Me doy cuenta de que esta parte no la había cambiado desde el segundo capítulo, vaya error mío, en serio lo lamento, también lamento bastante la tardanza, una serie de problemas me impidieron escribir, a un familiar le hicieron una operación que llevaba necesitando desde marzo, pero solo recientemente se llevó a cabo, también, tenía un teclado que tenía las teclas demasiado duras y no me era precisamente fácil escribir, así que compré uno nuevo con teclas resistentes pero menos duras para estar más cómodo, que es con el que termine de escribir este capítulo.

Y ahora mi parte favorita de cualquier historia que haga, los reviews;

CCSakuraforever; Espero que te guste esté capítulo igual o más que el anterior.

JDante5000; Hola Dante, me alegro mucho de que te esté gustando, y aún más que sea en tu regreso al mundo del fic, y no puedo evitar sentirme emocionado porque te esté animando a seguir tu propio fic, espero que disfrutes los próximos capítulos.


Naruto jamás había visitado la sala del concejo, y nunca había estado curioso por esta, pero al verla no pudo evitar sentirse nervioso, la sala parecía una mezcla entre su salón de clases y el lugar donde recogían sus misiones, la sala era amplía, con forma de círculo, tenía una forma de escalones, mismos que servían como asientos con una mesa unida.

La primera línea era ocupada solo por nueve personas, las personas que ocupaban los asientos que daban a la puerta debían ser tan viejos como el propio Sandaime –Y eran los más viejos de toda la fila-, como mínimo. El que estaba frente a ellos solo podía ser descrito por Naruto como una momia. A la izquierda del hombre momia había una mujer de apariencia bastante sencilla, sin nada destacable. El de la derecha de la momia era un hombre barbudo con lentes de expresión fría. Ninguno de los tres le daba buena espina a Naruto, era simplemente un presentimiento sin fundamento, pero estaba dispuesto a hacerle caso a su instinto esta vez.

La segunda estaba más vacía, con solo ocho personas –pese a que Naruto estaba totalmente seguro de que tenía cabida para el doble de personas-, la única persona que reconocía, y sí es que podía decirlo, era el hombre Hyuga que aparecía en la foto, los demás, no los reconocía en lo más mínimo. Mientras que Naruto podía reconocer que la segunda fila estaba llena de shinobis, la primera parecía más bien llena de civiles, eso si su juicio era correcto.

Mientras que Naruto no podía reconocer a ninguno de los presentes, Hiruzen y Kakashi si podían reconocerlos a todos, los primeros tres, de izquierda a derecha eran Koharu, Danzo y Hamura. En el segundo nivel estaban los lideres de clanes, mientras que los que rodeaban a los concejales eran los civiles lo suficientemente renombrados, ricos e influyentes para que su posición fuera tan importante para la aldea.

— Lamento la tardanza —Empezó Hiruzen con voz serena, dando una leve inclinación de cabeza a los presentes— Pero, como entenderán, lo más adecuado es que sí íbamos a decidir el destino de alguien este debe de encontrarse presente —Sentenció el hombre mientras hacía un gesto con la mano, como si expusiera a Naruto a todos los presentes.

— Muy bien —Aceptó Danzo con una falsa sonrisa— El día de hoy, en la fecha presente, a las siete con cincuenta p.m. comienza la reunión —Anunció el hombre, Naruto no entendía a quién le hablaba hasta que vio a una mujer pequeña de aspecto menudo escribir en una esquina, si no la hubiera estado buscando no la habría visto en su vida.

— Empecemos con la aclaración de que esta reunión ha sido llamada por el concejal Danzo Shimura en lugar de por el Sandaime Hokage —Empezó Koharu, tan pronto que a penas y el viejo Hokage se había sentado y Naruto esperaba a que quizás les traerían sillas— Creo que todos queremos saber los motivos para que se nos reuniera a todos.

— Llame a esta reunión por algo que alcancé a oír, y me preocupaba que Hiruzen no le diera la atención adecuada —Aclaró el hombre vendado, sin siquiera desviar su mirada del Hokage— Escuché; "Que había pasado" admito que esto por sí mismo puede parecer una tontería, y yo mismo estuve muy cerca de considerarlo así, pero cuando envió a un Anbu a buscar al equipo 7 al mando de Kakashi Hatake, aquí presente, solo pude imaginar que tenía algo que ver con el kyubi —Explicó como sí aquello lo significara todo— Temí que el sello que lo retiene hubiera flaqueado, y siendo que el jinchuriki, Naruto Uzumaki está presente, supongo que no estaba tan equivocado, por lo que creo que deberíamos ver el modo más adecuado de contenerlo y evitar que el poder del zorro vuelva a provocar estragos —Señaló el hombre con sencilles.

— Si bien considero admirable tu preocupación por la aldea, Danzo, creo que antes de tomar medidas tan radicales lo mejor es que me permitas explicar esto personalmente —Pidió Hiruzen, esperando que Naruto se mantuviera fuerte y pudiera aguantar las despectivas palabras, al menos hasta que no estuvieran frente a gente que lo aprovecharía cruelmente— Especialmente en algo tan delicado —Señaló con mirada severa.

Para ninguno de los presentes, excepto quizás Naruto y los ninjas renegados de Kiri, era un secreto que Danzo había intentado hacerse con la custodia del Uzumaki, y por ende el poder del Kyubi, si bien cada uno podía creer los motivos que quisiera del por qué quería el poder del jinchuriki, todos estaban conscientes de que intentaría aprovechar esta oportunidad para ponerlo bajo su mando, o cuidado, y que eso tendría grandes implicaciones para la aldea, fuesen buenas o malas.

— ¿Existe alguna razón, a parte del Kyubi, que amerite el enviar a un Anbu a preservar la seguridad de todos? —Interrogó el hombre de lentes, Homura, antes de acomodarse los anteojos— Y para mayores, que tenga que ver con el jinchuriki del kyubi personalmente? —Añadió el hombre con gesto dudoso.

— En realidad si —Corrigió Hiruzen soltando un suspiró— Es algo que se ha mantenido en secreto por más de diez años, cuya importancia, supera, quizás, a la del kyubi —Anunció con calma antes de girarse a ver a Naruto— Naruto, ¿Podrías quitarte los visores y dejar que todos vean tus ojos? —Pidió el anciano.

— Disculpe, Hokage-sama, pero, ¿Qué tienen que ver los ojos del Uzumaki en esto? —Cuestionó Inoichi Yamanaka, mientras que a su lado Shikaku Nara solo tenía una ceja enarcada, con interés.

— A eso voy Inoichi —Fue su única respuesta, antes de volver a mirar a Naruto, que tenía la mirada gacha, y aunque tenía una mano en los visores de Obito, parecía dubitativo si se los quitaría o no— Naruto, por favor —Pidió. Naruto vio los ojos del anciano, respiró profundamente antes de quitarse los visores y abrir los ojos mostrando el rinnegan.

