Lala Lulu: Hola! Jajajaja *risa_de_loca, ¿Qué se dice sobre caer de nuevo en el vicio? ¡Madre de Dios! ¡No tengo remedio! Aquí me he enganchado en la Dinámica Navideña, y estoy tomando un riesgo enorme, poniendo a NappAmi en el centro de la historia. Espero les guste y como siempre, sus críticas son bienvenidas.

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 1

Éste año para Vegeta era uno de los mejores, no sólo ha tenido un cierre muy satisfactorio en su trabajo. También en su vida personal, había invitado a su novia a vivir con él. Hacía ya un par de meses que empezaron su rutina juntos. Escucha su despertador de las 5am y ya no desea saltar de la cama para salir a entrenar, prefiere unos quince minutos más para aferrarse a su novia. —Serena… —Suspira fuerte, se voltea y la abraza de cucharita.

Serena está aún en el quinto sueño, pero puede captar con algunos de sus sentidos el abrazo de su pareja. Entierra aún más su cabeza en las almohadas. —Nnh, Vegeta… —Balbucea y sigue babeando dormida.

En éste amanecer, no sólo éste par de corazones tiene un despertar glorioso. Porque no hay mejor despertador para Broly, que el trasero de Mina buscando su polla.

—Ah, ah… Aun no suena tu despertador. —Mina gime, con el pecho aferrado a las almohadas, técnicamente está semidormida mientras Broly la embiste desde atrás.

—Grrr… Lo sé, tú coño es mucho más exigente y madrugador. —Broly se tira sobre ella, haciendo más corta cada embestida, aún más intensa. Se sostiene de la cabecera de la cama o van a romperla de nuevo.

Si había dos corazones que les encantaba acelerar sus latidos y hacer sudar sus cuerpos, eran Bardock y Lita. Ahora mismo, sólo se escuchan los jadeos en la sala, los gruñidos salvajes. El cuerpo de Lita se eleva una y otra vez, con furia afila la mirada, el sudor casi la quema.

Bardock resopla fuego en posición horizontal, sube y baja con su novia aferrada a él. — ¡Ah, carajo! —Los brazos le tiemblan, pero quiere seguir. Puede sentir a Lita en el límite, empujando a través del dolor. Hasta que sus piernas se aflojan y caen sobre el tapete de ejercicio.

Lita rueda por el suelo y se ríe, empieza a estirar, los abdominales le arden. — ¡Ah, Bardock! Me encanta entrenar contigo. Jajaja.

Bardock manotea una botella de agua. Estaba haciendo lagartijas, con Lita en su espalda haciendo abdominales. —No puedo creer que hayas madrugado igual. —Le pasa una botella. —Anoche llegaste tarde del Restaurante.

Lita se abrió un Restaurante, junto a sus dos amigas del secundario, sus mejores amigas; Mina y Serena. —Pues, como ves. No he sido militar como tú, pero podría ser bombero. —Le regala un guiño.

— ¡Jajaja! Te prefiero aquí, más segura. —La ve sacarle la lengua, la taclea al suelo. —Así entre mis brazos. —Lame el cuello sudado de Lita.

— ¡Ugh, Bardock! ¡Eso fue asqueroso! —Eso dice Lita, pero de dientes para adentro, se le hace agua la boca viendo cómo corre el sudor por la frente de su novio.

—Jmjm, entonces no te va a gustar lo que voy a hacer. —Se relame y baja el pantalón de lycra de Lita y antes de escuchar cualquier protesta, rompe sus bragas y entierra su boca.

Su trabajo era luchar contra el fuego, rescatar personas en situaciones de peligro. Pero anoche Raditz se dejó caer en las llamas, cayó bajo la mirada peligrosa y amenazante de ésa mujer tan pasional, para darse cuenta que al calmar su fuego, se transforma en una dócil criatura que busca sus brazos.

La nieve cubre la ventana, pero el calor debajo de las colchas, la tiene clavada al cuerpo de éste hombre. Rei se esconde de la claridad, con los ojos entreabiertos mira a Raditz, se pregunta si esto no es un error, tiene las típicas características de chico malo del cual le han advertido toda su vida. Pero anoche, anoche le juró fidelidad, que es la única mujer en su vida y que quiere más, mucho más junto a ella. Le prometió demostrarle todo con hechos, más que palabras. Frunce los labios e infla sus mejillas. —"No sé si es el hombre más guapo que he visto o si será simplemente el "resplandor" post-coito ¡Maldita sea! ¡De sólo recordar todo lo que hicimos anoche! ¡Este Templo ya no es sagrado!" — Piensa que sería lindo traer el desayuno a la cama, busca sacar un ojo, para ver la hora. — ¡Raditz! —Se endereza del espanto. — ¡Son las 7 de la mañana!

— ¡¿QUÉ?! —Y como su profesión lo demanda, salta de la cama y se empieza a vestir. Junto a Rei se alistan para salir, a ella la ve ponerse su ropa casual. Y él empieza a hacer memoria, si en los casilleros del Cuartel de Bomberos tiene un cambio de ropa. —Oye, no me respondiste anoche.

— ¿Qué? —Rei se hace la confundida, se pone un brasier y baja una camiseta.

—Sí ¿Somos novios verdad? —Raditz larga una risita maliciosa. —Es que anoche tenías la boca ocupada ¡Ouh! —Rei le tira una de sus botas por la cabeza.

Ya saliendo del Templo, Rei se despide con un beso rápido, pero Raditz la sostiene. — ¡Ay por favor! ¡Se te hace tarde! —Lo empuja.

Raditz se va y se voltea. — ¡Entonces sí! ¡Eres mi novia!

Rei se cubre el rostro prendido fuego. — ¡Sí soy tu novia! —Se empieza a doblar de la risa.

Raditz continúa, da un salto de alegría. — ¡Te llevaré a conocer a mi familia! ¡Ya verás! ¡Voy en serio Rei Hino!

Una euforia enorme la inunda, siente que sus ojos se llenan de lágrimas ¿Cómo puede ser? Está enamorada sin remedio.

Raditz baja del metro, sale trotando a la Central de Bomberos de Tokio. Toma aire en la helada, ve a sus compañeros de la guardia nocturna irse. Disimula un poco, y camina natural. Su Jefe de unidad, siempre temprano, o entrenando o en la oficina. —Buenos días Nappa. —Saluda al enorme hombre, que hace parecer de juguete el escritorio y la laptop donde escribe.

Nappa sigue tecleando en su laptop, con una simple vista, deduce que no durmió en su casa. —Buenos días Raditz. —Voltea a ver la hora. —Qué raro verte tan temprano…

—No tan temprano como tú, Jeje, parece que vives aquí adentro. —Se va a los casilleros, respira hondo viendo que al menos pudo evadir a su padre.

