Capítulo 4

-Entonces... ¿Tú quién eres?-

-¿Hm?- La voz de Yasaka sacó a Venelana de su ensoñación con una rapidez casi brutal y la obligó a apartar la mirada de Naruto para dirigirla hacia ella y Grayfia. Frunció un poco el ceño y su expresión se volvió precavida. Estaba segura de que la mujer de cabello plateado era un demonio por el aura que emitía su cuerpo, pero no podía decir lo mismo de la rubia. Esa mujer tenía una energía muy similar a la de Naruto, pero, al mismo tiempo, muy diferente. Era como una versión medio bastarda y más débil del chakra de las Naciones Elementales. Estaba confundida. Sólo esperaba que no fuera aliada de los ángeles caidos o del Dios bíblico. Abrazó más fuerte al rubio, en un impulso instintivo de mantenerlo tan cerca de ella que nada pudiera interponerse entre ellos -¿Quiénes son ustedes dos?-

Yasaka, al ver la mirada desconfiada de Venelana, con suma cautela, decidió acercarse un poco con ambas manos levantadas por encima de su cabeza. -Espera. No somos tus enemigas-

-¡No te acerques!- Venelana decidió manifestar un poco su aura demoniaca para intimidarla, pero al hacerlo ocurrió algo que no esperaba. Perdió el control de su poder. Su cuerpo, irradió hacia fuera una onda expansiva, oscura y fría que empujó violentamente a Yasaka y Grayfia contra las paredes del templo.

Se hizo el silencio.

La rubia hizo una mueca y se apartó de la pared mientras se sobaba el hombro. El golpe le había dolido. -Auch ¿Qué fue eso?-

Grayfia se alisó las arrugas que la onda expansiva formó en su vestido y se acercó como si nada a Yasaka. Ese ataque no le había hecho ni el más mínimo daño -Parece ser que esa chica no puede controlar su poder-

-¿Tú crees?-

Con cierto aturdimiento, Venelana retiró la mano derecha de la espalda de Naruto y se tocó la cara. Podía sentirlo. Su poder demoniaco había aumentado de forma considerable, y se había hecho más poderoso, pero eso no era todo, podía percibir en su aura rastros imperceptibles de chakra, más específicamente, el chakra de Naruto -(Mi poder ha aumentado bastante...me resulta casi irreconocible)- Centró sus ojos en el rubio, y sintió una gota de sudor escurrir por la sien, e inmediatamente se congeló en su piel. -(Naruto... ¿qué me ha hecho tu chakra?)-

-Espera, Yasaka-

Venelana apartó la mirada de Naruto cuando escuchó la voz de Grayfia, y se encontró con Yasaka, quien estaba sentada en el suelo frente a ella, inclinada hacia delante, con las manos y la frente apoyadas en el suelo. Su cuello estaba totalmente expuesto y vulnerable, manifestando con esta señal que no tenia intenciones hostiles.

Venelana agrandó los ojos, sorprendida.

Luego de pensarlo dos veces, Grayfia imitó la pose de la rubia.

-Espero que esto sea suficiente para convencerte de que nosotras no somos tus enemigas- Yasaka levantó un poco la cabeza para mirar a Venelana -Tan solo queremos hablar...-

Venelana las miró fijamente por un largo rato. Un momento que a las dos mujeres les pareció eterno. Entonces ella soltó un suspiro, se relajó, y bajó la guardia. -De acuerdo, les creeré por ahora. Pero si intentan algo raro conmigo, no dudaré en atacar.-

Yasaka asintió y se irguió hasta quedar sentada mientras Grayfia se paraba detrás suyo.

-Hmm- Venelana se acomodó mejor y fijó sus ojos en la rubia -Antes de nada, me gustaría saber quién eres. Por tu tipo de aura, estoy segura de que no eres un ángel, un demonio o un ángel caído... es la primera vez que me encuentro con alguien como tú, y eso me desconcierta-

Yasaka esbozó una tenue sonrisa, y cruzó las manos en su regazo -Para empezar, me llamo Yasaka, y soy una Yokai, más concretamente una Kitsune-

-(¿Yokai? ¿Kitsune?)- Venelana parpadeó varias veces. De alguna manera, esas palabras le sonaban familiar.

