Disclaimer: Craig Barleet es el creador y él y Nickelodeon tienen los derechos del programa.


1. Reconexión

– Centro Médico de Hillwood–

El pasillo estaba lleno de todo tipo de personas, algunos estaban muy nerviosos, otros tratando de no matar a los nerviosos, incluida una joven sentada en medio, esperando la voz que pudiera salvarla de este infierno.

- ¿Helga G. Pataki está aquí?

- ¡Sí! Aquí estoy, ¡Finalmente! - La chica se levantó de la incómoda silla y caminó rápido. Respiró hondo y golpeó la puerta frente a ella, una puerta que la hizo sentir ansiosa y feliz al mismo tiempo.

- Entra por favor. - Su dulce voz atravesó la puerta.

- ¡Hola doctora! - Dijo Helga con su falsa voz de enojo.

-¡Helga! ¡Es bueno verte de nuevo! No te he visto desde...

- Desde que te fuiste de Hillwood y me abandonaste después de que me prometiste que nunca lo harías, sí, lo recuerdo bastante bien.

- Lo siento mucho Helga pero como te había explicado antes, fue mi jefe quien decidió cambiarme a otra ciudad, pero si mal no recuerdo, te referí con mi colega.

- ¡Oh sí! ¡Ese estúpido! No funcionó.

- Bueno, lo siento mucho… Pero ahora… dime, qué ha cambiado en todos estos años…

- Ok, estás por escuchar una historia patética… ¿Recuerdas al cabeza de… quiero decir, recuerdas a Arnold?

- Por supuesto, todas nuestras citas anteriores fueron sobre él y tu familia.

- Ok… Le dije de mis sentimientos.

La psicóloga casi se ahoga con su té.

- ¿Tú qué? ¿En serio? ¿Cuándo?

- Bueno, fue hace un tiempo, cuando estábamos casi terminando el cuarto grado.

- No puedo creerlo… estabas muy decidida a guardar tu secreto.

- ¡Doi! Ese era mi plan... pero encontró la manera de hacerme cacarear.

- ¿Y cómo te sentiste al respecto?


– Parque de Hillwood–

- Confundido... totalmente confundido Gerald... no podía creerlo. - Dijo Arnold mientras caminaba con su mejor amigo por el parque.

- Puedo imaginarlo. ¡Cómo pudo decírtelo en un momento así!. - Su voz sonaba exagerada.

- Espera un momento… Gerald… ¿Sabías de esto… verdad? - Su mejor amigo realmente lo conoce.

- Para ser honesto… sí mi amigo, lo siento.

- Pero... ¿Cómo?... Phoebe, ¿verdad?

- Sí, bueno, nos contamos todo amigo, a diferencia de ti conmigo últimamente.

- Sí, lo siento pero… después de ese día mi mente se convirtió en un desastre, no podía entender nada. Mi abuelo me dijo tiempo atrás que ella sentía algo por mí, pero yo no podía creerlo, hasta ese día.

- Y, ¿qué pasó después?

- Nada, absolutamente nada. Seguimos tan amigos-enemigos como siempre, pero no pude dejar de pensar en ella, comencé a notarla en su "verdadero yo".

- ¿Su "verdadero yo"? - El niño se detuvo a comprar una paleta helada a un hombre frente a ellos.

- ¡Sí! Todo este tiempo, Helga no era la chica amargada y violenta que siempre había pretendido ser. Vi cómo ayuda a los demás sin decir nada, cómo me mira cuando "no podía notarla", es tan… dulce.

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— Aula de 4to grado - Un año y medio antes —-

Arnold estaba en su pupitre escribiendo su tarea cuando dos voces femeninas y conocidas entraron al salón de clases.

- ¡Helga, de verdad muchas gracias!

- Oh Pheebs, tómalo con calma. No fue gran cosa.

- ¿No es gran cosa? ¡Me diste todos tus ahorros para mi viaje escolar! Ahora puedo ir a Chicago y participar en el concurso.

- Te lo dije amiga, no fue gran cosa, ahora cómprame una barra de chocolate, tengo hambre.