Naruto se sentía temeroso, nervioso, no solo aún no se acostumbraba a sus nuevos ojos, sino que sentía que lo estaban juzgando, no quería tener tantas miradas sobre él, pero no podía dejar al viejo Hokage tumbado, además de que dudaba que a muchos allí les temblara la mano para arrancarle los visores, o peor aún, si no lo obligaban, entonces nadie le creería al viejo, y aunque no podía entender que estaba ocurriendo allí, sabía que era importante, solo esperaba no estarse acostumbrando a no entender nada, o a esa terrible sensación que aparecía en la boca de su estómago.

El silencio que le siguió a su acción no ayudo con sus nervios, tras unos pocos segundos reaccionaron, los ancianos palidecieron, abriendo los ojos, los jefes de clanes en su mayoría habían perdido la compostura, habían perdido algunos tonos de color, los ojos abiertos con asombro puro, algunos incluso tenían las bocas ligeramente abiertas, y los civiles, ellos solo parecían curiosos sobre las reacciones del resto.

— Eso es... —Shikaku Nara, pese a ser de los pocos que parecían conservar la compostura, miraba los ojos legendarios con sorpresa, incrédulo.

— El rinnegan, eso es lo que es —Explicó Hiruzen dándole una sonrisa amable al rubio antes de girarse a ver al concejo— Naruto nació con el rinnegan, bajo ciertos medios fue ocultado, usé un sello todo este tiempo para monitorearlo, asegurarme de que siguiera así —Explicó el hombre mayor— Cuando descubrí que el genjutsu que ocultaba el rinnegan se deshizo mande a un Anbu, preocupado por qué pudiera romper ese genjutsu, o en qué situación se habría roto —Añadió.

— ¿Se puede saber por qué, en el nombre de todo, esta información se mantuvo escondida del concejo? —Cuestionó Homura enfadado, dedicándole a Hiruzen una mirada molesta, no, furiosa.

— O aún más importante ¿Cómo podemos asegurar de que dices la verdad, Hiruzen? —Se sumó Koharu con ojos firmes y fríos— No puedo negar que lo que vemos es el rinnegan, eso es imposible, pero cómo podemos asegurar que lo tenga desde recién nacido, Hiruzen, ¿Tienes testigos? —Cuestionó la mujer.

Ningún shinobi podía negar que esos ojos eran los que el mundo conocía como el rinnegan, y lo sabían por la forma en la que el patrón y color se extendía por todo el ojo, y la nula variación del color en dónde debería estar el iris, eso no era ocasionado por lentes de contacto, pero la idea de verlo, de estar presentes ante algo que era una leyenda era... difícil de creer.

— En realidad yo puedo responder a eso, concejal Utatane —Aceptó Hiashi Hyuga levantándose, ganando miradas no solo de los concejales, sino también de los otros jefes de clanes.

— ¿Tu lo sabías, Hiashi? —Cuestionó Shibi Aburame con un casi imperceptible tono de sorpresa en su voz, incluso los presentes que lo habían escuchado infinidad de veces antes a penas y podían notar cambio alguno, lo único que delataba que no estaba tan tranquilo como su apariencia aparentaba.

— Fugaku Uchiha y yo fuimos llamados para esconder el rinnegan hace años —El hombre de ojos blancos evitó responder— Se suponía que no tendría por qué rebelarse sino hasta que sufriera un fuerte shock mental, asemejándolo ligeramente al despertar del sharingan, Hokage-sama me llamó en cuanto supo que el genjutsu se liberó —No dio más explicación, pero a ninguno le quedó duda de que tanto él, como Fugaku, habían pedido algo a cambio.

— Eso no explica por qué es que todo esto se nos ocultó a todos nosotros —Señaló Danzo con voz plana.

Ese tono de voz solo preocupó más a Hiruzen, era una señal de que estaba maquinando, ya estaba buscando los argumentos que le permitieran tener a Naruto bajo su custodia, el poder del biju más el poder del rinnegan, con eso en sus manos, y entrenado a su manera sería una máquina de destrucción y conquista total, y él no pensaba permitirlo.

— Eso ya no importa —Antes de que Hiruzen, o cualquier otro, pudiera hablar, Shikaku Nara se había levantado dispuesto a tomar la palabra— Independientemente de todo, esa fue, al parecer, la mejor opción, ya que este concejo fue tan malo para guardar el secreto de que él era el jinchuriki del kyubi —Aunque aquellas palabras tomaron por sorpresa a Naruto, para los mayores era un recordatorio de que aquella fuga de información había sido del todo menos accidental, y con su mirada posada en Danzo era claro a quién culpaba— entonces lo más probable es que si hubiéramos tenido esta información antes todo el continente elemental lo sabría a día de hoy, ahora lo importante es pensar en lo que haremos —Exclamó el hombre con firmeza, pero un tono de voz suave que demostraba que pese a todo se encontraba tranquilo.

— Creo que es obvio —Comentó Homura serenamente, una serenidad totalmente falsa, considerando que había estado tan molesto y furioso como sus compañeros concejales hacía solo unos pocos segundos— Para empezar, igual que cuando ocurrió la masacre Uchiha, buscaremos el avance de Naruto Uzumaki —Naruto estaba seguro de que era la primera vez que uno de esos ancianos le decía por su nombre— Especialmente en el uso del rinnegan ¿Todos a favor? —Interrogó el hombre mientras levantaba su propia mano.

En un instante veinte manos fueron levantadas, incluyendo la del propio Hiruzen, que se levantó dos veces al igual que las manos del hombre vendado, y aunque Naruto podía entender que significaba que era algo que también se le había aplicado a Sasuke, la verdad es que no había podido entender totalmente de que se trataba, especialmente porque nunca había escuchado a Sasuke hablar de ello.

— Bien, oficialmente buscaremos un mentor que sea el más adecuado para que Naruto desarrolle sus habilidades —Declaró el hombre que había calmado todo antes, si no se equivocaba Naruto era el padre de Shikamaru— Ahora, creo que estarán de acuerdo que a la aldea le conviene que en un futuro haya más usuarios del rinnegan, no solo porque podrían descubrir los secretos que Naruto, como primer usuario en la época actual, no pueda resolver, y todos sabemos lo que se necesita para eso; La eliminación de la ley de prohibición de matrimonios libre ¿A favor? —Cuestionó el hombre con una mirada serena que no le ayudaba a saber que pensaba.

Esta vez menos manos se levantaron, aunque seguía siendo un número más que considerable, diecisiete manos dándole la mayoría, el hombre de la coleta curvó levemente la comisura de sus labios, y Naruto seguía sin entender nada, y estaba cansándose de ello, girando su cabeza para mirar a Kakashi, esperando que este pudiera explicarle que estaba pasando.