-Por tu reacción, deduzco que no estás familiarizada con los Yokai- Yasaka se llevó una mano a la boca, intentando ocultar de ese modo su sonrisa, y con la otra señaló a Grayfia -Luego te daré más información sobre mi raza, si quieres, pero ahora continuemos con las presentaciones. Ella se llama Grayfia Lucifuge, y es un demonio-

La nombrada hizo una leve reverencia a modo de saludo -Es un placer conocerla-

Venelana dirigió sus ojos hacia Grayfia -Eres una sirviente del clan Lucifer-

Grayfia negó con la cabeza mientras se enderezaba -"Era" sería la palabra más correcta-

Venelana se sintió confundida tras oír aquello.

-Bueno- Yasaka habló, captando la atención de la joven -Nosotras ya nos hemos presentado, ahora te toca a ti-

-Ah... yo me llamo Venelana Bael-

-¿Perteneces al pilar Bael?... Ahora que te observo más detenidamente, tu cara me resulta familiar, y tu nombre me suena- Grayfia frunció ligeramente el ceño de forma pensativa, luego agrandó imperceptiblemente los ojos -Ahora recuerdo. De niña oí varias historias antiguas de un demonio de nombre Venelana, quien, a sus quince años, era ya considerada como la mujer más fuerte y talentosa del inframundo- Se puso al lado de Yasaka, y enfocó su mirada en la joven -Una guerrera que se caracterizaba por ser paciente y amable con sus amigos, pero totalmente despiadada y brutal con sus enemigos. Era el epitome del guerrero demonio, el orgullo del pilar Bael...pero un día, misteriosamente, ella desapareció sin dejar rastro, sin aviso. Ni una palabra, ni una insinuación. Se desvaneció-

Venelana no dijo nada, se quedó callada.

-No tengo ninguna duda. Tú eres esa guerrera, y estoy completamente segura de saber el causante de tu desaparición- Grayfia desvió su mirada brevemente hacia los fragmentos de cristal que antes habían formado el pilar, para devolver su atención inmediatamente en la joven -Mi padre me contó una vez qué los maou originales usaban las hazañas que hiciste en los conflictos que precedían a la gran guerra para alentar a los jóvenes demonios que iban a las batallas. Permite que te diga que es un honor conocerte en persona-

-(¿Gran guerra? ¿Maou originales?)- La confusión se reflejaba en el rostro de Venelana -Yo... no entiendo nada-

Yasaka captó inmediatamente su confusión -No te preocupes, pronto todo te será claro. Hay mucho que contarte, pero antes me gustaría preguntarte una cosa más: ¿En qué año estamos?-

Venelana miró a Yasaka extrañada por aquella pregunta -Eh, bueno... estamos en el año 1325-

Yasaka cruzó su mirada por una fracción de segundo con la de Grayfia antes de deviarla de nuevo hacia Venelana -Tengo tanto que contarte que no sé por dónde empezar-


Unas horas después

Venelana estaba en la habitación de Grayfia, sentada en el borde de la cama, mirando fijamente el suelo mientras su mano derecha acariciaba el cabello rubio de ía le costaba asimilar lo que Yasaka y Grayfia le habían dicho, le parecía totalmente surrealista.

-(He permanecido más de seiscientos años encerrada en un pilar con Naruto... diablos)- Dejó de acariciar el cabello de Naruto, y soltó un suspiro -(Madre... hermana. Espero que sigan vivas)- Hincó los codos en las rodillas y con las palmas de las manos se tapó la cara.