-¡Claro Helga! ¡Comprando! - Dijo la chica y salió rápidamente del salón irradiando felicidad.

Arnold no pudo evitarlo, comenzó a sonreír mientras miraba a la rubia.

- ¡Cabeza de balón! ¡Qué haces aquí, es recreo!

- Estoy escribiendo mi tarea de matemáticas.

- Bueno, debiste decirme antes que estabas aquí. No es de buena educación escuchar hablar a los demás.

- Como digas Helga.

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— Parque de Hillwood–

- Helga Pataki una "niña dulce"… He escuchado todo mi amigo.

- No Gerald, es cierto, ella es genial y muy artística e inteligente, noté lo inteligente que es en realidad.

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— Aula de 5to grado- Hace seis meses —-

- ¡Ahora mis alumnos de quinto grado anunciaré al ganador de nuestro concurso especial de poesía!

- Sí- Dijeron los estudiantes sin ninguna emoción en sus voces. El concurso no podría preocuparles menos.

- Nuestra nueva ganadora es… Helga Pataki con su poema: "Un beso sin destinatario".

La expresión de la autora se tornó totalmente nerviosa y su rostro enrojeció en tan solo un segundo pasando desapercibido para todos, excepto para el "destinatario" de sus besos.

- Ella es tan graciosa. - Se dijo a sí mismo antes de empezar a reírse de su cara. Tenía que admitirlo, su poema era hermoso.

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—- Campo Gerald - Hace 3 meses —-

- Ok amigos, estamos perdiendo, solo tenemos una oportunidad de ganar contra los alumnos de sexto grado... Arnold... Batea.

- ¿Yo? ¿Estás segura?

- No, estaba hablando con el otro Arnold imaginario, por supuesto estúpido cabeza de balón… Sé que puedes hacerlo.

- Pero recuerda que yo podría dañar a alguien.

- Sí, lo sé, y cuento con eso, así que mueve tu cabezota y gana el juego.

Arnold respiró hondo y se concentró en el objetivo. - Puedo hacerlo.

Solo un segundo después, el niño bateó con todas sus fuerzas, la pelota golpeó a Wolfgang y luego se fue.

- ¡Ganamos! - Dijo Helga, totalmente eufórica. Sin pensarlo, Arnold corrió hacia Helga y le dio un gran abrazo de celebración que la dejó helada.

- ¿Por qué estás?...

- ¡Buen trabajo Helga! eres brillante.

El niño se fue a celebrar con su mejor amigo mientras ella dejaba de sentir sus piernas.

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— Parque de Hillwood–

- Ok, estás muy impresionado, entonces ¿por qué no le dijiste nada al respecto?

- No estaba preparado, la desaparición de mis padres también rondaba por mi cabeza, fueron tantas cosas en muy poco tiempo. Me fijé en ella justo cuando encontré el diario de mi padre y por primera vez tenía una esperanza.

- ¡Qué desastre!

- Sí, no tienes que decirlo. Además, ella empezó a tener sus propios problemas.


– Centro Médico de Hillwood- Consultorio de la Dra. Bliss —

- Mi papá perdió todo su dinero.

- ¿En verdad? ¿Cómo? - La doctora Bliss no podía creer todos los problemas que enfrentó la niña en su ausencia.

- Después del lío con Sheck perdió mucho dinero, nos estábamos recuperando cuando Bananas Technology presentó su nuevo teléfono banana. Todos lo eligieron y no podía culparlos, yo también deseaba uno. Los localizadores eran historia.

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– Sala de los Pataki- Diciembre pasado - 7 meses antes

La hija menor estaba sentada en el sofá viendo lucha libre cuando un spot televisivo captó su atención.

-¿Tienes muchos amigos y muchas cosas de qué hablar con ellos?

-Oh, tengo algo que decirle a Christy. - Respondió una joven a la voz imaginaria.

-Pues no tienes que esperar hasta mañana, con el nuevo Banana Phone puedes hablar con ella en cualquier momento y en cualquier lugar, el futuro ya está aquí. Con su nuevo chip de internet no tienes que dejar de divertirte, ¡ahora tu celular es más inteligente que nosotros!.

