Lala Lulu: Hola! Como no puedo con mi genio, aquí publico una historia, es un especial de San Valentín. Espero les guste, es un UA. La primera regla de oro que me puse fue, NO PUBLIQUES UNA HISTORIA, SI TODAVÍA NO TERMINAS LA OTRA, así evitaba perder el hilo de una narrativa o quizá complicarme sola ¡Me he convertido en lo que juré destruir! *llorafrentealespejo. Pero bueno, eran 3am y Cerebro-San no dejaba dormir...

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que, yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

*No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 1

Serena trabajaba en la cafetería de Lita, era una de sus manos derechas, para probar nuevos pasteles, y ha aprendido, con mucho esfuerzo y constancia, las técnicas de un barista. Al menos una habilidad culinaria tenía cubierta. Con 25 años, aun no se había asentado en su vida, pero no era tan grave, Mina le insistía que se lo tome con calma, ya que fue su ansiedad por casarse lo que alejó a Darien. Luego con Seiya sucedió lo mismo… ¡Ésa maldita costumbre de soñar despierta! De apenas salir con alguien y ya planear toda su vida, y no disfrutar realmente del noviazgo.

Ahora se encuentra soltera desde hace dos años. Se ha dado cuenta que no es tan malo como creyó, se ha mudado a un lindo departamento, en una buena zona cerca del trabajo. Y para romance… Pues sus novios en 2D en los mangas hacen el trabajo. Disfruta su vida al fin como adulta responsable, que paga sus cuentas y hasta ha adoptado una pequeña gatita… Ya no es una niña distraída… Bueno, si no se hubiera olvidado la ventanilla del comedor abierta, la gata no se hubiera escapado… POR QUINTA VEZ ÉSTA SEMANA.

Mira la hora y empieza a sudar ¡¿Acaso no puede llegar nunca a horario?! Sale al pasillo y empieza a llamarla. — ¡Pompón! Pompón, por favor… Agh—Llora al cielo, ni señales de ella. Con todo el esfuerzo del mundo camina por el pasillo y no pierde las esperanzas de que aparezca. La sigue llamando…Llega hasta la puerta del departamento de su vecino en el otro extremo del edificio… Tock, Tock. Siente los pasos firmes acercándose, toma aire llena de miedo y vergüenza. Une sus palmas y se disculpa sin parar. —¡Lo siento, lo siento! ¡En verdad perdón, perdón!— Teme abrir la mirada, sólo escucha gruñidos.

—Es la quinta vez en la semana… —Ve a su vecina levantar la mirada con mucha pena. Vegeta la escanea atento con sus gestos están duros y serios.

—Perdón, Jeje… —Serena tiene miedo de su cara, se nota que es un tipo que no le gusta que lo molesten. Y para colmo, ésa gata tonta siempre se cuela en su balcón. Parpadea al ver que un gato negro y grande se acerca a la puerta.

—Tama… Quieto. —Vegeta le ordena y se queda sentado como un soldado, sin salir del límite de la puerta. Por detrás sale la gatita blanca que buscaba Serena.

—Oh, qué obediente. No sabía que usted tenía un gato. —Da un salto al escuchar a su vecino gruñir molesto. —Vámonos Pompón, siempre metiendo a tu dueña en líos, debo ir a trabajar. —La gata maúlla alto y disconforme.

Vegeta levanta una ceja. —No es difícil enseñarles…—Ve que la gata quiere quedarse con Tama. — ¿Era una gata que tenía hermanos? Quizás extraña estar en compañía de otros gatos.

—Oh, sí… Puede ser eso, pero, debo apurarme para ir a trabajar. Jeje. —Una risita nerviosa mientras lucha con la gata que quiere huir de sus brazos.

—Puede quedarse hasta que regreses del trabajo, es mi día libre. —Vegeta cruzado de brazos le propone. La mira hacia abajo por una respuesta.

— ¿Eh, se-seguro Señor? —Da un salto cuando lo ve enfocarla con gesto asesino.

—No soy "Señor"… —Un poco… Bastante ofendido le aclara.

—No, no. No es por viejo, es por respeto y po-porque no lo conozco…Y-Y—La detiene de sus tartamudeos.

—Ya, aclarado eso…Me llamo Vegeta Príncipe. Cuando vuelvas la pasas a buscar y listo. —Muy decidido cierra los ojos y levanta el pecho.

—Oh, gracias, si no le moles—Se aclara la garganta. —Si no te molesta, gracias. Yo soy Serena Tsukino, me mudé hace unos meses. — Le da la mano, y ¡Wow! Las manos del sujeto se notan fuertes y firmes ¿Será un maleante o algo así? Sacude la cabeza, éste en un buen barrio, si fuera un Yakuza, lo tiene bien disfrazado.

