Lala Lulu: Hola! ¿Cómo han estado? Bienvenidos esto es Jacka…Ah, no lo siento. Jajaja, Esta es una historia de mi raro y escatológico shippeo ¿VegeRena? Espero les sea de su agrado, los shipeos con las Sailors y los Saiyajines se van a repetir como en la anterior…Y… ¡SHIPPEO SORPRESA! Adivinen cuál… ¿Listos para caer conmigo? ¬¬

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

*No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

"Una pastilla te hace más grande,

y una pastilla te hace pequeño,

y las que te da (tu) madre,

no hacen nada de nada.

Vete a preguntar a Alicia

cuando es diez pies de alta.

Y si vas persiguiendo conejos,

y sabes que te vas a caer,

Cuando la lógica y la proporción

caen de forma torpemente muertas,

y el caballero blanco

está hablando al revés,

y la reina roja está diciendo:

"¡Que la corten la cabeza!",

recuerda lo que dijo el lirón,

Alimenta tu cabeza,

ALIMENTA TU CABEZA." White rabbit, Jefferson Aiplane (Matrix epic tráiler vers.)

Capítulo 1

Serena una mujer de treinta años, que sólo espera que su sueño se haga realidad, un destino, donde ya conoce todo su futuro. Está todo dicho y planeado, sólo debe esperar que se haga realidad. Pero en un mundo de paz mientras espera todo eso, debe seguir su vida normal, se ha conseguido un trabajo de oficinista en una empresa, alquila un pequeño departamento, y sigue comprometida con Darien. Él va y viene de viajes de sus Doctorados para conseguir el trabajo de sus sueños. Ella muy pacientemente lo espera, no hay nada más que temer, sus cartas ya están tiradas, él será su esposo en el futuro.

Todo esto pasa por la mente de Serena cada mañana en tanto toma el tren a su trabajo, y se detiene a comprar un cappuccino con un muffin de fresas, una combinación que le da mucho alivio en ésta época invernal que azota Tokio. Todo circula de manera repetida, es una más entre la muchedumbre y el murmullo. Los días pasan últimamente muy rápido y monótonos, en especial desde que es adulta. Sacude la cabeza, reprimiendo ésa sensación extrañamente incómoda. Ya está todo decidido, ya está todo planeado ¿Por qué estaría mal? Doblando en una esquina mira el reloj del banco, le indica que está a tiempo para llegar a su trabajo.

La alarma se dispara, junto con varias explosiones que hacen huir a la multitud. Ella queda mirando hacia lo que parece un asalto con rehenes al banco. No siente miedo, luego de pasar por situaciones que dejaban su vida en un hilo, estos peligros parecían pequeños. Aunque no siempre han llegado a salvar la Tierra, como la amenaza de los Saiyajines en la Capital del Oeste. Una jurisdicción independiente al otro lado del país. O el Torneo de lo que suponen era un alienígena verde llamado Cell… Quien habría sido destruido por un humano común y corriente, con ayuda de unos Guerreros de cabello Dorado. Las Sailors Scout ya no eran la única salvación de la humanidad. Y ya combatieron las peores amenazas contra la Tierra. Ella puede ser una muchacha normal, como tal, debe girarse y perderse en la ola de gente que huye despavorida…

—"Vete Serena." —Reza en su mente…

—"Vete Serena…"

Tira el vaso vacío de café y se apresura a un callejón…

Mientras tanto un hombre vestido de traje, ve el ajetreo de los molestos terrícolas, mira su reloj, y se gira para alcanzar a llegar a tiempo a su trabajo. Vuelve su mirada unos segundos para ver el asombro de los oficiales de policía en ésa dirección. Al parecer los terrícolas ahora acostumbran a salir disfrazados como payasos y jugar a que tienen súper-poderes. Rechista hacia un lado y sigue su camino.

Los policías quedan pasmados ante la visión de una muchacha en traje blanco con botas largas, parada entre ellos y los delincuentes.

— ¡No teman! ¡Su salvación ha llegado! —Sailor Moon Señala a los policías.

—¡Quítese del medio! ¡Ahora! —Uno de los oficiales le ordena.

— ¡Los malvivientes que quieren salirse con la suya en tiempos de p— Una ráfaga de tiros de los delincuentes interrumpen su discurso. De inmediato usa la energía purificadora para absorber los daños. Tanto los ladrones como la policía quedan sin habla y sin entender. Serena se incorpora e intenta recordar que ellos no son como otros enemigos que la dejaban terminar algunos discursos. Sacude un poco su traje blanco y acelera adentro, analiza la situación, vuelven a dispararle, toma aire al sentir un rozón en su brazo, pero se concentra en cubrirse de los disparos con su escudo. —¡Tiara Lunar! —Su tiara noquea a los cinco criminales sin problemas, y vuelve a sus manos. Sale afuera a informar a los oficiales y nota una ola de agradecimientos y gente con sus teléfonos celulares captando su actuación sobrenatural. Sonríe un poco nerviosa, acelera para curarse en algún lugar a escondidas y quitar su transformación ¡Mierda! No lo pensó, en verdad no lo pensó, pero no se arrepiente de ayudar un poco a quienes puede.

Lamentablemente a Serena Tsukino nadie podía ayudarla de llegar tarde en el trabajo, con su modo sigiloso al máximo entra en el edificio, toma el ascensor, y nunca vió el pasillo tan grande, toma valor con su maletín apretado al pecho y avanza, en algunos espejos del amplio pasillo se acomoda su cabello totalmente recogido en un moño, su traje gris y su camisa con unos zapatos de tacón bajo. Se escurre casi sin respirar al escritorio en su cubículo, a su lado una de sus compañeras de trabajo le echa un ojo y ella pone un dedo en su boca para que no diga nada. Además veinte minutos no está tan mal.

—¡TSUKINO!— Una voz estridente le ruge parado a unos metros de ella.

—Buenos días Señor. —Se para firme y dibuja la mejor sonrisa que tiene. El tipo sí que es de temer, cierra los ojos mientras sonríe no se anima a mirar, pero ahí está con su ceño fruncido y la mirada llena de fuego hacia ella. Llegó hace dos años de la Capital del Oeste, específicamente de la nueva Ciudad Satán.

—Tarde de nuevo… —Le remarca afilando su mirada asesina y le da una montaña de papeles dejándolos sobre su escritorio de forma agresiva. La muchacha no aprende.

—Oh, lo siento mucho Señor Príncipe. Ya me pongo al día. —Se disculpa muy formal. Lo siente rechistar e irse sin más. Al hombre se notaba que le gusta competir, entró en el mismo puesto que ella y no se detuvo ni un momento hasta conseguir su ascenso, no lo veían en los almuerzos, ni en las reuniones que solían hacer en los bares, y nadie sabía mucho de él además de que es un adicto al trabajo. —"Un ogro"— Pasa por la mente de Serena. Respira y se pone a trabajar, no le importa mucho, esto es sólo temporal hasta que se case y se dedique a su vida con Darien. Dejará éste trabajo y ése día le dirá un par de verdades a ése Vegeta Príncipe, que al parecer se toma su apellido muy en serio.

Al salir del trabajo ahí está esperándola en plena nevada su Príncipe azul. —¡Darien!—Corre contenta y él la abraza muy feliz.

