Pues bien, no hay mucho que decir. Lo prometido es deuda, así que aquí va la segunda parte dea historia. Al igual que en la anterior, en la parte de abajo está una nota pasada que explica ciertas cosas

Con eso dicho,

Disclaimer: nada es mío, solo la trama y los OC's


—Issei-sama, Issei-sama. Por favor despierte, Issei-sama.

Siendo zarandeado mientras escuchaba una voz repetir su nombre con insistencia, Issei despertó.

Y de inmediato se encontró con su sus dos senseis en su trajes de Santas.

—Tuve un sueño muy extraño, senseis —dijo, levantándose lentamente—. Soñé que conocía a Santa Claus en persona.

—No fue un sueño, Issei-sama —le aclaró Christmas Eve (su sensei Eve en su traje de Navidad), una sonrisa divertida en su rostro—. De verdad conoció a Santa Claus. Solo mire a un lado.

Haciéndole caso, Issei observó no solo que todavía se encontraba en el bosque abandonado a las fueras de Kuou, sino que el anciano Nicolás estaba a unos cuantos metros de su persona, observándolo con diversión.

— ¡No puede ser! —gritó, impactado—. ¡¿Usted…?! ¡¿Usted en serio es Santa Claus, Nicolás-Oji-san?!

Todavía luciendo divertido, Nicolás asintió.

—¡Increíble! —Issei saltó emocionado, directo a pedirle a Nicolás un autógrafo, a la vez que maldecía no haberse llevado un teléfono o una cámara para tomarse una foto con su ídolo.

Pero de repente, un pensamiento llegó a su mente, y se detuvo

—Pero… —miró a Nicolás con confusión—. ¿Qué hace aquí entonces? ¿Qué usted no vivía en algún lugar del Polo Norte? Y lo que es más: ¿no se supone que estando en Diciembre debería estar súper ocupado? ¿Qué hace aquí en Japón en fechas de trabajo?

Ante sus preguntas, la expresión divertida de Nicolás fue remplazada por una expresión seria y algo triste.

—Yo… Vine aquí persiguiendo a cierto niño

—«¿Cierto niño?»—se preguntó Issei, antes de hacer memoria y unir los puntos—. ¿Se refiere a ese enano de orejas puntiagudas? —cuestionó, un poco molesto al pensar en ese tal Besnickel. No le agradaba la gente que insultaba a los mayores.

Nicolás asintió.

—Creo que primero tengo que hablarte un poco sobre mí —dijo—. Veras, yo no soy un Hada o un ser mágico de otro universo como muchos pueden pensar. Yo nací siendo un humano común y corriente. Tuve padres como cualquier otra persona y viví una vida normal como cualquier otra… Hasta cierto día.

Una expresión nostálgica apareció en el rostro de Nicolás.

—Era alrededor el año 290 —aclaró, una expresión alucinada apareciendo en el rostro de Issei al oírlo—, en mi ciudad natal: Myra. Mis padres discutían entre si todos los días y todas las noches por mi futuro. Mi padre quería que fuera comerciante como él y mi madre quería que fuera obispo como mi tío. Ninguno se ponía de acuerdo con el otro y daba su brazo a torcer, así que todo el tiempo discutían… Yo, en esa situación, no pude evitar sentir malestar y molestia. Deseé con todas mis fuerzas nunca más tener que volverlos oír pelear… y entonces mis padres murieron víctima de la peste, que cobraba tantas vidas en aquella época.

—Lo siento mucho —se disculpó Issei mientras le daba una mano a Nicolás en son de apoyo. Se sentía un poco culpable por hacerlo recordar algo tan doloroso como la pérdida de unos padres. Él no podía ni imaginarse como debía sentirse algo como eso, y tampoco, siendo sinceros, quería saber cómo se sentía.

—No te disculpes —le sonrió Nicolás—. Han pasado más de mil años desde entonces. Todavía guardo a mis padres con cariño en mi corazón; pero pensar en ellos ya no me trae dolor, solo nostalgia… Aunque en aquella época no puedo decir que tuviera una mente tan serena. Casi enloquezco por el dolor, y la única cosa que me salvó fue la oración y la aparición de una hermosa Arcángel.

—¿Una Arcángel? —repitió Issei, asombrado. Los Arcángeles, según su sensei Eve, eran los Ángeles definitivos creados por el Dios de la Biblia y que poseían habilidades y poderes sin paragón. Algunos, como la Arcángel Raziel, tenían habilidades ridículas como la capacidad de observar todo en la Tierra, leer la mente de las personas y atisbar todas las posibilidades del pasado, presente y futuro como una súper computadora de absurdas capacidades de búsqueda y procesamiento. Que un Arcángel se hubiera aparecido así como así ante Nicolás, por lo tanto, era algo…

—Puede parecer sorprendente, Issei-sama; pero hay una explicación muy sencilla para eso —le dijo Christmas Eve, interrumpiendo por un momento a Nicolás—. Vera, existe algo que es conocido como «Ángel de la Guardia». A través del Sistema del Cielo que fue creado por el Dios de la Biblia, algunos Ángeles asisten en el nacimiento de ciertas personas y luego velan por ellos hasta cierta etapa cercana a la adultez. Por lo general, esto solo pasa con personas destinadas a realizar grandes proezas o con mujeres que le oraron al Dios de la Biblia para poder tener un hijo, y solo son los Ángeles de menor rango los que son Ángeles de la Guardia; pero también existe cierta Arcángel multi-tareas que vela por los que nacen y por los que mueren, y que al mismo tiempo es correlacionada con el nacimiento de personas milenarias.

—La Arcángel Gabriel —dijo Nicolás, sonriendo—. Así fue como me dijo que se llamaba aquella Arcángel. La Arcángel que por voluntad del Señor bendijo a la Santa María con el milagro de albergar al Mesías en su vientre. La misma Arcángel Mensajera de Dios que era el Ángel de la Guarda del Señor Jesucristo. Esa fue el Arcángel que apareció ante mí.

—… Eso explica muchas cosas —pensó Issei en voz alta. No iba a comparar a Jesucristo con Santa Claus; pero decía bastante el que al parecer ambos compartieran a la misma Ángel de la Guardia. Sobre todo porque, según había dicho su sensei, solo las personas destinadas a realizar grandes cosas solían tener Ángeles de la Guardia… Y también aquellas de partos difíciles.

Pensar eso lo hizo pensar en su madre. Ella y su padre creían que no lo sabía; pero una vez les había escuchado decir que habían tenido una gran cantidad de problemas para tener hijos y que hasta habían perdido lo que pudo haber sido su hermano mayor. Todo eso les había causado tal desesperación que, a pesar de ser ateos, a la final se entrometieron en el cristianismo (razón por la que eran amigos de la familia de su amigo Shidou).

Y a la final meterse en el cristianismo debió servir de algo, porque ahora él estaba ahí, vivito y coleando.

«¿Tendré yo entonces un Ángel de la Guardia?»—se preguntó, mirando al Cielo en busca de respuesta.


En el cielo…

—¡Oh, por padre! —una hermosa mujer rubia y de ojos azules dio una exclamación sorprendida—. ¡N-no puede ser…! ¡¿Me ha descubierto?! ¡¿Su sensei volverá a poner barreras anti-espía luego de todo lo que me costó romperlas?!... ¡Oh, padre, por lo que más quieras, ayuda a tu hija y evita que eso suceda! ¡No puedo pasar otra semana sin ver lo que hace mi preciado Issei-kun! —la mujer rubia empezó a llorar luego de decir eso, con sus lágrimas causando que en algún lugar en el mundo hubiera una lluvia de agua bendita.

—Lady Gabriel… —de repente, varios Ángeles aparecieron y dieron suspiros de cansancio—. ¿Qué no lo ha entendido? Esa alma ya ha crecido lo suficiente como para que usted tenga que protegerla. Por favor, deje de estar mirando lo que hace las 24 horas del día.

—¡Nunca! —gritó Gabriel en respuesta, dándole una mirada llorosa a los Ángeles—. ¡Por su culpa no pude bajar a la Tierra a ayudar a mi pequeño Issei-kun cuando se entrometió con ese culto demoniaco! ¡Nunca les perdonaré eso, así que déjenme en paz! ¡Mi pequeño Issei-kun me necesita!

—Lady Gabriel… —los Ángeles suspiraron una vez más—. ¿Qué no ha entendido que ese niño ya tiene una protección terrenal adecuada? ¿Exactamente que suceso tan terrible cree que un simple niño humano pueda atravesar al punto de requerir de su ayuda?

—«Si supieran…»—pensó Gabriel, que la había ocultado a todo el mundo (incluido su hermano Michael) que aquel niño al que había ayudado a nacer por las fuertes oraciones de su madre era el Sekiryuutei actual. Podía sonar ilógico; pero no quería que el pequeño Issei se viera obligado a convertirse en un Caballero Templario de la Iglesia. Quería que, si quería unirse a una Facción, lo hiciera por voluntad propia. No porque un montón de adultos paranoicos así lo quisieran.

—No nos deja opción, Lady Gabriel —dijeron los Ángeles con miradas desafiantes—. ¡Cortaremos su señal y traeremos todo su papeleo hasta acá!

—¡No! —gritó Gabriel, llena de un miedo que no sintió ni siquiera cuando se enfrentó a los Maous en la Gran Guerra de las Tres Facciones—. ¡Retrocedan, Demonios! ¡Nada en el mundo hará que deje de observar a mi pequeño Issei-kun! ¡Cuando nació juré siempre velar por él, y si para cumplir esa promesa tengo que liberar las bendiciones que Padre me ha dado, PUES QUE ASI SEA!

—Nos no deja otra opción entonces, Lady Gabriel —dijeron una vez más los Ángeles en son amenazante, incluso aunque la gran mayoría parecía que estaba conteniendo las ganas de hacerse en los pantalones. No por nada Gabriel tenía el nivel de poder de un Dios y era uno de los Cuatro Grandes Serafines del Cielo—. ¡Llamaremos a la hermana Griselda y le contaremos que no quiere hacer el papeleo y que por eso San Pedro no puede dejar entrar a la gente al Cielo!

—¡No importa! —gritó Gabriel, lágrimas en sus ojos al imaginarse el tremendo regaño que le iba a meter su fiel y más reciente seguidora/amiga. ¡Pero su pequeño Issei-kun lo valía! ¡Él, sus adorables ojos, mejillas y sonrisa lo hacían!

—«Padre santísimo, ¡sus niveles Brocon son más de nueve mil!»—pensaron los Ángeles en shock al escuchar aquello, minutos antes de verse envueltos en una gigantesca marejada de agua y luz que detonó en una gran explosión.

BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM.


«¿Hmn? —Issei miró con curiosidad como un destello aparecía repentinamente en el cielo mañanero—. ¿Una estrella fugaz?»

—Aquella Arcángel me consoló y me ayudó a lidiar con la muerte de mis padres—dijo Nicolás, haciendo que la atención de Issei regresara hacia él—. Me dijo que ellos estaban allá arriba deseando que fuera muy feliz y que hiciera lo que quisiera sin preocuparme; que se arrepentían de haber muerto y haber pasado todos los días discutiendo. Me hizo olvidar todas mis preocupaciones y abrió mis ojos ante el mundo.

—¿Le abrió sus ojos? —repitió Issei con confusión.

—Aunque era solo un niño, de repente entendí más de lo que los adultos entenderían —explicó Nicolás—. Fue algo muy sencillo: comprendí lo que era sufrir y lo que era ser consolado. Entendí entonces que los bienes materiales eran inservibles y que nada podría igualarse al amor y el cariño. Supe, incluso aunque aquella Arcángel no me lo había dicho, que mi labor era esparcir esa verdad por todos los rincones del mundo; que debía convertirme en obispo y hacer que todas las personas entendieran la importancia de dar… Y como consecuencia, recibí el don de los milagros.

—Verá, Issei-sama —dijo Christmas Eve al notar su mirada confundida—, existe un tipo especial de arte en la Iglesia basada en la fe hacia el Dios de la Biblia: las Artes Sagradas. La mayoría son los principios cristianos famosos como son el Rito de Bautismo y el Rito de Confirmación u oraciones descritas en la Biblia que funciona como hechizos; pero existe algo mucho más sencillo, aunque también mucho más difícil de obtener: la capacidad para tomar un poco del poder del Sistema del Cielo para obrar milagros. En pocas palabras, Taumaturgia, el arte de realizar milagros.

—Sí —concordó Nicolás—. No hay palabras que puedan explicarlo: sencillamente son «milagros». Rezándole al Señor, podía curar a los heridos y los enfermos. Orándole al Señor, podía hacer que las aguas se calmaran. Pidiéndole al Señor, podía hacer cosas que mucho confundirían con Magia. Fue por ese don que muchos me alabaron como un Santo viviente, haciendo que mi nombre fuera esparcido por todo Occidente… y también haciendo que me convirtiera en Santa Claus.

—¿A qué se refiere? —cuestionó Issei, supremamente interesado. No todos los días podías escuchar la historia de Santa Claus de boca del propio Santa Claus.

—Es un poco… difícil de explicarlo —dijo Nicolás de manera dudativa—. Veras, existen muchos rituales relacionados con el último mes del año y festividades que honran las cosechas con regalos y tiempo hogareño. Las Saturnalias romanas y el Yule escandinavo son buenos ejemplos de eso. Por eso, podrías decir que a medida que la palabra del Señor se iba extendiendo, tales tradiciones terminaron metamorfoseándose en la Navidad actual. La razón de que yo de todas las personas terminara volviéndome un icono de tal festividad es algo que incluso yo desconozco; pero como resultado toda la fe de esas personas ahora se dirige hacia mí, dándome fuerzas que ningún mortal normal podría tener. Por eso es que he podido vivir más de mil años a pesar de ser humano. No soy literalmente inmortal; pero mientras las personas me recuerden, no voy a morir nunca de vejez. Me mantendré con vida mientras haya personas que me necesiten.

—Eso es… ¡Increíble! —gritó Issei, impactado. ¡Nicolás-oji-san era extremadamente increíble!—. Pero no has respondido a mi pregunta inicial—dijo luego de unos segundos, llevando la conversación de vuelta hacia su pregunta acerca de que hacia Nicolás en Japón en medio de fechas festivas.

—Yo... A veces, incluso aunque no sea Navidad, yo ayudo a los niños que se sienten tristes y desamparados —explicó Nicolás, su cara de repente tornándose algo triste—. Existen muchos niños sin hogares y también muchos orfanatos ineficientes y poco acogedores, así que cuando me encuentro un huérfano, no puedo evitar el que mi corazón se conmueva, y termino llevándome esos niños a mi aldea…

—«¿Aldea?»—se preguntó Issei.

—… donde los cuido con la ayuda de mi esposa —continuó Nicolás, ignorante de las dudas de Issei—. En mi aldea, todos los niños son felices y viven en armonía. El poder de la Magia de la Navidad les permite vivir ocultos del mundo de los adultos y la maldad, y también les permite tener todo lo que puedan necesitar. Siempre que crean en la Navidad, serán felices, y los niños que ayudo siempre creen en la Navidad incluso aunque se vuelven adultos…. Los que se vuelven adultos, por cierto —añadió al ver la mirada curiosa de Issei—, a menudo deciden volverse mis ayudantes, ya sea ayudándome con la labor de la Navidad, a administrar mi aldea o sirviendo como padres de niños como lo fueron ellos. De esta manera, todos son felices.

—¿Y entonces cual es el problema de ese enano de orejas puntiagudas? —cuestionó, sin entender porque Besnickel parecía llevarse tal mal con Nicolás si el mencionado aparentemente lo había salvado de las calles.

—Besnickel… Besnickel es un caso especial —dijo Nicolás con profunda tristeza—. Primero que nada, ¿sabes lo que es un Dokkálfr?

En respuesta, Issei miró a Christmas Eve en búsqueda de una explicación.

—Un Dokkálfr, Issei-sama, es un Elfo Oscuro —explicó su sensei ante su mirada—. Empecemos desde lo básico. Primero están los Álfar, que son los Elfos normales. Ellos descienden de los Vanir, Dioses Nórdicos de la Naturaleza, y de las Hadas. Estos Álfar a veces también son conocidos como Ljusálfar, que quiere decir Elfos de la Luz, puesto que la mayoría de estos seres tienen pelo rubio, ojos azules y piel blanca de tono brillante, aunque no siempre todos tienen porque ser así.

—Luego, mocoso, vienen los Dokkálfar —se entrometió Elmenhilde, que llevaba rato guardando silencio—. Estos tienen una historia muy peculiar respecto a su origen. Sucede que los Dokkálfar son descendientes de los Dvergar, los Enanos de la mitología nórdica, y una cierta Diosa de nombre Freya.

—¿De una sola Diosa? —se cuestionó Issei, sin entender muy bien cómo podría eso funcionar.

—Es una historia algo complicada —dijo Christmas Eve, echándole una mirada enojada a Elmenhilde por meterse en la conversación—. Sucede que Freya es alguien muy… obsesiva en lo que respecta a las cosas brillantes. Ama las joyas y las cosas preciosas como nada en el mundo, y es capaz de perder el juicio cuando ve algo que le llama atención. Normalmente, ella lograba a duras penas mantener ese rasgo de su persona bajo control; pero luego de ciertas circunstancias relacionadas con al abandono de su marido, ella se volcó de lleno en las joyas y todo lo que las llevara. Por eso, naturalmente, terminó haciendo negocios con los Dvergar, la mejor raza mortal de los nueve mundos en lo que a las artes de la artesanía y la forja respecta.

—El problema es que los Dvergar son muy meticulosos y exigentes con los precios de sus productos —volvió a hablar Elmenhilde, ignorando la mirada mortal de Christmas Eve—. Al principio, le fue muy fácil a Freya pagarles debido a que era una Diosa; pero a poco los Dvergar se fueron impacientando y elevando de poco a poco sus precios y expectativas. Llegado un momento, no estuvieron satisfechos simplemente con pagos monetarios, y desearon algo más: desearon que como pago Freya fuera su esposa.

—¿Solo por unas joyas? —cuestionó Issei con incredulidad.

—La artesanía enana es la mejor de todos los nueve mundos —le respondió Christmas Eve, todavía mirando con enojo navideño a Elmenhilde—. Y además, Freya es una Diosa de la Belleza. Incluso aunque es una de las Diosas más jóvenes de la mitología nórdica y luce como si estuviera a finales de su adolescencia, cualquiera que la mirara se llenaría de un deseo sin fin. De hecho, para los Dvergar el que luciera como una adolescente fue simplemente algo fascinante y atrayente. No pregunte porqué. Dentro de unos años lo entenderá.

—¿O-okey? —asintió Issei con confusión.

—Regresando con la idiota de Freya… —interrumpió Elmenhilde, ganándose una mirada iracunda y no tan navideña de Christmas Eve—. Podrías pensar que ella rechazaría un pedido tan absurdo como ese; pero había sido abandonada por su esposa y además las joyas la enloquecían. Sin mucho miramiento aceptó las proposiciones; pero solo con una condición: el matrimonio solo duraría un día.

—Eso entonces no suena tan mal —opinó Issei, haciendo énfasis en «tan».

—Lo sería si no fuera porque lo que todos los Dvergar buscaban era la «luna de miel» —explicó Elmenhilde, haciendo que Issei se sonrojara un poco al entender lo que trataba de decir—. Y por supuesto, también buscaban hijos Semidioses, y como parte del trato habían hecho prometer a Freya que no trataría de alguna manera el evitar quedar embarazada. Freya entonces no tuvo otra opción más que aceptar, y con sus poderes divinos aceleró los desarrollos de sus embarazos para dar a luz el mismo día en que había quedado embarazada.

—Y como resultado, nacieron los Dokkálfar: los Elfos Oscuros —completó Christmas Eve—. Son llamados así porque la mayoría nace con piel oscura, aunque también son llamados como Svartálfar, que quiere decir «Elfos Negros».

—Eso suena tan pero tan racista —opinó Issei sin poder evitarlo.

—Los Álfar son muy racistas —explicó Christmas Eve—. Creen que son superiores a todas las demás razas, y consideran que todos los demás seres menos los Dioses y las Hadas son seres inferiores. Naturalmente, sienten mucho disgusto por los Dokkálfar, considerándolos como «insulsos perros mestizos que deshonran la noble sangre Álfar». Por eso es que los Dokkálfar y los Álfar siempre entran en conflicto cuando se ven.

—¿Pero eso que tiene que ver con ese tal Besnickel? —cuestionó Issei, incluso aunque una pizca de compasión nacía en su corazón al escuchar lo que decían sus senseis. Nadie merecía ser tratado como un ser inferior simplemente por algo como su sangre o su raza.

—Veras —contestó su pregunta Nicolás, su expresión llena de tristeza—, ser un Dokkálfar no es fácil. Ellos no nacieron por amor o incluso por pasión carnal. Ellos literalmente nacieron por un acuerdo. Para los Dvergar ellos son «inversiones» o «productos». Y no estoy muy seguro de lo que la Diosa Freya pueda sentir por ellos; pero supongo que no tiene sentimientos maternales, porque nunca en toda su inmortal vida vuelve siquiera a visitar a sus hijos a menos que necesite que ellos hagan algo por ella.

—Eso es… —Issei no tuvo palabras. Podía comprender un poco lo que esa Freya debía sentir. La forma en que le había «pagado» a los Dvergar era muy cercana a la prostitución. Un niño nacido de esa manera probablemente fuera algo… «Vergonzoso».

—«Pero aun así… »—pensó, incapaz de aceptarlo. Tal vez fuera porque su madre y su padre lo amaban, y también era consciente de la gran lucha que habían afrontado para poder traerlo al mundo; pero en su mente no podía tener cabida el que existiera una madre que no sintiera nada bueno por sus hijos.

—Y no es solo eso —continuó Nicolás—. Vivir con la indiferencia de una madre es difícil y saber que tu vida es producto de un intercambio comercial lo es aún más; pero los Dokkálfar hijos de Freya además siempre deben «demostrar su valía». Para sus padres ellos son meras inversiones. Los ven más como productos que como seres vivos. Esperan cuando mínimo que ellos «equivalgan a lo que han gastado» y hereden el talento enano para la artesanía y la magia propia de los Vanir: el Alf Seidr

—El Alf Seidr es un tipo de magia propia de los Vanir y sus descendientes. Con ella se puede manipular la naturaleza y la vida hasta cierto punto. Es algo parecido al Senjutsu; pero no se puede causar daño espiritual a los órganos internos y tampoco se puede manipular la vitalidad para nada mas aparte de curar —explicó Christmas Eve de manera breve al ver su mirada.

—El Alf Seidr es algo muy poderoso cuando es usado por un experto y también puede usarse de múltiples maneras no necesariamente relacionadas con la batalla —aportó Nicolás—. Por lo menos, a los Dvergar lo que les interesaba era usar el Alf Seidr para manipular la tierra y conseguir con facilidad una gran cantidad de minerales preciosos con facilidad. Si sus hijos no nacían con tal don, por lo menos esperaban que nacieran con el talento para la herrería.

—Adivinaré —dijo Issei, sintiéndose de repente muy incómodo por haber estado insultando a Besnickel—. Besnickel no nació con ninguno de esos dones.

Nicolás asintió, muy triste.

—No es como si fuera el único al que le pasa eso —aclaró—. No todos los Dokkálfar heredan el Alf Seidr Vanir o el talento Enano para la herrería. Algunos nacen con otras habilidades… El problema es que a los Dvergar solo les interesan esos dones, y ven como fracasos a los Dokkálfar que no tienen tales poderes. Esos «fracasos» entonces son tratados como parias, ni queridos por su padre o por su madre, llamados como manchas a la sangre por su primos elficos y siendo conscientes de que la razón de su existencia fue un mero intercambio comercial… En esas circunstancias, Besnickel naturalmente huyó del mundo de los Dvergar, Nidavellir, con dirección hacia nuestro mundo, Midgard, y vagó por las calles mientras también recibía el desprecio de los humanos a los que tampoco les gustaba su color de piel. Fue en esas circunstancias que yo me lo encontré y me lo llevé a vivir conmigo a mi aldea.

—No entiendo —expresó Issei con confusión—. Si usted lo salvó de las calles y le dio probablemente lo que nadie le ha dado, ¿por qué lo odia tanto?

Se arrepintió de inmediato de hacer esa pregunta cuando vio como una expresión de dolor sin fin aparecía en el rostro de Nicolás.

—Fue por mi culpa —le dijo con tristeza—. Me encariñé con él, y lo puse bajo mi custodia cuando pude haber hecho que algunas de las familias de la aldea lo criaran. Pensé erróneamente que le estaba haciendo un bien, y con mi esposa traté de darle todo el amor que le había sido negado. Y todo estuvo bien, hasta que cometí el peor de mis errores. Él con admiración me preguntó si podría ser como yo: si podía volverse Santa Claus. Probablemente solo quería hacerme sentir orgulloso; pero yo no quería ilusionarlo y solo le dije la verdad. Él nunca podría ser Santa Claus.

Nicolás guardó silencio por un momento, como repasando sus recuerdos de lo sucedido, solo para luego continuar.

—No le dije con ningún tipo de intención negativa. Ni siquiera yo entiendo que es lo que hay que hacer para «volverse Santa Claus». Solo estaba tratando de evitarle una meta que quizás fuera imposible… Pero creo que él no lo tomó así —Nicolás suspiró con tristeza—. En ese momento, miré su rostro y pude sentir como su corazón se partía en mil pedazos. Traté entonces de explicarme mejor; pero él no quiso escucharme y salió corriendo. Huyó de mi aldea haciendo uso de sus pocos conocimientos mágicos… Y desde entonces lo ando buscando para tratar de que vuelva a casa mientras mi esposa administra los preparativos navideños. Fue hace un tiempo que pude rastrearlo con exactitud y me di cuenta que estaba en este país. Vine hacia aquí y… bueno, lo demás ya deben saberlo. Me atacó con esas Bestias Mágicas con ayuda de ese gato que ni siquiera estoy seguro de donde salió.

—Ya veo —dijo Issei, guardando silencio por un momento, antes de tomar su veredicto—. ¡Tranquilo, Oji-san! ¡Te vamos a ayudar a que ese tarado de orejas puntiagudas te escuche y vuelva a casa, quiera o no quiera hacerlo!

—¿Eh? —Nicolás puso una expresión sorprendida.

—Verdaderamente que ese tal Besnickel ha pasado una vida muy trágica —asintió Issei, siendo consciente que la vida de Besnickel no había sido miel sobre hojuelas—; ¡pero eso no le da motivos para que trate como te está tratando! ¡Tú lo quieres como ninguno de sus padres lo ha querido! ¡No voy a permitir que por algo tan estúpido como un malentendido alguien tan noble como tú esté sufriendo mientras puedo evitarlo!

—El mocoso tiene razón —dijo Elmenhilde, poniendo una expresión reflexiva—. No sé muy bien lo que es criar a un niño; pero soy muy buena analizando a la gente. Tú amas a ese muchacho como si fuera de tu propia sangre, y él también debe quererte de la misma manera. Lo que pasa es que probablemente tocaste sin querer un punto delicado cuando le dijiste que no podría ser como tú, la persona que probablemente se ha ganado su admiración. Debe estar furioso y al mismo tiempo quiere demostrarte que te equivocas; pero es imposible que te odie de verdad… Haa. Es algo muy ridículo; pero de cierta forma cala en mí. No pienso permitir que haya disturbios por la rabieta de un mocoso, así que bueno, te tendré que ayudar.

—«¿No es que simplemente está conmovida y quiere ayudarla?»—se preguntó Issei mientras sonreía, pues las palabras de su sensei le demostraban que ella era toda una sentimental de noble corazón pese a lo que aparentaba.

Por su parte, la muy sentimental Elmenhilde lo miró como adivinando sus pensamientos. Su mirada prometía mucho dolor y sufrimiento, así que Issei se tragó su sonrisa mientras trataba de evitar temblar.

—Querer ganarse la atención de esa persona, ¿eh?... —murmuró Christmas Eve por su parte, antes de asentir y mirar a Nicolás—. Muy bien. De todas maneras Issei-sama se involucrará, así que no puedo quedarme sin hacer nada. Evitaré que te pase algo y estropees el orden mundial por accidente.

—¿Hmn? ¿A qué se refiere con eso? —preguntó Issei, sin comprender.

Nicolás suspiró ante su pregunta, pareciendo algo avergonzado.