Kakashi sintió la mirada de su alumno, girándose para verlo, dedicándole una de sus típicas sonrisas de un solo ojo, levantando el dedo pulgar, intentando levantarle algo de ánimo, sabía que las reuniones siempre resultaban tediosas, y para alguien tan hiperactivo como su alumno solo lo serían aún más, y en un momento de crisis, escuchar el tono despectivo de los ancianos y el concejo civil, no sería bueno para su ser, pero no era el momento de explicarle a su alumno todo con la paciencia necesaria para que pudiera digerirlo bien, así que intentaría aplazarlo, solo quedaba esperar que Naruto lo hubiera entendido.

El muchacho de cabello rubio solo asintió de mala gana, a veces era difícil saber lo que Kakashi-sensei quería decir, pero creía entender que todo estaba bien, así que lo dejaría ser, el hombre que reconocía como Hiashi Hyuga, se levantó, aunque su mirada parecía molesta.

— Siendo, que lo único que falta por tratar sobre el asunto Uzumaki-rinnegan es el encontrarle un mentor adecuado, algo que estaremos de acuerdo podría tardar semanas, sugiero que pasemos al siguiente tema —Pidió el hombre con calma, aunque por la forma en que lo decía le quedaba claro a cualquiera que no era un tema del que quisiera hablar realmente.

— Por mucho que el siguiente punto, nuestra alianza con Kumo, sea un punto importante —Le interrumpió Homura. Con una mirada tan molesta como la del propio Hiashi—, debo diferir en que tardaremos tanto tiempo en encontrarle un mentor adecuado, Danzo ha liderado la Raíz por años, y es innegable que los ninjas bajo su mando superan con creces sus limitaciones en un tiempo récord —Proclamó, al mismo tiempo Danzo parecía bastante orgulloso de sí.

— Sí bien podemos aceptar los resultados de la Raíz —Decidió responder Shikaku con tono bastante perezoso, pero con una leve sonrisa en su rostro— No debemos olvidar que, a parte de su posición como concejal y líder de la Raíz, también es líder del clan Shimura —Su voz seguía perezosa, y hablaba como sí no quisiera hablar realmente de ello, pero su sonrisa desacreditaba esa idea— Y según la ley de auto soberanía de clanes; Un heredero, o jefe de clan, no puede quedar bajo el cargo de otro —Mencionó como quién no quiere la cosa— Y, dado que, aceptamos que Naruto entré en el programa de restauración por matrimonio libre, mismo que es exclusivo de clanes, nos obliga a reconocerlo, y ya que más de alguno de los presentes recuerda que Naruto es hijo de Kushina... —Añadió con un encogimiento de hombros.

— Es innegable que eso lo convierte en el heredero, y futuro líder del clan Uzumaki —Añadió una mujer de rasgos salvajes con una sonrisa descarada, Homura solo les dedicó una mala mirada antes de centrarse al frente.

Kakashi solo podía sonreír, sí bien sabía que Danzo no se quedaría de brazos cruzados, sabía que Shikaku podría dirigir las cosas para evitar que el concejal pudiera tomar el camino más fácil para hacerse con el poder del rinnegan, y hablando del portador de dicho ojo, había tenido que taparle la boca. Naruto había hecho una expresión que en otro momento encontraría cómica, pero en este momento era una señal de que estaba por explotar, así que para evitar que gritara exigiendo explicaciones, que se las merecía, le había cubierto la boca.

— Si bien me honra que reconozcan mi eficacia a la hora de entrenar a los miembros de la Raíz, también iba a negarme al tutelaje —Eso tomó por sorpresa a todos los que conocían al viejo halcón de guerra. Con su expresión totalmente calmada y serena, con una ligera curvatura en los labios que delataban una sonrisa siguió— En realidad estaba pensando en Jiraiya, igual es el padrino del chico ¿No? —Cuestionó el hombre.

Hiruzen solo entrecerró los ojos, desconfiando del que había sido su amigo, se giró levemente para ver a Naruto, encontrándose con Kakashi tapándole la boca mientras el rubio parecía que estaba teniendo una sobrecarga de preguntas por hacer, aunque bien podría llevar rato así.

— Tal vez... debí explicarle más antes de empezar esto —Pensó el anciano Hokage imaginándose que Naruto sería una bola de preguntas, y que no se detendría hasta que le respondieran todo— Bien, intentaré ponerme en contacto con Jiraiya, pasemos al siguiente punto; La alianza con Kumo —Anunció mientras llevaba su mano al puente de su nariz para masajearla, ya sintiendo nacer el dolor de cabeza que vendría.

— Lo mejor será negarnos —Proclamó Hiashi, a sabiendas de que a nadie le parecería raro su punto de vista— Kumo no es de fiar, lo demostraron en su anterior intento de "alianza" ¿Piensan qué no lo volverán a hacer? —Gruñó antes de volver a sentarse.

— Si bien podemos entender tu desconfianza, Hiashi —Aceptó Koharu con gesto aburrido—, también es innegable que en esta ocasión es diferente —Añadió— Kumo va a enviar una chica, se hará la boda, nuestras naciones se aliarán, sí, pueden intentar que su hijo forme lealtad con Kumo, pero mientras tomemos las medidas adecuadas, los kekei genkai de la aldea se mantendrían seguros ¿A favor? —Explicó la mujer con frialdad, levantando la mano junto con al menos otra docena de manos.

— Ya dispuestos a aceptar ¿Qué clan será el que usaremos? No puedo evitar pensar en el Uchiha —Comentó uno de los concejales civiles con tono perezoso.

— No necesariamente, con la aparición del rinnegan, es el momento perfecto para la resurrección de un clan aliado a la aldea como lo fue el Uzumaki —Volvió a hablar Danzo. Hiruzen solo entrecerró los ojos aún más— Además si usamos al clan Uchiha para esto y Kumo se entera de que tenemos a un miembro del clan Uzumaki con un Kekei Genkai podrían usarlo como excusa para negarse a seguir al completo nuestro acuerdo —Sentenció el hombre con calma.

Algunos miembros parecieron pensárselo por unos cuantos segundos, intentando ver qué sería más molesto a futuro, arriesgar el sharingan o el rinnegan, tras unos minutos parecieron aceptar el punto de vista, más y más manos se levantaban aceptando que el clan a usar para la alianza era el clan Uzumaki.

— Muy bien con esto último dicho, quiero informar que Zabuza Momochi, ninja desertor de Kiri, junto a su aprendiz desean formar parte de las filas ninja de la aldea, aunque mi decisión de aceptar es segura deseo escuchar sus opiniones —Hablo el Hokage, tras unos cuantos minutos de que nadie quisiera decir algo, o al menos ninguno se atrevió a intentarlo, volvió a hablar— Con la intención de evitar fugas de información, y aprender más de Kiri, claro que los mantendremos bajo vigilancia por un tiempo ¿A favor? —Una docena de manos se levantaron— Bien, con todos los asuntos zanjados, doy por terminada la reunión, tengo cosas que hablar con los miembros del equipo 7 aquí presentes y los ex miembros de Kiri así que sí quieren discutir algo conmigo, les pido paciencia.

