Ok, esta historia es una re imaginación de todo Trollhunters. En esta historia, ni Clara, ni Toby se enteran del secreto de Jim, por lo que este debe aprender a enfrentar sus problemas sin el apoyo de sus amigos. Para quienes les gusten Clara y Toby en la serie, lo siento, pero durante la mayor parte de esta historia ellos serán adolescentes normales. Pero no se preocupen, eventualmente volverán a la acción, pero tardarán en hacerlo.

Espero puedan darle una oportunidad a esta historia, se los agradecería mucho!


- ¡Ocho horas! ¡No puedo creer que tardara ocho horas! - Expresó el chico de ojos azules, Jim.

- Dos molares, más inserciones y algo de limpieza. - Contestó su mejor amigo, Toby.

Ambos se encontraban en la casa de Jim, en la cocina, luego de un largo día en el dentista de Toby.

- Esta bien, Tobes. - Habló Jim. - Nunca vas a creer esto. - Sacó de su bolsillo el amuleto que le daba su armadura mágica.

- Todavía me duele un poco la boca. - Toby no le prestó mucha atención a Jim, mientras sacaba del refrigerador una caja de pizzas congeladas.

- Mira esto.

- ¿Tienes alguna aspirina?

- Tobes, presta atención.

Toby se colocó una pizza congelada en la mejilla, sin prestar mucha atención a su amigo. Jim empezó a recitar el juramento.

- Por la gloria de Merlín, la luz del – Fue interrumpido por un sonido. Vio que Toby le había dado un mordisco a una de las pizzas congeladas.

- Continúa.

- Por la gloria de Merlín, la luz del día está bajo mi mando. - Jim recitó el juramento, para luego quedarse quieto unos segundos y ver que la armadura no aparecía.

- Vaya frase. - Toby no parecía muy interesado, estaba mas concentrado en su mejilla y la pizza que se comía.

- Funcionó anoche. - Jim susurró para sí mismo, quedando desconsertado.

- Casi de inmediato, el celular de Toby sonó. El gordito sacó el aparato de su bolsillo y vio lo que decía.

- ¡Oh, vaya! - Exclamó Toby. - Lo siento Jim, tengo que irme. - Toby dejó las pizzas sobre la mesa y empezó a salir hacia la puerta delantera.

- ¡Tobs, espera! ¡Tengo que mostrarte! - Jim trató de detenerlo.

- Sea lo que sea, puedes mostrarme mañana. ¡Adios! - Toby llegó a la puerta delantera y salió antes de que Jim pudiera decir algo más.

- ¡Aaaagh! - Jim estaba frustrado. - ¿Por qué ahora no funciona? - Miró a su amuleto, se concentró en las letras que había en eso. Hubo un brillo azul, Jim cerró los ojos, y cuando los volvió a abrir, vio que la armadura cubría todo su cuerpo. - Ah, claro. Ahora sí apareces.

Se escuchó un golpe en la puerta trasera. Jim fue a la cocina y vio por la ventana a uno de los troles que ayer lo habían asustado en su sótano, cuyo nombre era Blinky.

Aunque Jim aún seguía algo asustado, necesitaba respuestas. Fue hacia la puerta trasera y la abrió.

- ¡Maese Jim! - Exclamó el trol, entrando a la cocina. El otro trol detrás de él, más grande, tratando de entrar con más dificultad por su enorme tamaño. - Sabía que era cuestión de tiempo antes de que el amuleto nos llamara. - Exclamó Blinky.

- ¿Los llamó? - Preguntó Jim.

- En realidad no. Te hemos estado espiando.

- Espiando. - El trol de melena verde, Aaarrrgghh hizo un gesto a sus propios ojos y luego apuntó a Jim.

- Bueno, vigilando de cerca. - Dijo tímidamente Blinky.

El trol más grande finalmente pudo cruzar la puerta, sin romper una pared, cayendo sobre el piso, lo cual sacudió toda la casa.

- Puerta pequeña. - Aaarrrgghh gimió.

- Pude notar que, - Blinky empezó a hablar. - había alguien aquí con usted antes de que llegáramos.

- Ese era Tobs, mi mejor amigo. Iba a decirle sobre -

- ¿¡Ibas a hablarle a tu corpulento amigo sobre nosotros!? - Exclamó Blinky.

