Aquí el primer capítulo de la reescritura de esta historia, honestamente al principio tenía problemas en cuanto a la idea y no sabía si escribir una nueva historia de cero, o sí debería de simplemente sustituir los capítulos, publicaré esto en otra historia y dependiendo del recibimiento, y las sugerencias que ustedes den, lo cambiaré o lo dejare.

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El destino

Algo que cada ser vivo tiene

Para muchos, un camino inalterable

Para otros, puntos cruciales que ocurrirán

Para otros tantos, es solo una ilusión

Para algunos, algo que cada uno puede manejar

Y alterarlo con cada acción y decisión

Pero hay algo que nos rige

Y ese algo

Decidió que él

Sería el salvador del mundo

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— ¿Cómo es esto posible? —Cualquiera que oyera al legendario Sannin de los sapos creería que hablaba de la destrucción provocada por el zorro de las nueve colas en la aldea de las hojas, pero no era así.

El propio Hiruzen Sarutobi miraba a su alumno con una ceja enarcada, era raro verlo tan serio, normalmente era un hombre juguetón y relajado, pero ahora su expresión estaba totalmente vedada y su tono era plano, seriedad absoluta, aunque quisiera quedarse observando a su alumno, encontrando entrañable que tan escasas veces pudiera ver ese lado de él, había cosas más apremiantes que hacer.

— No lo sé, pero entenderás porque tenía que traerlo aquí antes de que llegaran mirones —Respondió, su voz sonando suave y serena, viendo el lugar en el que se encontraban, una amplia sala con apenas una mesa y unas escasas sillas, con una tenue iluminación, un lugar que con el tiempo se había vuelto su lugar favorito para pensar en las decisiones importantes que tenía que tomar.

— Solo lo he visto una vez antes —Comentó Jiraiya, solo su vasta experiencia le permitió no girarse rápidamente para ver al hombre, ni interrumpirlo de un grito, pese a que fuese tentador, en su lugar decidió interrumpirlo más serenamente.

— ¿Lo has visto antes? ¿Cuándo? —Cuestionó con calma, la situación no era para que ninguno de los dos perdiese los nervios.

— Fue durante la guerra —Empezó el hombre, y aquello llevó la memoria de Hiruzen a recordar cierta charla con Tsunade y Orochimaru— Cuando me quede a entrenar a los 3 huérfanos, uno de ellos lo tenía —Aclaró como sí aquellas palabras no tuvieran un significado mayor.

— ¿Por qué no los trajiste a la aldea? —Cuestionó intentando sonar más sereno de lo que realmente estaba.

— Ellos ya tenían una aldea a la que ser fieles —Interfirió, por fin con un sentimiento colándose en su voz, nostalgia— Aunque me he arrepentido muchas veces de no traerlos, murieron según me enteré —Si bien eso le calmaba como líder de aldea, como humano le apenaba, así no los hubiera conocido— Creí que era el niño de la profecía...

— Si, me contaste de ella, pero creí que estabas seguro de que era Minato —No le gustaba la idea de las premoniciones, había algo en lo imprecisa que había sido que simplemente no le gustaba pensar demasiado en ello.

— También lo creí, pero con este niño...

— No le digas niño, es tu ahijado, Jiraiya —Corrigió suavemente— Naruto, ese es su nombre —Le recordó al hombre, no quería ser muy duro con él, a fin de cuentas, en unos instantes, en lo que debió ser de los momentos más felices paso a ser una desdicha con la muerte de a quién llego a ver como un hijo— Cuéntame más de ese chico en Ame, ¿Cómo era? —Inquirió mientras ofrecía uno de los asientos del lugar.

— Nagato, era tranquilo, sereno, tenía cierto aire melancólico —Comenzó con tranquilidad— Un prodigio, capaz de usar los cinco elementos, de crear jutsus impresionantes, cosas que ni siquiera había creído posibles —Halagó, pese a que su tono no había cambiado.