—Como te dije, soy el centro de la Navidad. Literalmente soy el pilar central de la festividad y recibo un montón de energía de fe gracias a eso. Alrededor del 90% la mantengo siempre en uso para que mi aldea y las provisiones navideñas estén a salvo, y el resto lo uso para evitar envejecer y luchar. Si algo me llegara a pasar, habría un desastre con toda esa energía y podría pasar cualquier cosa. La principal, sin embargo, es que probablemente no vuelva a haber Navidad nunca más.

—¡¿Nunca más?! —repitió Issei, lleno de terror. ¡Eso era extremadamente horrible!

—Y es peor de lo que se imagina —aclaró Christmas Eve—.Existen muchos seres malvados que se alimentan de las emociones negativas, así que si la Navidad se acaba y los niños del mundo se llenan de desesperanza, pasaran un montón de cosas terribles. Para completar, es imposible saber lo que pase con la Magia de la Navidad. Tal vez una buena porción de ella vaya a manos de la esposa de Nicolás; pero el resto tal vez simplemente sea liberada repentinamente y destruya varios continentes en una gigantesca explosión.

—Pero no nos pongamos pesimistas —sonrió Nicolás de manera nerviosa—. ¿Quién estaría tan loco como para atacar a un pobre anciano que reparte regalos por todos lados?

—Mucha gente —respondió Christmas Eve con seriedad—. ¿O se te olvida acaso que una vez varias organizaciones malvadas trataron de atacarte mientras repartías regalos, causando un caos tan grande que me vi obligada a intervenir?

—«Así que de ahí se conocen… »—pensó Issei, viendo como Nicolás guardaba silencio.

—Mejor pongamos manos a la obra en lugar de parlotear tanto —opinó Elmenhilde, cruzándose de brazos—. Ese mocoso dijo que quiere derrotarte, probablemente para demostrarte que puede ser como tú. No puede andar muy lejos entonces, así que debemos buscarlo antes de que llame atención no deseada.

Asintiendo antes sus palabras (aunque también luciendo molesta mientras lo hacía), Christmas Eve alzó su bastón navideño, causando que un montón de mariposas con (sorpresa) colores navideños aparecieran. Era su clásica Magia de Observación con la cual, Issei sabía, ella podía observar y mirar lo que sus mariposas miraran, así como extender sus sentidos de detección mágica.

Por su parte, Elmenhilde también hizo algo parecido, solo que con murciélagos en lugar de mariposas. Issei pudo escucharla comentar con algo de diversión como ella murmuraba que por fortuna no había sol debido a las nubes de nevada, y que por eso no le molestaría tanto el mirar en tantas direcciones.

«No entiendo cuál es su molestia con la luz del sol. Ella no se debilita o sufre daños por ella como los Vampiros de los cuentos»—comentó Issei para sí mismo.

[Eso probablemente sea por su inmensa regeneración y poder —dijo Ddraig—. Pero de todas maneras debe ser algo dañino. Como si a nosotros, por ejemplo, nos obligaran a estar en una habitación llena de artefactos Dragon Slayer. Y creeme que el sentimiento de las armas Dragon Slayer no es nada agradable]

—«Entiendo»—asintió Issei, a la vez que agradecía el no haberse topado hasta el momento con ningún arma Dragon Slayer.

—Lo encontré —dijeron Christmas Eve y Elmenhilde al unísono, antes de echarse una mirada de odio mutuo y mirarse como diciendo: «¡YO LO ENCONTRE PRIMERO!»

—T-tele-transpórtenos entonces hacia él, C-Christmas Eve-sensei —tartamudeó Issei, temiendo que sus dos senseis se pelearan en verdad y hundieran todo Japón en el declive absoluto.

—Como usted diga, Issei-sama —le respondió Christmas Eve, mirando a Elmenhilde como diciéndole que le había salvado la campana.

Y así, Christmas Eve alzó su báculo y los tele-transportó a los cuatro en un destello de luz navideño


Y cuando la luz se disipó, Issei se encontró con que él, Nicolás y sus dos senseis se encontraban frente a lo que parecía ser un almacén abandonado, un sorprendido Besnickel viéndolos en shock con un Hatcat no tan sorprendido viéndolos con algo de diversión, aunque su mirada se tornaba de vez en cuando seria cuando veía a Christmas Eve y a Elmenhilde.

—Vaya —dijo el gato antropomórfico con una sonrisa—. Parece ser que Sally y sus amigos han vencido a los pequeños Zwarte Pieten. Creo que eso entonces pone el marcado para el equipo Santa.

—¡Callate, Hatcat! —le gritó Besnickel con enojo una vez que salió de su shock, no pareciendo muy contento porque su bando estuviera perdiendo.

Seguidamente, le echó una mirada ponzoñosa a Nicolás.

—¡Ni creas que has ganado, viejo! —gritó, molesto—. ¡Pudiste vencer a esos muñecos de basura; pero contra mí y Hatcat no podrás hacer nada! ¡Preparate para recibir la paliza de tu vida! ¡Voy a demostrarte quien es el que manda!

—¡Eso es lo que yo te digo a ti! —le gritó Issei al oírlo, dando un paso al frente—. ¡Ya Nicolás-oji-san nos contó todo, y creeme que lo vamos a apoyar en esta batalla! ¡Te llevaremos a tu casa en el Polo Norte así tengamos que atarte y meterte en un saco, enano!

Besnickel dejó de escuchado desde la parte de «Nicolás-oji-san nos contó todo»

—¿L-les contaste todo? —preguntó, mirando a Nicolás con horror mientras su rostro se ruborizaba, antes de que una expresión de enojo sin fin se manifestara en su cara—. ¡E-eso no lo te voy a perdonar nunca! ¡N-no tenías ningún derecho a contarle de mi vida a un montón de extraños!... ¡Hatcat! —Besnickel se dirigió hacia su gato antropomórfico—, ¡vamos con todo! ¡Voy a hacer que ese viejo chismoso se arrepienta por lo que ha hecho!

—Fuu —Elmenhilde resopló, evitando que Hatcat hiciera un comentario burlón—. ¿No crees que es tiempo para que dejes de hacer payasadas y malcriadeces, mocoso? Creeme que yo no soy como este viejo blandengue que tengo al lado. Si me haces enfadar, creeme que te daré las nalgadas que desde hace rato deberían haberte dado.

—Lo mismo digo —dijo Christmas Eve con elegancia—. ¿No lo sabias? Los niños malos no solo no reciben, sino que también son castigados por Santa y metidos en un saco hasta el próximo año. Si no cesas tus estupideces, creeme que estaré encantada de hacerte entender la Magia de la Navidad de un buen par de coscorrones.

—¡E-eso creen ustedes, viejas brujas! —gritó Besnickel con algo de temor mientras se agarraba el trasero y la cabeza, con su miedo incrementándose al ver como un aura oscura cubría tanto a Christmas Eve como a Elmenhilde por lo de «viejas brujas»—. ¡N-no les tengo miedo! ¡Sé que no puedo pelear contra ustedes; pero tengo un par de aliados que les darán una buena tunda en mi nombre!

Y diciendo eso, Besnickel hizo una señal con su mano, causando que dos Círculos Mágicos de Transporte aparecieran y revelaran a dos personas cuya aura demostraba una gran cantidad de poder, aunque de maneras totalmente opuestas.

El primero era un hombre de piel morena y un cuerpo extremadamente musculoso que una sencilla camisa y un pantalón como de hombre de las montañas apenas y lograban contener. Media poco más de dos metros, siendo ridícula y aterradoramente alto. Su pelo era de un tono castaño oscuro, teniendo un peinado corto cuyos mechones tapaban gran parte de sus ojos, con solo el derecho quedando el descubierto y develando un iris castaño. Tenía un rostro viril que estaba lleno de una fuerza masculina extrema, tan masculina que quizás hubiera quien se desmayara por atracción física y quien se desmayara por simple y llano terror al verlo. Era el tipo de hombre que parecía que había peleado en múltiples guerras a puñetazo limpio, aunque lo extraño era que tenía lo que parecían ser orejas de chacal sobresaliendo desde la parte superior de su cabeza.

El segundo era literalmente lo opuesto. En lugar de tener piel negra, su piel era blanca, con su rostro denotando una ascendencia japonesa. No era musculoso y su cuerpo era de una constitución algo delicada y flacucha, aunque también parecía algo tonificada, con túnicas oscuras de monje apenas y permitiendo discernir ese hecho. Su pelo y sus ojos era negros, como los de cualquier japonés común y corriente, aunque él no era un japonés común y corriente, pues era notablemente guapo, aunque más como un «niño bonito» que como un «hombre guapo», lo cual era aunado a su relativo juventud, que lo situaba como un joven a finales de preparatoria o a comienzos de la universidad. Podría decirse que era más del tipo carisma que del tipo músculos, un bastón ceremonial en su mano derecha enfatizando ese hecho.

Pero aunque probablemente habrías muchas féminas (y tal vez algunos hombres) que enloquecieran al verlos, su apariencia era lo menos importante para todos los presentes. Lo que llamaba la atención de todo el mundo era que ambos hombres despedían poder, con el joven japonés despidiendo algo que hizo que Issei se estremeciera.

[N-no puede ser —Ddraig dio una exclamación sorprendida—. Aunque es de muy bajo rango… ¿esto que siento es Divinidad?]

«¿D-Divinidad? —repitió Issei con un tartamudeo—. ¿Q-quieres decir que ese tipo es un Dios?»

[No exactamente —negó Ddraig—. Su Divinidad no es tan alta como para pensar en eso. Lo más probable es que sea un Semidiós como ese chico de orejas puntiagudas, aunque uno con mucho control sobre sus poderes y espiritualidad. Tal vez incluso uno que ha recibido poderes divinos de su padre]

«¿E-eso quiere decir que…?»

[Que será un rival muy peligroso] —contestó Ddraig, haciendo que Issei mirara con nervios al hombre japonés, a la vez que se preguntaba cual Dios Sintoísta podría ser su padre o su madre.

Notando su mirada, el hombre le sonrió. Hubo algo en esa sonrisa que hizo que Issei sintiera un extraño e instintivo cariño hacia él. Como si sintiera que aquel hombre era bueno y pensara que nada malo podría venir desde él; que tendría que escuchar y cada una de sus palabras si quería ser feliz.

—¡Tú…! ¡Asqueroso gusano!—dijo Christmas Eve con enojo, mirando al monje como si quisiera vaporizarlo mientras se paraba en frente de Issei como queriendo protegerlo—. ¿Te atreves a usar poderes de sugestión mental sobre Issei-sama?

—Solo estoy calmando a ese pobre niño —respondió el monje con calma, sonriendo con una elegancia irritante—. Se nota a leguas que la pecaminosa ignorancia de ese tal Santa ha calado hondo en él. Mi deber, naturalmente, es salvarlo de tal destino cruel.

—Esa forma de hablar… —Christmas Eve miró al monje con furia, aunque también con una inteligencia aterradora—. ¿Eres uno de esos asquerosos insectos del budismo?

—¿Insecto? —el monje ladeó su cabeza con sorpresa por un momento—. Vaya, parece ser que alguien necesita meditar para calmar su espíritu. Con gusto yo, que soy el Santo Miroku, te ayudaré a pacificar tus intenciones.

—«¿Miroku? —repitió Issei—. ¿Cómo el de Inuyasha?»

[Más bien, como el Santo japonés —le corrigió Ddraig, sonando un poco alarmado y sorprendido—. No estoy muy seguro; pero una vez escuché a uno de mis portadores hablar de él. Creo que es algo así como la re-encarnación de un Buda que salva a la gente que no puede alcanzar la iluminación por si misma]

—«¿Y eso es muy malo?»—se preguntó Issei sin entender.

[Si —asintió Ddraig—. Que esa popular imagen del gordo panzón no te engañe. Los Budas son oponentes aterradores contra los que no quieres meterte. Incluso la re-encarnación de uno debe tener un poder sin igual. De hecho, eso explica porque su cuerpo emite tanta Divinidad]

—¡Basta de hablar! —gritó Besnickel, haciendo que todo el mundo centrara su atención sobre él—. ¡Miroku, Christamentuck, encárguense de esas mujeres mientras Hatcat y yo peleamos contra el viejo y ese mocoso entrometido!

—Besnickel-kun, la violencia nunca es la respuesta para lograr tus métodos. Solo terminaras acumulando karma negativo —respondió Miroku ante sus palabras mientras negaba con la cabeza con desaprobación. Miró a Christmas Eve de manera seguida—. Dicho eso, esta mujer emite una vibra terrible. No me queda más opción que salvarla al mostrarle la gracia de Buda-sama… Trata de no obrar tan mal mientras no estoy —lo último se lo dijo a Besnickel.

Christmas Eve resopló ante sus palabras.

—Esperame un momento, Issei-sama —dijo mirando a Issei—. Hay un insecto al que tengo que mostrarle el poder de la Navidad.

Y tras que dijera eso, alzó su báculo navideño, invocando una luz que hizo que tanto ella como Miroku desaparecieran.

—Supongo que eso me deja con el grandulón —comentó Elmenhilde, mirando al gigantesco hombre de piel negra; Christamentuck, por lo que Issei le había escuchado decir a Besnickel.

—No quiero hacerte daño —aclaró el tal Christamentuck con una voz tan profunda que Issei se encontró mirándolo con admiración—. Mi rey me ha ordenado encargarme de ese anciano hereje que tienes a un lado; pero no me ha dicho nada de ti o de los demás. No me gustaría tener que lastimar a una niña, así que por favor apartate y dejame hacer mi trabajo.

—Tu preocupación es admirable —dijo Elmenhilde, sonriendo con sorna, pero también con aprobación—. Sin embargo, querido, que mi apariencia no te engañe. Creeme que si tú y yo tenemos una pelea, por mi será la última persona por que tendrás que preocuparte.

—No me dejas opción, entonces —contestó Christamentuck entonces, luciendo algo decepcionado y triste, pero también determinado—. En el nombre del rey más grande en la tierra, tendré que mostrarte el poder de este cuerpo que los mismísimos Arcángeles y el Señor Jesucristo han bendecido.

Sonriendo al oír eso, Elmenhilde hizo que su sombra se azara y la tragara tanto a ella como a Christamentuck, transportándolos hacia algún lado.

Eso dejó a Issei con Nicolás, Besnickel y Hatcat.

—¡Esta vez, viejo, nadie te salvará! —gritó Besnickel con emoción al ver que por fin estaban solos—. ¡Entre Hatcat y yo, te demostraremos que estas sobrevalorado!

—Haaa —Issei suspiró con irritación al oírlo, antes de darle una mirada al Nicolás que lucia conflictuado—. No te preocupes, Nicolás-oji-san. Sé que no tienes la voluntad suficiente como para pelear contra este enano, así que deja que yo le haga llegar a base de puñetazos el poder de tus lazos.

—Issei… —Nicolás lo miró, sin saber que decirle. No quería dañar a Besnickel; pero tampoco quería que ese pequeño niño al que acababa de conocer saliera lastimado por defenderlo.

—¡Con que vas a seguir metiéndote donde no te han llamado, ¿eh?! —gritó Besnickel con irritación, mirándolo como quien mira a un insecto particularmente molesto—. ¡Muy bien! ¡Si tanto quieres recibir una paliza, Hatcat y yo estaremos encantados de darte una como regalo adelantado de Navidad!... ¡Viejo! —Besnickel miró a Nicolás—, ¡ni se te ocurra irte a ningún lado o entrometerte en esto! ¡Esto es entre este mocoso y yo! ¡Espera tu turno para recibir tu propia paliza!

—¡Ya lo escuchaste, Nicolás-oji-san! —gritó Issei, conteniendo a duras penas su irritación—. ¡Este mocoso se ha pasado un montón con sus estupideces! ¡Es momento de que alguien lo haga entrar en razón! ¡Sé que tú lo quieres demasiado como para hacerlo, así que quedate ahí mientras yo me hago cargo! ¡Te prometo que trataré de no entregártelo con tantos moretones y contusiones!

Y tras gritar eso y recibir una mirada irritada de Besnickel como respuesta, Issei comenzó su batalla.


Apareciendo en un destello de luz navideña, Christmas Eve y Miroku dieron grandes saltos mientras se separaban en la dimensión de bolsillo que Christmas Eve había conjurado al basarse en un valle desolado.

—Aun estas a tiempo de sentarte y recibir la iluminación con tranquilidad —le gritó Miroku a Christmas Eve, solo para tener que esquivar una gigantesca explosión como respuesta—. ¡Muy bien! —gritó Miroku al ver eso—. ¡No es la primera vez que trato con pobres ignorantes como tú que desprecian a Buda! ¡Conozco métodos con los cuales puedo aliviar tu sufrimiento incluso aunque no lo quieras!

Y tras gritar eso, Miroku alzó su bastón ceremonial e hizo que un abanico japonés de papel apareciera en la mano que tenía desocupada (su mano derecha).

—¡Vuelen, mis creaciones! —gritó el monje mientras hacia un movimiento con su abanico, causando que múltiples aves de papel aparecieran y volaran con dirección hacia Christmas Eve. Se trataban de Shikagamis tradicionales conjurados por el poder del Origami.

Christmas Eve vio eso con desprecio. Ella simplemente alzó su báculo con tranquilidad, y conjuró una gigantesca tormenta de viento que hizo que los Shikagamis salieran despedidos de regreso hacia su dueño.

Miroku no sintió ningún tipo de alarma al ver eso. Con un simple movimiento de su bastón, los Shikagamis volvieran a ser simples trozos de papeles en lugar de aves de alas y picos más afilados que el acero puro. Fue entonces que, luego de hacer eso, Miroku presionó su bastón contra el suelo, e hizo que los trozos de papeles volvieran a formar una figura de Origami: una gigantesca flor de loto cuyas raíces salieron disparadas en contra de Christmas Eve con la intención de atarla.

Ante un ataque tan mundano, Christmas Eve ni siquiera se molestó en mostrar su desprecio. Simplemente alzó una mano y liberó un torrente de fuego en contra de la flor de papel, destruyéndola en segundos y haciendo que el torrente de fuego siguiera directo en contra de Miroku.

El Santo Japonés, ante eso, dio un gran salto y conjuró una gigantesca ave de papel, ave sobre la cual se montó y usó como vehículo para escapar a los cielos y evitar el ataque de Christmas Eve.

—Veo que eres una mujer de temperamento ardiente y venenoso —comentó Miroku desde los cielos, mirando a Christmas Eve con desaprobación—. Supongo entonces que mirar seres de tal actitud te permita abrir tus ojos a una nueva perspectiva.

Y tras decir eso, Miroku gritó:

—¡Kuchiyose no Jutsu! (¡Jutsu de Invocación!)

Y entonces, con una cortina de humo, ante Christmas Eve aparecieron seres muy extraños.

La forma más fácil de definir su cuerpo y cara era como la de un mono; pero sus manos y brazos eran extremadamente grandes, midiendo mucho más que incluso sus piernas y siendo usados para movilizarse sobre el piso en lugar de los mencionados apéndices. Como si eso no fuera lo suficientemente extraño, aquellas criaturas de casi dos metros de altura además tenían lo que parecían ser monedas por ojos.

—¡Saludad a los Dodomeki, seres impuros que se dejan llevar por la avaricia y siempre están bajo los efectos del sufrimiento de su propio pecado! —gritó Miroku, al mismo tiempo que los Dodomeki disparaban desde todos los ángulos posibles chorros de fuego y nubes de gases venenosos en contra de Christmas Eve.

La mencionada ni siquiera trató de defenderse ante aquel ataque. Simplemente lo recibió de frente y, para sorpresa de Miroku, tanto las llamas como los gases rebotaron como si fueran pelotas que golpeaban una pared muy sólida, regresando en contra de los Dodomeki, que en cuestión de segundos fueron reducidos a cenizas por sus propios ataques.

—Por esto es que ustedes, insectos budistas, son lo peor de lo peor —dijo Christmas Eve con desprecio—. Defiendes la idea de salvar a las personas y de no utilizar la violencia; pero no hay nada pacifico en este accionar. Mejor dicho: ¿qué hay de noble y benevolente en atacar a una figura que trae felicidad a todos los niños?

—¿Felicidad? —Miroku parpadeó—. ¿La obtención de efímeros bienes materiales es, según tus palabras, un medio por el cual los niños del mundo pueden obtener la felicidad? —aun montado sobre su ave gigante, Miroku negó n la cabeza—. ¡Pero cuanta ignorancia! El mero hecho de que digas esa clase de cosas demuestra que no puedes comprender la verdad del mundo… Pero tranquila. Abriré tus ojos ante la verdad de las riquezas.

Miroku alzó su bastón luego de decir eso. De repente, a su alrededor múltiples «riquezas materiales» aparecieron. Oro, diamante, perlas: ya fueran monedas, objetos hechos de tales materiales, o meros adornos, un enjambre de objetos que podrían llevar a los hombres a la fortuna de repente se manifestó en el cielo.

—La vida es como el oro —dijo Miroku, los materiales a su alrededor formando de poco a poco lo que parecía ser una gigantesca estatua gigante—: totalmente efímera y vacua. ¡Mientras más te empeñas en apagarte a ella, más se extiende tu sufrimiento!

Tras que Miroku dijera eso, la gigantesca estatua de riquezas materiales terminó de formarse. Era una especie de Oni de más de diez metros de altura y cuyas manos y pies podrían aplastar fácilmente a alguien como Christmas Eve de un solo movimiento.

—¡Ahora, es momento de que enfrentes el peso de tu propia avaricia!

Y tras que Miroku dijera eso, el Oni de diez metros aplastó a Christmas Eve con la palma de su mano igual que Buda castigando al Rey Mono.

Había que destacar por cierto que Miroku no había simplemente conjurado una gigantesca estatua. Había creado a la «manifestación de la vacuidad». En realidad, los materiales de aquella estatua eran simplemente inestables: minerales líquidos que solo por los poderes mentales de Miroku daban la impresión de ser sólidos. Si un ser humano —o simplemente un ser vivo— fuera golpeado por eso, naturalmente seria fundido por tales minerales y seria reducido a un estado simplemente horrible. Igual que sal o azúcar que se disolvía en el agua, pasarían a ser «nada» y a fusionarse con el Oni de diez metros.

Y esa era simplemente la lógica de las leyes de la física y la química. Como un ser de poderes divinos —una encarnación de un Buda—, Miroku podía manipular el espíritu y las fuerzas de vida incluso aunque no sabía Senjutsu o era un Dios en el sentido literal de la palabra. Gracias a eso le era posible salvaguardar el alma de los seres que morían bajo el peso de su Oni, literalmente encerrándolos en una gigantesca estatua y condenándolos a pasar ahí toda la eternidad.

Podía sonar duro; pero los ignorantes que despreciaban la salvación de los Budas debían sufrir tal castigo para comprender sus propios errores y alcanzar la salvación.

«¡Los que rechazan el credo de Buda renacerán en el mundo de los Demonios como penitencia!». Algo tan sencillo como eso.

Después de todo, pensaba Miroku, quizás pasar unos cuantos años como un objeto material le enseñara a esa mujer la vacuidad de su propia existencia.

El problema era que Miroku no sabía el tipo de mujer contra el que se estaba enfrentando.

—¿El peso de mi propia avaricia? —debajo de la palma del Oni dorado de diez metros, se pudo escuchar para shock de Miroku la voz de Christmas Eve—. ¡Ja! ¡Cuánta estupidez! ¿No es más bien el peso de tu propia arrogancia?

Y entonces, para impacto de Miroku pasó algo sencillamente inaudito: su gigantesco Oni dorado de repente pasó a convertirse en un gigantesco Oni azul. Es decir, en lugar de oro, el cuerpo del Oni dorado pasó a ser de hielo desde la palma de la mano desde la cual se presumía Christmas Eve estaba siendo aplastada.

Y luego…

CRASH.

El gigantesco Oni explotó en cientos de copos de cristal helado que salieron disparados como una tundra en contra de Miroku, que no pudo hacer nada para evitar ese ataque y fue mandando a volar junto a su ave de papel en contra del suelo.

Viendo eso, Christmas Eve analizó por un momento lo que acababa de pasar.

—«¿Poderes de oro y demás materiales preciosos en un Buda que se hace llamar Miroku? —se preguntó, haciendo memoria por un momento—. En base a eso, solo puede existir un Buda que haya sido su encarnación pasada: el Buta Hotei… Pero eso es ilógico e irracional. Para empezar Hotei es uno de los Siete Dioses de la Fortuna de Japón y es una existencia bondadosa que jamás se prestaría a atacar a Santa Claus. Luego está el caso de que este insecto no podría ser un avatar de Hotei sin que nadie se hubiera dado cuenta. Los Dioses de la Fortuna son casi todos Dioses extranjeros, y los Dioses Shinto siempre vigilan a esa clase de Dioses… Y además la existencia de este tal "Santo Japonés Miroku" de por si es demasiado incierta. No estoy segura si en primer lugar haya existido una persona con tales atributos, y aunque lo hubiera hecho, ¿cómo y por qué se terminaría aliando con un niño tonto para causar caos?»

Los pensamientos de Christmas Eve fueron interrumpidos cuando repentinamente múltiples aves de papel fueron en su contra para atacarla, solo para ser incineradas por un poderoso ataque de fuego.

—Tu empeño en persistir en el camino de la ignorancia es irritante —comentó Miroku apareciendo a unos cuantos metros mientras flotaba en la clásica pose de meditación de Buda, su cuerpo rodeado de una extraña luz purpura. Destellos dorados podían verse en las partes de su cuerpo que Christmas Eve había atacado, minutos antes de que tales heridas sorprendentemente no muy profundas se cerraran como por arte de magia.

Por supuesto, eso no tenía ninguna lógica. Los Budas re-encarnados no eran Dioses en el sentido literal de la palabra: en el credo de Buda, el Buda re-encarnado que predicaba hacia la iluminación —un Bodhisattva— se auto-condenaba a si mismo al sufrimiento de los mortales; es decir, a volver a obtener un mísero cuerpo humano.

Y los cuerpos humanos no eran muy resistentes. Había excepciones y los seres con sangre sobrenatural eran naturalmente mucho más fuertes que un humano normal; pero la mayoría de los Budas (Miroku entre ellos) no eran guerreros. El Buda Gautama y el Buda del Sándalo eran existencias que en su meditación había dominado las artes corporales de la auto-defensa al mismo nivel de los Dioses; pero de nuevo, Miroku no era ellos. Recibiendo un ataque como el que Christmas Eve le había lanzado, debería haber muerto o cuando mínimo haber recibido muchas heridas.

¿Por qué no pasó eso, entonces?

Christmas Eve sabía la respuesta

—«Sri Maha Bodhiya —dijo, mirando a Miroku sin mucha preocupación—. La verdad universal de la figura iluminada que se ha vuelta una con el universo. Un don de auto-salvación de uno que se prepara para combatir los males del hombre, y que reduce toda forma de ataque enemigo al mismo tiempo que cura al poseedor en base a su energía mágica»

Una habilidad aterradora que le permitía a un humano endeble resistir ataques que no debería poder resistir.

Pero no una habilidad que preocupara mucho a Christmas Eve. La Sri Maha Bodhiya era una habilidad que se basaba en el nivel de existencia del propio usuario. Miroku aparentemente no tenía un grado de iluminación muy alto, porque de lo contrario no habría ni siquiera salido volando por el ataque que Christmas Eve le había lanzado.

«Y no es como si ese ataque hubiera llevado todo mi poder»—pensó Christmas Eve sin mucha preocupación. Ni siquiera se había esforzado para congelar al Oni dorado. Podría decirse que había sido un ataque para probar las defensas del rival: un «saludo».

—Al parecer, deberé tomar medidas muchos extremas para mostrarte las enseñanzas de Shakyamuni-sama —dijo el Miroku flotante, antes de hacer que su abanico de papel flotara por encima de él y liberara oleadas de viento de las cuales cientos de Shikagamis con formas de ave salieron disparados en contra de Christmas Eve. Al mismo tiempo, debajo de los suelos todos los escombros de tierra que se habían formado como consecuencia de los ataques tanto de Miroku como de Christmas Eve fueran levantados por la misma luz morada que hacía a Miroku flotar —una manifestación de los poderes mentales del mencionado—, solo para luego convertirse en metales preciosos y tomar la forma de estatuas de tigres y leones que se abalanzaron con rapidez sobre-humana en contra de Christmas Eve, creando así tanto un asedio terrestre como un asedio aéreo que no daba ninguna posibilidad de escapatoria.

