Lala Lulu: Hola! Se terrrminaaaa. Pues veremos nacimientos por doquier, el ciclo de la vida tomando forma. Los niños creciendo, un Nuevo Linaje LOS SAIYAJIN DE LA LUNA. Pero los Saiyajin y las Sailors siempre amigos más allá de la pesada carga de sus obligaciones. Uy! Y cuidado que ya varios cumplen mayoría de edad ¬¬ atrevidas… ¿Nuevos conflictos por las Parejas que eligen sus hijos? Vamos a averiguarlo… Un pequeño epílogo ¿Qué pasa con el amor después de la vida? ¡Larga Vida al Rey y la Reina de la Luna!

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 40

Cada nacimiento parecía un evento importante. Algo un poco molesto para los Saiyajin que querían privacidad y para las Sailors que veían a sus niños, no como un "Nuevo Linaje", como aseguraba la prensa; sino como sus pequeños bebés. Envidiaban que Gure pudo tener un parto privado en Tech-Tech, casi sin complicaciones.

La apuesta más grande estaba entre Ami y Mina, quien daría a luz primero era la mayor pregunta. Pero al ser trillizos, ésa apuesta la ganó Mina, que se adelantó casi dos semanas. Dos niños y una niña. Con la piel del papá y el cabello de su madre.

Uno creería que Ami también tenía más de una cría en camino, pero era una niña regordeta quien se asomaba y daba su grito al mundo. Unas horas antes que Rei, que estaba cabeza a cabeza con Dieciocho.

—Awww… Me voy a sentir mal de dejarte sola. —Rei presumía, al ser tres como Mina, está segura que dará a luz primero. Frotaba su vientre.

Dieciocho afila la mirada. —Au, Au… Uff… No estés tan segura. —Se dobla un poco hacia adelante. —Mis contracciones son más seguidas que las tuyas. —Presiona sus puños.

—Dieciocho, deja de hablar y respira. —Darien le avisa. —Au, Auch, Auch… —Le suelta la mano del apretón rudo que le dio su esposa.

—Más te vale no haber apostado en mi contra. —Dieciocho le tira rayos con los ojos.

Todos se partían el cuello al escuchar un llanto en la sala, específicamente viniendo del pasillo.

— ¡Es una niña! —Bardock presiona sus puños, está agitado. Casi no llega con Lita a la sala de partos.

— ¡Oh! El dolor… —Nappa empieza a cobrar sus ganancias. Pero se esconde un poco al ver que entra su esposa, le parece raro, ella no quería separarse de la cría. —Ami ¿Pasó algo?

—Estaba con Serena… —Frunce el ceño, el rostro y el ánimo de todos cambia.

Era la mañana de ése mismo día. Serena y Vegeta se instalaron en la Tierra el último mes de su gestación para dar a luz y para ver a los bebés de sus amigas.

—Oye Serena… ¿No quieres una limonada o algo de comer? —Milk se inclina con su barriga, estaban haciendo un poco de ejercicios en el patio. Le parece extraño que solo haya comido un par de galletas de arroz con dulce o mantequilla.

Serena se seca el sudor de la frente, mira al sol, pero siente escalofríos. —Jaja, Gracias Milk, pero solo estoy…Bueno, estoy enorme. —Bufa hacia arriba y frota su vientre. —Te tengo mucha envidia, estás ahí como si nada. —Serena se pone de lado y se recuesta en un almohadón.

—Bueno, tú tienes dos bebés en camino. —Milk le deja una caricia en la mano.

—Serena… —Vegeta se acerca rápido, la revisa, pone una mano en su vientre.

—Oye, no saludaste a Milk. —Serena lo regaña y le arroja un bollo en la cara.

—Jajaja, no hay problema. Está muy preocupado por su amorcito. —Milk dice la broma, abusando un poco el hecho de que Vegeta no puede decirle ni hacerle nada por estar embarazada.

Vegeta se limita a gruñir y exhalar fuerte por la nariz. —Creo que deberías dormir…

—Estoy cansada de estar acostada. —Serena le hace un puchero enorme.

— ¿Comiste? —Vegeta le habla en voz baja.

—No, creo que los bebés me aprietan el estómago. Jajaja. —Larga unas risitas para relajarlo. Serena pone los ojos en blanco por su preocupación.

—Llamaré a la Doctora. —Vegeta toma su Scouter.

—Vegeta, llama a la otra Doctora que nos recomendó Ami, no a Ami. —Lo tironea de la ropa. —Ella está con su bebita, muy ocupada…

—Solo confío en la Doctora Mizuno, me incomoda que te toquen. —Vegeta le explica y un golpe en su espalda lo empuja.

— ¡Ja! ¡Nervioso por el embarazo! —Kakarotto aterriza muy risueño, se sienta en el césped en forma de loto.

—¡Grrr! —Vegeta rompe el Scouter en su palma por el coraje.

—Sshhh, basta, basta… —Serena los regaña, bosteza grande. —Mmm, tengo antojos de sándwich de atún. Luego voy a dormir una siesta.

Vegeta cierra más la mirada, respira y cuenta hasta diez. Ésos ojos azulados, con ése vestidito blanco de algodón y ésa boca rosa brillante, sólo hace que se potencie ése brillo de su embarazo que lo persuade y ablanda su carácter. —"Eso me pone de malas de todas formas."

Serena se recostaba, Vegeta frotaba sus pies hinchados. —Hmmm, el resplandor de estar preñada ¿No? Haaa ¿Por qué no soy como Rei o Mina? Ellas estuvieron bien todo el embarazo… Me siento tan debilucha. —Y es cierto, su cuerpo pesa y en el segundo que se acuesta, se siente dormir. Puede sentir a Vegeta acomodándose junto a ella.

Despierta con dolor de cabeza y un dolor en la vejiga igual de molesto. Serena trata de ir al baño, pero unos brazos de acero no la dejan ni moverse. Vegeta está aferrado a su espalda, hasta lo ve con el rostro muy escondido contra ella. —"¿No le cuesta respirar?"—Lo sacude, le pide por favor que quiere ir al baño. Está sentada en el inodoro y le truena el cuello, respira y al usar el papel higiénico, lo ve manchado de sangre. Toma aire hacia adentro. —"Tranquila, llama a Vegeta con tranquilidad, sino va a alterarse." —Exhala, pone la mano en su vientre, ahí está el Ki de sus bebés. —Vegeta. — Lo llama casi de un grito.

Vegeta abre los ojos y casi como vampiro, va flotando rápido al baño. El olor a sangre lo hace presionar los dientes. — ¡Serena! —Ahí está su esposa, pálida, tratando de mantener la calma mientras una hemorragia mancha todo alrededor. Los Doctores la atendían, veían que estaba todo bien y le daban una transfusión de urgencia. Vegeta daba vueltas en ocho en la habitación. —Te lo dije. —Vegeta la regaña, presiona los gestos, no quiere pelear, pero si no lo dice el pecho le va a estallar. —Debimos haber programado la cesárea…Y ahora ¿Ahora qué Serena? ¡Responde! —Golpea su puño en la palma, ella mantiene su ceño fruncido. Busca una silla e intenta relajarse.

—Aunque la hubiéramos programado, no hubiéramos llegado. —Serena mira sus signos vitales y los de los bebés. —Estoy en el octavo mes, los bebés quieren adelantarse.

—"Mocosos de mierda. Si llegan a hacerle algo…" —Presiona los labios, si llega a decirle algo así a su esposa, solo va a alterarla. Se levanta de golpe al ver a Ami entrar por la puerta.