- Um – Jim se puso nervioso. - ¿Eso es un problema?

- Maese Jim. Nosotros los troles hemos hecho todo lo posible para mantener nuestra existencia en secreto para los de su especie. Para que no cunda el pánico. - Explicó Blinky. - Y ahora, como el nuevo protector, ese también es su deber.

- Proteger. - Asintió Aaarrrgghh.

- ¿Proteger? - Exclamó Jim. - ¿A quién debo proteger?

- Nosotros.

- Y a la humanidad. De los troles malos. Así como de los goblins, esperpentos, y ocasional plaga de gnomos. - Aclara Blinky. - El manto del Cazatroles es una responsabilidad sagrada, una que nunca ha sido pasada antes a un humano. Esta es una ocasión trascendental.

Jim trata de procesar todo lo que acaban de decirle los dos troles, hasta que nota las luces de un auto y reconoce el auto de su madre llegando.

- ¡Oh, es mi madre! ¡Rápido, arriba!

Aunque Aaarrrgghh se mostró confundido por la palabra madre, él y Blinky siguieron a Jim escaleras arriba. Aaarrrgghh rompe el poste de la barandilla y lo coloca rápidamente justo antes de que Barbara abra la puerta y entre a la casa.

- ¿Jim? Soy yo. - La madre mira en la dirección en la que escuchó un ruido fuerte.

Jim y los dos troles se ocultan en el baño.

- Se supone que no debe estar en casa hasta la medianoche. - Jim dijo nervioso.

- Olvidé mi teléfono. ¿Estás bien ahí? - Jim salta al oir la voz de su madre al otro lado de la puerta.

- Um, estoy bien. Quiero decir, mi estómago está un poco, uh, uh, ya sabes, podría tener una situación de intoxicación alimentaria.

- Cariño, te traeré un poco de medicina, ¿de acuerdo?. - Barbara se aleja del baño, para alivio de Jim.

El chico nota que el amuleto en su pecho brilla y hace un ruido agudo.

- Está bien, ¿qué está pasando aquí?

- El amuleto reacciona a tu estado emocional – Blinky habló. - Pareces estar un poco angustiado?

- ¿Tú crees? - Jim lo miró con una ceja levantada. - Tengo otra pregunta.

- Habla, Maese Jim.

- Dijiste que soy el primer Cazatroles humano. Entonces. ¿Quíén fue el Cazatroles anterior a mi? - Jim mira a Blinky con una mirada curiosa.

- El manto glorioso ha sido pasado de trol a trol durante cientos de años.

- Entonces, el anterior Cazatroles, ¿se retíró?

- Fue derribado. - Dijo Aaarrrgghh de manera deprimida.

- ¿Derribado? - Jim arqueó una ceja.

- Quiere decir asesinado. - Respondió Blinky, haciendo que Jim empezara a preocuparse. - Convertido en piedra y aplastado. Kanjigar el Valiente era su nombre. Brutalmente asesinado por un trol despiadado llamado Bular.

Jim se quedó observando a Blinky, asustado por lo que acaba de oir.

- Ah, bueno. Supongo que este tipo Bular habrá tenido suerte, ¿no? - El chico dijo con una sonrisa nerviosa.

- La evidencia no sugiere eso. Bular fue un oponente formidable. - Blinky no notó el nerviosismo de Jim.

- Entonces, el otro sujeto estaba fuera de forma o algo así, ¿verdad? - Jim preguntó, poniéndose más nervioso.

- Dudoso. Kanjigar fue quizás el más alerta y capaz de todos los Cazatroles.

- Pero apuesto que no el mejor.

- Oh, el mejor. Se han escrito muchas canciones e historias sobre él. - Blinky no estaba ayudando en nada para reducir el miedo que sentía Jim.

El chico se atragantó antes de hablar.

- Así que. Si este tipo...

- Bular. - Aclaró Aaarrrgghh.

- Si. Bular. Si él pudo derribar a Kanjigar...

- Romper en pedazos.

Al oír esto, Jim se derrumba contra la puerta, sujetándose la cabeza.

- Entonces. ¿Qué va a pasar conmigo?