Permaneció asi un largo rato, en silencio, mientras los recuerdos volaban por su mente. Recuerdos de la infancia. Su hermana y ella jugaban sin parar, corriendo por la hierba o subiéndose a las más altas copas de los árboles en el jardín del castillo. Y su madre las miraba de lejos con una sonrisa en su rostro.

-(De seguro habrán derramado muchas lágrimas por mí, mi extraña desaparición les habrá hecho creer que fui víctima de alguna desgracia...)-

El sonido de alguien tocando la puerta de la habitación interrumpió sus pensamientos. La puerta se abrió y Yasaka y Grayfia entraron, esta última llevando una bandeja en la que había una tetera de vidrio y una taza.

-Lord sunshi..., ehm, quiero decir, Naruto-sama... ¿todavía no se ha despertado?-

Venelana no pudo evitar que sus labios se curvaran en una sonrisa tras escuchar como Yasaka llamaba a Naruto. Ella ya les había dicho que Naruto no era un dios, sino un ser humano extraordinariamente fuerte proveniente de otra dimensión. Al inico las dos habían quedado impactadas por aquella información. Sin embargo, se recupereraron enseguida, y le dijeron que eso no cambiaba nada, él seguiría siendo un dios para ellas, además su chakra se sentía divino, y eso no hacia mas que reforzar esa afirmación.

-(Divino)-Eso la tenía confundida, y no le gustaba mucho estar confundida. Ella también lo podía percibir muy bien, el chakra de Naruto tenía una esencia divina... y era extremadamente parecida al aura del Dios bíblico, a quien solo vio una vez desde lejos, meses antes de que comenzaran los conflictos -(Debe haberle pasado algo en la cuarta guerra mundial shinobi. Además me sigo preguntando cómo pudo venir en esta dimensión, estoy segura de que él no sabe ningún ninjutsu espacio-tiempo)-

-Ten, te hemos traído un té para que te relajes, pero no estás obligada a beberlo si no quieres-

La voz de Grayfia la sacó de sus pensamientos.

-Ah, no. Lo voy a beber, gracias..-

-Es té Alya, se hace con hierbas del desierto del inframundo- Grayfia vertió un poco de líquido oscuro en la taza y se la tendió -Tiene un sabor muy característico. Pruébalo-

Venelana aspiró el aroma del té con cautela -Mi madre me ha hablado algunas veces de esta bebida, pero nunca la he probado- Dio un sorbo y arrugó la nariz -Tiene un sabor raro-

-Es solo cuestión de acostumbrarte. Si no estás acostumbrada a beber té, puede que te genere rechazo-

Venelana asintió en silencio, mientras miraba de reojo a Yasaka, quien se había acuclillado al lado de la cama para tomar la mano de Naruto entre las suyas. Su mirada estaba fija en la figura del rubio, y a la adolescente se le curvaron un poco los labios al notar el amor y la absoluta devoción que se reflejaban en sus ojos.

Luego de un largo minuto, Yasaka apartó sus ojos de Naruto, y miró a Venelana -Se me olvidó preguntarte antes... ¿sabes por qué el cuerpo de Naruto-sama ha rejuvenecido?-

Venelana sopló suavemente sobre el té y negó con la cabeza -Estoy igual que tú, no tengo ni la más remota idea- Le dio otro sorbo a su bebida. Le estaba empezando a encontrar el gusto al sabor -En todas las visiones que he tenido del mundo elemental, nunca he presenciado algo así. El jutsu de transformación de lady Tsunade es lo que más se asemeja a este extraño fenómeno, pero...- Se calló por un segundo, cruzó una pierna sobre la otra y miró su taza ya casi vacía. Ella ya les había contado cómo había conocido a Naruto, o sea, las visiones, y por eso no encontró ningún problema en dar más detalles de una dimensión y gente que ellas no iban a poder conocer nunca. -Estoy más que segura de que su rejuvenecimiento es un efecto colateral por viajar entre dimensiones - Terminó su taza de té y la devolvió a Grayfia -Gracias-

La peliplata le dio un leve asentimiento antes de irse a la cocina.