Christmas Eve ni siquiera necesitaba una posibilidad de escapatoria. Mejor dicho: incluso aunque podría crearla, ni siquiera se molestó en buscarla. Ella simplemente se quedó parada ahí, recibió los ataques tanto de los Shikagamis como de las estatuas, y vio como tales creaciones inanimadas rebotaban en contra de su persona sin siquiera hacerle un rasguño, solo para luego deshacerse en múltiples trozos de papel o metales preciosos al recibir devuelta el impacto de su propios ataques.

El resultado fue que Christmas Eve terminó rodeada de un gigantesco círculo de papel y metales preciosos, generando una escena hermosa digna de una pintura.

—Sorprendente. Esta escena solo me demuestra que también posees algún tipo de poder defensivo —dijo el Miroku flotante con una calma inaudita—. Pero tu confianza en un don material como ese te ha enceguecido. Ahora estas en la palma de mi mano.

Y tras decir eso, Miroku hizo aparecer su bastón ceremonial en la palma de su mano derecha, y golpeó el aire con el extremo inferior de él como si todavía se encontrara en la tierra.

— Nirvana Sadayatana: Osoji no Joya no Kane —fue lo único que se escuchó antes de que se diera lugar a un monumental ataque.


Elmenhilde no era Christmas Eve. No era una maestra en el arte de crear dimensiones de bolsillo; pero podía defenderse muy bien en tal arte. Era algo natural, tomando en cuenta todos sus años de vida como una existencia cuyo poder podía remodelar la geografía del mundo. Por lo menos, con toda su experiencia en batallas, Elmenhilde creía que las dimensiones del bolsillo que creaba podían aguantar la liberación completa de todo su poder… o al menos eso esperaba, ya que había pasado un buen tiempo antes de que siquiera tuviera que ponerse seria en una pelea.

Y aunque sonara arrogante, Elmenhilde no creía que aquel grandulón pudiera hacerla ponerse seria, por más poder que su presencia emitiera.

Por eso, apareciendo en un valle desolado donde no había obstáculos para ocultarse y donde todo estaba oscurecido por la gracia de un escenario nocturno (el tipo favorito de escenario de Elmenhilde, que era una Mujer Vampiro), Elmenhilde no hizo algo como destruir a su rival de un poderosísimo golpe sorpresa apenas y empezando el combate. No era una idiota que despreciaba esa clase de estrategias; pero si era una maniaca de las batallas que prefería divertirse al dejar trascurrir el combate siempre y cuando la situación se lo permitiera.

En pocas palabras, Elmenhilde era la clase de mujer sádica que jugaba con su comida minutos antes de comérsela. Por eso era que a propósito emitía una impresión descuidada para analizar el tipo de oponente al que se enfrentaba.

Y ese tipo de análisis en esa ocasión le dijo a Elmenhilde que se estaba enfrentando a un oponente de corazón noble. El tipo de tarado contra el que odiaba enfrentarse.

—¿No atacarás? —dijo Elmenhilde mientras se cruzaba de brazos, su mirada centrada sobre el gigantesco y musculoso hombre negro que era Christamentuck, quien parecía no querer aprovechar las cientos de abertura que había creado intencionalmente.

Ante su pregunta, Christamentuck negó.

—Lo diré una vez más. No me gusta atacar a los niños o a las mujeres. Las circunstancias en las que tú te has empeñado en oponerte a la voluntad del Señor te han vuelto mi enemiga; pero aun así este cuerpo no irá en contra tuya de manera activa. Solo me defenderé y acabaré con esto tan rápido como pueda.

—«Que irritante»—pensó Elmenhilde con molestia. Detestaba enfrentarse a gente noble. Le daba un mal sabor de boca cuando comenzaba a torturarlos de maneras sangrientas. Por un momento se preguntó si debía cambiar de forma a un ser monstruoso solo para matar esa «caballerosidad» del hombre que tenía en frente suyo; pero algo le dijo que no serviría de mucho. Al fin y al cabo, sus rasgos hacían extremadamente obvio que era una Vampiro, un ser de las tinieblas, y aquel hombre al parecer seguía pensando en ella como si fuera una simple niña humana.

—Muy bien —dijo Elmenhilde, descruzándose de brazos mientras se decidía a tomar por primera vez en un combate la ofensiva desde el inicio—. ¡Veamos si no te arrepientes de tu decisión!

Y tras decir eso, Elmenhilde desapareció en un flash, un boom sónico generado por su movimiento siendo lo único que daba a entender que no se había tele-transportado.

Luego, moviéndose a la velocidad del sonido, Elmenhilde dio un jab en donde centraba toda la potencia del movimiento de su cuerpo en contra del estómago de Christamentuck en un ataque de proporciones meteóricas que haría que cualquier ser humano fuera reducido a una pupa sangrienta. Mejor dicho: un Demonio de Clase Alta moriría si llegaba a recibir de frente aquel simple puñetazo que Elmenhilde acababa de lanzar.

Christamentuck, sin embargo, atrapó con la palma de su mano el puñetazo de Elmenhilde como si estuviera acostumbrado a esa clase de ataques.

—Impresionante —alabó Elmenhilde—. Pero veamos si puedes mantener este ritmo.

Y a continuación, Elmenhilde le lanzó un uppercut a Christamentuck con la mano que tenía desocupada. Si se tratase de un humano normal, no solo su mandíbula sino toda su cabeza saldría volando solo por el roce del lindo puño de la Vampiresa de apellido Dráculea.

Christamentuck, sin embargo, volvió a atrapar el puño de Elmenhilde casi como si no fuera la gran cosa.

Eso no frustró para nada a Elmenhilde, de hecho…

… la emocionó.

Con un rápido movimiento de pies, Elmenhilde le hizo un barrido a Christamentuck con la intención de tumbarlo, con un rápido salto del hombre de dos metros evitando tal ataque. Pese a no lograr tumbar su rival, Elmenhilde dio una breve victoria al abrir una brecha momentánea con la cual logró separar sus puños de las palmas de su rival, solo para entonces lanzar un gancho en contra de las costillas de su oponente, quien, de nueva cuenta, trató de detener aquel con la palma de una mano.

Sin embargo, eso solo fue al primer instante, porque apenas hizo el amago de realizar tal movimiento, Christamentuck cambió repentinamente de opinión, y detuvo el puñetazo de Elmenhilde con su propio puño, creando así una gigantesca onda de choque que creó un enorme cráter alrededor de los dos contrincantes.

—Vaya, tienes buenos instintos —sonrió la Vampiresa, su puño todavía en contacto con el de su oponente—. Si hubieras vuelto a hacer el mismo movimiento, habrías terminado rotundamente mal.

Y eso fue lo único que dijo Elmenhilde antes de comenzar un asalto brutal en contra de Christamentuck a una velocidad superior a la del sonido.

Primero fue una rápida sucesión de puñetazos del tipo jab y cross: el clásico «uno-dos» en donde primero se asestaba un puñetazo y luego con el brazo que quedaba atrás se trataba de asestar otro golpe en rápida sucesión. Una estrategia que sonaba muy sencilla, pero que realizada por Elmenhilde era como un flash donde sus puños se movían como mini-meteoritos, mini-meteoritos que fueron contrarrestados por Christamentuck con su propio serie defensiva de «uno-dos».

Luego, mientras su oponente contrarrestaba su serie de puñetazos con sus propios puños, Elmenhilde lanzó una mortal patada en dirección en contra del estómago de su rival, quien con una agilidad admirable puso sus brazos en forma de «X» en frente de su estómago, defendiéndose así de la patada de Elmenhilde que, sin lucir molesta por eso, hizo un rápido movimiento con su propio cuerpo que la hizo lucir como si fuera un trompo, antes de dar un salto y asestar una patada ascendente en contra de Christamentuck, quien no pudo hacer la gran cosa para defenderse de tal movimiento y recibió la patada de Elmenhilde sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

La cuestión es que, en lugar de salir volando por el cielo como si fuera un misil, Christamentuck simplemente fue levantado unos cuantos centímetros del suelo mientras el puñetazo capaz de destruir el cráneo de un Demonio de Clase Alta no parecía hacerla la gran cosa.

Y eso, de nuevo, era algo muy sorprendente.

—¿Siquiera eres humano? —comentó Elmenhilde con diversión, retrocediendo un par de metros de un sencillo salto—. Mis puñetazos deberían, cuando mínimo, romperte los nudillos, y sin embargo luces tan fresco como yo. Mis patadas deberían causarte contusiones severas, y sin embargo, no pareces recibir mayor daño del que se puede esperar de un ataque humano. Es algo simplemente inaudito. ¿Se puede saber de qué está hecho tu cuerpo?

—Mi cuerpo es el Templo del Señor —respondió Christamentuck—. Mis huesos, tendones, brazos y piernas son instrumentos del Santísimo: armas tan afiliadas como la más poderosa de las Espadas Sagradas. No importa de lo que se trate, mientras mi fe persista puedo recibirlo de frente sin recibir mayor daño.

—Ya veo —dijo Elmenhilde, comprendiendo—. Eres un Santo que ha recibido una Bendición Divina, ¿no es cierto? Igual que ese hombre de los Van Hellsing, de humano ahora solo tienes el nombre.

Christamentuck asintió.

—Al nacer los Arcángeles bendijeron mi nacimiento y luego cargué al Santísimo en mi espalda. Gracias a todo eso y a lealtad que tengo a mi rey, el Señor Jesucristo, he recibido la Gracia Divina de las Tres Coronas de manos de los Arcángeles y puedo luchar como si fuera el mismísimo Profeta Israel.

—«¿Hmn? —Elmenhilde reflexionó ante sus palabras—. El tipo de existencia del que me habla…»— miró a Christamentuck—. Tu nombre… Tu verdadero nombre es Menas o Christoforos, ¿no es así?

Christamentuck volvió a asentir.

—Ambos son nombres que alguna vez en el pasado utilicé. Ahora, sin embargo, la voluntad del Señor ha dictado que responda al nombre de Christamentuck.

—¿Y la voluntad del Señor también ha hecho que te crezcan un par de orejas de perro en la cabeza? —cuestionó Elmenhilde con diversión.

—Yo… No estoy seguro de eso —dijo Christamentuck con algo de duda—. Pero no son orejas de perro. Son orejas de chacal. Y si la voluntad del Señor es que la lleve, con orgullo las llevaré.

—Eres un niño muy divertido —dijo Elmenhilde en respuesta, sonriendo, incluso aunque por dentro pensaba otra cosa—«Así que San Menas y San Christoforos, ¿eh? Sé que no miente; pero esto es simplemente inaudito. Ambos Santos murieron hace muchísimo tiempo a manos de aquellos que odiaban a los cristianos. Para que él esté aquí… ¿Cómo es exactamente posible? La Copa del Árbol de la Vida está en manos de esos niños Tepes y no creo que ningún Dios de la Muerte se haya molestado en traer a la vida a un Santo cristiano. Y tampoco siento ningún signo de Nigromancia en su persona… ¿Exactamente qué es lo que está pasando aquí?»

Mirando al Christamentuck que no hacia ningún movimiento para atacarla, Elmenhilde negó con la cabeza.

—«No importa»—se dijo, para luego mirar a Christamentuck—. Ya que me has dicho tu nombre, es hora de que me presente. Soy Elmenhilde Karnstein Dráculea, la Princesa Vampiro de la Luna Roja. Un ser que para tu religión es igual de pecaminoso que el Anti-Cristo… Con eso dicho, ¿no levantaras tu Puño Santo a su máxima potencia, oh Santo de la Devoción?

Christamentuck negó.

—Ya sabias que eras una Vampiro; pero eso no cambia nada. Tú también, así sea de forma indirecta, eres una creación del Señor. Si fueras un monstruo ruin y perverso sería distinto; pero ante mí solo está una niña y una dama que simplemente ha tomado el camino equivocado.

—¿Camino equivocado? —Elmenhilde resopló—. Niño, cuando naciste por allá en los años 200DC yo ya tenía unos cuantos milenios a mis espaldas. Te falta mucho para decir que he ido «por el camino equivocado»… Mejor dicho: ¿se puede saber porque un Santo cristiano defensor de los niños quiere hacerlo daño a Santa Claus?

—Porque es la voluntad del Señor —respondió Christamentuck con simpleza, haciendo que Elmenhilde tuviera un tic en el ojo.

—¿Y si tu Señor te pidiera que realizaras el pecado del suicidio, lo harías con mucho gusto?... Mejor ni me respondas —dijo Elmenhilde luego de unos segundos—. Ya recordé la forma en como moriste. Eres un cabeza hueca que no puede dañar a los inocentes pero que se lanza de cabeza a los conflictos si piensa que ese es el mandato divino… Supongo que simplemente debo disciplinarte y mostrarte que estas obrando mal como si fueras un niño.

Y tras decir eso, Elmenhilde se volvió a lanzar a la carga.

Pero esta vez fue diferente. Sabía que su oponente era extremadamente resistente, así que… se lanzó como si tuviera la disposición de matar. Fue en serio.

Y el cambio fue abrumador.

Un flash y de repente estuvo en frente de Christamentuck lanzando un puño que el mencionado a duras penas logró repeler. Otro flash y apareció a espaldas del mencionado Santo lanzando una patada descendente en contra de su espalda, haciéndolo retroceder unos cuantos centímetros. Un último flash y Elmenhilde lanzó un puñetazo directo a la cabeza de su rival, solo para que esta respondiera también con su propio puñetazo: un puñetazo que hizo retroceder ligeramente a Elmenhilde.

Un puñetazo que quemó el puño de Elmenhilde.

—¿Hmn? —Elmenhilde vio su puño, que estaba negro como sub-producto de las quemaduras, como si fuera la octava maravilla del mundo, su herida curándose a velocidades simplemente anormales—. ¿Poder Sacro?

—Lo siento —se disculpó Christamentuck, antes de que su mirada se volviera seria—. El Señor me ha dado una misión, y eso está ante todo. Si no voy en serio, creo que cuando mínimo me romperás todos los huesos. Perdoname por esto; ¡pero acabaré el combate de un solo golpe!

Y diciendo eso, el cuerpo de Christamentuck brilló de tal manera que la piel de Elmenhilde empezó a desprenderse ligeramente igual que si fuera una dama enfermiza que había pasado demasiado tiempo bajo el sol.

—¡En el nombre del Señor! —gritó, lanzándose contra Elmenhilde como si fuera un flash, para luego clavar su puño en contra de su estómago—. ¡AMEN!

BOOOOMMMM.


Antes de que Issei pudiera realizar cualquier movimiento, sus rivales se adelantaron; más en específico, Hatcat se le adelantó.

—¡Comienzo de la función de circo! —gritó el gato antropomórfico con una sonrisa, levantando su sombrero y haciendo que una siluetas surgieran desde la parte inferior de él—. ¡En la ocasión de esta semana, le lección de Hatcat, mis niños, será de los números y las operaciones! ¡Vamos a ver si las recuerda tan bien como yo! ¡Para empezar, son nueve números básicos… aunque quizás haya otros que piensen lo contrario, jo, jo, jo!

Y con ese tremendo discurso que Issei encontró totalmente sin sentido, nueve Bestias Mágicas con un leve parecido a leones gigantes aparecieron en frente de Hatcat mientras miraban a Issei con hostilidad.

—«¿Solo nueve?»—se preguntó Issei, recordando como Hatcat había podido crear todo un aluvión de Bestias Mágicas hace un rato.

[No te confíes, compañero —le aconsejó Ddraig—. Si el número es menor, es porque ha concentrado más esfuerzos en ello. Será mejor que no bajes la guardia… Sobre todo porque ese gato me da muy mala espina. Tengo una ligera sospecha respecto a los poderes que está usando]

—«Entendido»—dijo Issei de manera sencilla, no teniendo el tiempo suficiente para preguntarle a Ddraig a lo que se refería.

Miró entonces a los nueve leones y decidió su curso de acción. ¡Iba a acabar con ellos de un solo golpe!

—¡Dragon Shot! —gritó, concentrando una buena parte de su poder mágico, y creando una esfera que luego lanzó en contra de los leones cuando estos se abalanzaron en su contra.

El resultado fue una explosión que mando a volar a los leones y los dejó muy malheridos.

… O eso fue lo que Issei pensó, porque los leones, que ciertamente lucían muy mal, de repente se partieron a la mitad, duplicando su número.

—¿Qué…?

—¡Clase básica de operaciones, Sally! —dijo Hatcat con diversión al ver su sorpresa—. ¡Cuando añades algo, estas sumando, y cuando añades algo muchos veces estas multiplicando! ¡Mientras más heridas les añadas a mis nueves leones estos se multiplicarán y multiplicaran!

Issei escuchó eso en shock. ¿Entonces atacar a esos leones era simplemente inútil?

—«No —se dijo, recordando su entrenamiento—. No existe algo como "invencible" en este mundo. Debe haber una forma de vencerlos. Solo tengo que hallar….»

—¡Ni creas que te voy a dar tiempo de pensar! —le dijo Besnickel con una mirada arrogante—. ¡Que no se te olvide que yo también estoy aquí! ¡Toma esto! ¡Earth Fury! (¡Furia de la TIerra!)

Y con ese grito, de la mano de Besnickel salió un rayo de energía oscura que chocó contra la tierra, haciendo que un montón de puas gigantes hechas de algún tipo de material surgieran de ella con toda la intención de apuñar a Issei, que ni corto ni perezoso se movió con rapidez y evitó con movimientos agiles aquel ataque.

—¡ROAR!

—«¡Demonios!»—blasfemó Issei, viendo como encima suyo dos leones se abalanzaban. A pesar de saber lo que iba a pasar, le lanzó una vez más un Dragon Shot a aquellos dos seres con la intención de deshacerse de ellos.

Pero, para su shock, ¡los leones abrieron la boca aun estando en el cielo y se tragaron el Dragon Shot, nulificandolo!

—¡ROAR! —fue lo único que dijeron los leones, antes de caerle encima al sorprendido Issei y rasguñarlo mientras abrían sus fauces con la intención de devorarlo.

Pero con lo que no contaban los leones es que Issei había recibido un entrenamiento brutal de parte de Elmenhilde. Pese a que recibió unas cuantas heridas y rasguños, el peso de los leones no le resultó un gran impedimento, y, concentrando poder mágico en sus manos para incrementar su fuerza, pudo alejar a los dos felinos gigantes mediante dos patadas (una para cada uno)

Pero a pesar de haber hecho eso, Issei estaba algo exaltado.

—«¡¿Cómo demonios se tragaron mi Dragon Shot?!»—se preguntó, atónito.

—¡Muy mal, Sally! —le gritó Hatcat con una sonrisa, luciendo divertido por su exaltación—. ¡Regla básica de las matemáticas: si repites y repites, jamás avanzarás de grado!

—¡Eso no tiene nada que ver con las matemáticas! —gritó Issei de manera cómica en respuesta, antes de dar un salto para esquivar otra Earth Fury de Besnickel y darle una patada a un león que iba en su contra.

[Será mejor que hagas algo rápido, compañero —le advirtió Ddraig—. Sin duda ese gato es todo un problema, tal y como pensaba. Mientras más analice tu estilo de combate, mas adaptará a sus bestias para que sirvan como tus contadores. ¡Si no terminas esto rápido, llegará a un punto en que todos tus ataques dejaran de tener efecto!]

—«¡!»—algo de shock cruzó por el rostro de Issei ante ese pensamiento.

—¡Ja! ¿Ya entiendes el error que cometiste al entrometerte donde no te llamaron? —preguntó Besnickel con una sonrisa irritante, su manos alzándose en son amenazante—. ¡Pues que lastima! ¡Porque de todas maneras de te voy a dar una paliza sin igual! ¡EARTH FURY!

Y con ese grito, dos rayos salieron disparados desde las manos de Besnickel hacia la tierra, haciendo que dos gigantescos puños de roca surgieran desde el suelo con la obvia intención de asestar golpes ascendentes en contra de Issei.

El mencionado, notando que a su alrededor los dieciocho leones tomaban posiciones que no le permitieran esquivar el ataque de manera correcta, hizo algo que muchos llamarían una locura: dio un ágil salto en contra de los puños, usándolos como plataforma, y esquivó el ataque mientras veía como los puños se desviaban y golpeaban a uno que otro león, que, para su molestia, al verse heridos se duplicaban e incrementaban su número.

—«¡Bien! —se dijo, dando una ágil rodada para evitar una serie de puas que un molesto Besnickel hacia crecer sobre la tierra para que fuera empalado—. ¡Piensa rápido, Issei! ¡Esos leones son la mayor amenaza! ¡Tienes que hacer algo para evitar que se dupliquen y aprendan de tus ataques!»

[¡Lo tengo! —dijo Ddraig, haciendo que Issei agradeciera que contara con él. Todavía no le agarraba el truco a eso de crear estrategias mientras peleaba—. Esas cosas no son indestructibles; pero realmente no sé qué tan duraderas sean, ¡así que lo mejor es si las congelas! ¡Si no se pueden mover, entonces no sirven de nada!]

—«¡Buena idea!»—contestó Issei, antes de poner énfasis en ese pensamiento mientras esquivaba los ataques de los nuevos leones (que para su molestia ahora podían lanzar láseres desde la boca) y de Besnickel. Tenía que buscar el mejor momento para congelar a todos esos leones de un solo golpe. Si dejaba tan solo uno por fuera, probablemente ese endemoniado gato con sombrero lograra hacer que de alguna manera sus Bestias Mágicas se volvieran inmunes a la congelación, haciendo que todo su plan fracasara de manera estrepitosa. ¡Tenía que buscar el momento adecuado!

«¡Bien! —se dijo, viendo hacia el cielo luego de pensar unos segundos—. ¡Hora de probar por primera vez este combo!»

Y diciendo eso, Issei concentró poder mágico en sus pies y dio un salto estrepitoso.

—¡De nada te servirá saltar como un mono! —le gritó Besnickel, los leones desarrollando sorpresivamente alas de águila como si fueran Grifos para luego volar en su dirección.

Pero a Issei eso no le importó. Más bien le vino como anillo al dedo.

—¡Hora de tomar un baño, gatos del demonio! —gritó, una sonrisa salvaje apareciendo en su rostro mientras alzaba sus dos manos y creaba una esfera de agua—. ¡Sozo: Akuatikkufari! (¡Crear: Aluvión Acuático!)

Y entonces, de la mano de Issei salió una gran cantidad de agua a presión que golpeó a los leones voladores.

Pero para la leve molestia de Issei, los leones no se vieron muy afectados por el ataque. Al parecer, el poder ofensivo de su movimiento todavía necesitaba un par de ajustes para funcionar bien.

—«Pero por lo menos ahora están mojados»—se dijo en forma de consuelo, viendo como los leones, al verse mojados, aterrizaban en el suelo con una gracia gatuna, solo para luego sacudirse como si fueran perros, ante la obvia molestia de Besnickel, que quedó todo empapado y oliendo a gato mojado.

Pero ignorando eso (o tratando de hacerlo, pues no pudo evitar reírse un poco), Issei alzó las palmas de sus dos manos en contra de los leones gigantes.

—¡Tomen esto! ¡Sozo: Kotta Ikari! (¡Crear: Furia Helada!)

Y tras decir eso, disparó un rayo azul desde la palma de sus manos en dirección de los leones gigantes, que trataron de tomar medidas defensivas al lanzar rayos laser o correr, pero viendo todo intento frustrado por un hecho muy simple: la Kotta Ikari no apuntaba en contra de ellos, sino en contra del rastro de agua que habían dejado, rastro de agua que empezó a congelarse una vez que el rayo azul lo tocó, solo para luego extender hacia los más de dieciocho gatos y volverlos paletas de hielo.

Viendo eso y sonriendo en son de triunfo, Issei miró hacia Besnickel, quien también debería volverse una paleta de hielo al haber sido mojado por los gatos, solo para encontrarse con sorpresa como él invocaba una especie de aura oscura que evitó que su cuerpo se congelara.

—«¿Qué demonios?»—se preguntó Issei, sintiendo malas vibras por esa aura.

[¡Compañero, no dejes ni por asomo que te toque con eso! —le gritó Ddraig con alarma—. ¡Eso es el poder de la muerte! ¡Hagas lo que hagas, que ni te toque con eso, o vamos a terminar muy mal!]

—«E-entendido»—tartamudeó Issei sin poder evitarlo. No hacía falta el ser un genio para saber lo que «el poder de la muerte» podría hacerle a un ser vivo.

Pero tratando de que su miedo no se notara, miró por un breve momento a su alrededor, viendo como muy a lo lejos un Nicolás miraba toda la pelea con leve asombro y algo de preocupación, aunque Issei no estaba seguro si estaba más preocupado por su persona o por Besnickel. Podía sonar vanidoso; pero quiso pensar que estaba más preocupado porque le iba a dar una tremenda paliza a Besnickel.

—Ya no tienen escapatoria —dijo, creando en su mano derecha un Dragon Shot con la suficiente potencia como para causar mucho daño, pero no para matar o herir de forma permanente—. Ríndanse ahora que tienen la oportunidad.

—¿Rendirse? —Besnickel, adelantándose a cualquier posible comentario burlón de Hatcat, dio una mirada oscura, rastros de ese tal «poder de la muerte» todavía en su cuerpo—. Creo que todavía no lo entiendes. ¡Yo apenas y he empezado a mostrar lo que puedo hacer!

—¡Como quieras! —bufó Issei—. ¡Será a las malas entonces!

Issei entonces lanzó el Dragon Shot en contra de Besnickel y el gato antropomórfico que estaba al lado del mencionado.

Pero para su sorpresa, ¡Besnickel alzó una mano y liberó un torrente de energía oscura, disipando su ataque!

—«¡!»—Issei dio una mirada impactada al ver eso, pero no tuvo mucho tiempo para formar pensamientos profundos, porque, justo en ese momento, Besnickel invocó un trozo de carbón y, para su sorpresa, ¡se lo lanzó!

[¡ESQUIVALO!]

De no ser porque todos sus instintos le gritaban que tomara medidas defensivas, Issei le hubiera dicho a Ddraig que sonaba como ese chico del anime de Pokémon.

En su lugar, trató de moverse tan rápido como pudo; pero, para su sorpresa, dos manos de piedra surgieran desde la tierra y agarraron sus piernas, impidiéndole moverse con la suficiente velocidad adecuada.

Y aunque pudo deshacerse de las manos con unas patadas bruscas cargadas de energía mágica, no logró lo principal. Se movió demasiado lento y, aunque el carbón no le dio directamente, no logró evitar la explosión que surgió segundos después cuando el trozo de combustible chocó contra el suelo a unos centímetros de donde él estaba.

Mientras un «BOOM» llenaba el lugar, lo único que pudo escuchar aparte del sonido de la explosión fue un grito muy preocupado de Nicolás mientras apretaba los dientes y sentía como su cuerpo se llenaba de quemaduras. Pudo soportar el dolor de ser mandado a volar por la explosión y su cuerpo por fortuna no sufrió daños internos; pero hubo algo simplemente horrible en la energía emitida por ese carbón. Sintió como si cada trozo de su piel ardiera y como si su propia sangre estuviera convirtiéndose en acido.

—[¡RÁPIDO! ¡LIBERA ENERGIA!] —le gritó Ddraig, y, como sonaba tan preocupado, Issei ni siquiera se molestó en preguntarle por lo que pasaba y simplemente le hizo caso, acumulando su poder mágico en su cuerpo para dar un efecto visual semejante al aura que solían emitir los protagonistas de sus animes favoritos.

Y menos mal que lo hizo porque, con miedo, Issei observó como trozos de su piel se desmoronaban lentamente mientras una leve capa de piedra los adornaba.

«¿Una Maldición? —se dijo, acordándose de las lecciones de su sensei—. ¿C-casi me convierto en piedra?»

[¡Peor que eso! ¡Ese trozo de carbón tenía el poder de la muerte ligado con el de la tierra! —gritó Ddraig, alarmado—. Había oído hablar de esto en el pasado. Los Dvergar descienden de Brimir, un Gigantesco No-Muerto Divino con rasgos de Dragon y gusano. Esa tipa Freya además es una Diosa Madre Tierra que rige sobre las almas y el invierno, incluso aunque es más conocida por regir sobre la reproducción, la vida y el deseo sexual. Combinar esos dos factores debes en cuando hace que los Dokkálfar nazcan con Energía Maldita en lugar de los poderes Vanir para manipular de forma positiva la naturaleza: hace que sean la anti-tesis de la vida. Este niño, por si fuera poco, parece ser que además ha aprendido un poco de los principios de la Alquimia. ¡Puede hacer que las cosas se desmoronen o se conviertan en carbón o en piedra de un solo ataque!]