Vegeta la ve un poco pensativa mientras sostiene su mano. —Tu trabajo… —Le recuerda.

—¡Ah! ¡Sí! —Serena acelera, sin parar de agradecerle su amabilidad, aunque contrastaba mucho con sus gestos serios. Más bien parecía que quería matarla.

Vegeta se gira, los gatos lo siguen, presiona los puños y va a paso firme a su cuarto, se arroja a la cama y hunde la cabeza. Se da espacio para respirar mientras abraza su almohada, frunce muy profundo el ceño intentando controlarse. — ¡La voy a ver de nuevo! ¡Asombroso! —Siente las mejillas ardiendo, mira al techo, mira su mano. —Le sostuve la mano… Por unos 30 segundos ¡Estoy seguro! —Su corazón late fuerte, escucha a los gatos acercarse— Todo gracias a ti Tama. —Lo levanta, le regala una sonrisa ladina, y el gato solo responde Miau… —Jaja, qué buenos amigos te hiciste… —Mira a la gatita blanca pedir por su amigo. —Bien, hoy no sólo recibirán "premio" sino también… Salmón. — Baja al gato y lo siguen felices casi al trote.

Luego de salir del ejército, Vegeta se decidió a trabajar en la empresa de transporte que su superior, Bardock, iniciaba. Si bien era una empresa familiar en un principio, se habían convertido en una de las Distribuidoras más grandes de Tokio para restaurantes y cafeterías. El trabajo, hasta ahora iba bien, si bien los hijos, Kakarotto y Raditz son un dolor en el culo a veces. La relación seria con Bardock era muy satisfactoria, a pesar de ser él quien ofreciera a Tarble, su hermano menor "El universitario", ser Jefe comercial de la empresa. A veces el ambiente se sentía de nuevo como el secundario, Kakarotto con sus estupideces, Raditz con sus líos de chicas y su hermanito el presumido siendo a veces un metiche de su vida personal.

Su vida personal, y privada era otra cosa. Su relación más larga, con Bulma, terminó muy mal, y después no podía mantener una buena relación con otras mujeres, le repetían que era muy cerrado y gruñón. Y parecían todos estar en una maratón para casarse, apenas llegaron a los 25, uno tras otro a su alrededor se casaba y formaba su familia. Menos Raditz que seguía haciendo sus estupideces de siempre con las mujeres ¡Es que nunca va a madurar!

Bajaban una carga grande a la cafetería y les parecía extraño que la dueña no los recibiera para inspeccionar. Hasta que la voz de lo que parecía una jovencita, se acerca trotando, al parecer iba a reemplazarla porque se había resfriado. Pero era su primera vez así que de a poco le explicaban. Bajaba las cajas, en la zona cerca de la cocina, quita un poco su gorra para secarse el sudor, y ahí la ve firmando los papeles en la barra, con sus lentes y su cabello dorado en una trenza. Con una sonrisa habla con sus compañeros de trabajo, Vegeta siente el rostro prendido fuego, se avergüenza, se pone la gorra y técnicamente huye de ahí.

Así la sigue viendo discretamente en cada entrega, se mantiene callado y escondido debajo de su gorra, aunque ahora de más lejos. Parece que es barista en ésa cafetería, se ve buena muchacha ¿Cuántos años tendrá? ¡Por Dios! ¡No se puso a pensar en eso! Se ve muy joven, muchos trabajan medio tiempo en cafeterías para pagarse sus estudios. Si llega a ser menor ¡Él tiene 30 años! ¡Va a ir a la cárcel!

Justo en los casilleros del baño, donde los empleados suelen cambiarse, Tarble pasaba un par de informes. Vegeta se decide a preguntarle. —Tarble…Oye. —Le llama la atención, intenta disimular lo cual lo hace poner un gesto de mierda aun peor.

—Hey ¿Sucede algo Vegeta? —Tiene el ceño muy fruncido, y lo ve presionar los puños.

—Eh… Por casualidad ¿Un menor puede firmar las entregas? —Lo ve saltar extrañado, él desvía la mirada.

—No, claro que no ¿Sucedió algo en alguna entrega? —Está intrigado por su tono amable, y bajo.

—Ah, no, no. No te preocupes. —Dibuja una sonrisa enorme de lado, lleno de esperanza…

Pero ¿Esperanza de qué? Las semanas pasan y él no se atreve a invitarla a salir, o preguntarle si está saliendo con alguien. Ha tomado distancia, pero le juega en contra porque ahora no sabe cómo romperla. Una noche Tama estaba con él en su balcón, mientras bebía una cerveza, una gatita blanca se aparece. Se acerca saltando a Tama, pero el gato negro pone mala cara y se aleja. —Hey… No eres de aquí, Tama no es anti-social, pero tampoco es demasiado confiado… —Los separa, quizá es de algún vecino. Se nota que le gusta jugar con otros gatos, la entretiene con una pequeña cañita con unas plumas en la punta, al menos hasta que Tama acepte a ésta gatita tan extrovertida. Unos golpes resuenan en la puerta, supone que debe ser el dueño buscando su mascota.