-Yasaka, ¿mi clan sigue residiendo en la periferia de la ciudad de Fengdu?-

La rubia negó con la cabeza -No, ahora reside cerca de Lucifaad-

Venelana se levantó y se puso delante de la rubia -¿Puedo pedirte un favor?-

-Desde luego-

-¿Puedes llevarme hacia alla?... Quiero encontrarme con mi hermana y mi madre-

-Hmm- Yasaka tarareó durante unos segundos y luego asintió -No veo ningún problema con eso. Le pediré a Grayfia que te acompañe, con ella a tu lado estoy segura que te dejarán entrar al castillo, es muy respetada entre los líderes de los pilares-

-Gracias- Venelana inclinó un poco la cabeza.

Yasaka sonrió y se irguió -No hay necesidad de que me lo agradezcas. Yo soy la doncella de Naruto-sama y tu eres su mujer, es mi deber ayudarte hasta donde sea capaz-

Las mejillas de Venelana se sonrojaron al ser tildada como la mujer de Naruto.

-Yasaka- En eso, Grayfia entró de nuevo al dormitorio, llamando la atención de las dos -Necesitas ver esto. Algo está pasando afuera-

Las dos adultas intercambiaron miradas brevemente, y después se dirigieron a pasos rápidos hacia la salida, siendo seguidas por Venelana.

Al salir de su casa, la rubia se topó con algo que nunca pensó ver en este bosque. El firmamento.

La niebla había desaparecido por completo.

Venelana enarcó una ceja -(Hmm, qué raro... la niebla se ha disipado de golpe)- Giró la cara, y vio que Yasaka y Grayfia tenían la mirada fija en el cielo. Curiosa, ella también levantó la vista y, a través de las ramas vio un cielo lila claro, rozando el blanco, con capas de nubes resplandecientes -(¿Qué?)- Así no era el cielo hacía seiscientos años. Se asemejaba mucho a la enigmática inmensidad del firmamento azul del mundo humano -Pero...¿qué ha pasado?... El cielo es distinto a lo de mi época-

-El cambio del cielo es obra de los actuales Maou- Grayfia le respondió, capturando su atención -Como te hemos explicado antes, el número de demonios reencarnados ha aumentado considerablemente, por tanto, por el bien de ellos, los Maou decidieron ajustar el flujo del tiempo para igualarlo al del mundo humano. También han creado una luna artificial usando sus poderes demoníacos, la puedes observar cuando anochece-

Venelana asintió asombrada, todavía le parecía increíble poder transformar a los humanos en demonio usando piezas de ajedrez.

En ese instante, Yasaka se recuperó de su sorpresa, y volvió la mirada hacia ellas -Grayfia, tengo que pedirte un favor-

La susodicha puso un semblante serio, y entrelazó las manos por delante de su vientre -Claro-

-Me gustaría que acompañes a Venelana a un lugar-


Unas horas después

-Maldito fracasado...-

Fue el murmullo de un hombre delgado pero musculoso. Estaba sentado en una silla de cuero negro, con sus largas piernas asomando por debajo de un gran escritorio de roble. Vestía un costoso traje gris que hacía resaltar su cabellera negra. No era lo que uno llamaría guapo, pero sus facciones eran sorprendentes. Tenía una mandíbula marcada y afeitada perfectamente, una nariz recta y ojos morados que parecían un poco más grandes de lo normal.

-Tch-

Soltó un gruñido enojado mientras releía la última página del documento que tenía sobre el escritorio, luego tomó un bolígrafo y firmó en la parte inferior.

Hoy estaba demasiado enfadado como para trabajar adecuadamente.

Siseó una maldición y se reclinó sobre su asiento mientras hacía vagar su vista en la oficina, la cual era luminosa y redonda, y completamente de ladrillos, como el exterior del castillo. En las paredes, colgaban retratos de aspecto antiguo, junto con emblemas de flor grabados en las paredes. Unas estanterías curvadas ocupaban la mitad de la habitación, y mientras el exterior estaba tibio, una corriente de aire fría rodeaba la oficina; se sentía como la brisa helada del aire acondicionado.