Ante estas palabras el lugar no tardo en estar vacío con excepción del Hokage, Zabuza, Haku, Kakashi y el propio Naruto, mismo que miraba a su mentor, esperando que por fin le quitara la mano de la boca, aunque no lo hizo hasta que el anciano líder de la aldea dio un asentimiento de cabeza.

— ¡¿Qué diablos fue todo eso?! —Cuestionó un casi histérico Naruto, mismo que pasaba su mirada de Kakashi a Hiruzen y viceversa, secuencia que se repitió unas cuantas veces— ¿Qué es eso de un clan? ¿De la ley de no-sé-qué libre? —Cuestionó el rubio, aunque si bien más calmado cualquiera de los presentes podía darse cuenta de que estaba haciendo un considerable esfuerzo por calmarse, y mantenerse así.

— Naruto, sé que tienes muchas preguntas, y entiendo el esfuerzo que estás haciendo por comprender esto, como por mantenerte tranquilo, y quiero que sepas que intentaré responder a todas las dudas que tengas —Afirmó el viejo mientras suspiraba pesadamente—. Pero no aquí, en un lugar donde no haya oídos indiscretos —Añadió con seriedad, girándose para ver a las únicas otras personas en la sala, mismas que asintieron, sabiendo que, aunque no pudieran verlos a simple vista, aun había Anbus fieles a Danzo vigilándolos.

— Tranquilo, Naruto, te prometo que te explicaré todo lo que pueda —Sentenció Kakashi dedicándole una de sus sonrisas— Después de esto vayamos por un ramen, yo invito —Ofreció, al mismo tiempo ya podía sentir su cartera volviéndose más ligera.

— No —La sonrisa de Kakashi bajó al instante en que escuchó a su alumno diciendo esa palabra, mirando con preocupación al rubio—, no hace falta, creo que hoy solo quiero pensar —Murmuró con tono cansado, comenzando a caminar fuera del salón, de vuelta a la oficina del anciano.

Hiruzen se giró para ver a Kakashi, que tenía una mirada preocupada en su único ojo visible, antes de tragar pesadamente y seguir a su alumno, Hiruzen suspiró antes de hacerle un gesto a los renegados de Kiri para que avanzaran, volviendo a la oficina.

Para sus adentros Hiruzen admitiría que estaba preocupado, era raro que Danzo dejara ir tan fácilmente algo, mucho menos un poder tan tentador como lo era el kyubi y el rinnegan juntos, y no le gustaba ni un poco lo que eso podría significar.

— ¿Y bien, viejo? —La voz de Naruto trajo a Hiruzen de regreso a la realidad, viendo que el rubio ya se había sentado en uno de los sillones que tenía en su oficina, con un gesto les indicó a los otros tres que se sentaran, esto iba para largo, sentándose tras su escritorio se preparó para hablar.

— Empezaré con decirte lo que sé del clan Uzumaki —Aceptó el hombre mayor cerrando los ojos— El clan Uzumaki ha tenido una alianza con la aldea de la hoja desde su fundación, la esposa del primer Hokage era Mito Uzumaki —Abrió los ojos, viendo la mirada sorprendida y curiosa de los presentes— El clan Uzumaki vivía en un archipiélago entre el país del agua y el del fuego, su país tenía defensas naturales muy peligrosas, lo que les sirvió para esconder la mayoría de sus secretos, por lo que sé tampoco es todo —Aclaró antes de mirar a los presentes.

— ¿Si era tan difícil llegar a ellos por qué no he escuchado antes de ellos? —Cuestionó Naruto tranquilo, peligrosamente tranquilo en opinión de Hiruzen, pero había prometido respuestas y respuestas le daría.

— Fueron exterminados en la segunda guerra ninja —Pronunció las fatales palabras viendo como los ojos del chico rubio se abrían llenos de sorpresa— Pese a que no eran un país conflictivo habían llamado la atención de las otras aldeas, no de buena manera, se unieron para eliminarlos a ellos y a otras aldeas más pequeñas —Añadió amargamente— El clan Uzumaki fue reconocido por dos cosas, fuinjutsu y sus reservas de chakra, sobre el primero, prácticamente lo crearon ellos, logrando cosas que eran casi imposibles —Explicó aun recordando lo que Tobirama había logrado gracias a lo poco que Mito le había entregado sobre dicho arte, y según ella era solo la punta del iceberg— también tenían reservas de chakra muy grandes, un niño de tu edad tendría tanto chakra como Kakashi, y eso es algo que ya he comprobado contigo y con tu madre —Afirmó sereno, quizás al pobre le diera algo de paz saber que eso tampoco era culpa del kyubi.

— ¿Eso es... todo? —Cuestionó el usuario del rinnegan con lentitud, y la verdad es que Hiruzen no podía evitar sentir que le estaba diciendo muy poco, pero tampoco es que tuviera más que decir.

— Todo lo que sé, lo único que podría decirte además es que suelen tener el cabello de un brillante y distintivo color rojo —Afirmó el hombre mayor soltando un suspiro cansado— Cuando digo que supieron mantener sus secretos hasta el final, lo digo muy en serio.

— Bien —Aceptó el joven rubio con tono cansado— ¿Y sobre esa ley rara? —Preguntó agachando la mirada, sonando tristemente resignado.

— Entraste en dos programas de ley; La ley de matrimonio libre, y la ley de desarrollo centrado —Empezó con un suspiro un tanto agotado, sabiendo que, dependiendo de cómo se lo tomara Naruto, podría terminar con un dolor de cabeza—, la ley de desarrollo centrado; Es para que ciertos miembros, normalmente herederos de clanes que deben tomar el título de jefe de clan y no tienen el nivel para ello lo alcance —Simplificó el anciano— Se les asigna un tutor particular para que alcanzaran el nivel, en tu caso, como en el de Sasuke, por ser genins se consideró que más allá de pedirle a Kakashi que se centrara en ayudar a Sasuke, no era necesario tomar acciones mayores, ahora, contigo también en el programa, el equipo será, técnicamente, separado —Esperó un grito, uno que nunca llego.

— Hokage-sama —Miró ligeramente sorprendido a Kakashi, en realidad no esperaba una interrupción que no viniera de parte de Naruto— Con todo respeto, creo que no es necesario separar al equipo, puedo hacerme cargo de ambos —Mencionó con un tono que intentaba hacerse pasar por relajado, pero Hiruzen sabía bien que en realidad estaba bastante molesto por lo que estaba sugiriendo.