—Jajaja Serena… —Suspira muy contento la toma del mentón y le deja un beso recatado. Dejándola deseando más, sus mejillas infladas son una señal de su molestia. —Hay mucha gente. —Toca su nariz y le señala a sus compañeros de trabajo que salían detrás de ella.

—¡Muy buen trabajo, nos vemos!—Serena les ondea su mano y feliz se va caminando del brazo de Darien. Iban a comer en casa de Serena, por suerte tuvo tiempo para dejarlo ordenado. Y se disponían a comer un plato de arroz frito con cerdo en la mesita frente a la cama. — ¡Jummm! ¡Qué rico!

—Serena… —Darien no quería romper el ambiente, toma aire. —Vi por las noticas lo que hiciste…— La ve ahogarse con la comida y darle un trago a la soda para aclarar su garganta.

—Ah sí…Pues, eso, fue sólo…—No encuentra una excusa lógica. —Sólo quise ayudar.

—Una cosa es ayudar a la humanidad y la Tierra de alguna amenaza externa, pero ser una especie de justiciera que anda por ahí…—Levanta el tono algo enojado.

—Ya, ya. —Se ataja con las manos. —Recibí suficientes gritos de Rei y Luna en el almuerzo del trabajo. Mi teléfono casi explota.

—¡Hm! Haciendo cuentas por la hora de los hechos, supongo que has vuelto a llegar tarde al trabajo. —La ve desviar la mirada. —Serena…—Con tono de regaño. — ¿Cuándo vas a tomarte en serio tus responsabilidades? Es también parte de ser "normal", no sólo el dejar de lado el ser una Sailor…

Las palabras de Darien hacen que vuelva ése nudo en su garganta. Trata de reprimir todo eso una vez más y se concentra en que todo lo que quiere es que su futuro llegue ya. —Jajaja, no te preocupes, es sólo un trabajo temporal. Cuando nos casemos voy a ser una linda ama de casa ya verás. —Se golpea el pecho dándose aliento. — Sólo fue una vez, lo juro, hace años que no me transformaba más que para entrenar con las chicas muy de vez en cuando.

—Haaaa… De acuerdo… Pero deberías aprovechar estos años tranquilos para progresar en tu vida, no puedes estar sólo esperando a casarte. —Mira su reloj, ya es hora de irse a dormir. —Tengo guardia mañana y también quería hablarte de algo. —La toma de la cintura y la sienta en su regazo poniéndola roja. —Me postulé para otra especialidad, si todo sale bien haré la residencia en Singapur.

— ¡De verdad! ¡Darien felicidades! —Se abalanza a besarlo y abrazarlo. Ignora lo que él le dice, le gusta más soñar con casarse de una vez.

—Gracias, serán dos años si tengo suerte. —La siente enfriarse de golpe, ella se aleja tratando de disimular.

—Oh…Bueno…Yo. —No puede ser egoísta, no puede decirle que desista, y se quede con ella, o extorsionarlo para casarse. Toma aire. — ¿Cuándo te irías?

—En unos días si me aceptan, estaré viajando cuando ordenen. No sé si será en unos días o ése mismo día que tendré que partir. —Acaricia su cuello con la nariz. —Es una clínica de gran prestigio en el mundo de la cirugía y—Ella lo detiene con una mano en su boca.

—No me expliques, no hace falta. —Sonríe brillante, pero su mirada destella algo distinto.

—Gracias Serena. Te amo. —La abraza y se relaja, a pesar de entender su angustia. Él se ha enfocado en competir en su trabajo y no piensa tirar su esfuerzo. Que ella lo apoye tan incondicionalmente es el mejor de los regalos.

—También te amo. —Sonríe agridulce.

Serena está intentando dormir, Darien está a su lado abrazándola. Mira al techo e intenta reprimir ése sentimiento molesto, que ahora se transformó en ansiedad. Teme que quizá se vuelva una depresión. Debe respirar, él se ha ido antes y la visita sin falta cada día libre, o en su cumpleaños la llama sin falta. Su futuro está sellado, ya sabe lo que pasará, su futuro está sellado, no importa lo que suceda sabe que ellos terminarán juntos.

Serena estaba en su día libre, reunida con Lita y Mina. Mina ahora era dueña de un bar donde se realizan citas rápidas para encontrar pareja, uno de los más reservados en Tokio.

—Oh, justo quedando tan cerca del Día de San Valentín. —Lita le comenta, le sirve un poco de un coctel de frutas que armaba.

—Pero mira la cara que tiene. —Mina comenta preocupada. —Ponle alcohol a eso…

—Haaaa, no es justo, no debo sentirme así, trato de luchar contra ello. —Serena está cruzada de brazos suspirando al techo.

—No creo que esté mal ser egoísta de vez en cuando ¿Dices que se va en unos días?—Mina le comenta. La ve asentir.

—Es lo más seguro, es el mejor en su trabajo, hace muchísimas horas extras, estudia sin descanso. Lo van a aceptar dalo por hecho. —Mira el anillo que le dio antes del primer viaje fuera del país. Lo gira en su dedo, el ladrillo en su garganta se hace más grande. —No quiero preocuparlo, ni preocuparlas a ustedes pero…Últimamente he sentido una ansiedad creciendo en mi pecho…

— ¿De verdad? —Lita le apoya una mano en su hombro. —Mmm… ¿Es por eso que hiciste lo del otro día? —La ve levantar los hombros sin saber la respuesta. —Bueno, te recomiendo hablar con algún Doctor, quizá Ami pueda recomendar alguno.

—Ya he hablado con ella, me ha revisado y todo parece ser mental. —Suspira fuerte.

—Quizá Darien tiene razón. —En tono alto Rei entra al bar de Mina. Llama la atención de todas. — No has hecho nada más que esperar a casarte, y ni siquiera te has esforzado en progresar en tu trabajo o estudiar algo más. Hasta todavía ahorras para comprar mangas o algún videojuego.

—¡Oye Rei! —Serena se levanta de golpe. —Tú también sigues comprando mangas y novelas. —Reclama y luego le da una mirada atenta. —Estas bien vestida ¿Vienes de cacería por aquí? —Con algo de burla.

— ¡Ja! A lo primero déjame decirte que es un gusto que no interrumpe con mi trabajo ni mis obligaciones, y a lo segundo sí. Aun no encuentro un hombre que pueda con ésta poderosa sacerdotisa. Jajajaja—Pone sus manos en sus caderas riéndose.

— ¿Has pensado proponerle tú matrimonio? —Mina tira una idea a Serena haciéndola parpadear grande.

—Pero ya me lo ha propuesto. —Muestra su anillo.

—Sí, pero puedes proponerle una fecha ¡Es más! ¡Puedes hacer una celebración adelantada de San Valentín! —Triunfal Mina le da ideas a Serena.

—¡Sí! —Muy contenta Serena afirma. — ¡Puedo planear todo y estar lista! ¡Puedo proponerle vivir juntos o incluso, casarnos y viajar con él!

—Wow, me parece muy romántico ¿Te imaginas? —Lita ensueña con encontrar el amor.

—Hm…Sí, de seguro dirá que sí. —Rei le comenta con tono normal. En verdad le gusta ya no sentir la tristeza de su amiga. Además ya sabe que en el futuro Serena y Darien están juntos.