— ¿Solo eso? —Cuestionó genuinamente interesado— ¿No tenía ningún rasgo distintivo además de eso? —Añadió, le sorprendía que alguien tan prodigioso como lo relataba Jiraiya fuera alguien común.

— Bueno, había algo —Murmuró el hombre— Especialmente cuando conocí a Kushina, ambos tenían el mismo cabello de color rojo brillante, lo recuerdo bien por lo raro que es, casi nunca puedes ver ese color de cabello, menos en Ame —Explicó con calma.

— Hace mucho tiempo, cuando era niño, vi a la esposa del primer Hokage, la cual tenía el mismo pelo que Kushina, con Kushina me enteré de que el clan Uzumaki tenía ese color de cabello —Dejó caer la información.

— Pero Nagato era de Ame, y Kushina...

— Lo sé, pero lo que aún no te he contado, es que durante la primer gran guerra shinobi, cuando Uzushiogakure cayó, los supervivientes vagaron por el mundo ¿Ahora entiendes? —Cuestionó.

— Bien, entonces Nagato era un Uzumaki, y sí uno nació con eso, nada evita que otro lo haya hecho ¿Es lo que quieres decir, viejo? —Cuestionó el hombre antes de abrir los ojos, como si estuviera teniendo una epifanía— Viejo ¿Acaso la esposa del primero, no fue la primer contenedora del kyubi? —Cuestionó tras varios segundos.

— Si, ¿En qué piensas? —Cuestionó, teniendo una muy buena idea de donde había obtenido esa información, pero conocía a su alumno, aquella expresión no era simple duda, algo, algo grande, había llegado a su mente.

— ¿Acaso no lo ves, viejo? —Le preguntó antes de levantarse lo suficiente para poder ver la cuna que estaba reposando en la mesa— Este niño, hijo de grandes prodigios de su época, miembro del mismo clan que ya dio el rinnegan antes, contenedor del kyubi, hijo de la anterior, su nombre es Naruto, como el protagonista de mi historia inspirada en la profecía, ¿Cómo esto podría ser solo mera coincidencia? —Exclamó impactado

Sarutobi quedo helado por tanta información, todo, maldita sea, todo era sumamente cierto, si lo ve como lo puso Jiraiya era sumamente irreal, pero él no creía en las coincidencias, y la prueba más clara eran los ojos del recién nacido que no podía abrirlos completamente, pero se podía ver esos ojos anillados de un suave color morado.

¿Qué es lo que haremos? Pensó el Sandaime, no era para menos, ya que los concejales, en especial Danzo vería a Naruto como un arma, el rinnegan era un mito, un mito que sí adquiría el título de verdad, todo el mundo querría, sí a eso sumaba el kyubi, bueno, habría más posibilidades de que Danzo matara a todos, concejales, líderes de clan, y al propio Hiruzen antes de que permitiera que Naruto viviera una vida normal.

— Primero muerto que usar a Naruto como un arma —Ciertamente no podía negarse lo que sucedería en el futuro, que el consejo quiera la restauración de clan Uzumaki, solo una tapadera para conseguir el Rinnegan, no podía evitarlo, además de que sería positivo para la aldea, pero si podía evitar que Danzo le pusiera las manos al pequeño Uzumaki para convertirlo en una máquina sin mente ni sentimientos y no pensaba permitirlo, conocía perfectamente al halcón de guerra.

— ¿Qué haremos? —Inquirió el sapo sabio viendo a su maestro con seriedad.

— ¿Qué quieres decir, Jiraiya? —Cuestionó viéndolo con seriedad.

— No me quieras sacar de esto, estás pensando en la rata de Danzo —Exclamó con molestia brillando en sus ojos, reconociendo que, si al propio Hiruzen el viejo halcón de guerra no le caía bien, a Jiraiya le caía en peor gracia.

— No es difícil adivinar lo que codiciarían a alguien como Naruto... ¡Mierda! —Escupió cuando se dio cuenta de la verdad.

— Vaya viejo, no pensé que... oh, demonios, Orochimaru —Musitó con su expresión vaciándose, sintiendo que el alma se caía a los pies.