- Una pregunta muy apropiada. Aunque preocupante, Maese Jim. - Blinky habló. - Por supuesto, nunca esperaríamos que usted participara en una batalla sin el entrenamiento adecuado, desde luego.

Eso animó un poco a Jim.

- ¿Y cuanto tiempo dura el entrenamiento normalmente?

Blinky cuenta, usando todos sus dedos antes de responder.

- Oh, décadas.

- ¿Y cuánto tiempo tengo?

- Un día o dos. - Blinky responde y Aaarrrgghh vacila con la mano.

Antes de que Jim diga algo más, escucha la voz de su madre al otro lado de la puerta.

- Jim, tengo medicina y aspirinas. Sal.

- Estoy bien. De verdad. - Jim se pone nervioso.

- Soy médico. Puedo tratar a mi propio hijo.

- Solo necesito un poco de privacidad.

- Me estás preocupando. - Barbara derrama un poco de medicina, desviando la mirada, y no notó el brillo azul de las rendijas de la puerta. - Estoy entrando. - Antes de que abra la puerta, Jim sale, sin la armadura, agitando la mano mientras se escucha el inodoro descargándose.

- Oh, ¿ves? Estoy bien. - Jim se aleja mietras Barbara mira el baño, sin haber ninguna señal de los dos troles que estaban con su hijo.

- Uh. Está bien.

Aaarrrgghh y Blinky se habían escondido en la bañera, con la cortina cubríendolos. Jim esperó hasta que el auto de su mamá se alejó antes de decile a los troles que podían salir. Cuando ambos bajaron, el más grande, Aaarrrgghh, se chocaba contra varios objetos de la sala de estar, debido a su gran tamaño.

- ¡Ow! Tu cueva, muy pequeña. - Se queja el gigante.

Jim empezó a recoger algunas de las cosas que tumbó el trol.

- Entonces. - Blinky habla. - Maese Jim, ¿está listo? Deberíamos comenzar su entrenamiento de inmediato.

- Uh. - Jim mira los libros en su mano con nerviosismo. - Es noche de escuela.

- Se lo aseguro, la relevancia se me escapa.

- Tengo 15 años. Tengo que quedarme en casa y, eh, estudiar y esas cosas. Hacer la tarea. No puedo salir a, ya sabes, cazar troles.

- ¿Por qué?

- Bueno, todo el asunto de "ser asesinado por un trol despiadado llamado Bular" podría tener algo que ver.

- ¿Algo que ver?

- ¡No quiero morir!

- ¡Oh, cielos! ¡Y quién si! - Blinky rió.

- Quizás deberían llevarse esto. - Jim sacó el amuleto de su bolsillo y se lo acercó a Blinky.

- El amuletó lo eligió a usted, Maese Jim. - Blinky empujó el amuleto hacia Jim, para que luego este volviera a empujarlo, metiéndolos a ambos en un forcegeo. - Es su... -

- Por favor, no digas destino.

- ... obligación sagrada.

- O eso. - Jim se palmeó la cara y se pasó la mano por ella, molesto.

- No puede rechazarlo. No puede devolverlo. Es suyo hasta que mueras.

- Y me gustaría poder pasar la pubertad antes de que eso suceda. - Jim intenta colocar el amuleto en las manos del trol, pero este lo mantiene en las manos del joven y se aleja rápidamente antes de que el chico trate de dárselo.

- Maese Jim, ahora eres responsable de la protección de dos mundos. Humanos y troles por igual. Si no mantienes el equilibrio, troles malvados como Bular entrarán en tu mundo y causarán estragos.

- ¿Estás diciendo que este Bular podría lastimar gente? - Jim se mostró preocupado por esto.

- Como tú. - Aaarrrgghh señaló a Jim, mirándolo con tristeza.

- ¡Eso no ayuda! - Dijo Blinky, un poco enojado.

- ¿De qué está hablando? - Jim se mostraba preocupado.

- Ahora que tienes el amuleto, Bular te buscará y tú te enfrentarás a él, de una forma u otra. - Los ojos de Jim se abren bastante ante esta explicación. - Y es por eso, que tampoco puede decirle a alguien más sobre esto. Si troles como Bular se enteran que hay gente cercana a usted, estas personas podrían correr gran peligro de ser destrozados.