— ¡Ami! —Serena dice en sorpresa, se tira en la cama al sentir una punzada fuerte en la altura del ombligo. — ¡¿Qué haces aquí?! Deberías estar con tu bebé ¡Vegeta! ¿Cómo pudiste?

—Deja de alterarte y permite que la Doctora te atienda. —Vegeta acerca la silla, se sienta enojado, cruza los brazos y las piernas.

—Eres mi amiga Serena ¿Qué crees que hago? —Ami revisa sus análisis y la revisión de la ecografía. —Parece que la cicatriz que tienes en el músculo del útero, por la infección que te dio a los 14… —Mira de lado a Vegeta, lo ve muy incómodo recordando, más que Serena. —Pues te ha quitado elasticidad para cargar con los dos bebés. Su peso y su tamaño han sido monitoreados. —Revisa el gráfico. —Voy a hacer unas últimas pruebas, si los pulmones de los bebés están listos, induciremos el parto.

— ¿Y una cesárea? —Vegeta levanta el tono, recibe un pellizco en el brazo de parte de Serena.

—Hay un límite para eso, ya tiene una cicatriz y con esto tendría otra. Significaría perder elasticidad y en un próximo embarazo—A Ami le cortaban la explicación.

— ¿Quién dijo que habría otro?—Vegeta recibe otro pellizco y éste sí lo hizo fruncir del dolor.

—Basta… —Serena le muestra sus dientes presionados, la próxima va a sacarse la intravenosa y se la va clavar en la mano a éste simio insolente.

Ami les contaba a todos la situación mientras veían en la sala de neonatología a la deslumbrante bebé de Lita. —… Ésa es la situación, parecen estar mucho en desacuerdo.

— ¿Cuándo no han estado en desacuerdo? —Mina pone sus manos en la cintura, está amamantando a su bebé en una silla. Mira a Broly con el carrito doble y los otros dos niños durmiendo.

—Ya verás, el próximo voy a ganarte. —Rei venía en la silla de ruedas junto a Dieciocho.

Mina escucha y se voltea. —Oh, ganó Dieciocho.

— ¡No! —Tanto Dieciocho como Rei contestan juntas.

—Fue un empate. —Dieciocho estruja el metal del apoyabrazos de su silla.

—Nos veremos en la próxima. —Rei frunce la mirada y su aura asesina se concentra.

Raditz las separa. — ¿Qué tal si mejor vemos a las crías de ahora y después siguen planeando partos imaginarios?

— ¿Imaginarios? ¡¿Ya no quieres tener bebés conmigo?! —Rei reclama.

— ¡Acabamos de tener tres! —Raditz chilla, enojado porque le importa más competir que ver por los bebés recién nacidos.

Ven salir a Vegeta de la habitación de Serena. —Lo siento… —Darien le habla bajito, tiene a su bebé en brazos.

Frunce el ceño y asiente con la cabeza. —No hay problema. —Habla suave y eso le preocupa a los demás. —Felicidades por la niña ¿Ya decidieron el nombre?

—Oh, sí. Quiero que se llame Maron. —Dieciocho sonríe de lado a lado. Pide tener a su bebé en brazos antes de que se la lleven a revisión.

—Bien, Serena ha perdido mucha sangre, tuvo una hemorragia, a la falta de elasticidad de su útero por… —Vegeta traga saliva. —Por razones que ya sabemos, el tejido cedió y algunos vasos sanguíneos se rompieron. Van a estabilizarla y luego inducir el parto ¿Correcto Doctora Mizuno?

—Sí Majestad, es correcto. —Ami le asegura que Serena estará más que bien y de eso se encargará ella paso a paso.

—Con Vegeta, está bien. —Vegeta le asegura, recibe un llamado de su madre en su scouter. —Permiso… —Se va a un rincón para tener más privacidad. —Hola mamá.

—Hijo, justo íbamos en camino ¿Está bien? ¿Fue por el viaje? ¿Los bebés están bien? —Setsuna pregunta con nervios, estaban en el Milenio de Plata, ocupándose de algunos asuntos mientras Vegeta y Serena no estaban. Pero iban a ir para presenciar el nacimiento de sus nietos.

Vegeta acomoda las preguntas, no está acostumbrado a escuchar así de preocupada a su madre. —Sí, los tres están bien. Hay que ver si pueden inducirle el parto, ya no puede llevar el embarazo.

—Qué bueno. —El corazón de Setsuna empieza a latir más lento. — Voy a pedirle a tu amigo Kakarotto que nos teletransporte ¿Cómo está Milk con su embarazo?

—Está bien, estoy seguro que no va a negarse. —Quedan en silencio sin saber qué decirse. Se despiden y se va a hacer la espera más larga de su vida.

Serena respiraba agitada, tenía miedo del dolor, pero ahí estaba la mano de Vegeta para clavarle las uñas. —No sé qué me pone más nerviosa, que no empiecen las contracciones o que empiecen demasiado pronto. —Exhala duro, inflando las mejillas, como le enseñaron.

—El Ki de las crías están bien, es el tuyo que no se mantiene. —Mira las pantallas, el monitoreo la muestra normal y recuperándose. —Deben ser tus nervios. —Pasa su pulgar por sus nudillos.

—Si… Si me llegara a pasar algo…

—No. —Vegeta sentencia duramente. —Ni siquiera me lo sugieras, porque la respuesta puede no gustarte.

Ami entra a revisar a Serena junto a la partera y otra Doctora. —Vas bien Serena, créeme… —Lo dice para ella y Vegeta que está presionando sus puños a cada rato, tronándose los dedos. —La hemorragia ha cesado. Puede tomar un baño de agua caliente, eso la va a ayudar naturalmente, mientras esperamos que la medicina haga efecto ¿Crees poder comer? La comida picante también puede ayudar.

—O el sexo. —Dice la otra Doctora a los pies de la cama, todos la miran con mala cara. —Ah, eh…Lo-Lo siento Majestades. —Se inclinan en disculpas.

Serena bufa al techo como un buey que respira fuego. No le dice nada más, juega con sus dedos y espera. Se frota un lado del vientre. Un par de horas pasan a cuenta gotas. —Auch… Haaa… —Respira en la primera contracción, fue muy pequeña. Inhala y exhala y tal parece que es en lo mínimo que puede pensar.

Vegeta llenaba la bañera, lo más caliente posible, pero sin pasarse o terminaría cocinando a Serena. — ¿Segura que no quieres unos tacos o unos burritos bien picantes? —Parpadea dos veces con disgusto.

—No, ya te digo que los bebés parecen presionarme las entrañas. —Se queja, camina casi inclinada.

— ¡¿Pero qué mierda crees que haces?! —Vegeta la toma en brazos, muy enojado le sigue gritando. — ¡¿Eres estúpida o qué?!

— ¡A mí no me insultas pedazo de imbécil! ¡¿Qué pensarán los bebés cuando escuchen que su papá maltrata así a su madre?!

Mientras tanto las recientes mamás y papás que estaban en la sala del fondo escuchan los berridos de la pareja. —Hmp, parece que Serena está recuperada. —Rei dice con ironía, mira a un lado, sus bebés y Raditz dormido en una silla.

—Jaja, son debiluchos. —Dieciocho le habla a Rei y le señala a Darien durmiendo a los pies de su cama, casi roncando.

Vegeta se recostaba, con las piernas abiertas acomoda a Serena sobre él. — ¿Está bien? —Mira hacia los pies y puede ver los pechos de Serena flotando en el agua y ése vientre como montaña sobre saliendo.

—Uufff… Sí… —Serena tira hacia atrás su cabeza. Tiene escalofríos, pero también calor. — ¿En serio ya no quieres tener más bebés conmigo?

