Lala Lulu: Hola! Uff. Qué viaje, pero como todo desembarco empieza un nuevo viaje. Quien sabe por dónde más Mi Musa me lleve a viajar. El primer fic (El Príncipe Incorrecto) lo considero muy importante aun con sus errores (que los tiene, era muy noob XD) Pero en éste siento que tomé bien el ritmo en cuanto estructura (Quiero creer XD) Muchas gracias por todas sus críticas y sus rws. Gracias al staff del ya extinto Es Tu Mundo Fanfics, en Facebook y a Es Tu Mundo Fanfic Inuyasha y Ranma. Hermosa comunidad que siempre me ha apoyado. Un especial abrazo y saludo a Hana Note, artista artífice de la portada de ésta historia, insisto; la calidad, los trazos los colores, es perfecto mi ciela, muchas gracias. Con ustedes el final de la Madriguera del Conejo ¿Sobrevivieron a la caída?

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

"No me preguntes, si sabes que es verdad

No tengo que decírtelo, oh, amo tu precioso corazón

Yo estaba de pie, tú estabas ahí

Dos mundos colisionaron

Y nunca, nunca podrán separarnos

Y podríamos vivir por mil años

Pero si te lastimo, haré vino con tus lágrimas

Oh, te dije que podíamos volar

Porque todos tenemos alas

Pero algunos de nosotros no sabemos por qué

Yo estaba de pie, tú estabas ahí

Dos mundos colisionaron

Y nunca, nunca podrían separarnos, oh, oh, oh

Y nunca, nunca podrían separarnos, oh, oh, oh". Tear Us Apart, versión de Bishop Briggs.

Capítulo 42

Comenzaron una de los mejores rituales de su matrimonio. Apenas llegaban del trabajo, se encerraban en la casa, arrojaban la ropa y unían sus cuerpos. Sólo salían a conseguir comida, o cuando Serena necesitaba ropa interior nueva o algún atuendo de lencería o disfraz nuevo. Ya que Vegeta había retomado la costumbre de darle una buena vista a su ropa interior, tener una primera ronda de sexo y luego arrancarle a tirones la tela restante. Vegeta ya no entrenaba todos los días, sino día por medio al igual que ella. Pero a Serena poca falta le hacía, la actividad marital intensa a la cual se entregaba la dejaba en forma. Dejaron de preocuparse porque sea una maratón para concebir, en su lugar se relajaban para dar rienda suelta a sus instintos, permitiendo que las semanas se acumularan, casi sin darse cuenta. Eran como pequeños animales, que se habían vuelto ermitaños y en celo.

Una rutina hermosa, una rutina gloriosa… Si no fuera que ésta mañana, no tuvieron intimidad, porque Serena despertó con un resfriado. Ahora Vegeta iba con muy mala cara en el tren al trabajo, aferraba bien fuerte a Serena en su brazo y alejaba a todos con su mala cara y el vórtice de su aura negra. —Grrr… Deberíamos tener un auto. —Vegeta refunfuña.

—Si te molestaba tanto, hubiéramos venido volando. —Serena frunce los labios y lo regaña.

— ¡¿Estás loca?! ¡Amaneciste enferma! ¡Es invierno y el aire helado te mataría! —Gira el rostro hacia un lado. —Deberías ir al Doctor, y que te dé unos días de reposo. Mujer necia.

—Ay, Vegeta. Es sólo un resfriado. —Tironea su saco, hace un pequeño puchero. —Me ofendió que me rechazaras por la mañana. —En voz baja le reclama. Él solo le gruñe con mal humor y mira a otro lado sin decir nada.

Los estornudos en la oficina no eran molestos, sí lo era para Serena girarse y encontrarse con la mirada asesina de Vegeta en total desaprobación ¡Qué exagerado! Él dice que intenta no tratarla como un ser débil o incapaz, pero hace exactamente lo contrario. Definitivamente tiene problemas de sobreprotección. Para suerte de Serena, puede librarse unos minutos de su mala cara. Debe ir a sacar copias y poner en carpetas un informe. Sus estornudos cesaron, pero siente algo de dolor de cabeza, debe ser por toda ésa mala energía de la mirada de Vegeta. Infla sus mejillas pensando, se forma esperando la copiadora. Siente algo de escalofríos.

—Oh, Tsukino…Eh o Príncipe. —Una compañera la saluda.

—Hey, hola. Tsukino está bien, Jaja no tomé el apellido de mi esposo. Creo que es mejor así, es un apellido muy distintivo. Mejor mantener trabajo y hogar separados. —Serena le sonríe brillante. Sostenía firme las carpetas y sentía más cálido.

—Oye… ¿Te sientes bien? —El compañero de trabajo que terminaba de usar la copiadora le llama la atención.

— ¿Eh? Sí, es sólo un resfriado. —Toma un pañuelo, resopla su nariz. La cabeza le duele.

—Te ves muy pálida. —La otra compañera la toma del hombro.

Serena se gira a verlos. — Cough, cough ¿Qué? —Musita y al instante cae en la oscuridad.

—¡Rápido llamen un Doctor! —Vegeta la sostiene de la cabeza, la recuesta en el piso. Llego a milímetros de que ella colapsara al suelo. Todos quedaron congelados, sin entender cómo pudo llegar de la nada tan rápido. — ¡Muévanse! —Les ruge y se despabilan, empiezan a moverse. —Serena, Serena. Por favor… —Verifica sus signos vitales, su Ki. Y están en orden, pero su piel está pálida e hirviendo de la fiebre.

—Ah… ¿Me-Me caí? —Serena ve a Vegeta sostenerla y a un médico que la atiende.

—Por favor, tomen una oficina así la atiende mejor. —El Jefe de Área les señala una oficina vacía. Vegeta la toma en brazos y la lleva.

—…Bueno, creo que su gripe ha empeorado. —El Doctor les habla. —Sus amígdalas están inflamadas. Voy a darle medicinas y varios días de reposo…

—Jummm… Ahora debo quedarme aquí, en cama ¡Como una inútil! ¡Cough, Cough!

— ¡Basta mujer! —Vegeta sisea y la atiende con su tos. Pidió permiso para acompañarla a la casa. Se quedará con ella un par de días. —Toma agua… —Le pasa un pañuelo y un vaso con agua. —Aun después del baño tienes fiebre. —Toca su frente. Sigue trayendo todo lo que se necesite para atenderla, algunas compresas para la fiebre. Agua, los medicamentos, el termómetro, pañuelos y una cubeta por si se descompone del estómago.

—Mmm ¡Qué fácil es todo con velocidad Saiyajin! —Refunfuña un poco, él se acerca a abrigarla y cambiarle la compresa de la frente. Se la despega y pone otra. —Después de todos mis esfuerzos por estar más sana para poder tener un bebé, vengo a enfermar así.

Vegeta parpadea, ahora le cierra su interés repentino en entrenar más duro y dejar de comer dulces tan de pronto. —Aaah… Era por eso. —Acomoda su cabello en una cola, no tan ajustada por la jaqueca. La ve hacer un puchero, con los ojos llorosos, hundiéndose en las colchas. —Ya… Esto es sólo una pausa. Sobre-exigirse también puede hacer bajar las defensas de tu organismo. —Larga una risita mientras la ve cediendo al efecto de los medicamentos. La ve quedarse dormida, y se va a la cocina. Milk de seguro sabe de algún caldo que la ayude, toma su teléfono.

Serena abre los ojos ante una voz que la llama, es Vegeta con la cena. Se había dormido bien profundo. Se endereza y está cubierta en sudor. La ayuda a cambiarse. —No sé si darme otra ducha caliente, me duele el cuerpo. —Se tapa su desnudez debajo de las colchas.

—Como gustes, pero luego de comer. —Trae ropa de algodón, camiseta y pantalón corto. Se ríe recordando cuando le preguntó si todos sus pijamas eran así. La ve tomar su caldo y comer las verduras y legumbres. Él se sienta, con algo de cuidado, ya que la cama no está en las mejores condiciones. Devora un sándwich para acompañarla.

Serena siente el tambaleo del mueble, el colchón sigue bien, pero la madera no resistió y pusieron unos bloques de cemento para que se sostenga. —Ni siquiera podré ir a elegir la cama nueva. Hm, me trae recuerdos. Esta cama fue el primer mueble que elegimos.

—Cierto. Pero ya cumplió su trabajo. Elegiremos otra cuando se pueda. —Dibuja una sonrisa ladina y la mira de lado. —Junto con cualquier otro mueble que quieras romper conmigo ¡Ñom! —Da un bocado enorme y se ríe. Ella solo frunce la vista y no dice nada ¡Wow! En verdad está enferma.

A la hora de dormir, Vegeta se acuesta con una camiseta y un pantalón. Se masturbó en el baño, en un intento de no amanecer con una erección, y que Serena se fuerce a tener actividad marital. De todas formas la siente acomodarse en su pecho y tironear su ropa. —Sshhh… Te prometo que vamos a recuperar lo perdido. Jajaja Voy a follarte como te gusta. —Ella le da un golpe en el pecho enojada, él la mece un poco para calmarla y cae dormida.