- ¿¡Destrozados!? - Exclamó Jim.

- Miembro a miembro. - Aaarrrgghh hizo un gesto con las manos, asustando aún más a Jim.

- De nuevo. ¡No ayudas! - Exclamó Blinky a su compañero trol.

Jim se quedó helado ante esto, mientras reflexionaba todo lo que acababa de oir. Cerró los ojos y se llevó la mano a la frente, mientras bajaba la cabeza, suspirando.

- Creo que... necesito algo de tiempo para procesar esto. ¿Saben? Son muchas cosas.

Blinky lo consideró un momento.

- Bien, bien. Entonces regresaremos mañana para comenzar tu entrenamiento.

Jim se asegura de que no haya nadie antes de indicarles que pueden irse por la puerta trasera. Antes de salir, Blinky nota la mirada de remordimiento en el chico. Jim no levanta su mirada hasta que escucha las palabras del trol.

- Maese Jim. Si me permite. El destino es un regalo. Algunos pasan sus vidas enteras viviendo una existencia de desesperación tranquila. Sin saber nunca la verdad. Que lo que se siente como una carga sobre nuestros hombros, es en realidad el sentido de propósito, que nos eleva a mayores alturas. Nunca olvide que el miedo no es más que el precursor del valor. Que luchar y triunfar ante el miedo, es lo que significa ser un héroe. No piense, Maese Jim. Conviértase.

Jim forzó una sonrisa ante el motivador discurso de Blinky, pero vaciló.

- ¿Al menos, lo considerarías? - Jim chocó su puño con cada uno de los puños de Blinky con una media sonrisa, mientras el trol lo miró de manera agradecida.

Los dos troles finalmente salieron de la casa y se alejaron hacia el bosque, dejando solo a Jim con sus pensamientos.

- Siempre he estado hablando sobre querer aventuras y algo más. - Jim susurraba para sí mismo, observando el amuleto. - Parece... que obtuve mi deseo. - No se veía muy emocionado por esto, sobre todo después de conocer todo lo que significaba tener ese amuleto.


Al día siguiente en la escuela, Jim se encontró con Toby en el patio.

- Amigo. Ese dolor de muelas si que me estaba matando. - Comentó Toby, mientras caminaba con Jim. - Y bien, Jimbo. ¿Qué era eso que tanto querías decirme?

- Ehhh. - Jim lo miró con nerviosismo, recordando que ayer estuvo a punto de hablarle a Toby sobre el amuleto. - ¿Cuánto recuerdas de lo que estaba hablando anoche?

- Recuerdo que decías algo sobre ese extraño objeto que encontramos en el canal – Toby se encogió de hombros. - ¿Ocurre algo extraño con eso?

- Ummm. Pues... - Jim aún quería contarle a su mejor amigo lo que había descubierto, sin embargo, lo que le habían dicho Aaarrrgghh y Blinky rápidamente lo hizo cambiar de opinión. - No era la gran... - Antes de que Jim pudiera hablar, notó el brillo azul de su amuleto desde su mochila.

Justo en ese momento suena la campana, haciendo que los alumnos salieran al patio, cosa que distrajo a Toby y Jim pudo examinar su amuleto.

- ¿Qué está haciendo? - Jim susurró para si mismo, viendo que el amuleto no paraba de brillar, y entonces se dio cuenta de que la armadura podría aparecerle en cualquier momento. - Agggh, disculpa Tobs, tengo que atender un asunto. - Se apresuró a dirigirse al vestuario de los hombres, dejando confundido a Toby.

El gordito vio la dirección en la que se fue su amigo, antes de seguirlo. Al otro lado del patio, el señor Strickler, observó a su alumno favorito irse hacia los vestuarios mientras daba una sonrisa maligna, para luego seguirlo.

Ya en los vestuarios, un resplandor azul se mostró al costado de los casilleros para luego revelar a Jim con su armadura puesta. El chico tuvo problemas para moverse por el peso de su armadura y terminó cayendo sobre una pila de árticulos, generando ruido que llamó la atención de Toby afuera de los vestidores.

- ¿Jim? ¿Jimbo estás ahí? - El gordito preguntó desde la puerta de los vestidores.