-¡Me encanta mi nuevo teléfono banana! - La niña sonrió y comenzó a llamar a sus amigos.

-¡Qué mentira! - espetó Bob.

-No es mentira Bob, es solo tecnología.

-No creo que esas cosas aparezcan hasta los próximos 2 años.

-¡Despierta Bob! ¡Ya están aquí! Rhonda tiene uno.

-Esta tecnología no es tan sofisticada como los localizadores. Recordarás mis palabras Olga, esto desaparecerá pasando navidad.

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— Calle- Hace 4 meses —

Helga caminaba hacia su casa después de la escuela. Bob le dijo que tenían que hablar con ella sobre algo muy importante.

- No podría ser posible, y no tiene ningún sentido. Esos estúpidos siempre se olvidaban de mi cumpleaños, pero… Es posible que por una vez ellos…

La niña vio la puerta frente a ella. Sus padres estaban actuando extraño las últimas semanas, tal vez algunos de sus amigos estaban adentro a punto de saltar y desearle un feliz cumpleaños.

- ¡No! Esas cosas solo pasan en la tv.

Finalmente abrió la puerta y luego se dirigió a la sala de estar. - Estoy aquí.

- ¡DIOS MÍO! ¿Dónde estás todo este tiempo? Estoy envejeciendo.

- Estaba en la escuela papá, ¿recuerdas?

- Ah, sí, Olga, ven y siéntate con nosotros, tenemos que hablar.

- Oh papá, tengo planes, así que escúpelo.

- Nos mudaremos.

- ¿Qué? - Ella gritó. - Mamá, dime que eso es solo una broma sádica de Bob.

- Me temo que es verdad querida... Tenemos muchas deudas y... perdimos nuestra casa. - La mujer rubia comenzó a llorar.

- ¡Bob increíble! ¡Realmente lo hiciste! Finalmente nos arruinaste.

- Cállate jovencita, probé todas las estrategias que pude, pero recuerda cuántas veces tú y tus amiguitos interfirieron en mis negocios.

- ¿Ahora es mi culpa? no puedo creerlo.

- Tendrás que. Ahora vamos a vivir en mi tienda.

- ¡Estás bromeando! Esa ratonera no es una casa. No hay habitaciones allí.

- Querida, lo sabemos, pero es mejor que nada y es solo por un tiempo, mientras tu papá y sus socios encuentran una solución.

- ¡Vamos a vivir allí para siempre!

- ¡Ya tuve suficiente! Mi decisión fue tomada Helga y es todo.- Bob le gritó como nunca antes. Helga se sintió realmente herida. - Empaca tus cosas más importantes y vete a dormir. Mañana no irás a la escuela, necesitamos mover algunos muebles y cosas a la tienda. - Dijo el hombre tratando de calmarse.

Su hija subió las escaleras y cerró la puerta con todas sus fuerzas. Odiaba llorar pero ahora era imposible para ella. Corrió al único lugar donde podía encontrar algo de paz.

- ¡Ay, Arnoldo! Es el peor día en mucho tiempo… Que humillante… Mi espacio… mis cosas… estar en manos de Bob… Solo tengo 10 años, aún falta demasiado tiempo para alejarme de ellos.

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– Centro Médico de Hillwood- Consultorio de la Dra. Bliss–

- Lo siento mucho.

- No tiene que disculparse doctora, era totalmente imposible evitarlo, tarde o temprano sucedería. Cuando trabajas con tecnología tienes que estar actualizado en el mercado o finalmente desaparecerás.

- Me temo que es verdad. ¿Qué pasó después?

- El banco cobró la hipoteca y perdimos nuestra casa.

- Oh Helga…

- Estuvo bien, tuvimos que mudarnos a la tienda de localizadores y tal vez ahora no tengo una habitación pero construí un nuevo santuario de Arnold, uno mucho mejor, ahora que Phoebe sabía sobre mi secreto me ayudó a construirlo.

- ¿Y tu mamá? ¿Qué dijo ella sobre todo eso?