— Si, no podemos permitir que Naruto se muestre por la aldea con esos ojos —Musitó, sí bien entre los civiles solo serían unos raros ojos ninja, para cualquier shinobi que tuviera una idea esos ojos serían razón suficiente para un secuestro— ¿Qué podría ocurrirle?

— Lo mismo que a Nagato….ser asesinado…, entonces el único modo es que me lo lleve…

— ¿Para qué Jiraiya?

— Es lo mejor viejo, es obvio que Naruto tendrá que aprender a dominar sus futuras habilidades, si no lo hace, podrá cumplirse el temor de Minato, ser cazado hasta ser asesinado por ninjas de Iwa.

— Yo creo que la cosa es peor, supongo que serían todas las naciones ninjas —Admitió, a fin de cuentas, hablaban de un poder casi legendario.

— Y ahora que la aldea esta indefensa, no podemos arriesgarnos en esto, debo de llevarme a Naruto —Opinó el hombre, y aunque podía ver las razones, es que no podía darle su apoyo.

— Pero Jiraiya, esto también sería terrible, es mejor que Naruto tenga una infancia normal, si lo entrenas en toda su niñez, no me imagino que podría suceder...ya tiene mucho que es huérfano, que tenga al kyubi en su interior y que tenga el peso de salvar el mundo ninja… —Intentó convencerlo, no solo viéndolo como el activo que podría ser, sino también como humano, la crianza que proponía Jiraiya sería solo levemente mejor que la que podría darle Danzo

— Rayos, cuando hablas así, nadie se puede negar…, pero entonces viejo ¿Qué haremos? El problema es el mismo, que todos podrán ver el Rinnegan… —Aceptó el hombre con una mueca.

— No exactamente, existe un modo, un poco arriesgado, pero podría funcionar —Menciono el Hokage con voz seria, sabía bien que la acción que podía hacer podría costarle el cuello, pero no había de otra.

Varios días después, en el mismo salón se encontraban dos ninjas singulares de toda la aldea, perteneciente a dos clanes antiguos y de renombre y dato curioso, siendo las cabecillas de los clanes, se trataban Hiashi Hyuga y Fugaku Uchiha.

Habían sido llamado personalmente por el Sannin Jiraiya, viendo que el asunto era importante, acudieron de inmediato solo para llevarse la mayor de las sorpresas que casi les causa un infarto, el poseedor de su Doujutsu hermano que solo tenía menos de un mes de nacido.

Hiashi y Fugaku estaban impactados, en especial el Uchiha al ver en el contenedor del kyubi los ojos que le pertenecieron al creador del mundo shinobi, Rikudo sennin, además siendo el Doujutsu que le dio nacimiento al suyo.

Después de que el Sandaime le informara sobre el asunto de Naruto, los dos jefes de clanes se mostraron sumamente incrédulos, que el contenedor del demonio que causo destrucción y dolor recientemente a su aldea era el posible causante de una gran revuelta en el mundo ninja ¿Quién no se sorprendería?

Pero no objetaron nada, debían ver primero por la seguridad de su clan respectivamente, y después Konoha y lo mejor para sus clanes, y la aldea, era la supervivencia del recién nacido, era simplemente el mejor tesoro que podría haber, más valioso que cualquier mineral, más peligroso que cualquier bestia, un tesoro que bien empleado sería lo mejor.

Jiraiya no se mostró contento por la decisión de su maestro ¿Llamar a esos dos? Eran fríos, meticulosos, calculadores y estrategas por naturaleza, apostaría que en un futuro enviarían peticiones matrimonio para que sus clanes obtuvieran fama y prestigio, eso sí no insistían en adoptar al bebe para adoctrinarlo personalmente.

Sarutobi pensaba igual, pero que se le podía hacer, era mejor antes que después, pero la principal causa de aquellos dos jefes de clanes era simple, eran los poseedores de los doujutsus hermanos del Rinnegan aunque la palabra más correcta era descendiente, y ellos eran los indicados para lo que tenía planeado.