- ¿Busca a su amigo, señor Domzalski? - Preguntó Strickler, mientras se acercaba a Toby.

- A Jim. - Responde Toby. - Creí haberlo visto venir aquí. - Toby empezó a avanzar hacia adentro.

- ¿Jim? ¿Estás aquí? - Strickler siguió a Toby al interior de los vestuarios.

Jim, al escuchar las voces de su maestro y su mejor amigo, entró en pánico al ver que tenía puesta la armadura, y no había tenido tiempo de esconderse cuando ellos llegaron a donde estaba. El chico de ojos azules rápidamente se posicionó sobre, de forma que pareciera que acaba de terminar de haberse puesto su traje.

Cuando Strickler y Toby vieron a Jim, ambos se quedaron sorprendidos, cada uno por razones diferentes. Jim solo les devolvió una sonrisa tímida. Strickler estuvo a punto de hablar, pero Toby se le adelantó.

- ¡Amigo! ¡Que genial! - Toby se acercó a Jim, examinando el traje que llevaba puesto su amigo. Estaba maravillado. - ¿¡De dónde sacaste ese traje!? ¡Es fabulujoso! - Jim dio una risa nerviosa.

- Jim. - Habló Strickler. - No me parece que sea un atuendo apropiado para la escuela, ¿o sí?. - Le lanzó una mirada sospechosa, que pasó desapercibida para los dos jóvenes.

- Oh, si. Esto. Uh – Jim buscaba desesperadamente una explicación para el traje. - Es una historia graciosa. Es, para... - El chico vio en la pared un póster de la obra escolar, y se le vino una idea de repente. - ¡Para Romeo y Julieta! Si, para las audiciones de Romeo y Julieta.

- ¿Las audiciones? - Toby arqueó una ceja. - ¡Oh! ¿¡Eso era lo que querías decirme!? ¿¡Conseguiste este traje de lujo para las audiciones!? - Se mostró muy emocionado por esto.

- ¡Si! - Jim dio una sonrisa torcida. - Eso era lo que quería mostrarte.

- ¡Fabulujoso! - Toby seguía muy impresionado por el traje. - ¡Vas a arrasar totalmente en las audiciones! Quiero decir, mira ese disfraz. Es tan realista.

- ¿Qué pasó con el club de ajedrez? - Habló Strickler.

- Oh, eh, también estoy haciendo eso, aparentemente. - Respondió Jim.

- Hmm, bueno, será mejor que te des prisa, entonces.

- ¿Qué?

- Creo que las audiciones terminan en cinco minutos.


Jim y Toby se apresuraron a ir a las audiciones del gimnasio. Toby le deseo buena suerte a Jim mientras él iba a sentarse con el público. Jim detrás de la cortina izquierda del escenario, mientras veía a Clara, la chica de la cual el joven Cazatroles sentía que se había enamorado, decir sus líneas con confianza.

- Dame a mi Romeo. Y cuando él muera. Tómalo y córtalo en pequeñas estrellas. Y dejará la faz del cielo tan bella, que todo el mundo se enamorará de la noche. - La actuación de Clara dejó muy conmovido al público.

- ¿Por qué no mejor les dije que soy el Cazatroles? - Jim hablaba en voz baja. - ¡Ni siquiera conozco la obra!

Cuando Clara terminó su audición, ganándose fácilmente el aprecio del público, se dirigió a donde estaba Jim. Al verlo, se cruzó de brazos.

- ¿John?

- Um. Jim.

- Viniste. - Le dio una sonrisa. - Y pensé que no te gustaba Shakespeare.

- Oh, no. - Jim le dio una sonrisa nerviosa. - Él es mi favorito. ¡Me encanta!

Clara se maravilló al ver su armadura.

- Ese atuendo es increíble. ¿Tú lo hiciste?

- Jeje, no. Encontré un amuleto mágico que lo hizo. - Jim dijo relajado, y luego quiso golpearse en la cabeza por decir eso.

- Eres gracioso. - Clara se rió, pensando que era una broma, para alivio de Jim.

- Siguiente. - Se escuchó la voz de la maestra Janeth.

- Parece que tú sigues. Rompete una pierna. - Clara dijo, felizmente.