Muy contenta Serena siente un cambio de humor de ciento ochenta grados. Ahora la ansiedad que la deprimía, se llenaba con una que la hacía caminar por las paredes de felicidad. Darien le envía un mensaje un par de días después para tener una cena en un restaurante antes de partir. Serena se la pasa desvelada anotando todos los detalles para una boda pequeña, hasta fue a buscar un certificado de solicitud de matrimonio. En caso de que él quiera casarse lo más pronto para irse a vivir juntos.

—Tsukino ¿Estás segura? —Una de sus compañeras de trabajo le interroga con muchas dudas. —Han estado comprometidos por mucho tiempo…

—Sí, claro que sí. Y porque estamos hace tanto tiempo comprometidos es que estoy tan segura. —Muy presumida les explica. —No lo entienden pero él y yo estamos destinados a estar juntos. —Sabe que no puede decirles que ya conoce su futuro, hasta a la hija que tendrán juntos.

—Jummm… Pero si se va de viaje cada tanto, nunca te ha propuesto una fecha ¿No crees que quizá esté esquivando?—No quiere desilusionarla, pero si lo piensa hace cinco años que la conoce y está con su primer novio desde la secundaria, ni siquiera le ha propuesto vivir juntos. —Mmmm… ¿No estarás mintiendo?

— ¡Claro que no! —Sisea algo molesta. —Pero, para que veas que no soy rencorosa, están todos invitados a la boda, les enviaré un mensaje para asistir, aunque advierto que será una ceremonia pequeña.

Muy contenta avisa a sus padres de que quizá ella pase por casa a darles una gran noticia. Los días pasan muy rápido. Se alista con un vestido muy bonito de color lila y un tul en los hombros, se peina con el cabello semi recogido. Hasta fue a casa de Mina para maquillarse.

—Wow. Me siento un poco fuera de lugar. —Darien queda fascinado por la vista de su novia. —Ni siquiera traje corbata.

—Es… Es que quería celebrar San Valentín por adelantado. —Se ruborizaba hasta el cuello, su pierna tiembla, pero su estómago está lleno de mariposas.

—Sí, es una ocasión especial entonces. Podemos pedir champaña. —Le sonríe brillante, pero luego parpadea. —Oh, pero mañana tienes trabajo…

—Eso no importa lo que importa es…Que estemos juntos. —Toma aire mientras él pide dos copas para aunque sea hacer un brindis. Ella sonríe brillante y antes de brindar toma valor. —Darien quiero poner una fecha… —Lo ve parpadear grande hacia ella.

— ¿Eh? ¿Fecha de qué? —La mira muy nerviosa pero con una sonrisa enorme.

—Pues sé que nos comprometimos hace tiempo. —Toca su anillo de compromiso. —Pero ya somos adultos y podemos poner una fecha. —Lo para con las manos antes de que él la interrumpa. — ¡Darien nos amamos! ¡Estemos juntos para siempre! —Muy contenta le propone.

—Serena ése anillo…Fue un regalo, no fue una propuesta. —La ve parpadear algo confundida. —Lo siento si te confundiste. Por supuesto que quiero casarme contigo, pero te haré la propuesta como corresponde. No así de último momento, además salgo de viaje en un día.

— ¡Por eso no hay problema! Soy yo quien te lo está proponiendo te pido que seas mi esposo, y es por eso que quiero que sepas que estoy lista. —Saca los papeles de su bolso y las notas y números para hacer la ceremonia.

— ¡Se-Serena! ¿Esto es un formulario de matrimonio? —En verdad no se esperaba que estos fueran sus planes para celebrar por adelantado San Valentín. — ¿Lo hiciste sin consultarme?—No puede creerlo, no puede cerrar la vista por la sorpresa.

—No tiene que ser ahora, quizá cuando vuelvas de tu viaje. En estos tiempos no hay problemas con una chica proponiendo casamiento a un chico ¿No crees?—Quiere tomar su mano y él se la aleja.

— ¿Qué harás con tu trabajo? ¿Tu vida aquí? ¿Te has puesto a pensar en todo eso? ¿Qué harías tú allí en un país que no conoces conmigo? —Muy serio y enojado espera una respuesta.

—Lo dejaré, dejaré todo para ir contigo. Te amo Darien. —Es algo que no se esperaba, él está realmente enojado. —Nuestro futuro es éste…

—Si hubiera sabido que al darte el anillo lo tomarías así. —Gira su vista hacia un lado. —Era por eso que sólo estas esperando casarte sin esforzarte en nada más. La paz que logramos en estos años sólo la desperdiciaste obsesionada con esto. Si ya sabes cuál es nuestro futuro ¿Cuál es tu prisa? —Toma la solicitud a la cual ella tuvo el atrevimiento de llenar con algunos datos de él. Toma la pluma que estaba adherida y escribe SOLICITUD RECHAZADA donde van las firmas y su nombre. —Creo que lo mejor es tomarnos estos dos años que estoy lejos para que tú tengas una vida propia, que empieces a replantear si no has desperdiciado éstos años, sin estudiar, sin competir ni cambiar de trabajo… —Levanta la vista y la ve presionando sus manos en sus rodillas mientras las lágrimas corren por su rostro.

— ¿Me huyes verdad? ¿Yo siempre seré una niñita caprichosa para ti? —Limpia con furia sus lágrimas. —Me parece injusto, siempre te he esperado pacientemente…

—No te huyo, se necesita más que amor para mantener un matrimonio… Creo que es bueno que ya no me esperes…—Traga duro saliva cuando la ve sorprendida, pero cree que es lo mejor, ella tiene que madurar de una vez. —Me iré por uno o dos años. Ésta separación nos hará bien, en especial ti. Seguro al volver y veas las cosas de la manera correcta, estaremos list—Acerca su mano pero ella se para abruptamente.

—Vete cuando quieras, vuelve cuando quieras. No tienes que darle explicaciones a tu Ex. —Toma aire y se va. Pero antes le deja el anillo en la mesa y toma los papeles de manera brusca, totalmente avergonzada. Acelera para irse de ahí, desaparecer.

Qué corto era su orgullo cuando se trataba de cosas del corazón, apenas se arrepintió, comenzó a llamarlo y enviar mensajes sin parar. Hasta calculó las horas en las que llegaría a Singapur para intentar comunicarse, pero nada. Le había bloqueado las llamadas. Sólo le envió un mensaje en respuesta de los cientos de ella.

De: Darien

Te lo he dicho, tienes que aprender a estar bien sola. Éste tiempo te hará más bien a ti que a mí.

— ¿Y nada más? —Ami visitaba a Serena, era un poco complicado asistir a su amiga con todos los turnos en la clínica.

—Sí…Nada más. Le he pedido perdón, quizá él tiene razón, y a eso se debe mi ansiedad, me obsesioné y…No seguí con mi vida…—Suspira triste abrazando su almohada.

— ¿Has pedido tu turno con el psicólogo para eso? —La ve asentir. —Bueno, no te preocupes, un rompimiento es duro, pero de seguro volverán. Su futuro ya está—

—Escrito…—Musita completando la frase, hundiendo su cara en la almohada, apenas baja la guardia se larga a llorar.