— Kakashi, eres la única persona en la aldea que puede ser el profesor de Sasuke dentro del programa, eres el único con un sharingan en la aldea —Le recordó al hombre que, aunque quisiera, no podría deslindarse de ser su mentor— Pero solo Jiraiya ha tratado con otro usuario del rinnegan, e incluso él no sabe demasiado, aquél que sea su mentor tendrá que centrarse en ello —Señalo el que, sin lugar a dudas, sería el mayor de los inconvenientes de dicha situación—, independientemente, si bien para los entrenamientos estarán separados, se reunirán para las misiones —Su tono no dejaba lugar a replicas, y aunque Kakashi parecía aceptar su razonamiento, no le gustaba.

— ¿Y la otra ley? —Cuestionó Naruto, preocupándolo, a cada segundo que el rubio no dejaba esa calma lo preocupaba más y más, no era normal que estuviera tan calmado, y no podía predecir que podría significar aquello.

— La ley de matrimonio libre —Una parte de Hiruzen esperaba que al enterarse de lo que trataba esta ley rompiera la preocupante calma de Naruto, mientras que otra parte del mismo esperaba que se lo tomara bien— Solo miembros de clanes en riesgo de extinción pueden entrar en ellos, como es el caso del clan Uchiha, el Uzumaki, entre otros, la ley básicamente permite a los miembros del programa tener matrimonios múltiples, que un solo miembro pueda tener dos o más esposas o esposos, según sea el caso, para facilitar la resurrección del clan

— Esta bien —Seguía calmado, o mucho más calmado de lo que esperaba, preocupándolo— Viejo, qué... ¿Qué sabes de... mis ojos? —Cuestionó con su tono ganando tintes nerviosos

— Lamento decir que más allá de los mitos y rumores, sé muy poco —Podía ver en los ojos azules del chico que esa información lo había desanimado, pero creía que era mejor ser honesto— Lo que escuché de Jiraiya es que el otro usuario que conoció podía usar los cinco elementos de chakra, pero ni siquiera sé si es algo fiable —Si bien podía suponer que tendría similitudes con los otros doujutsus, el sharingan y el byakugan, la verdad es que no sabía nada.

— Hokage-sama, ¿Puedo usar el día de mañana, el último en el que nos reuniremos fuera de las misiones, para descubrir cuáles son sus naturalezas de chakra? —Cuestionó Kakashi al ver que su alumno solo asentía ante la poca información.

— Me parece perfecto, Kakashi —Aceptó de buena gana, no solo les permitiría comprobar sí la afinidad a las cinco naturalezas de chakra era algo que se repetía en cada usuario o solo habían sido casualidades estratosféricas— Naruto, después de esto, ¿Podrías venir a verme después de esa reunión, por favor? —Pidió con el tono más suave que podía intentando calmar al rubio.

— Esta bien, viejo —El tono del chico era extrañamente calmado, pero no transmitía nada de paz, era como la calma antes de la tormenta, y no le gustaba a ninguno de los presentes— ¿Puedo irme? Quiero, necesito pensar

— Por supuesto, Naruto, buenas noches —Hiruzen quería creer que lo que el chico que veía como nieto era pensar, tranquilizar su mente, y que al día siguiente estaría mejor— Zabuza, Haku, ¿Podrían quedarse a hablar un poco más? Para acordar algunas cosas de su permanencia en Konoha —Aclaró con un gesto tranquilo, Kakashi entendió que le estaba pidiendo que se retirara, por lo que con una simple inclinación de cabeza se retiró.

Naruto caminaba a su apartamento, sí tuviera que definir como se sentía era cansado y agotado, realmente a penas y había entendido las cosas de las que hablaron en la reunión, simplificándolo tanto como había podido durante toda la reunión, era que había entrado en una ley rara, tenía un clan, y ya. Se había emocionado al pensar en un clan, saber que cosas eran del kyubi y que cosas de él, y al final había terminado sintiéndose decepcionado, toda la energía que había tenido se le escapó.

Había entendido que a partir de ahora el equipo entrenaría por separado, y que tendría que tener múltiples esposas, pero sentía que simplemente el cansancio le estaba ganando, solo quería descansar un poco y luego pensar en todo, ni siquiera se dio cuenta de que había llegado a las puertas de su apartamento hasta que topó de frente con la puerta, abriendo la puerta miró su apartamento, arrastró los pies hasta su habitación para tumbarse sobre el futon, cerró los ojos, dispuesto a irse a dormir.

Al día siguiente

Abrió los ojos, apenas sintiéndose un poco menos cansado que el día anterior, por fin la información había recaído en él, no entrenaría con el resto de su equipo, quizás nunca más, solo se verían para las misiones, y de alguna forma tuvo la extraña certeza de que la relación con su equipo se había roto, ya no era solo una leve sospecha en su mente, y aunque no tenía idea de quién sería su nuevo mentor, no creía que su situación mejorase inmediatamente.

Lo siguiente era lo de tener varias esposas, para empezar, no podía imaginar alguna chica que quisiera salir con él, mucho menos que quisiera ser su esposa, pero bueno, quería creer que eso podría cambiar con los años, a fin de cuentas, para eso deberían de faltar años, aunque no podía evitar sonrojarse un poco ante la idea.

— Hagámoslo de una vez —Se animó a sí mismo antes de levantarse, se quitó la ropa tan rápido como podía mientras se dirigía al baño, casi tropezando con su propia ropa un par de veces antes de terminar desnudo en el baño, levantando la mirada, viéndose reflejado en el espejo, dándose cuenta de que aún tenía los lentes con visor, sacándoselos.

Pese a que había aceptado que nació con ellos, y eso le había quitado un peso de encima enorme, pero no dejaban de darle una sensación rara, quizás porque sabía que, aunque era un kekei genkai, seguía siendo raro, el patrón de hondas que tenía le daba una sensación, aunque quizás era en parte por el color, pero lo mejor era acostumbrarse a ellos.

Dándose una rápida ducha, y vistiéndose con un conjunto idéntico al que siempre usaba, la única diferencia es que esta vez dejó la chamara abierta, agarró los lentes de visor, observándolos en sus manos por unos segundos, antes de guardarlo en sus bolsillos, si esos ojos eran suyos no iba a esconderlos detrás de un visor, igual que cada vez que ocurría algo que lo desanimaba sonreiría y seguiría adelante, saliendo corriendo para encontrarse con su equipo.

Sorprendentemente, Kakashi ya se encontraba allí, Sasuke miraba a su mentor con una ceja alzada, probablemente tan confundido como el propio Naruto de que su mentor por una vez llegará temprano.

— Hola, Naruto, me alegra verte —Saludó el ninja que copia con una de sus típicas sonrisas. Internamente aliviado de que su alumno pareciera haber recuperado su ánimo.

