Lala Lulu: Hola! ( ͡° ͜ʖ ͡°) ¡AAAAAHHH! ¡QUÉ RICO! Se viene el final. Prepárense para ésta maratón de sexo… Y a ver si aquí se deja al descubierto el SHIPEO SORPRESA ¡A DARLE A LA LECTURA!

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que, yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

*No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 8

Recostada sobre su pecho, suspira bien fuerte, estrujándose piel con piel, baja sus manos sobre el cuerpo de Vegeta, y cuando quiere degustar su parte trasera en sus palmas, la tela mojada está en su camino, mete las manos debajo de su bóxer.

Presiona fuerte los dientes al sentir las manos tan activas de su novia, al parecer está más relajada, quizás demasiado. —Uuuh… —Suspira caliente. —Mujer, te conviene detenerte. —Susurra mientras busca el borde para recostarse con ella encima de él. Mira hacia abajo a sus ojos azules, y brillan hacia él, con un gesto de travesura.

—Creo que no es justo que yo esté como Dios me trajo al mundo y tú así. —Frunce los labios, lo regaña en broma. —Oh ¿Será que me tienes miedo? —Se tapa la boca, y lo desafía con la mirada.

Vegeta cambia su cara totalmente, su gesto se oscurece ante el desafío. — ¿Me provocas Serena? —La atrapa firme de su trasero hundiendo sus dedos en su carne, sabe que le dejará marcas. — ¿A mí? ¿Un hombre que tiene la suficiente fuerza para hacer lo que le plazca contigo? ¿Y que te trajo casi al medio de la nada, donde no puedes pedir ayuda?—Gruñe en su oído, lame su oreja, la ve saltar pero no de miedo…

—No te tengo miedo… —Se apoya en sus hombros y lo mira a los ojos. Esas palabras y su tono lascivo la han excitado. Redobla la apuesta, baja sus palmas por sus pectorales, roza muy delicadamente sus pezones, acaricia su ombligo y tironea la tela debajo del agua.

—Bien, pero tendrás que hacerlo tú misma. —Recuesta sus brazos a lo largo del borde, soltando el abrazo. Deja la cabeza de lado, y una mirada traviesa, adornada de su sonrisa ladina que dice, Anda Aquí Te Espero.

Se acerca muy decidida, toma aire, no sabe si es el calor del agua o sus nervios, pero sus mejillas le queman. Toma el elástico de su bóxer, y él ni se mueve, su mirada está tan fija que se siente traspasar. Quita la prenda muy despacio pero constante, su respiración se agita, al sentir la respiración de Vegeta acelerándose. Ahí está su virilidad en todo su esplendor, ni siquiera la distorsión borrosa del agua, le quita detalle. Lo acaricia muy tiernamente, sin ninguna intención, como si fuera otro tramo cualquiera de su piel que quiere adorar.

— ¡Ven aquí! —La toma de la muñeca y la abraza de nuevo, la hace apoyar su mejilla en sus pectorales y se siente quemar. Moja sus manos y le refresca un poco la cara. Puede que hayan sido demasiadas "exigencias obscenas".

Serena frunce un poco su nariz, cree que él solo se burla de ella, pero lo ve sonreír y todo eso se borra, se abraza y disfruta del momento. Juega con el agua en sus manos y mira hacia afuera la nevada está en su punto máximo. — ¿Crees que nos vea alguien?

—Jmjm, no lo creo, es una zona privada. Hay que ser demasiado pervertido para arriesgarse a morir congelado afuera. —Mira el jabón a un lado. Besa su cabeza. —Quiero bañarte… —Murmura, y ella afirma muy contenta, toma la esponja y la enjabona. Mientras él lo hace directamente con la barra de jabón y sus manos. Suspiran con sus atenciones, a ambos, el corazón está a punto de explotarles en la cabeza, y ni siquiera han tenido sexo todavía.

Al salir del baño, se siente fresca y lista para probarse uno de sus atuendos… Un negligé hecho totalmente de tul negro y pequeños bordados, unas bragas negras que se atan a los lados, deja su cabello atado en una liga, se pone perfume y aprovecha para pasar crema por sus piernas, hasta a ella le encanta lo suave que quedaron.

Vegeta entra a la habitación. —La chimenea y la calefacción están en orden ¿Estás lista para ir a dormir—Vegeta se gira al cerrar la puerta y se traba totalmente, ella está en la cama arrodillada esperándolo, con una prenda que se le trasluce todo a la luz de las velas. La ve apoyarse hacia adelante, y sus pechos parecen rebotar en cámara lenta. Está mareado, no puede respirar. — ¡Voy a masturbarme! —Sisea como puede, debe controlarse. De inmediato se va al baño tapándose la cara.

—¡OYE! ¡¿Cómo que vas a hacer eso?! —Serena lo detiene, acelera y se apoya en la puerta del baño, evitando que entre. — ¡La idea es que me toques a mí! —Está bastante ofendida.