Los días pasaron y la fiebre fue cediendo, de todas formas hasta que no esté recuperada al cien por ciento, Vegeta se niega a que vaya a trabajar. —… Entonces hace falta que compre un par de cosas para la casa y las ultimas dosis de tu medicación. Le pedí a Mina que viniera, ya que es la que vive más cerc—

— ¡¿Quééééé?! —Serena pega un salto en las almohadas. — ¡No Vegeta! ¡Mina no!

— ¡¿Cuál es el problema?! —Vegeta no comprende porque su Ki saltó así. — ¡Es tu harpía! Digo: ¡Es tu amiga!

—Ay Vegeta, tú no sabes las cosas por las que hemos pasado, cada vez que ella ha querido hacer de enfermera. Es más, para ella hace casi diez años que ninguna se ha enfermado.

— ¡HMP! ¡Lo sabía! —Mina aparece en el balcón de su casa volando. Se cruza de brazos. —Es muy feo ocultar información vital al alto mando.

Vegeta se acerca y abre el balcón para que entre rápido. —Hm ¿Broly quedó con los mocosos? —La rubia le asiente. —Bien, vigilas a Serena y me llamas por lo que sea. —Ve a su esposa espantada y negando con la cabeza. —Ah. Sí. —La toma del hombro a Mina. —Más te vale que todo esté tal cual como lo dejé, porque si llego y mi esposa tiene una sola queja. —Truena su puño, su rostro se ennegrece y sus ojos brillan enrojecidos de amenaza. —No habrá Legendario que te proteja.

La vista de Mina se queda chiquita, y asiente sin dudar. Apenas se va, ve a Serena muy satisfecha. —Ja-ja ¿Te pareció gracioso? Gruñón de mierda. —Le saca la lengua. —Ya no soy la misma, tengo tres hermosos bebés con mi esposo. Trabajamos día y noche en nuestro hogar. —Mina se sienta en la cama y le muestra los videos de sus hijos.

Vegeta mira rápidamente los víveres que faltan, y algo llama su atención… Serena no ha comido nada de yogur helado éste mes, siquiera ha tocado los chocolates de Lita. Presiona sus labios en línea recta…Piensa en que no ha sentido olor a sangre en un tiempo. Por suerte, al volver de sus obligaciones está la casa de pie. Piensa en hablarle de esto cuando ya esté recuperada.

Por fin despierta sin estar cubierta de sudor, y sin dolores de cabeza. Se estira grande, va muy alegre a prepararse una bañera. — ¡Buenos días! —Se estira para darle un beso, el despertador aun no sonaba. —Quédate aquí, voy a preparar el baño para los dos. —Susurra en su oído, lo ve girarse para sonreírle y asentir muy de acuerdo. Hoy quiere mimarlo ella.

Se terminaban de secar y Vegeta estaba bastante callado, verificaba bien su Ki y la temperatura corporal de Serena. —Serena… He pensado que, fue extraño que una fiebre te desmayara…—Ella se gira y toma aire sorprendida. —Mira no te lo quería decir mientras estabas enferma, pero… Has pasado un tiempo sin sangrar…—Se encoge de hombros.

— ¿Tú- Tú crees que ya podremos saber? —Toca su vientre y se mira de reojo al espejo.

—Compré una prueba de embarazo. Si prefieres esperar más tiempo…

—No, no. Creo que… Para probar ¿Qué dices? —Asiente y cuando toma la prueba en sus manos se pone nerviosa. Lee las instrucciones y las sigue. Ve a Vegeta traquetear sus dedos en el brazo, también está ansioso y no sale del baño mientras orina en la pequeña varilla. Lava sus manos, la deja en la tapa del inodoro y mira la hora. Se sienta en el regazo de Vegeta y esperan. Entrelazan sus dedos… Ahí está, el momento de la verdad, se acercan los dos. Abren grande la mirada.

Vegeta toma la caja y repasa con la vista las instrucciones, frunce el ceño, se le cae la caja. —¡POSITIVO! —Dice tomando aire, sin saber que se estaba ahogando en la espera.

—Positivo… Posi…Tivo. —Serena musita sin creerlo. —¡Aaahh! ¡Vegeta! —De un salto se sube a él.

Vegeta no la rechaza pero le da un regaño. — ¡Despacio! ¡Ahora menos que menos debes agitarte! —De todas formas larga unas risas. —Iremos con el Dr. Briefs, de inmediato ¡No! ¡Mejor comamos algo! —Ella asiente y lo mira, sus ojos azules brillan con lágrimas de alegría. —Oh, qué mal… Te hice demasiado feliz. —Se contagian la risa y la lleva en brazos.

—Jojo, buenas noticias en cada rincón. —Bunny recibía a la feliz pareja que quería hacer una revisión del embarazo. —Mi hijita Bulma va a casarse, los bebés nos rodean por doquier.

— ¿Ves querida? —El Dr. Briefs le habla. —Te dije que si Dios no nos daba más hijos, encontraría una manera de bañarnos de nietecitos.

Vegeta pone los ojos en blanco, el viejo y sus tonterías. Serena sale lista con una bata, y se sube a la camilla. Vegeta la toma de inmediato de la mano. —Jaja, no vayas a escapar. —Guiña un ojo recordándole la primera vez que tomó su mano para que deje de huir.

—Bien, los análisis de sangre confirman el resultado del test. Para los otros niveles, debemos esperar unas horas. Pero estás en excelente forma. —El Dr. Briefs prepara el artefacto con gel. —Bien como es pequeño, debemos usar el que es interno. —Ella asiente y da un saltito. —Oh. Lo siento está algo frío.

Serena asiente y ve a Vegeta algo incómodo con que le inserten ése artilugio. Toma su mejilla. —Ya… Es algo médico, el Dr. Briefs es de confianza.

—Oh, ahí está… Solo se ve la pequeña bolsita. —El Dr. frunce la vista. — ¡Dos pequeñas bolsitas!

Vegeta toma aire y sonríe, pero al instante aclara su garganta. —Y… ¿Va a estar bien?

— ¿A qué te refieres? —Algo ofendida, Serena le suelta la mano.

—Oh, bueno, La Señora Rei y Mina tuvieron tres. —La Señora Briefs le aclara, su esposo le asiente. —Salieron muy bien luego de tratarse en el tanque.

—Pero, ella es como Ami, es menudita. Ella tuvo uno. —Vegeta sigue. Pero el Dr. Briefs le explica que van a hacerle un seguimiento atento. — ¿No se puede elegir uno gestándose afuera y el otro natural? Sé que Gure y Tarble están viendo por los tanques de Crianza. —Vegeta insiste y ve a su esposa con mala cara. Incluso mientras volvían a la casa, le marcó la ley de hielo. Cruzan la puerta.

— ¡No puedo creer que hayas arruinado uno de los momentos más felices de nuestro matrimonio! —Camina bien cabreada y Vegeta la toma de los brazos, ella se sacude.

— ¡Oye! ¡Tranquila! No te agites así. —La suelta y pone sus manos en rendición. —Bien, de acuerdo, admito que quizás exageré. Pero mis dudas fueron válidas… ¿No te da miedo?

Serena suspira. —Miedo… Es terror lo que tengo. Ahora con el bebé… Los bebés. —Toca su vientre, intenta sentir su Ki. Vegeta la abraza. —Te- te entiendo perdón, sólo—

—Sshhh ya. Vamos a hacer todo lo que hay que hacer. Despacio mes a mes ¿Sí? —Ella le asiente. Se abraza fuerte a él, debe ser fuerte por su pareja. —Ahora ¿Qué dices si nos ponemos al día igual? — Levanta su mentón para enfocarla, está ruborizada de inmediato. —Es importante que recibas mucho cuidado... Y cariño. —Aprieta su trasero bien rudo.

—Mucho, mucho, mucho…—Serena larga unas risas catárticas, que parecen barrer el temor en su mente, Vegeta la toma firme y le enreda las piernas a su cintura, van directo a romper algunos muebles más.

Mes a mes, iban pasando juntos y siguiendo al pie de la letra cada indicación. Las lecturas pasaron de dramas, mangas, novelas, historia; a todo lo referido a la biología y psicología en la gestación. Llenos de ilusión, pero Vegeta experimentaba una ansiedad terrible, al ver que el vientre de Serena crecía tan grande, y ella insistía en que se sentía bien para trabajar. Así que llegaron a un trato… Luego del sexto mes, Serena se quedaría en casa, y Vegeta no sólo aceptaría ayudar a Bardock, Raditz, Nappa y Broly a invertir su dinero. Sino que lo haría a cambio de hacerse socios en la empresa familiar de construcción. Necesitaban alguien en lo administrativo y cuando no fuera necesario, también los puede ayudar en los trabajos pesados. Y una última condición: Serena quería trabajar con ellos en la parte de Relaciones Públicas. Nadie iba a negar, que era muy buena haciendo sociales. Y los de más, aparte de Bardock, dependiendo de quien se tratara… Pues… Necesitaban entrenamiento aun.