Vegeta larga una risita, se frota la boca antes de contestar. —Creo que una cría de cada uno nos queda bien. —Pasa su palma sobre su vientre, luego deja una larga caricia a sus senos inflamados, la escucha dar un pequeño ronroneo como un gato. —Ocupémonos de ahora, del Presente. Relájate y descansa. —Le susurra al oído. Sus brazos y los de ella se entrelazan. Sigue dándole caricias, en su cuello, bajando por sus pechos. —"Sus pezones me hacen agua la boca… Cálmate Vegeta, se te va a despertar la polla. Piensa en… En lo mal que lo debe estar pasando, tensa, incómoda". —Se le dibuja un puchero casi sin querer, baja las manos para masajearle la cintura.

Serena levanta un poco la mirada, dejándose llevar por los masajes de Vegeta. —"Lo que dijo ésa Doctora… ¿Quién puede querer sexo viéndose y sintiéndose como un zeppelín a punto de estallar? ¡Oh por Dios!"—Los ojos de Serena no lo pueden creer. —"¡Oooh! ¡Está ruborizado y con un gesto adorable! ¡Aaah!"—Su corazón late fuerte.

Vegeta le enfoca la mirada, la ve roja. —Te arden las mejillas ¿Quieres salir?

—No, unos minutos más. —Serena se esconde en su pecho, su aroma masculino la rodea y siente algo muy duro y caliente asomándose.

Su olor tan femenino lo marea un poco, se cubre la cara porque no puede disimular su erección. —Hm, sólo ignóralo.

Serena lo ve ponerse serio y enojado por no tener autocontrol de su cuerpo, le da ternura. Solo le asiente. Lo deja atenderla cuando salen de la bañera, secar su cuerpo, su cabello y alistarla para la cama. Sus amigas la visitaban y conocía a la bebé de Lita. Pasadas unas horas, era la madrugada y Serena tiene los ojos cerrados, pero sin poder dormir. Mira a Vegeta sentado junto a ella. —Mmm…Vegeta. —De inmediato lo ve abrir los ojos y atenderla. —Me dieron ganas de comer algo picante.

Vegeta se levanta y busca su Scouter. —Sí, por supuesto. —Sonríe de lado.

Llegaba la hora de la verdad, hasta el amanecer, Serena estuvo en vela y ahora las contracciones eran terribles. — ¡Auuu! Por favor, dime que ya dilaté. —Se inclina hacia adelante.

—Ya Majestad. —Sonríe la Doctora. —Los Príncipes están listos.

Serena sonríe y también grita. — ¡Por favor prepárenme ahora! —Respira, inhala y exhala como le enseñaron. Ve que organizan todo junto a la cama. Van a hacerlo en vertical.

Ami entra a la sala, con su bata, lista para ayudarla. —No me iba a perder esto por nada. —Sonríe enorme, ve a su mejor amiga a punto de ser mamá.

Afuera estaban en expectativa, en el segundo que se sientan, se escucha un grito. Empiezan a abrazarse de la emoción. Setsuna recibía abrazos y felicitaciones. Al segundo otro grito igual de lleno de vida.

—Ay Dios, ya soy abuela. —Setsuna se cubre el rostro no lo puede creer.

—Una muy hermosa además. —Diecisiete la abraza de lado.

Mientras tanto, dentro de la sala de partos. —Miren nada más, un Príncipe y una Princesa. — Ami termina de limpiarlos y revisarlos. Al voltearse está Vegeta, listo para tomarlos en brazos.

Toma a ése par de crías, Vegeta siente un poco de enojo porque éstos llorones le dieron tantas molestias a su esposa. Sin embargo, al instante siente ésta necesidad de protegerlos, una necesidad tan grande como la que tiene con su esposa.

—Oooh, mira eso. —Serena estira los brazos mientras la limpian y acomodan. —Son demasiado pequeños ¿Cómo puede ser que apretaran tanto? —Da unas risitas, descargando la euforia de tener a sus hijos en brazos. Empieza a llorar en cascadas, tiene a ambos bebés, morenos y con algunos mechones bien negros pero rizados.

Vegeta le deja un beso en la cabeza a su esposa. Se quita la bata y el gorro. Sale afuera y todos sonríen enorme. —Están bien, dos Príncipes sanos. —Mira a su madre y por detrás está Diecisiete.

—Hijo, felicidades ¿Necesitan estar en un tanque? —Setsuna pasa la mano por el brazo de Vegeta.

—Sólo las crías, Serena solo está cansada y con sueño. —Vegeta explica.

Ami sale y se va junto a Nappa que carga a su bebita. —Bueno, Serena necesita dormir. Está muy, pero muy agotada y eso es contraproducente para empezar a lactar.

—Ay Ami ¿Podemos verla? —Mina está muy ilusionada.

—Seguro, pero recuerden, solo unos momentos. —Le advierte a Mina, que a veces se instala charlando sin parar. Ya se lo hizo a ella cuando nació su bebé.

— ¿Cómo van a llamarse? —Setsuna habla con Vegeta. —No me digan que todavía discuten los nombres. —Lo dice como un regaño.

—Tú sabes sus nombres… —Vegeta la mira a los ojos y tal parece que madre e hijo ven lo mismo en los ojos del otro.

Setsuna trata duro, da un paso atrás. —Ve-Vegeta… No. —Trata de que el aire vuelva a sus pulmones.

— ¿Va en contra de las reglas?—Vegeta lo dice como una pequeña burla, le guiña un ojo. Él sabe sus nombres, porque Vegeta pudo verse en ésa línea, junto a Serena, en una casa enorme entre Tokio y lo que se conocía como la Capital del Oeste. Él y Serena, tomados de la mano viendo el bullicio de una casa, apoyados uno en el otro. Ve a su madre todavía procesando, así que resuelve la intriga de todos. —La niña se llama Odayaka y el niño es Hikari.

—Felicidades. Todo un hombrezote. —Nappa lo abraza bruscamente, Bardock también. — ¿Es terrorífico verdad?

—Créanme que no hay susto más grande que verlo salir mientras llegas a la sala. —Bardock asegura.

Después de un par de semanas, con todos los bebés recién nacidos, solo se hizo una ronda de fotos para la prensa. Ni fiesta ni celebración pública, todo lo más íntimo posible. Fue un poco cansador el que todas dieran a luz el mismo mes.

Luego de un par de meses, Milk se despedía de Serena, con el pequeño Gohan en sus brazos. —Vengan a visitarnos seguido, por favor. —Milk está emocional.

— ¡Por supuesto que vendremos a verlos como siempre! ¡Estamos en la Luna no en otra galaxia! —Serena también está emocional, se limpia el rostro.

—Sí Milk, yo puedo llevarlos y traerlos sin problemas. —Kakarotto consuela a su esposa.

—Sí, lamentablemente. —Vegeta murmura de lado, siente a la pequeña Oda quejarse en sus brazos. La mece un poco para calmarla.

—Es impresionante como duerme Hikari. —Diecisiete comenta con el bebé en brazos.

—Te ves muy bien hermanito. —Dieciocho se acerca con su bebé. — Dile adiós a tu tío.

—Oh, tú también te ves bien hermanita. —Diecisiete pasa un dedo por la mejilla de Maron.

—Reina del Planeta Tierra y Divina Majestad para ti. —Dieciocho presume.

Todo parecía volver a su ritmo normal, Serena daba gracias al cielo de poder volver a trabajar de a poco y aun así poder atender a sus dos niños. Vegeta era muy capacitado, las primeras semanas técnicamente se ocupó él del 100% de las obligaciones y además de los niños en la noche.