Frunce duramente el ceño, la toma firme de los hombros. — ¿No ves que ése es el problema? —Le habla como si estuviera furioso, pero no es eso lo que siente. —Estoy tan caliente por verte así… —La empuja haciéndola caminar hacia atrás, en dirección de la cama. La mirada de Serena esta grande y dilatada. —Tan jodidamente duro, ahora mismo… Que quiero devorarte completa— La sienta en la cama. —No quiero…Lastimarte. —Su tono cambia a uno preocupado, se gira de nuevo, y ella atrapa su mano.

—Quédate, no hagas eso, yo… —Alcanza el borde de su pantalón. —Puedo aliviarte… —Señala su boca. Lo siente ceder, pero con dudas. Ella da una risita. —No es mi primera vez…

A Vegeta no le gustó ése comentario, la toma del mentón para levantar su mirada. —Me siento celoso… Quisiera ser dueño de todas tus primeras veces…

—Oh, bueno, si lo pienso, yo también quisiera ser la primera y la única contigo. —Suelta el borde de su pantalón y él se sienta junto a ella en la cama. —Creo que soy aún más celosa que tú, porque—Se tapa la cara y niega repetidamente. —No quiero ni saber el nombre de tus ex's… Pero… —Toma sus manos. —Eres el primer hombre de carácter rudo y serio en mi vida, y en la cama… Me haces sentir que tengo un orgasmo, con solo tus caricias. Eres tan devoto con tus atenciones, incluso cuando lo hacemos duro, no temo que puedas dañarme…

—Serena… —Suspira y la ve arrodillarse entre sus piernas. —Eres la primera mujer dulce y adorable en mi vida… Si te hiciera daño de nuevo, yo —Rechista a un lado, los malos recuerdos brotan ¡Qué inoportuno!

—Sshhh… No digas nada más. —Baja sus pantalones y descubre su polla. —Tú siempre me cuidas y te controlas por mi bien. Ahora soy yo quien quiere hacerte sentir bien, déjame atenderte. —Lo toma muy suave entre sus manos, baja hasta la base y pasa su lengua hasta arriba. Le da besos en el largo. —Mmm…Me gusta. —Empieza con unas pequeñas succiones.

—Oh, Dios… —Vegeta presiona una mano en las sábanas y la otra sostiene el cabello de Serena. Ver ése rostro tierno, esa pequeña boca que devora su virilidad, le gusta demasiado. Gruñe y gime sin parar en el momento que su boca empieza a succionarlo de forma constante.

—Mmm ¿Te gusta? —Habla al sacar su miembro de la boca, pero sigue masajeándolo con ambas manos. —No entra completo, eres tan grande. —Verlo retorcerse bajo su toque hace que su centro palpite de deseo, quiere tener su miembro entre sus piernas, pero debe aguantarse. Esto se trata de él…

—Sí, me gusta. Oh se siente tan bien. —Se recuesta un poco hacia atrás, pero no quita la vista de Serena. Su boca tibia chorrea sin parar al engullirlo, su lengua da círculos a la punta y una de sus manos masajea sus testículos. — ¡Ah, ah! Demasiado, ah Se-Serena… —Cierra un ojo. —Ya estoy…Por…

—Sí, quiero comerte. —Jadea con lujuria, envuelve bien sus dientes con los labios y acelera, hasta sentirlo en la garganta, relaja su respiración, toma aire de nuevo. —Hazlo Vegeta, quiero que te corras en mi boca ¡Nnh! —Se sostiene firme y de nuevo hasta la garganta, su glande da un salto, lo siente estremecerse completo y se detiene para que todo entre al fondo de su cavidad. Respira despacio, su semen parece entrar en oleadas sedosas y apenas salinas. Traga firme y lo va sacando. —Ah, Vegeta… —Se relame la punta de sus dedos y lo deja limpio. — ¡Ah! —La arroja a la cama. Se acerca a ella gateando, desata sus bragas. — ¡No, espera! ¡Es solo para ti!

— ¿No ves que yo también… —Relame sus labios. —…Estoy hambriento? —Acomoda su cabeza entre sus piernas, sin dudarlo. —Luego de ésa demostración tan erótica ¿Pretendes que no haga nada? —La lame desde debajo de sus muslos. —Mmm, mira cómo te has mojado y ni siquiera te había tocado. Te gustó mucho…

— ¡Ah! ¡Vegeta sí! —Serena gime sin control, la lengua de Vegeta da círculos sin parar. — ¡OH! —Se aferra a las almohadas, su espalda se curva en pleno orgasmo, cae rendida.

Vegeta la relame. —Mmm, estabas tremendamente excitada… —Alcanza un condón. — ¿Podrás seguir? —Con un poco de burla le muestra el paquete plateado en su mano.

Serena relame su labio superior, acomoda sus piernas para recibirlo. —Sí. Hazlo, yo soy fuerte. —Estira sus manos.

