Dimensión DXD

Inframundo - Año 1522 d. C.

-Haa, haa, haa-

Una mujer avanzó todo lo que podía por un túnel estrecho y oscuro mientras el agua fría le salpicaba las piernas. Por el olor, asumió que una alcantarilla se filtraba en el pasadizo. Oía cada poco tiempo movimientos raudos... animales que se escabullían rápidamente, escapando de ella.

No estaba segura de cuántas horas llevaba corriendo o de cuánto se había alejado del centro de city Fengdu. Solo sabía que no era suficiente. El túnel era sinuoso, pero iba solo en una dirección. Unos barrotes bloqueaban cada uno de los pasadizos laterales, por lo que no había ningún lugar donde esconderse de sus perseguidores que se estaban acercando.

Sí, ella actualmente estaba escapando.

Otro giro. La mujer dobló la esquina esperando encontrar una salida o, al menos, otros pasadizos que pudiesen confundir a sus perseguidores. Pero no había más que unos débiles rayos de luz púrpura que se filtraban por el techo abovedado que la obligaban a penetrar más profundamente en la oscuridad.

Y más agua. El túnel inició una cuesta abajo y después volvió a nivelarse y el charco estancado se hizo más hondo. Una capa de fango viscoso bajo la repugnante superficie se tragaba sus pies a cada paso. Moverse se había vuelto mucho más difícil, y cuanto más lentamente se movía ella, más se acercaban sus perseguidores.

Jadeando en busca de aire, corrió más rápido, obligando a sus rodillas a subir más alto mientras sus pies pisoteaban el lodo. Empezó a escuchar el ruido de agua fluyendo delante de ella, así como los chapoteos que venían detrás.

Ella no miró a sus espaldas. Otro giro en el túnel, y le "saludaron" otros rayos de luz penetrando por los huecos del techo que parecía que podría venirse abajo en cualquier momento.

Uno de los pares de pisadas que la perseguían se paró de golpe, y luego el ruido sordo de varios ataques mágicos inundaron el espacio reducido.

Picos de tierra se acercaban hacia ella.

La mujer reaccionó al instante, colocó sus manos sobre el agua creando un muro de hielo que la protegió. Los picos crearon un terrible estruendo, levantando agua, lodo, polvo y hielo.

Ella aprovechó ese momento para escapar.

El túnel volvió a ir cuesta arriba. Aceleró sus pasos y llegó al final, pero tuvo que agarrarse a un tubo de hierro fundido que había por encima de su cabeza para evitar caer a un pozo abierto.

Se quedó colgada allí por un momento, con los pies balanceándose en el borde del túnel. La saladonde se encontraba ahora era muy ancho; era una especie de pozo de alcantarilla. Las tuberías desembocaban en él desde varias alturas y angúlos, escupiendo sus contenidos en el vacío inferior.

Frente a ella había unos peldaños que sobresalían de la pared, una escalerilla que conducía a una tapa de alcantarilla de la calle.

Una vía de escape. Si podía llegar hasta allí... No había ningún puente que cruzara el pozo, solo el tubo de hierro por encima de su cabeza.

-(Puedo hacerlo)- Materializó sus alas y trató de extenderlas, pero una estaba lastimosamente quebrada. -(Puedo hacerlo)- Empezó a balancearse atrás y adelante, sin soltar el tubo, con los labios apretados en una tensa línea de concentración.

-(Uno...)-

Se balanceó hacia delante

-(Dos..)-

Se balanceó hacia atrás.

-(Tres)-

Saltó hacia el vacío de diez metros, impulsándose por los aires con la ala sana, con la esperanza de alcanzar la escalerilla.

Ella sabía que, de no lograrlo, quedaría herida por la caída.

Su pie derecho logró tocar un peldaño, pero el resto de su cuerpo no. Antes de caer se afianzó a la escalerilla con la mano derecha. La parte izquierda de su cuerpo quedó flotando en el vacío.

Una vez que aseguró su supervivencia, empezó a subir aferrándose con fuerza a los lados de la escalera para no perder el equilibrio. Cuando llegó a lo alto, metió los dedos en la hendiduras de la tapa de la alcantarilla y empujó con fuerza. No lo suficiente como para levantarla.