- Ella no dijo nada como siempre. Ella empezó a…

- ¿Beber más? - Preguntó la mujer con miedo por la respuesta de la niña.

- Sí. Y no sé cómo pudo.

- Lo sé querida, como tu madre ella tenía la responsabilidad de proveerte dinero.

- No, no estaba hablando de eso, es decir, no sé cómo compra los ingredientes para sus batidos si no tenemos un centavo.

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— Tienda de localizadores de Bob- Hace 3 meses —

- ¡Míriam! ¿Dónde estás?

- ¿Qué? - La mujer confundida se despertó. - ¿Helga?

- ¡Sí! Doi! Tengo hambre y solo tenemos un Spam caduco o algo así.

- Lo siento hija, tenemos que esperar hasta el próximo lunes.

- ¡Hasta el próximo lunes! Ok Miriam le diré a mi estómago que tiene que dormir hasta el próximo lunes. ¡Gracias por nada!

- Lo siento…

- Sí, lo sientes.

La niña tomó su mochila y sus llaves cuando pudo escuchar como su mamá empezaba a llorar y bebía su licuado.

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– Centro Médico de Hillwood- Consultorio de la Dra. Bliss–

- Ya veo.. ¿Y qué pasó con Olga?

- Ella sigue siendo la señorita perfección, algunas cosas nunca cambiarán. Ahora volvió a la ciudad y se mudó con nosotros, ¡Cómo si tuviéramos tanto espacio! Como sea, ella ahora trabaja en mi escuela como maestra pero por suerte para mí en segundo grado, lejos de mí.

- Me lo imagino. Lo siento Helga, hubo muchas cosas difíciles, pero viendo el lado positivo, ahora tienes a Arnold a tu lado.

-Realmente no…

- ¿Qué Pero tú dijiste…

- Lo sé, pero habíamos acordado que solo era el calor del momento.

- ¡No puede ser! ¿por qué? - Sonaba tan decepcionada como ella.

- Como dije, no estábamos preparados para eso. Y tal vez nunca lo estaremos.


– Parque de Hillwood–

- ¡Pero viejo! ¡Tengo muchas preguntas! ¿Por qué nunca me hablaste de todas estas cosas y más importante… ya son pareja ahora? ¿no? Quiero decir, tus padres y yo pudimos ver cómo ustedes...

- Lo siento, tuve que pensar en todo esto primero. Y sí, sé lo que viste... pero... No hemos vuelto a hablar... desde ese momento.

- ¿Estás bromeando?

- No, es verdad… nos interrumpieron y...

- Sí, pero solo un momento... ¡No un mes completo!

- Sí, lo sé... - Se sintió terrible por eso y cerró los ojos para recordar el momento que había cambiado sus vidas para siempre. Se besaron antes, pero ese beso fue diferente, fue un beso que él empezó y deseó, como nunca con nadie.

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—San Lorenzo - hace 1 mes—

- ¡Ay, hijo mío! ¡Tienes una chica especial! - Dijo su mamá totalmente conmovida.

- ¡Mamá! - Su rostro y el rostro de la chica que besó hace unos momentos se puso totalmente rojo. - Tenemos que irnos ahora, ¿no?

- Sí,hijo, es hora de...

- ¿Qué es eso Miles?

- No sé… suena a una vieja avioneta.

- Eso imposible cariño… Este es un templo secreto, nadie puede entrar sin nuestro mapa.

- ¡Arnold! ¡Tu equipo de rescate está aquí!- Gritó una especial voz femenina.

- Nadie excepto mis abuelos. - Arnold sonrió.

El viejo avión aterrizó y bastante mal.

- ¡Pookie te lo dije! Tus aterrizajes son terribles.

- ¡Oh, sí, pero ninguno de ustedes pudo encontrar este lugar!

- ¡Abuelo, Abuela! - Arnold corrió y abrazó a sus abuelos.

- ¡Arnold! ¿Estás bien? -Dijo el anciano.

- Sí… pero ¿qué hacen aquí?

- Abner nos habló de los tipos peligrosos y la mala comida en el avión y…

- No la escuches, lo importante es que ya estamos contigo.