Vegeta se acerca, acepta su invitación, la besa muy tiernamente, baja por el valle de sus senos y no quiere quitar ésa ínfima tela que la cubre, lame sus pezones, los mordisquea haciéndola dar unos pequeños lloriqueos. Apoya sus codos, mientras ella lo envuelve en caricias, sus lenguas giran sin parar. — ¿Me ayudas?—Le pregunta y le muestra el condón; lo pone en la punta, ella lo sostiene y él termina de bajarlo. Besa su cuello, masajea sus senos y empieza a unirse. Es inevitable para ellos no cerrar los ojos, para absorber a fondo la sensación de sus cuerpos unidos. Empieza a embestirla, su carne lo envuelve totalmente, lo presiona pidiendo más. Sacude un poco la cabeza. —Oh, te sientes bien, te sientes demasiado bien ¡Uh! —Presiona las almohadas debajo de ella, no quiere salirse de control.

Ella se aferra firme, y empieza a acelerar sus caderas desde el colchón. — ¡Sí, no te contengas! ¡Hazlo! —Ruega y se aferra firme a su cuello desesperada, la estimulación de su miembro es alucinante, siente que en cada embestida va a acabar. — ¡Me vengo Vegeta!

¡Snap! Una vez más ella ha desatado ése rincón salvaje dentro de él, que solo busca saciar sus antojos. La toma firme de los muslos, la levanta del colchón, quedando arrodillado y ella totalmente en el aire, enredada a él. Bombea su cuerpo menudo, golpeando sus pelvis sin cesar, gruñe y gime con ella, al ritmo de las estocadas.

Serena se corre, una vez y otra… Y otra… — ¡No puedo parar de correrme! ¡Oh sí! —Se abraza a él, teme caer, pero él la sostiene sin esfuerzo, hasta siente que se detiene un poco al escucharla. — ¡No pares! ¡Sigue por favor! ¡Me encanta! ¡Me encanta cuando me dominas! —Clava sus uñas en la espalda, el agarre de sus muslos no tiene piedad, la mano gruesa de Vegeta se aferra a su carne.

— ¡Sí! ¡Ah! —Vegeta está en el borde, la vagina de Serena lo presiona una vez más, corriéndose juntos en una estocada final, cae con ella en brazos, rebotando en la cama.

—Haaa… —Serena intenta recuperar el aire, agitada busca la jarra de agua junto a la cama, ahí lo ve, toma la caja. — ¿Quieres… Quieres agua? —Vegeta asiente, con una sonrisa triunfal, su pecho musculoso sube y baja, tan agitado como ella. Le pasa el vaso con agua. — ¿Sabes qué más es perfecto luego de un orgasmo? ¡Chocolate! —Se los da. —Feliz San Valentín. —Una sonrisa brillante se dibuja en toda su cara.

Vegeta parpadea incrédulo, se termina el vaso de agua. —Gra-Gracias. —Muerde sus labios en línea recta, se siente avergonzado, es la primera vez que alguien le regala algo así. —Nunca, nunca me han…

—Oh… —Serena entiende lo que le quiere decir, lo ve tan apenado, le parece gracioso, recién parecía una bestia insaciable… —Bueno, a mi jamás me llevaron a unas mini-vacaciones románticas…—Se recuesta en su pecho. —En una cabaña, con un ambiente tan hermoso para hacerme el amor sin parar… —Se acurruca y le hace cosquillas con la nariz. —Mmm, pero veras que no me salieron con la forma que quería, así que dejé el molde de corazón y los hice todos redondos.

Vegeta lo abre, se acomoda con las almohadas debajo de su espalda, para dejarla cómoda en su pecho. Son como esferas oscuras que brillan, el aroma es suave. —Ten come uno…

— ¡¿Qué?! ¡No! —Se exalta un poco, se endereza y toma uno. — ¿Ves? Son mis sentimientos hacia ti… —Le da uno en la boca, dejándolo sin palabras.

Vegeta mastica la golosina…La superficie se nota crujiente por las almendras, que se desarman en su saliva, junto con el amargor del chocolate, se vuelve cremoso y suave mientras más lo saborea con su lengua. No es demasiado dulce, es —Perfecto… —La ve feliz aplaudiendo, van a poder guardarse esas primeras veces para ellos. —Ahora. —Toma la tela que la cubría y quedan completamente desnudos a la luz de las velas, la recuesta muy delicadamente de espaldas en las almohadas. —Creo que si esta golosina es perfecta… Tu piel…No existen adjetivos para tu piel. —Pone tres chocolates en su espalda, uno en su hombro, otro en el medio, y el último, peligrosamente en la zona baja… —Probemos… —Come la que está en el hombro, deja una lamida larga, ella se aferra a las almohadas, gime con la piel erizada. —Mmm… Sí, no hay comparación. —Comenta con la boca llena. —Va al segundo y deja una succión bien marcada, lame más intensamente para aliviarla. Cuando toma el tercero, lo deja entre sus dientes y la acaricia con la golosina hasta arriba, se acerca a su boca, la toma del mentón, para forzarla a verlo y mete el chocolate en su boca, lo empuja con la lengua para que Serena lo coma. — ¿Ves? Deliciosa. —La besa en la altura de la nuca, ronronean del gusto. — ¿Puedo? —Le pregunta levantando su trasero. Ella asiente y roza su trasero contra su erección, toma otra funda de látex. —Prométeme que me dirás cuando quieras que me detenga… —Espera la respuesta.