—… Y aquí tienes tu almuerzo. —Lita le deja dos bentos.

—Te lo repito, no debiste. —Bardock no quiere se tome tantas molestias, pero los acepta con una sonrisa.

—Aprovéchalos Bardock. —Broly comenta, se acerca con Mina. —Créeme que por algo es ELLA la cocinera del Restaurante.

—Ja-Ja… Qué lindo chistecito. —Mina le da un codazo.

Vegeta doblaba la esquina. —Espera. —Toma a Serena del brazo y la esconde con él. —Ven, dame un beso.

—Hmmm ¿Te da vergüenza que te vean? —Serena espía.

Vegeta la toma del mentón. —Bésame. —Se acerca con la boca entreabierta.

—Qué codicioso eres. —Serena se aferra a su cuello, se aferra a éste beso invernal.

Mientras tanto, Raditz terminaba de cambiarse, doblaba su ropa. —Hola papá…

Bardock veía la ropa que su hijo guardaba en su casillero, puede ver que es la misma ropa de ayer cuando lo vio irse temprano. —Hm, hola hijo… —Abre su casillero, guarda sus bentos. —Déjame adivinar el porqué llegaste temprano. —Se cruza de brazos.

Raditz espera unos segundos, siente que todos los compañeros de su Unidad entran a los vestuarios. —Es que, tuve un asunto que poner en orden. —Ve a su padre desinteresado, pero quiere ver la cara que pone. —Tengo novia.

—Bien, bien por ti. —"Bien, otra noviecita a la colección. Hasta Broly y el amargado de Vegeta tienen una pareja estable."—Se queja, pero resopla para relajarse, recuerda no ser tan ingrato. Al menos él consiguió pareja, y su hijo menor está en plena Luna de Miel. — ¿Quién es? Si se puede saber…

Raditz saca el pecho, en verdad su padre está escéptico. — ¿Recuerdas el templo donde le celebramos la boda de Kakarotto? —Lo ve asentir, mientras se cambia la ropa. Se ríe por dentro, pensando que está a punto de darle el primer ataque cardíaco a su progenitor. —Pues, es la Sacerdotisa del Templo. Se llama Rei Hino.

Bardock queda blanco como el papel, creyó que sería alguna mesera que contrataron o amiga que fue a la fiesta. Hace cálculos pensando cómo era posible. — ¿La… La Sacerdotisa? Hijo, no me jodas. —Da un paso atrás.

— ¡Jajaja! —Vegeta había escuchado antes de entrar. — ¿Y cómo fue? ¿Estaba exorcizando algún bar y te manifestaste?

— ¡Oh! ¡Pero miren quien llega último! —Raditz pasa un brazo por el hombro de Vegeta. — Quien ahora convive con su novia. Jeje, la convivencia te tiene o-cu-pa-do. —Raditz se aleja de inmediato y se disculpa. —No, no. Por favor, muy pronto puede que sea yo el siguiente en convivir con su novia.

— ¡Eso lo veremos! —Broly sacude a Raditz. —Mina y yo estamos técnicamente viviendo en casa del otro.

Bardock atrapa a su hijo de la ropa. —Raditz, no jodas, de verdad ¿Vas en serio? No puedes estar jugando con una mujer así.

—Jajaja, mira si te tira una maldición o algo así. —Vegeta aprovecha para cambiarse. Desde que conoció a Serena, se siente de buen humor y no le da asco ver a los de su alrededor encontrando la felicidad, de compartir con las mujeres que aman.

—No papá, no es un juego. Quiero que la conozcas lo más pronto posible. —Raditz sonríe contento, está ansioso de cumplirle cada promesa a Rei, también ve a su padre orgulloso. —Jajaja, tengo que apurarme antes de que me des más hermanos.

—Bueno, bueno, basta de charla. —Nappa entra, mirando su tableta y repartiendo un poco los itinerarios. El departamento de bomberos se divide en grupos o "Unidades", que comparten los horarios y tácticas de Salvamento. El Jefe de la Unidad de Vegeta, Broly, Raditz y Kakarotto es Nappa, Bardock es el Sub-Jefe. —Estamos a mitad de Noviembre, se viene la Kermés y los juegos de demostración.

Vegeta sonríe de lado. —Malditos de la "Unidad Ginyu", deben creer que ganarán porque Kakarotto está de licencia ¡Más le vale estar entrenando! —Mira su teléfono, está tentado en escribirle para recordarle que no debe quedarse dormido, sólo por ser su Luna de Miel.

— ¡Más le vale traerme un nieto! —Bardock empuja a Vegeta y se adelanta a la sala de ejercicios. — ¿Ginyu y su Unidad siguen aquí?

—No te preocupes Bardock. —Ginyu dice en burlas, mientras sale secándose con una toalla. —No los culpo, una mujer nos ablanda y nos hace bajar la guardia.

Raditz escucha todas las risas burlonas. — ¡Jajaja! ¡Ya quisieras que alguien te "ablandara" un poco! —Luego del rutinario intercambio de insultos, Raditz piensa mientras hace dominadas. Algo, bastante vanidoso se miraba en el espejo y recuerda algunas cosas que Rei le decía anoche.

"—Aishh, no puede ser ¿Estás seguro que eres bombero y no un modelo o actor porno? —Rei quedaba con los ojos como platos, quitaba toda la ropa de Raditz.

—Jaja, quizás mi cara no es la mejor. Pero debo estar en forma. —La levanta, enredando sus piernas a su cintura. — Así puedo rescatar hermosas damiselas en peligro. —Gruñe, entrelaza sus dedos con ella. —Te invito a vernos entrenar en tácticas de rescate y supervivencia.

—Jajaja, si todos tus compañeros se gastan éste físico, me pregunto ¿Por qué no han hecho un Almanaque sexy?"

Las risas y los besos de la morena llenan su cabeza, y pone una cara de tonto, de la cual nadie pasa desapercibido. Le toman fotos e intentan contener las carcajadas.

Estaban reunidos en un descanso en la oficina de Nappa. —… Antes de pasar a la zona de los vehículos, quería decirles, que como cada año se nos asigna una actividad en la Kermés. Así que demostremos al Superintendente de la Estación, que nuestra Unidad se destaca en diligencia. Nuestra demostración se basará en Incendios de Edificios, y rescate en Derrumbes. Y también como siempre, cualquier sugerencia para recaudar fondos es bienvenida. —Comenta, como si fuera un guion que debe repetir cada año, en parte así es.

Raditz levanta la mano. — ¿Por qué no hacemos lo que hacen en otros lugares? Hagamos un Almanaque.

Todos se voltean a verlo, Nappa estaba parado delante de la silla de su escritorio. —Puedo dejarte pasar muchas cosas, menos que vengas drogado al trabajo.