—Hola, mil disculpas… Sé que es de noche. —Serena se había levantado con sus pijamas de camiseta y pantalón corto, desesperada por encontrar a la gata. Muestra su teléfono, la foto de la gata. —Estoy buscando a mi ga—Da un salto al enderezarse, se dio el susto de su vida al ver a ése tipo de mirada ennegrecida, rudo y con el ceño fruncido, viéndola hacia abajo. Ahí se acerca la gatita, la atrapa y se va disculpándose. — ¡Discúlpeme, lo siento, en verdad, en verdad! —Se va disparada por el miedo.

Vegeta queda congelado ¡Es su vecina! Y la acaba de ver en pijamas…No eran unos pijamas reveladores, pero vio más piel de lo que acostumbra a verle. Seguro estaba por dormirse cuando la gata se escapó, natural se ve más hermosa. Al verla así, tuvo que usar todo el esfuerzo del mundo para no saltarle encima. Es tan adorable y tierna a simple vista ¿Cómo hará para acercarse? Nunca le había gustado una mujer así. Su tipo parecía la sensual y ardiente, mujer fatal, pero ella… Ahora podrá prestar atención si viene algún novio o si acostumbra tener citas. Preguntarle de la nada le va a parecer extraño…

Serena en su descanso hablaba con Lita de sus aventuras con la gata recién adoptada. —…Fuuu, y tuve suerte que se ofreció a tenerla unas horas, a simple vista no se ve como un tipo que tenga gatos, pero las apariencias engañan.

—Y a simple vista ¿Cómo se ve? —Lita le pregunta mientras come su sándwich.

—Pues… ¡Un criminal que está en medio de una reubicación de testigos o algo así! —Se levanta de su silla e imita los gestos de Vegeta. —Su ceño fruncido, sus brazos musculosos como si pudiera ahorcar fácilmente a cualquier enemigo, y una mirada asesina que brilla roja de amenaza. —Gruñe a un lado.

Lita parpadea grande ante la performance de su amiga. —Hm, entonces deberías tener cuidado. —Se encoge de hombros. —No llevarte mal con él puede ser un inicio, no quieres que un "presunto ex Yakuza" te tenga entre ceja y ceja.

—Mmm… Tienes razón… ¡Ya sé! Le voy a llevar la cena, Ramen de cerdo seguro será de su gusto—Serena lo planea, aunque en verdad es porque quiere una excusa para comerlo ella también.

Vegeta abre la puerta… Ahí estaba ella, ya no tenía el gesto de miedo y nervios, sino una sonrisa brillante ¡Qué bueno! Quizá acercarse por medio de la gata sea la mejor forma. —Buenas noches… —Le pasa la gata. —Se comportó bien, no debes preocuparte.

—Buenas noches para ti también ¡Mira! —Le muestra las bolsas grandes. —Te compré Ramen de Cerdo para agradecerte. Sé que tienen servicio de entrega, pero para los aderezos y panecillos me gusta estar ahí mismo para elegirlos, espero te gusten. —Queda mirándolo muy alegre.

¡El Puto Carajo! ¡¿Sabe ella el trabajo que le cuesta en éste momento contenerse?! Es tan alegre y llena de luz, quiere abrazarla o mínimamente sostener de nuevo su mano. Hace todo el esfuerzo que puede para no ruborizarse. — ¿Compraste para ti también? —Señala la bolsa detrás de ella. Serena asiente con una risita traviesa. Vegeta traga duro saliva, no quiere dejar de verla, la estuvo esperando todo el día, y ahora llega y se va. — ¿Quieres pasar? Tengo sodas, cerveza, té helado…—Se encoge de hombros. Él puede resistirse, es fuerte ¿Sino cómo va a invitarla a salir? ¡El ya no es un adolescente! ¡VALOR!

—Oh, seguro, Jaja. —Entra muy alegre, pero no es hasta que cierra la puerta detrás de ella, que se da cuenta ¡Puede estar en la casa de alguien peligroso! Abre grande la mirada y ve todo muy limpio, ordenado… Varios rascadores de gatos y pelotitas.

— ¿Hay algo mal? —Vegeta se va a la cocina a calentar todo, la siente tan callada de pronto. La mira fijo esperando una respuesta.

—Ah-Ah, no nada, Jajaja—Rasca su nuca nerviosa, tal parece que la cara del tipo, siempre es así de seria, y su tono también parece siempre de amenaza. Mira a un lado, tiene insignias del ejército y varias fotos. —Oh, un militar.