—Sí, lo prometo, pero… Yo también quiero más de ti. —Se gira a verlo un poco. —Te amo…

Rechista mordiéndose el labio. — Te lo ruego, aguanta conmigo… —La toma firme del trasero, baja el condón con una mano y la penetra, de nuevo hasta el fondo, recuesta su frente en la espalda ¿Es que acaso ésa sensación nunca desaparecerá? Empieza a moverse, la sostiene firme, así no la fatiga. Ella se ve tan delicada en comparación de su miembro, a pesar de dar rienda suelta a sus deseos, verifica que ella esté bien. También se asombra de su resistencia, se recuesta pegando su cuerpo a su espalda, atrapa sus pechos entre el colchón, la aferra firme, quiere atesorarla. —Te amo… —Musita.

—Ah, Vegeta, yo también. — Se siente totalmente envuelta en sus brazos, en su calor, en su cariño. —Te amo. —Voltea y se unen en un beso, junto con otro orgasmo liberador.

La película había terminado, y todavía hablaban muy amenos, Bardock espiaba un poco la hora. — ¿Mañana trabajas? —No quiere ser un latoso.

—Sí, pero no tan temprano. —Se recuesta en el respaldo del sillón, levanta una pierna, la mano de Bardock acaricia la suya. Una ola de satisfacción se esparce entre ellos, se quedan mirando unos segundos, entendiendo que sintieron lo mismo. —No suelo… —Lita aclara su garganta. —No suelo "hacerlo" en la primera cita.

Bardock parpadea e inclina un poco su cabeza. — ¿Era una cita?

Traga duro. —Pues creí que sí… ¿Cómo sería una cita para ti?

—Pues…Te sacaría a cenar, algo simple, pero… Hablaríamos sin parar, te sacaría a bailar muy lento en una pista de baile, beberíamos unos cocteles. —La ve sonreír brillante. —Alabaría tu vestido, y cuando te acompañe al portal de tu casa… —Toca su propio labio con el pulgar. —…Pero esto tampoco está mal, Jajaja. Me gustó, sencillo es mejor…

—Bueno, la próxima podríamos probar… —Lita se siente un poco acalorada, seguro el rubor de su rostro es evidente, pero no quiere que se vaya. — ¿Te gustaría probar un beso? —Se acerca a él. Y él la toma de los hombros.

Está tan cerca de la boca de Lita ¡Mierda! ¡No quiere irse! Siente que si lo hace no hay vuelta atrás, su mirada verde lo atrae, cae sin parar, besa sus labios grabándose su sabor, su sensación tan suave. —Lita… —Suspira en el beso, y ella aprovecha para empezar a abrir la boca, lo toma firme de los hombros y se sienta encima de él. Siguen intensificando el beso, su polla está por salirse sola, recupera la conciencia, separa un poco el beso. —Te… Te juro que yo no hago éstas cosas. —La sigue besando recorre su espalda, desde la cintura hasta su nuca.

—Ah, yo…Mmm —Lita intenta hablar a través de la excitación. —Yo tampoco, lo juro. —Lo recorre completo con sus manos ¡El tipo es un Dios del Olimpo! ¿Cómo puede tener un cuerpo tan duro, aun através de la ropa? —Hay que… —Succiona su labio, mete su lengua en la boca. — ¡Ah, es demasiado! —Lita gime, pero intenta separarse cuando los besos los agitan. —Hay que parar… —Se quedan mirando, están rojos, con la boca hinchada y sus pupilas dilatadas.

—Podemos seguir besándonos…—Bardock se encoge de hombros indicando que no hay problemas.

Lita lo piensa, y asiente aferrándose a su ropa de nuevo, se besan devorando sus bocas. —Sí, debemos… Esperar… —Lo besa, sigue recorriendo su cuerpo, se frota contra su erección, ambos gruñen.

Suelta el beso unos segundos. —No traje condones… —Bardock lo comenta para que no se preocupe por ir más allá.

—Genial… Yo no me afeité las piernas. —Se besan sin parar. —No pasará más que un beso…

—Muchos… —Bardock jadea, baja por su cuello.

—Sí, sí, muchos besos ¡Ah! —Lita se retuerce con la lengua de Bardock en su cuello.

Ami suspira frustrada, estaba saliendo de la zona céntrica de los bares y buscaba un taxi. —Mina, no te preocupes, es una zona con mucha gente, y ya estoy viendo por un taxi.