Raditz busca en su teléfono. —Pero se recauda buen dinero, podemos renovar algún camión hidrante, tener más recursos en situaciones de desastre. —Les muestra en la pantalla, la mayoría se ríe. —Podemos probar que funciona, hacerlo con nuestra Unidad.

—Haaa, espera a que le cuente a tu novia apenas la vea. —Bardock dice entre risas.

— ¡Miren, podemos hacerlo con ellas! —Raditz les muestra un calendario Australiano, donde los bomberos posaron con sus esposas.

Broly se le encima muy amenazante, Vegeta atrapa a Raditz del cuello. —No pienso sacarme fotos obscenas con mi mujer. —Todos asienten en acuerdo.

—Tampoco es así, podemos hacer… —Piensa en sinónimos. —Algo atractivo, sensual. Cuando vuelva Kakarotto, seremos seis. Podemos hacer una solos otra con nuestra novia; doce fotos... —

—Aprende a contar… —Nappa lo sienta en una silla. —Seríamos once personas en total.

Raditz se siente con la cabeza tan clara y activa, de inmediato tiene solución. — ¡Muy fácil! Vayamos a un bar, donde alguna cuarentona ebria quiera estar contigo. —Todos dan un paso hacia atrás, dejándolo a merced de los gruñidos de Nappa. —Está bien, está bien…Eeeeh, hay Mixers, bares donde de manera muy respetuosa, puedes conocer a una mujer.

—Jajaja. —Nappa tira la cabeza hacia atrás. —Ay Raditz… —Se limpia las lágrimas. —Dos cosas, no creo que una mujer quiera estar conmigo sin pagarle. —Lo ve tomar aire para interrumpirlo, pero se adelanta, levanta su índice. —Y no creo que nadie quiera pagar un Almanaque con alguien como yo.

—Pero, pero… —Raditz insiste.

— ¡Pero nada! ¡Punto final! ¡Consíguete otro! —Nappa se va a la sala de natación.

—¡ES POR UNA BUENA CAUSA! —Raditz vocifera.

Bardock lo toma del hombro a su hijo mayor. —Buen intento hijo. Pero es cierto, jamás lo vi interesado en una "relación" con ninguna mujer. Y lo conozco desde que fue mi instructor en el Ejército.

— ¿Y…Le gusta otra cosa? ¿Teme que lo juzguemos? —Raditz se voltea a ver a su padre. —Porque podríamos usarlo a nuestro favor. —Empieza a buscar de nuevo en su teléfono.

— ¡Vaya! ¡¿Se hace tanto dinero?! —Broly está con las cejas en alto, se miran entre ellos, no suena mal.

—Grrr ¡Deja eso! —Vegeta le quita el teléfono. —No te dejes influenciar por ése, créeme, los peores lugares en los que he amanecido, fueron a causa de él.

— ¿Y tú crees que te verán la cara? —Raditz le levanta la camiseta a Vegeta, le señala el reflejo en el vidrio. —Mira eso… Con razón nos ganas en atletismo. —Sabe muy bien que debe apuntar al ego de Vegeta para convencerlo.

— ¡Bien! —Vegeta se había ruborizado un poco, se baja la camiseta. —Aun así, nos faltaría alguien más, si lo queremos hacer como tú dices. —Piensa unos segundos. — Podemos preguntar a alguien de otra Unidad—

—Insisto que lo hagamos entre nosotros. —Raditz lo hace, en especial porque compite todo el tiempo para destacar más que los "Ginyu", que se hacen llamar Unidad Élite, porque todos consiguieron en tiempo récord tres estrellas y tres líneas doradas en su insignia. De pronto piensa. —Papá, es cierto, tú lo conoces hace tiempo ¿Cual crees que sea el problema?

Bardock se encoje de hombros. —Hijo, él y yo estuvimos en el mismo Equipo de Asalto en el ejército. Hay gente que sale de ahí, tratando de tener otra vida, pero se arraiga demasiado. Hasta a mí me sorprendió que quisiera salir con Vegeta y conmigo para trabajar aquí y tener una vida diferente. —Todo eso que vivió le parece ahora una película lejana, está agradecido por la vida pacifica que tiene.

—Pero podríamos ver, quizás le falta una pareja, para darle un vuelco a su vida. —Se asoma por la puerta, lo ven con una toalla al hombro, caminando a la sala de natación, antes de la inspección de Equipo Táctico.

— ¿Y tú crees que alguien va a querer estar con él? —Vegeta se une a fisgonear. —Es casi un oso salvaje.

—Tampoco es tan despreciable. —Raditz comenta y justo que iba a seguir…

— ¡Cuidado que viene el Monstruo del Lago Ness! —Bromea uno de los de la Unidad Ginyu, se trata de Reacoom.

Nappa escupe en el bote de basura y se agarra el bulto. — ¡Cómeme los huevos!

—Está bien, es algo "rustico". —Raditz se gira a su padre. —Por favor papá, habla con él, dile que lo piense. No es tan grave, es una oportunidad. Nunca nadie lo ha hecho, es por una buena causa ¿Cómo sabemos que no va a funcionar si no tratamos?

Bardock resopla por la nariz. —De acuerdo, pero ¿Cómo vamos a hacerlo?

—Tiene que ser entre nosotros…Alguna conocida o amiga, que esté soltera. —Raditz piensa. —O conocido, nadie lo va a juzgar. Puede ser muy "formal", una cena entre todos y le presentamos a alguien. Pero primero convéncelo, nosotros veremos los detalles. —Se aferra a Broly y Vegeta con los brazos.

—Bien, pero te advierto, voy a decirle de la idea a Lita en mi almuerzo. —Le enseña el teléfono. —Si ella se niega, tampoco contarás conmigo. —Bardock se encontraba en silencio, cambiándose en los casilleros.

Nappa salía de darse una ducha, mira la hora. Hizo su rutina de natación en tiempo récord, una sonrisita se le dibuja. —Tenemos verificación de equipo en menos de diez minutos. —Comenta muy rutinariamente.

— ¿No te sientes solo? —Bardock tira al aire, cambia la ropa de ejercicios que no pudo cambiarse.

Nappa no necesita ni pensarlo, sólo repasa cada detalle repetitivo de su vida y está bien. —No, soledad y solitario no es lo mismo. Y deja de hacerle caso a ése rapaz que tienes por hijo, sé que se parece mucho a tu difunta esposa—

Bardock le cierra el casillero de golpe, casi atrapándole los dedos. —No quieras cambiar de tema, esto es porque me despertó la curiosidad ¿Acaso tienes otro… —Lo mira de arriba, abajo, el tipo es simio gigante. — ¿Tienes otros gustos? —Levanta las manos. —Nunca te juzgaríamos.