Normalmente, habría conseguido abrir esa tapa sin el menor esfuerzo, pero ahora estaba exhausta, sus fuerzas estaban en el límite.

-(No debo rendirme ahora. Puedo hacerlo)-

Creò un cuchillo de hielo y, sujetándose con una mano a la escalera, excavó con la punta de la hoja alrededor de la superficie de hierro fundido. Sudaba y le dolía el antebrazo, pero después de unos intentos la tapa se movió.

La levantó con un último esfuerzo y, sin pensárselo, metió la cabeza en el hueco. La luz púrpura la cegó durante unos segundos. En cuanto recuperó la vista, dio otro paso en la escalera y se encontró con medio cuerpo fuera, al nivel del suelo, frente a un palacio en mal estado. Salió por completo para hallarse en una calle pavimentada con piedras. Se apresuró a poner en su sitio la tapa.

-(¡Quédense abajo, y no me sigan!)-

La mujer concentró todo el poder demoniacoque le quedaba en su pie derecho y pisó con fuerza la tapa, y esta se congelo instantáneamente. Todo el suelo a su alrededor también se congelo, y un gran número de palacios sufrieron el mismo destino. El frio extremo fué tan repentino, tan abrupto, que explotaron todas las ventanas de las casas, enviando una lluvia de vidrio a la calle.

-(Bien..)-

La mujer suspiró mentalmente, y miró más atentamente a su alrededor. Actualmente se hallaba en la periferia decity Fengdu, la ciudad más avanzada y una de las más importantes del inframundo... pero ahora era solo una ciudad en ruinas por la actual guerra civil. Había una infinidad de casas destruidas, con boquetes en las paredes y techos hundidos. Todos los palacios tenían marcas de armas de fuego y ataques magicos en la fachada, y había zonas completamente arrasadas, como si algo gigante hubiera pasado por encima y se lo hubiera llevado todo por delante.

De la zona periférica de Fengdu no quedaba más que estructuras en ruinas y calles fantasmas, plagadas de cráteres.

-(Debo irme de esta ciudad)-

La mujer dio una última mirada a su alrededor y continuó su huida.

...

...

...


Una hora después

El viento soplaba débilmente mientras la mujer exhausta forzaba a sus cansados miembros a llevarla hacia adelante a través de una llanura. Siguió andando entre arbustos y pequeños cráteres, antes de caer de rodillas y jadear con la garganta seca sobre un escudo semienterrado en la tierra. Detrás de ella sus pasos se perdían entre la maleza, y los palacios de city Fengdu habían desaparecido en la distancia y ya no podían ser vistos. Ignorando el cansancio de sus piernas y el dolor de sus heridas, se enderezó y comenzó a caminar hacia adelante con debilidad. Las plantas le rozaban perezosamente, empujadas por una brisa fria. Una ave carroñera voló sobre ella. Un doloroso calambre en sus piernas hizo que cayera de rodillas nuevamente.

Respirando profundamente, se arrastró en manos y rodillas por la maleza y tierra, hacia una pequeña elevación.

Sobre el borde, vio un campo de batalla lleno de cadáveres de demonios que habían muerto luchando. Los cuerpos en descomposición yacían donde habían caído, nadie los había tocado ni incinerado. Y más alla del campo se alzaba un bosque frondoso cubierto por una espesa niebla.

-(En ese bosque jamás podrán encontrarme...)-

Forzándose a levantarse, se acercó lentamente al campo sembrado de cadáveres, sobre el suelo empapado de sangre. Cuerpos mutilados y miembros amputados jalonaban su camino, espadas sin dueños y pedazos de armadura manchados de sangre y suciedad. Las aves carroñeras, que se regalaban con los cadáveres de los caídos, aletearon lanzando chillidos cuando pasó cerca de ellas.

Ella los contempló con indiferencia. La sangre y la guerra habían sido los asiduos acompañantes de su vida.

Cuando llegó al centro del campo de batalla vio que los cuerpos de los caídos se acumulaban en mayor número que en cualquier otro lugar del campo. Cadáveres erizados de flechas cubrían el suelo, otros estaban congelados, quemados y descuartizados.