Bardock está yendo a buscar a Lita y su pequeña hijita a la tienda. Su hija nació idéntica a su madre en el cabello y los ojos, pero su piel es como la canela. Las encuentra con Andrew y su esposa, que las visitaban en la tienda de Pasteles. —Buenas tardes. —Con una sonrisa los saluda. Los niños de Andrew saltan a saludarlo.

— ¡Tío Bardock! —Los niños lo abrazan.

—Andrew por favor, deja de darles de comer ciervo ¡Mira lo grandes que están! —Bardock les revuelve el cabello. —Y bonitos como la mamá. —Le guiña un ojo a la mujer de Andrew, la pone roja de inmediato.

Lita aclara fuerte la garganta, junto con su hija en brazos, le reclaman los saludos. —Tranquila bebita… —Le habla a su hija. —Papi ya está viejo y se olvida. —Con la nariz en alto reclama.

Se ríen un poco y Bardock se acerca a abrazarlas. —Jajaja, no seas celosa. Tu tampoco. —Estira las mejillas de su hija y la toma en brazos. —Seguro cuando camines, serás la más veloz y me taclearás primero.

—Hmp, bien. Nos vamos a casa. —Lita deja su delantal y empieza a correr a todos con la escoba. Cuando cierran la tienda y se despiden de sus amigos, Lita hace conversación. —… Así que ya está todo arreglado. Debo admitir, me sorprendió a Serena verla con tanta iniciativa y con ganas de trabajar con ustedes. Aunque puede que sea ése orgullo, de demostrarle a Vegeta que puede con todo.

—Jaja, sí. Necia hasta los huesos. No tengo idea de cómo conviven sin matarse, al igual que Rei y Raditz. —Mira a su hijita dormirse en sus brazos camino a casa.

—Nosotros no estamos mejor, hoy por saludarnos segundas, dormirás con Nappa. —Lo pica con un dedo. —Ellos están discutiendo porque Ami quiere otro bebé.

—Para que sepas, no lo voy a sufrir tanto. Nappa y yo ya aprendimos a dormir bien calentitos. —Le saca la lengua a su esposa, siguen peleando hasta la casa.

—… Así que aceptó. —Raditz y Bardock lo miran levantando una ceja. Lo ven cansado.

Vegeta bosteza fuerte. Pasó por el departamento de los insectos en Tokio, para informarles de su último día en las oficinas y los pasos a seguir. — Sí. Pero sólo si ella es nuestra socia. Me parece justo, mi dinero es su dinero, así que estamos invirtiendo juntos en éste negocio. Así que les conviene… —Los señala con un dedo y agita su puño en amenaza.

Bardock se ataja. —Ya tranquilo… ¿Están en el último trimestre? —Muy malicioso le sonríe. Pasó lo mismo con Lita. Quién diría que tanto Ami y Serena, a pesar de ser las más menuditas, tienen estamina.

—Sí. — Les gruñe un poco a esos dos con cara de pervertidos. Y luego parpadea. —Entonces ¿Es normal? Había leído de los antojos de comida, pero de polla… —Se tapa la boca.

—Jaja, te trae de las bolas. Mira todo lo que te hizo bajar la guardia. —Raditz lo sacude burlándose. Vegeta gruñe y truena sus puños.

—Basta. —Bardock lo empuja. —Es una época muy delicada. Relájate y vamos avanzando de a poco ¿Sí? —Se gira y le busca una cerveza.

Vegeta maldice su guardia baja, toma su teléfono. Se le hace extraño que Serena, aun no le haya enviado un mensaje, para preguntar cómo fue su último día. Toma la cerveza, sólo por hoy no les va a romper la cara a éstos dos.

Serena muy contenta tarareaba y limpiaba la biblioteca de la oficina de abajo. Tocaba su vientre enorme, y daba risitas sintiendo el Ki de los bebés. Da un saltito, recordando que dejó el horno prendido. Corre con sus medias puestas, ondeando su vestidito de color azul. Una mano le tapa la boca y la sostiene firme del vientre inmovilizándola. Serena toma aire del susto, su corazón estalla. —Te voy a matar… —Le sisean en la oreja y le destapan la boca.

—¡Vegeta! —Serena se gira a abrazarlo. —Mmm, mi amor. —Se acurruca.

Vegeta acepta de mala gana el saludo cariñoso de su esposa, pero rechaza su beso. — ¿Cómo se te ocurre correr en éste estado? Llego a casa, estás sola, el horno prendido. Voy a apagarlo y apareces corriendo sin importarte tu salud o las crías. —Está en verdad cabreado.

A Serena le parece de los más adorables sus regaños. Sólo demuestran lo mucho que la quiere y a sus bebés. —Awww… Vegeta, estamos bien. Mira… —Toma sus manos y las pone en su vientre. De a poco le saca ésa cara de vinagre, y lo lleva al sillón. —Te hice unas galletas para recibirte, estaba limpiando y escuchando música. Además cuando salgo a trotar no te molesta. —Se acuesta en el largo del sillón y Vegeta se acomoda sobre ella.

—Hm, no me molesta, porque vas siempre con una de tus harpías. —Escupe con rabia. Pero empieza a ronronear cuando los dedos de su esposa lo acarician. Toma aire, verifica el Ki con atención. Y sí, las crías y ella están bien.

—Ya, ya… He estado pensando en los nombres. —Serena quiere cambiar el tema.

Se gira a verla mientras apoya una oreja en su vientre. —Pero me gusta. Odayaka para la mocosa y Hikari para el mocoso. Déjame elegirles el nombre.

— ¿En serio Vegeta? Parecen nombres de viejo… —Frunce los labios y se esfuerza por verlo, apoya sus codos.

Vegeta se recuesta en el vientre de Serena con cuidado y se concentra en sentirlos. —Claro que no… Oda y Hika… Suena bien. —Suspira pesado, pero del gusto cuando mete sus manos subiendo por los muslos de su esposa. La escucha gemir, sube para encontrarla con un beso, la siente agitada y dándole lamidas a sus labios. Masajea sus pechos arriba de la tela.

Los pechos de Serena están tan sensibles a su toque, arquea su espalda cuando desprende su brasier y masajea directamente su carne. —Oh Dios… —Voltea sus ojos hacia atrás cuando Vegeta empieza a succionarlos, con tanta hambre que deja rastros de saliva. Lo empuja un poco, pero no le hace caso. —Vegeta, quiero darte placer a ti… —Lo sienta y se arrodilla en la alfombra, saca su erección, toma sus senos salivados y aprieta su polla. —Por tu ultimo día en la oficina… Y felicidades por el nuevo trabajo. —Se siente ardiendo, y mira a Vegeta jadeando y ruborizado. Empieza a embestirlo, por todo el largo, le da besos a su glande. —Mmm, te gusta…Te gustan mis pechos. —Le da una succión fuerte para mantenerlo húmedo. —Están más grandes. —Muy traviesa comenta. No va a negar que le gusta ver su escote en el espejo.

—Ah, Se-Serena. —Acerca sus manos y acaricia las mejillas de Serena, está caliente. —Me gustan porque son TUS pechos. —Los toma en sus manos para estimularse él mismo. —Tus tetas siempre me enloquecen. —Presiona los dientes y acelera la fricción, se sienten suaves y tibios. —Me vengo. —Jadea inclinándose hacia adelante.

—Sí. Hazlo. —Serena gime, lleva una mano a su vagina y se masajea esparciendo la humedad que chorreaba por sus muslos. El semen de Vegeta baña su pecho, es tan tibio y sedoso, parece aliviar su ardor.

—Para ti…No fue suficiente. —Limpia su eyaculación con un dedo, y la prueba. Su polla sigue despierta, casi exigiendo meterse dentro de ella. —Y es mi deber, satisfacer a mi mujer. —La lleva en brazos a la cama, la recuesta muy delicadamente. Aunque la cama es nueva, a medida que el embarazo de Serena fue avanzando, se contiene y va de a poco aumentado la velocidad y la rudeza. Aunque el Dr. les dijo que el sexo era sano, mientras no haya complicaciones. Además le han insistido, que los bebés no tienen una ventanilla donde lo espían cada vez que él la penetra. La desnuda completa, y él se desviste veloz, ella hace un puchero algo decepcionada de no desvestirlo. Pero de inmediato le cambia el ánimo, cuando se arrodilla frente a ella y le muestra su virilidad lista para entrar. Une las piernas de Serena de lado, da una larga caricia a su cuello, sus senos. Baja por su vientre, y conecta su mirada negra a sus ojos azules, acaricia la humedad de su centro y la penetra despacio. Piel con piel, el estímulo es directo. Se menea constante, de a poco metiendo más. Así de rodillas, se asegura de no apretar su vientre y tener una vista perfecta de los cambios en el cuerpo de su muy preñada esposa. No sólo su vientre abultado; sus pechos inflamados, sus caderas y muslos más gruesos, todas sus curvas resaltan, suaves al tacto. —Hermosa…

Los días para Serena eran soñados, casi como si el Universo le compensara por el dolor y el temor de que algo saliera mal en éste embarazo. Pero ahora todo parece una pesadilla lejana. Sus sueños eran abrigados por los brazos de Vegeta, dormía con él aferrado desde su espalda. Sintiendo su respiración en la nuca, un brazo pasa por su pecho y el otro parece sostener el peso de su vientre. Abre grande los ojos, un calambre familiar en su abdomen la asusta, sin embargo al instante mira hacia abajo. —Vegeta… —Dice con preocupación.