Una ira profunda lo invadía. Una ira que no tenía ni principio ni fin, una ira que estaba dirigida a su propio hijo, Sairaorg Bael, y a su mujer, Misla Bael.

-(Mi hijo es un bueno para nada, débil, un perdedor sin el poder de la destrucción)- Cerró con fuerza la mano que tenía el bolígrafo y se envolvió en un aura carmesí, y un segundo después el birome empezó a desintegrarse con velocidad creciente hasta desaparecer del todo. -(¡Estoy seguro de que soy el hazmerreír de todo el inframundo, y todo por culpa de esa zorra por no haber engendrado un hijo decente!)- Tomó un pequeño respiro para calmar su rabia y frunció el ceño -Tengo que deshacerme de esas dos basuras para poder recuperar mi dignidad-

En eso oyó que alguien tocaba con suavidad en la puerta. Era la voz de su sirviente más fiel y el de más edad; estaba tan en sintonía con sus deseos que ni siquiera tenía que interesarse por los asuntos cotidianos del clan.

-Lord Bael, hay alguien que desea verte-

El ahora nombrado lord Bael se sobó la frente y agarró otro documento -Charles, te dije que hoy no quería ver a nadie. Dile que se vaya, que estoy ocupado y que ya lo llamaré-

Hubo unos segundos de silencio, y el sirviente volvió a hablar -Disculpe si insisto, señor, pero... se trata de alguien muy importante-

Lord Bael exhaló un suspiro de molestia, y soltó el documento -(¿Alguien importante?... Debe de ser Zekram, o uno de los Maou)- Se arregló el cuello de su traje y se irguió en su asiento -Está bien, hazlo pasar-

Una voz con tono suave y femenina se impulsó a la de Charles, y escuchó un leve murmullo, como si se estuviese produciendo una discusión. Finalmente la puerta se abrió mostrando a su sirviente, quien sonrió, con una ancha sonrisa que transformó su rostro. Parecía radiante, feliz, como si se hubiera encontrado con un viejo y querido amigo al que creía muerto. Se preguntó mentalmente a que se debía esa felicidad, y no tardó mucho tiempo en recibir respuesta.

Detrás de su sirviente apareció una cara familiar, una cara que nunca pensó volver a ver de nuevo.

-(Eh, vaya sorpresa...)-

-Con vuestro permiso me retiro- Charles inclinó la cabeza en un respetuoso saludo y se marchó.


Venelana deseaba el encuentro con su familia, pero al mismo tiempo lo temía. En el transcurso de su viaje hacia su clan pensó cómo sería recibida, se imaginó un serio reproche de su madre por haber desaparecido durante tanto tiempo. Ya la imaginaba con el ceño fruncido, el fulgor de sus ojos irritados y su dedo acusador balanceándose ante sus narices... Deseó fervientemente volver a abrazarla. También imaginó a su hermana sonriéndole, y a su padre en un silencio elocuente, pero... no se encontró con nada de eso. Quien la recibió fue su medio hermano menor por parte de su padre, quien la miraba con la más absoluta indiferencia.

-Así que sigues viva, y por lo que veo no has envejecido nada, sigues teniendo la misma apariencia desde aquel día que desapareciste-

Venelana cerró la puerta tras de sí y se acercó a su hermano -Qué frío eres, Lots, hace seiscientos años que no nos vemos y, ¿ni siquiera me vas a dar un abrazo o preguntarme dónde he estado todo este tiempo?-

Lots enarcó una ceja y reanudó su trabajo -Creía haberte dejado claro hace tiempo que no me interesa lo que te suceda, me importa un bledo. Tú no eres nada para mí- Agarró un bolígrafo de repuesto que estaba en un cajón del escritorio y comenzó a firmar unos documentos -Si no tienes nada importante que decirme te puedes marchar. Como ves, estoy muy ocupado-