Cuanto más se acercaba al bosque la niebla comenzaba a hacerse más presente.

-(Unos pasos más y estaré a salvo...)-

-¡No te dejaré escapar, traidora!-

La mujer se giró de golpe y vio a un demonio descendiendo en picada hacia ella ondeando una espada con tal presteza que le fue imposible detener tal acometida. La hoja le produjo diversos tajos, algunos de mayor profundidad, en brazos, piernas y costados. Sólo logró zafarse momentáneamente de su atacante con una patada en su estómago que lo lanzó contra el suelo.

La mujer hizo una daga de hielo y corrió hacia el demonio.

-¡Maldita, no me dejaré matar tan fácilmente!-

El demonio se puso en pie antes de que ella lo alcanzara y detuvo la última arremetida, contraatacando con una incisión certera en el hombro derecho de la mujer que dio con sus rodillas en el suelo.

-Jejeje..- El demonio se llevó una mano al vientre y levantó su espada -En tu huida has matado a muchos de mis compañeros, y ahora me vengaré...-

La mujer elevó la vista hacia el rostro de su verdugo, cubierto casi en su totalidad por una capa de sangre, pero no para implorar clemencia. No la necesitaba.

-Estúpida perra... Te partiré en cuatro partes y llevaré tu cabeza a lord Rizevim- El sujeto, debilitado físicamente por la gran pérdida de sangre, sacó fuerzas para rematar a la mujer y elevó más el brazo armado. El fin había llegado -¡Muere, traidora!- Apretó con fuerza la empuñadura de su espada preparándose para hacer un ataque vertical pero, en eso sintió un atroz dolor en el vientre. -¿Q-qué?- Bajó la mirada y vio que su estómago había sido atravesado por completo por un carámbano de hielo que había emergido del suelo -N-no puede s-ser, i-imposible, imp-posible-

-Perdiste por hablar mucho- La mujer se alzó sobre sus piernas y le quitó de la mano la espada, tensando cada músculo de su brazo. Y, exhalando un grito de rabia, asestó el último golpe contra su adversario.

El acero silbó describiendo un semicírculo que fue cercenando a su paso la piel, arterias, venas, músculos y huesos del cuello del demonio. La cabeza de este se separó del resto de su cuerpo y cayó al suelo para, después, rodar por inercia hasta el cadáver más próximo.

Ella soltó la espada tinta en sangre y dio un giro para empezar a adentrarse en el bosque y desaparecer entre las fauces de la niebla.

...

...


La mujer avanzó muy despacio a través del bosque brumoso, temiendo tropezar con alguna raíz, chocar contra un árbol o caer en un agujero.

-(Quizá no haya sido una buena idea venir a esconderme en este lugar)-

Cegada y sorda por la niebla no veía absolutamente nada. Desprovista de cualquier estímulo externo, sus ojos y oídos empezaron a crear sus propias visiones y sonidos. El aullido de una jauría de perros salidos del reino de Hades. El pavoroso chillido de un espectro. Una doncella vestida de blanco flotando ante ella. Un sopló gélido en la nuca.. Frunció el ceño, ella no le temía a esas débiles criaturas, y además, estaba segura que no eran más que los desvaríos de su mente y debían ser ignorados, nada era real salvó la sólida tierra a sus pies.

No supo cuánto tiempo estuvo caminando ni cuánta distancia recorrió, pero siguió andando porque no podía hacer otra cosa.

-(Tengo la sensación de estar andando en círculos...)-

En eso sus rodillas cedieron y cayó al piso. Demasiado exhausta para seguir caminando. Intentó levantarse por última vez, pero la fuerza de sus piernas la había abandonado completamente y los bordes de su visión empezaron a oscurecerse.

-(M-mi cuerpo ha llegado al límite de su resistencia...)-

Ella probó levantarse de nuevo pero, su brazo cedió y cayó boca abajo en el suelo. Algunas de sus heridas se abrieron más y comenzó a sangrar.

-(T-tengo que m-moverme..)-

-Hey, ¿estás bien?-

La mujer levantó los ojos sin mover la cabeza, y vio una sombra que se le acercaba al rostro y en ese preciso momento perdió el conocimiento.

...

...