—Eso no me importaría, simplemente nunca se dio y ya. —Nappa lo empuja y abre su casillero de nuevo. Ahora que piensa, éste año que todos encontraron una mujer, son ellos los diferentes, no él. —Hay personas que están bien solos.

—Mmm…Bueno, tú lo dijiste "están bien". Pero nunca hablas de felicidad o alegría, sé que la vida no es un lecho de rosas al igual que tú y Vegeta. —Bardock observa por la puerta, Vegeta se mete sonriendo al teléfono. Ésa sonrisa que sabe que pone cuando su novia le escribe. — ¿Extrañas nuestra otra vida?

Nappa se frota el rostro completo. —No, me gusta mucho la paz de aquí. —Mira un poco su reflejo en el vidrio, nunca fue vanidoso, él sabe muy bien lo que es y lo que no es, es alguien atractivo para el sexo opuesto. —Suponiendo que acepte… —Bardock ya saltaba en triunfo. — ¡Suponiendo, dije suponiendo!

Vegeta paraba las orejas y se acercaba, el maldito de Bardock lo había persuadido. Hay algunos trucos, que su compañero de Unidad nunca ha olvidado del ejército.

— ¿Dónde vamos a buscar a la mujer? ¿O cómo voy a llegar a tener mujer y hablarle del maldito Almanaque de Año Nuevo?

—Eso déjanoslo a nosotros. —Vegeta se señala con el dedo, Nappa ya lo ve con desconfianza. —Ah, ¿Qué? ¿Prefieres que se encargue solamente Raditz?

Nappa presiona los dientes, se gira sobre sus pies. — ¡Inspección de equipos en 2 minutos! —Hasta la zona de los camiones hidrantes.

— ¡Sí! —Vegeta choca los cinco con Bardock. —Jaja ¿Qué dijo Lita?

Bardock pone los ojos en blanco. —La maldita está encantada. —Revisa el teléfono, lleno de caritas y corazones.

—Es casi tan pervertida como tú. —Vegeta ya tenía puesto el uniforme, se ponía la gorra. Sale trotando, escapando del golpe de Bardock.

—¡Oye! —Bardock se sorprende, ése enano siempre lo agarra con la guardia baja. Él estaba con el uniforme puesto por la mitad. Sale detrás de él.

Luego de los saludos correspondientes y las más recientes noticias, deben probar el equipo táctico de cada uno. Intentar estar listos en menos de 60 segundos, verificar los vehículos y las herramientas dentro de ellos. Luego de realizar los estiramientos en grupo, empieza el entrenamiento. Desde simulacro de incendio a accidente de tránsito, primeros auxilios.

Salir a recorrer con los camiones *Sousuisha, y verificar que cada boca de incendio esté en condiciones. Volver y entrenar; la típica vida de un Bombero, donde comparten el turno de 24hs, por eso es muy importante la relación de cada Unidad, ya que son casi una familia.

Y como una familia almorzaban en el comedor. La envidia de la mesa era Bardock, sus dos bentos tenían hasta bolas de arroz con cara de pandas. Eleva su nariz y hace chocar sus palillos antes de comer. — ¡Buen provecho!

Broly afila la vista, toma lo que parece rollos de huevo con una carita dibujada. — ¡Mmm! ¡Huele bien! ¡Auch!

—Bardock le da un manotazo.

— ¡Sshhh! ¡Se alejan todos! Hubieran apuntado al Chef del lugar y no a las empleadas. —Bardock muy presumido bebe su limonada natural.

—Te recuerdo que Mina, es la Jefa de las mozas y tan dueña como Lita. —Broly se cruza de brazos, va a calentar el almuerzo.

—Pues Serena también puso sus ahorros ahí, y figura como dueña y administradora. —Vegeta no quería ser menos. —Y si no fuera porque yo invité a salir a Serena, estaríamos tan solos como cada año. —Los señala con el dedo y come su sándwich. Levanta las cejas al sentir a Raditz sentarse junto a él.

— ¿Y has pensado en algo? —Raditz lo interroga un poco. —Porque yo ya he pensado en algunos lugares—

A Vegeta se le prende la lámpara, cuando lee el mensaje de su novia…

De: Serena

¡Buen provecho! (●ˇ∀ˇ●) *: .....:* He pensado que, como no quisiste hacer una celebración de Halloween, podemos hacer algo en Nochebuena. Con nuestros amigos y presentarnos formalmente.

—Una cena con amigos. —Vegeta lo detiene antes de que lo refute. —Algo simple, para no hacerlo sentir incómodo. Sería una excusa perfecta.

—Sí ¿Y la mujer? —Raditz levanta una ceja.

—De eso nos encargamos todos. —Empieza a enviar mensajes. — ¿No dijiste que estás de novio? Puedes preguntarle si tiene a alguna amiga soltera. —Golpetea el teléfono pensando si Serena dijo tener a alguna amiga soltera…

De: Vegeta

Me parece buena idea, hay un par de mi Unidad que no has conocido. Quiero presumirte un poco.

— ¿Puedo llevar a mi novia? —Raditz comenta frunciendo los labios.

— ¡Por supuesto que vas a llevar a tu novia! —Bardock lo atrapa del cuello. — ¡Me la vas a presentar lo más pronto posible!

Nappa apenas prestaba atención, sí le da risa, ya quiere ver si Raditz será tan cursi de novio como los demás. Dibuja una risita ladina, pero sacude la cabeza ¿Acaso él también se ilusionó? Vuelve al trabajo. Todo indica que será un día tranquilo de entrenamiento y ponerse al día con su trabajo de oficina. Pero no le gusta confiarse, hasta que no se termine el turno. Era el turno de cocinar la cena de Broly y Kakarotto, pero como el segundo está de Luna de Miel, es turno de Vegeta.

—No creo que el guisado te salga igual. —Vegeta discute un poco, mientras corta los vegetales.

Broly probaba los condimentos, Kakarotto se había aprendido el sazón de su ahora esposa y él quería adivinarlo. Olfateaba las distintas especias. —Estoy cerca, estoy seguro.

—¡HOLA MUCHACHOS! —El saludo estridente de Kakarotto, hace saltar a todos, en especial a Vegeta que se cortó un poco el dedo.

Se gira y es Raditz en video-llamada con la feliz pareja en un país caribeño—¡IMBÉCIL! ¡Casi me saco un dedo! —Le tira el cuchillo a la cara de Raditz. Pero Raditz se lo detiene. — ¡Grrr! —Se va a lavar la mano y vendarse. — ¡Ya decía yo que estaba muy tranquilo y silencioso todo!

—Como te decía hermanito, todos te extrañamos. —Muy irónico Raditz sigue, le ondean la mano. Vegeta sigue refunfuñando y dándole la espalda.