—Sí, dejé hace tiempo…—Pone la comida y las bebidas en una bandeja. —Preferí trabajar para la empresa que quería iniciar el Comandante de mi unidad.

Serena parpadea grande, entonces no es un Yakuza o algo así. Se ve rudo, serio… Y de a ratos juraría que hasta nervioso. —Gracias… —Toma el vaso con limonada fresca, le da un trago. —Mmm… Parece la que hacía mi abuelita…

Vegeta toma aire, su pecho se salta unas respiraciones, ella disfruta de algo tan banal y simple que él ha hecho. —Mucha gente, cree que es la menta, pero prefiero la hierba buena y la miel… Para que el estómago quede liviano. —Empiezan a comer y apenas hablan, el apetito de la muchacha lo sorprende, al igual que a ella el de él. Hasta le comenta que esto es algo que no debiera hacer, ya que solía ser demasiado regordeta en su adolescencia.

—…Quizás la gata tiene el problema que te dije antes, está demasiado acostumbrada a estar con otros gatos. —Miran a un lado, en el sillón se acuestan ambos felinos, agotados de corretear todo el día. Se le ocurre. —Sé de varios Neko-café, donde puedes llevar tu gato y que socialice… —Bebe su vaso, espera que no le parezca repentino.

— ¡Genial! ¡Sí, me gustaría! También quiero que me enseñes como tú, a que me obedezca. — Serena alcanza con su mano y acaricia la cabeza de ambos gatos. —Yo tenía una Gata negra, se llamaba Luna, murió hace tiempo… Pero no era tan aventurera como ésta.

—Hm… —Gruñe un poco y se cruza de brazos. —También puedes llevarla a parques; hay arneses donde puedes ponerle correa, de manera cómoda y segura. Otra cosa… Tu gata ¿Pompón? —La ve asentir. —Creo que no le gusta ése nombre…

—Mmm, bueno, la llamé así porque en verdad parece uno. Jajaja. —No da tanto miedo ahora que trata con él, aunque se quede en silencio y sin moverse de a ratos, casi como una tumba. —Me gustaría seguir aprendiendo entonces, creo que es muy diferente vivir en casa de tus padres con una mascota, y luego hacerte cargo tu sola de una. —Parece sincero en querer ayudar.

Se relaja bastante, ahora tiene la excusa perfecta para verla seguido, hasta le ofrece que le deje la gata si algún día se le complica, y ella se ofrece a lo mismo. Le explica que Tama es un gato que sabe adaptarse bien solo, y no es tan hiperactivo como su gata.

Está muy contento estos días, puede verla a menudo, tratar con ella, y al parecer no tiene novio, y no hay una brecha tan grande de años. Las semanas pasan, y las horas con Serena se hacen jodidamente cortas. La siente más relajada a su lado, incluso con la guardia demasiado baja, tan inadvertida, que se tira en su alfombra jugando con los gatos por la tarde… Jamás creyó que tendría otro dilema mental… No quiere perder lo que tienen ¿Y si hace un avance o la invita a salir y todo cambia entre ellos? No se atreve a tocarle un pelo, son tantas sus ansias por ella que teme lastimarla. Llora al cielo mientras se termina de cambiar en los casilleros, ahora solo le quedan dos posibilidades ¡QUEDÓ ATRAPADO EN LA "ZONA DE AMIGOS" O ES "EL AMIGO HOMOSEXUAL"! —"Si fuera la segunda, al menos no amanecería con la polla como lanzacohetes cada vez que la veo…"—Gruñe fuerte mientras se lava el rostro en el baño.

Raditz ve demasiado pensativo a Vegeta, hasta está seguro haberlo escuchado tatarear un par de veces. Debe ser por ésa rubia con la que lo vió un par de veces en el parque. Lo agarra de los hombros y lo sacude. — ¡Jaja! ¡Andamos de cacería!

Rechista a un lado y lo aleja. —Yo no "ando de cacería"… No soy una zorra como tú. —Qué vulgar le pareció la definición que le puso a su estado sentimental actual.

—Ay… —Se frota el puente de la nariz. — ¿Qué le pasó a mi "hombre ala" del secundario y la preparatoria? —Resopla muy burlón.

—Maduró. —Vegeta muy cortante se va.

— ¡Hola Vegeta! ¡Vamos a entrenar el fin de semana!—Con todos los dientes Kakarotto lo saluda, pero lo esquiva. Ahí está el otro extremo ¿Qué no hay nadie racional y maduro en ésta familia?

—Maduró. —Raditz quiere tener la última palabra. —Pero se convirtió en una anciana gruñona. Era mala señal cuando se fue a vivir con un gato.