—Veo que lo has descubierto —dijo Besnickel con una sonrisa presumida, aunque también una mirada algo distante—. A diferencia del resto de mi raza o de la mayoría de mis medios-hermanos, yo obtuve el lado malo de la familia. No puedo crear nada duradero. Solo puedo hacer que todo se desmorone o se vuelva de carbón o piedra. Algo totalmente inútil en un mundo donde lo que importa es tu talento para crear cosas con fines útiles para la vida diaria…

Besnickel negó apresuradamente con la cabeza.

—¡Pero algo que sin duda no tiene rival en una pelea! —sonrió arrogantemente—. Había escuchado que esa mujer usa las joyas que tanto ama como armas. Pues bien, lo mío no es Jewelcraft, sino Coalcraft. ¡Imbuyéndole Energía Maldita a estos inútiles trozos de carbones, puedo crear un efecto mayor al de la suma de sus partes sin tener enormes gastos monetarios! ¡¿Verdad que es genial?!

Issei también lo encontró genial; pero como Besnickel le caía algo mal no mencionó ese hecho.

—¿Y qué? —dijo en su lugar, levantándose temblorosamente y tratando de evitar que el dolor que sentía se le fuera demostrado a su oponente, a la vez que le echaba una mirada a Nicolás para decirle que estaba bien y que no se entrometiera—. ¿Qué si puedes crear bombas de Energía Maldita o lo que sea? ¡En primer lugar, la única razón por la que me diste con una fue porque estaba desprevenido! ¡Veamos cómo te las arreglas ahora que ya me sé tú truquito!

Besnickel sonrió con burla ante sus palabras.

—Creo que deberías echar una mirada a tu alrededor —aconsejó—. Así entonces te darás cuenta quien tiene la ventaja en este terreno.

Haciéndole caso solamente porque sus instintos (y Ddraig) le aconsejaban que lo hiciera, Issei miró a su alrededor y, para su shock, se encontró con la escena de que los leones alados (¿Grifos?) se estaban descongelando como consecuencia del ataque de Besnickel.

Y fue entonces que se dio cuenta: ¡los ataques de Besnickel hacían que las cosas se desmoronaran! ¡Desde el principio, su intención había sido deshacerse de la capa de hielo que apresaba a los leones sin que se diera cuenta de su intento!

—Uh, uh. Parece ser que alguien está en problemas —sonrió Hatcat, dando un salto para llegar hasta donde Besnickel y ponerse detrás de él, lo cual lucia algo cómico porque era mucho más alto—. ¡Eso te pasa por no saberte las reglas de la matemática, Sally! ¡Dos siempre son mejores que uno! ¡Veintidós, naturalmente, también son mejores que uno!

—¡Basta de cháchara! —le amonestó Besnickel—. ¡A la carga una vez más!

Y con ese grito, Issei se encontró con que los leones/Grifos se le venían encima, su pelaje ahora rodeado de flamas en lo que era un obvio contador para un posible ataque de hielo

Y como si eso fuera poco, vio como Besnickel pisaba el piso, liberando una oleada de energía que hizo que montones de piedra surgieran en su contra bajo la forma puas al mismo tiempo que con sus manos preparaba otro de esos carbones bomba.

Issei no iba a mentir: sintió algo de desespero y miedo por su situación.

¡Pero aunque sonara masoquista, también sintió emoción!

«Genial. Ya se me están pegando las mañas de Ddraig y Elmenhilde-sensei»—se dijo, pensando en su sensei loca por las batallas y su Dragon okupa también loco por las peleas.

Respiró entonces, e hizo que su tren de pensamiento fuera tan rápido como podía. Probablemente fue por la adrenalina; pero le pareció que todo sucedía en cámara lenta al hacer eso.

«El mayor problema son los leones. Sin ellos, los ataques de Besnickel serían muy simples de esquivar. Si quiero ganar esta batalla, debo deshacerme primero de esos leones»

La pregunta entonces era: ¿cómo podía deshacerse de unos seres que se duplicaban con cada golpe y que siempre obtenían resistencia a todo ataque que los hería?

—«Espera —pensó—. ¡Eso es! Ganan resistencia, no inmunidad. Desde el principio he pensado que son invencibles; pero probablemente eso solo sea porque mi nivel no es suficiente. Si quiero vencerlas, debo atacarlas con algo que no solo las hiera, sino que les haga un daño masivo del que no puedan recuperarse»

Pero, ¿cómo podía incrementar su nivel?, es lo que cualquiera se preguntaría. Las personas normales, no podían duplicar su fuerza de manera repentina a menos que resultara ser que la estuvieran escondiendo. Issei, desgraciadamente, no estaba escondiendo su fuerza.

¡Pero si podía multiplicar su fuerza!

—¡Regla de la matemática —le dijo a Hatcat y Besnickel con una sonrisa salvaje—: todo número potenciado a la dos naturalmente se duplica!

Y con esas palabras se pudo escuchar:

[Boost]

Y fue como si el campo de batalla se congelara por un momento.

—«¡No puede ser! —pensó Besnickel en shock, reconociendo el guantelete que estaba en la mano derecha de Issei—. ¡¿E-el Boosted Gear con el potencial suficiente como para matar a un Dios?!»

—«¡¿Issei estaba escondiendo algo de esta magnitud?!»—pensó Nicolás con impresión. ¿Ese dulce y amable niño era el terrible Sekiryuutei que se decía tenía el potencial para humillar a los Dioses?

—«Ya veo —de todos, Hatcat fue el que menos impresión tuvo, pero no porque no entendiera la amenaza que representaba Issei, sino por todo lo contrario—. Supongo que era de esperarse. El poder llama al poder, pero… Pensar que este de todos seria él quien vendría. Junto al Dragon Blanco, este es el peor de todos los rivales. Incluso la Lanza Santa no representa una molestia tan grande como este que tengo ante mí… Pero bien. Lo siento por ti, Gran Sally; pero no permitiré que a Sally le pase nada… Parece ser que esta historia tendrá que dar un vuelco total para llegar al final feliz de este niño que tengo al lado…»

Pero por su parte, Issei, aunque repentinamente sintió un mal presentimiento, siguió con lo suyo; ¡con su tarea de matar a los leones que estaban a su alrededor!

[Boost]

—¡Con un movimiento! ¡Perezcan ante las flamas! —gritó, en su guantelete formándose una esfera de energía verde con algo parecido una llama en el centro, esfera que por momentos crecía solo para luego comprimirse y volver a su tamaño anterior—. ¡Sozo: Fire Dragon Shot!

Y ante ese grito, Issei…

… ¡dio un salto en el aire y lanzó la esfera hacia los veinte leones que habían quedado en el piso, y que extendían sus alas con la obvia intención de irse en su contra!

Y el resultado fue…

BOOOOOOOMMMMMM.

Una colosal explosión de fuego que no solo vaporizó a los veinte leones, sino que extendió su radio por todo el campo de batalla, obligando a un impactado y temeroso Besnickel a conjurar un gigantesco domo de piedra para protegerse a sí mismo y a Hatcat, con el domo de todas maneras no resistiendo y haciendo que tanto el cómo su gato salieran volando por la onda de choque de la explosión, aunque afortunadamente sin ningún tipo de daño más que el causado a su ego.

Por otro lado, Nicolás se salvó al conjurar su extraña barrera de luz sagrada y saltar para evitar quedar en el centro de la explosión con su barrera todavía rodeándolo.

—«Gracias a Dios que conjuré una barrera alrededor del área»—se dijo, viendo el desastre que había quedado en la zona de almacenes en donde estaba. De no haber creado una barrera, probablemente toda la ciudad de Kuou se hubiera dado cuenta del ataque que Issei acababa de lanzar, o, Dios no lo quisiera, el ataque quizás incluso pudo haberse expandido y causar estragos fatales.

Por su parte, Issei, ignorante de que casi causa un desastre total (el elemento fuego no era cosa de broma, y más si estaba imbuido con el poder de un Dragon), sonrió, viendo como de los leones no quedaba absolutamente nada y como ninguno se estaba regenerando.

—¡Ja! ¿Qué te parece eso, enano? —dijo, aterrizando a unos cuantos metros de un Besnickel que se reincorporaba con lentitud con la ayuda de Hatcat—. ¡Mate a tus estúpidos leones! ¡Ya no tienes nadie que te ayude al distraerme!

—¡¿Crees que importa si mataste a unos cuantos?! —cuestionó Besnickel con enojo, tratando de evitar que el miedo que sintió ante aquel movimiento ridículamente poderoso se notara. Sobre al todo ver como Issei no lucia para nada cansado, haciéndole que se preguntara si siquiera era humano—. ¡Ja! ¡No te creas mucho porque sacaste un guantelete de basura! ¡Hatcat aquí presente puede invocar tanto de esos leones como le da la gana! ¿Cierto, Hatcat?... ¿Hatcat?

Al notar que Hatcat repentinamente guardaba silencio, Besnickel miró a su gato, poniendo una expresión un tanto ansiosa al ver como el casi siempre burlón Hatcat lucia repentinamente serio.

—No puedes crear más, ¿cierto? —dijo Issei con una ligera sonrisa—. Entre crear todos esos animales para atacar a Nicolás-oji-san y crear estas Bestias, tus reservas de energía mágica deben estar al tope. Actuabas todo confiado para evitar que ese enano se diera cuenta, pero probablemente hasta caminar te esté costando mucho en este momento, ¿no es así?

—¡! —una expresión de sorpresa apareció en el rostro de Besnickel al oír eso, mirando a su gato en signo en busca de confirmación, y sin recibir ningún tipo de respuesta.

—«Todo este tiempo estuviste actuando como si jugaras… ¿solo para que lo notara?»—se preguntó, sin saber que sentir. A su mente viniendo como se había encontrado con ese gato y este le había prometido que haría todo para ayudarlo. Una punzada sin querer le atravesó. ¿Tal vez forzó mucho a la única persona que había estado dispuesto a ayudarlo en esos momentos?

—No te preocupes, Sally —dijo Hatcat repentinamente, una sonrisa apareciendo en su rostro—. Ciertamente mis reservas de mana no están en su mejor momento; pero tú eres un Semidiós hijo de una Diosa de la Magia, ¿no es así? Tus reservas ni siquiera deben estar cerca del 75%.

Fue solo la extrañeza de esa afirmación lo que le impidió a Besnickel gritar que no se llamaba Sally en un intento de ocultar cuanta molestia le causó el recordatorio de su ascendencia.

—Si —asintió—. Con mi Coalcraft estas explosiones no representan mucho gasto, y los ataques de tierra realmente no son la gran cosa. Todavía puedo dar pelea para rato.

—«Aunque no como él»—pensó mientras miraba a Issei, pues ni de broma podría resistir o crear un ataque como el que Issei acababa de lanzar como si no fuera la gran cosa sin quedar algo agotado.

—Bien —sonrió Hatcat, antes de mirar a Issei, y, para sorpresa de Besnickel, hacer que un montón de gatos minúsculos salieran de su sombrero en contra de él.

—¿Qué haces? Eso no le hará nada —cuestionó mientras Issei maniobraba de forma defensiva y un [Boost] sonaba, pues a leguas se notaba que esos gatos eran muy débiles. Nada parecidos a los leones de hace un rato.

—Solo es para ganar tiempo —sonrió Hatcat una vez más, antes de extender su mano, que era como la de un humano pero con garras y pelo—. Toma mi mano, Sally. Mientras yo esté a tu lado y confíes en mí, yo te prometo que sucederá un milagro. Solo tienes que creer en mí. Yo nunca te voy a defraudar.

—«Uh…»—Besnickel dio una mirada rara ante todo ese discurso, un leve sonrojo presente en su rostro antes esas palabras tan cariñosas. Se preguntó que estaba planeando Hatcat por un momento, antes de repasar todo lo que había pasado hasta el momento y decir que, pasara lo que pasara, iba a confiar en el único amigo que tenía por el momento.

Tomó la mano de Hatcat, quien sonrió ante eso.

Y entonces, ya cuando Issei terminó de disipar al último de los gatos minúsculos (mas por inercia que por peligro), una gigantesca luz surgió y lo encegueció.

Y cuando la luz se disipó, Issei vio con sorpresa como Besnickel vestía con un nuevo atuendo. Era más o menos un traje elegante que le hizo recordar a la imagen normal de un mago, pero en los hombros, rodillas y demás zonas vitales tenía algo así como una especie de protectores de un pelo gatuno blanco y negro. Todo eso coronado con que Besnickel tenía en su cabeza el mismo sombrero que usaba Hatcat, pero con el detalle de que un dibujo como de la cara de Hatcat estaba presente en la parte de arriba, y que algo así como la huella de la garra de un gato adornaba el extremo derecho de su rostro.

[¡!... ¡No puede ser…! —Ddraig dio una expresión en shock al ver eso—. ¡Este tipo de sensación…! ¡¿Ese gato entonces realmente era un…?!]

[¿Sorprendido? —¿habló el sombrero de Besnickel?—. Sí, realmente no me gusta recordar mi origen; ¡pero no voy a dejar que aplastes los sentimientos de un niño, así seas uno también! ¡Si vas a incrementar tu poder hasta romper el balance del mundo, yo entonces seré el contador a eso! ¡La respuesta a la felicidad para este niño de las tierras del norte: un pequeño amigo (jugador)! ... ¡Por lo tanto el nombre para esto es…! ¡Hatcat Counter Balance: Player of Nurse Code! ¡Veamos si ahora puedes seguir el ritmo de mi juego, Emperador Dragon Rojo!]

—¿Player of Nurse Code? —Besnickel parpadeó, sonando tan sorprendido como Issei y Ddraig se sentían, sobre al todo verse a sí mismo—. ¿Hatcat, esto…? ¿Qué cosa…?

[¡No preguntes mucho, Sally! ¡Te dije que solo tenías que confiar en mí! —dijo el sombrero que aparentemente era Hatcat, su tono ligeramente alegre—. ¡Vamos a demostrarle a todos de lo que estamos hechos! ¡Tan solo tienes que confiar en mí como yo confío en ti!]

—… Bien. Pero luego quiero una explicación

[¡Excelente! —Hatcat pareció sonreír—. ¡Mostrémosle entonces a este insulso Dragon Rojo porque el gato es el enemigo supremo de la serpiente! ¡Vamos, Sally, grita conmigo…!]

Repentinamente entendiendo como funcionaban los poderes de ese tal modo «Player of Nurse Code», Besnickel sonrió, para luego gritar con una sonrisa junto a Hatcat:

—¡Like a Child's Play! (¡Igual que un Juego de Niños!)

Y entonces una luz envolvió tanto Issei como a Nicolás.


A pesar de lo que muchos podían pensar, el budismo no era una religión como tal.

Claro, dependía del concepto que se tuviese de la palabra «religión». Si se decía que la religión era «tener creencia en algo», entonces sin duda podría decirse que el budismo era una religión; pero si se entendía «religión» como la adoración hacia una figura superior, entonces sin duda uno caería en cuenta del error en decir tal afirmación.

El budismo no era una religión. El budismo sabia de la existencia de figuras superiores, pero no promulgaba la adoración hacia ellas. El budismo tenía la intención de promulgar una serie de enseñanzas y objetivos para llegar a la paz y la auto-salvación. Era más un estilo de vida que una religión como tal, y la figura central —Buda— era venerado no como un Dios, sino como un maestro del tipo Mesías.

Pese a eso, sin embargo, el budismo era junto al cristianismo y el hinduismo una de las «religiones» más practicada del mundo.

¿Por qué?

Porque había una verdad innegable en sus enseñanzas.

En este mundo, existe el sufrimiento, y este es promulgado por los anhelos y el apego. Porque nacemos y vivimos, sufrimos mientras envejecemos y nos acercamos a la muerte. Porque sentimos placer, sufrimos cuando dejamos de sentirlo.

«El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo deseado es sufrimiento. De manera breve, todo lo relacionado con estos cinco principios de la adherencia son una forma de sufrimiento».

Es por ese anhelo y apego que nos empeñamos en lo vacuo que está destinado a perecer, y es por ese anhelo que somos atormentados eternamente en un ciclo sin fin. Morir no da paz, porque no hay un cese de la infelicidad. El universo y la vida son parte de una rueda gigante de nombre Samsara, y por ende la Vida rota con su opuesto: la Muerte. Todo lo que llega a su fin vuelve al principio; es decir, los muertos de manera automática rencarnan, y ven sus destinos fijados por el karma de sus acciones pasadas. Nunca hay ni habrá paz… al menos mientras se esté atrapado dentro de este ciclo de infelicidad.

¿Cómo se puede escapar de este ciclo, entonces?

Muy sencillo: debe extinguirse la causa del sufrimiento. Abandonar todos los anhelos. Meditar, obtener Sabiduría, desapegarse de lo material y lograr comprender la «verdad universal»: esto es Nirvana, una existencia paradisiaca. Nirvana es «apagar el anhelo» y con ello llegar al fin del sufrimiento. Igual que una flama en un huracán, una vida que se extingue mientras abandona la posibilidad de re-encarnar. El fin total.

Pero no es fácil llegar al Nirvana. Toma tanto tiempo que se dice que el Buda Gautama es igual de viejo que el universo. Humanos normales que son débiles de empeño naturalmente jamás logran escapar del sufrimiento. Requieren de una guía y apoyo en sus procesos.

Por eso, existe Buda. Mejor dicho: existen los Budas, sabios que han logrado llegar al Nirvana y han transcendido al escapar del Samsara. Personajes que alcanzaron lo Budeidad y se volvieron existencia al mismo nivel de los Dioses. Ellos, llenos de Sabiduría sin igual, también están llenos de compasión y amor infinito. Por eso, pese a haber escapado del ciclo del sufrimiento, reducen su propio estatus y vuelven a la tierra bajo un cuerpo endeble para así llevar a la humanidad a la salvación. Se vuelven Bodhisattvas, existencias destinadas a predicarle a la humanidad hasta salvarla —por ende, existencias capaces de conquistar civilizaciones—. El pensamiento de un Bodhisattva es variable, pues todo ser vivo —pensante— tiene a su propia manera el potencial para alcanzar la Budeidad; pero el objetivo siempre es el mismo: lograr llegar al Nirvana y escapar del Ciclo del Samsara.

Para Miroku, se llegaba a la Budeidad al lograr purificar los pecados. Aplicándose bajo la lógica cristiana, eso quería decir aplicar las Siete Virtudes al máximo y destruir el Pecado Original que promulgaba a la Ira, el Orgullo, la Lujuria, la Envidia, la Codicia, la Gula y la Pereza; pero desde la perspectiva budista, los principios centrales a combatir eran la Lujuria, la Codicia y la Gula: los Males de la Tentación que promulgaban el malvado anhelo.

Normalmente, soñar con destruir estos pecados era imposible. La Sabiduría, lamentablemente, conllevaba estar ligado a estos males. Los demás quizás podían ser vencidos mediante la inteligencia; pero era inevitable que mientras más se incrementara la sapiencia más lo hicieran los deseos. Era un círculo vicioso imposible de vencer.

… Pero no había imposibles para Buda y sus seguidores, que eran unos con el universo.

Si uno quería escapar de ese samsarico circulo vicioso, entonces naturalmente requeriría hacer una «gran limpieza» de sí mismo, y eso en Japón era conocido como «Osoji». Osoji era algo que tomaba mucho tiempo de lograr; pero en Japón también existía la creencia de que al final de un ciclo —en específico, al final del año— el escuchar 108 campanadas purificarían los pecados.

Esas 108 campanadas de nombre Joya no Kane venían ligadas al budismo. Existían seis sentidos que en conjunto se llamaban Sadayatana: la vista, la audición, el olfato, el gusto, el tacto y la mente, con la mente siendo el sentido central que era el motor de todo lo demás. Estos sentidos eran influenciados —o mejor dicho: tentados— por lo bueno, lo neutro y lo malo, lo que a su vez daba lugar a cosas puras e impuras que generaban karma e influyan en las vidas pasadas, la vida presente y las vidas futuras. Podía decirse entonces que seis sentidos, por tres tentaciones, por dos resultados, por tres existencias: 108 campanadas que de escucharse generarían el Nirvana.

Nirvana Sadayatana: Osoji no Joya no Kane. El Despertar de los Seis Sentidos por la Gran Limpieza de las Ciento Ocho Campanadas, con «Despertar» también significando «Apagamiento».

En resumen, un movimiento purificador que llevaba a los seis sentidos a la no-existencia y lograba el desapego hacia la vida mientras se eliminaba el sufrimiento de la re-encarnación. En palabras de un ignorante, un movimiento que golpeaba la mente y los seis sentidos para causar una muerte instantánea mientras se impedía la posibilidad de re-encarnar.

Era la salvación prometida, aunque los pecadores quizás pensaran que eran la destrucción del individuo o un nihilismo; ¡pero eso solo lo pensarían las personas que no entendían la grandeza de la salvación de Buda!

Naturalmente, todo humano quería esta salvación, así que naturalmente jamás se resistiría a la enseñanza de Buda—porque no podía hacerlo—. La compasión y el corazón de Buda era tan vasto como el universo, así que Demonios y demás seres sobrenaturales también serían salvados y alejados de su pecaminosa existencia. Así de grande era lo que significaba ser un Buda.

Ah, pero la ignorancia era a veces era demasiada vasta y esos malvados Dioses de los otros panteones siempre la promulgaban. Por lo tanto, aquellos con Divinidad lamentablemente siempre tendrían la oportunidad para resistirse ante Buda. Y aquellos ignorantes que decían estar llenos de Sabiduría —como, quizás, un maestro del Senjutsu— lamentablemente también podían resistirse.

… Y claro, si existiera un ser anómalo que no hubiera experimentado el nacimiento (principio de la vida), la vejez, la muerte (concepto de fin) y no se viera en necesidad de los deseos carnales, naturalmente incluso la enseñanza de Buda tendría una gran cantidad de fallas para poder aplicarse de manera correcta.

Pero si existiera una ser como ese, ¿siquiera podría llamársele ser vivo?

Miroku no lo sabía. Solo sabía que debía «salvar» a esa mujer que tenía en frente de su ignorancia

Y por eso, usando sus poderes mentales, al grito de «Nirvana Sadayatana: Osoji no Joya no Kane», él convirtió todo el oro y papel que estaba alrededor de la mujer llamada Christmas Eve en campanas: 108 campanas para ser precisos. No fueron 108 campanas pequeñas o de tamaño medio: fueron 108 gigantescas campanas que estaban diseminadas de una manera excesivamente amplia alrededor tanto de Miroku como de Christmas Eve. El resultado visual fue algo que lució como un poster navideño de canciones: campanas en el cielo y campanas en la tierra, todas rodeando la dimensión de bolsillo con apariencia de valle en un perfecto ángulo de 360 grados.

Y el resultado mágico fue aún más increíble. Al imbuir poder mágico con un rastro de su propio Poder Divino, Miroku hizo que las 108 campanadas emitieran «ondas» de poder purificador que naturalmente resonaron entre si y se terminaron amplificando a un grado mayor que la simple suma de sus partes. Hubo un sonido «ding» seguido de un sonido «dong», y algo parecido a lo que sucedía cuando se tiraba una piedra en lago se dio lugar en forma de una cúpula sobre las dos únicas personas presentes en aquel desolador lugar. La cúpula sónica y mágica tenía una extensión del tamaño de una ciudad, y aunque no causaba ningún daño verdadero (físico), de usarse en la realidad habría generado «efectos de salvación» en todos los habitantes de la población.

Lastimosamente eso no podía ser; pero Miroku se conformaba con «salvar» a la mujer que tenía en frente.

—«Ya no puedes hacer nada —pensó, mirando a aquella mujer con calma mientras sonaban las campanadas—. Incluso si sellas tu sentido auditivo, estas ondas resonaran sobre la masa de agua que es tu cuerpo y estimularan tu mente bajo el sentido del tacto. E incluso si sellas tu sentido del tacto, estas ondas se abrirán paso a través de ti y tocaran tu alma. Ya no puedes hacer nada. Lo intangible no puede rebotar. Solo sonríe mientras recibes la salvación que me ha enseñado a dar Shakyamuni-sama»

Entonces, Miroku solo miró mientras esperaba que el repetido sonido de sus campanadas generara el moksha (liberación espiritual) sobre la mujer que tenía en frente, haciendo que su cuerpo y alma se dispersara en motas de luces mientras era «salvada» del sufrimiento de la re-encarnación.

Pero…

—¿Se supone que esto es un ataque?

Por primera vez, durante toda la batalla, Miroku se congeló.

—«I-Imposible —pensó, mirando como aquella mujer no lucia afectada en lo absoluto—. ¡¿L-las campanadas no le hacen nada?! E-ella… ¡¿E-ella es inmune a la salvación de Shakyamuni-sama?!»

Solo ese pensamiento bastaría para darle terror a cualquier ser con conocimientos de la magia. Si aquella mujer no podía sufrir el moksha, entonces quería decir que, o era tan sabia que ya estaba en un grado semejante al de la Budeidad…

—«¡O que cuenta con algo semejante a la Divinidad!»—pensó Miroku con nervios.

Y es que no importaba si era una Semidiosa, un Avatar Divino o lo que fuera. Si era más fuerte que Miroku y además contaba con Divinidad, nada de lo que Miroku pudiera hacer le afectaría. Era su contador nato. Buda Gautama y el Buda del Sándalo podrían castigar (aplastar) a cualquiera incluso sin sus poderes de salvación; pero Miroku no era esa clase de Buda legendario. Sus poderes mentales no llegaban a ese grado.

Pero, a Miroku todavía le quedaba una carta de triunfo.

—¡No hay manera! —gritó, su máscara de calma y sabiduría rompiéndose y demostrando porque no era un Buda perfecto—. ¡T-tus pecados son demasiados vastos! ¡Para obtener la salvación, tendré que hacer que tú misma medites sobre tu ignorancia! ¡Tendré que mostrarte el verdadero sufrimiento!

Y a continuación, Miroku gritó:

¡Meiso Sakku: Shiawase no Ikagai! (¡Saco de la Meditación: Ikagai de la Felicidad!)

Y entonces, en frente de Miroku apareció un saco rojo.

Pero no era un saco rojo mundano, y eso Miroku lo demostró enseguida.

—¡Ábrete y trae la felicidad, oh Saco de la Meditación! —gritó.

Y entonces, con la luz morada de sus poderes mentales cubriendo el mencionado saco, un gigantesco vórtice de energía verde surgió ante el mundo.

No había mucho que decir. Esto que estaba viendo era lo que había. «Ikagai» era algo que no podía explicarse, sino que debía buscarse. «Ikagai» era eso que nos movía: algo muy semejante a la felicidad. Para hallarla, se debía meditar.

El Saco de la Meditación lo único que hacía era enviar a las personas a una dimensión de sellado semejante al espacio exterior para que pudieran «meditar con tranquilidad». Una vez que estuvieran ahí, incluso los Dioses tendrían dificultades para escapar. Era, pensaba Miroku, una total carta de triunfo. Su otra «carta de salvación»

Pero tenía una falla colosal.

—¡Veo que todavía no has entendido cual es el significado de la Navidad! —gritó Christmas Eve, el torbellino de energía ascendiendo a los cielos al mismo tiempo que descendía hacia ella con la intención de atraparla y sellarla—. ¡No se trata de recibir bienes materiales! ¡Se trata de la dicha de dar y expresar amor! ¡Estar ahí para las personas amadas! ¡Ese es el verdadero Ikagai de la vida! ¡No importa cuánto sufrimiento haya, mientras este amor (esa persona) exista, todo siempre valdrá la pena!

—¡Tonterías! —gritó Miroku, nervioso. Si esa mujer había evitado su salvación con esa clase de doctrina, entonces, ¿eso quería decir que su pensamiento sobre la Budeidad era…?

Negó con la cabeza.

—¡Ya nada de lo que digas importa! —gritó, alejando esos sucios pensamientos y dudas mundanas mientras el huracán de energía avanzaba en su objetivo de capturar a Christmas Eve —. ¡Ahora solo te queda meditar sobre tus propios errores hasta que aceptes la verdad!

—¡Idiota! —Christmas Eve sonrió con desprecio—. ¡Aquí el único que todavía necesita meditar eres tú! ¡Déjame mostrarte la Magia de la Navidad!

Y diciendo eso, Christmas Eve alzó su báculo ante el huracán descendente que se le venía encima.

—¡Recordatorio para el insecto budista: cada acción tiene una reacción! —dijo ella, su báculo brillando—. ¡Todo lo que haces se te regresa!

Y entonces, el huracán de energía…

… regresó de vuelta por donde había venido; es decir, se fue en contra de Miroku.