— ¡Volvamos al tema! —Milk empuja la cabeza de su esposo y está frente a la cámara. — ¡¿Cómo es eso que quieren hacer fotos obscenas?!

Se miran entre ellos, Vegeta le levanta una ceja como diciendo Te lo dije. —No es obsceno… —Raditz se defiende. —Es provocador, sensual… Como tú cuñadita. —La ruboriza.

— ¡Deja de coquetear con mi mujer! —Kakarotto saca a Milk de la vista. — ¡No acabas de decir que tienes novia!

—Sí, y como te decía; estamos TODOS de acuerdo. —Raditz asegura, puede notar a Nappa muy incrédulo con todo.

— ¿Todos? ¿De verdad? —Milk se adelanta a la cámara de nuevo, piensa que serán no sólo ellos. También cada quien con su mujer, es su oportunidad de alardear como esposa de éste guapo bombero. —Hmmm…Sí, he visto que lo hacen en otros países, juntan buen dinero y es para algo bueno…

Nappa mira al cielo, se levanta en silencio a seguir cocinando. —"Si Bardock lo hubiera dejado trabajar con nosotros, en el Equipo de Asalto, ése rapaz convencía hasta al mismo Diablo de matarse solo."— ¿Corte profundo?

—Nada mortal. —Vegeta le afirma y vuelve a su labor. —Quiero invitarte, aun no sé bien el día, pero…Con Serena queremos hacer una cena y organizar para pasar las fiestas. —Ve a su ahora jefe de Unidad enderezarse, queda mirándolo con rostro confundido. —Es que ella, me ha presentado a sus padres y yo…Tú sabes… —Un pequeño silencio donde no se miran. —Me gustaría que fueras, eres lo más cercano a un rol que tengo. Junto con Bardock. —Se encoge de hombros, espera que así él no rechace nada.

—Ahí me verás…—Nappa dice con calma, no va a negar, está curioso por ver de cerca a la pobre mujercita que está junto a éste gruñón. —"Supongo que será sorda…" —Frunce la nariz intentando no reírse. —Seguro elegiste bien.

Cortaban la video-llamada, Kakarotto atrapaba a Milk en el sillón. — ¿Así que estás de acuerdo con mi hermano mayor? —La acusa un poco, le hace cosquillas. Ella está con un pequeño vestido, por el calor del lugar.

— ¡Ay, querido! Basta. —Milk ruega que deje de picarla con sus cosquillas.

—Hmmm ¿Será que es porque te coquetea? —La recuesta en el sillón, empieza a subir las manos por sus piernas. Atrapa sus bragas, su polla ya está recuperada luego de salir a nadar.

—Ah, amorcito, de verdad. —Milk habla entre gemidos, empieza a buscar cómo quitarle el pantalón a su esposo. Kakarotto baja las tiras de su vestidito, quita su brasier. —Sólo te quiero a ¡Ti! —Tira la cabeza hacia atrás, sus pechos están en su boca y la punta de su miembro toca su clítoris.

— ¿Quieres más Milk? —Kakarotto azota la lengua en su pezón y retuerce el otro. —Quiero escucharte. —Tira el pezón entre sus diente y lo dejan saltando.

Milk grita, clava las uñas en sus hombros y dibuja unos rasguños. — ¡Kakarotto, más!

—A merced de mi esposa. —Verifica esté bien mojada, pero la lubricación no es problema para Milk. La penetra hasta la mitad, pero ella ya empieza a moverse. Se miran a los ojos para besarse, aun con sus lenguas moviéndose con lascivia en la boca de cada uno, se imaginan que, sería muy lindo concebir un bebé en su Luna de Miel.

Se turnaban para dormir en caso de emergencia, y al otro día, para suerte de Nappa, podía decir que fue un día tranquilo. Informan de todos los movimientos y noticias de su turno, a la siguiente Unidad que los releva. —Bien, podemos decir, día tranquilo… —Nappa sale y saluda ondeando su mano. Pero parpadea ante el panorama tan distinto hoy, tres mujeres esperaban afuera.

— ¡Hola! —Serena se acerca trotando a Vegeta, pero Vegeta ya se prevenía y ponía dos manos adelante. Da unas risitas. —Buenos días a todos.

—Hola cariño. —Mina abrazaba a Broly, lo ponía rojo. —Anoche no parábamos de hablar de la idea de pasar las fiestas, juntos y conocernos mejor. —Se voltea a saludar.

Raditz estaba mandando un mensaje a Rei, alguien tironea su brazo.

—Raditz… —Muy tímida Rei baja su bufanda para saludarlo.

— ¡Rei! —Raditz la toma de la cintura y la levanta con un enorme abrazo. Todos se giran a verlo. —Ven aquí… —Se la lleva entre sus compañeros. —Papá y demás subordinados… —Todos le gruñen. —Ella es Rei Hino, mi novia.

Rei se pone roja hasta el cuello. —Ho-Hola, yo soy…Soy Rei Hino, mucho gusto.

—Te conozco. —Mina se acerca a darle la mano. —Tú eres del Templo Hikawa, el templo donde se casó Kakarotto.

—Sí, mucho gusto. —Muy timida se inclina.

—Por favor, soy yo el primero que debe saludarla. —Bardock le responde su respeto, se inclina. —Mi nombre es Bardock, padre de ése peli-largo que no puede exorcizar.

Lita se ríe, empuja un poco a su novio. —Ay, eres tremendo. Pobrecito tu hijo. Mucho gusto, soy… ¿Tu suegra? —Se encoge de hombros, parecen tener la misma edad.

— ¡Ay! Co-Como usted prefiera. —Rei está nerviosa. Carajo, Raditz le hablaba muy en serio.

— ¡Hola! Soy Serena Tsukino. Quiero que sepas que, con mucho gusto te invitamos a una cena que vamos a organizar. Algo sencillo, para organizar una linda celebración de navidad y año nuevo. —Puede notarla consternada, Serena se acerca a Vegeta. —Será en nuestra casa…Él es Vegeta, seguro lo viste en el casamiento. —Lo empuja para que se presente.

—Grrr…Mucho gusto. —Se cruza de brazos, él ya quiere estar a solas con Serena.

—Oh, sí…Son en verdad muy amables. —Rei sonríe, le parecen una pareja muy dispareja, ella sonríe amable y él tiene cara de mandar todo a la mierda. Ahora está más nerviosa, pensando que quizás ésa reunión se ponga tensa.

Cuando al fin todos se dispersaban, Vegeta miraba a los lados, ni siquiera vio a Nappa irse. Al fin a solas con Serena, la escuchaba muy contenta, no prestaba atención a lo que decía, pero le encantaba como sus cuchicheos y risitas llenaban el lugar.