En el segundo que escucha su nombre, detecta un pico de Ki. Se endereza y la mira, la cama está mojada. Traga duro, la ve un poco preocupada. Pero de inmediato ve que es un líquido transparente. —Tranquila, rompiste fuente ¿Sientes contracciones?

Serena supo lo que había pasado, sólo es el susto de la primera impresión. —Sólo un calambre, pero ya no siento nada. —Respira hondo. —Bien, tenemos todo listo. —Lo dice en voz alta para convencerse.

Vegeta le pasa la ropa y la ayuda a vestirse. —Sí, tenemos todo en orden. —Vegeta se enfoca, no debe alterarse. Todo lo que necesitan está preparado, las crías y ella están en orden. Sube todo al auto, mira la hora, casi amanece. Se concentra y el Ki está en picos, pero estable. Toma aire profundo, se pone el cinturón de seguridad y maneja enfocado. El teléfono suena, pone el altavoz.

—Amor… Me empezaron las contracciones. —Serena habla al teléfono, con el tono más relajado posible, no quiere que se altere cuando se dé cuenta.

Vegeta escucha eso y respira profundo. —Sí tranquila, estamos yendo, el Doctor Briefs ya… —Parpadea al ver que está hablando con Serena desde el teléfono. Frena el auto… Se acaba de olvidar a su esposa, en la casa, en pleno trabajo de parto. Sale del auto unos segundos, y se fija que no hay nadie en el camino. —"Soy un soberano hijo de…"— ¡PUTAAAA!

Serena ve a lo lejos un estallido de Ki y el resto del grito de una grosería, que hace volar una bandada de pájaros. Lo ve volver a toda velocidad por la entrada, la ayuda a subir y poner el cinturón. Se ríe un poquito, es casi una sonrisa nerviosa con toda la situación.

—Basta. —Vegeta sisea casi lastimando su lengua contra los dientes. — ¿Cómo puedes estar tan tranquila? Una persona…Mejor dicho, dos personas van a salir de ti y te ríes. —reprime una risita, puede que sean nervios. —Tus padres están en camino.

—Voy bien. Estoy contando las contracciones, tenemos tiempo. —Mira su reloj y respira hondo. Al llegar la Señora Briefs la recibe, llegan sus padres mientras la preparan. —Gracias por venir…Al parecer ya no pueden esperar. —Respira y presiona sus manos. Teme que el dolor llegue a un pico en algún momento, quiere ser fuerte.

—Hijita ¿Cómo que gracias? Es un momento muy importante. —La Señora Tsukino la toma de la mano y acaricia su frente.

—Por supuesto, el Dr. Briefs dijo que vas bien. —El Señor Tsukino le deja un beso en la frente a su hija. —Cómo ha pasado el tiempo…— Una lágrima se le escapa recordando cuando Serena nació y la recibió en brazos. —Bien, vamos a esperar. —Toma a su yerno del hombro, pero no lo mueve ni un milímetro.

Vegeta no comprende, mira a los lados, están preparando a la Madre de Serena para estar en el parto. —No. Yo quiero estar. —Levanta un poco el tono sin parpadear. No quiere alejarse ni un segundo.

— ¿De verdad Vegeta? —Serena le habla y larga un quejido de dolor. —Mi mamá ya ha pasado por ésto yo—Vegeta la detiene y toma firme su mano.

—Y entiendo que te calme, porque ella tiene experiencia… Pero—Presiona los dientes, le molesta un poco la mirada de sus suegros mientras se siente vulnerable. Siente el olor a sangre intenso, no quiere estar en otro cuarto, ahogado en la incertidumbre.

—La muchacha ya está lista. —El Dr. Briefs la revisa. —Quien se quede que se quede, y los demás por favor esperen afuera. Los bebés no quieren esperar. — Alistan a Vegeta, y toma firme la mano de Serena. —Jaja, los Saiyajin sí que son valientes. Puedes ayudarnos para hacerlo en vertical… Será más rápido, dolerá muchísimo menos. Pero veo que resistes bien.

—Tengo miedo… —Serena le confiesa algo temblorosa, acomodan la camilla así Vegeta la sostiene en cuclillas. —De que empiece a doler mucho.

—Lo sé…—Se acerca contra todos sus instintos y le deja un beso, boca a boca, frente al Dr. Briefs y la Sra. Briefs. —Pero mientras esté contigo, ya veremos lo demás…

Dan la señal Serena puja, cierra fuerte los ojos, mientras la fuerza que hace parece relajar el dolor de las contracciones. Los brazos de Vegeta están firmes, no teme caer. El primer grito se deja escuchar, en tanto la vuelven a recostar. Serena se recuesta y respira, técnicamente clava las uñas en el brazo que Vegeta la sostiene.

— ¡Y aquí la pequeña! —El Dr. Briefs se la deja a su esposa. —La limpiamos…Y en ésos minutos nos fijamos de nuevo las contracciones. —La revisa.

— ¿Duele? —Vegeta apoya sus labios en su frente, le seca el sudor. Mira su mano sangrando por los rasguños, pero en estos momentos siente que puede dejarla morderlo si quisiera.

—Sí…Pero. No es como creí. Hasta ahora al menos. —Da unas risitas nerviosas, mira de reojo mientras limpian a la niña, que no deja de gritar.

— ¡Oh no! Creo que tiene tus pulmones. —Vegeta dice un pequeña broma, y se ríen de los nervios.

—Excelente, el dolor es mínimo porque has dilatado correctamente, y rápido… —Le habla y le da la señal a Bunny. —Bien, una vez más. El niño está en camino. —Todos asienten, y otra vez Serena es sostenida por Vegeta. Respira una y otra vez. A la cuenta de tres puja por última vez. — ¡Eso! Jajaja ¡¿Escuchan ésos gritos?! —La niña volvía a llorar al sentir a su hermano.

Recuesta a Serena en la camilla, acomoda su almohada mientras la terminan de atender. Les traen los dos niños, dos pequeños de piel como morena, y un par de mechones negros, ojos negros enormes y brillantes de las lágrimas. Serena toma a la niña y al niño, son tan pequeñitos, se callan apenas les toca las mejillas. Serena le pregunta por sostenerlos, y Vegeta lo hace en forma de ayuda, pero al instante que los tiene en brazos… Vegeta entiende que no es sólo por ayudar. Su Ki es muy estable, eso es bueno porque son saludables. Entiende que es normal su Ki bajo, como pasó con los híbridos de los otros Idiotas. Recuerda que Trunks tenía varios meses al conocerlo, no era tan delicado como estas dos crías, es como si técnicamente no cargara nada. Lo intimida, lo intimida un poco saber que hay algo más frágil que su esposa. —Débiles… —Dice, pero no con mal tono, está en verdad hipnotizado por sus rasgos. Parece que tendrán rizos negros. Piensa que…Le hubiera gustado en parte, que se parecieran más a su madre o con algún parecido a aquella niña de cabello rojizo. Frunce el ceño.

—Hmp. Pues no los cargues y déjamelos a mí. —Serena los carga de nuevo, y habla con sus bebés, les hace entender que su padre, no es nada más que un gruñón sin remedio.

—Hm, están perfectos. —Vegeta se sienta junto a ella y la ayuda a sostenerlos, aunque no pesan ni tres kilos cada uno. —Me pregunto si su cabello cambiará o sus ojos… —Comenta y Serena lo mira a los ojos. —Me hubiera gustado que se parecieran más a ti.

—Bueno, tú también te ves guapo a veces. Jaja. —Se ríen y suspiran. Siente a Vegeta enderezarse y reciben a las visitas. Todos los felicitaban y tomaban fotos.

—Mira querida, nuestros nietos. —El Señor Tsukino de nuevo se dobla entre risas y lágrimas. Cargan un poco a los bebés. — ¡Por Dios! ¡Mira qué sanos y fuertes! —Los agarra de sus manitos como un saludo con el dedo.

—Pero mira qué color de ojos… —La madre de Serena los observa. —Serás un muchachito guapo como tu hermano Trunks.