- Preferiría eso. - Jim se dirigió lentamente hacia la multitud, quienes quedaron sorprendidos al verlo.

- ¿Quién es usted? - Preguntó la señorita Janeth.

- James Lake Jr.

- ¿Y para qué papel audicionas?

- Uh, Romeo.

- Bueno. Somos todo oídos.

Jim no sabía que hacer, no se le ocurría nada que decir. Vio a Toby sentado al frente, quien le levantó un pulgar, dándole animos. El Cazatroles luego volteó su mirada hacia la derecha, viendo a Clara apoyada contra la pared de la cortina, quien le dio una dulce sonrisa. Jim le sonrío también, esa sonrisa hizo que de repente quisiera estar en la obra.

Entonces recordó las palabras que había escuchado el día anterior, y supo entonces qué hacer.

- Uh, el destino... El destino es un regalo. Algunos pasan sus vidas enteras viviendo una existencia de desesperación tranquila. Sin saber nunca la verdad. Que lo que se siente como una carga sobre nuestros hombros, es en realidad el sentido de propósito, que nos eleva a mayores alturas.

Clara se había acomodado en la primera fila de asientos mientras presenciaba la actuación de Jim. La maestra le susurra lo bien que lo hace Jim. Clara está de acuerdo, viéndolo con una sonrisa y entusiasmo.

- Nunca olvides que el miedo no es más que el precursor del valor. Que luchar y triunfar ante el miedo, es lo que significa ser un héroe. No pienses. Conviértete. - Jim terminó la audición, envainando su espada detrás de su espalda. - Um, gracias.

El público se quedó mirándolo con asombro. Clara se levantó de su asiento, mientras se acomoda un mechón de cabello y se acerca a Jim, quien se arrodilló para hablar con ella.

- Jim, eso fue excepcional.

- ¿En serio? Ni siquiera lo pensé. Creo que solo, lo dije.

Clara dio una pequeña risa antes de colocar una mano sobre el hombro de Jim.

- Eso es actuar.

Jim vio la mano de Clara, antes de voltear su mirada hacia ella, ambos se vieron a los ojos con ternura.


- Oye, ¡fue asombroso! ¡Estuviste asombroso!¡Me asombra lo asombroso que estuviste! - Toby no dejaba de felicitar a su mejor amigo, mientras iban a casa en bicicleta.

- Je, gracias Tobs. - Respondió Jim.

- ¿Y viste como esa chiquita estaba mirándote? - Toby le daba a Jim una sonrisa descarada. Jim tenía una mirada soñadora al recordar como Clara lo felicitó por su audición. - Esa armadura fue una gran idea. ¿De dónde fue que la sacaste?

La mirada soñadora de Jim fue rápidamente reemplazada por una de nerviosismo.

- Um... yo... pues... la... la... ¡conseguí en eBay! Jejejeje. - Jim tenía un tic en el ojo, que por suerte pasó desapercibido para su amigo.

- Es increíble lo que se puede encontrar en internet. - Comentó Toby.

- Jejeje, si. - Jim se alivió, aunque se sintió mal por mentirle a su mejor amigo.

Siguieron un rato juntos hasta que Jim se detuvo frente a una tienda.

- Tú adelantate Tobs, necesito conseguir algo.

- Ok, nos vemos mañana. ¡Romeo! - Toby le lanzó una sonrisa descarada mientras se alejaba en bicicleta.

Jim puso los ojos en blanco y entró a la tienda. Cuando Jim obtuvo lo que buscaba, tomó su bicicleta y empezó a dirigirse hacia su casa. Las calles de Arcadia se encontraban vacías mientras el sol lentamente empezaba a ponerse.

- Me pregunto qué fue lo que pasó con la armadura. - Jim hablaba consigo mismo. - Ese trol dijo que reaccinaba a mi estado emocional. ¿La armadura se encenderá cuando estoy en riesgo? - Jim dobló a la izquierda en una esquina, mientras reflexionaba. - Pero no estaba en riesgo en la escuela. - Se detuvo rápidamente al notar en medio de la calle, la figura gigante de un trol negro con ojos amarillos brillantes. Se veía muy amenazante. - ¡Pero ahora si!

- ¡Cazatroles! ¡Creación de Merlín! ¡Ruina de Gunmar! - El trol parecía enojado.