Hasta que Serena no entró a su vida, él no sabía lo solo que estaba, lo pálido y descolorido que era todo. Cuando se retiraron del ejército, el Servicio Secreto les dio buen dinero por todas las misiones exitosas. Lo primero que hizo fue comprarse una casa espaciosa, cansado de los bunkers pequeños o técnicamente vivir en tráileres, quería algo con patio, vista al mar donde salir a trotar. Pero técnicamente tenía los muebles de uso, nada de flores o plantas. Intentó tener un perro, como parte de su "asimilación" en la vida civil, pero fue un fracaso y lo dio en adopción. Ahora tan solo ver a la barra de la cocina, ya veía los colores y la luz que Serena le había puesto. Se acercaba al verla hacer su desastre habitual, no le molesta, adora que ella haga el desastre que quiera en su casa.

—… Hmmm y le dije a Lita, que iba a hacer mi curry, que ella no debía preocuparse. —Serena hablaba, veía a Vegeta acomodar algunas ollas sucias en el fregadero, ayudándola en su desorden. —Y no sabes cómo me ofendió el susto horrible que les dio ¡Ya no soy una niña! ¡Tengo ya pasados los 28 años al igual que ellas! ¡Es más, vivo con mi novio y le hago ricos almuerzos y desayunos! Hmmm… De acuerdo, no lo hago tan seguido y armar los bentos es un dolor en el culo, pero ¡Mírame! —Serena se señala y de pronto dos manos están debajo de su delantal. —¡Oye!

—Mmm… Sí, vivir contigo es lo mejor. —Vegeta presiona su polla contra su trasero.

—Te-Te estoy haciendo de almorzar, no seas grosero. —Serena hace un puchero grande.

—Pero dijiste que era un dolor en el culo. —Vegeta baja su mano y levanta su falda, aprieta bien fuerte su trasero. —Quiero aliviarte.

—Hm, se nota que apenas me escuchaste. —Se voltea para intentar alejarlo con los codos. Algo de salsa había quedado en su mano, la toma de su muñeca, y con la mirada ennegrecida de ideas obscenas la lame para limpiarla. Las rodillas de Serena se debilitan.

—A ver decide… —Toma un condón de su bolsillo, siempre tiene a mano. Con ella cerca, no sabe qué cosa pueda llegar a provocarlo a ninguno de los dos y quiere cuidarla.

—Sabes que no puedo decirte que no, en especial… —Serena toca la punta de su nariz. —Cuando quieres hacer sociales y ser amable con una pequeña fiesta en la casa.

—Cuando dijiste "nuestra casa", te juro que casi te tiro en la nieve para fornicarte. —La escucha gruñirle por usar palabras tan crudas. Se abraza a ella, la besa muy delicadamente y la sube a la encimera de la cocina. —Serena, te quiero. —Se lo dice para apaciguarla, para que entienda su desesperación, la sigue besando. Desde que están juntos, esto no es una unión física. Puede saber, puede tocarlo con la punta de sus dedos, esto siempre fue algo más.

— Ah, Vegeta. —Serena alucina con sus manos masajeando sus pechos, siente que desprende su brasier. Su corazón late tan fuerte, al verlo quitarse la camiseta para unirse pecho con pecho, ella siente que los latidos de Vegeta van a estallar. Ellos sienten lo mismo, no es sólo deseo. —Mmm, te amo… —Enreda sus piernas, se frota contra su polla enfundada, le muestra lo tremendamente mojada que la dejan sus palabras, sus caricias. Empiezan a unirse, se siente tan bien. En unos instantes recuerda. —Oh, ah, se va a quemar. —Mira el arroz.

—Claro que no. —La toma de los muslos, y la penetra hasta la base de sus bolas. —Oh Dios. —El agarre del interior de Serena lo masajea, ondula, exigiéndole empezar el movimiento. —Si se quema, pidamos de comer…O empecemos de nuevo, juntos. —Acelera con ella, muerde su labio inferior. Disfruta del toque de su mujer en sus pectorales, en su abdomen, hasta que Serena se aferra a su trasero para ayudarlo a seguir en el ritmo y eso lo excita demasiado. — ¡Ah, Mujer, te sientes tan bien!

Mira hacia abajo, entre tanta agitación, Serena puede ver perfecto cómo toma toda su longitud, ésa venosa longitud que la hace experimentar placer como nunca, que masajea los puntos correctos, al igual que sus manos estimulan su cuerpo. — ¡Se siente bien! ¡Se siente delicioso! ¡Ah, no pares! — Los ruegos lujurioso de Serena, son combustible para Vegeta. Unen sus miradas y tragan los gritos del orgasmo. Se corren juntos, el alivio los azota.

Se la lleva al sillón más cercano y apaga el fuego. —No se quemó, pero para más seguridad, compraremos una olla automática para el arroz.

Serena se reía, luego de tener el corazón destrozado más de una vez, aparece un tipo completamente opuesto. Tanto que a veces la exaspera, puede que lo único que tengan en común, es este sentimiento que les ha cambiado la vida.

Cinco parejas, en total diez corazones en armonía, en distintas etapas de su relación, pero viviéndolas con amor. Un testigo de ello puede ser Nappa. Él sí nota, desde lejos, cómo la vida de sus compañeros ha cambiado y espera que sea para mejor. Su vida en cambio, era como su número de corazón… Él es el número 11, un número primo, que sólo puede ser múltiplo de uno o sí mismo.

Pero la regla se rige, la regla es segura. Vive en una casa amplia, en especial le gustaba una casa y no departamento, por su gran preferencia a la privacidad, menos vecinos es mejor. Sólo se encuentra con algunos que pasean al perro cerca del bosque. Su casa daba a un lago, desde la vista del patio, prefería la vista de las montañas y los cedros centenarios que ahora se adornaban en nieve.

Llega a su casa, ingresa la clave, como siempre verifica la seguridad y todo está en el lugar. Son costumbres arraigadas, pero que forman parte de su rutina. Bien sabe él que ha vivido demasiado bajo "el deber militar", que sería difícil adaptarse. Lo primero que hizo, al igual que Vegeta, fue tener un perro. Luego del fracaso, lo dio en adopción, intentó con gatos y tampoco… Así que ahora parece que el truco eran las plantas, tiene varias macetas e intenta mantenerlas vivas lo más que puede. No es que le interesen de verdad, pero debe hacerlo como parte de su "terapia"… Revisa la heladera, luego la alacena. Hace una pequeña nota mental para ir al almacén.

Mete a lavar su ropa, pone algo de música…Una ducha rápida, sale a comprar.