— Hm —Fue el saludo de Sasuke. El chico de cabello negro no había dejado de estar molesto con su compañero rubio por comportarse tan patéticamente ante la aparición de su kekei genkai, aunque parecía que por fin había entendido que era algo de lo que debía enorgullecerse.

— Esperen —La voz de Sakura se escuchó detrás de Naruto— Por una vez me tomó mi tiempo para desayunar tranquila y es la única vez que Kakashi-sensei viene temprano ¿Es una broma? —Gruñó ella antes de seguir caminando hasta estar al lado de Sasuke.

Naruto estaba por saludar a la chica de cabello rosa, al igual que al resto del equipo, cuando notó la mirada que esta le dirigía, asustada, sintiéndose desconcertado, a fin de cuentas, no podía entender por qué Sakura de pronto estaba asustada de él, quizás de lo que podría hacer sus ojos, o al menos eso asumió, por lo que solo levantó la mano en forma de saludo a todos.

— Bien, esta reunión será rápida —Comenzó el enmascarado mientras sentía la molestia resurgir en su estómago— Dos de los miembros de este equipo están dentro de un programa de entrenamiento especial, con la intención de que sus respectivos clanes puedan tener jefes de clan preparados, Naruto y Sasuke —Quería creer que tal vez la explicación técnica haría todo más sencillo—, no me interrumpan —Señaló a Sakura que ya había abierto la boca para preguntar—, por lo mismo el equipo ya no entrenará junto, por lo tanto todos ustedes tendrán un mentor particular, lo único que sé es que yo seré el de Sasuke y el tuyo, Sakura, sé que se pondrá en contacto contigo durante el transcurso del día. Nos reuniremos para las misiones, y ya, nuestro último "entrenamiento en equipo" será descubrir sus naturalezas de chakra —Anunció mientras sacaba tres papeles de su bolsillo.

— Disculpe, Kakashi-sensei —Llamó Sakura levantando la mano— ¿Cómo lo averiguaremos? He oído que es un modo muy sencillo, pero nunca he oído cuál es —Cuestionó ella mientras inclinaba la cabeza a un lado.

— Pues precisamente con estos papeles, están hechos de una madera sensible al chakra y reaccionará según su naturaleza, solo imbúyanlos chakra —Anunció antes de entregarles a cada uno de sus alumnos un papel— Cada uno de los cinco elementos es débil ante otro y fuerte ante uno diferente. Si su naturaleza es el fuego el papel arderá, si es viento se cortará, si es rayo se arrugará, si es tierra se desmoronará, y si es agua se empapará. Cada elemento es fuerte ante el siguiente que mencione, formando un círculo, ahora, háganlo —Pidió mientras señalaba a Sasuke

— Hm —En un instante, el papel se había arrugado antes de prenderse en fuego, cuando el fuego creció lo suficiente lo tiró al suelo antes de pisarlo para apagarlo— Ya lo sabía, mi padre me hizo hacerlo cuando aún era niño —Aclaró con sencillez.

— Me lo imaginaba, pero quería que lo hicieran todo —Se encogió de hombros antes de señalar a Sakura— Tu turno, Sakura.

— ¡Bien! —Pronto el papel se empapó antes de desmoronarse, formando una especie de plasta— Agua y tierra ¿Cierto? —Cuestionó a su mentor con una ceja enarcada.

— Correcto —Afirmó con una sonrisa— Naruto, tu turno, aunque igual que con Sasuke, ya sospecho cuál será el resultado —Añadió sonriendo.

— ¡Hagámoslo! —Bramó, emocionado, antes de enviar chakra al papel, mismo que en un instante se cortó en cuatro piezas, una de las partes comenzó a quemarse, otro se desmoronó, uno de los pedazos que aun sostenía se arrugara, y el último pedazo en su mano se empapó— ¿Esto... esto es posible? —Cuestionó ligeramente desconcertado.

— Improbable, pero ya me lo esperaba —Con esas palabras saco su libro Icha-icha, mirando a sus otros alumnos, Sasuke tenía una mirada confusa, parte admirada y parte envidiosa. Sakura, más bien parecía asustada— Lo único que tienen en común los usuarios conocidos de esos ojos, es precisamente el uso de las cinco naturalezas, con tres ya no es muy probable que solo sean coincidencias —Incluso dos usuarios ya le quitarían casi cualquier posibilidad de que fueran cosas sin relación— Naruto, tenías que reunirte con el Hokage después de esto, por favor dile tus resultados, Sakura, vuelve a casa, y tú, Sasuke, acompáñame —Se despidió antes de agarrar por el hombro al último Uchiha en la aldea y desaparecer.

Viendo que Sakura seguía temerosa de él, Naruto prefirió actuar como si no lo notara e irse caminando en dirección a la torre Hokage, bien, otra cosa por la que era raro, aunque esta vez relacionado con sus ojos, era mejor a que fuera por causa del kyubi ¿Cierto? Lo que podían hacer sus ojos casi nadie, o nadie, lo sabía, por lo que lo mejor era hacerse a la idea.

Después de casi diez minutos por fin llegó a la torre del Hokage, caminando a paso tranquilo, sin dejar de pensar en qué podría hacer para descubrir que se suponían que podían hacer sus ojos, quizás buscar los mitos del sabio ese, pero tampoco estaba seguro de que eso le ayudaría mucho. Golpeó unas pocas veces la puerta del despacho del anciano Hokage, recibiendo el pase tras unos pocos minutos.

— Supongo que ya terminaron con su reunión —Hiruzen admitiría para sus adentros que le desconcertaba que Kakashi por una vez asistiera temprano a una reunión con sus alumnos.

— Si, también me pidió que te dijera mi afinidad elemental, cinco elementos —Admitió con una sonrisa más nerviosa que la que había dado a sus compañeros, el anciano Hokage solo asintió tranquilo—Viejo, sobre mi... tutor privado ¿Quién es?

Naruto no era tan buen actor como le gustaba creer, o al menos de eso se daba cuenta Hiruzen, estaba nervioso, incluso temeroso, preguntándose si este nuevo mentor lo aceptaría igual o más de lo que lo había hecho su último equipo, y Hiruzen podía entender los temores de parte del rubio, al principio el equipo siete parecía la familia que el chico tanto quería, pero con la reciente aparición del rinnegan podría haberse visto dañado, o incluso si no se había visto mermado, era claro que el tener que adaptarse a un profesor nuevo no sería el trabajo más sencillo, menos aún sí este sabía del Kyubi.

