate bien, Lenny – le advierte Sirius, ladeando el rostro lo suficiente para que ella pueda ver cómo le guiña un ojo –, porque vamos a ir tan deprisa como pueda esta belleza.