Esperaba encontrar a su esposa en la habitación, en cambio seguía su Ki hasta su habitación. Se recuesta en el marco de la puerta y observa como Serena tararea una canción de cuna, cubriendo a las crías con una manta. — ¿Te dieron mucho trabajo? —Camina hasta ella con pasos lentos.

Serena no se voltea, deja sus manos en el borde de la cuna de los bebés. —Solo un poco, ahora que crecieron, me cuesta darle el pecho a los dos al mismo tiempo.

—Mmm, sí… —Vegeta exhala fuerte por la nariz, se queda respirando en la nuca de Serena. Se apoya firme contra ella.

Serena muerde su labio inferior. —Sshhh, los bebés están aquí ¡Oh! —La cargan en el hombro.

—Sshhh, los bebés están durmiendo. —Vegeta declara con burla y la nalguea duro camino a la habitación. La tira en la cama, ahora en lugar de verla enfurecida, la ve muy coqueta desnudándose. Levanta las cejas y también se desviste. —Ha pasado mucho…

—Tres meses…—Serena declara con indignación, ya que desde que estuvo en la mitad del séptimo mes de embarazo, tuvo complicaciones para tener sexo.

—Veamos hasta dónde puedo saldar mi deuda. —Vegeta toma a Serena del tobillo, se sienta en medio de la cama y la sienta a horcajadas arriba de él. Toma suavemente uno de sus senos con una mano y la otra baja por la línea de su columna haciéndola suspirar de placer. —Grrr…Mujer, te extrañé.

Serena larga unas risitas suaves. —Pero si estuve aquí todo el tiempo… —Pasa sus manos por los pectorales de Vegeta, sube hasta su cuello y lo tironea para besarlo. Muy lento sus bocas se mueven, con pesadez sus lenguas giran contra la otra.

Vegeta gruñe de placer, la presiona contra el largo de su polla para estimular su clítoris. —Estás tan mojada. —Murmura y la presiona del trasero.

—Mmh, sí. Ya no puedo esperar. —Baja la mano y masajea su miembro de arriba-abajo, su glande burbujea con pre-semen. Lo ve tomar un condón y frunce el ceño.

— ¿Qué? ¿En verdad quieres arriesgarte? —Vegeta abre el paquete y lo baja por su virilidad. La toma de la cadera y la penetra. — ¡Ah, mierda! Serena, estás tan apretada. —Vegeta cierra los ojos y saborea las sensaciones.

Serena también, tira la cabeza hacia atrás, los escalofríos se distribuyen mientras su dura y caliente invasión se abre paso. —Ah, carajo… —Serena susurra, el primer movimiento casi la hace convulsionar en éxtasis. Mira hacia Vegeta para besarlo, pero al presionarse contra él, siente el pecho mojado. —Oh, lo siento. —Se enrojece, busca la punta de las sábanas para secarse. — Vaya, creí que los bebés habían comido bastante.

La ve un poco avergonzada, le quita las sábanas y la limpia con la lengua, la escucha temblar y ahogar un gemido mientras su lengua bebe las pequeñas gotas que salen de sus pezones. —Jmjm, lo sospechaba, tienes buen sabor, en todos los sentidos.

— ¡Cerdo! —Serena le estampa la almohada en la cara.

Vegeta la toma del trasero y empieza a moverse duro. —No te preocupes, voy a guardarle algo a ésos mocosos. —La ve curvar la espalda y sus gemidos son gloriosos. Se deja llevar por las caricias de sus finos dedos, incluso sus uñas en el cuello lo ponen aún más duro. Vegeta se inclina a ella, entierra su rostro entre sus pechos. Bebe de ella en más de un sentido.

18 años después…

El Reino de la Luna se llena de invitados. Un mes agitado y de la peor manera, un mes socialmente y protocolarmente agitado para Vegeta. Sus hijos y los hijos de las Sailors cumplían la mayoría de edad, se organizaba un baile.

—Como le decía Majestad… —Luna y Artemis caminaban, junto a ellos su hija Diana, aprendía de las labores diplomáticas de sus padres. — Ya se instalaron en sus habitaciones, lo Príncipes y los hijos de las Sailors Scouts Internas. Las Sailors Externas, llegarán al final de día.

Vegeta escuchaba atento. —En mis tiempos, los mandábamos a luchar mano a mano entre los mejores y luego a purgar o aniquilar algún planeta. —El Rey Saiyajin del Reino de la Luna declara con enojo.

—El ciclo de la vida, Jaja. —Nappa caminaba con él en el pasillo, iban a ver a sus hijos entrenando en los jardines. —Mi hija, Nashi, no puedo creer que la veo luchar junto a sus dos pequeños hermanos.

—Hmp. No tan pequeños. —Vegeta le comenta, los ve a lo lejos, de cabello azulado por arriba y cabello oscuro por debajo. La niña de Bardock es fácil de distinguir, es casi una copia de su madre y está ahí tirando rayos contra el Saiyajin que larga fuego; Kyüri, el hijo mayor de Rei y Raditz, el único que nació con cola.

Ahí estaban Odayaka, una jovencita, con el cabello rizado, largo, negro como la noche y ojos brillantes, se enfrentaba al presumido de su hermano, que siempre anda tan risueño, simpático y sonriente como su mamá, sus rizos eran cortos y sus facciones delicadas. Esquivaba por los pelos los ataques de Ki de su hermana. Odayaka no le daba salida, sobre todo porque lo sentía que no se lo tomaba en serio. De pronto un ataque hace estallar una de las macetas grandes, cerca de donde estaban mirando Nappa y Vegeta. Miran el desastre cruzados de brazos.

— ¡Hermanita, cuidado! —Hikari le advierte que está su padre.

—Majestad, mis saludos. —Gohan saluda inclinándose, Vegeta los excusa con un ademán de la mano.

—Majestad. —Muy seria, Odayaka saluda.

Nappa pone los ojos en blanco y acusa a Vegeta con la mirada. — ¿Tu hija te recuerda a alguien? —Nappa le susurra.

— ¡Hola papá! —Hikari se acerca de un salto con una enorme sonrisa. —Tengo mis notas finales de la preparatoria y quiero decirte que no te vas a decepcionar. —Guiña un ojo.

—Hmp, te conviene. —Vegeta le da un golpecito en el pecho, ve a su hijo bajo control total de su Ki. Mira a su hija de reojo, es una muchacha seria, pero ahora está demasiado seria para su gusto.

Hikari entiende qué es lo que su padre observa. —Oh, mamá ha hablado con ella. No debes preocuparte. Pero…—Mira a los lados. —Yo debo hablar contigo y puede que te enojes.

— ¿Mataste al Profesor para aprobar? —Vegeta lo acusa, no sea cosa que en una rabieta, su hijito haya hecho alguna estupidez. Pero por suerte no fue nada de vida o muerte, al menos así lo ve él después de escuchar todo. —…Entonces ¿Me juras que todo fue algo inocente? —Ve a su hijo asentir muy vehemente. —Mira, no quiero ser negativo, pero lo tuyo es el caso de "hazte fama y échate a dormir". Se rumorea muy fuerte que eres un mujeriego, no creo que él quiera algo así para su hija.

— ¡Pe-Pero papá! Es como tú dices, son puros chismes… —Hikari juega con sus dedos. —Quizás me hago el coqueto, pero los últimos dos años de preparatoria ya no he sido así. Es por eso que ella me empezó a notar y…Yo nunca… Nunca he… —Hikari cierra los ojos y hace la gesticulación obscena con los dedos.

Vegeta lo detiene con sus manos. —Sí te creo. Tendrás que aprender cosas entonces, no digo que si ella acepta tengas que hacerlo. Pero debes estar preparado.