—… ¡Uy sí! —Kakarotto comenta. — Pude sentir el grito de Vegeta hasta mi casa. Jejeje. Así que le informé a Milk y empecé a teletransportar a todos aquí. —Todos lo apuntan con la vista, con mala cara, porque están los padres de Serena, junto con su hermano y su esposa. —Transportar… Transssporté a todos ¡Usando las puertas! —Se ríe nervioso, y Vegeta le gruñe. Sabe que se lo va a cobrar en el entrenamiento.

—Ay querido, no tienes remedio. —Milk le habla, entra cargando a su tercer hijo.

— ¡Mira nada más! Si no es más que el pequeño Gyuma. —La Señora Briefs le habla a Milk y su bebé. —Cada día tan fuerte como su abuelo Ox.

—Sí. —Vegeta comenta. —Al menos el tercero no les salió feo. —Milk pone una mano en la cintura y lo amenaza con la vista. —Lo digo por tus genes Milk, sacó lo mejor.

— ¿Qué tal? ¿Sacó sus pulmones? —Bulma entra con Darien de la mano, con regalos.

—Bulma… Pobre hombre, no lo asustes. —Darien bromea con ella y los felicita.

— ¿Ves Goten? Ahora soy un hermano mayor, y por dos. —Le hace la seña del número con los dedos. —Así que será el doble de esfuerzo y obligaciones.

— ¡No te preocupes! —Goten golpea su pecho triunfal. —Yo te ayudo siempre que necesites. La unión hará la fuerza. —Chocan los cinco en el aire.

— ¡Oh! ¡Una niña más! —Bardock entra con su hija en brazos y con Lita.

— ¡Ah y un mocoso también! —Raditz entra con los dos niños y Rei cargando a la niña.

—Tranquilos que aquí llega la familia Legendaria. —Mina entra con sus dos niñas y Broly intentando mantener quieto al rapaz del varón. Con ojos celestes como su madre y rubios, pero piel morena como su papá.

— ¡Ay dámelo a mí! —La Señora Briefs toma al hijo de Broly y Mina. El niño se aferra a la señora, y se ríe cuando lo levanta una y otra vez arriba. — ¿Qué les parece si vamos con el Pequeño Gyuma por galletas?

—Señora… En verdad debe dejar de consentir tanto al niño. —Mina le dice. —Le juro que es un terremoto.

—Arrasa con todo. —Broly agrega y se acerca susurrar a su esposa. —Como su mamá. —Le toca el trasero a escondidas.

—No, no y no. Los padrinos seremos nosotros. —Nappa entra con su bebita prendida a su cuello, una copia exacta de su madre, si no fuera que parece robusta como su padre.

— ¡Por supuesto! ¡Trajimos el regalo más grande! —Ami habla detrás del peluche enorme. Nappa se lo deja a un lado cuando escucha que se preparen para una foto y la carga a ella también. Todos, en especial los Padres de Serena se asombran por su fuerza y coordinación, pero a los padres de Serena no les parece extraño, Nappa parece una montaña.

—Bien, todos listos para una foto. —Darien prepara la cámara en un trípode. —Vamos a necesitar un cuarto más grande. Jajaja. —Saca la foto.

Los mellizos fueron creciendo al pasar los meses, dos crías de piel morena como su padre, con cabello negro como la noche, pero llenos de rizos como su madre. Ojos negros, pero que brillaban casi dorados. En verdad que Trunks, nunca supo que se iba a sentir tan bien cerca de sus hermanitos, aunque a veces quería cuidarlos él solo, para que Serena y su padre salieran a cenar tranquilos. Pero le explicaban que eran demasiado pequeños y que él también era un mocoso llorón, según su padre. Ahora estaba en el jardín, le gustaba probar sus reflejos, al igual que su padre. Decía que eran bien despiertos y atentos. Ahora los estimulaba para que intenten enderezarse. —¡Arriba! ¡Vamos! —Trunks hacía reír a sus hermanos y les mostraba el movimiento para levantarse. Estaban en el jardín de la casa de su Padre y Serena, en una alfombra en el césped, debajo de la sombra de un árbol. —Así ¡Uno, dos… Tres! —Trunks se arrodillaba y se paraba triunfal con sus manos en la cintura. Sus hermanitos se tomaban de los pies y giraban, en un momento intentan hacer hacia arriba, giran y se chocan uno con otro. La pequeña Oda hace un puchero y el pequeño Hika la sigue.

—¡Ja! ¡Pero miren qué gusanos tan débiles! —Vegeta toma los mellizos con una mano y con un dedo los pica en el vientre, no se resisten y se doblan de la risa. — ¡Jajaja! ¡Ningún mocoso es rival para El Príncipe de los Saiyajin!

— ¡Eso porque no han visto a la Princesa de la Luna de malas! —Serena ríe con su esposo y también arrincona a los bebés con cosquillas.

Vegeta mira a Trunks, sentado y viéndolos reírse. Casi como si fuera un espectador y no parte de este cuadro. — ¡¿Tú qué te crees?! —Vegeta le grita a Trunks y lo taclea al suelo.

—¡Jajaja! ¡NO! ¡Papá, por favor! ¡Jajajaja! —Trunks se queda sin aire con las cosquillas de su padre.

— ¡¿Te crees que por tener el título de hermano mayor ya no puedo doblegarte?! ¡Te falta mucho mocoso! ¡Mira cómo te retuerces! —Se ríe con Trunks en sus brazos.

Serena lo ve a Vegeta tan alegre y lleno de vida. Su lado paternal no era tan difícil de sacar, pero cree que fue porque no quería desaprovechar ésta oportunidad, luego de todo lo que les costó. Piensa para sus adentros en lo sexy que se ve con su camisa arremangada, su cabellera negra brillando al sol. Esos brazos fuertes en los que levanta a los niños, como si pesaran lo mismo que una pluma. Su sonrisa…

Puede sentir la mirada de Serena tan fija en él y al enfocarla, la ve ruborizada y con una sonrisita coqueta que no puede ocultar. Deja a los niños y se acerca a su oído. — ¿No te da vergüenza verme así? Pervertida… —Susurra solo para ella, la ve roja y tapándose la cara. Más tarde o apenas vea la oportunidad, va a hacer realidad cualquier idea obscena que estuviera rondando ahora a su esposa.

—¡SERENA! —Un grito los pone en alerta. Pero más a Serena que se congela. Ella conoce ésa voz.

Vegeta nunca la escuchó, apunta la mirada. Es Bulma pasando casi el quinto mes de embarazo, Darien y Setsuna… No conoce a la mujer que gritó, pero ésos rizos rojos son inconfundibles.

—Ri… —Serena musita, sus ojos empiezan a desbordar de lágrimas. Está congelada mirando a Vegeta, como si no se lo creyera. Se levanta y mira a —¡RINI! —Corre hasta ella, emocionada técnicamente la taclea al piso. — ¡Por Dios! ¡Por Dios! ¡Rini eres tú! —La toma de su cabello y la mira. — ¡Eres una mujer! ¡Mírate! —La abraza de nuevo.

— ¡Serena! Por fin pude venir. —Rini la aleja para verla, su cabello dorado es más corto, pero se ve bonito así con ése corte nuevo y sus hebillas. — Hay mucho que contarte, y Setsuna dice que ya puedo decirte todo. Mi Madre deshizo la barrera del Cristal, que no dejaba entrar ni salir a nadie. Están llegando emisarios de otros planetas… Es un gran riesgo, pero también una oportunidad enorme.

Vegeta se acerca y saluda algo de lejos para no interrumpir éste momento. —Llevo a los niños—Rini lo detiene del brazo y él queda algo confundido.

—Él es mi esposo, Vegeta. Príncipe de los Saiyajin. —Serena lo toma de su brazo muy presumida.

—Mucho gusto. — Vegeta saluda y escanea atento que el Ki de Oda en sus brazos, no es el mismo de Rini… Pero sí se parece al Ki que sale del vientre de Bulma. Abre grande los ojos.

— ¡Yo sabía! Se me hacía raro… Sabes, mis padres se casaron apenas salió mi madre de la preparatoria. —Rini les cuenta. —Jaja, apenas llegué, Darien me contó que se casaron con personas diferentes. —Rini sonríe brillante al esposo de Serena, da un salto. En su emoción no se dio cuenta los gestos duros y serios de éste Señor. Traga duro y desvía la mirada.

Darien le susurra al oído a Rini. —Asusta más cuando sonríe, créeme…

—Jummm… ¿En serio se casaron tan jóvenes? ¿Y no fue la muerte de nadie? — Serena pone sus manos en la cintura y regaña con la mirada a Darien.

—Serenaaaaa ¿En verdad quieres pasarlo así con Rini de visitas? —Darien se escuda.

—Jajaja, aquí estoy llena de hermanos. — Rini se abraza un poco a Darien y toca el vientre de su esposa. — ¿Bulma no? —La peli-azul le asiente. — ¡Oh y me caso pronto! ¡Uy! ¡Quiero conocer los cachorros de Luna y Artemis! Deben estar pequeñitos.