Bardock escucha el comentario mientras pasaba ¿Podría ser que Vegeta esté sintiendo algo por alguna chica? Ahora que recuerda, lo ve sonreír más seguido. —Sí, mejor vieja gruñona a Vieja solterona… —Le comenta a la pasada a su hijo mayor.

— ¡Ja! ¡Hoy en día a mi edad no se considera "solterona"! —Muy ofendido sacude el puño a su padre.

Bardock lo ignora y sigue a Vegeta. —Hm… Si quieres hablar de algo…

—Grrr…—Vegeta siente que el pasillo de salida se le hace eterno. —Pues, no sé qué…—Suspira y se recuesta cruzado de brazos contra la pared. —No sé pedirle que salgamos y que después ella se sienta incómoda de nuevo a mí alrededor, en especial si la respuesta es NO.

—Oh…—Bardock piensa, debe ser serio para tenerlo así. Por otro lado no quiere que salga lastimado y deje de creer de nuevo en que puede encontrar pareja. —Bueno, qué tal que te relajes un poco a su alrededor. —Lo ve confundido. —Porque si con ésa cara es con la que la ves a ella…Pues…

— ¡¿Qué quieres decir?! —Ofendido le ruge y presiona sus puños.

Bardock lo ve con la vena inflamada y furioso. —Ya, ya… Solo digo que te distiendas y hables relajado y quizá puedas sacarle alguna pista.

—Como un interrogatorio pasivo… —Es lo único que puede asociar respecto a su servicio militar.

— ¿Eh? Sí, pero por favor sin armas o cuchillos ¿Sí? —Lo ve decidido, caminando firme hacia afuera, con una sonrisa brillante de lado. —Mierda, parece un criminal que se acaba de salir con la suya.

—… Jajaja, después fuimos al parque y mira lo celosa que se puso la gata cuando acariciaba a un perro. —Serena le muestra los videos a Mina, Rei y Lita, mientras tomaban el té. — ¡Ah, tengo un par de videos más de cómo le enseñé a saltar donde le señalo! Vegeta dice que a la gata puede gustarle el nombre Dina, o Tina. O miren en el Neko-café de nuevo, el fin de semana me pedí unos waffles…

Las chicas la escuchaban hablar y hablar cada vez más y más alegre de su vecino. Rei la mira y se cruza de brazos, Mina y Lita la imitan… El olfato de ninguna de ellas tres les falla. Lita se aclara la garganta. —Así que… No es tan gruñón como parecía…

— ¿Eh? No, para nada. Creo que solo le gusta su vida privada. —Se encoge de hombros, y de pronto capta la mirada de las tres "acusándola".

— ¡Serena, el tipo te gusta! —Rei golpea la mesa.

— ¡¿Qué?! ¡No! —Se ataja con las manos y sacude la cabeza. —Él no es mi tipo, para nada…

—Jajaja, ay Serena ¿Qué tiene que ver que sea tu "tipo"? Quizás sólo te quieres acostar con él… —Mina le guiña un ojo.

— ¡Claro que no! ¡Yo no soy así! —Se cruza de brazos y se queda haciendo un puchero enojado. —Es sólo… Nos tratamos amable porque somos vecinos, y nos asistimos con los gatos. Es una especie de amistad.

— ¿Con beneficios? —Mina redobla la apuesta.

— ¡Ya cállate!— Le tira la servilleta en la cara, aunque más desea tirarle el cuchillo del pastel.

—Basta chicas, cálmense. —Lita intenta que todo quede en paz. —Solo bromeamos, en ningún momento decimos que pase algo entre ustedes.

—Yo no entiendo porqué Serena se ofende tanto y se pone tan agresiva. —Rei muy analítica, bebe su té. —Te lo decimos porque eres muy distraída, el tipo puede sentirse atraído por ti y tu mirando las nubes… Como te sucedió al principio con Seiya.

—Por supuesto, solo porque te atraiga no significa que ya digamos que debes planear tu boda y tu vida a su alrededor. —Mina le resopla. —Entre todas hemos tenido varias parejas o nos hemos enamorado, no necesariamente terminamos casadas. Debes madurar… Se puede tener sexo sin ningún compromiso—Muy presumida, Mina ondea su cabello a un lado, aunque las demás niegan con la cabeza. Para Mina no hay nada de malo con acostarse con el tipo solo por pasar un buen rato y ya.

— ¿Tienes una foto? —Lita cambia de tema, tiene curiosidad, solo lo ha visto muy en tercer plano en videos de Serena.

—No, qué pena con él, pedírselo así nada más. —Serena queda muy pensativa luego de eso.