— ¡Sí, Sí! La tía Mina me ha mostrado cosas. —Hikari le explica con entusiasmo, busca en su scouter los libros sobre erotismo y se los muestra a su padre.

—Hmmm… Bien, pero recuerda. —Vegeta le advierte, aunque conoce ésos libros de placer y no están mal. — Puede haber un par de cosas que pueden no aplicarse en la vida real. —Al salir cree que sus reuniones van a parar, en cambio se encuentra con Kyüri, el hijo de Rei y Raditz, pidiendo hablar con él. Y luego de ésa conversación, Vegeta DEBE hablar con su hija. Iba a dejarlo en manos de su esposa, pero no cree que Serena tenga éste pedazo de información.

Tock, Tock…

Odayaka abre la puerta de su cuarto, estaba doblando la ropa. —Oh. Hola Majestad.

Vegeta se siente algo molesto del bailecito reverencial de su hija. —Basta, vengo como tu padre. Necesito hablar contigo. —La ve obedecer y sentarse en un sillón, esperando sus preguntas. — ¿Qué es lo que te tiene molesta? Entiendo que hablaste con tu madre, pero quiero que me digas. —Se sienta en la esquina de la cama frente a su hija.

Odayaka gira la cabeza a un lado y se cruza de brazos. Escucha a su padre gruñir en disgusto, sabe que no le gusta que le desvíen la mirada así. Desarma su postura desafiante. —No tengo Pareja. —Dice y queda en silencio. —Nadie me ha invitado para la fiesta que harán en honor a nuestra mayoría de edad. Quizás mi hermano tiene razón y me he vuelto una amargada.

Ve a su hija desinflarse, Vegeta une la información previa que tiene a la mano. — ¿No hay nadie que te guste? —La ve negar con un quejido de la voz. — ¿Te gustan hombres o mujeres?

—Me gustan los hombres. —Odayaka se siente un poco ofendida con su pregunta, pero se relaja, es lógico. Su vida personal fue casi inexistente y no suele compartir mucho de sus emociones. —Sigo virgen, si es que te preocupa.

Vegeta niega con la cabeza. — ¿Qué piensas de Kyüri?

Odayaka parpadea seguido. — ¿Y ésa pregunta de la nada?

—Quiero saber… —Vegeta espera una respuesta.

—Pues, es muy aplicado, estudioso. Es muy sociable, pero no es un engreído como mi hermano ¿Pasó algo con él? —Sospecha que su Padre quiere arreglarle un matrimonio.

—Vino a pedir permiso para invitarte al baile y cortejarte oficialmente. —Vegeta le revela.

Odayaka se sorprende, se cubre la boca, se siente tímida. Pero cobra valor y saca el pecho. —Quien creas que sea idóneo para ser mi Pareja, Padre, te juro que no lo rechazaré.

—No, no. No estoy buscando elegirte una Pareja. —Vegeta se explica. —Tampoco quiero que le digas que sí, solo porque yo le di mi aprobación. Quiero que le contestes honestamente, porque el muchacho parece tener sentimientos por ti.

— ¿E-En serio? —Se pone roja hasta el cuello.

Quien estaba rojo, pero de la rabia era Darien, quien recibía la información menos feliz de parte de su hija mayor. — ¡No, no y no! ¡Con cualquiera menos con ése! —Discute a solas con su esposa en la sala del trono.

Dieciocho levanta una ceja. — ¿Qué? ¿Piensas romper tratados y armar una guerra? Ella nos aseguró que no pasó nada y yo le creo.

— ¡Pues va a revisarla una doctora ahora mismo!—Darien tira una rosa, la clava como un rayo a la pared. — ¿Cómo puedes estar tan tranquila?

— ¿Cómo puedes estar tú tan molesto? —Dieciocho se le enfrenta.

—Porque es el hijo de Vegeta, por eso. —Se sienta en la silla del trono, resopla con furia en el pecho. —Hay rumores en todas partes que es un mujeriego y un seductor. Tal como era su padre a su edad ¿Por qué no puso sus ojos en alguno de los hijos de Ami y Nappa?

—Pero son menores de edad, uno tiene 15 y el otro 13. —Dieciocho explica, pone los ojos en blanco. —Por favor ¿Crees de verdad en todo eso o es tu necedad de dejar de ver a Maron como una niña? Tiene 18, ya es una mujer.

—Que se espere, como se esperó su madre. —Darien se cruza de piernas y brazos.

—Jajaja, tienes suerte que no le conté a tu hija de tus "aventuras de adolescente" —Lo ve tomar aire para refutarle. —Mina me contó todo. —Lo deja sin palabras. Siente que golpean la puerta. —Pase…

—No terminamos de hablar. —Darien se siente ignorado.

—Yo sí. —Dieciocho saca el pecho con su pose digna de una Reina.

—Majestades. Ha venido el Príncipe Hikari de los Saiyajin de la Luna, quiere hablar urgente con ambos. —El mensajero ruega que no lo maten, el ambiente está bastante cargado de ira.

Otra puerta suena y es la de la habitación de Maron, la muchacha rubia con los ojos azul oscuros como su padre, estaba leyendo con sus lentes puestos. Se los quita y al abrir la puerta. —Hikari. —Se exalta y lo abraza, empieza a hablar sin pausa y nerviosa. —Le conté a mi papá, le juré que fue un cortejo inocente, que sucedió sin darnos cuenta. Pero creo que él—

—Sshhh… Princesa. —Hikari le aleja las manos y sale de su línea visual. Detrás de él están los Reyes de la Tierra. —He venido a hablar lo más pronto posible y tu padre está de acuerdo, siempre y cuando lo hagamos con estricta vigilancia, ya puedo cortejarte oficialmente. —Sonríe enorme.

—Ay, el amor. —Dieciocho se emociona, le da un codazo a su esposo que pone los ojos en blanco con hastío. Pero está segura que se acostumbrará.

En la fiesta, las parejas danzaban, como muñecos de una caja musical, se coordinaban perfectamente. Serena tomaba un ponche. —Veo que Vegeta te perdió el hastío cuando nació su hermano. —Le habla al Androide 17.

—Sí. Quince años tiene nuestro primer hijo. —Diecisiete ve a Setsuna, su esposa, hablando con Vegeta y su segundo hijo de doce. —El tiempo pasa como aplanadora.

—Sí, ya debes teñirte las canas. —Dieciocho bromea con su hermano. —Tú tienes suerte Dieciséis… Los años no pasan por tu cuerpo. —Dieciocho brinda por él.

—Sí, lo he pensado. Para mí sería "desconectarse". —Dieciséis mira alrededor y graba todo en su memoria. —Prometo estar lo más "conectado" posible, por sus hijos y los hijos de sus hijos.

—Oh grandote, siempre tan divino. —Diecisiete atrapa a Dieciséis de las mejillas.

Kyüri bailaba con su pareja, la Princesa de los Saiyajin de la Luna. —Quiero que sepa Alteza, que se ve deslumbrante. Y que me honra en verdad con su-su belle-za. —Se muerde el labio, frustrado de que casi lo dice perfecto.

Odayaka puede sentirlo nervioso, hasta su vista va a su cola envuelta en la cintura, en especial su punta dando unos saltitos. —Guerrero Kyüri, no soy diferente de cuando íbamos a la escuela. —Lo ve asentir, recuerda lo que le dijo su madre, que se exprese bien sobre lo que siente y quiere. —Yo también me siento nerviosa, y de verdad me dieron ganas de conocerte…De-De ésta for-forma. —Se pone roja, en verdad, los dos se ponen rojos de la pena.