—¡Christmas Invertion! (Inversión Navideña) —fue lo que dijo la Santa Mágica mientras controlaba el ataque que Miroku le había lanzado.

—¡Imposible! —gritó Miroku en shock, tratando de moverse con sus poderes mentales para evitar el ataque, viéndose imposibilitado en tal tarea debido a que el torbellino de energía generaba un efecto succionante semejante al de una aspiradora o un hoyo negro. Sin otra opción, trató de usar sus poderes para hacer que el Saco de la Meditación cesara sus efectos; pero para su shock se encontró con que no tenía ningún control sobre el saco y que todo intento de combatir el control de Christmas Eve era imposible.

«Esto… ¿Cómo puede ser? —pensó Miroku, el torbellino viniéndosele encima—. Acaso… ¿Acaso mi pensamiento está equivocado? ¡¿Ese tal Santa no es el pecador que había pensado?! Navidad…. ¡¿No existe en el sufrimiento en tal festividad?!»

Eso fue lo único que Miroku pudo pensar antes de ser succionado por propio ataque y verse volando hacia el interior del Saco de la Meditación, donde fue tragado de una forma físicamente ilógica.

Viendo eso, de manera rápida Christmas Eve se tele-trasportó lo más cerca que pudo del saco, y con un rápido movimiento se encargó de cerrarlo y sellar su interior, completando el efecto de la Magia de Sellado que le impediría a los que estaban adentro del saco escapar a menos que una persona exterior los liberara por su propia voluntad… Si eran capaces de romper los sellos que Christmas Eve le estaba tallando al saco de manera aparte, claro está.

«Y pensar que este insecto podría invocar el mítico saco del Dios Hotei —se dijo Christmas Eve, antes de fruncir el ceño al darse cuenta de algo—. No, espera. Este no es el saco de Hotei, sino que… ¿Es algo extremadamente cercano a ello? ¿Una materialización en base al original?»

Por un par de minutos, Christmas Eve frunció el ceño mientras pensaba que había algo extraño en tal hecho. ¿Cómo podría haber una copia de un artefacto divino que fuera tan semejante al original al punto de ser indistinguible? ¿Quería decir que el Dios Hotei se la había dado a ese insecto que supuestamente era su re-encarnación?

«Hmn. No importa —se dijo luego de un par de segundos, sabiendo que simplemente no iba a obtener una respuesta por los momentos—. Dejaré que el saco haga su trabajo y destruya la voluntad de pelear de este insecto. Luego lo interrogaré y veré de donde sacó esta cosa»

Y para asegurarse de que pudiera hacer eso, Christmas Eve utilizó un poco de su poder en el Saco de la Meditación. Ella era muy buena haciendo Dimensiones de Bolsillo y el Saco de la Meditación tenía una gigantesca en su interior, así que se le hizo muy fácil manipular la velocidad del tiempo dentro de esta y hacer que cada minuto fuera un día. Normalmente, no podría hacer algo como eso en tal grado porque significaría un gasto innecesario e impráctico de poder mágico; pero el Saco de la Meditación, que era un artefacto divino, le facilitaba bastante la tarea.

«Creo que voy a analizar esto para mejorar mis propios objetos de sellado»—se dijo Christmas Eve. Le vendría muy bien el atributo de poder manipular el tiempo y crear un lugar capaz de romper la voluntad de cualquiera. Con inmortales le vendría como anillo al dedo.

Y tras hacer todo eso, Christmas Eve miró a su alrededor, viendo el montón de oro y metales preciosos que conscientemente había evitado destruir con usos innecesarios de su inmenso poder destructivo.

«Lo siento, Issei-sama; pero tendrá que esperar un momento a que regrese con usted. Tengo que reunir los fondos para comprarle un regalo de Navidad digno de usted»

Lo que Christmas Eve iba a comprar con todo ese oro, nadie lo sabía con exactitud; pero lo que si uno podía imaginarse por la cara sonrojada y expresión pervertida en su rostro era el tipo de recompensa que ella esperaba obtener a cambio.

Pero dejando de lado eso….


Los humanos son débiles: esa es una verdad innegable. Frágiles, tontos y totalmente endebles. Criaturas que lucen como cucarachas para los demás seres sobrenaturales que viven en su mismo planeta. Los humanos son seres insignificantes… Pero no siempre lo fueron.

Hubo una época en que ser humano no significaba ser débil. Mejor dicho: eso de «el ser humano es débil por naturaleza» es una total falacia. Cuando Dios creó al Primer Hombre, creó a un ser «a su imagen y semejanza»: la imagen de un Dios que hacía temblar a Facciones enteras con su mero nombre incluso aunque era un ser con un corazón extremadamente amable.

Por lo dicho anteriormente, el Primer Hombre tenía el mismo potencial de su creador: el potencial de un Dios. Sus puños podían hacer temblar la tierra y era tan fuerte que en un mundo lleno de Dioses malvados no le pasó nada cuando fue expulsado junto a su esposo del Jardín del Edén. Él, su esposa y sus hijos eran seres capaces de hacer temer a los mismos Dioses. Él mismo era como un Dios en todos los sentidos.

¿Qué pasó entonces? ¿Por qué los humanos ahora eran tan débiles?

Eso solo podría explicarse como una evolución inversa. El Primer Hombre vivía en la tierra y ni siquiera utilizaba ropa. Naturalmente, vivía en unas condiciones de vidas tan extremas que si Dios no lo hubiera hecho capaz de resistir todo, entonces naturalmente hubiera perecido. Conforme avanzaba la civilización, lamentablemente ese rasgo se fue perdiendo. Los humanos crearon casas con la ayuda de cierta Diosa Griega del Hogar, y, aunque eso no estuvo mal, los humanos se ataron al conformismo y naturalmente abandonaron la unión con la tierra.

Se dice que mientras mayor es el daño que sufre un ser, naturalmente más fuerte se vuelve. Pero por el contrario, mientras más se protege a un ser, menores son sus oportunidades para desarrollar su potencial. Mientras más inventos creaba el hombre para mejorar su situación, más se debilitaba al desarrollar una dependencia hacia ese objeto. En ese sentido, se ha usado la palabra «cucaracha»; pero los seres humanos actuales ni siquiera pueden compararse con cucarachas. Las cucarachas vivían su vida en la miseria y se arrastraban a cuatro patas; pero cuando un ser superior las pisaba tendían a necesitar de otra pisada para morir y además podían resistir bombas nucleares y todo tipo de enfermedades. Los humanos actuales ni siquiera eran capaces de hacer eso.

Todo era por el conformismo. Y no era simplemente desde ahora. Desde el momento en que Set, hijo del Primer Hombre, tuvo a sus hijos, el conformismo tuvo lugar. Set naturalmente protegió a sus hijos de los peligros, así que ellos se acostumbraron a ser protegidos. Algunos salieron del nido y se volvieron tan o más fuertes que su padre; pero esos fueran la minoría. La humanidad era demasiado conformista y la mano tendida por los seres sobrenaturales no ayudaba en nada a que ese conformismo muriera. Irónicamente, era por eso que cuando los Dioses empezaban a maltratar a los humanos que estos lograban crear milagros que los asustaban. Lo que no mataba hacia a uno más fuerte: eso era algo que los humanos que pasaban circunstancias terribles sabían. Porque no importaba cuando se diluyera la sangre del Primer Hombre, en todo ser humano había un ser capaz de intimidar a los propios Dioses: un ser capaz de evolucionar de maneras increíbles.

Y eso Jacob lo supo.

¿Qué quién era Jacob?

Nadie más que un sencillo hombre que, decía la Biblia, venció a un Arcángel que comandaba a un ejército de doce mil Ángeles Malignos.

… Solo con sus puñetazos y patadas.

Sin magia. Sin Sacred Gear. Sin Bendiciones Divinas. Sin nada. Solo él y su cuerpo contra un ejército de seres sobrenaturales y un Arcángel con el mismo nivel de un Dios.

¿Cómo pudo triunfar ante tal situación? Eso era un misterio tan grande como el origen del universo. Tal vez ni siquiera el propio Dios de la Biblia lo entendiera. Pero sin duda fue algo admirable que hizo temblar a todas las Facciones. Algo que hizo que Jacob fuera conocido como Israel: el «Guerrero de Dios» a quien luego el Dios de la Biblia le dio la Gracia Divina de las Tres Coronas, volviéndolo un guerrero sin paragón.

Algo que originó las Extremidades de Jacob: una remembranza al estilo de pelea del Primer Hombre que podía «poner a un Dios de rodillas» de un puñetazo imbuido con Poder Sacro. Algo que Moisés uso para enfrentarse al Ramsés que contaba con una porción de los poderes de Ra y algo que Santa Martha usó en contra del Dragon Tarasque que era hijo de Rahab y Leviatán.

Algo que a Christamentuck se le fue enseñado por su Rey —el Mesías— cuando lo cargó en su espalda.

Algo que Christamentuck usó con arrepentimiento pero con determinación en contra de Elmenhilde.

Algo que hizo que al Christamentuck golpear a Elmenhilde en su estómago, se desatara una inmensa explosión de Poder Sacro. Tan vasta que brilló de una manera que podría verse por todo una ciudad, que originó un terremoto capaz de hacer que edificios se cayeran y que hizo que un gigantesco cráter que hacía pensar que un meteorito había impactado contra el suelo se originara.

Algo que hizo que Christamentuck respirara de una manera agitada por unos segundos, antes de controlar su respiración. Las Extremidades de Jacob podían causar una destrucción sin igual en ciertos escenarios; pero el nivel que Christamentuck acababa de usar era un poco exagerado. Probablemente Jacob y Santa Martha dieran su sello de aprobación; pero a Christamentuck realizar ataques como ese le generaba un poco de cansancio. No era un Heracles que podía andar dando puñetazos meteóricos como si no fuera la gran cosa. Y tampoco estaba tan acostumbrado a soltar esa clase de poder como los Santos que habían usado ese estilo ante que él lo soltaban.

—«Pero al menos la vencí antes de que pudiera hacer cualquier cosa»—pensó. Hace un rato había escuchado a «la voz del Señor» advertirle que si no mataba a esa Vampiresa de un golpe, iba a sufrir bastante.

La idea de matar a una niña y una mujer, así fuera una Vampiresa, era algo que le traía cierto conflicto a Christamentuck; pero su Señor le había dado una misión, y era su deber el cumplirla. Si era por el Señor, Christamentuck creía que todo estaba bien. Seguramente, aquella «pobre mujer» re-encarnaría en una forma de vida menos pecaminosa por la gracia del Señor.

—«Ahora a destruir a ese Santo hereje»—pensó Christamentuck, alistando sus puños para mostrarle a Santa «el poder del amor de Dios». ¡Nadie hacia que la gente se olvidara del Mesías, y salía impune!

Fue entonces cuando volvió a «escuchar la voz de Dios»:

—¡MUÉVETE!

Sin vacilar ni siquiera por un segundo, Christamentuck se movió como una bala lo más lejos de donde estaba. «Dios» no le dijo a donde debía moverse; pero Christamentuck supuso que simplemente alejarse de donde había estado estaba bien.

Y un par de segundos después se dio cuenta de que había obrado bien, porque de repente una marejada sin fin de oscuridad surgió del sitio en donde había estado con una forma cercana a la de siluetas de murciélagos que, «le dijo Dios a Christamentuck», podrían causarle daños severos con sus mordiscos.

Y fue solo un par de segundos después que todos los murciélagos se juntaron y tomaron la forma de Elmenhilde.

—Ya veo —dijo Christamentuck al ver eso, su cara seria pero un poco de sudor resbalando por su frente—. Así que esquivaste mi ataque.

Elmenhilde negó.

—No. Recibí tu ataque de frente. Simplemente me regeneré luego de que me redujiste a cenizas.

—«¿Qué…?»

Por un momento, la mente de Christamentuck se congeló.

¿«Regenerarse desde las cenizas»? Eso… eso debería ser imposible. Christamentuck sabía que los Vampiros de alto nivel contaban con cierto grado de regeneración; pero lo que aquella mujer con forma de niña decía era simplemente ridículo. Sobre todo porque el Poder Sacro era la anti-tesis de los Vampiros.

—Pero debo decir que estoy sorprendida —dijo Elmenhilde con una sonrisa, sacándolo de sus pensamientos—. Pensar que conocerías las míticas Extremidades de Jacob que pueden triunfar sobre casi cualquier ser inhumano… ¡Sin duda que eres un oponente de alta categoría!... Alégrate. Como recompensa por llamar mi atención, te mostraré mi propio estilo mítico de pelea que solo le muestro a gente verdaderamente digna.

Diciendo eso, Elmenhilde tomó una postura que hizo que Christamentuck se paralizara.

—¿L-las Extremidades de Jacob? —tartamudeó—. T-tú… ¿tú también…?

—No —negó Elmenhilde con una sonrisa ante su pregunta implícita—. Naturalmente, es imposible que un Vampiro use un estilo de lucha sagrado. Esto es algo que viene por la misma «rama familiar» de la cual se basó Jacob. Se trata de las Extremidades de Kaíndnea: «el máximo estilo de lucha malvado para matar a los humanos».

—¿Kaíndnea? —Christamentuck parpadeó por un par de segundos, antes de entender lo que estaba escuchando—. ¿U-un derivado de Caína, que es una palabra que proviene de Caín? Tú, acaso… ¿Ese estilo es el estilo de pelea del Primer Vampi…?

—Pero basta de cháchara —lo interrumpió Elmenhilde, quien de repente había fruncido un poco el ceño—. Veamos que es mejor. Las Extremidades de Jacob certificadas por derrotar a un Arcángel, a la encarnación de un Dios Jefe y a un Dragon Demonio, o las Extremidades de Kaíndnea que están destinadas a ser usadas para matar a toda la raza humana.

Y diciendo eso, Elmenhilde se movió como un misil balístico en contra de Christamentuck, la tierra rompiéndose y ondas sónicas formándose a su paso.

Fue solo la «voz de Dios», que le dijo dónde iba a golpear Elmenhilde, lo que le permitió a Christamentuck reaccionar ante ese repentino movimiento.

Y fue también la «voz de Dios» la que le hizo que usara las Extremidades de Jacob para defenderse del puñetazo que Elmenhilde había lanzado en su contra.

Y para su sorpresa, cuando el puño de Elmenhilde chocó con el suyo, una oleada de energía oscura rebotó en contra de una oleada de energía sagrada, ambas nulificados mutuamente.

—«¿Energía Maldita?»—se preguntó Christamentuck, un tanto sorprendido. Sabía que algunos No-Muertos podían utilizar la Energía Maldita, pero no sabía que se pudiera usar de manera tan… controlada. La Energía Maldita era algo muy difícil de controlar porque era algo muy dañino y toxico. Normalmente, Christamentuck solo había visto a seres que usaban la Energía Maldita para generar explosiones o proyectiles de aura. La forma en que Elmenhilde la utilizaba, tan controlada, precisa y afilada, era por lo tanto…

Christamentuck salió de sus pensamientos al oír como la «voz de Dios» volvía a hablar en advertencia, su «tono» acelerándose repentinamente.

Y es que Elmenhilde no daba tregua. Luego de que su puño chocara con el de Christamentuck, ella lanzó otro golpe en dirección hacia el plexo solar de este, siendo su golpe bloqueado por otro puñetazo que generó otra onda de energía sacra y maldita. Luego, Elmenhilde, sin lucir molesta o cansada en lo más mínimo, dio un barrido de piernas hacia Christamentuck, quien frunció el ceño y de un gigantesco salto se alejó de las piernas de Elmenhilde, que emitieron tanta Energía Maldita que la tierra cercana a su ataque se ennegreció como si fuera fango.

Fue entonces que Elmenhilde dejó de usar solo combate cuerpo a cuerpo. Abriendo las manos en una pose algo dramática como de súper villano, ella hizo que una oleada de Energía Maldita surgiera de su cuerpo y se mezclara con las sombras, creando seres de oscuridad con una forma semejante a la de un enjambre de murciélagos, enjambre de murciélagos que salió disparado en contra de Christamentuck, quien liberó desde su puño un proyectil de Poder Sacro en contra de ese enjambre, aniquilándolo.

Fue entonces que escuchó a la «voz de Dios» advertirle, pero lamentablemente no podía moverse tan rápido como la situación lo requería.

—Haa. Que horrible es cuando todo golpe, incluido las fintas, se considera mortal, ¿no crees? Los instintos te advierten incluso cuando no deberían—dijo Elmenhilde con una sonrisa mientras aparecía repentinamente a su sombra, solo para luego darle una feroz patada imbuida de Energía Maldita, haciéndole volar por los aires como un proyectil.

Pero eso fue solo el comienzo.

Apareciendo en una oleada de sombras en el otro lado del campo de batalla, Elmenhilde interceptó el gigantesco cuerpo de Christamentuck con una patada ascendente que hizo recordar a un futbolista lanzando una pelota el cielo, solo para transformarse en una oleada de murciélagos y surgir con una velocidad inimaginable sobre el Christamentuck que había salido disparado en contra del cielo, recibiéndolo con un golpe martillo hecho por sus dos brazos.

Y entonces, como cereza del pastel, mientras Christamentuck caía al piso como si fuera un meteorito, Elmenhilde alzó su pierna derecha y dio una vuelta sobre su propio eje, solo para luego descender en contra de Christamentuck y caer sobre el torso del hombre negro mientras estaba de espaldas.

—¡Dráculea Execution! (Ejecución de la Dráculea!) —gritó Elmenhilde con una sonrisa sádica, su pie derecho centrando todo su peso y fuerza sobre Christamentuck, haciendo que él cayera mucho más rápido de lo que debería mientras estaba sobre su torso con tranquilidad, solo para luego emitir Energía Maldita desde su pie y crear así una gigantesca explosión meteórica cuando Christamentuck chocó contra el piso.

BOOOOOOMMMMMM.

Y luego, Elmenhilde dio un salto mientras sonreía como niña en dulcería, para nada cansada con la exhibición de fuerza sobrehumana que acababa de hacer.

—Vamos, levantate —dijo con entusiasmo mientras miraba el gigantesco cráter donde estaba Christamentuck tirado—. Puedo oír tu corazón latir. Tu pulso está algo acelerado; pero nada fuera de lo normal. Se nota que todavía puedes dar más.

Oyendo eso, Christamentuck se levantó con algo de dificultad. De no ser porque el Señor le había concedido con un cuerpo inhumanamente fuerte y porque había reforzado todo sus huesos con Poder Sagrado gracias a las Extremidades de Jacob, probablemente estaría en condiciones bastantes deplorables, si no es que muerto, mejor dicho.

—«No hay manera —pensó, mirando a la Vampiresa que lo miraba de una manera que lo hizo sentir como si fuera un gigantesco juguete en lugar de su oponente—. Si quiero pelear contra alguien como ella, tendré que orarle con toda mi fuerza al Señor. Solo un milagro podrá salvarme»

Para cualquiera esas palabras lucirían como una declaración de rendición y auto-desesperación; pero para un Santo, tales palabras simplemente eran un plan de acción.

—Oh Dios, padre y creador. Oh Virgen María, Santa Madre de Dios. ¡Ustedes, que son los padres del Señor Jesucristo, concédanme su misericordia! ¡Por mi nombre y el de mi Señor, que su bondad sea mi espada y escudo! ¡Amén (que así sea)!

Y diciendo eso de una manera extremadamente rápida, el cuerpo de Christamentuck fue rodeado por unos momentos por una gran cantidad de Poder Sacro, antes de que todas sus heridas se curaran como por arte de magia.

—Interesante —exclamó Elmenhilde, su mirada centrada sobre su cuerpo brillante—. Pensar que también podrías usar la Taumaturgia… Veo que no eres solo músculos sin cerebro.

—No, yo en realidad soy un saco de músculos sin mucho cerebro —admitió Christamentuck sin ninguna pena—. Este milagro y oración es uno que me fue legado por la boca del Señor Jesucristo, por quien la Santa María y el Arcángel Gabriel lloraron sin fin todos los días hasta su momentánea resurrección. ¡Este es el llanto de la madre del Mesías y el Arcángel que lo trajo al mundo! ¡La Misericordia de la Madre Santa! ¡Con esto, no importa lo que pase, tengo fe en que puedo ganar!

Y como para respaldar eso, el cuerpo de Christamentuck brillo y una gran cantidad de esferas de agua surgieron a su alrededor.

—Oh, ya veo —Elmenhilde asintió con la cabeza, sin lucir para nada preocupada a pesar de darse cuenta de que toda esa agua era agua bendita extremadamente letal para los Vampiros—. Desde que el Mesías se sacrificó por toda la humanidad, su madre acogió a todos los humanos como sus hijos. Simplemente has pedido por su intervención y hecho que el Sistema del Cielo te conceda temporalmente la Bendición Divina que solamente los que son protegidos por Gabriel pueden esperar obtener. El original era el Milagro del Mar Rojo que podría controlar un océano para partirlo en dos, pero esto es más como el Milagro de la Rivera que uso Santa Martha para controlar un rio y someter al Dragon Tarasque que era hijo de los Reyes Demonios del Mar… En resumidas cuentas, control sobre el Agua Milagrosa y una inmensa regeneración física a costa de gastar una buena cantidad de Poder Mágico y resistencia física, ¿no es así?

Christamentuck no se molestó en responder. ¡Él iba a dejar que su cuerpo hablara por él!

Con ese pensamiento, la batalla volvió a su rubro. Christamentuck, aprovechando al máximo su nueva capacidad, invocó cientos de esferas de agua bendita, y las lanzó en contra de Elmenhilde, quien vio el movimiento con algo parecido al desinterés e hizo movimientos gráciles para esquivar una buena porción de las esferas, y a las que no podía esquivar simplemente las destruía con una repentina liberación de Energía Maldita.

Christamentuck se esperaba algo como eso —o mejor dicho: la «voz de Dios» le dijo que algo como eso iba a pasar—, así que nunca buscó a dañar a Elmenhilde con ese movimiento. En su lugar, quiso tomar una leve venganza (por así decirlo), y usar la Misericordia de la Madre Santa para intercambiar su posición física con una de las esferas de agua que Elmenhilde había esquivado, apareciéndose como consecuencia a espaldas de la mencionada con un efecto semejante (aunque distinto) al de la tele-transportación.

La «voz de Dios» tronó de inmediato ante ese movimiento; pero Christamentuck por primera vez en el combate la ignoró. ¡Mientras contara con la Misericordia de la Madre Santa, no le importaba recibir cientos de heridas!

Y eso mismo fue lo que pasó, porque apareciéndose a espaldas, sucedió que el pelo de la mencionada de repente cobró vida y se rodeó de Energía Maldita, transformándose en lanzas filosas (o tal vez tentáculos) que se apresuraron a apuñalar su estómago. Christamentuck pudo haber tratado de tomar algún tipo de medida defensiva ante eso; pero ello implicaría alejarse de Elmenhilde y no atacarla, y Christamentuck no iba a hacer eso, así que, conteniendo una mueca de dolor al verse apuñalado por la anti-tesis de la vida, el Santo dejó que la Misericordia de la Madre Santa curara y negara los efectos de la Energía Maldita, al mismo tiempo que tomaba a pose inicial de las Extremidades de Jacob y liberaba un puñetazo meteórico en contra de la cabeza de Elmenhilde, mandándola a volar mientras su cráneo, para disgusto interno de Christamentuck, explotaba en una marejada de oscuridad sangrienta, pues Elmenhilde al parecer no tenía sangre en su cuerpo.

… O eso fue lo que aparentemente sucedió, ya que apenas unos segundos después de volar por los aires la cabeza de Elmenhilde se regeneró y volvió a estar como nueva, solo para que entonces la Vampiresa conjurara un par de alas y, para sorpresa de Christamentuck, lamiera el trozo de pelo que tenía su sangre.

—Uh, mucha testosterona para mi gusto; pero pese a eso, debo decir que no sabes nada mal —sonrió la Dama Vampiro de forma linda e inocente.

Por primera vez en la batalla, incluso contando las ocasiones en que estuvo a punto de morir, Christamentuck sintió un escalofrió atravesar su columna vertebral.

—Eres un monstruo —le dijo a Elmenhilde, aunque no había algo como miedo u odio en su tono. Simplemente estaba diciendo lo que pensaba, igual que una persona normal diría que el cielo es azul o que el fuego es caliente. Llamar a esa mujer como un monstruo era algo simplemente natural.

Elmenhilde tomó sus palabras como un halago.

—Oh, para ser llamada monstruo por un «ser humano» cuyos puños son como meteoritos y que puedo sobrevivir a ataques capaces de matar a cualquier ser sobrenatural… ¡Sin duda que pese a mi edad no he perdido mi encanto! —ella sonrió de forma bromista, igual que una abuela que es alabada por un jovencito.

Luego hizo un movimiento con su mano y creo una andanada de lanzas hechas de lo que parecía ser sangre, ante el asombro de Christamentuck, que entendió que Elmenhilde no había lamido su pelo ensangrentado de forma sensual para ver si en secreto era un lolicon.

(Elmenhilde frunció el ceño de repente mientras el poder y cantidad de sus lanzas se incrementaba)

Como lo que tenía ante él era un mar de lanzas de sangre, Christamentuck sabía que en condiciones normales no podría esquivar aquel ataque, y aunque confiaba en la Misericordia de la Madre Santa para curarlo de cualquier cosa, no era tan suicida como para recibir de frente un ataque de sangre de una Vampiresa. La «voz de Dios» le dijo que cuando mínimo aquella sangre podría infectar su sistema nervioso, permitiéndole a su rival el controlarlo como una marioneta, o que cuando mucho podía explotar como una pupa sangrienta desde adentro.

Para evitar eso, Christamentuck lanzó una esfera de agua al cielo, y luego cambio su posición con ella, esquivando así el ataque de Elmenhilde, la «voz de Dios» advirtiéndole de manera inmediata al hacer eso, y permitiéndole defenderse de un ataque de una Elmenhilde que aparecía a su sombra con su mano transformada en algo parecido a una daga mientras tomaba la pose de sus tales Extremidades de Kaíndnea con toda la intención aparente de apuñalarlo.

Frunciendo el ceño por un momento al sentirse presionado, Christamentuck tomó un rápido plan de acción.

«¡Hora de usar eso»—pensó.

Y al momento siguiente, Elmenhilde lo apuñaló en el estómago sin piedad.

… solo para ver como su cuerpo explotaba en múltiples gotas de agua.

—¿Oh?

La Dráculea dio una mirada de leve sorpresa ante ese movimiento.

¡Y Christamentuck no iba a desaprovechar su sorpresa!

— ¡Por mi nombre y el de la Santa María! ¡AMEN! —se escuchó la voz viril de Christamentuck desde algún lugar, antes de que entonara de manera poderosa: —¡Sveti Justina!

Y entonces, Elmenhilde se encontró por completo rodeada de esferas de agua.

—Ah, ya veo —fue lo único que la Dráculea al ver eso.

Y a continuación, fue atacada desde todos los ángulos posibles con golpes meteóricos imbuidos de Poder Sacro a velocidades simplemente imposibles de registrar.

Ese era el Sveti Justina de Christamentuck. Rodeando a su oponente con esferas de agua con las cuales podía intercambiar su posición para dar un efecto como si se tele-transportara, le era posible aparecer desde cualquier ángulo alrededor de su oponente de manera instantánea y así dar una lluvia de golpes meteóricos con la Extremidades de Jacob sin darle a un oponente normal el tiempo adecuado para reaccionar.

El resultado visual, visto desde cierta perspectiva, fue como si de repente hubiera mil Christamentucks que atacaban a Elmenhilde desde todos lados, generando un tremendo aluvión de ondas de choque de tipo sagrado que culminaron con un golpe de Christamentuck que lanzó a Elmenhilde en contra del suelo.

—¡Ahora, el toque final! —gritó Christamentuck, ardiendo literalmente en determinación—. ¡Oh, Santa Martha, prestame tu templanza! ¡Oh, Tarasque, tiembla de miedo! ¡Este es el poder de Dios, quien me ha llamado…! ¡ABAD MENAS!

Y entonces, cientos de miles de esferas de agua se arremolinaron alrededor de Christamentuck.

Y en pocos segundos, Christamentuck estuvo en el interior de un Dragon hecho de agua sagrada, que era el contador nato de los Vampiros.

Y a continuación, ese Dragon «rugió», y, con Christamentuck en su boca, descendió en contra de Elmenhilde, chocando en contra de ella mientras Christamentuck le lanzaba un puñetazo meteórico imbuido de Poder Sacro.