Camina de vuelta, y las ideas para cocinar empiezan a brotar en ella mientras mira los copos de nieve caer, le gustaría hoy cocinar para los dos. Empieza a darse cuenta que desde aquella vez que se ofreció a quedarse con la gata, cenan casi sin falta juntos, en su departamento o el de ella. Mira su teléfono y más o menos un fin de semana de por medio tienen una salida al parque… Siempre con los gatos ¿Y si le pidiera salir ellos solos? Salta roja de la pena, mira a los lados como si la hubieran descubierto en algo.

—"Bien, tranquilo, relajado, amistoso…Hablar de otras cosas o preguntarle de su vida…"

Si fuera tan fácil hacerlo que decirlo, con ella frente a frente. Serena se trajo una cacerola que ha estado perfeccionando desde hace un par de meses, se sirven unas cervezas y ella habla sin parar de su día. —… Bueno, mi amiga Rei trabaja en el templo que era de su abuelo, Mina es una diseñadora de vestidos. Jajaja, solo faltaba Ami, pero está de viaje haciendo una especialización en medicina ¿Tienes amigos así de hace mucho?

Vegeta bebe su cerveza y contesta, quizá esto saldrá más natural de lo que esperaba. —Sí, un par en el trabajo… —En unos momentos la ve enfocar la mirada en su gorra.

— ¡Hey! ¡Tú trabajas para la Distribuidora! —Frunce el ceño, lo ve ponerse algo rojo, parpadea en sorpresa. —Se me hacía que te había visto de lejos, has hecho entregas en nuestra cafetería… —Lo señala.

Presiona la mandíbula, como si lo hubieran descubierto, debe respirar y actuar natural ¿Qué sentido tendría "ocultarle" donde trabaja?—Ah, sí, no pasaba a saludar porque…Siempre te veías algo ocupada y… A veces estamos apretados con las entregas.

Serena presta atención a su teléfono una notificación. — ¡Agh! Falta un mes para San Valentín y mi "jefa" ya se pone a planear ideas, menús… —Hastiada le responde secamente a Lita, toma otra cerveza. — No sé cómo será en tu trabajo, pero el mío se pone denso…

—Jeje, por suerte no, todo sigue normal… —Sigue hablando, abre otra cerveza.

—Estoy soltera hace dos años, de los únicos "novios" que espero regalos es de los "Príncipes soñados" de los mangas. Jajaja

— ¿No te ha ido bien en ése área? — ¡Bien! La mente de Vegeta festeja al ver una abertura y poder indagar un poco más.

—Bueno, no digo que yo sea la víctima. Mi primer novio era soñado, un Doctor… Pero no funcionó, me quedé esperándolo y nada… Luego el segundo y último pues, creo que mi problema es que suelo creer que "es para siempre". No disfruto realmente y ya lo tomo como algo serio… —Abre otra cerveza.

—Ja, hay pocas como tú. —Se baja toda la cerveza y busca otra. —Mi primera novia en serio, resultó no ser en serio. Cuando le consulté que sus padres verían extrañados que no me presente con ellos, ella dijo ¿Éramos exclusivos?—Rechina los dientes de solo recordarlo. —Después tuve una o dos con quien salí pero…—Se encoge de hombros como diciendo "Nada".

— ¡Sí! ¡Uno pone lo mejor de sí mismo y nada! ¡Al final los que buscamos algo serio en serio sólo nos quedamos viendo el tren! —Serena muy enojada dice lo que piensa.

— ¡El Día de San Valentín es una mierda! ¡El noviazgo es una mierda!—Vegeta la apoya en su descargo.

— ¡Sí! ¡El amor es una mierda! —Golpea la botella vacía en la mesita.

— ¡Por supuesto que sí! ¡El Amor es una Mierda! —Quedan descansando, un poco agitados de mandar al diablo al amor.

—Y el sexo… Ppfff… —Serena sigue con la voz más calmada. —Sabes no es la gran cosa, mi primera vez con mi novio, no pasó nada de lo que dicen los mangas o novelas eróticas. Fue incómodo, y creí que era solo por ser la primera vez, pero no. No sentía fuegos artificiales o que flotaba en las nubes. Luego con Seiya… Pasó lo mismo, aun siendo comunicativa es como si… ¡No sé cómo explicarlo!

—Jaja, no hay de qué preocuparse, a mí me han dicho que soy muy brusco, y algo frío y mecánico… —Frunce el ceño algo desanimado recordando que es exactamente lo que le dijeron sus ex´s, que esperaban otra cosa de él. Siente la mirada de Serena muy fija en él. — ¿Qué pasa? —La queda viendo.

—Oh, nada, es que… Las apariencias engañan, eres muy agradable, me pareces alguien muy ameno y divertido ahora que te conozco.

— ¿Y qué creías de mí cuando me viste?

—Ay, pues… —Se pone roja de la pena. —Creí que eras un tipo muy malhumorado, me dabas un miedo horrible, siempre con el ceño fruncido y gruñendo.