Cuando la mujer volvió en sí se encontró en una habitacion y sobre una cama que le eran completamente desconocidas. Se mantuvo desorientada mucho tiempo, aturdida todavía por el confuso tránsito hasta la plenitud de la conciencia.

La cámara estaba oscura y olía a humedo. Su abdomen, brazos y hombros estaban cubiertos por bandas de lino y sólo tría puesto su falda de lana semi corta -(¿D-dónde Estoy?)- En eso escuchó el sonido de una puerta abrirse y el soplido molesto de una chica.

-Genial, el fuego se ha vuelto a apagar...-

Ella se sobresaltó al escuchar la voz a pocos pasos de distancia. Trató de incorporarse de la cama, pero el dolor en el hombro comenzó a intensificarse. Volvió a acostarse, esperando a que pasara mientras observaba en silencio a la chica.

Tenía el cabello largo de color rubio, piel blanca, y ojos amarillos dorados. Su figura era muy increible, delgada, curvilínea, con grandes senos bien parados, una cintura fina y caderas voluptuosas. Traía puesto un vestido amarillo de lino hasta medio muslo.

-Veo que ya te has despertado-

La rubia se acercó al brasero que estaba en un rincón de la habitación y empezó a apilar madera para encenderlo.

La mujer se incorporó un poco y apoyó la espalda en el respaldo de la cama -¿Quién eres tú?-

La rubia emitió un pequeño gruñido mientras conseguía astillas -Me llamo Yasaka, ¿y tu?-

Por su manera de hablar no parecía mala persona, así que decidió decirle su nombre -Grayfia, Grayfia Lucifuge-

La rubia removió las ascuas y volaron algunas chispas -Bueno, grayfia... tuviste suerte que te encontrara a tiempo, sino hubieras sido un buen banquete para los huargos- Se puso en pie, frotándose las manos -¿Por qué vienes huyendo? Porque ésa debe ser la única razón por la cual has llegado a este lugar evitado por todos los demonios del inframundo-

Grayfia dudó un momento, sin quitarle la vista de encima, preguntándose hasta qué punto tenía que contárselo todo, pero luego decidió confiar en ella. Al fin y al cabo, le había salvado la vida -He desertado de la facción de los Maou... descubrí lo que nuestros líderes planeaban hacer con nuestra raza... Ellos tienen intención de sacrificar cada demonio, nuestras propias vidas, para poder terminar lo que nuestros líderes originales empezaron. Fui una idiota al seguirlos... Sirzechs tenía razón-

Yasaka cogió un pequeño frasco con un líquido color rojo que había sobre una mesita, y se acercó hacia Grayfia -¿Quién es Sirzechs?-

-Es el heredero de la familia Gremory, y el líder de la facción Anti-Maou, junto con Serafall Sitri, Ajuka Astaroth y Falbium Glasya-Labolas. Él cree que los demonios, los ángeles, y los ángeles caídos deberían vivir en paz y coexistir-

-¿Él sabía que desertarías?-

-No, pero su prometida, Eusebia Beleth, ha estado tratando de reclutarme durante un año-

La rubia asintió en silencio y le entregó el frasco -Ten, bebe esto poco a poco, es una poción mágica, te hará bien para el dolor y las heridas-

Grayfia aceptó titubeante la poción. La destapó y olió el contenido -(No huele mal)- Le dio un pequeño sorbo y enseguida empezó a sentirse mejor.

-Es súper efectivo, ¿verdad?-

Grayfia asintió al tiempo que terminaba de beber. -Gracias...-

-De nada- Yasaka tomó de vuelta el frasco ahora vacío y lo dejó en la mesita.