— Entonces Hokage-sama ¿Qué es lo que necesita? —Empezó Hiashi suavemente, aunque al menos no estaba sonriendo hipócritamente como lo hacía Fugaku.

— Verán, principalmente parece que Naruto nació con el rinnegan activo, pero después de investigar correctamente descubrir que en realidad está activado —Explicó con tranquilidad el anciano.

— ¿A qué se refiere Hokage-sama? —Hiashi, viendo que Fugaku no hablaría hasta que tuviera una idea más general de lo que ocurría, prefirió ser el que moviera la conversación hasta ver donde podían llegar.

— Que, debido a algunos percances, pensamos que Naruto no debe de tener activo el rinnegan…, tendríamos problemas tanto de Iwa… y de Danzo —Lo último lo menciono en susurro, pero fue escuchado por los tres hombres presentes, Fugaku entendió lo que quería decirle el hokage, sería terrible que el jinchuriki fuera convertido en un arma sin alma, podía imaginar que eso causaría un desastre, especialmente si en lugar de escuchar a Danzo escuchaba al biju.

— Entonces, supongo que lo que usted quiere es que busquemos la forma que el Rinnegan del infante este oculto ¿No? —Interrogó, por fin, Fugaku, acercándose para ver al hijo de su antiguo amigo.

— Correcto, pienso que Naruto lo pueda mostrar cuando sea genin o cuando sea el momento, así no habrá problemas de alguna clase, al menos no sobre el rinnegan —Aceptó con una mirada tranquila.

— Ya veo su punto, es mejor ese modo, solo quiero una condición —Sarutobi suspiro levemente, era obvio que esos dos pedirían algo y Hiashi parecía el que se adelantaría, al menos estaban siendo lo más honestos que podían.

— Sí, sí, díganlo —Apuró, no quería perder más tiempo sí pudiera hacerlo.

— Quiero que se haga un matrimonio arreglado... —

— ¿En serio? ¡Que sorpresa! —Interrumpió Jiraiya elevando las manos al cielo.

— Deja el sarcasmo Jiraiya —Pidió sin girarse a ver al hombre, estaba muy viejo para esto— Bien, Hiashi, pero que yo sepa tú no tienes hija alguna —No esperaba que ninguno de ellos no llevara su egoísmo al punto de ofrecer sus propias familias para que fueran las mayores beneficiadas.

— A mi esposa le quedan unas dos semanas para dar a luz, y antes del ataque del kyubi nos comunicaron mediante un ultrasonido que era niña —Fugaku gruño enojado, él no tenía hijos y recientemente su esposa Mikoto tuvo a Sasuke y no podía forzar a usar la hija de alguien del clan, él era únicamente que podía saber de la condición del infante Uzumaki, solo le quedo una alternativa.

— Hokage-sama, yo solo pido una cosa —Debía admitir que no sería tan benéfico como sería el caso de Hiashi, pero peor era hacerlo quedarse sin nada.

— ¿Y qué es Fugaku? —Inquirió Hiruzen con una mirada calmada, ya suponiendo de que tratarían.

— Recién nació mi hijo Sasuke y... —Empezó él.

— ¡Oh un momento! ¡No nos venga con esas cosas raras! —Grito aterrado el sannin, interrumpiendo al hombre, ante la mirada de los dos jefes de clanes, cinco segundos después entendieron que quiso decir y un fuerte tic se situó en el ojo de Fugaku ante la mirada de pena de Hiashi y Sarutobi.

— Hare como que no escuche—Retomó con una mirada hastiada— Lo que quiero es una alianza de camaradería, si la cosas avanza correctamente, lo que deseo es que Sasuke sea puesto en el mismo puesto que el niño Uzumaki —Pidió, aunque no negaría que vendería a sus hijos sí pudiera asegurarse de que el clan obtuviera el rinnegan.

— ¿Por qué razón Fugaku? —Cuestionó, no es que no pudiera entender que una alianza de ese tipo podría traer fama y renombre para los involucrados, pero esperaba algo más permanente de su parte.