Vegeta quiere tirarse al hoyo más profundo del infierno y morir. Cómo va a explicarle que estaba tan nervioso, que ésa era la única cara que le salía. — ¡Agh! Perdóname… Qué vergüenza que hayas pensado eso de mí. —Se tapa la cara, el rostro le arde hasta el cuello.

—Jejeje… —Se tapa la boca, casi como una sonrisa coqueta de verlo ruborizado, le parece súper, súper tierno. Se acerca del otro lado de la mesita y estira su mano para tocar su cabello y relajarlo, ahora que lo piensa, le gusta ésa forma particular de su peinado. —Vegeta… Ya no me das miedo. —Lo toca.

Vegeta siente sus dedos tocando en su cabello, abre grande su mirada hacia ella, la toma de la muñeca y se le tira encima. Serena da un gritito agudo sin entender. —Si haces ésas cosas, voy a perder el control. —Sisea con los dientes apretados. — ¡¿Acaso me provocas a propósito para ver cuanta voluntad tengo?!

—Ah-Ah, yo, n-n-no—Serena es arrebatada de un beso, chochan sus labios quitándose el aire, casi colisionando sus dientes. Pero en menos de unos segundos, los movimientos son más lentos, dejando sentir el sabor y la textura de sus labios. Vegeta mete su lengua, el sabor y el olor a cerveza no le restan delicia al beso que comparten. Serena está agitada, nunca un beso la hizo sentir así, con su entrepierna palpitando de deseo ¿Será el alcohol? Al fin se separan unos instantes para poder recuperar el aire. —Ve-Vegeta, espera…No… E-Espera… ¡Ah, ah! —Trata de hablar, pero sus manos acariciando sus piernas se sienten demasiado bien.

Vegeta ya no soporta ni un segundo. Ése beso y sentirla mover su boca aceptándolo, le dieron vuelta la existencia. Sus manos la recorren totalmente, su cuerpo se veía menudo y se siente aún más frágil al tacto, sus caderas son suaves y su cintura tan delicada, mete las manos debajo de su camiseta. —Oh, por Dios, tu piel… —Baja con besos por su cuello, ella se queja, pero gime mucho más fuerte y se retuerce, prefiere prestarle atención a eso. Levanta la vista mientras besa su ombligo, ahí ve sus pechos subiendo y bajando, levanta su brasier y besa sus pezones, gime del gusto mientras le da vueltas con la lengua.

— ¡Nnh! ¡Ah! ¡Vegeta, por favor! ¡Alto! —Quiere recuperar la cordura, su piel tocando la suya la hacen sentir en el cielo, siente sus pechos siendo amasados, y en cada succión de sus pezones, la electricidad se va directo a su clítoris ¡¿Qué carajos sucede?! —¡VEGETA! —Le pone una mano en la cara para que se detenga — ¿Estás borracho? —Cubre sus pechos bajando rápido su ropa.

Al fin parpadea, la ve confundida, recupera la compostura. —No, no lo estoy… —Se endereza, presiona la mandíbula, frunce el ceño enojado consigo mismo. — ¿Tu…Tu estas borracha? —Quizás ella jamás estaría con alguien como él, tan opuesto a esos "príncipes" que mencionaba. Se tapa la cara sintiéndose hundir en las arenas movedizas de la vergüenza.

Serena lo ve rojo brillante, y lleno de pena. —No, no…No es que no me gustara, es que fue muy sorpresivo. — ¡Exacto! ¡Le gustó demasiado! Se recuesta de nuevo en la alfombra. —Continúa por favor… —Levanta su camiseta de nuevo y desabrocha su brasier.

Vegeta ya no puede ocultar lo rojo brillante de su cara, al verla ofreciéndose de ésta forma, con un pequeño puchero, y esos pezones duros y rosados. —Si haces eso… No voy a contenerme. —Se abalanza a besarla, mordisquea un poco sus labios. — Mi cama es más cómoda que la alfombra… —Levanta una ceja con una sonrisa ladina brillante.

—Me gustaría conocerla… —Enreda sus piernas a él y la levanta con agilidad hasta su cama, apenas siente que la recuesta en las almohadas, él baja a quitar sus shorts junto con sus bragas.

—Estas tremendamente húmeda… —Masajea su vagina con sus dedos, llenándose de sus fluidos.

—Ay, no…No lo digas así. —Lo regaña entre gemidos, no comprende cómo pueden temblar sus rodillas, sin siquiera estar de pie, como si perdiera las fuerzas segundo a segundo, que él estimula ésa zona. Ni con sus vibradores experimentó tantas ansias.

Vegeta la siente temblar a su merced, se endereza y se quita la camiseta, relame sus dedos degustando el sabor de Serena, la ve con los ojos desorbitados, no sabe si es por su gesto o por ver su cuerpo, de cualquiera de las dos, le gusta. La ve respirar con dificultad, roja desde las orejas hasta la zona del cuello. Le encanta… —Voy a comerte… —Se relame con lascivia.