Grayfia sintió que el dolor pasó, y se sentó en la orilla de la cama -Por tus preguntas deduzco que tú no sabías nada de lo que está pasando en el inframundo, ¿cierto?-

-Sí, estás en lo cierto- Yasaka asintió mientras le daba una sonrisa tranquila -He nacido en este lugar, y jamás he salido de este bosque-

Grayfia volvió a mirar a su alrededor -¿Está es tu casa?-

-Sí, y no te preocupes, puedes quedarte aquí cuanto quieras, aquí no te encontraran. Todos los seres que tienen malas intenciones no pueden encontrar ni entrar en este lugar-

Grayfia la miró confundida -Acepto tu oferta.. pero, ¿qué quieres decir con que nadie puede encontrar este lugar?-

-Hay una camisa de lana en la mesita, póntela- Yasaka se acercó a la puerta de la habitación y le hizo una seña para que la siguiera -Te voy a enseñar la casa, y luego te mostraré algo increíble-

La casa de yasaka era espaciosa, tenía dos cuartos para dormir, y una escalera que llevaba a un ático pequeño que podía ser usado como otro cuarto, pero que ella usaba como almacén.

-Aquí está la provisión- Señaló una puerta -Ahí están las semillas para sembrar- Señaló otra puerta -Y ese es el cuarto donde vas a dormir- Luego se dirigió hacia afuera, abrió la puerta para salir de la casa, salieron; y Grayfia se encontró con un panorama raro.

Se encontraban guarecidos dentro de una especie de burbuja gigante que formaba una especie de domo que impedia entrar a la niebla.

Yasaka le enseñó el jardín que estaba sembrado de vegetales y luego la empezó a llevarla detras de la casa -Ven, sigueme-

-¿Vives sola, aquí?-

-Sí... Aquí también vivían mis padres, pero se fueron del inframundo hace dos años-

Grayfia enarcó una ceja -¿Te abandonaron? Pero tú pareces ser muy joven todavía, ¿qué edad tienes?-

-No... Decidí quedarme por mi propia voluntad- Yasaka la miró de reojo sin dejar de caminar -Dentro de poco sabrás la razón por la que tomé esa decisión, y respondiendo a tu anterior pregunta, tengo diecinueve años, ¿y tú?-

-Veintidós años-

Después de eso se quedaron en silencio por unos segundos, hasta que llegaron delante de un pequeño santuario rodeado por dos enormes árboles cuyas raíces y ramas se enredaban alrededor de la modesta estructura. En las paredes de la misma se encontraban pegados varios papeles.

-¿Qué son esos papeles?-

Yasaka se acercó a la puerta del templo y quitó el papel más grande de todos -Son sellos especiales de supresión-

Apena terminó de hablar, la puerta se abrió por si sola, y una fuerte energía empezó a inundar el lugar.

Los ojos rojos de Grayfia se agrandaron cuando sus sentidos percibieron una extraña energía. Fuera lo que fuera, era enorme y denso, se sintió como si fuera un pez nadando hacia las profundidades de un interminable océano sin fin, pero en ningun momento se sintio asustada, todo lo contrario, esa energía la llenaba de paz y tranquilidad.

Al ver la mirada confundida de Grayfia, la rubia habló -Lo que estás percibiendo es chakra, y por tu reacción veo que no lo conocías-

El sonido de su voz sacó a Grayfia de su ensoñación.

-¿Eh?- La peliplateada parpadeó varias veces mientras su corazón latía como loco, sus mejillas se habían sonrojado, y sus pechos se habían hinchado y mostraban la forma de los pezones endurecidos bajo la fina tela de su camisa. Ese extraño poder llamado chakra la había excitado, una emoción de placer que esperimentaba por primera vez en su vida. -(Este poder es demasiado intoxicante)- Se llevó una mano al pecho para calmar sus latidos y fijó sus ojos en Yasaka, y para su sorpresa vio que estaba en la misma condición que ella.

La rubia estaba sonrojada, y sus pezones se habían erizado y se marcaban bajo la ropa, pero eso no era todo. Ahora tenía dos orejas de zorro que se movían en la parte superior de su cabeza junto a las nueve colas que habían a su espalda.