— Nada realmente, pero la fama que obtendría Sasuke siendo reconocido como el compañero del poseedor del rinnegan ayudaría a aumentar el prestigio del clan Uchiha —Sabía que no sería tan permanente, no era tonto, pero era mejor que nada.

— Buen punto, ahora solo deben de ocultar el rinnegan —Menciono con voz cansada el hokage, ahora Hiashi y Fugaku asistieron y se acercaron a la cuna de Naruto, los dos activaron sus respectivos doujutsu y vieron directamente a los ojos anillados del infante.

Duraron en esa misma posición durante más de diez minutos cuando de repente comenzaron a mostrar señales de cansancios y el primero en desactivar su doujutsu fue Hiashi, cerrando sus ojos fuertemente tras ese tiempo, llamando la atención de jiraiya.

— ¿Qué sucede Hiashi? —Inquirió el sannin con curiosidad.

— Es raro pero un leve rastro de chakra del kyubi se mantenía conectado con los ojos del bebe, por eso es que estaban activado y a corta edad, el flujo de chakra parecía uniforme…como si el chakra se manejara por sí mismo, no pude seguir viéndolo ya que era muy brillante para el byakugan —Explicó, claro, podía parecer que simplemente detener el flujo resolvería el problema, pero no era tan sencillo.

— Mm, creo que así está bien —Menciono la voz cansada de Fugaku cerrando los ojos mientras que Naruto comenzó a llorar fuertemente a la vez que sus ojos se volvían de un azul cielo, Sarutobi lo tomo entre sus brazos con delicadeza.

— ¿Qué hiciste? —Interrogó, viendo que los ojos eran del mismo color que los de Minato.

— Como lo dijo el Hyuga, pero yo lo vi, el chakra del kyubi era obligado a trasmitir un leve rastro de chakra a los ojos, ¿Cómo puede hacer eso?, Creo que es el sello ya que está hecho para que el chakra del kyubi le ayude, pero no estoy seguro, Minato era el que sabía de sellos —Hizo su mejor intento de explicar algo a lo que no podía dar explicación.

— Sí, eso ya lo sé —Le hizo hincapié para que siguiera.

— Bien, lo único que hice fue cancelar el flujo de chakra mediante un genjutsu y listo, ahora el chakra pasara por sus pequeños conductos de chakra ¿No, Hyuga? —Inquirió al hombre antes de girarse a ver al de ojos blancos.

— Correcto —Confirmó él.

— Así sus ojos estarán desactivados, pero podrá suceder lo mismo que los Uchiha, en un momento que le cause una fuerte emoción, el genjutsu se romperá y el flujo se activara, por ende, con el Rinnegan, mi mejor genjutsu en mucho tiempo, si lo puedo decir yo mismo —Explicó ufano, orgulloso de sí mismo.

— ¿Cuánto durara el tal Genjutsu? —Cuestionó Hiruzen viendo al hombre con seriedad.

— Como lo dije, el chakra del kyubi se trasmitirá por todo su cuerpo, igual con el genjutsu que se autoalimenta con ese chakra, en poca palabra, solo se disipará cuando sufra un momento de shock, por eso es mi mejor trabajo en años —Tras aquello infló el pecho de orgullo, sin lugar a dudas complacido de presumir tal logro.

— Me parece lo justo, cuando sea el momento, sus peticiones serán cumplidas —Informo Sarutobi viendo al recién nacido Naruto con una leve sonrisa que el recién nacido respondió levemente, Hiashi y Fugaku esperaban grandes cosas de aquel poseedor del rinnegan mientras que Jiraiya solo tenía un pensamiento en mente.

— Él cambiará el mundo y traerá paz, lo sé —Era el pensamiento que tenía en mente el sannin.

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Bien, aquí está el primer capítulo de la reescritura de este fic, como pueden ver, no ha cambiado la gran cosa, y es que creo que lo que realmente será cambiado será después de un par de capítulos.

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