—Ay, pero…

—Pero nada, vivimos en zonas alejadas, prefiero separarnos aquí. —Hace señas a un taxi. —Mañana debes madrugar yo estoy de mini-vacaciones. —Mira al taxista. —Señor buenas noches ¿Puede pedir otro para mí? —Le asiente muy amable.

—En menos de cinco minutos viene uno. —Le afirma el conductor y ella queda esperando.

— ¡Ah! ¡Yo que creía que iba a estar solo el día de hoy! —Una voz masculina, bastante pasada de copas se acerca a ella.

Nappa suspiraba. Sí, no fue malo como práctica, y una vez en la charla, todas las mujeres fueron amables. Pasó por otro bar a beber, mira la hora y se da cuenta que está algo mareado; mejor se toma un taxi. Cuando está llegando a la parada, escucha una mujer gritar.

—¡Aléjese de mi si no quiere que le pase algo muy malo! —Muy cabreada saca el gas pimienta de su bolso.

— ¡Pero solo quiero compartir el taxi! ¡¿Qué hay de malo?! —Pega un salto cuando una mano aprieta su hombro.

— ¿Eres sordo? —Nappa truena su otro puño, el tipo se espanta ante la figura ennegrecida, ésa mirada asesina que parece apuñalarlo. Pega un salto y desaparece. —Hm… —Truena un poco su cuello. — ¿Está bien señorita? —La enfoca con atención y es. — ¿Ami?

Ella se cubre la boca ¿Cómo olvidar la primera cita de la noche? —S-Sí, estoy bien ¿Nappa verdad?

—Ah sí, sí. Pero si prefiere que no la tutee, no hay problema, aquello fue solo por lo de las citas rápidas. —Se excusa algo nervioso.

—Sí, con Ami está bien… Gracias. —Le ofrece su mano, él la toma algo tímido. A ella le da un poco de gracia, porque en verdad se ve intimidante. De pronto, no sabe si es por la noche helada, pero el calor de su mano, parece haberse transmitido por todo su torrente sanguíneo, mira sus manos unidas y no quiere soltarla.

Nappa está un poco asustado, sospecha que puede ser efecto del alcohol, un calor se expande en su pecho, la mano delicada de ésta mujer lo hace estremecerse completo. —Oh, tu taxi… —La suelta de inmediato.

—Ah, sí. —Mira con dudas. — ¿Hacia dónde vas? —No quiere ser una ingrata, aunque sea alcanzarlo a su casa. No es que ella no supiera defenderse, pero aprecia su gesto tan caballeroso.

—Al lado Este… —Nappa se pregunta qué pretende, pero debe ser simple gratitud.

—Vamos, voy al mismo lado. —Sonríe brillante y se inclina con respeto. Nappa acepta.

Aunque aceptó se sienta del otro lado del taxi, no quiere que sienta el olor a alcohol que se trae. Ella lo mira de reojo, poniéndolo un poco más incómodo.

Ami no comprende ¿Le tiene miedo? —Bueno, no me gané ninguna cena, Jajaja—Ella intenta relajar el ambiente.

—Ah pues, yo tampoco. —Se rasca la nuca. —Hace tiempo no salía, es bueno romper la rutina…

—Sí, dímelo a mí. Seguro por eso dejaste el ejército ¿Te sentiste desgastado?...—Empiezan a hablar y quejarse de sus días monótonos, en verdad que es agradable una vez que se relajan para hablar. Los sorprende cuando el taxi frena. —… Oh, aquí es mi departamento.

—Te acompaño. —Le hace señas al conductor para que lo espere.

—Sí, ten… —Le pasa dinero.

—No, no ¿Cómo se te ocurre? —Nappa lo rechaza.

—Pero te tomaste tantas molestias… —Ami se siente incómoda.

—Fue un gusto… Volverte a ver. —Nappa pone una mano en su pecho sin pensarlo.

Ami siente un flechazo ¡No puede ser! —Ah, Nappa… ¿Me darías tu número?

—Sí. —Saca su teléfono, pero parpadea grande. — ¡¿Qué cosa?! —Está consternado, no entiende una mierda, ella le sonríe, pero está ruborizada. Él también siente la cara roja. —De-De acuerdo… — ¿Estará borracha como él?

—Ah y otra cosa… —Le hace señas para que se incline.

Nappa se inclina un poco, cree que solo quiere decirle algo pero… Un pequeño beso en la boca lo hacen saltar de la sorpresa. El alcohol se evaporó instantáneamente.

— ¡Hasta mañana! —Ami técnicamente huye a su edificio, está con el corazón a mil por hora.

Nappa intenta reaccionar, y su única respuesta es. —¡SÍ! —Da un salto en el aire, toma feliz el taxi a casa.

— ¡Ja! ¡El día del Amor así le dicen! —El conductor muy ameno, felicita al grandulón más feliz de la tierra.