— Precisamente por eso te llamé, verás, incluso sí tu padrino, Jiraiya, emprendiera camino para ser tu tutor, tardaría al menos un par de semanas en llegar —Reconoció, lo último que había sabido de su alumno fue que iba a intentar obtener información de Kumo—, sin contar con que su red de información necesita que vaya a atenderla regularmente, por lo que sus entrenamientos dentro de la aldea serían muy irregulares, a menos que partieras con él, y no creo que sea lo mejor a tu edad —Añadió, era mejor que el rubio lo fuera sabiendo desde el principio.

— ¿Entonces me quedaré haciendo el vago hasta que venga? —Si bien Hiruzen había esperado cierta reacción, lo que había pensado como un tono satisfecho y divertido, sonaba extrañamente molesto, extraño en el comportamiento del chico de mono naranja— Quisiera comenzar a entrenar lo más pronto posible.

— Claro que no, por eso elegí a un profesor para ti, que entrenará contigo mientras Jiraiya llega, y mientras él no esté —Calmó las preocupaciones del joven, viendo lo deseoso que estaba por entrenar pensaba que había sido la mejor decisión posible— Ya que no sabemos nada realmente del rinnegan pensé que lo mejor era que aprendieras a usar el chakra elemental en lo que descubríamos que más podía hacer. Encontrarte un mentor que te pueda enseñar a usar el elemento fuego o rayo no es difícil, de elemento tierra, agua o viento era más complicado porque casi no hay maestros en su elemento, por eso elegí a un par que podría ayudarte, pasen por favor —La puerta se abrió rebelando a Zabuza y Haku.

Zabuza no había cambiado casi nada su vestimenta, únicamente se había sumado un chaleco de jonin de la aldea, por otro lado, Haku sí que había tenido un cambio más radical de vestimenta, un pantalón negro con varios bolsillos, usando ahora una playera, o blusa, Naruto no estaba seguro de cuál era, de un color azul profundo, acompañada también de un chaleco de jonin, y había dejado su mascara.

— Hola, Naruto-kun —Saludó la chica con una sonrisa amable antes de girarse a ver al Hokage— ¿Qué necesita, Hokage-sama? —El honorifico sonaba raro, como si no estuviera acostumbrada a llamar a alguien que no fuera Zabuza por ese sufijo.

— Correcto, siendo los más cercanos a ser maestros del elemento agua y el viento, quisiera que se encargaran del entrenamiento de Naruto en lo que su tutor llega —Pidió con esa sonrisa de abuelo bonachón, Zabuza enarcó una ceja, o así interpretó Naruto el gesto, a fin de cuentas, el hombre no tenía cejas— Servirá también como su periodo de prueba, ambos están capacitados como jonin, por lo que no será por cargo —Con un tono suave miró al par de ninjas desertores.

— ¿Solo control elemental? —El tono firme, y un tanto frío, de parte de Zabuza, no parecía que se lo estuviera tomando como una petición, sino como una orden.

— Si no tienen inconvenientes en enseñarle taijutsu, o kenjutsu, o cualquier otra cosa que consideres viable, lo aceptaremos —Aceptó con tranquilidad, Zabuza solo asintió, aparentemente aceptando la misión encomendada— Aun tengo algo que hablar con Harry, si no es mucha molestia que esperen afuera mientras tanto —Pidió con calma.

Antes de que Haku dijera algo, Zabuza la agarró por el hombro para que saliera junto a él de la habitación. Naruto se rascó la nuca con cierta confusión, a ver, que Zabuza no había sido la encarnación de la amabilidad, pero tampoco le había parecido tan seco anteriormente, se encogió de hombros antes de girarse a ver al anciano Hokage.

— ¿Y qué quieres decirme, viejo? —Intentó pensar qué podría ser lo que el hombre quería contarle, ya no quedaba nada nuevo que tratar que él supiera.

— Avisarte de tus compromisos matrimoniales —Hiruzen se debió forzar a quedarse callado, aunque tenía muchas ganas de echarse a reír al ver la expresión que había puesto Naruto ante sus palabras. Su boca se había abierto ligeramente, sus ojos estaban abiertos del puro shock, era extrañamente gratificante ver esa expresión en el chico bromista— El compromiso más...

— ¡Alto! ¡Alto! ¡Alto! —Chilló el chico, interrumpiéndolo, recargándose sobre el escritorio mirándole desconcertado— ¡¿Cómo diablos es que estoy comprometido?! ¡¿Con quién?! ¿Cuándo? —Exclamó con desconcierto total.

— Cuando eras un bebe fuiste comprometido con Hinata Hyuga, la hija de Hiashi, con tal de que ayudará a encubrir el rinnegan, del mismo modo que el padre de Sasuke pidió que su hijo estuviera en tu mismo equipo —Aclaró con calma, ignorando deliberadamente la sensación de aturdimiento que le habían provocado los gritos del chico— También, para nuestra alianza con Kumo, pensamos usar un clan con un kekei genkai que este en peligro de extinción, por lo que Sasuke y tú tendrán, lo que podríamos decir un par de "citas" con dos chicas de Kumo, para que al final cada uno se case con una de ellas —La expresión de estar totalmente perdido que tenía le resultaba bastante cómica.

— ¿Significa que estoy comprometido con dos personas? —Hiruzen esperaba que eso fuera una pregunta capciosa, aunque por el tono del chico no estaba seguro.

— Oficialmente solo estás comprometido con una, pero si, podrías decir que ya tienes dos compromisos en fila —Aunque ciertamente podría elegir a la chica de Kumo con la que se casaría podría decirse que ya estaba comprometido— Juraría que ayer te mencioné que al entrar en el programa de ley de matrimonio libre tendrías varias esposas —Intentó avivar la memoria del chico.

— ¡Si!, ¡Pero solo me dijiste que podía tener varias esposas, supuse que al menos podía elegirlas! ¡O cuando menos tener citas con ellas! —Bramó, no sabía que le resultaba más ofensivo, si el que eligieran con quién se iba a casar, o que parecía ser el último en enterarse.

— Oh, lamento no haber sido más claro ayer, Naruto —Se disculpó con aquel tono de viejo bonachón que siempre había parecido agradable para el rubio, pero en este momento resultaba ser molesta— Al entrar en este programa solo clanes que estén en peligro de extinción, la aldea se permite la opción de comprometerlos para asegurar la restauración del clan. Sí bien el número de parejas que puedes tener gracias a la ley no se encuentra limitado, podrías tener decenas si quieres, sí hay un número mínimo, cinco, así que en caso de que se crea que estás siendo "lento" en restaurar el clan, la aldea se permitirá comprometerte —Explicó más a profundidad la ley, sabiendo que quizás debió hablarla con él ayer. Aunque ahora su expresión se iba degenerando en una que mezcla de espanto y sorpresa.

— ¡¿Eso significa que puedo ser comprometido con quien sea?! —El tono era bajo, como si lo hiciera con lo último que quedaba de aire en sus pulmones, paso de estar recargado sobre la mesa a usarla como soporte para mantenerse de pie puesto que parecía temblar.