El trabajo la ayuda bastante, puede perderse en la rutina aunque ésta semana que ha pasado es la peor. No quiere siquiera iniciar conversación con nadie, por miedo a que pregunten qué sucedió con su compromiso. Por eso ya no va a los almuerzos y se queda trabajando. Y a causa de eso ha notado que su supervisor sí sale a almorzar después de todo, al parecer lo hace en algún restaurante o algo así. Debe quedar cerca, porque lo ve volver a tiempo. Serena ya no llega tarde, pero está cometiendo muchos errores.

—Tsukino, es la tercera vez que saltas la hoja y vuelves a cargar la misma. —Su supervisor la regaña desde detrás de su escritorio. La llamó al notar que la muchacha estuvo toda la semana, llegando temprano y sin tomar descanso, pero se sigue equivocando.

—Lo siento Señor Príncipe. —Se inclina en respeto. —Ahora mismo lo corrijo.

Vegeta la queda mirando, si no está comiendo sospecha que quizá está enferma. —Tsukino ¿Has estado enferma? Te ves algo pálida.

— ¡Eh! —Salta algo asustada, trata de tapar sus ojeras con maquillaje, aunque últimamente por su insomnio debe ponerse demasiado, quizá hoy se ha pasado de tono. Arma su sonrisa lo mejor que puede. —"No, ahora no. No llores."—Se dice así misma. —No señor, sólo quiero ponerme al día y esforzarme. —Con su sonrisa brillante y su tono normal.

—Pues si no prestas atención sólo estarás de mal en peor. —Rechista y sigue con lo suyo en su computadora. Nota que ella espera frente a su escritorio. —Puedes irte Tsukino.

Mierda… ¿Cuándo va a parar todo esto? Reflexiona mientras toma valor para tomarse un pequeño descanso en la hora del almuerzo, iba casi al final con la excusa de que sólo quería ponerse al día y enfrentarse a todo esto de una vez. Justo que iba acercándose al comedor escucha una charla…

—… Y fue tal cual lo dije una mentira. Ya ha pasado una semana y Tsukino está más callada que las piedras, quizá su novio aprovechó para romper con ella. —Con intriga comenta a sus compañeros.

—Sí, se la pasaba hablando de él como si fuera salido de un cuento, me da pena…

Me da pena…

Me da pena…

Serena ya no lo soporta, debe salir corriendo, el pecho se le oprime y su ansiedad estalla. Necesita aire, de inmediato. Corre a tomar las cosas de su escritorio para salir rápido de ahí. En el Hall de entrada, esquiva la mayoría de la multitud de quienes ya terminaron el turno de su almuerzo, da un paso firme y su tacón que quiebra. Pero sigue caminando como puede al parecer es sólo una punta, pero al intentar esquivar a otro cae de lleno al suelo. Todos los papeles de su maletín se desparraman. Se arrodilla a juntarlos y las lágrimas no se hacen esperar, ya no puede más, no puede seguir…

—Agh, Tsukino…Últimamente no eres tú misma… —El Señor Príncipe se acerca a ayudarla, la ve con las manos temblorosas.

Serena está asustada al ver que mezcló los papeles de la oficina antes de salir de su casa, ahí estaba el formulario de matrimonio en manos de su jefe…

De inmediato Serena intenta esconder el papel de la vista de su jefe. Ve que él la está mirando con los ojos grandes en sorpresa, pasmado sin saber qué decir. —Por favor… —Serena ruega, siente un trago amargo de humillación. —Por favor, no diga nada. —Llora desconsolada metiendo bruscamente los papeles que quedaban arrugándolos con su puño.

—Ven aquí. — La toma en sus brazos, para sacarla de la vista de la gente. La siente pegar un salto, pero sus sollozos descontrolados son más fuerte. La abraza un poco más firme.

Serena está algo asustada no entiende qué sucede, su jefe la acaba de abrazar de la nada y la esconde de la vista de la gente. Su abrazo es fuerte casi levantándola del piso, la guía hasta el baño de la planta baja. Ella siente el abrazo tan tibio, reconfortante, y su olor. Es raro, la relaja, el perfume que usa no es como ninguno que haya sentido en nadie, quizá luego averigüe donde lo compra. Parece hasta terapéutico. Raramente su corazón se desacelera, y su llanto nervioso cesa, siente la mente más clara.

—Ya… —Con tono tranquilo su Jefe la baja en el baño y le da un pañuelo.

—Gracias… —Se suena la nariz. —Qué pena con usted… Eeemmm, es el baño de mujeres. —Le dice al verlo quedarse ahí apretando algo los puños y levantando una ceja.

—No hay nadie, tampoco hay nadie cerca. —Le explica con tono tranquilo.

—Oh… —Toma aire avergonzada, y se enjuaga un poco el rostro con agua. Se mira al espejo y trata de respirar relajándose. Por fin recobra algo de pulso, y busca algo de maquillaje para sus ojos. Cuando se siente recuperada, se gira y su jefe la sigue esperando.

— ¿Podrás seguir trabajando? —Le consulta con algo de dudas.

—Sí, sí. Fue sólo unos momentos, me siento muchísimo mejor. Ja es extraño. —Le devuelve el pañuelo. —Ah, lo siento, mejor lo lavo y se lo devuelvo como nuevo. No suelo ponerme tanto maquillaje, pero no he dormido bien últimamente. —Una sonrisa se dibuja en su cara. Y vuelve a enfocar su vista a la mirada seria y con el ceño fruncido de su jefe, sus ojos son tan negros que pareciera no tener pupilas. Lo peor es que parece estar enojado. —Lo siento en verdad, prometo que ya no volverá pasar. —Se inclina sintiendo mucha culpa por molestarlo.

—No hay de qué…Si quieres retirarte temprano…—Le ofrece con tono tranquilo.

—No, sería peor, vivo sola. La rutina me ayuda. —Sonríe brillante. Pone un pequeño arreglo de cinta adhesiva a la punta de su zapato, al parecer fue sólo la punta antideslizante la que se soltó. Vuelve a tomar aire y regresan al trabajo.

Bien la parte más humillante de la semana había pasado, espera que eso sea todo. Para peor era el fin de semana de San Valentín. Lita seguro está llena de encargos especiales en su pastelería. Mina ni hablar, todo el mundo de seguro hace fila para cazar algún buen partido. Y Rei por un lado atiende corazones rotos en su templo, o corazones que sólo quieren prosperidad para su pareja, o un matrimonio rápido. Ami seguro tendrá que madrugar. Camina lento y quiere entrar a tomar un trago, pero nunca ha venido sola. Además mira con odio todas las decoraciones del Día de San Valentín, casi siente ganas de salir con un bate y empezar a masacrar los malditos carteles de corazón.

En un momento se detiene y ahí está un bar en la planta baja de un Hotel, parece elegante. Mira un poco su cartera….Quizá pase a tomar algo y sentirse como una mujer madura y refinada. Se golpea mentalmente ¡Claro que puede! ¡Ella es una mujer madura! Ingresa y es agradable, con el sonido de piano al fondo. Se sienta en la barra y ahí se da cuenta que todo el Hotel está reservado para una boda enorme en el salón de eventos, por eso el bar estaba casi vacío. La carta de cocteles no se veía muy cara, quizá un par de tragos e intentar relajarse. Y ahí estaba ella reflexionando sobre toda su vida en tanto giraba la sombrillita de su vaso y bebía del sorbete…

—Morfina… — La voz de su jefe llama su atención, mientras él le da un vaso de Whisky en las rocas.