Y el resultado fue una sencilla explosión combinada con un gigantesco terremoto y un tsunami de agua que derivó en resultados que de haberse usado en una ciudad habrían significado la ruina total.

BOOOOOOOMMMMMMM.

Y ya entonces, luego de haber hecho todo eso, un cansado Christamentuck suspiró mientras el brillo característico de la Misericordia de la Madre Santa lo abandonaba. Gracias a la regeneración concedida por la piedad de la Santa María, Christamentuck estaba prácticamente ileso; pero su cuerpo estaba cercano al límite. Volver a usar un ataque de la escala que acababa de usar le resultaría imposible y, aunque todavía podía dar pelea, no estaba en las condiciones necesarias para seguir enfrentándose a un monstruo del nivel de Elmenhilde.

En resumidas cuentas, se había jugado el todo por el todo en aquel ataque. Y aparentemente había dado buenos resultados, ya que Elmenhilde no se veía por ningún la…

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la «voz de Dios» le gritó en alarma máxima, tal «alterada» que Christamentuck se encontró temiendo por su vida como no lo había hecho cuando fue torturado violentamente antes de sufrir su primera muerte.

Trató de moverse; pero se encontró con que era incapaz de hacerlo.

A duras penas, moviendo sus ojos tanto como era humanamente posible para extender su campo de visión, le fue posible discernir como lo que parecía ser una estaca de sangre estaba clavada en su sombra.

Y Christamentuck, que había sido testigo muchas veces de ese truco por gente conocedora de Magia Oscura o que manipulaba las sombras, gimió al saber lo que eso significaba.

—Nunca tuve oportunidad, ¿cierto? —dijo al aire con una sonrisa cansada, aceptando su destino.

Con una marejada de sombras, una intacta Elmenhilde apareció ante él.

—No, nunca la tuviste —asintió Elmenhilde con una sonrisa—. Pero alégrate. Han sido siglos desde la última vez que estiré mi cuerpo de esta manera. Has peleado como nadie lo ha hecho en mucho tiempo. Eres mucho más que un simple insecto.

«Genial. Ahora sueno como la bruja»—pensó Elmenhilde para sí misma con fastidio, su sonrisa exterior no desapareciendo mientras extendía sus alas y empezaba a elevarse ante la mirada del paralizado y resignado Christamentuck—. Te has ganado el honor de que te reconozca como un guerrero de verdad. ¡Enorgullecete! ¡Te voy a mostrar una pizca de mi verdadero poder!

Y entonces, mientras estaba en el cielo a cientos de metros, Elmenhilde alzó su mano derecha.

Y en la palma de su mano, unos pequeños tintes rojos y negros surgieron por un momento, antes de que una esfera hecha de los dos colores previamente mencionados surgiera en su extremidad.

Y luego, esa esfera del tamaño de una pelota de básquet creció y creció.

Y creció. Creció hasta flotar a varios metros de la cabeza de Elmenhilde y ser tan grande como una ciudad.

Y tal vez fue solo la imaginación de Christamentuck, pero por un momento le pareció que estaba viendo una luna que por obra y gracia de un eclipse se había tornado roja.

Dráculea Moonfall (Caída Lunar de la Dráculea) —fue lo que Elmenhilde dijo con total gracia y calma, antes de hacer un movimiento con su mano y tirar la gigantesca luna roja sobre el Santo cristiano.

Y naturalmente, lo que ocurrió fue una gigantesca explosión que la dimensión de bolsillo a duras penas logró contener.

BOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMM.

Unos pocos segundos después, el resultado fue uno muy claro y sencillo: total y absoluta devastación causada por una Elmenhilde que ni siquiera sudaba de una manera que pudiera expresar que tuviera aunque sea una pisca de cansancio. Parecía tan fresca como cuando recién había comenzado el combate.

Lo mismo no se podía decir de un desmayado Christamentuck, que a duras penas había logrado sobrevivir gracias a su cuerpo inhumanamente resistente y a que la Gracia Divina de las Tres Coronas reducía el daño recibido de ataques mágicos hechos con energías malignas. Aunque lo mismo no se podía decir de su ropa, pues su traje había quedado reducido a algo que apenas y cubría sus partes privadas, para ligero alivio de Elmenhilde.

—Bien. Veo que sobreviviste —Elmenhilde camino elegantemente hasta quedar cerca del cráter donde un desmayado Christamentuck estaba tirado—. Supongo que debería matarte; pero me has hecho una mujer muy contenta el día de hoy y lamentablemente no me gusta matar a idiotas nobles como tú, así que… Creo que bastará si me encargo de que no puedas tomar ninguna acción ofensiva. Tal vez incluso puedas ser de utilidad y explicarme cómo demonios es que resucitaste y te aliaste con un niño tonto.

Asintiendo para sí misma luego de decir eso, Elmenhilde concentró su poder mágico y a través de los vestigios de sangre que Christamentuck había consumido, hizo que su cuerpo generara reservas de sangre como normalmente era incapaz de hacerlo y luego expulsó esa sangre e hizo que flotara a su alrededor.

Bloodoll Control (Control de Muñecas de Sangre) —dijo, solo para que minutos después toda esa sangre se dirigiera hacia la cara y los pantalones de Christamentuck, introduciéndose por todos los orificios de su cuerpo de la manera menos… letal que a Elmenhilde se le pudo ocurrir, aunque no por eso la más placentera. De hecho, Christamentuck, de saber lo que Elmenhilde estaba haciendo, probablemente le hubiera agradecido a su Señor por estar desmayado y no sentir nada en esos momentos.

—Muy bien —dijo Elmenhilde luego de unos segundos, antes de extender su sombra, crear un traje de Santa, y lanzárselo a Christamentuck. Varias mujeres no pensarían lo mismo; pero Elmenhilde no quería ver a un saco de músculos andando por ahí mientras estaba prácticamente desnudo—. He remplazado toda tu sangre, así que literalmente tengo control absoluto sobre ti. Ahora eres mi juguete, y lo serás hasta el día en que mueras… o eso creo. Nunca había hecho esto para algo que no fuera hacer que los ejércitos se mataran entre ellos. Pero meh, de todas maneras solo te controlaré para que me cuentes lo que necesito saber, y luego te llevaré hacia la Facción de los Ángeles. No necesito un Santo, a fin de cuentas… Aunque tal vez seas un muy bien compañero de entrenamiento para el mocoso.

Imaginándose a un pequeño Issei que gritaba aterrorizado mientras huía de un Christamentuck que gritaba «¡Amén!», Elmenhilde sonrió malvadamente mientras por un momento soltaba una risa siniestra.

—«Y hablando del mocoso —se dijo ella de repente—, me pregunto cómo le estará yendo con ese Dokkálfr malcriado y ese extraño gato…»


Una luz de múltiples colores aturdió los sentidos de Issei por unos segundos, causando que cerrara los ojos con fuerza. Durante unos momentos trató de levantar su guardia al máximo mientras dependía de sus otros sentidos, tal como sus senseis y Ddraig (que era un Dragon) le habían estado tratando de enseñar, sintiéndose como un total fracasado como resultado al no lograrlo y agradeciendo que unos segundos después la luz multicolores se desvaneciera.

Fue entonces que abrió sus ojos y miró lo que Besnickel había hecho.

Que, aparentemente, no había sido nada, porque todo el lugar lucia exactamente igual. Lo único diferente era que de repente Besnickel emitía un aire más confiado, casi como si creyera que tenía la batalla en su bolsa.

—«No sé porque tengo un mal presentimiento»—se dijo, antes de que Besnickel sonriera y le lanzara un carbón bomba, causando que de inmediato respondiera con un mini Dragon Shot (que era su movimiento característico), sabedor de que sería terriblemente malo para su salud si la explosión de esa cosa llegaba siquiera a rozarle.

Pero para su impacto, sucedió algo muy extraño cuando su Dragon Shot chocó contra el carbón. Fue como si el espacio se distorsionara por un momento y el Dragon Shot simplemente se esfumó cuando entró en contacto con el carbón. Issei ni siquiera pudo decir que el ataque de su rival venció el suyo porque no hubo algo como una explosión o un destello de energía. Simplemente fue como si su Dragon Shot hubiera sido una ilusión y hubiera desaparecido como si en primer lugar nunca hubiera existido.

Fueron solos sus rápidos reflejos los que le permitieron reaccionar mientras aún estaba aturdido y moverse lo más lejos que pudo de un salto, evadiendo a (duras penas) la explosión de Energía Maldita que el carbón bomba desató al chocar contra el piso.

—«¿Qué demonios acaba de ocurrir?»—se cuestionó Issei ya cuando tuvo la oportunidad de hacerlo.

[Compañero, mira arriba] —le pidió Ddraig, sonando muy serio y sorprendido.

Preguntándose que era lo que pasaba ahora, Issei miró hacia arriba, solo para encontrarse con una gran sorpresa, porque garabateado en una especie de caligrafía muy elegante estaba escrito:

[No puedes atacar cosas intangibles con cosas tangibles, o viceversa]

—«¿Qué diablos?»—se preguntó por un momento, antes de que Besnickel hiciera que surgieran unas puas de piedra y las lanzara en su dirección.

Decidiendo analizar si lo que había leído tenia algún tipo de importancia, Issei le lanzó un Dragon Shot a las puas, solo para volver a ser testigo de cómo el espacio se deformaba y su ataque se desvanecía una vez que entraba en contacto con las puas.

Dando otro salto para esquivar el momento, Issei llegó a una rápida conclusión:

—«Okey. Al parecer eso que está escrito es algún tipo de regla mágica que debo seguir o de lo contrario mis ataques no funcionaran»

Y a continuación, para verificar de manera definitiva su veredicto, Issei alzó su mano y creó una especie de bala de cañón de piedra.

—Sozo: Ishi no Dangan (Crear: Bala de Piedra):

Viendo eso, Besnickel pareció sorprendido por un momento, solo para lanzar otro de sus carbones bombas en contra de la Ishi no Dangan, haciendo que ambos ataques se nulificaran entre sí mediante una gran explosión.

—Así que lo descubriste, ¿eh? —dijo Besnickel con una sonrisa ladina, pareciendo un niño en dulcería.

—No sé cómo lo haces, pero de alguna manera pones una regla mágica que se debe seguir si o sí —contestó Issei de inmediato, tratando de intimidar a Besnickel al demostrarle que sabía su truco, solo para ver como el mencionado reía.

—Te equivocas —dijo luego de unos segundos—. No es una regla, son varias reglas. Y puedo poner cuantas quiera y cambiarles cómo se me dé la gana.

Y como para demostrarle que sus palabras no eran ninguna presunción, Besnickel alzó la mano, causando que de repente se escribiera una nueva tanda de palabras en el aire.

[Santa no puede jugar mientras los niños lo hacen]

—«¿Eh?»—Issei miró con confusión esa regla, solo para escuchar un grito sorprendido de un alejado Nicolás y ver como el mencionado se encontraba de repente rodeado de una barrera transparente de luz que al parecer lo protegía pero también le imposibilitaba moverse o realizar cualquier tipo de acción.

—¿Lo ves? —sonrió Besnickel, pareciendo extremadamente emocionado—. Déjame ponerte otro ejemplo solo por si acaso.

Besnickel alzó su mano una vez más, y, para mayor sorpresa de Issei, toda la tierra se transformó en un escenario como de disco o de juegos de colores, con toda la tierra divida en cuadritos de colores amarillos, azul y rojo.

Preguntándose cuál era la nueva regla de Besnickel. Issei miró hacia arriba.

[Debes caminar usando el patrón amarillo-azul-rojo]

—«¿Qué?»—Issei miró con la cara en blanco esa regla tan absurda. ¡Moverse iba a ser una odisea con una regla como esa! Sobre todo porque los colores en el piso no estaban convenientemente divididos para que se pudiera seguir el patrón con facilidad.

—Y eso no es todo —sonrió Besnickel, solo para volver a levantar la mano

Lo que apareció fue:

[Los gatos, sin embargo, pueden moverse como quieran].

Unas cuantas gotas de sudor resbalaron por el rostro de Issei al imaginarse lo que estaba a punto de pasar.

Y no se equivocó.

—¡Scrawled Cats! (¡Gatos Garabateados!) —gritó Besnickel, de su sombrero extendiéndose unos tres gatos con una forma muy como de dibujos animados. Issei no pudo evitar notar la similitud que había con la forma en que Hatcat conjuraba a sus bestias.

Dicho eso, Issei por un momento estuvo algo despreocupado porque los gatos no lucían como la gran cosa; pero luego vio como desarrollaban alas de águila, se rodeaban de fuego y crecían hasta ser unos gatos muy grandes que parecían más panteras que gatos, y cambio su opinión de inmediato.

Y más cuando esos gatos se abalanzaron en su contra.

—«Bien —pensó Issei de manera rápida, viendo el Boosted Gear por un momento—. Quería ser un poco precavido; pero no tengo opción. Tengo que seguir incrementando mis valores para seguirle el ritmo a esos gatos infernales»

[Recuerda no acercarte al límite —le aconsejó Ddraig—. Si lo haces, no solo todos los Boost se resetearan, sino que tu cuerpo al ser tan pequeño probablemente colapse. Básicamente te suicidarías si eso llega a pasar en estos momentos]

—«No te preocupes. Este no es el tipo de pelea donde deba sobrepasar mis límites… O al menos mis límites físicos»—añadió Issei a lo último con una mueca. Al parecer, le iba a tocar enfrentarse contra uno de esos oponentes 1000% del tipo técnica de los que su senseis le habían hablado.

[Boost]

Con ese sonido del Boosted Gear, Issei volvió a lanzarse de lleno a la pelea.

Recordando la primera regla, conjuro mediante su magia un montón de puas de piedra y las lanzó en contra de los gatos alados. Como resultado, Besnickel creo una pared de piedra frente a sus gatos para que recibiera el ataque de lleno. Las puas, como estaban cargadas con el subidón de energía mágica del Boosted Gear, fácilmente atravesaron la pared de piedra de Besnickel, pero los gatos pudieron esquivarla gracias a que la pared de piedra les ganó tiempo, lanzándose contra Issei de manera veloz.

El mencionado, frunciendo el ceño ante eso, miró el piso y puso en marcha la coordinación que había ganado tanto en su entrenamiento como jugando juegos de baile. Pisando el dichoso patrón amarillo-azul-rojo, se acercó hasta quedar cerca del primer gato y, rodeando su pierna de fuego para evitar sufrir daños por el pelaje ígneo, le dio una patada al gato que lo mandó a volar lejos. Seguidamente, se propuso hacerle lo mismo a los otros dos gatos; pero en ese momento Besnickel le lanzó no uno sino tres carbones bomba, haciendo que hiciera una mueca y disparara unas Balas de Piedra para hacer que las bombas explotaran lo más lejos que se pudiera mientras saltaba para alejarse.

Pero al aterrizar, cometió el error de no seguir el patrón, y como resultado el cuadrado azul que pisó se tornó como de chicle, pegando sus pies al piso e impendiéndole moverse.

Sonriendo ante eso, Besnickel conjuró tres Scrawled Cats más e hizo que se lanzaran en su contra junto a los tres primeros, a la vez que hacía que un gigantesco puño de roca se lanzara en su contra.

Issei gimió al ver eso. En otras circunstancias pudo haberle lanzado un Dragon Shot al puño y resolverlo todo con facilidad; pero debido a esas estúpidas reglas era incapaz de hacer algo como eso. Tratando de pensar lo más rápido que pudo se le terminó ocurriendo una idea de improvisto.

—«Nunca lo he intentado, así que espero que esto funcione como lo espero»—se dijo, alzando su mano para luego exclamar:

—¡Sozo: Earth Dragon Shot!

Como resultado, de su mano se desprendió una masa de roca en cuyo centro se pudo observar como algo brillaba por unos momentos antes que la masa de roca explotara y una gigantesca lluvia de metralla rocosa cayera sobre los Scrawled Cats y sobre el puño de roca de Besnickel, destruyendo al segundo e hiriendo un poco a los primeros, aunque para molestia de Issei los Scrawled Cats no parecían tan heridos como deberían.

—«Seguramente el muy desgraciado les dio resistencia a los ataques de piedra o algo por estilo»—se dijo, mirando a Besnickel mientras fruncía el ceño. Luego miró el piso de chicle y, mientras otro [Boost] sonaba, concentró energía mágica en sus piernas y de un gran salto se despegó del piso.

Y así, mientras maldecía el no poder sacar alas de Dragon al no tener un alto porcentaje de «atributo Dragon» en su cuerpo y ser además incapaz de usar Magias que permitieran volar, Issei aterrizó sobre otro cuadrado, esta vez respetando el patrón.

Y justo que lo hizo, porque en esos momentos los Scrawled Cats se volvieron a abalanzar en su contra.

Con irritación, Issei agarró del pescuezo a uno de esos gatos que tanto estaba empezando a odiar y lo lanzó en contra de dos de sus congéneres, haciendo que salieran volando. Repitió el proceso pocos segundos después, y de un salto evitó un carbón bomba de Besnickel, sintiéndose extrañamente molesto.

[No vas a llegar a ningún lado si sigues así —le dijo Ddraig—. Todo este terreno de juego ayuda que ese mocoso Dokkálfr realice el mínimo de movimientos posibles mientras tú tienes que esforzarte tanto como puedas. Tal vez no sea un movimiento fulminante, pero esta extraña habilidad es un poder monstruoso en términos de tácticas de guerrillas y estrategias. ¡Debes tomar la delantera! Si sigues dando marcha atrás, solo vas a terminar cansándote y perdiendo la batalla incluso aunque tu poder de fuego sea superior al suyo].

—«¿Y cómo esperas que haga exactamente eso? —cuestionó Issei—. Este poder de reglas es imposible de manejar»

[Tampoco te cierres. Este poder no puede ser omnipotente —le aclaró Ddraig—. De lo contrario, ese enano simplemente podría haber puesto una regla como «no se puede usar el Boosted Gear», o poner «los humanos no pueden respirar ni usar magia mientras se enfrentan a los Dokkálfar». El que no lo haya hecho quiere indicar que este poder es mucho más limitado de lo que a primera vista da a entender]

Issei caviló por unos momentos, antes de llegar a la conclusión que Ddraig debía tener razón. Si el poder de reglas de Besnickel fuera invencible, él pudo haber simplemente escrito algo que le causara la derrota de manera instantánea. En su lugar, solo ponía reglas como si fuera un juego de niños…

—«Eso es —pensó, afilando su mirada—. Like a Childs's Play: eso fue lo que dijo. Todo esto son como las reglas de un juego, y los juegos no pueden tener reglas demasiado injustas. Además que hacer algo de este nivel debe consumir una buena cantidad de poder mágico, así que probablemente no puede poner muchas reglas. Lo único que tengo que hacer es actuar como si fuera un juego… ¡Y los juegos se ganan con astucia y velocidad!»

Pensando eso, Issei decidió hacerle caso a Ddraig y tomar la iniciativa.

Y lo primero que hizo fue su primer movimiento astuto. Debía pisar en orden amarillo-azul-rojo, ¿no es así? ¡Entonces no debía haber nada malo si cambiaba el color de los cuadritos que pisaba con su magia!

—¿Qué…? —viendo como los cuadritos cambiaban de color ante su paso, Besnickel dio una mirada sorprendida.

Issei dio una mirada orgullosa al ver eso. ¡Siempre supo que pedirle a su sensei que le enseñara a cambiar el color de las cosas mediante los principios de la Alquimia iba a servirle!

[Y yo que pensaba que simplemente lo querías usar para hacer bromas] —comentó Ddraig con sorpresa al ver eso.

Issei no le prestó atención, demasiado concentrado en observar a los gatos que iban en su contra.

—«¡Hora del segundo movimiento astuto!»—se dijo con una sonrisa, para luego gritar: —. Sozo: Nen'eki (Crear: Moco Pegajoso

Y a continuación, Issei extendió sus dos manos y, conjurando con algo de dificultad un Circulo Mágico para ayudarse, le lanzo una especie de líquido verde a los gatos, que, tomados por sorpresa (al parecer esperaban otro ataque de piedra o tal vez un ilógico ataque de energía), no pudieron hacer nada y recibieron el líquido verde de lleno.

Y como resultado, quedaron pegados al piso e incapaces de moverse.

Issei sonrió al ver eso. Era su primero vez intentando hacer algo como eso y, aunque se le había dificultado un poco (pues había tenido que usar Alquimia para hacer ese, pese a lo sencillo que lucía), había sido todo un éxito.

—«Eve-sensei tenía razón. ¡Mi fuerte es innovar en medio de la batalla!»—pensó, pese a saber que probablemente no podría hacer cosas más complejas sin tener que realizar muchísimas pruebas primero.

Pero volviendo a la batalla, Issei decidió no perder el tiempo y se lanzó en contra de un sorprendido Besnickel. No podía usar ataques de energía, viento, fuego, rayo, luz u oscuridad, y lamentablemente su repertorio de ataques de agua no estaba a la altura de la situación. Podría entonces usar más movimientos de piedra; ¡pero le pareció mejor simplemente darle una paliza marca Elmenhilde a Besnickel mientras aprovechaba el inmenso incremento físico que le otorgaba el Boosted Gear!

[Boost]

Y con ese sonido, Issei se abalanzó en contra de Besnickel como un rayo, viendo con una sonrisa como el mencionado se quedaba de repente paralizado al ver eso. Tal y como sospechaba Issei, Besnickel era el típico mago. ¡Mucha capacidad mágica, pero nada de combate físico!

Y eso, para el Issei actual era toda una victoria. Estaba seguro que Besnickel no era ni de cerca tan resistente como sus gatos, así que de un solo puñetazo podría noquearlo y poner fin a la batalla.

Pero lamentablemente no se le iba a hacer tan fácil.

[¡To Back in the Hat! (¡Hacia Atrás en el Sombrero!)] —se escuchó gritar al Hatcat que era el sombrero de Besnickel instantes antes de que el puño de Issei llegara a tocar al paralizado Dokkálfar

Y entonces, Besnickel fue succionado por su sombrero, que luego se tragó a sí mismo, y terminó apareciendo a unos cuantos metros de Issei, para molestia y oculta consternación del pequeño Sekiryuutei.

—«¿También puede tele-transportarse como Eve-sensei y Elmenhilde-sensei?»—pensó, muriéndose de la envidia mientras maldecía ser incapaz de hacer algo como eso.

—«Eso estuvo cerca»—por su parte, Besnickel soltó un suspiro de alivio. Realmente, él no había tenido ningún tipo de entrenamiento adecuado y era una basura en combate cercano, La única razón por la que podía usar Magia de tan alto nivel era porque provenía de un mundo extremadamente avanzado. De no ser por eso, ni siquiera podría tener una pelea como la que estaba teniendo.

[¡Tienes que ser más agresivo, Sally! —le dijo Hatcat en su mente—. ¡Nuestro poder no es como el suyo! ¡Nosotros nos destacamos por explosiones gigantescas de poder puro, sino por nuestras habilidades! ¡Tienes que darles el máximo provecho! ¡Usa tu imaginación al máximo y mediante Player of Nurse Code crea algo que aplaste a ese Sekiryuutei como si fuera un gusano!]

—«Algo que pueda aplastarlo como si fuera un gusano…»—repitió Besnickel, antes de asentir y con un pensamiento hacer que a lo lejos los Scraweled Cats se desvanecieran. Al mismo tiempo, sacó varios carbones a los que con anterioridad les había suministrado mucha energía mágica con su Coalcraft por si llegaba a quedarse en puntos rojos de su mana. Iba a necesitar tanto mana como pudiera para lo que iba a hacer.

—«Algo anda mal»—pensó Issei a lo lejos mientras veía como Besnickel se estaba rodeando de una gran aura.

[¡Detenlo antes de que haga lo que sea que vaya a hacer, compañero! —le gritó Ddraig—. ¡No sé lo que vaya a hacer, y tampoco quiero saberlo! ¡Detenlo antes de que cree algo o ponga una regla que nos ponga en verdaderos apuros!]

Issei asintió, compartiendo el mismo pensamiento de Ddraig una vez que el mencionado lo sacó de su estado meditativo. Con rapidez, volvió a usar su hechizo de cambio de colores y trató de moverse hacia llegar hasta Besnickel; pero, para su enojo, manos, puas y toda clase de obstáculos de roca aparecieron en su camino.

—«¡Estúpidas reglas mágicas!»—se volvió a quejar Issei al tener que maniobrar tan bien como podía con su velocidad mejorada por el Boosted Gear para esquivar los obstáculos. De no ser por esa estúpida regla de no poder atacar cosas tangibles con cosas tangibles, habría podido destruir esos obstáculos de una explosión.

Decidió usar otro [Boost] y así moverse más rápido; pero lamentablemente le dio demasiado tiempo a su rival para lograr su cometido.

—¡Bien! —gritó Besnickel, de su sombrero una silueta gigantesca empezando a salir de una manera desproporcionada—. ¡Ahora si te ha llegado a tu hora! ¡Admira el pináculo de la escala evolutiva de los felinos! ¡El Julenissen Miracat!

—«¿Jule-que cosa?»

—¡ROOOOOOOOOAAAAAAAAAARRRRRRRRR! —rugió la criatura creada por Besnickel, haciendo que Issei, palideciendo, centrara su atención de inmediato en ella.

Y casi de inmediato se arrepintió en hacerlo.

Media cinco metros, y era la cosa más rara, extraña e ilógica que Issei hubiera visto en toda su vida como amante de animes y videojuegos… y también la más aterradora. Era como un gato, pero solo en la base. Tenía nueve gigantescas cabezas felinas que escupían fuego, rayos y hielo, y que tenían cada una tres ojos en lugar de dos; su cola era una gigantesca serpiente que escupía chorros de ácido, siendo tan grande que cualquiera podría pensar que se trataba de un Dragon bebe de oriente; tenía unas gigantescas alas de águila en su espalda, aunque Issei no creyó que fuera posible que pudiera volar por su gigantesco peso; y por último, en lugar de cuatro patas, tenía ocho patas con unas garras que lucían lo suficientemente afiladas como para roer el acero como si fuera de papel.

—«Nota mental: si voy a escoger una mascota, será cualquier animal menos un gato»—pensó Issei con la cara pálida mientras trataba de lucir arrogante y no mostrarle a Besnickel el miedo que le tenía a esa cosa

[Este niño en serio que debe tener un par de problemas] —fue lo que comentó Ddraig con impresión al ver el Julenissen Miracat de Besnickel. ¡Equidna y Tiamat estarían orgullosas de lo extraña y temible que era esa cosa!

—¡Y eso no es todo! —gritó Besnickel con orgullo, antes de usar su poder To Back in the Hat y aparecerse en la espalda de su Julenissen Miracat entre un espacio que el mismo había diseñado para montar—. ¡Mi Julenissen Miracat también tiene su propia armadura!

Y tras decir eso, Besnickel uso sus poderes y rodeó el torso, las patas y las cabezas del Julenissen Miracat con una armadura de piedra, cuidando dejar áreas como la cola y las alas fuera de la ecuación para evitar problemas.

—¡Y por último…!

Besnickel añadió y modificó varias reglas.

[Debes moverte en patrón amarillo-azul-rojo, seguido de verde-naranja-morado, seguido de negro-blanco-gris, seguido de volver a repetir el proceso de manera infinita]

[Los jugadores no pueden moverse más de cinco metros uno del otro]

[Julenissen Miracat puede hacer lo que quiera]

Con todo lo anterior aunado a la regla que mantenía apresado a Nicolás y la que impedía a Issei usar ataques de energía.

Issei solo pudo pensar una cosa ante eso:

—«Mierda»

Y a continuación, el Julenissen Miracat se lanzó en su contra.

Lo que Issei hizo ante eso fue hacer que el Boosted Gear le diera tanto incrementos como podía con su limitación de funcionar cada diez segundos. Sabía que no debía excederse de cierto nivel; ¡pero iba a morir aplastado por un gato monstruoso sino no daba todo lo que tenía!

Y así, mientras sonaban los [Boosts] cada diez segundos, Issei trató de sobrevivir ante el Julenissen Miracat y los ataques de carbón de Besnickel.

Moviendose ágilmente, esquivó ocho gigantescos zarpazos, seguidos de explosiones de rayos, fuego y carámbanos de hielo. Trató de lanzarle al Besnickel que estaba en la espalda del Julenissen Miracat su propia colección de ataques de piedra, pero el Julenissen Miracat batió sus alas y creo una gigantesca andanada de viento que mandó su ataque de regreso por donde vino.