La luz del amanecer pasa a través de sus parpados, se mueve un poco y la figura femenina que está envuelta en sus brazos, se retuerce, y se gira quedando su rostro en sus pectorales. Aclara un poco su garganta. —Buenos días. —Bardock musita sin abrir los ojos.

Lita bosteza grande. —Buenas… —Se endereza un poco en el sillón. Talla sus ojos y mira al hombre a quien besó anoche hasta dormirse. Aclara un poco la garganta. — ¿Quieres quedarte a desayunar?—Lo ve estirarse un poco, le parece adorable.

Abre los ojos muy perezosamente, la visión de Lita es angelical. —Sí, seguro… Te ayudo a prepararlo.

—Creo que mejor no mencionamos esto a nadie. —Lita lo hace saltar. —No creas que lo digo porque quiero tener una "relación en secreto", es porque…No creo que nadie nos crea si decimos que solo nos besamos y amanecimos juntos. Jajajaja

—Jajaja, sí. —Bardock mira su teléfono, y se ríe con ella mientras prepara la cafetera. —Espero que mi hijo haya pasado la noche afuera, es demasiado bocón.

—Para la próxima…—Lita se cubre un poco con su cabello, para que no vea su rubor. —Podemos probar mi cama, seguro dormiste contracturado.

Bardock parpadea grande. —No fue incómodo. Y si quieres probar mi cama primero. —Ella se voltea y quedan prendidos de la mirada del otro. —Puedo sacar a mi hijo el día que ordenes…—Le arroja un trapo en la cara.

— ¡Ay, qué mal padre eres! —Lo regaña, pero él la abraza desde atrás, y respira hondo oliendo su nuca. Comparten pequeños besos y caricias que endulzan la mañana.

Habían dejado unos momentos la habitación para comer algo, beber un poco de vino, junto con algunos aperitivos de queso. Pero era inevitable para Vegeta, imaginar la comida encima del cuerpo de Serena. Mojaba sus dedos en el vino, y trazaba una línea por su cuello, la lamía. Luego ponía comida sobre su vientre y la devoraba, limpiándola completamente con la lengua. Todo tiene mejor sabor con ella, es como probar todo por primera vez.

Habían traído varias almohadas y una colcha bien grande para estar acostados frente a la chimenea. Está recostado sobre el pelaje suave de la alfombra, disfrutando de cada detalle de Serena, subiendo y bajando sobre su polla. Sus manos se sostienen de su vientre, la luz de la chimenea hace brillar sus rizos dorados, su mirada azul parecen luceros en la oscuridad. Sus pechos saltan muy tiernamente cada vez que da un empujón firme hasta abajo, su boca rosa suspira pesado, está roja por la excitación. Se ve como un ángel. Vegeta hace una pequeña mueca de risa, cuando su vista se va al vientre de Serena, ve los pliegues que se forman con su piel; ése tramo de su cuerpo se ve esponjoso y suave. Quiere estrujarlo, darle unos mordiscos, en verdad le parece adorable… Pero de seguro a ella la va a ofender, y va a creer que la trata de gorda. Aunque también le gusta enojada… Alcanza sus pechos con ambas manos.

—Ah, Vegeta… —Serena gime, se apoya más firme poseída por la estimulación de Vegeta, en cada pellizco a sus pezones, le da un masaje firme aliviándola. Su mirada negra está tan atenta a ella, la avergüenza y al mismo tiempo la excita. Acelera sobre él, cuando la punta de su polla pulsa en lo más profundo de su vientre. —Me voy a correr ¡Ah, Ah! ¡Nnh! —No puede parar.

Sus testículos empiezan a dar tirones, la carne de Serena escurre en cada embestida. — ¡Oh sí! ¡Sí Serena! ¡Yo también! ¡Ah, no pares, no pares! — Intenta reprimir el reflejo de cerrar los ojos mientras se corren, y observa en detalle a Serena, estremeciéndose totalmente sobre él, estallando en éxtasis, con pequeños temblores en sus brazos y sus rodillas, poniéndose rígida y luego flácida, intentando recuperar el aire. Se sienta para tomarla en sus brazos y recostarla con él en su pecho. —Mmm… Mujer… —Acomoda sus rizos dorados a un lado.

—Aaahh… —Serena se relaja en su pecho, parece que nunca puede saciarse de él ¿Cómo pudo pensar que éste hombre la llevaría al infierno? Esto parece un paraíso aparte, casi como… Aclara su garganta bien fuerte y sacude la cabeza.

Vegeta notó su gesto. — ¿Sucede algo? —Acaricia su espalda.

Serena levanta la vista. —No nada, está todo perfecto… —Se abraza de nuevo, no quiere arruinar el momento.

—Grrr… —Vegeta gruñe muy suave, no cree que sea grave pero quiere saber. — Anda, no voy a enojarme ni nada… ¿Es que ya estás muy cansada o?