— ¡Oh! —Parpadea sorprendida. —Emmm...Hola, eh, perdón no sé si deba, déjeme pagarlo. —Él la detiene con un gesto de la mano y se sienta en la silla alta junto a ella. — ¿Me estuvo siguiendo? —Frunce el ceño con sospecha hacia él.

— ¡Hm! Era el único lugar que no estaba disfrazado con toda ésa porquería roja. —Con tono gruñón le aclara, y se bebe su whisky. Serena lo sigue…

— ¡Cough, Cough! ¡Qué asco! —Se tomó todo de una sentada, y casi se siente morir. Qué bueno que tenía hielo, la risa burlona de su jefe estalla en sus oídos.

—Sí, como la vida misma. —Pide que le sirvan otro. Y luego comienzan a hablar cada vez más al pasar los tragos. Serena le relataba, hasta donde podía permitírselo, qué es lo que le había sucedido, el tipo no parecía un chismoso ni nada. —…O sea que es la tercera vez que se va y te deja así… Vaya ¿No has encontrado otro hobby? —Con tono algo burlón dibuja una sonrisa ladina y se afloja la corbata.

— ¡Oiga usted no entiende! —Serena lo pica con un dedo. —Es el destino, vamos a estar juntos sin importar nada.

—Llámame Vegeta. —Le aclara. — ¿Y cómo estás tan segura del futuro?

—Pues…—No sabe cómo explicarle. —Tengo una amiga sacerdotisa que puede dar predicciones, y me aseguró que así sería.

—Ppfff, el futuro puede cambiar, es subjetivo, depende de las decisiones de las personas. Incluso con sólo saberlo cambia, aún si tomas todas las decisiones que te llevan a ése destino, créeme… Quizá te dijo un futuro alternativo. —Se encoje de hombros y vuelve a beber. Sacude la cabeza, su habla ya está un poco torpe.

—No me importa…—Serena apoya su frente en la barra. —Lo voy a esperar, sin importar el tiempo que se vaya, estaré aquí. —Con tono triste y algo mareada por los tragos.

—Oye… —Vegeta llama su atención. — ¿Quieres ir a arruinarles la fiesta? —Señala al cartel que tiene el nombre de la feliz pareja que se está casando unos pisos arriba.

—¡Ay qué grosero eres! ¡Yo no voy a ir arruinarles nada a ésa gente inocente! —Le hace un ademán y se gira con desdén, siente que él se levanta para leer el cartel cerca del ascensor.

—Hmmm…Barra libre… Buffet y postres helados a elección. —Se pone el saco e intenta convencerla.

—Jaja ¿Cómo vamos a entrar si no estamos en la lista? —Le saca la lengua burlándose.

—Confía en mí, tengo un modo sigiloso. —La toma de la mano y técnicamente la arrastra a la fiesta. —Bailar ayuda a quemar el alcohol… —La escucha reír a carcajadas.

Entraban en el medio de la madrugada tropezando uno con el otro, azotaban la puerta, sin dar tregua a los besos. La boca de Vegeta era demandante, la dejaba sin aire y bebía toda su saliva, su lengua azotaba su paladar. Sus manos apretaban su cuerpo menudo fuerte contra él, y ella respondía metiendo sus manos debajo de su camisa, la habitación estaba a oscuras, solo las luces de afuera que se colaban por las cortinas entraban en el lugar. Se sentía bien, demasiado bien para ambos, su perfume la tiene cegada, quiere quitar su camisa de inmediato y sentir aún más. Él toma su cabello para soltarlo, lo pone a un costado y huele su cuello, deja una lamida grande en su pulso exaltado. Tropiezan, pero caen en la cama rebotando un poco. Vegeta arroja la chaqueta de Serena y termina de desprender su camisa, su falda está por la mitad de sus piernas. —Ah mujer… —Se aleja un poco para mirarla en la claridad. —Jamás imaginé el cuerpo impúdico que escondías… —Lame desde su ombligo y sube para desprender su brasier. —Tus pechos…—Los toma con ambas manos, los amasa disfrutando su suavidad.

—¡Ah, Vegeta! —Gime perdida en su toque, totalmente roja de la vergüenza, pero no puede parar, de pronto una electricidad la recorre completa. — ¡Ah! —Él pellizca sus pezones.

—Tienes unos pezones muy descarados, ya están duros apenas tocándolos…—Jadea con deseo y se los mete en la boca, dándole círculos con su lengua. Una de sus manos baja hasta sus bragas, y se las quita con habilidad. Se aleja para terminar de desnudarse con ella.

Serena está sorprendida, ése hombre a quien conoce como un tipo serio y disciplinado de la oficina, le está diciendo y haciendo cosas que nunca nadie le ha hecho. Sus manos conocen sus zonas débiles…Sus besos son arrebatadores, también quiere verlo desnudo se endereza, ve su torso y brazos llenos de músculos acercándose a ella con la mirada negra y lasciva…

—"¡¿De dónde MIERDA salió éste hombre tan jodidamente sexy?!"— Pasa por la mente de Serena, quedando con la mirada congelada. Siente que la recuesta en la cama mientras la besa, se acomodan y él desciende en un camino de besos hasta su centro.

—Hueles tan bien Serena… —Jadea abriendo bien sus piernas para enterrar su lengua en ella. Acaricia su clítoris en círculos con el pulgar.

— ¡Ah, Ah, Dios! Tú- tú también, tu olor… Vegeta ¡Ah! —Arquea su espalda cuando él une su boca a su sexo, succionando duramente su clítoris.

—Voy a dejarte bien mojada…—Limpia un poco sus jugos entre dos dedos para meterlos dentro de ella…Pero…

Serena queda un poco confundida, entre mareos distingue que Vegeta se alejó de ella, hasta siente necesidad de su calor otra vez. No entiende porqué se alejó, dejándola llena de deseo. —Vegeta…Vegeta por favor… —Gimotea lujuriosa, hasta que lo siente acercarse de nuevo y se abraza a él para que no se vuelva a alejar.

—Nunca te han tomado… —La besa fijando su mirada en ésos ojos azules. —Tu "novio" estuvo todo éste tiempo contigo y nunca te ha tocado…

— ¿Da-Darien? —Lo menciona con la voz débil, como si doliera.

—Sí ése…— Con tono ennegrecido. —Pero no te preocupes…Te haré correrte tantas veces que te olvidarás de todo… —Como un juramento. —De su nombre. Y EL TUYO TAMBIÉN… —Rápido baja a succionarla de nuevo y sin piedad, su lengua da círculos estimulándola completa. La toma del trasero, estrujándolo para levantarlo del colchón.

—¡Ah! ¡Mmm! ¡Vegeta, Nnh! —Convulsiona contra su boca corriéndose, pero él no se detiene, sigue con su boca pegado a ella, devorándola, y con una mano alcanza uno de sus pechos —Oh Dios, Oh Dios, me vengo, me vengo de nuevo ¡Ah, Nnh! —Él no dejaba su trabajo, parece estar dispuesto a cumplir su palabra, ola tras ola de clímax la azotan dejando su centro adolorido. Su vista se nubla, está a punto de desmayarse. Enreda sus dedos a su cabellera negra.