Maldiciendo ante eso mientras realizaba rápidas maniobras para evitar el movimiento, Issei trató entonces de pensar en otro posible plan de ataque; pero un ataque de la cola con forma de serpiente del Julenissen Miracat lo obligó a seguir tomando maniobras defensivas.

—«¡Demonios!»—se quejó Issei, a la vez que otro [Boost] sonaba. No importaba cuanto duplicara sus valores físicos, sabía que no iba a poder derrotar en combate cuerpo a cuerpo a un monstruo de cinco metros con su nivel de poder actual. La única forma de vencer eran los ataques a distancia, ¡y no podía lanzar a ataques a distancia!

—«¡Y para colmo de males está el problema del piso y de que no puedo alejarme mucho!»—volvió a quejarse. Aunque podía usar su hechizo de cambio de colores para hacer trampa, el hecho del que patrón ahora fuera tan complicado hacia que su concentración se viera mermada en gran medida. Sumado a que las reglas de Besnickel hacían que una barrera surgiera cada vez que se alejaba mucho del Julenissen Miracat, Issei de verdad pensó que aquella era la peor de todas las batallas que había tenido.

En esos momentos, lo único que podía hacer era preguntarse:

—«¿Qué puedo hacer?»

[Si tan solo el Boosted Gear contara con mis otros poderes…] —se lamentó Ddraig ante el dilema de su compañero. Si Issei tuviera acceso al resto de sus poderes, hace rato que hubiera podido perforar a través del espacio de reglas de Besnickel y atacar ignorándolo todo. O podrían destruir el espacio con sus flamas capaces de quemar incluso los conceptos y hacer que el espacio explotara desde adentro…

[¡Eso es! —dijo Ddraig, para luego informarle de su descubrimiento a Issei—. ¡Transfiere los Boosts al espacio del mocoso, compañero! ¡Si lo haces, seguramente provocaremos una sobrecarga y haremos que su poder falle!]

—«¿Estás seguro? —cuestionó Issei a la vez que esquivaba un rayo y un carbón bomba—. No quiero terminar fortaleciendo el poder de este enano de orejas puntiagudas.

[¡No pasé varios años atados a una maga del calibre de Elsha por gusto, compañero! —dijo Ddraig con confianza—. ¡No seré Azi Dahaka, Vritra o cualquier otro de esos Dragones expertos en el terreno de las habilidades mágicas; pero yo también tengo mis conocimientos! ¡Confía en mí, que sé porque te lo digo!]

—«Bien. Confiaré en ti»

Y tras pensar eso, Issei, esquivando otro ataque del Julenissen Miracat y tomando tanta distancia como podía, presionó el Boosted Gear contra la tierra. No tenía porqué tener contacto físico de manera obligatoria; pero era mejor prevenir que lamentar.

—«¡Bien! ¡Aquí vamos!»

Con ese pensamiento, del Boosted Gear pudo escucharse:

[Transfer]

Y entonces, algo muy extraño sucedió.

Fue como si de repente todo el lugar donde estuviera se encontrara debajo del agua y ocurriera un brusco movimiento. El aire se condesó de una manera visual por unos segundos y hubo una repentina onda de choque acompañada de una explosión no energética que dio como resultado la imagen de cientos de cristales fragmentándose repentinamente mientras las letras que describían las reglas de Besnickel desaparecían junto a los cuadrados de colores y todo aquello que había estado incordiando a Issei durante la batalla.

—«¡¿R-rompió el Like a Childs Play?! »—pensó Besnickel con sorpresa, antes de negar con la cabeza para si mismo—. ¡No importa! ¡Todavía tengo a Julenissen Miracat! ¡No vas a pasar de esta, mocoso! ¡NO ME VAS A GANAR!

—¡Eso es lo que tú crees! —gritó Issei con una sonrisa, de su guantelete habiéndose escuchado por un momento la palabra [Reset, antes de que otro [Boost] volviera a sonar e Issei diera un salto para alejarse tanto como podía del Julenissen Miracat.

—«Debo resistir por unos momentos»—se dijo, dando un salto de aquí para allá y esquivando zarpazos, explosiones elementales, carbones bomba y toda clase de ataques mientras esperaba a incrementar su poder mágico lo suficiente como para poder crear un verdadero ataque final.

Era más fácil decirlo que hacerlo; pero como mientras los [Boosts] sonaban su velocidad se incrementaba, Issei logró de alguna manera hacer lo que se proponía.

—Bien —se dijo, deteniéndose un momento mientras conjuraba un Dragon Shot verdoso en el Boosted Gear por un momento antes de que la esfera de energía draconiana se tornara azul—. ¡Di adiós a tu gato monstruo!... ¡Sozo: Ice Dragon Shot.

Y al mismo tiempo que gritaba eso y trasfería todo el potencial de los [Boosts] hacia su ataque, del Boosted Gear pudo escucharse:

[¡EXPLOSION!]

Y a continuación, Issei lanzó el Ice Dragón Shot hacia las nueve cabezas del Julenissen Miracat, de pura casualidad dándole a una en medio de la boca.

—«Mierda»—pensó Besnickel ante eso, antes de tele-transportarse y huir lo más rápido que podía de lo que se le venía al Julenissen Miracat.

Y a continuación, sucedieron toda clase de fenómenos mágicos.

Primero, hubo un destello azul en la boca del Julenissen Miracat que se tragó el Ice Dragon Shot, causando que la cabeza responsable del suceso cerrara los ojos y cayera como si estuviera dormida de una manera que daba a entender que había muerto. Luego, todo el cuerpo y las demás cabezas del gato monstruo se rodearon de un aura azul, tornándose a rápida velocidades con tonos escarchados antes de convertirse por completo en hielo.

Y por último, la gigantesca estatua felina explotó en cientos de miles de pedazos tan compactos que lo se dispersó por la zona no fueron carámbanos, sino una onda de viento extremadamente frio.

Sin poder evitarlo, Issei sonrió al ver eso. Pudo haber lanzado un ataque más… destructivo; pero le había prometido a Nicolás que le llevaría a Besnickel lo más sano que pudiera (y además no quería matarlo, por más malcriado y molesto que fuera), así que decidió usar el Ice Dragon Shot a sabiendas que solo dañaría al problema principal: el Julenissen Miracat.

—«¡Y el resultado fue un diez de diez!»—se dijo, viendo al sorprendido Besnickel que estaba a varios metros de su persona. Sonriendo al notar su pánico (y haciendo una mueca al notar que se le estaban pegando las mañas de Elmenhilde), Issei se propuso a acercarse y darle la tunda de su vida para luego, quien sabe, tal vez meterlo en un saco y dárselo como regalo de Navidad al pobre de Nicolás…

… Pero en ese momento sonó un [Reset, y se encontró cayendo en una rodilla mientras su respiración se agitaba.

—«Maldición. ¿Me sobrepasé…?»—se cuestionó, sintiendo como una gran cantidad de fatiga invadía su cuerpo, su mirada centrada en el Boosted Gear. Todavía le quedaba alrededor del 40% de su poder mágico gracias a la lecciones de su sensei Eve para administrar su mana de manera adecuada; pero su cuerpo estaba extremadamente cansado, al punto de que no creía poder mantener una pelea cuerpo a cuerpo por más de diez minutos. Ataques mágicos además estaban fuera de la cuestión porque no creía que pudiera soportar la presión que ello requeriría.

Había perdido la pelea.

Y siendo testigo de eso, Besnickel sonrió.

—¡Ja! ¡Para todo, parece ser que al final he gana…!

Las palabras de Besnickel fueron interrumpidas cuando repentinamente él también se encontró cayendo en una rodilla.

—«¿Qué está…?»

[Estamos sufriendo lo mismo que él —le dijo Hatcat, su tono dando a entender que estaba haciendo una mueca—. Es casi lo mismo. No solo es el poder mágico, sino que usar este tipo de cosas también consume resistencia física. Nuestro caso técnicamente no es tan grave como él debido a las diferencias en nuestro poderes; pero…]

Hatcat guardó silencio, siendo consciente de que a Besnickel no le agradaría la observación de que él era poseedor de una peor condición física que Issei.

[Como estamos, a duras penas puedes mantener este estado —aclaró—. Usar Like a Childs Play una vez más es imposible, y no creo que tu poder mágico aguante crear más Bestias. Estamos en jaque prácticamente. Lo mejor será que huyamos otra vez y pidamos la ayuda de la Gran Sally]

—«¿Huir…? —inquirió Besnickel, sintiéndose humillado ante la idea. Miró a lo lejos al Issei que respiraba agitado como él, aunque luciendo en mejor condición—. ¡NO! ¡Todavía puedo usar mi Coalcraft! ¡Creo poder golpearlo así como esta! ¡No hay porque huir!»

[Si haces eso, tal vez ganes —asintió Hatcat—; pero también puede ser que se acerque y te dé un golpe fulminante. Siendo sinceros, lo más probable es que esto termine en empate con los dos desmayándose… Pero, si tomas en cuenta la presencia de Santa…]

Al oír eso, Besnickel hizo una mueca. Si se desmayaba con Nicolás cerca, básicamente seria como perder la guerra.

—«Bien, huyamos»—aceptó a regañadientes al ver como a lo lejos Nicolás se acercaba hacia Issei.

Y tras pensar eso, el sombrero de Besnickel (Hatcat) activó el poder To Back in the Hat para empezar a huir.

—¡! ¡¿E-estas huyendo?! —cuestionó Issei en shock, tratando de levantarse para evitarlo, pero su cuerpo no respondiéndole con la debida velocidad.

—¡S-solo estoy haciendo una retirada estratégica! —respondió Besnickel antes que To Back in the Hat se terminara de activar, su respiración algo agitada—. ¡No te creas la gran cosa! ¡T-tal vez destruiste mis técnicas; pero no has ganado! ¡Esta pelea no ha terminado! ¡R-recuperaré energías y te voy a demostrar quién es el mejor! ¡Y-ya lo veras!

Y tras que dijera eso, Besnickel desapareció.

—«¡Maldición!»—pensó Issei al ver eso, golpeando el suelo con frustración. ¡Al demonio si la pelea había terminado en empate! ¡Él le había prometido a Nicolás que le llevaría a Besnickel de regreso, y no había podido hacerlo!

—Cálmate, Issei —lo tranquilizó Nicolás, acercándose con lentitud—. Lo hiciste muy bien. Creo que ni tú ni yo esperábamos que ese gato resultara ser esa clase de ser. Diste una pelea que cualquier chico de tu edad no pudo haber dado. Tu único problema fue que tocaste el limite unos cuantos minutos de lo requerido; pero eso no es reprochable. Es decir, solo mirame a mí. Fui un tonto y no hice nada por temor a lastimar a Besnickel, y luego para completar terminé encerrado en esa cúpula.

—Pero aun así, Nicolas-oji-san… Yo te hice una promesa —se lamentó Issei, sintiéndose como un inútil.

Nicolás negó con la cabeza al oírlo, dándose cuenta que estaba interactuando con un joven muy testarudo; pero antes de que pudiera decir o hacer cualquier cosa, cerca de él aparecieron Christmas Eve con un saco rojo en la mano y Elmenhilde con el tal Christamentuck siendo cargado por un oso de oscuridad mientras parecía estar desmayado.

—Ah. Veo que les fue bien en sus peleas —dijo Nicolás con una gota de sudor resbalando por su cara al ver al Christamentuck desmayado y al sentir como en aquel saco rojo algo (alguien) parecía estar sellado.

Ante su comentario, Issei se desanimó aún más. ¡Él había sido el único que falló en su pelea!

Notando sus ánimos y como la zona lucia como si hubiera atravesado una guerra, las dos mujeres en trajes de Santa le dieron una mirada inquisitiva a Nicolás, quien les contó todo de pies a cabeza.

—… Así que eso fue lo que pasó —dijo Christmas Eve, frunciendo el ceño con sorpresa al escuchar la parte en que Hatcat se fusionaba con Besnickel y llamaba al Player of Nurse Code como un Counter Balance

Pasó a ver a Issei luego de eso

—No se sienta mal, Issei-sama. Dio una pelea increíble contra un oponente que no era adecuado para su persona —dijo, acercándosele a Issei y sonriéndole de forma tranquilizadora—. Usted es demasiado joven todavía y su experiencia en las batallas no es la adecuada. No siempre en las peleas gana el que tenga más poder mágico o fortaleza física. A veces también gana el que tenga mejores habilidades. En ese sentido, que se haya desempeñado tan bien contra alguien que podía sellar sus poderes es motivo de orgullo.

No pensando lo mismo, Issei miró a Elmenhilde. De seguro que ella si le iba expresar su decepción y a decirle que era un fracaso como alumno.

—La bruja tiene razón —dijo la Vampiresa en su lugar, sorprendiéndolo—. Si lo que escuché es cierto, probablemente saliste bien librado del embrollo. Ese poder de reglas parecía ser un tipo de habilidad de alteración de la realidad. La única razón por la que no se desempeñó de una manera más terrible fue porque aquel mocoso era inexperto en su uso. Que hayas podido lograr un empate técnico es admirable, sobre todo tomando en cuenta que es el primer oponente de este tipo con el que te enfrentas.

Issei guardó silencio por un momento ante eso. Todavía se sentía mal por no lograr cumplir su promesa; pero escuchar a sus senseis decir que la cosa pudo haber sido peor lo ayudaba a sobrellevar su falla.

—Sin embargo —añadió Elmenhilde, poniendo un rostro que no presagiaba nada bueno—, ¡pudiste haberlo hecho mejor! Y lo digo porque sé que si hubieras aguantado unos minutos más hubieras ganado. Esto solo indica una cosa: ¡que tenemos que triplicar la intensidad de tu entrenamiento de resistencia!

Al oír eso, Issei palideció. Su «entrenamiento de resistencia», como tan elegantemente lo llamaba Elmenhilde, sencillamente consistía en realizar una serie de ejercicios monstruosos con limitadores físicos impuestos por su sensei Eve, solo para luego, ya estando cansado y a punto de desmayarse, tener que enfrentarse a su sensei Elmenhilde… o más bien tratar de disminuir cuanto pudiera las consecuencias de la paliza que le daba.

—«… Pero, pensándolo bien…»—Issei caviló por unos instantes, antes de llegar a la conclusión de que tal vez, aunque no sería muy bueno para su salud, el triplicar su entrenamiento de resistencia fuera algo provechoso. ¡Se sentía tan frustrado por haber perdido! ¡Y lo peor es que no entendía la razón!

[Creo que se debe a que es la primera vez que te enfrentas a alguien en tu mismo ratio de edad —explicó Ddraig—. Una cosa es un oponente con décadas o siglos a su espalda, y otra es alguien de tu misma edad. Supongo que inconscientemente estás pensando en ese enano como un rival]

—«Tal vez tengas razón»—concordó Issei luego de unos instantes, aunque sintiéndose un poco tonto al pensar en eso. ¡Cuando él había pensado que tendría un rival, se había imaginado a un chico baddas modo emo que presumiera de sus dones sangres y estuviera dotado de poderes OP, no un enano de orejas puntiagudas que rehuyera su sangre!

[No te preocupes. ¡Un verdadero Dragon tiene cientos de rivales! —aseveró Ddraig con orgullo—. Y también cientos de mujeres] —añadió luego Ddraig por lo bajo, pues, aunque él realmente nunca se había fijado mucho en eso (se la pasaba 24/7 peleando con Albión), sabía que muchos de sus congéneres solían tener harenes del tamaño de pueblos.

—Pero volvamos al tema —dijo Elmenhilde luego de unos segundos, sacando a Issei de sus pensamientos—. No sé como le habrá ido a la bruja; pero yo en mi pelea me topé con cosas… interesantes, por decir lo menos.

—En mi caso, fue igual —añadió Christmas Eve, nada contenta con lo de «bruja»—. Me topé con un insecto demasiado peculiar como para que pudiera estar aliado así como así con un simple mocoso. Y si lo sumamos a lo que ese gato ha demostrado ser...

—Hay algo muy raro en esto —completó Elmenhilde.

—Ahora que lo dicen —Nicolás dio una mirada analítica y reflexiva—, ciertamente es muy extraño que Besnickel haya logrado evitarme durante tanto tiempo, y luego de repente aparezca así como así queriendo pelear conmigo. Es casi como si alguien le estuviera aconsejando de su proceder.

—¿Dicen que el enano está siendo manipulado por alguien? —cuestionó Issei, añadiéndose de repente a la conversación.

—Es lo más probable —asintió Christmas Eve—. Las incógnitas ahora son entonces quien, cómo y por qué. Y por fortuna, tenemos personas que pueden decirnos, si no es que todas las respuestas que queremos, por los menos algo que nos saque de las sombras.

Y tras que dijera eso, Christmas Eve miró el saco rojo que cargaba al mismo tiempo que Elmenhilde miraba al desmayado Christamentuck.

Un interrogatorio estaba a punto de dar inicio.


—Al parecer el niño y el gato no pudieron dar la talla

En una habitación inmersa en sombras, un anciano con túnica que parecía estar en sus últimos momentos de vida charló con un hombre joven extremadamente guapo.

—Nunca esperé realmente que lograran nada —respondió el hombre joven con calma—. Deseos de querer ser reconocido, sentimientos conflictivos con figuras familiares y un pasado lleno de racismo: todos esos elementos que crean un personaje endeble. Ese niño Dokkálfr no tiene la resolución adecuada para lograr nada… Pero al menos sirvió como la cortina de humo que necesitamos.

—Y si no esperabas nada, ¿entonces por qué le diste a ese Santo y ese monje? —cuestionó el anciano, sonriendo despreocupadamente—. ¿No te preocupe que los analicen y se den cuenta de lo que hiciste?

El hombre negó con la cabeza

—Cuando un autor crea una obra maestra, es imposible que la gentuza la comprende incluso aunque la admire. Es lo mismo en este caso… Y en cuanto a porque se los di…

El hombre sonrió.

—¿No es una historia mucho más entretenida cuando agregas un par de personajes secundarios?

—Ciertamente una obra de teatro es mucho mejor cuando tiene distintos actores —asintió el anciano—. Pero que no se te olvide que las obras llegan a su fin, y si no te apresuras puede ser que tu historia llegue a su capítulo culminante.

Ante esas palabras que de cierta forma sonaban como una amenaza, el hombre guardó silencio por unos instantes, a la vez que a lo lejos sentía la presencia de cierto chico de orejas puntiagudas que estaba acompañado de cierto gato.

—… Despreocupate —dijo a la final—. Se acerca el final de la obra, sí; pero también se acerca el comienzo de una historia sin fin. De mi eterna historia sin fin. ¡Ya es momento de que el actor principal haga su aparición y debut estelar! ¡Créeme que esos pondré a esos tontos en su lugar!

Ante esas palabras, el anciano sonrió. Había algo en su sonrisa que no cuadraba con su aspecto enfermizo

—Por tu bien, espero que lo hagas, Byron.

Una terrible historia de terror parecía aproximarse para cierto Dragon Rojo y sus aliados.

Fin de la Parte II


Técnicas, Poderes y Habilidades.


Miroku

Poderes Mentales: Como la encarnación de un Buda, que es uno cuya mente y alma ha trascendido mediante la iluminación, Miroku posee poderes sobrenaturales del tipo ESPER. Puede decirse que es un vestigio del Poder Divino de su vida pasada. Es este poder la base central de los ataques de Miroku, que no hace uso de la Magia tradicional. Funciona fundamentalmente como las habilidades con el sufijo «kinesis» (Telekinesis, por ejemplo). La Telepatía también podría abarcarse entre estos poderes; pero Miroku no posee tal habilidad. A través de este poder, Miroku también puede imbuirse así mismo con un encanto sobrenatural semejante a un lavado cerebral que es mucho más efectivo cuando se trata de niños (en base a lo que el usuario entiende como niño).

Oryktokinesis: un poder ESPER de Miroku con el cual él puede manipular los metales preciosos. Aparentemente, esto se debe a que (supuestamente) es una re-encarnación del Buda Hotei

Conjuración de Shikagamis: Pese a no ser un Onmiyoji el sentido tradicional de la palabra, Miroku puede conjurar Shikagamis a través de sus poderes mentales. La mayoría de los Onmiyoji requieren crear con anterioridad los Shikagamis que se desean utilizar; pero gracias a sus poderes mentales Miroku puede saltarse tal proceso con facilidad.

Kuchiyose no Jutsu (Jutsu de Invocación): Una técnica de convocatoria donde el usuario invoca a seres que ha puesto bajo su mando. En el caso de Miroku, se tratan de los Dodomeki japoneses.

Divinidad: Un rasgo propio de los Espíritus Divinos y sus allegados. La quinta-esencia de la sublimación del alma que implica «ser algo más». Es un tipo de energía que dota al usuario con el Poder Divino: una energía ciento de veces más densa y poderosa que el común poder mágico. Este Poder Divino incrementa el efecto de todo movimiento que se realiza en contra de aquellos que no lo poseen o lo ven en un grado inferior al del propio usuario; en términos de rol, «incrementa la efectividad de los ataques en un 100% en contra de objetivos sin este rasgo». También da resistencia a la magia, a ataques espirituales y a Maldiciones en un grado que varía dependiendo del propio usuario. De darle un grado cualitativo a Miroku, podría decirse que su Divinidad está en el «rango C», mayor al de un Semidiós que no comprende su propio poder y lo desprecia, pero, extrañamente, muy inferior a lo que un verdadero Bodhisattva debería tener.

Sri Maha Bodhiya (La Iluminación de la Figura Sagrada): Una habilidad que reduce incondicionalmente el daño infligido por ataques físicos, mágicos, espirituales, conceptuales e interdimensionales de manera equivalente al propio nivel de sapiencia espiritual del poseedor al mismo tiempo que lo cura en base a sus propias reservas de energía mágica. Solo puede ser atravesada (normalmente) por seres que cuenten con el Poder Divino otorgado por la Divinidad. Es un sub-producto de la sabiduría que se obtiene al entender «la verdad del mundo» y volverse un tipo de existencia de clase Mesías. Podría decirse que es una habilidad de purificación del tipo Anti-Purga que existe como «una respuesta universal al llamado de salvación de la humanidad». A máximo rango, se dice que su poseedor se vuelve capaz de enfrentarse a todos los Males (ataques) de los Humanos y de recibir los Siete Grandes Deseos del Hombre como es la misión nata del Mesías de salvar toda forma de vida… Miroku, sin embargo, no posee tal grado de habilidad propia del Buda Gautama que es uno con el universo y puede ser fácilmente herido incluso por los ataques más «endebles» y «mundanos» de Christmas Eve.

*Nirvana Sadayatana: Osoji no Joya no Kane: Un movimiento en donde Miroku usa sus poderes mentales para crear 108 campanas que generan un campo de ondas purificadoras de manera semejante a encerrar a alguien en una bañera y luego tirarle piedras que generen movimientos en el agua. Las ondas purificadoras van en contra de los cinco sentidos básicos y la mente que los promulga, dando lugar a una limpieza total hasta el punto de llegar a la no-existencia. El resultado es, literalmente, la eliminación de los sentidos para llegar al Nirvana y así sufrir el moksha, que es la liberación espiritual que lleva a renunciar al ciclo de la re-encarnación. Un «movimiento de salvación» que solo puede ser evitado por aquellos que cuenten con Divinidad, tengan la suficiente sapiencia espiritual o sean existencias extrañas ajenas a la Vida, la Muerte y los placeres carnales.

Meiso Sakku: Shiawase no Ikagai (Saco de la Meditación: Ikagai de la Felicidad): Una técnica de sellado de alto nivel. Miroku invoca el Saco de la Meditación del Dios Hotei —o algo bastante similar a eso— y hace uso de los poderes de tal artefacto que se decía contenía un mundo de dicha en su interior. Desde el saco se crea un vórtice de energía que succiona todo, llevando los objetos succionados a su interior donde, si el sellado se completa de manera exitosa, es imposible de escapar incluso para los propios Dioses. Su debilidad fatal es que se pueden tomar medidas preventivas para evitar ser succionados, y si se cuenta con el suficiente intelecto y poder mágico incluso se puede invertir la técnica y hacer que su propio usuario sea tragado por ella. Dicho eso, Miroku es la encarnación de un Buda, que es un ser de inmensa sabiduría, así que, naturalmente, quien lo venza en su propio juego debe ser cuando mínimo un Dios de la Sabiduría o de la Magia. El nombre Ikagai, por otro lado, hace referencia a que aquellos dentro del saco se ven obligados a reflexionar sobre sus propios y a buscar «la razón para estar vivo» (Ikagai que se lee como «felicidad»)


Eve

Christmas Invertion (Inversión Navideña): Un movimiento que es literalmente la máxima encarnación de la Contra-Magia o Magia de Balance. La Contra-Magia es Magia que responde a la Magia; es decir, un Contra-Hechizo que invierte los ataques enemigos. Fundamentalmente es algo muy difícil de usar y normalmente no tendría ningún valor real en la batalla; pero debido a su sabiduría, poder y «cierto algo» Christmas Eve es capaz de usarlo con precisión. Se puede usar para nulificar ataques mágicos venideros, reducir su capacidad o simplemente devolverlos, pero todo depende de las circunstancias. Sin embargo, Magia de Sellado, Maldiciones y poderes destinados a causar un «efecto de estado» siempre pueden ser devueltos por donde vinieron: el poder supremo de un tanque mágico de un juego de rol. El «Christmas» en su nombre, por cierto, no tiene ningún valor o sentido real. Simplemente fue algo que por las fiestas Christmas Eve le quiso agregar.


Christamentuck

Gracia Divina de Tres Coronas: o simplemente conocida como Tres Coronas. Es una Bendición Divina otorgada por el Dios de la Biblia o sus emisarios, los Arcángeles. Un poder intrínsecamente conectado con el Sistema del Cielo que permite que un humano camine por el sendero de lo divino de la misma manera que el Hijo de Dios —en otras palabras, una imitación de la conceptualización de la existencia del Mesías—. Existen múltiples Santos a lo largo de la historia que reciben múltiples Bendiciones Divinas; pero las Tres Coronas son las más destacadas en el ámbito de la guerra. Por ejemplo, el Profeta Israel, Moisés y Mahoma poseían este don divino, estando en una clase de existencia superior a la de los demás Santos. La doncella Santa Martha también poseía algo similar a esto, aunque más débil y simplemente otorgado por su estrecha relación con el Mesías. Se compone de los siguientes tres efectos:

Corona de la Fe: capacidad para «oír la voz de Dios» y así poder obrar de la mejor manera. Un sexto sentido sobrenatural que no puede definirse con palabras y que permite a uno tomar el mejor curso de acción de manera automática. En batalla, actúa como un poder de súper reacción, y en la vida diaria y situaciones de estrategia hace que el usuario tome la mejor de acción de manera automática. Este poder existe por separado de las Tres Coronas, y Santos como Jeanne d'Arc —que guío a un ejército a la victoria incluso sin conocer las artes de la guerra— lo poseían.

Corona de la Dedicación: un cuerpo que actúa como «el Templo del Señor». Defensa y poder ofensivo sobre-humanos, capacidad de emitir poder mágico del tipo sagrado y la dotación del efecto de «un cuerpo que no cambia de manera negativa sin importar las circunstancias» —en otras palabras, inmunidad al envejecimiento y un cuerpo que no engorda sin importar cuantas calorías se consuman—.

Corona de la Pureza: purificación automática de los ataques venideros. Resistencia Mágica del más alto grado. Varía dependiendo del nivel poder del usuario; pero en el caso de Christamentuck ataques mágicos de la categoría de clase alta no causan más que ligeros rasguños. Como el atributo «Santo» además ha sido añadido al corpus, ataques de objetivos «malignos» como Demonios y No-Muertos son reducidos de manera adicional, al punto en que incluso ataques de clase Suprema tienen un duro trabajo para causar verdadero daño.

Extremidades de Jacob: un arte marcial de las religiones abrahámicas que es una adaptación del estilo de lucha del Primer Hombre y la Primera Mujer. Fue inventado por Jacob —quien luego fue llamado por Dios como Israel, «El Guerrero de Dios»— durante una lucha feroz contra un Arcángel. Es la materialización de la fe y la dedicación que lleva el cuerpo humano a un límite inhumano, la anti-tesis de la pereza inhumana que da todo por sentado. Simplemente comprenderlo lleva a lograr emitir Poder Sacro y volverse «algo más allá de lo humano»; pero los humanos de la época actual no tienen las condiciones de vida necesarias para lograr aprender este arte, requiriéndose cuando mínimo de algo semejante a la Gracia Divina de las Tres Coronas para poder ejercerlo. Se dice que los Santos que lo dominan pueden vencer a un Arcángel de la Destrucción que conduce a un ejército de doce mil Ángeles Malignos, aunque una muerte temprana le ha impedido a Christamentuck el llegar a tal nivel.