— No necesariamente, buscaremos que tengan una edad cercana a la tuya, y evidentemente que sean fértiles —Aquello era un poco evidente, de nada serviría que se casara para restaurar el clan con alguien que no pudiera engendrar hijos, aunque él podía entender las dudas del chico— Aunque tampoco te podemos impedir que sea una persona mayor, más joven, o que sea estéril, siempre que haya cinco esposas que puedan engendrar hijos —Añadió sereno.

— Viejo, ¿En serio? —Cuestionó el rubio, teniendo unas considerables ganas de comenzar a gritarle groserías a su figura de abuelo, aunque esté había dejado de sonreír, seguía tan calmado que le provocaba un cabreo al más joven.

— También, no tenía esto a la mano ayer, por lo que pedí que me las mandaran traer —Con aquellas palabras sacó un manojo de llaves— Son las llaves de la casa de tus padres, me he asegurado de que se mantuviera limpia, pensé que te gustaría pasar por ella —Había conservado aquellas llaves por mucho tiempo, había considerado que Naruto viviera allí, pero todos reconocían el lugar como el hogar del cuarto Hokage lo que habría revelado uno de los grandes secretos que lo envolvían.

— ¿No... no puedo vivir en ella? —Cuestionó con un tono repentinamente decaído, y Hiruzen sabía bastante bien cuan emocionado podía estar el chico de conocer el hogar de sus padres.

— Para que haya espacio para las esposas y los hijos, se ha buscado que habites un hogar con el suficiente espacio, que con el tiempo se vuelva el complejo del clan Uzumaki —Aunque varios clanes estaban en zonas urbanas, la verdad es que la gran mayoría de clanes llevaban asentados en esos lugares antes de que fueran lugares urbanos, y la aldea siguió desarrollándose a su alrededor, a día de hoy los únicos que habían cambiado su ubicación fueron los Nara, para mantenerse cerca de sus bosques y que no siguieran construyendo en esa dirección, los Uchiha, y los Aburame, para tener a sus insectos en una mezcla de estado silvestre y de crianza.

— ¿Complejo? —Cuestionó con el mismo tono. Hiruzen suspiró, ya viendo venir que vendría otra sobrecarga de información para el chico rubio.

— Todos los clanes, incluso los que están en riesgo de extinción, tiene complejos de clan, dónde en su mayoría vivirán los miembros de dicho clan, la aldea, y el país del fuego, suministrarán recursos para mantener al clan por tiempo indefinido —Tal vez debió haber dado más tiempo, no solo para él explicarse mejor, sino para que el chico procesara mejor la información— Podrán formar desde sus propias actividades para ganar dinero fuera del apoyo gubernamental

La parte que no estaba mencionando era que eso solía implicar que dicho clan formaba una deuda tanto con la aldea como con el país del fuego, y normalmente eso podría simplemente implicar generaciones y generaciones para poder pagarla, pero el daimyo sabía que debía la victoria del país del fuego en la última guerra a sus padres, quienes fueron las principales banderas en los ataques ante Iwa y Kumo, por lo que había confiado en que fuera más permisivo, pero con el dinero que llegaría a sus arcas, o que se ahorraría, con la alianza con Kumo podría estar pagando ya ese apoyo, o con la alianza con el país de las olas que facilitaba otro tipo de productos, sino, bueno, tendría que buscar convencer a Naruto de que si estallaba una guerra fuera al campo de batalla esencialmente a lucirse.

Tal vez la única persona fuera de la aldea que sabía la verdad de Naruto era el daimyo del país del fuego, aunque quizás no del rinnegan, por lo que, si bien este nunca había facilitado la vida del chico sí que era consciente de su existencia y su importancia, con un poco de suerte le daría ciertas facilidades ahora.

— Viejo ¿No pudiste decirme esto ayer? —Cuestionó con una expresión de enfado cansado. Y ahora que Hiruzen lo pensaba más detenidamente, quizás debería darle el día libre a su nieto adoptivo.

— Ayer ya tenías demasiada información que procesar, no quería cargarte de aún más información —La verdad es que no había habido una manera sencilla de decirlo todo aquello el día anterior cuando al chico cuando este se encontraba claramente en un estado bastante frágil— El edificio principal no tardará en estar construido y con los servicios instalados, se te dará una cuenta para que compres lo necesario para la casa, muebles principalmente, pero puedes usarla para comprar otras cosas —Sentenció antes de levantarse de su asiento para poner su mano sobre el hombro del chico— Sé que todo está pasando demasiado rápido, pero quiero que sepas que tienes todo mi apoyo, y que estoy intentando que sea lo más fácil para ti —Suspiró dando suaves palmadas al chico.

— Disculpe, Hokage-sama —Haku abrió la puerta levemente— Lamento interrumpir, pero la... ¿Señorita? Anko Mitarashi, quiere hablar con usted y está amenazando con irrumpir por la ventana si no la dejamos pasar ¿Cómo procedemos? —Cuestionó la chica del prácticamente extinto clan Yuki, dedicándole al recipiente del kyubi una sonrisa dulce mientras levantaba la mano en forma de saludo.

— Déjenla pasar, igual ya acabó mi charla con Naruto-kun —El chico de ojos azules sabiendo que esa era la señal para salir de la oficina, y siendo que en este momento no quería ver al anciano Hokage tras la información que le había dado, salió a paso presuroso, aunque antes de que saliera totalmente una mujer entró empujándolo fuera.

— Escúchame viejo ¡¿Por qué cojones me están encargando a la plasta rosa esa cuando yo dejé en claro que no quería ser sensei de nadie?! —La escuchó gritar antes de que diera un portazo a la puerta.

— Que mujer tan loca —Bufó Zabuza, aunque por su mirada al vacío parecía recordarle a otra persona— Como sea, mocoso, vámonos a entrenar, porque no tengo ni idea de que podemos esperar iremos al campo de entrenamiento más lejano del que me enteré preguntándole a la loca —Y con esas palabras agarró al usuario del rinnegan por la espalda, levantándolo antes de cargarlo como costal de papas a dicho campo de entrenamiento.

— Este día va demasiado rápido —Murmuró el chico rubio pensando que aún faltaban un par de horas para el medio día.


Bien, en este capítulo sí bien se mantiene parte de la idea original del capítulo cuatro de la obra, creo que ya comenzó la primer gran diferencia, o cuando menos es lo suficientemente diferente a dicho capítulo, conservando bastante poco del original.

También quiero aclarar, que sí bien no estoy seguro de un número máximo de chicas para el harem, pero sí tengo idea de que el mínimo fueran cinco, para la chica de Kumo estoy pensando en Samui o en Karui, si no es una es la otra, sí bien tengo pensado al menos un par de chichas más quisiera escuchar a que chicas les gustaría ver en el harem.

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