—Ah…Serena… —Gruñe haciéndola sentir el calor de su aliento contra su vagina.

—Qui-Quiero, quiero hacerte sentir bien también. —Jadea con lujuria, quiere corresponderle. De un movimiento rápido está encima de él, sentada en su cara.

—Sólo con tus manos está bien… —Vegeta le aclara y vuelve a besar su centro. No quiere desperdiciar nada, ella chorrea sin parar. Serena se estremece de nuevo y se inclina a su polla, la oscuridad no la deja ver bien, pero empieza a darle un masaje firme de arriba abajo.

—Ah, Vegeta es grande, muy grande. —Acerca su boca y le da besos a la punta, lo siente gemir, le gusta saber que es ella quien lo está haciendo sentir así. Succiona un poco insegura, pero trata de no tocarlo con sus dientes, ayudada con sus manos ella empieza a acelerar a medida que el calor de su cuerpo también aumenta, muy cerca del orgasmo. Su miembro empieza a palpitar en su palma, en tanto su centro se contrae sobre la boca de Vegeta. Reprimen sus gritos de placer con sus bocas pegadas al sexo de cada uno. Siente que ya no puede sostenerse, la recuesta en la cama. Serena le da una vista al semen en sus manos y un poco lo que quedó en su boca, lo mira a los ojos y se relame los dedos. —Rico… —Sonríe traviesa y se queda dormida.

Se acurruca intentando hundirse en los brazos que la envuelven, el calor de su pecho y la suavidad de su piel la tienen atrapada. Ronronea del gusto oliéndolo fuerte. Por fin amanece de buen humor, las sabanas suaves y las almohadas mullidas…Abre los ojos un poco desorientada, apoya sus manos en el pecho de quien la abraza ¡Están desnudos! —¡Heep!—Se aleja del susto despabilándose totalmente.

—Sshhh… Te vas a caer. —Vegeta gruñe semi-dormido, vuelve a atraparla en sus brazos y la acerca al centro otra vez con él, se enreda totalmente a la figura desnuda y fresca de Serena con cada extremidad de su cuerpo.

Serena pone una mano en su frente ¡¿Qué mierda hizo?! —Ho-Hola…Bue…nos Días. —No sabe qué carajos hacer o qué decir. Está amaneciendo eso es seguro.

—Haaaa…Buenos días. —Vegeta se gira a ver la hora. —Mmm… ¿Desayunamos? —Le pregunta con tono suave. Ella volvió a alejarse tapándose con las sábanas.

—Sí seguro… —Está nerviosa y alterada, viendo en la luz del día la definición muscular del hombre que anoche compartió la cama con ella. Sacude la cabeza quitándose ideas raras.

— ¿Quieres tomar una ducha?—Le señala a su baño. Quizá eso la relaje.

—Oh bien sí. —Se enreda en las sabanas para taparse hasta el baño, y dibuja una sonrisa brillante queriendo pretender naturalidad, atrapa su teléfono en el camino. Se mete rápido al baño al cerrar la puerta, entra en estado de pánico total ¡¿Qué hizo?! ¡¿Qué mierda hizo con su jefe?! Tranquila, tranquila quizá no pasó nada. Trata de recordar y no recuerda si hicieron el acto completo. Estaban borrachos y se acostaron a dormir… Sí Serena tonta, se acostaron desnudos a hacer una pijamada. Su subconsciente la despierta de una cachetada. Se sienta en el piso con sus rodillas hasta el pecho. Justo lo que nunca quiso que pasara, entregarse a un hombre en estado de alcohol y lo acaba de hacer. Lo que evitó durante todo el secundario y la preparatoria, lo mandó al caño. Acaba de entregarle su virginidad a un tipo en una noche de alcohol, a su superior ¡Mina! ¡Puede pedirle ayuda a Mina! Aunque es temprano pero ella sabrá entender una emergencia de éste tipo. Llama y suena el tono de espera…—¡Mina! ¡Mina por favor! ¡Acaban de sacarle el carozo a mi cereza! ¡Me han quitado mi flor! —Con tono asustado le grita.

Mina semi-dormida parpadea a su teléfono tratando de entender el problema. — ¡Pues dile a Darien que ya era hora! —Corta abruptamente, y se vuelve a tapar hasta arriba… Pero —"Pero Darien estaba de viaje"—Piensa Mina un poco, mirando al techo extrañada.

Serena toma una ducha casi fría, el susto le quitó la resaca en verdad, se enjabona el cuerpo, y trata de adivinar si el perfume que se le siente sale del jabón que usa para bañarse, hace una espuma gruesa y al pasarla por su pecho ve pequeñas marcas de dedos y mordidas. Se termina de bañar rápido y va al espejo grande del baño a revisarse, tiene varias, en especial en su trasero se distingue claramente dos manos. Respira aliviada que ninguna es en un lugar visible. Se peina frente al espejo y ve sus perfumes, los revisa y siente que también le ha sentido ése olor, pero no es eso específicamente, es más amaderado, masculino… ¡Basta! ¡¿Qué le sucede?! Primero el jabón, ahora esto. No, esto es un error, es su lodazal y como mujer adulta que es, debe salir con gracia y con la cabeza en alto en su caminata de la vergüenza. Se apresura a salir del baño.

Al salir se puso una bata. Ve que Vegeta le acomodó su ropa doblada en la esquina de la cama y sigue el ruido en la cocina.

— ¿Quieres desayunar en la barra o con la vista de la ventana del balcón? —Vegeta se gira a ella, terminando de armar un banquete en la barra, que la deja con la boca abierta.

—Pues aquí está bien. —Sí. Definitivamente es la manera en la que otra persona habla luego de tener sexo. Le da la razón a su subconsciente. Mierda tiene que arreglar esto. —Es mucha comida…

—Ah, sí, suelo tener todo un menú organizado. Como el trabajo tiene sólo horarios corridos desde la mañana, aprovecho la tarde para entrenar. —Se encoge de hombros y le sirve waffles con café.

—Creo que…Creo que debemos hablar de lo de anoche…Yo… —Él la detiene con una mano antes de que ella se disculpe.

—No hay nada de qué preocuparse, desayuna tranquila o llegaremos tarde… Ya envíe bien temprano los papeles de nuestro matrimonio. —Le da una sonrisa triunfal mientras le da un trago a su café.

—¡¿QUE HIZO QUÉ?! —La mente de Serena ha quedado paralizada del espanto… Y estará fuera de servicio hasta el próximo capítulo.