Cerca de la tienda una mujer salía de comprar, con su niño que hacía berrinche, lloraba por comer dulces y su madre luchaba por tenerlo quieto, tan distraída que no veía la sombra de dos metros con ojos rojos que la seguía. Se queda fría del pánico. —¡Aaahh!

—Señora, su cartera. —Nappa se la muestra e intenta devolvérsela.

Tiembla e intenta maniobrar con sus compras y el bebé. —Gr-Gracias. —Hasta su bebé quedó frío y callado del susto.

—Le sostengo las bolsas. —Nappa se ofrece.

— ¡No, no, no! ¡Por favor! —Muy nerviosa abre su auto, acomoda al bebé en su silla tira las bolsas dentro del baúl.

Nappa pone los ojos en blanco, siempre es lo mismo pero no le importa. Incluso cuando ha ayudado a una vecina lejana con su basura, por su avanzada edad le daba trabajo levantar la bolsa pesada. Llega a su casa, su compra fue en su mayoría los batidos de proteínas saborizadas, y granos de café. Empieza a organizar su itinerario y sus avances en su entrenamiento, ya que su objetivo es ser un poco más atlético para situaciones de emergencias. Ha bajado masa de manera constante, se siente más liviano pero igual de vital. —Sabes, si sacas buena raíz, serás el primer árbol que plante. —Le habla a un limonero que apenas tenía unos 20 centímetros, mientras lo riega. Mira la hora y es hora de su ejercicio.

Antes de dormir, lee un libro, revisa una notificación en su teléfono. Es Raditz, que armó un grupo de mensajes para la dichosa reunión. Ahora no quiere rechazar, Vegeta es lo más cercano a un hijo que ha tenido en su vida, la mujercita parece buena persona, no quiere hacerles un desaire. Contesta a secas con OK. Sigue leyendo hasta dormirse, tiene todo listo, un desayuno planeado, un almuerzo planeado, tomar un café antes y luego de palear la nieve. Hasta despierta un par de minutos antes a la mañana siguiente, le encanta competir contra su despertador. Así salía a trotar, sus pensamientos por primera vez remueven lo personal ¿Quién querría estar con él? Ni las ancianitas aceptan su ayuda, ha pagado por sexo, ninguna se ha quejado y a pesar de la buena "relación de negocios" con ésas mujeres y los halagos, él no vive de sueños o ilusiones, vive de realidad. La realidad le dice que él no es alguien de quien las mujeres se enamoren o les atraiga a primera vista. Así como ellas toman sana distancia, él también porque jamás forzaría a un mujer a estar a su lado.

Del otro lado del mar se encontraba nuestro doceavo corazón. Nuestro corazón número 12, un corazón solitario, que estaba pasando el momento más crítico de su vida profesional. Estaba a nada de tocar su sueño hecho realidad. Ami estaba postulándose para ser Jefe del departamento de cardiología en uno de los hospitales más prestigiosos en Singapur. Ya pasaron dos años desde que no pisa Japón. Se separó de su novio, al año de estar ahí, sin embargo no le afectó en nada. En cambio esto le está removiendo su vida, está hace casi 36 horas seguidas trabajando en las guardias. Durmiendo de a ratos, pero su mente no puede descansar, está fija y obsesionada con levantarse y seguir leyendo, seguir estudiando. La salud de las personas no es un juego, y ella debe ser la mejor.

—Doctora Mizuno. —Un señor entrado en años, el corriente Director del Hospital, le pide acompañarlo. —Sé que ha presentado su solicitud para el puesto de Cardiología. —Caminan hasta la oficina. —Sabe que sería un contrato estable y de importancia.

—Sí Doctor, es por eso que, no quiero detenerme ahora. Sé que nos están evaluando, que sólo uno de veinte puede quedar aquí y que—

El Doctor la detiene. —Sé que usted es de las mejores calificadas en Japón, quiero que sepa que su periodo de pruebas y residencia ha terminado. —La ve confundida.

Ami deja de respirar ¿Podrá ser? No parpadea. Espera la respuesta, no puede creerlo hasta que no lo diga.

—Sí, la estaremos llamando y evaluaremos su desempeño, al igual que los otros cinco que quedaron con usted. —El Doctor le sonríe. —Puede pasar tranquila las Fiestas navideñas con su Familia. —Le sonríe brillante, pero la ve bajar la vista. —Como siempre, vamos a pagarle lo justo como corresponde, de eso no debe preocuparse y tendrá la referencia de éste lugar.

Las ilusiones de Ami se estrellan, sus oídos zumban. Trata de mantenerse entera, endereza la espalda y se levanta, se inclina. —Muchas Gracias, en verdad yo— Dice eso y ya no puede decir nada más. Al ir a sus casilleros, todo es borroso y sin sentido. Escucha a sus compañeros hablarle pero no entiende nada, sólo los ve vaciar todo para irse feliz con su familia a pasar navidad. Ella vacía su casillero, sale con su ropa común, la gente que pasa, paciente, doctores, enfermeras, no pueden ver que está a nada de estallar. Corre hasta el baño, vomita, vomita como si hubiera comido algo, pero no recuerda qué, ni a qué horas.

Mientras está agarrada de la taza del baño piensa ¿Familia? ¿Qué familia? Sólo tenía a su madre, que murió al tiempo que se graduó. No tienen a nada ni nadie. Entra a su departamento, es pequeño y ahora más que nunca se ve lúgubre. Tira sus bolsos con rabia, va a lavarse la cara con agua de la heladera, necesita serenarse. Ahí la ve… La foto con sus amigas, cuando la fueron a despedir en el aeropuerto. Ella está en un grupo de mensajes con ellas, apenas les presta atención o contesta OK. Pero ellas siguen felicitándola en su cumpleaños y enviando saludos de Año Nuevo.

Luego de una bañera, empieza a hacer lo de siempre, racionalizar sus emociones y ponerles un alto. No es ni ha sido la primera vez que fracasa, las cosas pueden salir mal. Esto lo está sintiendo porque hace tiempo se ha aislado y encerrado en un solo objetivo ¡Pero mierda! ¡Sí que le puso todas sus ganas y corazón! Sale del baño, ya no se siente en "casa" o un lugar seguro. Todo esto le recuerda a su fracaso, empieza a juntar sus cosas. Está decidida, en tanto se alista, calcula la hora en Tokio.

De: Ami

¡Serena! Tanto tiempo ¿Puedo llamarte?

Envía y casi al instante una llamada entra en su teléfono. — ¡Hola Ami! —La voz de Serena se escucha del otro lado.

Como si nada, los ojos de Ami se llenan de alegría, siente que está por llorar de felicidad. — ¡Serena hola! —Toma aire, su voz se va a quebrar. —Hola, por Dios, cómo las he extrañado.