— ¡Sí, tuvieron cuatro! —Serena le explica. — ¡Viven entre mi casa y la de Mina! ¡Ella es mi vecina!

—Vamos, la sala es más cómoda. —Vegeta ve que Rini quiere cargar en brazos a Oda, se la pasa y ella les habla a las crías como si los conociera de toda la vida.

Setsuna se ofrece a tomar a Hika. — ¿Es brillante verdad? —Le habla a Vegeta. —La pequeña Dama, Jaja aunque ya no le queda el título. No tiene nada de pequeña. —Juega un poco con la niña. —Tú también serás un caballero hermoso y bonito. —Juega con el niño en brazos. También le dice lo mismo a Oda apretándole una mejilla.

—Gracias. —Vegeta se acerca a Setsuna, la hace saltar. Cree que fue del susto, pero ve emoción en su mirada. Presiona la mandíbula cuando la ve con la mirada llorosa.

—Je… Sí. Hace mucho, ya no recuerdo… Pero quería una familia. —Setsuna habla, mientras los demás están muy entretenidos sin prestarles atención. —Dime sentimental o ridícula, pero… Si hubiera tenido un niño… Me hubiera gustado que fuera como tú.

Algo sucede, algo que recién ahora Vegeta se percata, están prendidos de la mirada del otro. Quizás es ése el cariño que ella le profesa, en la boda pudo sentirlo y ahora también. Vegeta apenas recuerda a su madre, puede que en la carencia de los dos hayan encontrado algo en común. Está por decirle gracias de nuevo y pasarle un pañuelo, pero lo empujan cortando el ambiente.

—¡Oigan! ¡¿Qué hacen secreteándose entre ustedes?! —Serena los interrumpe, con las mejillas infladas y roja de los celos.

Vegeta trata de sacudirse, recuerda que ésta raza, a veces abusa de la empatía. Él lo interpreta como si ésta, fuera la familia que ella hubiera querido alguna vez. —Grrr… Entremos de una vez, seguro tus harpías, los idiotas y la gata mugrosa querrán venir a hacerse de chisme. —Empieza a caminar pero su esposa lo toma del brazo, frenándolo.

Serena entrelaza los dedos de Vegeta con los suyos, quedan un poco atrás y se acerca prendiéndose más de su brazo. —Escúchame bien Vegeta… —Le advierte con el ceño fruncido. — No voy a dejar que nadie te posea... —Le murmura traviesa, una sonrisa cómplice los ruboriza a los dos.

Dibuja una sonrisa ladina brillante. —Mmm, me emborracharía y me casaría contigo de nuevo. —Miran hacia adentro las risas y murmullos en la casa.

Un Instinto que cruzó sus mundos, el Destino es una hoja en blanco… Pero tienen un solo Sentimiento, el Propósito más grande: Amarse.

Fin

Epílogo: Un vistazo sobre Mina, Broly recién casados y su búsqueda por un bebé. Una vida plena para Raditz ¿Domador de Dragones? Una aventura con Vegeta.

Si había algo por lo que el Legendario estaba dispuesto a dar la vida desde que llegó a la Tierra, ése algo era el amor de su esposa. Su sonrisa, su simpatía… Esas bromas pervertidas que a veces lo cabreaban, sobre intercambiar parejas con sus amigas o hacer una orgía.

Bien sabía, por lo que Tarble y su propia vida le habían enseñado, que no todo sería risas y besos. Estaba acompañando a su pareja, en uno de los momentos más difíciles. La desilusión de no haberse preñado en la Luna de Miel. Un poco asustada, sugirió ir al médico, y ambos están tan sanos como nunca.

Mina mira por la ventana, de lo que es su nueva estancia. Están terminando de poner el techo a la cabaña. Sus pensamientos pasan a lúgubres muy rápido, cuando se queda quieta y sin alguna charla. Piensa que ya tiene más de 30 ¿Tendrá algo que ver? Admite que en su adolescencia y sus veintes, ella arrasaba con cada hombre que quisiera. Sin embargo ahora el sexo tenía otro significado, el sexo para Mina ya no era un juego de hormonas alborotadas. Sino tierra fértil donde unirse a nivel celular con el hombre…No, con el Saiyajin que ama.

—Mina—Broly la toca en el hombro y la hace saltar al techo. —Mina ¿Estás bien?—La envuelve con un brazo.

Se sacude el mal humor de inmediato ¿Cómo puede sentirse así? —Oh cariño, no es nada. —Sonríe y da unas carcajadas, empieza a hablar de los ventanales, los pisos.

—Mina, Mina… —Broly la detiene, y la mira a los ojos. —Si bien, me hace bien, que aun tengas ánimos. Déjame ayudarte cuando estás mal.

Mina suspira grande, bajando los hombros, pero con asombro. Niega con la cabeza. —Mira… —Mina ve por moros en la costa, Raditz está de un lado ayudando a Bardock a cortar madera y bajar material pesado del camión. —No se lo digas a nadie. Pero eres el mejor esposo entre nosotras. —Larga un gritito cuando la levanta de la cintura y le deja un beso en la nariz.

— Sabes, No me voy a rendir. Pero tampoco debemos olvidarnos de disfrutar. —Busca su oreja acomodando su cabello. — No sé tú, yo estoy disfrutando mucho.

—Mmm… ¿Qué dices? Ésta noche, un vino, muchas fresas…Y luego—

— ¡Helado! ¡Mucho helado! —Broly confirma con una mirada pervertida, lo que queda del verano, planea comer helado…Del cuerpo de Mina.

Pues, cuánta relajación y optimismo, no sabe si habrá sido la luna llena, algún cruce de planetas, la cantidad de sexo o todo el amor que hay entre ellos. Broly sospecha que a veces demasiado amor puede ser contraproducente.

— ¿Tr-Tres? —Broly mira la pantalla de la primera ecografía de Mina. Ahora comprende los Ki's irregulares, que a veces no lo dejaban dormir. No era que la cría estaba siendo inestable, como él, es que son TRES crías dentro de su mujercita.

Mina se endereza muy contenta y se acerca a la pantalla. —¡Aaahh! ¡Doctor Briefs! ¡Por Dios! ¡Es maravilloso! ¿Tienen cola? —Frunce la vista y está a punto de llorar cuando le ponen los latidos en altavoz. —Están tan llenos de vida… —Tapa su cara entre sus manos.

—Jajaja, parece que ninguno tiene cola. Les daré el video y unas fotos. —El Dr. Briefs de pronto se gira y ve al enorme saiyajin intentando parpadear.

—Oh, Broly ¿Te sientes bien? —Bunny toca su hombro y se asustan al verlo desplomarse al suelo. — ¡Dios mío!

Las chicas sonreían en el baby Shower de Ami, mientras que en un rincón, muy preocupados, los Saiyajin deliberaban el estado de salud de sus parejas.

—Gracias al cielo… Ami va a tener sólo uno. —Se bajaba dos jarras grandes de cerveza, la mano le temblaba.

Vegeta tenía las cejas en alto y miraba a Serena, muy de reojo, tan contenta con todas ¿Acaso ellas no caen en cuenta del riesgo? Ruega en su mente, que sus espermatozoides no se alboroten entre ellos y quieran pasar más de uno por la misma puerta.

—Mina, no es una competencia… —Ami se reía, tiene el vientre enorme y a veces necesita ayuda para levantarse. Pero muy feliz al sentir a su pequeñita cada día más activa.

— ¡HMP! Por supuesto que no… Porque si lo fuera. —Rei se levanta triunfal con su ecografía en la mano. —¡Sería un empate!

—¡Hijo! —Bardock salta, vuelca un poco de cerveza en la mano y enfoca a Raditz en un rincón. — ¿Tres? ¿En verdad tres?

—Sí… Qué alegría ¿Verdad? —Raditz frota su sien con toda la palma y lamenta su destino ¿Cómo hará para que su esposa se quede quieta por más de una hora? O que mínimamente deje de ponerse en necia, y tomarse unas vacaciones mientras está gestando.

—Esto me hace pensar en lo que propone Bardock. —Broly les llama la atención. —Podemos ver para armar una pequeña empresa de construcción, para reformas hogareñas. De ésa manera estamos más al tanto de ellas, y no será problemas tener que salir volando de improvisto por ellas. —Se imagina estar en plena obra, recibir un mensaje urgente de Mina y volando a la mierda; dejándose al descubierto con los terrícolas.

—Bueno… —Raditz mueve la cabeza de un lado al otro. —Aprendimos de construcción pero… ¿Administración?

Vegeta cruzado de brazos, detiene el trago. —Grrr… —Pero baja su postura tan cabreada y piensa, si Serena llega a concebir y algo le pasara en la oficina… —Si acepto, pero que mi esposa también participe.

— ¡Bien! ¡Ésa es la actitud! —Raditz muy contento, y al mismo tiempo asustado, festeja sirviéndose otra jarra de cerveza.