- ¿Me hablas a mí? - Preguntó Jim, asustado.

El trol dio un rugido, golpeando el piso con fuerza. Estaba parado justo en la sombra del edificio, intentó dar un paso fuera de la sombra, pero tuvo que retroceder rápidamente cuando su brazo hizo contacto con la luz del sol.

- Le tiene miedo al sol. - Jim notó. También notó que la luz del sol dentro de poco desaparecería.

- ¡El amuleto! ¡Entrégalo! Y te daré una muerte rápida. - Amenazó Bular.

- Ese tipo no sabe negociar. - Jim comentó, antes de darse la vuelta y alejarse rápidamente con su bicicleta.

Casi de inmediato, Bular emepezó a perseguirlo por las calles de Arcadia. Al doblar en una esquina, vio que la calle estaba vacía y no había rastro del Cazatroles humano. Pero aún seguía oliéndolo, así que empezó a buscar por el lugar.

- Por la gloria de Merlín la luz del día esá bajo mi mando. - Jim se encontraba escondido tras un camión. - ¡No funcionó! - Le entró el pánico al ver que su armadura no aparecía. - ¡Enserio! ¡Está bajo mi mando! ¡Yo lo ordeno!

Jim se congeló cuando sintió que el camión atrás suyo se levantaba. Se volteó y vio la amenazante mirada de Bular.

- Siglos de Cazatroles. ¡Y yo habré matado dos en casi los mismo días!

Jim dio un grito mientras se subía a su bicicleta y se alejaba de Bular lo más rápido que podía, esquivando los vehículos que este le arrojaba por el camino.

- ¡Te arrancaré la carne! ¡De los huesos! - Amenazó Bular, mientras se acercaba corriendo a Jim.

- ¡Me gustan mis huesos como están! ¡Gracias! - Gritó de vuelta Jim.

Bular estuvo a punto de alcanzar a Jim, pero el chico logró meterse por un callejón por el trol no podía pasar, haciendo que este rugiera de enojo, aunque esa ventaja que Jim consiguió no la tendría por mucho tiempo.

Jim sigue pedaleando, cruzando el puente del canal. Al perder de vista al trol, Jim se detuvo un momento al otro lado de la calle para recuperar el aliento. Jim escucha una risa proviniendo de un lado, voltea su mirada hacia esa dirección y ve a los dos troles de ayer.

- ¡Maese! ¡Jim! Ja ja – Blinky dio una risa feliz, mientras que Aaarrrgghh dejaba caer el arbusto que había intentado usar para ocultarse.

- ¡Bular está tratando de matarme! - Gritó Jim. - ¡Me persiguió por todo el pueblo!

- ¡Y sigue vivo! ¡Sabía que tenía potencial, Maese Jim! - Respondió Blinky.

- Pueden enfrentarlo. ¿Cierto? - Preguntó Jim.

Los dos troles solo se miraron mientras se reían.

- Ni en sueños tendría la capacidad de derrotar a Bular. - Blinky respondió despreocupadamente.

- ¿Qué hay de él? - Jim señaló a Aaarrrgghh. - Es grande.

- Pacifista. - Respondió el gigante de melena verde.

- ¿Enserio?

- Es por esto. - Habló Blinky. - Que hay un Cazatroles, Maese Jim. Aaarrrgghh renunció al camino de la violencia, hace siglos.

Los troles y Jim escucharon un rugido y vieron a Bular aparecer desde la esquina.

- ¡Síganme! ¡Estaremos a salvo en Mercadotrol Piedracorazón! - Blinky le hizo un gesto a Jim para que lo siguiera.

Bular los iba persiguiendo, derribando postes de luz por el camino. Los troles y Jim seguían corriendo mientras iban por el sendero que conducía a los canales.

- ¡Maese Jim! ¡Póngase la armadura! - Blinky gritó, mientras corrían.

- ¡Lo intenté! - Respondió Jim. - ¡El amuleto no me hace caso!

- ¿¡No recitó el encantamiento!?

- ¡Ya lo recité hasta el cansancio y no está funcionando!

- ¡Concéntrese! ¡Y recítelo!