Este arte pasó de Jacob a sus hijos, y de estos trasmigró hasta llegar a las manos de Moisés, que lo usó para derrotar a Ramsés —una encarnación del Dios Ra— en una pelea. La doncella Santa Martha también aprendió este arte y lo usó contra el Dragon Tarasque que se dice era hijo de Rahab y Leviatán para «hacerlo entender el poder de Dios» (darle una tremenda paliza y traumarlo de por vida). Luego de eso, se supone que el poder se perdió mientras los humanos se iban llenando de pecado y alejándose de Dios. Hasta la fecha, el único humano que es capaz de usarlo es Vasco Strada…. quien en lugar de aprenderlo, más bien lo descubrió mientras llevaba su cuerpo al límite de la época del Primer Hombre, siendo entonces el único humano que ha aprendido tal arte marcial sin necesidad de contar con ningún tipo de Bendición Divina. También se dice que Vasco Strada ha dominado este arte al mismo nivel de su creador, siendo el humano —puro— más fuerte de la época actual: una existencia capaz de exorcizar a Demonios de Clase Alta de un mero puñetazo.

Misericordia de la Santa Madre: Un movimiento taumatúrgico; en pocas palabras, un tipo de milagro inexplicable obtenido por la fe. Aprendido —supuestamente— de la boca del Mesías, es una oración que llama a la caridad de la Santa Madre María, causando que el Sistema del Cielo conceda de manera temporal el mismo tipo de Bendición Divina que obtienen los protegidos del Arcángel Gabriel. Mientras el cuerpo del usuario brilla con una misteriosa luz inexplicablemente llena de santidad, todas las heridas se curan de manera automática mientras la resistencia física y el poder mágico se consumen de maneras aceleradas, y además se obtiene la capacidad de tomar la humedad —o simplemente el agua— circundante y transformarla en agua bendita para usarla como medio de ataque. Un poder lleno de santidad que está perdido para la Iglesia en la época actual.

*Sveti Justina: Un poderoso combo que aprovecha las capacidades concedidas por la Misericordia de la Santa Madre para «obrar milagros». Se realiza un movimiento semejante al de la tele-transportación al intercambiar la posición física con una gran cantidad de esferas de aguas que rodean al o a los oponentes, creando un efecto semejante al de una lluvia de meteoros o al de la creación de cientos de clones que atacan al mismo tiempo. Los movimientos no se realizan estrictamente hablando al mismo tiempo, pero las propiedades del intercambio físico hacen que se realicen a una velocidad muy cercana a eso, trayendo como resultado algo contra lo que no se puede obrar con mera velocidad. Descontando a los Dioses y entidades que conozcan habilidades de manipulación espacial, es casi imposible de esquivar; pero el daño que se causa por el movimiento, naturalmente, varía dependiendo de las propias capacidades del usuario y el objetivo seleccionado, así que no es totalmente una carta de triunfo invencible.

El nombre proviene de un lugar donde se adora al Santo Cristophoros.

*Abad Menas: Un ataque final realizado con el don del control del Agua Milagrosa otorgado por la Misericordia de la Santa Madre. Invocando cientos de esferas de agua mientras le ora a Santa Martha, quien dominó al Dragon Tarasque en su propio territorio acuático, Christamentuck se rodea a si mismo de un gigantesco Dragon de agua y cae sobre su oponente mientras libera un puñetazo devastador.

El nombre proviene de un título otorgado a San Menas.


Elmenhilde

Extremidades de Kaíndnea: Un estilo de combate que pertenece a la misma «rama familiar» de las Extremidades de Jacob. Contrario al estilo de pelea anteriormente mencionado, no es algo que se usa para la caza de los seres inhumanos, sino que, por el contrario, se utiliza para matar a los humanos. Una serie de técnicas bastardas y malditas que hacen uso de la Energía Maldita latente en los No-Muertos. A máximo potencial, concede el potencial necesario para matar a toda la humanidad al actuar como su depredador supremo, pero también puede usarse para la defensoría de esta de la misma manera que un anti-virus que borra elementos dañinos o un jardinero que destruye malas hierbas. Originalmente llevado con la intención de usarse contra humanos, también puede mostrar un desempeño monstruoso en contra de los seres sobrenaturales de base humana (como los Youkais y los Demonios), siempre que estos se encuentren «vivos» en su sentido estricto. Parece ser la propia versión de Caín del estilo de pelea su padre Adam.

Dráculea Execution (Ejecución de la Dráculea): Un poderoso combo en donde Elmenhilde aprovecha su capacidad para trasportarse a través de las sombras. Golpeando a su rival de maneras implacables para luego lanzarlo al aire y tirarlo contra el piso de un movimiento martillo, ella desciende en contra de su rival de una patada con una fuerza monstruosa. Si el rival es demasiado endeble, puede suceder que muera incluso antes de que ella culmine el ataque.

Dráculea Moonfall (Caída Lunar de la Dráculea): Un ataque devastador hecho por Elmenhilde con su Control de Sangre y poderes de Energía Maldita. Levanta la mano, y crea una gigantesca esfera que se ve visualmente como una luna roja, la lanza contra su oponente y genera un efecto totalmente devastador. Puede destruir una ciudad sin problemas si se usa en un área urbana.

Bloodoll Control (Control de Muñecas de Sangre):La máxima muestra del que Control de Sangre de Elmenhilde ha escalado en un rango inhumano. Ella remplaza la sangre de sus víctimas con una que ella ha creado mediante métodos artificiales, e interrumpe las señales nerviosas que el cerebro envía el cuerpo para reaccionar. Los rivales que sufren esto todavía pueden pensar e incluso moverse libremente, pero de manera automática perderán el control de su cuerpo una vez que Elmenhilde lo desee. Oponer resistencia significa pelear contra la propia sangre, así que las víctimas que lo intentan pueden terminar viendo como su corazón explota desde adentro o terminar sufriendo una tortura eterna. Solo puede usarse contra oponentes de un rango inferior al de la propia Elmenhilde, y no funciona en seres inhumanos que no tienen sangre fluyendo por su cuerpo. Sus límites totales no han sido explorados por Elmenhilde, ya que normalmente usa este movimiento para torturar a las personas al hacer que se maten entre sí.


Besnickel

Divinidad: Un rasgo propio de los Espíritus Divinos y sus allegados, es poseído por Besnickel al ser hijo de la Diosa Freya y descendiente de una raza con un ancestro divino. Sin embargo, Besnickel no ha tenido el entrenamiento adecuado para entrar en contacto con su propio Poder Divino y además inconscientemente hace todo lo posible para que jamás salga a relucir debido al disgusto que siente hacia su madre. En pocas palabras, esto está auto-sellado; pero todavía existe y Hatcat pudo usarlo para el poder Player of Nurse Code.

Earth Fury: Un movimiento mágico centrado en la Alquimia y un poco de la conexión que Besnickel tiene con la tierra gracias a su madre, la Diosa de la Tierra Freya. En lugar de manipular la tierra, la transforma en «aquello que desea», moldeándola de manera casi instantánea al hacerlo. En primera instancia podría sonar como algo muy difícil de logar; pero la tierra misma genera procesos de transformación, aunque lo hace una velocidad muy baja. Besnickel lo único que hace es acelerar ese proceso para así crear estructuras de piedra. Dicho eso, Besnickel es incapaz de transformar la tierra en materiales preciosos debido a que es incompatible con procesos benignos; pero a cambio puede usar esto contra las personas muy débiles y así convertirlas en piedra de manera temporal o permanente. Puede generar un efecto monstruoso cuando se combina con la manipulación de Energía Maldita de Besnickel.

Coalcraft: Una sub-variación del Jewelcraft normal. El Jewelcraft es un arte mágico donde al imbuir energía mágica a una joya preciosa, es posible utilizarla para múltiples rituales mágicos ignorando el gran impedimento de no contar con grandes reservar de poder mágico. Normalmente, el Jewelcraft no es muy práctico en la batalla debido a que la energía debe suministrarse de manera lenta y al enorme gasto monetario que representa usar joyas para pelear; pero si, por ejemplo, un mago normal de capacidad mágica muy baja pasara un año imbuyendo su poder mágico a una joya, entonces tendría una joya con energía mágica descomunal que podría usar de múltiples maneras (como lanzarla y generar una tremenda explosión que normalmente no podría generar por sí mismo). La Diosa Freya es experta en este tipo de arte, y, dado que es una Diosa de la Tierra y la Magia, esencialmente puede hacer trampa al transformar la tierra en materiales preciosos, imbuir joyas con su Poder Divino y acelerar el proceso de absorción de energía mágica mediante sus otros poderes, haciendo algo que esencialmente es una demostración de la supremacía de un Dios ante un mortal. Como resultado, en lugar de tener que gastar mucho tiempo acumulando energía mágica, simplemente se toma la vida de la joya como sacrificio (valor de potencia) y se libera un poder descomunal que no es igual al de la suma de las partes (por ejemplo, una joya de valor tres a la que se le imbuye 10 de energía mágica puede liberar una explosión como de 1000 de energía mágica). Es este mismo principio el que Besnickel, hijo de Freya, usa en su Coalcraft. La diferencia es que conjura carbón, lo cual implica un gasto mucho menor (aunque también una potenciación menor) y en lugar de Poder Divino usa Energía Maldita. Puede decirse que es una versión bastarda y una burla al Jewelcraft divino de Freya que jamás podría ganar contra lo verdadero; pero de todas maneras puede causar efectos colosales en batalla ya que la Energía Maldita es la anti-tesis de todo ser vivo.

Player of Nurse Code: Es el ¿? de tipo ¿? de Hatcat. Un milagro en sí mismo que representa su naturaleza anómala. Fusionándose con Besnickel y auto-evolucionando a través de su origen espiritual, Hatcat se convierte en un recurso y dota de sus poderes a Besnickel. Los poderes de Hatcat normalmente se tratan de crear seres animados con formas de Bestias que pueden ser adaptadas en base a la imaginación del usuario para así actuar como contador innato a los rivales; pero al fusionarse con Besnickel se volvió posible el liberar todas las limitaciones normales al aprovecharse del Poder Divino que Besnickel posee por ser hijo de Freya, una Diosa de múltiples atributos que esta íntimamente relacionada con los gatos. Como resultado, aparte del poder de crear bestias se obtuvieron las capacidades Like a Childs Play, Scraweled Cats y To Back in the Hat que no tienen nada que ver con el origen espiritual de Hatcat. Esto es únicamente posible debido a que la habilidad de Hatcat —o más bien, de su ser original— es crear bestias en base a la imaginación para que puedan evolucionar de manera infinita. En pocas palabras, al interpretarse a sí mismo bajo ese concepto, fue posible transformarse algo en lo que simplemente no debería poder transformarse. El rendimiento y salida de poder es algo baja por lo mismo, ya que esencialmente está gastando recursos simplemente para poder materializarse; pero la capacidad de crecimiento es ilimitada en comparación a su fundación espiritual. Si Besnickel y Hatcat crecen aún más, es posible que Player of Nurse Code se transforme en algo que supere incluso al ser original de Hatcat como un ¿? que es capaz de destruir el mundo.

Like a Childs Play (Igual que un Juego de Niños): Uno de los poderes de Player of Nurse Code. Aprovechándose de las capacidades que conceden la sangre de Freya para dominar sobre la tierra al ser una con ella, Hatcat crea un espacio conceptual e inmediatamente lo fusiona con el mundo real circundante a su persona, transformando como consecuencia la zona en su «patio de recreo». El espacio circundante pasa a estar sobre su dominio absoluto, así que el alterar la realidad para lograr su cometido no es nada complicado. Sin embargo, la base del movimiento crea un consumo excesivo de energía mágica que es imposible de mantener, así que Hatcat tuvo que limitar las capacidades originales en gran medida. Todavía es posible tratar el mundo en gran medida como un juego, como cuando hizo que el piso se transformara en cuadros de colores y prohibió a los rivales moverse de una manera que no siguiera un cierto patrón, y muestra el suficiente desempeño como para cancelar ataques mediante la regla de que cosas intangibles no pueden usarse contra cosas tangibles o como para encerrar a Nicolás en una barrera al decir que Santa no puede jugar con los niños; pero esencialmente solo está tocando la superficie del poder real, y el hecho de estar creando «reglas que se deben cumplir sin dudar» también es un arma de doble filo que puede terminar sellando al propio usuario si no se usa con cuidado. Con todo, es una capacidad lo suficientemente aterradora como para que el propio Dragon Gales se impresione; pero es «igual que un juego de niños» si se compara con lo que realmente debería lograrse.

Scraweled Cats (Gatos Garabateados): Unos de los poderes de Player of Nurse Code, creación de gatos debido al cariño que Besnickel siente hacia estos debido a Hatcat. No dista mucho del poder original de crear bestias en base a la imaginación del núcleo original; pero como el propio usuario imagina que está creando seres que nunca van a fallar, los gatos tienen una adaptabilidad evolutiva y de desarrollo totalmente anormal. Llegado un momento, los gatos incluso pueden adaptarse a ataques conceptuales y volverse seres fantasmales del mismo rango de Bestias Divinas. El mayor problema, sin embargo, es que la propia durabilidad de los gatos está limitada por la cantidad de poder mágico dada, así que no importa cuánto evolucionen los gatos para desarrollar su resistencia, su durabilidad base jamás sube. En términos de rol son «seres que reducen el daño que reciben de los movimientos del mismo tipo con los que ya han sido atacados».

*To Back in the Hat: (Hacia Atrás en el Sombrero): Uno de los poderes de Player of Nurse Code. Una especie de deflexión corporal que logra un efecto semejante al de la tele-transportación. Solo puede lograrse mientras el campo conceptual de Like a Childs Play está activado.

Julenissen Miracat: Uno de los poderes de Player of Nurse Code, la creación de un ser anormal que no pertenece al orden de los seres reales. No dista mucho dista mucho del poder original de crear bestias en base a la imaginación; pero la criatura creada es una que iguala en aspectos técnicos a una Bestia Divina. Su debilidad es, esencialmente, la inexperiencia de su propio creador que ha dado como resultado una sorprendente fragilidad; pero si Besnickel llegara a dominar Player of Nurse Code Julenissen Miracat podría no solo obtener el poder de un Demonio de Clase Suprema, sino que además podría producirse en masa para asi crear un ejercito de terribles Bestias Divinas.

Su nombre proviene de Julenissen, un tipo de Duende navideño de Noruega que a menudo es confundido con Santa Claus, y de un muy mal juego de palabras entre Miracle (Milagroso) y Cat (Gato)


Issei

Sozo: Fire Dragon Shot (Crear: Disparo del Dragon de Fuego): Variación de tipo fuego del normal Dragon Shot. Una esfera llameante que implosiona y genera un mar de llamas totalmente devastador. Como el fuego es junto al rayo uno de los elementos más compatibles con los ataques de energía y como su cuerpo tiene un cierto «atributo Dragon», es la variación del Dragon Shot que a Issei mejor se le da. Dicho eso, si se usa sin control puede causar una destrucción sin igual.

[Sozo: Ishi no Dangan (Crear: Bala de Piedra): Técnica ofensiva del elemento tierra. Issei crea un proyectil rocoso y lo lanza a su oponente con una potencia descomunal. Es más como un movimiento de artillería que un ataque penetrante u explosivo

Sozo: Earth Dragon Shot (Crear: Disparo del Dragon de Tierra): Variación de tipo tierra del normal Dragon Shot. Una esfera rocosa en cuyo interior hay un núcleo de energía, y que al salir disparada libera una lluvia de metralla y una gran explosión sobre los rivales. Como el elemento tierra es el elemento que menos se relaciona con los ataques de energía, es el más impráctico de todos los movimientos que son variaciones del Dragon Shot. A Issei no le gusta usarlo mucho.

Sozo: Nen'eki (Crear: Moco Pegajoso Un movimiento súper veloz en donde Issei crea agua y luego la transforma en limo pegajoso. No es algo muy grandioso, rivales muy fuertes pueden zafarse con facilidad y además a su usuario se le complica un poco hacerlo porque no tiene mucho talento para cosas tan complejas que no terminan con explosiones o rayos de energía; pero Issei piensa que es una técnica genial. Está emocionado por usarla en el Día de los Inocentes.

*Sozo: Ice Dragon Shot (Crear: Disparo del Dragon de Hielo). Variación de tipo hielo del normal Dragon Shot. Una esfera azul con propiedades congelantes que causa un inmeso daño a todos los rivales que golpea. De todas las variaciones del Dragon Shot de Issei, es la que mas destaca por su capacidad para producir un gran daño mientras se evita provocar una destrucción masiva.

Boosted Gear (El Engranaje Impulsado): o el Guantelete del Dragon Emperador Rojo (Sekiryuutei). Un Sacred Gear de Tipo Sellado que contiene en su interior el alma del Dragon Gales, Ddraig Gouch, quien es uno de los dos Dragones Celestiales surgidos desde la antigua provincia de Albión (Gran Bretaña) y que fueron temidos por los propios Dioses. Es uno de los trece Longinus que cuentan con el potencial suficiente como para matar a un Dios. Es la anti-tesis del Divide Dividing, y es un Longinus de rango medio con las mayores capacidades de crecimiento posibles debido al tener un alma de un Dragon en su interior. Da a su usuario la capacidad de duplicar su poder cada diez segundos mediante el comando [Boost] y de trasferir ese incremento de poder hacia cualquier otra cosa (ya sea una persona, un familiar o incluso un ataque) mediante el comando [Transfer]. Su debilidad, por así decirlo, es que cada incremento consume la resistencia de su usuario y que solo puede duplicar desde la base; es decir, si el usuario tiene un poder de «1» y una resistencia de dos incrementos, entonces el Boosted Gear solo podría incrementar el poder de su usuario hasta «8». Originalmente el Dragon en su interior no era muy amigable; pero parece ser que ciertas circunstancias lo han llevado a «humanizarse». También, dicho por el mismo Dragon en su interior, parece ser que gran parte del poder del Boosted Gear ha sido sellado por el Dios de la Biblia. En cuanto a que tanto poder se ha sellado, es desconocido. Sus portadores más famosos incluyen al Rey Leónidas, a Uther Pendragón, a San Jorge, al gladiador Spartacus y al Niño Dorado Kintaro, así como al mítico «Rey de la Destrucción» que el propio Dragon Gales considera como su portador más fuerte. Es uno de los Sacred Gear que más ha estado presente a lo largo de la historia.


Referencias a personajes, conceptos y cosas nombradas en el capítulo, así como ampliaciones de la información…

Gabriel: La Mensajera del Dios de la Biblia. El Arcángel de la Revelación que es conocida como la Voz de Dios. Protectora de niños, ayuda a estos a nacer y se dice que guia a algunos como su Ángel de la Guarda, con el Hijo de Dios, San Nicolás, Mahoma y Abraham van Hellsing siendo (hasta el momento) sus únicos protegidos conocidos. Ella también ayuda a las almas de las personas a llegar al cielo, por lo que se dice que muestra amor tanto a los que nacen como a los que mueren. Rige sobre el agua y es la única mujer entre los Cuatro Grandes Serafines que se dicen igualan a los Dioses. En el Apocalipsis, se dice que su voz resonará por todos los lares del mundo mientras comanda a los ejércitos del cielo en contra de «la maléfica bestia de seis (o siete) cabezas y la mujer (prostituta) que monta sobre ella».

Satunarlia: Festividad romana de las cosechas que celebra y ora por el pase exitoso del invierno a la primavera. En ella, las personas dejan de trabajar y los sacerdotes les dan regalos a los niños. La festividad estaba enlazada a una misteriosa deidad de nombre «Saturno» que era el principal patrón de los romanos; pero parece ser que luego de ciertos sucesos el Dios Saturno fue remplazado por el Titán Cronos, obteniendo el ultimo el nombre y gran parte de los atributos del primero. Junto con otras festividades, fue utilizada por la Iglesia para dar paso a la Navidad actual.

Yule: Una festividad escandinava proveniente de la mitología nórdica. En ella también se celebra el final del año como en la Saturnalia, adornándose las casas con muérdagos —símbolos de Frigg, Diosa Protectora de la Familia, el Matrimonio y el Hogar— y pasándose tiempo en familia. Junto con otras festividades, fue utilizada por la Iglesia para dar paso a la Navidad actual.

Álfar (Singular Álfr): Elfos de la mitología nórdica, descendientes de los Dioses Vanir y las Hadas.

Ljusálfar (Singular Ljusálfr): Literalmente, «Elfos de la luz»

Vanir: Dioses de la Naturaleza de la mitología nórdica. Ejemplo: Frey y Freya.

Dokkálfar («Elfos Oscuros»): también conocidos como Svartálfar («Elfos Negros»), son los descendientes de Freya y los Dvergar.

Freya: Diosa Vanir del amor, la belleza, la fertilidad, los partos, las estaciones, la naturaleza, la guerra, la muerte, la magia, la profecía, la riqueza y la realeza de la mitología nórdica. Hija de los Dioses Njord y Nerthus, y hermana del Dios Frey. Está casada con el Dios Od —un clon del mismísimo Odín a quien ella llama «Ottar»—; pero su marido se fue de viaje y ella más nunca ha vuelto a saber de él, cosa que la llena de tanta tristeza que a menudo llora lágrimas de oro rojo. Tiene un collar mágico de nombre Brisingamen que le fue dado por Frigg y que se dice representa el poder solar; una enorme capa fabricada con plumas de halcón (Valshamr) que le permite transformarse en cualquier ave y surcar los cielos a su antojo; y, por último, un carro tirado por gatos gigantes, dentro de los cuales se destacan dos: Trjegul y Bygul. También tiene un jabalí mágico de nombre Hildisvini que es hermano de una cerda mascota de su hermano Frey. Vive en Vanaheim, lugar del que es ama y señora, dentro de un palacio de nombre Fólkvangr en donde acoge a los muertos Vanir de manera paralela al Valhalla de Odín. Está obsesionada con las cosas hermosas y brillantes, lo cual la ha llevado a convertirse en la madre de todos los Dokkálfar. Se dice que es tan hermosa que ilumina todo Vanaheim con su belleza y que es como «una versión más joven de Afrodita». Antiguamente, era conocida como Fulla, la Diosa de la Juventud y la Curación que era la protegida de Frigga (Frigg). Luego de Frigg, la esposa de Odín, es la Diosa más venerada de toda la mitología nórdica. Su nombre significa «La Soberana», aunque también puede interpretarse como «Ama» (La que Domina).

Dvergar (singular Dvergr): Enanos de la mitología nórdica, descendientes de Brimir y parientes de los Lindworm.

Lindworm: Monstruosos Dragones semejantes a gusanos gigantes de la mitología nórdica.

Brimir: Un ser primigenio que nació del cadáver del Gigante Ymir cuando este fue asesinado por Odín y sus hermanos. Se dice que es una forma de vida entremezclada con un gusano, un No-Muerto, un Dragon y un ser humanoide. Es el padre/progenitor de los Lindworm y los Dvergar. Su nombre implica que literalmente es un derivado de Ymir.

Miroku: Santo Japonés que se dice salva a aquellos que no pueden lograr la iluminación budista por sus propios medios. Según los japoneses, es una re-encarnación del Buda Hotei, aunque si este hecho (así como su propia existencia) es real, es algo desconocido.

Hotei: Dios de la fortuna, guardián de los niños, patrón de los adivinos y de los taberneros, y también el dios de la popularidad. Es representado como un hombre sonriente, calvo, gordo y con bigotes rizados. Su barriga parece que vaya a sobresalir de su ropa, por ello parece estar siempre medio desnudo, lo cual le hizo gracia a los chinos y por eso lo apodaron Cho-Tei-Shi o Ho-Tei-Shi, que significa saco de ropa vieja. Originalmente, era un sacerdote zen; pero al llegar a Japón fue alzado al mismo nivel de un Dios. Lleva una bolsa que, según las creencias, tiene en su interior fortunas para aquellos que creen e las virtudes. También lleva un abanico de papel uchiwa y un bastón ceremonial chino del tipo ruyi. Su nombre verdadero era Kaishi. La razón de su popularidad en Japón, al parecer, es debido a que su leyenda fue enlazada con la del «Santo Japonés Miroku», volviéndolo extremadamente conocido.

Shikagamis: Guardianes familiares de papel de los Onmiyojis A veces también se refiere a espíritus que habitan en tales papeles o simplemente a Youkais.

San Chistophoros: un hombre de piel morena que era extremadamente alto, midiendo dos metros treinta y siendo extremadamente musculoso. Según las historias, había servido a un ejército y se había llenado del deseo de servir al mejor rey del mundo. A través de ciertas circunstancias, terminó llegando a la conclusión de que tal rey era Cristo y por consejo de un monje tomó como misión personal el ayudar a las personas a pasar un rio extremadamente peligroso al cargarlas en su espalda. Según se cuenta, una vez cargo a un niño que resultó ser el Mesías disfrazado, siendo bendecido por él luego de ello y recibiendo el nombre de Chistophoros, que quiere decir «Portador de Cristo» . Luego de eso, su lealtad se disparó a la millonésima potencia. Murió porque un rey que estaba deseoso de su fuerza trató de volverlo su sirviente, siendo rechazado y por ende ejecutado y cruelmente torturado. El hecho de que su fe en el Señor jamás se torció incluso mientras era víctima de crueles torturas, es una prueba de la fe en el martirio, lo cual es la razón de que sea un Santo relativamente famoso. Al parecer, su nombre original era Reprobus; pero hay quien dice que en realidad era Menas. A menudo, por alguna razón, aparece con rasgos de Cinocéfalo, un hombre perro/chacal relacionado con el Dios Egipcio Anubis.

Menas: Mejor conocido como San Menas de Egipto, fue un Santo extremadamente famoso de las tierras egipcias. Desde el nacimiento, se cuenta que su existencia fue bendecida, pues su madre había orado por un niño y había escuchado la palabra Menas (Amen), que quiere decir «así sea/será», razón por la que al terminar embarazada luego le puso ese nombre a su hijo. Se cuenta que era extremadamente fuerte y talentoso, y que a penas a los quince años se unió al ejército romano, en donde destacó entre hombres del doble y el triple de su edad. Luego, sin embargo, abandonó el ejército a los dieciocho años y se adentró en las montañas, donde «tuvo un encuentro celestial» y fue bendecido por los Arcángeles. Empezó entonces a promulgar la fe por todos los rincones de Egipto, lo cual le ganó la ira de un rey e hizo que terminara siendo torturado y ejecutado. Es una prueba de la fe en el martirio, siendo por ende extremadamente famoso. De alguna manera, hay quien enlaza su leyenda con la del Santo Christophroros

Shichifukujin (Siete Dioses de la Fortuna): Deidades del folclore japonés que se dicen son patronas de la suerte y los bienes materiales. Sus nombres son Ebisu, Daikokuten, Bishamonten, Benzaiten, Fukurokoju, Juroujin y Hotei. De estos, solo Ebisu es de origen japonés y los otros provienen de otras culturas. Daikokuten, sin embargo, también es considerado como el hijo de Ebisu pese a ser una deidad de origen hindú.


Nota de Autor

Hola de nuevo. Muchas gracias por leer.
Ya vamos por la segunda parte de este especial, y debo decirles que me está saliendo más largo de lo que imaginé; pero también más genial de lo que pensaba. Acorté algunas batallas porque se me estaba complicando un poco la cosa, pero son alrededor de 12.000 palabras solo de pelea, así que espero que les haya gustado. En el siguiente llegamos al punto culminante del arco y las peleas sufren una escalada de nivel (sobre todo para el pobre Issei XD).
Por cierto, de una vez les digo que no le estoy poniendo tanto enfoque a los personajes como podría hacerlo. Quiero pelea y pelea. Para ponernos modo anime con flashback trágico incluído tenemos la historia principal.
Dicho eso, todavía hay algo de desarrollo de personaje; pero ya eso lo verán luego.
Ahora, a lo que vine: las apariencias. Miroku es Miroku de Inuyasha y Christamentuck es Yasutora Sado de Bleach, solo que con las diferencias previamente descritas y como en una versión algo más adulta.
Y eso es todo. El capítulo ya habla mucho por si mismo.
Nos vemos en el siguiente capítulo navideño y decembrino que publicaré en Enero (XD).
Espero que hayan pasado (y sigan pasando) unas felices fiestas y tengan un feliz y próspero Año Nuevo.
¡Hasta la próxima!