—No, no es nada de eso. —Se endereza un poco para verlo. —Es que, es muy pronto para hablar de esas cosas.

— ¿Qué cosas? —Acomoda un mechón de su cabello detrás de la oreja, sus dedos siguen su camino por su cuello y rozan su pecho hasta su pezón.

—Pensaba… —Serena suspira ante su toque tan delicado. Esconde un poco su mirada. —Pensaba que esto parece una Luna de Miel… —Se aferra a su pecho y se esconde totalmente, debajo de la colcha.

—Mmm… —Piensa un poco, le agrada ésa idea. —Sí, estoy de acuerdo. —Con tono tranquilo le sigue hablando. —Es muy pronto para hablar de eso… Pero podemos fantasear.

— ¿Sí? —Serena se destapa para verlo. —Oh bueno…

—Nunca me imagino una boda grande, siempre pienso en algo pequeño, y luego tirar la casa por la ventana en un viaje. —Vegeta le confiesa, pero muy tranquilo, todo se siente tan pacífico.

—Bueno, una Luna de Miel en la playa suena bien. —Serena se relaja al ver que él no se ha molestado. —Todo el día con los pies en la arena, tomando sol… Con poca ropa…—Enreda sus dedos en la mano de Vegeta.

—Sí, pero ahora así… Una Luna de Miel con nieve no parece mal. —Piensa mirando como la tormenta empieza a cesar. —Todo el día, desnudos en el calor de la chimenea, escondidos en las sábanas.

—Jajaja, sí. Creo que en esos momentos, con frío o calor, el objetivo es "poca ropa" —Se ríen juntos.

Vegeta parpadea, acaba de notar. —Oye, una vez dijiste que yo no tenía inseguridades. — No sabe porqué, pero quiere decírselo. —… Pues… Yo siempre fui el más bajo de mi unidad en el ejército, y en mi trabajo… ¡Me cabrea que me digan "enano"!

—Jajaja ¡¿Pero de qué hablas?! ¡Eres más alto que yo! —Toca sus brazos y sus hombros. —Además eres fornido, muy fuerte. Solo debes romperle la cara a quien te lo diga y ya.

— ¡Jajajaja! ¡Pues así lo hice y lo sigo haciendo! —Mira por la ventana, el sol asoma sus rayos. — ¿Quieres recorrer un poco? Para estirar las piernas…

—¡Sí! —Aplaude contenta. — ¡Hagamos un muñeco de nieve! —Se abraza de nuevo. —Solo quedémonos así un rato más… Uuuh… No quiero que se termine ¡Jamás! ¿Tú? —Apoya su palma completa en su pecho.

—Bueno, después de esto viene lo mejor. —La ve enfocarle la mirada por una respuesta. —Viene todo lo demás…—La toma de sus mejillas y se unen en un tierno beso, sus labios danzan muy suave, suspiran y sin poder evitarlo, de nuevo caen enredados. Vegeta la envuelve en sus brazos y la deja debajo de él, aferrándose completa. Toma la colcha se tapa hasta la cabeza, construyendo un refugio para ella… Felices vuelven a unirse, fantaseando con Todo Lo Demás.

—¡AY! ¡PERO QUÉ INJUSTICIA UNIVERSAL! —Mina llora al cielo. — ¡¿Cómo puede ser?! ¡La mayoría está en pareja y yo con mi solitario culo!

—Si ibas a acompañarme para molestar, te hubieras quedado en tu negocio. —Rei se queja. —Además aquí Ami, está para hacerte compañía. —La acompañaban a buscar a Raditz en el trabajo, las chicas también quieren conocerlo.

—S-Sí, claro que sí. No desistas Mina. —Ami se pone roja, se esconde en su abrigo de invierno, no quiere que nadie sepa que se está viendo a escondidas con Nappa, así que va a verlo muy discretamente, si es que se encuentra por ahí…

—Bueno, de paso tenía que buscar unos bocetos nuevos, que debo retocar. —Mina les muestra las carpetas, justo que iban doblado la esquina, una ventisca invernal las azota. —¡OH NO! —Mina sale corriendo, un par de hojas vuelan y ella intenta atraparlas, sin darse cuenta se quedó en la calle. —¡Aaaaah! —Un camión a toda velocidad toca la bocina. Ella se queda en negro…

Una voz a lo lejos la llama, siente el alboroto a su alrededor, hasta siente un llanto a lo lejos. —Señorita… Señorita, por favor… —Una voz masculina y suave la llama.

Mina parpadea con mucho esfuerzo, siente las manos de Ami revisándola, pero está siendo sostenida por un par de brazos enormes y fuertes; su calor es tan reconfortante y su aroma es fresco e intoxicante. — Ho-Hola… —Mina abre la mirada y enfoca a un —Príncipe. —Comenta, al fin elevando su voz. Un hombre de gran porte, de ojos negros, está uniformado, su melena se ve negra. Se preocupa al ver una venda en su rostro y en parte de su cuello y manos. — ¿Estas bien? —Toca su mejilla sin pensarlo.