Los negocios salían bien, la vida personal daba sus piruetas. Pero Rei desde que se casó, sólo sonríe enormemente. Toca su vientre, va a tener tres, primero admite que se asustó, y luego no puede parar de imaginarse a los niños correteando en los pasillos. Recuerda la primera impresión de Raditz cuando durmió con ella, y sí, su casa era solitaria. Pero ahora hay tanto caos y movimiento con sus bebés; que al final del día aun con el cuerpo molido, sonríe.

Su esposa sonríe tanto éste último tiempo, que incluso dormida su alegría se deja ver. Raditz la toma en brazos, y la lleva a la cama. Siente el Ki de sus hijos, dos niños y una niña. Los tres con el cabello tan negro como la noche, ojos grandes y oscuros, y la piel blanca como su madre. Rápido va a atenderlos. —A ver mocosos ¿Qué pretenden? ¿Sacarle el alma a su madre? Hm… —Lo toma a uno de los niños en brazos, que ya estaba trepando la cuna. — Miren, amo a su madre, pero no sólo de caricias vive un hombre. Así que—Lo acuesta en su cuna y les da su botella. —Por la noche estaré yo de guardia, saben muy bien, así que cuidado, no quieran sacar el mal carácter que heredé de mi madre. Ahí van a asustarse.

Así era el trato, estaban el primer tiempo, corriendo de un lado al otro cuidando a los niños. Y apenas pudieron caminar, Rei les daba una escoba para que se entretengan y de paso que la ayuden en las tareas de la casa. Había días festivos muy ocupados, como el de hoy, que tenía que encargarse de una boda. Y cuando llega empieza a escuchar a Raditz y los niños, resopla de mal humor ¡Le dijo que a ésta hora debían estar dormidos! ¡Mañana empiezan la escuela!

—… Y entonces me vi arrinconado, el Dragón estaba frente a mí. Sus ojos refulgían rojos, como rubíes. Y sin siquiera haberme atacado… El calor en la cueva me ahogaba. — Hacía un pequeño suspenso.

—Oooh ¿Y qué hiciste papá? —Uno de los niños escuchaba atento y emocionado.

—Sí… ¿Qué hiciste papá? —Rei abre la puerta corrediza, se cruza de brazos, le levanta una ceja muy sugerente.

—¡Mami, mami! —Los niños la taclean al suelo. El agarre de su padre, los quita de arriba.

— ¡¿Qué les dije de dejar descansar a su madre?! —Raditz les gruñe a los mocosos.

—Mami, papá nos contaba una de sus aventuras. —El niño le cuenta. — ¿Es cierto que había un Dragón aquí?

—Pues… Sí, así como papi lo cuenta. —Deja a los niños con la boca abierta. — ¿Quieren saber el resto de la historia? —Ellos asienten. —Pues entonces ¡Les conviene acostarse ahora mismo! ¡Mañana empiezan la escuela! —Rei ruge y agita su puño, los niños salen volando a acostarse y dormir. —Si terminan sus quehaceres temprano, sabrán el resto de la historia. —Cierra la puerta en seco. Se voltea a ver a su esposo, muy coqueto parado en el marco, de la puerta de la habitación matrimonial. —Jummm… Así que… ¿Cómo venciste al Dragón?

Raditz se acerca a su esposa y la levanta del trasero a través de su Chihaya. —Lo besé, lo acaricié… Le dije que lo amaba. —Se ríen un poco.

—Y ¿Se trasformó en una hermosa mujer? —Rei se queda viéndolo a los ojos, mete los dedos en su melena, y deja un beso en sus labios.

—Jaja…en una Diosa del Fuego… —Cierra la puerta detrás de ellos.

Cuatro años después del nacimiento de los bebitos VegeRena…

—Mira…Mamá está preciosa… —Oda-chan miraban con sus hermanos, el video de la boda de sus padres. Están en su casa, tirados con la barriga en la alfombra.

—Sí, yo estuve ahí… —Trunks les muestra cuando cargó los anillos.

—Hermano ¡Qué afortunado! —Hikari lo admira. Luego parpadea grande. — ¿Por qué no hay video de la tía Bulma y papá? ¿Se casaron para tener a Trunks?—Se gira a su padre que estaba en la barra, terminando la cena.

—Hmmm… Lo sabrán cuando sean grandes. Hay cosas que los niñ—Vegeta explica.

— ¡Hmp! ¡Malvado! —Oda-chan infla sus mejillas, muy enojada con la respuesta de su padre.

Con su velocidad Saiyajin atrapa a la mocosa, y la pica en el estómago. — ¡¿Cómo se te ocurre hablarme así?! ¡Mocosa insolente! —La niña sacó la lengua de su madre.

— ¡Ay no! ¡Jajaja! ¡Papá, basta! —La niña se retuerce de la risa. — ¡Auxilio hermanitos! ¡Auxilio!

— ¡Ja! ¡Todavía ninguno es digno! —Vegeta se eleva un poco del piso y huye un poco de los niños.

— ¡Pero miren nada más! —Serena entra por la puerta, tira su maletín y bolsas de lado. Su cabello está más corto, a la altura del pecho— ¡De nuevo el Saiyajin malvado quiere salirse con la suya! —Lo señala con el ceño fruncido, quita sus lentes. — ¡Una vez más te castigaré, en el nombre de la Luna!

Vegeta deja a los niños en la alfombra, y abraza a su esposa de la cintura, le deja un pequeño beso en su mejilla. El grito emocionado de los niños les llama la atención.

— ¡Mira hacen lo de la Tía Mina y el Tío Broly! Se dieron un beso boca con boca. —Hikari les señala en el video, y mira a sus padres. — ¿Si lo hicieron ahí? ¿Por qué se esconden para hacerlo en casa?

Su madre toma aire para contestar, y su hermanita la interrumpe. —Porque si se dan muchos besitos, va a crecer un bebé dentro de mamá. —Oda-Chan muy científica le explica.

—Oh… ¿Así pasó con Trunks? —Hikari entiende todo. — ¿Le diste muchos besitos a la Tía Bulma?

Vegeta pone los ojos en blanco. —Ya les dije, que son muy mocosos para entender. Cuando sean un poco más grandes que su hermano mayor, van a poder saber algunas cosas. —Muy serio les pone un dedo en la frente, como un pequeño regaño. —Pero les prometo esto; cuando encuentren una pareja, ustedes hacen las reglas.

Serena lo escucha hablar, cuando los niños se alejan, se acerca a su esposo. — ¿Hablaste con Trunks sobre Mai? —En voz baja mientras buscan los platos.

—Sí, parece que no sintió nada. Sus instintos no han madurado, así que llamé a Bulma para calmarla. —Le explica. —También le dije a Trunks que, nos avise por cualquier cosa, que confíe. Y que no debe estar tan preocupado por el futuro, que la vida da muchas vueltas…El futuro puede cambiar. Una pareja, un matrimonio es más que instintos o saber el futuro.

—Oh, muy sabio querido. —Serena pestañea hacia él, escucha a Trunks tocar el piano con sus hermanos. —Los Sentimientos también son importantes. —Concluye.

—Hm, sí, pero hay que esforzarse para mantenerlos. No es tan fácil, elegir, ése es el dilema. — Le recuerda los primeros momentos juntos. —Fue fácil hablar de eso con él, difícil será… —Vegeta baja la vista luego mira de nuevo a los niños sonriendo, sonriendo con él. —Difícil será cuando tenga que decirles lo que he hecho. Antes no me importaba, me daba igual si Trunks sabía o entendía.

—Oh, Vegeta… —Serena lo abraza de la cintura, espía debajo del brazo de Vegeta a sus hijos. —Yo estaré aquí. —Lo mece un poco para darle consuelo.

Vegeta siente alivio, es cierto, para bien o para mal, estarán juntos. Exhala quitándose el mal humor. —Sí, y… ¿Eso de qué me sirve? —Comenta en broma.

— ¡Ay jodido insensible! —Serena lo pellizca, saca unos platos, muy tentada de arrojárselos por la cabeza. — ¡Te conviene haber cocinado rico y haberme comprado helado de postre!

— ¡Yo no soy tu esclavo maldita mujer! —Vegeta sigue la discusión, escucha a los niños reírse de ellos. Su padre les guiña un ojo, haciéndoles saber que es en broma.

Justo antes de irse a dormir, Vegeta invita con mucho secretismo a Serena en la pequeña oficina que se han armado en casa. Le pasa la laptop. —Mira, es esto…

Serena lo abre y son archivos, varios archivos. Un plan de viajes…Una misión. —De la Patrulla Galáctica… —Musita, y lo mira sin poder creerlo.

—Bueno, los niños se van de Vacaciones de verano con Bulma, Darien, Trunks y Bra. Podemos aprovechar éste tiempo y hacer una pequeña misión. —Vegeta le propone.

—Jummm… A ver si entendí. —Deja la laptop en el escritorio, y se sienta en el mueble. — ¿Tú quieres llevar a tú mujer a una misión intergaláctica, para luchar en el espacio?