Jim vio que habían llegado hasta los canales. Detuvo su bicicleta justo al borde del camino, mientras los otros dos troles se deslizaban hacia abajo del canal. Jim vio que Bular estaba cada vez más cerca, a punto de embestirlo. El chico siguió repitiendo el encantamiento, cada vez con más calma.

- Por la gloria de Merlín, la luz del día está bajo mi mando.

La armadura se manifestó justo en el momento en el que el puño de Bular chocó contra Jim, haciendo retroceder al trol, y empujando a Jim hacia el canal. El Cazatroles aterrizó agachado en el fondo, con su espada manifestándose en su mano derecha.

Jim logró levantarla, con algo de dificultad, para luego mirar hacia arriba del canal y encontrarse con la mirada amenazante de Bular.

- Uh. Nop. - Bajó la espada y empezó a correr.

Jim corría, arrastrando la espada detrás de sí, tratando de llegar a los dos troles. Pero Bular fue más rápido y aterrizó justo frente a él, bloqueándole el paso.

- ¡Use su espada! ¡Maese Jim! - Gritó Blinky, a espaldas de Bular.

- ¡Beberé tu sangre! ¡De una copa hecha de tu cráneo! - Amenazó Bular.

Cuando Bular atacó, la armadura de Jim empezó a emitir un brillo que se extendió a la espada. Jim reacciono casi instintivamente, recordando sus habilidades con el cuchillo de cocina. Ese movimiento con la espada pudo hacer que al menos esquivara el ataque de Bular.

Jim trataba de darle pelea al trol, pero este fácilmente lo superaba.

- No eres digno de usar el amuleto. Lo arrancaré de tu cuerpo. ¡Junto con tu piel! - Gruñó Bular. De un sólo movimiento, le quitó su espada a Jim, dejándolo indefenso.

- ¡Maese Jim! ¡Rápido, por aquí! - Blinky le hizo señas a Jim a un lado del puente.

El Cazatroles no perdió el tiempo y se dio la vuelta, corriendo lo más rápido que pudo hacia el puente, con Bular pisándole los talones. Cuando Jim estuvo a punto de cruzar el portal que sus amigos troles habían creado, este justo se cerró, dejando al chico contra una pared limpia.

- Oh, no. - Al mismo tiempo, la armadura de Jim desapareció, dejándolo a merced de Bular, su amuleto cayendo al suelo.

Bular le lanzó ambas espadas contra la pared, que Jim logró esquivar, y antes de que el trol pudiera llegar a él, un brazo de piedra emergió por un pequeño portal en la pared y agarró a Jim, poniéndolo a salvo de su atacante.

Ya adentro de una extraña cueva, Jim respiraba con dificultad.

- Él casi... Él casi... Él... por poco...

- ¿Por poco qué? Hable, Maese Jim.

- ¡Él casi me mata!

- ¡Casi! Una palabra muy importante. - Exclamó Blinky. - Una vida de casi, es una vida de nunca.

- ¿Por qué se apagó la armadura de repente?

- Maese Jim. Usted es el primer humano que posee un amuleto creado para troles. Es de esperarse que su comportamiento sea... inesperado. - Blinky explicó, mientras caminaban por la cueva, hasta que se detuvo y bajo sus pies, una serie de rocas se iluminaro, revelando una escalera circular de piedras brillantes que conducían hacia abajo. - Por aquí, Maese.

- Wow. - Exclamó Jim, mientras seguía al trol. - ¿Seguro que estamos a salvo aquí?

- Así es. El encantamiento prohíbe la entrada a Mercadotrol Piedracorazón de... Gum Gums. Como Bular. Ya que son los troles más temibles.

- ¿Gum Gums?

- Los asustadores. - Aaarrrgghh caminaba detrás de Jim.

- Espera. Entonces, Bular, ¿no puede entrar aquí? ¿A Mercadotrol Piedracorazón, cierto? - Jim se sintió aliviado de escuchar eso.

- No, Maese Jim. - Blinky tomó por los hombros a Jim, y lo volteó, enseñándole la espectacular vista del lugar.

- Wow. - Jim estaba con la boca abierta y los ojos amplios de asombro.

- ¡Este es el mundo que usted debe proteger! ¡Este es Mercadotrol Piedracorazón!