Vegeta, un Saiyajin con actualmente 35 años terrícolas. Luego de la batalla contra Cell quiso estar o intentar crear un lazo a la manera terrícola. La visita de su hijo del futuro, y entrenar con él, le dieron cierto apego al pequeño híbrido, en su tiempo un recién nacido. Se siente un poco a la deriva sin ningún enemigo que vencer o algún rival que superar, ya que el idiota de Kakarotto abofeteó su orgullo una vez más al salvar la Tierra y por consiguiente a él. Cuando volvió del espacio, luego de conseguir su forma de SuperSaiyajin. Se encontró que la terrícola se atrevió a seguir a término su embarazo, estaba fúrico y le dijo que era su problema, que él le advirtió que no podría nunca darle lo que ella quería. Bulma le dijo que no le exigía nada, que ella no lo estaba esperando como una estúpida. Pero al saber que ése pequeño era el muchacho del futuro, su perspectiva se movió un poco. Quiso entrenarlo, de verdad, no sabe qué otro lazo crear. Hasta le pareció buena idea quedarse junto a Bulma, para tomar responsabilidad por el niño. Incluso le ofreció hacer la unión terrícola del matrimonio, pero ella le seguía repitiendo que no era eso lo que quería. Lo peor vino dos años después, en la batalla de Buu. Al hablar a solas con Bulma no hubo caso para construir nada, le dejó en claro que ella ya le había dado una segunda oportunidad y él no la aprovechó. No se esforzó por nada realmente y a la primera oportunidad lo tiró todo al caño para volverse más fuerte. Y ella no puede vivir así, sin saber si de un momento para otro volverá a hacerlo. Ya no confía en él. Quizá si más años hubieran pasado viviendo con ella, le habría dado ésa oportunidad.

Era lo mejor, ella se merece lo que busca, y no un tipo que sólo la ve como un asunto pendiente. Amor…Amor era la palabra terrícola que ella pedía. Él le decía que eso es una reacción química. Que lo máximo que podría hacer era cumplir su deber… Pero Bulma decidió que bien podía cumplir su deber sin vivir con ella. La entendía, estaba muy herida. Lo primero fue pedirle instrucciones al debilucho de Krillin sobre cómo conseguir su supervivencia. El Príncipe de los Saiyajines era muy orgulloso para dejarse mantener como un gusano. Si bien disfrutaba del trabajo físico, el trabajo de oficina le parecía muy eficiente. Hasta sintió un desafío tirado a la cara cuando Bulma se rió a carcajadas; y se burlaba de él cuando le pidió estar como interno en algunas de sus oficinas. No era difícil, teclear, y repetir, calcular y repetir. En menos de tres meses ya estaba en una entrevista en una oficina en Tokio, si bien quedaba lejos de la Capital del Oeste, su velocidad de vuelo le permitiría llegar a entrenar y ver a su hijo sin problemas. Y cuando logró su primer ascenso casi se lo tira en la cara al inútil de Kakarotto, que ha vivido todos sus años en la Tierra y nunca pudo adaptarse tan bien como él.

Así se repetían muy conformes éstos años de paz para Vegeta. La monotonía le aseguraba cumplir con su rutina. Trabajar hasta después del mediodía, entrenar hasta la noche, ver a su hijo y acostarse temprano. En su trabajo en verdad que disfruta de hacer saltar del miedo a los terrícolas bajo su mando, es como el ejército, sólo un año como Supervisor y ya pudo aumentar la eficiencia de más de la mitad del trabajo. Algún que otro cabo suelto que nunca se endereza, pero puede ser peor. Debe seguir presionando para sacar lo mejor. Muchas veces se pregunta si es su cara de matón por la que no le negaron el ascenso. Le divierte pensarlo… Cada mañana pasa por un café de camino al trabajo, una de ésas mañanas vió a lo que parece una terrícola disfrazada, metiéndose en una balacera. Le dió risa, hasta que al ver la noticia, resultó que sí tenía poderes. Había oído por ahí de unas Sailor Scouts muy misteriosas que habrían salvado la Tierra. Ja, pero seguro más veces la ha salvado él o el idiota…Seguro en una competencia Saiyajin vs Sailors, saldrían invictos.

Al salir de trabajar los terrícolas le parecen sumamente comunes y corrientes. Ve a una de sus subordinadas ondear la mano e irse con cara de tonta abrazada de otro, seguro tan idiota como ella. Suspira a un costado, los terrícolas son algo extraños. Empeñan su vida a algo, que no saben si durará realmente para siempre.

Justo ésa subordinada, unos días después está muy rara, quizá cayó en cuenta que debe dejar de tontear por ahí, hablando de casarse todo el tiempo. Pero hay algo raro, la llama para verla de cerca y escanear su Ki, de paso consultarle qué mierda pasa con su trabajo. Su Ki no está bien, es débil, muy débil, y errático. Le contesta con una sonrisa que no hay problemas. Resopla a un lado, y la excusa para que se vaya. Siempre espera que no haya mucha gente para almorzar, con su velocidad de vuelo alcanza a ir y volver de su departamento sin problemas. Prefiere siempre la comida que prepara la mujer del idiota.

Llega de vuelta de su almuerzo; y entre la multitud del Hall de entrada ve a una maraña de cabello rubio desesperada en el piso recogiendo papeles muy nerviosa. Es Tsukino, esa muchacha es un accidente en potencia ésta semana. Se acerca rápido a ayudarla, y de pronto está demasiado cerca. Nunca estuvo a ésta distancia tan corta de ella, su olor, su olor floral dispara su instinto, como si una electricidad violenta estuviera a punto de hacerlo explotar dolorosamente en mil pedazos. La mira a sus ojos azules, con sus lágrimas correr sin parar ¡¿Qué fue?! ¡¿Qué mierda la puso así?! ¡Va a matarlo va a pulverizar a lo que sea que la haya puesto de ésta manera! Mira los papeles rápido y ve un certificado de matrimonio rechazado ¡Hijo de puta! ¡Lo va a matar! Esos milisegundos se sienten eternos, con su mente corriendo a cien mil kilómetros por hora. La toma en sus brazos estrujándola en su pecho para que sienta su olor. La siente aferrarse fuerte a su camisa, mojándola con sus lágrimas. —"Respira mujer, siénteme, seguro te calmará, respira."—No es posible, es una terrícola ¿Cómo era posible? Su aroma a flores lo tienen intoxicado. Rápido la lleva al baño más cercano para que se componga. La suelta de inmediato, si su olor empieza a hacerle más efecto, no quiere cometer una locura en el trabajo por haberse excitado. En verdad quiere ayudarla. De paso quiere escanearla de cerca.

Escanea el Ki alrededor y no hay moros en la costa. La ve lavarse la cara con mucha agua fría, su rostro está mucho más pálido que el maquillaje, incluso por sus ojeras puede decir que no está durmiendo bien. Está auténticamente preocupado, en especial porque siempre creyó que Kakarotto era el único en poder emparejarse con alguien no-Saiyajin, por ser un guerrero de clase baja. Él intentó hacerlo con Bulma y no pudo… Pero ahora ésta mujer común y corriente lo puso de cabeza en unos segundos. No sabe si dar gracias a la suerte o no, de nunca antes haberse acercado tanto a ella. La ve componerse, al parecer regala sonrisas sin importar qué tan mal se sienta, quizá es una manera de ocultar su debilidad.

En la última hora del trabajo se ocupó de revisar un poco su perfil, y sí. Es una terrícola cualquiera, parece estar bastante estresada por quien sea el idiota que le hizo lo que hizo, pero también se sorprende ¿Ella es resistente a las feromonas? Quizá sólo está muy triste. La ve irse caminando con la cabeza gacha. Él tiene que irse, debe irse… Es una terrícola, débil además, debe haber otra pareja potencial para él y si no aparece ¿Qué mierda le importa?… Aunque puede que, nunca más encuentre a alguien que dispare su instinto como ella.