—He pensado, en éste tiempo, deberías ser Reina…Y en parte creí que te gustaría la idea. Jaco nos pidió ayuda, y creí que eras: UNA SAILOR SCOUT QUE LUCHA POR EL AMOR Y LA JUSTICIA. —Con tono burlón, Vegeta se acerca a ella, abre sus piernas. —Hm ¿Qué dices? ¿Una pequeña aventura? —Susurra caliente en su oído.

—Hmmm… ¿Moro eh? —Serena vuelve a leer. —Se ve temible… —Mira su aspecto con cuernos, y su altura.

Vegeta, cierra la pantalla, y termina la charla con un beso, se aferra a sus muslos, mientras sus lenguas se enredan. De inmediato su esposa mete una mano en su pantalón, acariciando el largo de su erección. —Ah, Serena, voy a tomarte, aquí y ahora…

Serena verifica la puerta y un poco el Ki de los niños. Jadea al sentir las manos de su esposo debajo de su brasier, pellizcando sus pezones. Muy pronto empieza a fantasear, con hacerlo en una nave en el espacio, con las estrellas de testigo. Hacen el amor, con el mismo deseo, y aun así se sorprende de cómo los quema la lujuria.

Ahora los dos se preguntan, si en verdad el matrimonio fue siempre así; una aventura tras otra, que nunca tiene fin.

Awww… Se siente triste ya no decir hasta el Próximo viernes en ésta historia pero ¡Muchísimas gracias por su apoyo!

Saluditos a…

Faby: Muchísimas gracias por seguir mi fic, y por tus rws llenos de tanta buena vibra. Jajaja espero haber satisfecho, aunque sea por unas horas el antojo de Saiyajin (Sí, nunca es suficiente para nosotras¬¬) Que duermas calentita sobre el Vergueta. Besos.

OhaioIzumikun: Jajaja, espero no haya parecido apresurado, es más mi idea era dejarlo en Boda…Y Fin. Pero quería desarrollar más el final feliz de cada uno, luego de tanto sufrimiento. Me parece gracioso que las chicas, ni lerdas ni perezosas, en seguidita llenaron la barriga. Pero Serena y Vegeta disfrutaron del tiempo juntos y en paz (Creo que se lo merecían) Ahora en ésta nueva etapa, pudimos verlos, no solo como compañeros de vida, también de la justicia. Gracias por seguir hasta el final. Espero te haya gustado.

Nita-chan84: Ya decía yo ¡Vamos a darle! Me ajusté mi cinturón y dejé que se dieran todas las sacudidas uterinas necesarias y nos bañamos en zukulencia y bebitos. Sí, me adivinaste, quise hacer el tercer bebé GoChi, como su abuelito Ox. También Darien y Bulma superaron su miedo al compromiso Jajaja. Y los bebitos de Mina salieron SuperSaiyajin. Y NappAmi termina a puro fluff, porque la vida para ellos nunca había sido tan dulce (XD "Charlie y la Fábrica de Chocolate) Quise cerrar todo con la aparición de Rini, que fue uno de los dilemas más grandes que primero se le presentó a Serena y después a Vegeta, al saber toda la verdad se sentía culpable, creyendo que el bebé que perdieron era ella. Ahora los dos están en paz y Serena pudo conocer a Rini, como se la imaginaba luego de tanto tiempo, como una mujer. Y espero las lágrimas sean de felicidad, porque yo estoy feliz de que me hayas leído hasta el final y ver todas tus rws. Hasta pronto y abrazos.

Kaysachan:jajaja, todos enfocados en el VegeRena y tu nomás viendo al Mamo, pa' mi que lo stalkeabas para secuestrarlo. bueno, una lectora pudo adivinar cómo sería el tercer bebito GoChi. Y quise poner un poco de Mina y Broly en su vida de casados, al igual que Raditz, en el epílogo. Quise también mostrar un espejo entre el capítulo 1 y el último, una especie de comparación de cómo empezó; Serena metiendose en un lío, poniendo en riesgo su vida "normal", Darien oponiéndose a ello. En cambio en la vida con Vegeta, las cosas no se estancaron, él es más asertivo y si tiene una Guerrera a su lado, piensa compartir sus aventuras. Muchísimas gracias por estar cada viernes, espero tus últimos comentarios, no sólo como lectora, sino de ficker a ficker, si crees que puedo mejorar o reveer alguna escena. Mis más sincero abrazo mi ciela. Besos, besotes, besitos *voz_de_barbie. XD

Diana Salazar de Facebook: Muchas gracias por seguir ésta historia, si bien es triste que termine, también es alegre que todo termine bien. Espero haberte sacado más sonrisas y cachondez que lágrimas, Jajaja. Que hayas gozado desde el VegeRena, al NappAmi, sin interrupciones. Abrazos virtuales, gracias por tus buenos deseos. Me emociona muchísimo que no solo hayas leído ésta, sino las otras y en especial la primera. Ojalá en ésta, se haya notado mi mejora en cuanto a escritura, y siempre abierta a cualquier crítica que quieras hacer. Besos!

Carolina z-v de Facebook: No llores mi ciela, que todo ha terminado bien y mucho mejor que al inicio. Ahora están embarcados en otra aventura, porque el fic termina aquí, pero la vida sigue y de la mejor manera; en una casa llena de amor, con una familia unida y LUCHANDO POR EL AMOR Y LA JUSTICIA. Hasta pronto, un abrazo grande.

Una larga Nota del autor :v

Recuerdo empezar a hacer las notaciones y más que pensar en romance y zhukulencia, pensaba hacerlo estilo comedia romántica (Tipo Sr. & Sra. Smith, dos subnormales escondiendo su identidad jajajaja) Es más en un inicio tenía el tag de Comedia. XD Seguro ni recuerdan, porque no pasamos ni del capítulo 4 y ya nos ahogábamos en drama. Así que lo cambié a General. No me gusta enfrascarme mucho en un género, pero el tema del amor es siempre lo principal. El triángulo amoroso fue fuerte aquí, siento que lo exploté lo suficiente, no quise hacer a Darien como "el malo", veo que hay fics donde para desarmar la OTP, deja como un trapo a la pareja, estilo "¡Que pase el desgraciado!". Así que me propuse, que la relación simplemente no funcione, que se haya estancado, viviendo en la monotonía de algo que no avanza. Y otra cosa es que, si bien a mí me gusta leer sobre "Destinos" e "Hilos rojos", no me siento cómoda al escribirlos. Debe ser porque en mi vida no creo en ello, no me gusta la idea de que no tengo el control, ya hay muchas cosas que no controlo, por lo menos quiero mi libre albedrío. Les sonará pesimista, pero creo que el único Destino es la muerte (Bueno y si Diosito no revisa mi historial de la compu iré al cielo :V), y que lo que hagamos en el medio es para nuestro Propósito. Las decisiones que tomamos libremente, aceptando las consecuencias son las que importan. Entonces me decidí a nadar contra la corriente. Pensé en "Alicia en el país de las Maravillas", yendo a los lugares más oscuros cuestionando la realidad y las decisiones. Si Serena y Darien vieron y fueron al futuro: Según las teorías de viajes en el tiempo y la información que se filtra del futuro ¿Eso no lo cambia? Si ya sabes que tienes el castillo con el Príncipe al final del puente: ¿No sientes que estás siguiendo un guion que no has escrito? ¿No se te hace monótono? Y lo de Vegeta, he leído mucho VegeBul y todavía no encontré uno donde Bulma lo haya mandado a la casa de su abuela, por haberle dado más de una oportunidad y mutilar gente, dejándose consumir a propósito por la magia de Majin. Sí que se ha enojado, pero no estilo divorrrcio mi'jito. Psss, ése Vergeta cachondo. ¬¬ También he leído que a Vegeta lo ponen con características de Omegaverso, y su pareja "destinada", marcándola con una mordida por instintos. Entonces cuestioné eso también ¿Y si no sienten igual? No sé si hubo respuestas, pero me gustó que por decisión propia, contra todo, ellos desafiaran las probabilidades como siempre. Jajaja VegeRena rebelde.

Un gusto enorme darle un final con familia a las Sailors, ése es siempre un sueño frustrado que tengo en el canon de Sailor Moon. Si se han enamorado (Y puesto cachondas XD) con las Parejas con los Saiyajines como yo, y les saqué una sonrisa… Pues ya siento que mi Propósito está hecho.

De nuevo, gracias a HANA NOTE por dibujar la portada y por todas las comisiones VegeRena que me has hecho. Te adoro mi ciela, fuiste la primera a la que le dije el Summary de ésta historia. Besos y mis mejores deseos.

Besos y Abrazos Virtuales, nos seguimos leyendo y como dice Diana Salazar de Facebook ¡QUE EL KI DE LA LUNA LOS ACOMPAÑE!

*play_moonlight_densetsu_version_heavy_metal XD Porque es el Ki SAIYAJIN DE LA LUNA (Sí, soy…)