Serena bailaba con Vegeta y estiraba el cuello para ver. Su esposo la tomaba del mentón y la mantenía con la vista en él. —Basta, los pandas en cautiverio tienen baja natalidad.

—Jummm ¿Y es lo único que te importa? ¿Qué te den herederos? —Serena lo acusa, Vegeta le abra grande la mirada y la acusa a ella. —Mira, solo digo que un matrimonio arreglado no es una buena idea.

—No, no y no. No es un casamiento…—Vegeta le aclara. —Es solo un cortejo, van a conocerse.

—Oda es un poco menudita ¿No crees que habría sido bueno…Tu sabes… —Serena le susurra en el oído. —Dicen que es idéntico a su abuelo.

—Oye sí, Serena. —Mina aparece bailando con Broly y acerca la cabeza en la conversación. —Tu hija es una suertudota, voy a regalarle una dotación grande de lubricante.

—Sshhh. Mina, no. —Broly la contiene, mira a los lados ¿Qué pensaran éstos mandatarios de cómo habla su mujer?

—Pues no es la única cualidad de mi hijo. —Rei aparece. —También es un Guerrero Élite.

—Querida, basta… —Raditz la agarra de la cintura.

—Jajaja, más me preocupó que Darien empezara una Guerra contra nosotros. —Vegeta se parte de risa.

—Aún estoy a tiempo. —Darien se acerca con Dieciocho, bailando en la pista.

—Estoy bromeando, mira…—Vegeta le pasa la mano de su esposa para hacer las paces. Cambian de pareja y bailan una pieza.

—Bien, pareces haber mejorado tu carácter. —Dieciocho le habla a Vegeta. —Pero te advierto; tu hijo llega a hacerle algo a mi Princesita, luego de que puse las manos en el fuego por él yo—

— ¡Sshhhtt! Te prometo que una reprimenda tuya, no será la única a la que se va a enfrentar. —Vegeta le asegura.

Serena ve a Darien seguir y seguir con la vista a Hikari y a Maron bailando. —Darien, ya basta, no va a pasar nada.

—Je, lo defiendes porque es tu hijo. —Darien frunce el ceño, luego le extraña la mirada de Serena. — ¿Qué?

—Solo pienso, en aquél muchacho de 16 años que se fue del orfanato a trabajar, que pasó por tantas penas y guerras. —Serena le acomoda la solapa de su traje. —Pienso que me emociona verte convertido en un Rey y en un padre.

— ¿Y tú? —Darien le sonríe de lado. —Ésa niña que perdió a sus padres en la guerra, amigos… Que le pasaron cosas horribles. Y aun así, al volverte a ver, me sentí abrumado y feliz al ver que no cambiaste. Que seguías tan soñadora e ilusionada, con un amor que parecía imposible. —Mira a Vegeta, mira a todos alrededor. —Es increíble.

—Lo sé. Hay que disfrutarlo. —Serena vuelve a cambiar de parejas y se reúne con Vegeta.

—Hmmm…Mujer, mucho cuidado con ése. —Vegeta le advierte por Darien, la hace girar en la pista. La escucha reírse un poco, se ve tan elegante con su vestido dorado. Toda una Reina, una mujer, su mujer. Se inclina a su oído. —Eres mía, no lo olvides.

Serena disfruta un poco de sus celos y hasta lo provoca un poco presionando sus pechos contra él. —Uy, Majestad… Estaría necesitando de sus servicios íntimos. —Se aferra un poco a su cuello para murmurar en su oído. —Así que apenas termine ésta pieza, lo quiero en mi cama, desnudo, boca arriba.

Vegeta se pone rojo, pero empieza a reírse. Qué atrevida se ha vuelto su esposa con los años, la hace girar tomándola de la cintura, la escucha estallar de una carcajada en medio de la pista.

—Ahí está, Gohan tiene de novia a una terrícola, se llama Videl. — Bardock le cuenta y le muestra donde está la muchacha, junto a Kakarotto y Milk, presentado sus respetos. —Si hay un paraíso… Estoy seguro que es muy parecido. —Menciona a Lita mientras bailan.

—Sí, espera un minuto. —Lita piensa. — ¿Cuándo mueras tendrás dos esposas en el otro mundo?

— ¿No era hasta que la muerte nos separe? —Nappa se acerca con Ami.

—Oh, podré conocer a tu primera esposa. —Ami se siente curiosa, de saber cómo era Nappa en su juventud, desde el punto de vista de su primera mujer.

—Oigan, qué horrible conversación. —Mina se acerca con una copa de champaña. Todos debatían cómo sería y qué harían antes de morir o cuando sus almas estuvieran del otro lado, bromeaban entre ellos. Todos los hijos de las Sailors miran a sus padres, más que Regentes de la Galaxia, se ven como grandes amigos. Se pierden en ésta fiesta, disfrutan de la unión, disfrutan del ahora.

Los años pasan para todos. El sol sale y se pone sin cesar. Ha habido momentos de conflictos, pero no eran nada comparados con los momentos oscuros del Antiguo Imperio Saiyajin, que solo se estudiaba como un mal recuerdo. En comparación, para Serena y Vegeta que habían visto la muerte y la tragedia en primera mano, eran momentos de paz. Tanta paz que pudieron hacer su retiro del trono, tal como Vegeta lo había soñado. Fueron a vivir a una cabaña en una zona terrícola, cerca del Castillo de Milk. Quiso darle a Serena ésa vida sencilla, como seres comunes y corrientes. Él también la disfrutó. Disfrutó cada momento, cada segundo, hasta que la vejez los hizo volver al Reino de la Luna, ya que en su edad avanzada, necesitaban los cuidados de sus hijos.

El cabello de Serena seguía manteniendo sus rizos, que ahora eran de color plata, sus ojos aun mantenían ése azul que ahora parecían océanos profundos. El Cabello de Vegeta también se teñía de gris, pero su postura seguía siendo la de un Guerrero temible.

Estaban sentados en el trono, junto a sus hijos, como Reyes Padres. Una enorme fiesta, con sus hijos, los actuales Regentes y los hijos de sus hijos. Una familia enorme, con la familia de sus amigos. Tantas risas, en especial las risas de sus bisnietos. Serena mira a esos niños de apenas cinco años jugando debajo de la mesa, sonríe y la emoción es mucha. Cierra los ojos y recuerda a Ami, a Lita, a Mina, cuando eran niñas. Piensa en que ojalá se hubieran encontrado con Rei, así su infancia no hubiera sido tan solitaria. Pero también tiene buenos recuerdos con ella en su juventud. También recuerda, cuando la visitaba en el Templo Hikawa completamente reconstruido.

—Serena… —Vegeta le susurra, la toma de la mano. — ¿Estás cansada? —Le consulta con tono suave, por verla con los ojos cerrados.

Serena abre los ojos, toma aire muy profundo. Sus latidos se expanden, mira a Vegeta. —Creo que sí… —Traga duro, siente que tiene arena con espinas en su garganta, se siente decaída de pronto. Se aferra fuerte a Vegeta para levantarse.

— ¡La Reina Madre y el Rey Padre se retiran! —Se escucha a un guardia vociferar y todos se alinean y les dan una reverencia.

Serena se voltea a ver sobre su hombro, todo es tan lleno de luz. Mira a sus hijos, les asiente con una sonrisa y se va caminado por el pasillo.

Paso a paso, Vegeta siente que la mano de Serena pierde fuerzas. Acelera un poco, aun con el dolor crónico de su brazo, presiona la mandíbula y no la suelta. —Tranquila, ya llegamos… —Lo que más odia Vegeta de su vejez, es haber perdido fuerza.