Broly pega un salto, al sentir la mano fría y delicada de la rubia. Más se sorprende con su pregunta. — ¿Si yo estoy bien? Señorita… A usted casi la pisa un camión… —Frunce su ceño, bastante confundido.

—Estás bien, solo te has desmayado. —Ami le explica. —Él te salvó.

—Sí, dio un salto y te rescató fue impresionante. —Rei lo alaba.

—Gracias. —Mina se endereza, él la ayuda sin problemas. —Perdón, mi nombre es Mina Aino. —Se tambalea un poco.

— ¿Seguro que no necesita una ambulancia? — Bardock se acerca con Raditz, con el teléfono en la mano para pedir ayuda.

— ¡Sí, sí! Solo necesito sentarme. — Mina se sacude, fue solo la impresión de casi morir.

—¡Broly! ¡¿Cómo andas?! —Bardock lo saluda muy ameno. — ¡Haciendo de héroe! —Le da un codazo cómplice.

—Por favor, si podía ayudarla. —La mira de reojo, se ve una mujer hermosa, da un salto ruborizado. —Tuve un accidente, estoy de licencia y pensé en pasar a saludar…

— ¡Ven! ¡Kakarotto se va a alegrar! También está Tarble, va a tener un niño… —Lo lleva adentro, luego de saludar a las chicas.

Broly vuelve a mirar hacia atrás. —Oye… ¿Conoces a ésa mujer? —Le susurra a Bardock.

—Oye ¿Conoces hace mucho a ése soldado? —Mina le consulta a Raditz que sale por Rei. De pronto se quedan mirando a lo lejos con Broly, ella sonríe brillante, y él le responde, con un gesto de la cabeza.

— ¡Jaja! —Serena llega del brazo con Vegeta. — ¡Conozco ésa mirada! —Pica a Mina con un dedo.

— ¡Ay basta! —La aleja con una mano en la cara. Pero no va a negarlo, su salvador la ha dejado fascinada.

—Buenos días Señoritas. —Vegeta muy amable las saluda, y se saluda con Raditz.

—Estas con Nappa hoy, llegó temprano y tiene una cara de baboso insoportable. —Raditz le advierte.

—Haaa… Qué más da… Al menos Broly vino y podré entrenar con él una vez más. —Vegeta trata de ver la luz en el camino. Los demás se dispersan y Serena tironea su brazo.

—Vegeta… —Serena musita, y lo mira señalando su boca. Se acercan a darse un beso, apenas transmiten calor por medio de sus labios.

—Tan dulce… —Vegeta responde cuando se aleja de ella. Pero se giran muy brusco, al ver el público fisgón que estaba en silencio. Quedan pálidos cuando los empiezan a aplaudir.

—¡Aaahh! ¡Dentro de poco quiero ser padrino de tu boda! —Kakarotto se ríe y sigue aplaudiendo.

— ¡Cállate Kakarotto! —Sacude el puño. — ¡PERO QUÉ GRUPO DE METICHES DE MIERDA! —Empieza a seguirlo para golpearlo, lo esquiva pero lo atrapa.

—¡Jajaja! ¡El enano sigue siendo veloz! —Broly se une a las risas y empieza a huir de Vegeta.

Las chicas se doblan de la risa. Al igual que Serena, se acerca a una mujer. —Hola, tú debes ser Milk ¿No?

—Ah, hola… —Milk le ofrece su mano. —Vegeta ha hablado mucho de ti. —Se quedan cuchicheando entre ellas, mientras los hombres se agarran de los pelos. Ellas organizan una gran cena a sus espaldas. Para festejar el gran grupo de amigos que se ha formado.

Fin

¡De Nuevo, muchas gracias a Es Tu Mundo Fanfics, y a Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma! Ay, me hicieron romper mi regla de oro, pero salió todo bien, y pude también seguir con la otra. Gracias por la difusión, y a todos por seguir ésta mini-historia. Muaaajajajaja les manoseé todos los sesos. Jejeje

Saluditos a…

Kaysachan: Ojalá hayas llegado al final. Gracias por tu apoyo, y por seguirme en las otras historias también. Nos leemos pronto. Cualquier crítica constructiva, de una escritora a la otra, please, no te la guardes. Muchas gracias de nuevo, y mil veces más.

OhaioIzumikun:jajaja, tuve que editar tu saludo. Sí aquí todos tienen deliziozo, así que no preocupaos hermanos. Jajaja Gracias por seguir mis historias.

DesertRose000: Bueno, a Bardock y Lita les tocó fluff, al igual que a Ami/Nappa y la pareja sorpresa… ¬¬jajaja, espero que la otra historia también te guste. Y cualquier crítica, recuerda decírmela. Estoy muy entusiasmada por mejorarme y aprender de los mejores.