Serena escucha eso y una sensación de pánico la invade. —No Vegeta, si lo haces ¡Me voy a CO—La boca de Vegeta se une a su clítoris, y ella se aferra a las almohadas, intentando contenerse, pero ya era tarde. — RRER! —Completa la frase, luego de sentir uno de los orgasmos más intensos de su vida ¿Fuegos artificiales en el sexo? ¡Esto parece una jodida bomba de hidrógeno que quema sus células!

—Mmm… Eres tan sensible, me gusta. —Ronronea del gusto, con voz grave y seductora la sigue relamiendo. Su polla no lo soporta, quiere sentirla totalmente, hacerla suya. Se quita sus pantalones de algodón, su bóxer, y baja a besarla. Muy lento, suspiran con los movimientos de sus labios, como dándole un descanso a Serena, de la agitación de su clímax. La punta de su miembro, se llena del calor de su vagina y su humedad. Instintivamente, estira su mano a la mesita de noche, pero ni falta hace. Porque acaba de recordar. —No tengo condones… —Vegeta comenta en voz alta. Se desploma con el aura sombría, ella lo abraza muy tiernamente. Apoya sus codos y la mira con el ceño fruncido.

—Oh, yo tampoco. Jaja, no sé tú pero hace como dos años que… —Da una risita nerviosa ¡No puede creer que ella tampoco tenga condones! ¡Por tonta se va a perder la oportunidad de estar en la cama con éste hombre, cuyo cuerpo es una obra de arte! Llora por dentro…

— ¡Al carajo! —Vegeta besa su cuello, y baja con una lamida hasta sus montes. —Puedo seguir haciéndote sentir bien… —Antes de que ella se queje, la besa y mete dos dedos en su centro, sigue masajeando su pecho con la mano libre, le encanta cómo saltan sus pezones después de cada pellizco.

— ¡Ah, Ah! —Serena le da una vista a su polla, que está tocando su muslo, caliente y dando saltos que parecen dolorosos, es grande y gruesa. No le intimida, todo lo contrario, quiere saber todo lo que ésa carne puede hacerla sentir dentro de ella. Si esto es sólo con manos y boca… —Parece doler… —La toma con ambas manos, para masajearlo completo. Pudo sentir un gemido del gusto de su parte, le gusta saber que lo pone así. Un poco más firme con una mano, y con la otra le da círculos al glande, usando el pre-semen para lubricarlo. —Tan caliente… —Habla entre besos, la saliva escurre entre ellos por los jadeos sin control, el estímulo en ella también es insoportable.

— ¡Serena! ¡Si Sigues yo, ah! —Se hunde en su cuello, el estímulo de sus finas manos primero fue tan suave, que casi lo hace correrse sin más, pero ahora es firme y coordinado con las embestidas que él le practica con sus dedos.

— ¡Me voy a correr, Vegeta! ¡Me voy a correr! —Presiona firme el masaje en su miembro, los dedos de Vegeta se doblan dentro de ella y aceleran. Tiemblan totalmente con el orgasmo.

Quedan unos momentos abrazados, pero Vegeta mira hacia abajo, su semen se ha disparado en gran cantidad en ella. —No te muevas, yo te limpio…—Abre la mesita. —Pañuelos sí tengo. —Muy serio la limpia, fue mucho, a ella debe parecerle algo sucio.

—Yo también necesito. —Le pide totalmente roja y desvía la mirada. Le pasa de inmediato un par. —No quiero ensuciar tu cama.

—No te preocupes, el semen es más sucio. —Limpia la pierna de Serena y su abdomen, algo de su eyaculación había llegado hasta debajo de su seno derecho.

—No me parece sucio. —Le sonríe brillante, pero después no puede ocultar un bostezo enorme. Se acurruca un poco. —Un poco de agua. —Le pide amablemente.

—Seguro. —Vegeta va rápido a la cocina, pero al volver ella ya estaba dormida y enrollada en sus colchas…En su cama. Se acuesta a su lado y la abraza desde la espalda. Serena roza su trasero contra él y se enreda con todas sus extremidades. —Traje el agua. —Le menciona al parecer que se despertó un poco.

—Mmm… Gracias. —Con voz semi-dormida, le encanta sentirlo en su espalda acurrucándose y haciéndole pequeñas cosquillas con su nariz. Se duermen, cayendo sin remedio o salvación a una sensación de alivio y felicidad enorme.

Nos vemos pronto, a medida que los tenga listos los próximos cap, los iré publicando. Un saludo a Es Tu Mundo Fanfic por la Dinámica de Febrero (Gracias, me han jodido la cabeza XD)