Las tres personas compartieron un gran abrazo.

- Gracias… Pero tendrán que perdonarme.

- ¿Sobre qué Shortman? ¿Sobre todos estos problemas?

- No realmente… fallé mi promesa… encontré a mis padres.

- ¿Tú qué? - El viejo matrimonio sintió como se les abría la boca.

- Hola papá, hola mamá… es bueno verlos de nuevo. - Dieron un paso adelante.

- Es un placer para mí también. - Dijo su nuera.

- ¡Miles! ¡Stella! ¡Están vivos!

- ¡Y estamos juntos ahora... y para siempre!

Toda la familia Shortman se abrazó, tuvieron que esperar 10 años para hacerlo de nuevo, pero ahora la pesadilla había terminado para siempre. Helga y Gerald disfrutan el momento, Arnold era muy especial para ellos, de diferente manera, pero fue un alivio para ambos que finalmente hizo realidad su sueño.

- Bueno, ahora está todo bien. ¿Podemos volver con los otros idiotas y volver a la normalidad? - Espetó Helga y todos rieron y estuvieron de acuerdo con ella.

- Sí… es hora de ir a casa. - Miles sonrió a su familia.

- Abuelo, ¿dónde encontraste ese avión?

- Oh, era de Bob Pataki, lo roba... lo tomamos prestado un momento para salvarlos.

- ¿Mis padres están aquí? Oh cierto, Olga también está aquí. Bueno, es hora de volver a casa.

Pero cuando dio un paso, el viejo avión explotó.

- Disculpen… si desean podría guiarlos hasta el campamento. - Dijo su amigo latino.

- Gracias Eduardo, será necesario.

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– Parque de Hillwood —

- ¿Y luego, en el avión?

- No podía separarme de mis padres y abuelos, estaban hablando de su último viaje y de cómo se enfermaron. Fue como un sueño y cuando finalmente volvimos a la casa de huéspedes me llevaron a un campamento con ellos y eso nos tomó el último mes.

- Entiendo… entonces no tuviste tiempo para hablar con ella, ¿eh?

- Sí… ¡Ese es mi problema ahora!

- Arnold, es fácil, solo ve a buscarla y finalmente tengan esa charla.

- ¿Crees que se enfadará conmigo?

- Tal vez, es Helga Pataki de quien estamos hablando, pero tengo la impresión de que sobrevivirás.

- ¡Gracias Gerald! Iré a buscarla.

- ¡Buena suerte Romeo! - Esa pobre alma atormentada.


- Ella dijo que tengo que enfrentar mis miedos... y tomar mis propias decisiones. Tengo que hacerlo - Helga caminaba hacia Sunset Arms, con su relicario en sus manos.


- Tengo que verla y hablarle de mis sentimientos... Ahora sé la verdad... Helga, me gustas, gustas. - El chico con cabeza de balón corrió todo el camino hasta detenerse en una puerta transparente.

- Disculpe señor Pataki.

- ¿Oh? ¿Qué quieres? ¿Un localizador?

- No exactamente, estoy buscando a Helga.

- ¿Helga?

- Sí… su hija.

- Sí, sí lo sé. - ¡Míriam! ¿Está la niña ahí?

- Mamá no está en casa y me temo que Helga tampoco. ¡Hola Arnold!

- Hola Olga… ¿Sabes cuándo volverá?

- En realidad no, pero si quieres puedo llamarla y…

- No, gracias Olga… volveré mañana, adiós.

- ¡Adiós Arnold! ¡Nos vemos en la escuela en una semana también!

- Sí... en una semana.


- No puedo… hoy no. - Helga detuvo su mano y evitó tocar la puerta. - Tal vez mañana... Tal vez mañana pueda enfrentar su negativa.

EL FIN


¡Hola chicos! Esto es solo el comienzo de una gran aventura que espero disfrutes tanto como yo! ¡Estaré feliz de leerte en las reseñas! ¡Saludos!

PD: La portada fue diseñada por el gran francalbrnoz, síganlo y escuchen al Arnoldo podcast en Youtube!