Serena siente el peso en su cuerpo vencerla, mira la puerta de su habitación, debe llegar. Apoya la cabeza en el hombro de Vegeta, su aroma masculino le dibuja un sonrisa. Siente que cae al vacío, como si fuera una bolsa de huesos. — ¡Auch! —Se sostiene con sus palmas, parpadea grande. Toca la alfombra con sus manos, ésta alfombra ¡Reconoce ésta alfombra! Mira de lado, está Milk vestida con su Yukata de sirvienta, mira abajo y ella también. — ¡Ay no! —Seca lo más que puede con su ropa, recuerda que estaban llevando el agua caliente al baño del Príncipe. Un par de botas con punta dorada chocan con su vista.

—Señorita. —Vegeta la levanta rápido del brazo. — ¿Está bien?

Serena se encoge como una tortuga. Siente que la levantaron como una pluma. —S-Sí, A-Alteza. —Lo mira de reojo, tan serio y con el ceño fruncido lo ve escanearla de arriba abajo.

—Hm, ya le dije a la Señora Hakkake que yo me ocuparía del agua. —Vegeta dice enojado. — ¡No soy un Príncipe remilgado!

— ¡No, no! No pienso eso Alteza. —Serena se inclina al suelo en disculpas. —Perdón por mojar su alfombra. —Sigue secando con su ropa.

—Basta mujer. —Vegeta pone los ojos en blanco, vuelve a levantarla y la mira a los ojos. Es una muchacha común y corriente, de ojos oscuros y cabello oscuro…Pero mira sus cejas, no concuerdan.

Están en silencio, mirándose. Serena está nerviosa ¿Será que recordó que ella es la muchacha a quien salvó? Respira agitada. — ¡Achoo!

Vegeta traga duro, siente que la conoce. —Por favor Señorita, vaya a cambiarse o se va a resfriar. —Le pide a ella y a ésa otra sirvienta que la acompaña.

Milk se reverencia junto a Serena y puede ver cómo el Príncipe mira a Serena. Mientras se iban, le comenta al oído. —Oye Serena ¿Por qué te miraba así? ¿Crees que te llame a su cuarto por la noche? —Milk comenta con horror.

Serena presiona los dientes, se pone de todos colores. —Ay, no. No lo sé. No lo creo, eh, yo no soy tan atractiva. —Se cubre el rostro con las manos. Piensa en qué responder si es que vienen a pedirle sus servicios íntimos, pero nada sucede. Le extraña sentirse desilusionada, así que usa la rutina para distraerse. Le parece raro que le pidan llevar el té, ella suele ser muy torpe con la vajilla fina. Entra a la biblioteca, acomoda la bandeja en la mesita. Ve al Príncipe de espaldas, mirando la ventana.

Vegeta se gira a verla y ella le da una reverencia, sin levantarle la vista. —Señorita Tsukino… Tome asiento.

— ¿Qué? A-Alteza. —Serena mira a los lados para escapar. Toma aire hacia adentro, él toca su brazo.

—Siempre quise saber el nombre… De la muchacha que me salvó. —Vegeta la ve directo a los ojos, ahora no tiene dudas, ella oculta sus rasgos. —Tiñes tu cabello. —Pasa su índice en sus cejas doradas y arqueadas. —Tus ojos son azules ¿Te escondes? —Vegeta sospecha que ella teme que la maten por tener poderes.

—Yo no hice, no hice nada. —Serena se aleja. —Le pedí a Dios, al cielo, a quien me escuchara, que lo salven y nos sacara de toda ésa tragedia. Todo fue un milagro.

Vegeta frunce la vista, quizás ni ella sabe los poderes que tiene. —Quiero tomar el té, pero no quiero tomarlo solo. —Le vuelve a señalar que se siente, ella se niega y quiere irse. —No me obligue a decirle que es una orden.

—Lo-Lo siento, Alteza. —Se cubre la boca con sus mangas, presiona las manos por los nervios. Vegeta toma la tetera. — ¡No, no Alteza! Yo le sirv—Sin darse cuenta, sus manos están encima de la mano del Príncipe.

Su calidez, su suavidad le gustan. Vegeta toma sus manos, sonríe de lado. —Tranquila, usted es mi invitada.

Serena se sienta, los dedos del Príncipe son callosos, pero se sintieron muy bien. Es tan varonil. — ¿Por qué Alteza? ¿Por qué quiere tenerme de invitada?

Vegeta acomoda su flequillo a un lado. Piensa en pedirle que ya no tiña su cabello ni oculte el color de sus ojos. —Quiero conocerte… Serena…

Su corazón late fuerte, muy fuerte, la calidez la inunda. Empieza a abrir los ojos, está en la cama. Vegeta toma su mejilla, muy preocupado la observa.

—Serena, Serena ¿Estás bien? —Vegeta siente como ella aferra sus manos a él.

—Sí, estaba soñando contigo…Cuando nos volvimos a ver. —Serena siente que le cuesta hablar, le cuesta recuperar el aire. —Era distinto, eras amable… —Da una mueca de sonrisa.

Vegeta comparte ésa mueca, es lo que siempre le dice, que le hubiera gustado ser menos imbécil cuando se reencontraron. —Llamé a los Doctores, casi caes al piso. —La mira a los ojos. Siente un Déjà Vu, de cuando él la sostenía luego de destruir a Neherenia. Su pecho se estruja, no, no quiere esto. —Voy a traer urgente al Doctor. —Se aleja para avisar que es una emergencia.

—No. Mírame Vegeta, no dejes de mirarme. —Serena le ruega, no lo deja irse. —Cuéntame… Una historia, como le cuentas a nuestros nietos.

—Serena, ya no…No hables. —Presiona la mandíbula, lucha contra el nudo de su garganta.

—Pero no las aventuras de lucha y peleas. —Serena toma aire levantando completo el pecho. —Quiero una historia de amor… Por favor… —Exhala en un suspiro.

Vegeta se acuesta, se acomoda entre las almohadas y la deja acomodada en su pecho. Limpia sus ojos con las mangas de su ropa. —Había una vez…Una Princesa, que vivía en la Luna. Una Princesa pura, bondadosa. Con largos rizos dorados y una sonrisa brillante. Su Reino iba a asociarse con un Planeta Guerrero, que buscaba ayuda para luchar contra una amenaza. Quieren firmar una Alianza, arreglando un matrimonio entre la Princesa y el Príncipe heredero de ése Planeta. Pero él se niega, no le gusta conseguir mujeres a la fuerza. Es un Príncipe envenenado de dolor, el rencor, odia la debilidad. Es tan tosco y opuesto a éste ser tan delicado, tan angelical... Así que propone algo para librarse de unirse a ella, cortejarla y rechazarla, sin saber que no importa lo fuerte que sea, o lo insensible que tenga el corazón, ella lo va a enamorar sin remedio.

Hikari y Odayaka llegaban con los médicos, intentan abrir la puerta. —Está con cerrojo. —Hikari declara sin parpadear. Odayaka se cubre la boca sin creerlo. Su hermano se aferra fuerte y empuja con fuerza rompiendo la puerta.

Ahí estaban los dos cuerpos sin vida de sus padres, aferrados en un último abrazo en la vida terrenal. Su madre ya mostraba señales de la vejez en la salud de sus pulmones y su corazón, su padre tan solo sufría del dolor crónico en su brazo. Se dice que el corazón de Vegeta se detuvo, al segundo que el de Serena, porque ya no tuvo motivos para seguir latiendo. Pero su Linaje, el de sus amigos, seguirá brillando en la Galaxia.