-(¿Yasaka, es una Youkai?... es la primera vez que veo uno personalmente...)-

-Este es el motivo por el que mis padres pusieron todos esos sellos- La rubia se llevó las manos a las mejillas, mientras se balanceaba de un lado a otro. Sus ojos tenían una expresión soñadora y estaban entrecerrados por el efecto del chakra -Este chakra es demasiado intoxicante para nuestros sentidos... es como un droga..-

Grayfia sintió una gota de sudor escurrir por su cuello -Me parece inverosímil que nadie haya logrado percibir esta colosal energía antes de tus padres-

-Es por la niebla- Yasaka dejó de balancearse, pero tenía todavía la expresión soñadora, y estaba también un poco aturdida -Esta niebla es especial, impide que el chakra inunde todo el inframundo, reteniéndolo en este bosque y haciéndolo imperceptible. Y además, imposibilita que las personas con malas intenciones lleguen asta aquí, desorientándolos mediante fuertes alucinaciones auditivas, visuales, táctiles, y olfativas, haciéndolos vagar por la eternidad hasta la muerte-

Grayfia sintió un escalofrío recorrerle la espalda al escuchar aquello -Estaré siempre en deuda contigo por haberme salvado la vida-

-No todo el mérito es mío- Yasaka la miró fijamente mientras sus labios se curvaban en una sonrisa -Conseguiste venir hasta mi casa sin mi ayuda. Yo sólo te encontré tirada en el suelo a unos metros fuera de la barrera- Apartó sus ojos de ella para mirar hacia el interior del santuario -Sin que te dieras cuenta, la niebla te guio hacia aquí... Él quiso que yo te salvara la vida, y sólo por ese motivo estoy dispuesta a que lo conozcas-

-¿Q-qué?-

-Vayamos adentro del santuario-

Grayfia siguió a Yasaka, y apenas entró en la pequeña estructura, se topó con algo que la sorprendió bastante.

Delante de ella se levantaba un pilar de cristal transparente de su misma altura, que emitía tenues destellos de colores. Pero lo que le sorprendió mas, fué lo que había en el interior del pilar.

Dos adolescentes, más concretamente, un chico rubio siendo abrazado por una hermosa chica de cabello color lino. Los dos estaban pálidos, y si no fuera por el ligero y débil movimiento de sus pechos, hubiera pensado que estaban muertos.

La Lucifugedio unos pasos hacia adelante -(Puedo percibirlo)- Posó la mano en el cristal y la dejo bajar hasta dejarla posada a la altura de la cara del chico -(La energía proviene de ti. Fuiste tú el que me guió hacia aquí... Gracias..)-

-Antes que mis padres se asentaran aquí, eran nómades y vivían errantes, viajaban de región en región... en busca de ayuda- Yasaka se paró al lado de Grayfia con los brazos cruzados bajo sus pechos, haciéndolos ver más grandes -En ese tiempo mi madre sufría de una enfermedad terminal, y mi padre visitaba los templos de los dioses para pedir su ayuda, pero la gran mayoría de ellos siempre se negaban, burlandose y menospreciandolos, y los pocos que intentaban ayudarlos... no eran capaces de salvarla-

Grayfia se quedó en silencio escuchando a Yasaka.

-Agotados y desesperados, tomaron una decisión que resultó ser la mejor decisión que hubieran podido tomar... se fueron al inframundo en busca de ayuda- Yasaka le dio una mirada cariñosa a Naruto, y volvió a hablar -Mi madre tiene una habilidad sensorial de alto rango, no le tomó mucho tiempo descubrir este colosal chakra, y pensando que sólo podría pertenecer a un dios Youkai, decidieron entrar en este bosque. No les resultó difícil llegar aquí, mis padres tienen corazones puros- La rubia soltó una risita -Al principio quedaron sorprendidos y a su vez decepcionados al ver que ese enorme chakra no provenia de un dios, sino de un adolecente... Pero esa decepción no tardó ni segundos en volverse euforia cuando la figura demacrada de mi madre regresó lentamente a la normalidad mientras recuperaba sus reservas de chakra-

A lo lejos, confundida con el ruido del viento meciendo los árboles, sonaba la melodía dulzona de un fuurin

-Luego de ese milagroso episodio, mis padres lo consideraron un dios y decidieron consagrar sus vidas a él... al dios Sunshine-

-¿Sunshine?- Grayfia apartó su mano del cristal y se giró hacia Yasaka -¿Asi se llama?-

-Qué va, es solo el apodo que mis padres le dieron- La rubia desdobló sus brazos y se volvió hacia Grayfia -Déjame presentarme de nuevo. Me llamo Yasaka, y soy la doncella del dios Sunshine. Espero que seamos amigas-

...

...