Serena estaba en el Restaurante, alistando todo con las chicas para abrir, pero siente a Ami llorando del otro lado. Sale afuera unos momentos. —Ami ¿Estás bien? —Se preocupa. — ¿Te sucedió algo? ¿Necesitas nuestra ayuda?

Ami niega con la cabeza, esperando responder con su voz. —No, no es algo así… —Sale como un jadeo. —Es que…Es que me enviaron de vuelta a casa, pero —Ya no lo soporta. — ¡Yo ya no tengo casa en Tokio! —Llora desesperada, se siente una estúpida, su idea no era hacer este drama con su amiga, pero no pudo evitarlo, siente la piel tan fina.

—No Ami, no digas eso. —Serena ve a las chicas acercarse, preocupadas por la llamada. —Mira, puedes quedarte con una de nosotras, mientras consigues departamento. —Les asiente a Mina y Lita, les ondea la mano para que se acerquen.

—No, yo veré, dónde quedarme… —Ami se lamenta, intenta limpiarse el rostro. Resuena su nariz contra su manga.

—Ami, hola. Soy Mina, puedes quedarte en mi casa. Técnicamente me la paso en casa de mi novio. Jaja. —Frunce el ceño, cree que nunca la ha escuchado llorar.

—Bu-Bueno, mientras consigo algo allá. —Ami no quiere ser ingrata, pero de pronto se siente mejor de saber que va a verlas. —Las extraño.

—Ami, soy Lita ¿Necesitas dinero para viajar?

— ¡No, por favor chicas! Tengo dinero, Jeje, tengo de sobra. —Ami piensa en voz alta, porque es cierto, técnicamente vivía de la comida instantánea en el Hospital.

— ¿Cuándo piensas venir? —Serena pone el altavoz.

—Lo más pronto posible. —Ami mira alrededor, sólo tiene su ropa para empacar y no es mucha. Todo parece una habitación blanca, con nada. Va a limpiar y entregar el departamento.

— ¡Sí! ¡Nos vamos a reencontrar! ¡Como en los viejos tiempos, haremos una pijamada! —Serena está feliz salta y festeja.

Ami empieza a reír, se alegra de que Serena no haya cambiado. —Sí, ya me siento mejor. Apenas salga el vuelo, las llamo.

Se despiden de su amiga. —Wow ¿Creen que esté mal de amores o algo así? —Mina consulta.

—No lo creo, no nos ha contado nada en el grupo, algo debió pasar en su trabajo. —Lita piensa en voz alta.

—Creo que hay que hacerla sentir en casa, la sentí muy sola. —Serena comenta. —Creo que debe ser estresante tratar con la vida y la salud de la gente, y hacerlo todo solo. Nosotras lo sabemos mejor que nadie ¿Recuerdan cómo eran nuestros novios en un inicio?

—Jajaja, como era el de ustedes dirás. —Mina muy presumida pone las manos en la cintura. —El mío siempre fue un peluchito adorable. —Frunce los labios y los corazones se le dibujan en los ojos.

Lita y Serena se miran entre ellas, y ponen los ojos en blanco. Sí puede que Broly haya sido el menos orgulloso. Pero ésos tres bomberos, sí que tenían una tormenta de fuego en sus cabezas y en sus emociones. Ahora la calidez es sólo la que sienten en sus brazos.

Vegeta estiraba los músculos bajo el chorro de agua, pensaba en cómo consultarle a Serena si tiene alguna amiga soltera y que además suene natural.

Serena buscaba un cuadro en la habitación. —Mira… —Le señala a Vegeta, que recién salía de darse una ducha. —Ella es Ami, hace dos años que no la vemos. Jaja ¿qué dices? La invito a las fiestas y la pasamos en grande. —Serena le consulta por si acaso, aunque Vegeta le insiste que la casa ahora es de los dos, a ella le da algo de pena.

Vegeta toma el cuadro, mira atento y frunce el ceño. — Es linda… ¿Es soltera?

Serena le quita el cuadro de una sacudida. — ¡¿A ti que te importa si es soltera?!

—No, no, no. —Vegeta se escuda con las manos. —No. —Intenta atraparla con un abrazo, pero más bien parece que va a recibir el cuadro por la cabeza. La taclea en la cama, su toalla en la cintura se cae. La deja encerrada debajo de su cuerpo. — ¿Vas a dejarme explicar? —La ve desviarle la mirada y cerrar los ojos. — ¿Qué pasó con todo de comunicarnos, compartir, confiar y todas ésas estupideces que sermoneabas al inicio de nuestra relación?

—Jummm… Te escucho. —Serena lo mira muy acusadora.

— Bueno, primero, como ya te conté, Raditz tiene una idea para recaudar dinero con un almanaque de año nuevo. Como hacen en otros países, quiere que hagamos una foto, solos, otra con nuestras parejas. Un problemas, es que hay uno de nosotros que está vistiendo Santos ¿Recuerdas a Nappa en el casamiento de Kakarotto? —La ve asentir, la suelta y se apoya con los codos en el colchón—Bueno, él dice que esto no va a funcionar, que es imposible encontrarle una mujer, porque él no es del gusto de ninguna.

—Hmmm… Sí, recuerdo que dijiste que era tu instructor en el ejército, y ahora es tu jefe de Unidad —Piensa en las historias y a veces Vegeta lo trata como a un padre. —Yo creo en la belleza interna y que hay que conocerse, pero si no hay atracción.

—Si no hay atracción, seguiremos buscando. —Vegeta suspira, piensa como convencer a su novia. —Haaa… Es que Nappa, es parte de nuestra Unidad, parece resignado a estar solo. Pero queremos convencerlo, aunque sea para sacarse una foto, es por una buena causa, lo juro. —Intenta actuar un ceño triste y un puchero.

—Bueno, aunque sea podemos ver, que se conozcan... —Ahora que recuerda, Ami también tiene ésa actitud, de querer terminar sola. —Voy a hablar con Mina y Lita para alentarla, aunque sea hacerle saber que es por una buena causa.

Vegeta sonríe triunfal, no necesitan que se case, como mínimo convencerla de sacarse una foto para el Almanaque. —Grrr… Te mereces una mamada. —La escucha gritar cuando le quita sus jeans y los hace volar en la habitación. Se endereza, mostrándole su figura masculina desnuda en todo su esplendor, se relame con ansias, cuando sólo con eso la hace gemir. Creyó que la convivencia mermaría la atracción entre ellos, pero tal parece que nunca están llenos el uno del otro.

...

Muchísimas gracias por leer, muchas gracias a Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma y a Inuyasha Fanfics por haberse metido en mi cabeza y darle de ésa droga que a mi musa tanto le gusta, y que a mí no me deja dormir jajajaja. (Soy telible) ¡Hasta el Próximo Domingo! Porque ahora los Domingos son Sagrados *emoji_de_corazones