La sigue volando muy discreto hasta un bar ¡Genial, lo que faltaba! Se notaba, por su Ki tan débil, que no ha estado comiendo bien y por su cuerpo tan menudo supone que no va a soportar mucho alcohol. La ve quedarse mirando algunos bares llenos de decoraciones estúpidas rojas, por el día de no sé qué. Ruega que no se meta a ninguno de esos ¡Bingo! Un bar común y corriente. Parece sólo querer desahogar sus penas, puede ayudarla, no soporta la presión en el pecho de sentirla tan estresada y triste. Su instinto le exige consolarla. Le ofrece un vaso y se hace el distraído con su acusación de que la estaba siguiendo. A menos que lo haya visto volar, está en zona segura. Luego la escucha relatar su drama sentimental, parece en partes una historia fantasiosa, como de ésos cuentos tontos que tiene su hijo de cuatro años. Entonces le explica, hasta donde puede permitírselo, que el futuro tiene varias versiones. Tal como sucedió con su hijo del Futuro, quizá ésa adivina le dijo el futuro de otra tangente del universo, el futuro suele cambiar cuando sabes el resultado. Luego la escucha decir que lo esperará todas la veces que sea necesario…

Jajaja ¡¿Tú qué creías Vegeta?! ¡Que te iba a esperar como estúpida todo éste tiempo! ¡Yo no soy un trapo por el cual pasas por encima cuando se te dá la gana! ¡Si te quedas es la última oportunidad! ¡Si te vas más vale que sea para siempre! —Bulma fúrica le reclama mientras discuten luego de la derrota de Cell.

El recuerdo de ésas palabras de Bulma se disparan en su cabeza. Mierda, ésa terrícola sí que toma decisiones inteligentes, puede que sólo el tener fe en él fuera su único error. Ahora ve a ésta hembra terrícola, a quien su instinto le reclama, tomando una decisión así, tan diferente… ¡Pero no, definitivamente no va a permitir que ése tipo le pise su orgullo de ésa manera! La invita a distraerse haciendo alguna maldad. Eso siempre lo pone de humor a él, arruinar el momento de otros, pero ella se ofende, entonces quizá el menú la convenza. La hembra duda de sus habilidades, pero no ha visto nada aún. La lleva a escondidas, está bastante mareada, pero seguro al bailar va a quemar el alcohol y se sentirá mejor. Cuando logra distraer a uno de los que cuidan la puerta se mete con velocidad Saiyajin de inmediato. Con lo ebria que está, se nota que no se dio cuenta. De inmediato se mezclan con la gente, es una fiesta de más de trescientos invitados, deben actuar natural.

Muy entretenidos con el buffet, Serena se puso a felicitar a la novia, todos parecían tan alcoholizados como ella. Debe admitir que hay terrícolas que desafían sus límites, por lo menos en beber. Hay un par de tipos que quieren sacarla a bailar y los saca volando, debe mantenerse cerca. Hasta la toma de la mano y baila con ella. Es demasiado, no puede, aun con olor a alcohol, ella despliega su aroma. Unos invitados los felicitan porque hacen linda pareja, hasta el juez que casó a los novios les ofrece una tarifa especial. Encantado Vegeta acepta, la novia les presta un velo para Serena y ella acepta feliz, ahora era una boda doble. Sólo les pide que luego de firmar, le envíen los papeles mañana temprano. Serena muy contenta dice que no hay problemas, toma a Vegeta del cuello después de firmar y le da un beso frente a todos, abrió grande la mirada, pero de inmediato sus labios borraron toda la razón en él. No podía parar, su boca tan dulce lo besaba tiernamente, mientras se envolvía en ella aún más, correspondía el beso. Pero al separarse se pusieron rojos con los aplausos de la gente. La llevó a su departamento, no sabe qué tan consiente está ella, pero toma un taxi para evitar volar. Ella se recuesta en su hombro toma su mano y sonríe sin dejar de abrazarlo.

Apenas abre la puerta del departamento, Serena se aferra a su cuello de nuevo, besándolo con la boca entreabierta, ya no soporta. Su olor a excitación acaba de tocar sus fosas nasales, y no va a parar hasta que sea suya. Su cabello dorado, sus ojos azules…Lo tienen fascinado, descubre su cuerpo, se ve hermosa en la claridad de la noche. Sus pechos son tan risueños, le encantan el tono de rosa en sus pezones erectos. La escucha gimotear, lloriqueando con deseo. Va a dejarla bien mojada, y ésta vez por suerte tiene ése accesorio para no concebir sin planearlo. Pero se aleja asustado al intentar meter sus dedos dentro de ella

—"¡No puede ser! ¡Es virgen! ¡No, no!"—Es pura, no es posible, ¡Tiene treinta años! No puede hacerle esto, nunca tuvo a una mujer pura como ella. Debe detenerse ¿Acaso estaba esperando a ése idiota? Si mañana ella despierta y quiere seguir esperándolo, se casará con él, será de otro… Mira a un lado los papeles que le pidió el juez para confirmar su unión, si los envía no hay vuelta atrás. La escucha rogando por su nombre, gimoteando con deseo… No, ya no hay vuelta atrás. Va a darle la satisfacción sexual de su vida. Pero no va a quitarle la virginidad hasta no estar ambos cien por ciento conscientes. Teme en su estado de alcohol, ser brusco con ella, y quiere que lo recuerde. Sabe dar placer de más de una forma, van a entregarse a lo que sus cuerpos desean.

Por Dios que ella también sabe dar placer, apenas la cambia de posición para que también lo estimule, sus manos suaves en su polla lo tienen delirando, su tierna boca se anima a cada vez más, hasta que estallan, sintiéndola al borde del desmayo. Está hermosa cubierta en su semen, la ve relamer su eyaculación entre sus dedos ¡Mierda! ¿Cómo puede hacer algo tan obsceno y parecer tan tierna al mismo tiempo? —"¡¿Tierna?!"— Se asusta…Nunca pensó en ésa palabra. Va a buscar con qué limpiarla, y la ve dormida mientras pasa la toalla húmeda limpiando su cuerpo. Piensa en cómo va a hacer para que un ser tan dulce como ella, quiera permanecer a su lado. Al acostarse, Serena no pierde tiempo para enredarse a él, la abraza, haciendo que sus dudas sean una imagen lejana.

La siente removerse en sus brazos, en verdad que parece una novia ruborizada en su primera noche. Le da gracia y vuelve a aferrarse a ella. Aunque la siente angustiada, lo entiende. Cuando le ofrece bañarse, trata de contener su impulso de meterse ahora mismo bajo la ducha con ella y darle el escrutinio que se merece a su cuerpo a plena luz del día. La escucha hacer unas llamadas, quizá alguien que no sabe dónde estuvo anoche y se preocupa por ella. Se enfoca en alistar el desayuno y la ropa. Cuando viene la ve algo sorprendida, debe recordar comer normal y no tan "Saiyajin". Le explica un poco la cantidad de comida, haciéndose el distraído. El cartero pasó apenas se levantó y pudo enviar todo a tiempo. Y qué suerte, porque la ve realmente en shock luego de la noticia. Bebe su café muy feliz, ésta primera mañana con su esposa es la mejor.

Saluditos, espero les haya gustado el inicio. Espero sus rws como siempre, tengo un especial de San Valentín para mañana, pocos caps y más liviano de dramas. Hasta la semana que viene gente bella…