Fin

Epílogo

Serena se endereza de golpe, salta como un gato por el pánico. Mira sus manos y toca su rostro, tiene un vestido largo y blanco. Están en un prado de hierba verde y alta. Mira a su lado, está Vegeta, que también abre los ojos y del susto se para rápidamente.

— ¡Vegeta mira! —Serena le señala el Halo flotando en su cabeza.

Vegeta frunce el ceño mirando arriba. —Hmp, no tengo problemas con haber rejuvenecido. Pero eso me queda ridículo. —Mira abajo, tiene su traje azul y su pechera blanca. Trata de sacarse el halo de un manotazo, pero lo traspasa como si nada. Mira a su esposa. —A ti te queda bien… —Sonríe de lado, se siente tan pleno.

— ¡Ah! —Serena es tacleada al suelo, Vegeta la abre de piernas. Empieza a besarla y tocarla muy obscenamente. — ¡Vegeta! ¡Nos van a mandar al Infierno!

—Jajaja, pues vayamos juntos. Hace tiempo no lo hacemos y estamos casados, no cuenta como pecado o algo así. —Vegeta le guiña un ojo.

—Jummm, no sé si cuenta, ya estamos muertos. —Serena le pone un pie en la cara a Vegeta y lo aleja del todo. — ¿Podremos ver a nuestros amigos? —Serena busca con la vista, teme que alguien se acerque y les pongan un castigo por exhibicionistas y pervertidos.

—Grrr…Ya tendremos tiempo, tenemos toda una eternidad, en verdad. —Vegeta la tironea, la sienta entre sus piernas. La abraza, la besa, no puede creerlo.

—Bueno, quiero que me termines de contar la historia. —Serena entrelaza sus dedos con él, se le hace extraño el sentir, como si el tacto con él fuera más fino, intenso. —Por favor, tú lo dijiste, tenemos toda la eternidad… Ahora que volvimos a ser jóvenes, prometo compensarte. —Hace un puchero y abre grande sus ojos azules.

—Grrr… —Ése rostro inocente de Serena ¿Cuándo pudo decirle que no? —Hmmm… De acuerdo. Guardaré el profanarte para después.

—Así que ¿Dónde estábamos? Ah, sí. —Serena se deja envolver en sus brazos, queda de lado para verlo mientras relata. —Ellos tenían un matrimonio arreglado, pero él quiere cortejarla y rechazarla. Van a conocerse, a enamorarse y vivir felices para siempre.

Vegeta presiona los labios. —Mmm, Nop. No será taaan fácil… —Ve a Serena confundida. —Verás hay un problema, un problema muy grande. —Hace una pausa, se mira con atención con Serena. —Él es… El Príncipe Incorrecto…

¡Muchísimas gracias como siempre! Sí, de nuevo ésa cosita que me dá al finalizar una historia y no poner hasta el próximo viernes XD

Saluditos…

Nita-chan84: Jajaja pues sí Diecisiete y Setsuna se sacaron todos los males, un buen ejercicio a base de sentones. SetSiete, te lo robo :v Jajaja. Vergeta dijo, mejor me voy o voy a comer puros corajes XD Y Darien y Dieciocho, me había quedado con las ganas de darle más… Profundidad ¬¬ En el Príncipe Incorrecto, así que aquí me sacié. Creo que Rei quería seguir adelante, porque no importa lo que pasara, su madre murió, hay momentos que tanto drama familiar a uno lo cansa y ella ya quiere vivir en paz. Y así lo hizo, junto a su familia en el Templo donde creció. Bien, pero bien inteligente es la Ami nuestra, se lo aprende, lo repasa y ejecuta. Jajajaja. Cada vez que veo un peluche de gorila, así todo dientón y grandote digo "Ayyyy Mi Nappaaaa" Jejeje me muero de amorssshh. Haruka, Hotaru y Muchiru, ahí compartiendo la renta. Nunca me animo a ponerle pareja a Sailor Saturno, quizás en alguna otra historia se me ocurra, Jajaj ella es muy emo de a ratos. Sí, llenitos de bendiciones quedaron todas, su unión con los Saiyajin era el comienzo de una nueva era y sus hijos, sus nietos se convirtieron en un nuevo Linaje para cuidar la paz y la armonía en la Galaxia ¡Muchas gracias por tus rws! ¡Un beso grande mi ciela, que seguro nos reencontraremos en otra aventura!

Kaysachan: Pero oooobvioooo que íbamos a tener una buena repasada de las artes pervertidas de parte de Setsuna y Diecisiete. Pues sí, esa cosa del misterio que siempre nos dejan con la madre biológica de Vergeta y la soledad de Setsuna, dije "Mira ése potencial ¬¬" Los gatos vivieron felices y comieron perdices XD, pero también tuvieron que chambear, como embajadores yendo y viniendo del Reino de la Luna y la Tierra. Me gustó poner el ciclo de la vida para ellas aquí, ver a sus niños nacer, hacerse hombres y mujeres, convertirse en el Linaje de Los Saiyajin de la Luna. Como que se cerró un ciclo y bueno, la línea alterna de la que hablaba Setsuna era pues… Blanco es y gallina lo pone XD ¡Sí! Terminó como dice la canción "Si nos dejan Buscamos un rincón cerca del cielo. Si nos dejan, Haremos con las nubes terciopelo. Y, ahí, juntitos los dos, cerquita de Dios, será lo que soñamos. Si nos dejan, te llevo de la mano, corazón. Y ahí nos vamos". ¡Aaaahh! Un beso y un abrazo virtual lleno de cariño, muchísimas gracias por tus consejos guía, no sabes cómo me respira el ano :v luego de saber que no la cagué tanto con Vergeta. Jajaja ¡Nos vemos en otra aventura mi ciela! ¡Gracias por tus rws!

OhaioIzumiKun: Pues sí, las cuentas claras y el chocolate espeso para el 17, Jejeje y con mucha leche, por favor *baba_en_teclado XD Primer proyecto de su Reinado: Reconstruir las fábricas de caucho y látex jajajaja. Pues sí el Vergeta todo nervioso, mira si Mina la pone en las fachas que salió en el primer gran show que armaron, así gozando de un baile de tubo :v Mina a veces es impredecible, eso me encanta de ella. Ahora el Castillo de Milk quedó embrujado, porque las mesas se agitaban, las paredes temblaban, las camas se elevaban y los gritos por los pasillos hasta el amanecer, jajajaja ¡Muchas gracias por tus rws y todo el cariño! ¡Un beso mi ciela! ¿Nos leeremos en otra aventura? Pues, lo averiguaremos. Un abrazo!

Nota de Autor: Pues, quién diría, pude empezar con éste mientras tenía en emisión otro. Jajaja, me convertí en lo que juré destruir, XD. En éste quise concentrarme en la Siempre Misteriosa Madre de Vegeta, en especial no podía de dejar de escuchar "Hijo de la Luna" de Mecano, e imaginarme que podría ser una historia sobre su mamá. Luego estaba entre dos opciones, Hotaru o Setsuna, creo que por el tono de piel y ésa frialdad que a veces muestra en batalla, me decidí por la Sailor Del Tiempo. Ahora siento que es un "Siempre estuve ahí", estilo Gato con Botas, con todos los detalles sueltos de "Otras líneas temporales" que vio Setsuna y la historia de amor que Vegeta le relata a Serena. Como siempre, cualquier crítica o sugerencia, siempre a sus servicios.

Por último, muchísimas gracias a los que han seguido éste delirio cósmico y lo han puesto en favoritos. Sé que somos pocos, pero lo disfrutaremos hasta el hueso.

¡Muchas gracias otra vez y que el KI DE LA LUNA LOS ACOMPAÑE!