-Veo que tu resentimiento hacia mi por haber sido la más fuerte del clan aún persiste- Venelana frunció el ceño y negó con la cabeza. -Aunque los años pasen... sigues siendo la misma persona envidiosa de siempre-

Lots dejó de hacer lo que estaba haciendo y le lanzó una mirada llena de odio -Lo dije antes pero lo repetiré otra vez. Si no tienes nada importante que decirme te puedes marchar, hoy no estoy de humor para nada, estoy muy cabreado-

Venelana ignoró la mirada de su hermano y echó una ojeada a su alrededor -Así que ahora eres el líder del clan, eh- Soltó un suspiro y centró su mirada de nuevo en él -¿Dónde está mi madre y hermana?... quiero verlas-

-¿Quieres ver a tu madre?- Lots hincó los codos en la mesa y apoyó la barbilla sobre las manos mientras trataba de contener una sonrisa -Temo que has llegado unos siglos tarde "hermana", tu madre murió a manos de un ángel caído en la gran guerra-

-Q-qué...- La noticia cayó sobre Venelana como un mazo. Quedó aturdida. La mente en blanco, no sabía como reaccionar. Sintió algo así como si se encontrase perdida en un bosque, durante una noche oscura. Un frío inmenso le heló todo el cuerpo y se recogió sobre sí misma como si intentase escapar de algún peligro.

Una sonrisa rompió el rostro de lord Bael al ver la reacción de Venelana -Y sí, por si te interesa, nuestro padre también fue asesinado en la gran guerra por manos del dios bíblico. Je, todavía no puedo quitarme de la cabeza la imagen de su cuerpo desintegrándose por el aura divina. Fue un espectáculo espeluznante y maravilloso al mismo tiempo-

Venelana se puso las manos a ambos lados del rostro, agacho la cabeza y en esa postura se mantuvo un tiempo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Ella no estaba muy unido a su padre, pero aún así, le dolía terriblemente saber que había muerto -¿Y... V-vivian?... ¿E-ella sigue v-viva?-

Lots se encogió de hombros y volvió a trabajar -Ni idea, hace cien años que no veo a tu hermana, es posible que ella también esté muerta- Obviamente eso era mentira, ella estaba viva y coleando, pero él era un sádico que disfrutaba viendo sufrir a los demás, por eso decidió mentirle a Venelana -¿Tienes otra pregunta?-

Venelana no respondió, solamente salió a toda prisa de allí mientras la puerta estallaba en astillas de madera.

-Jejeje...- Lots materializó una copa llena de vino, y la levantó a modo de saludo burlón -Bienvenida de vuelta, "querida hermanita". bienvenida de vuelta-


Venelana empezó a andar a pasos muy rápidos por los pasillos del castillo. Pero no era suficiente. Necesitaba huir, necesitaba escapar de todo aquello. Necesitaba aire. Cuando abrió las últimas puertas del castillo que daban a la sala de recepción, corrió hacia la salida. Abrió con fuerza las puertas y bajó las escaleras del castillo a toda prisa. Mientras descendía, un cosquilleo en la nariz empezaba a molestarle, y notó un nudo en la garganta.

Grayfia estaba en el último peldaño esperándola, y cuando vio su expresión afligida, fue hacia ella -¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás llorando?-

Venelana no le respondió, tan sólo se aferró a ella y hundió su rostro en sus pechos -V-volvamos al b-bosque-

Grayfia sintió la humedad de sus lágrimas mojando su blusa, y asintió -De acuerdo- Generó un círculo mágico bajo sus pies y empezaron a desaparecer mientras Venelana escuchaba la voz de charles, el sirviente que la había cuidado desde pequeñita, y el que había hecho posible que entrara al castillo.

...

...


-Naruuutoo

-...-

-Naaarutoooo~

-...-

-Naaaarutooo, ven a la oscuridaaaaad~

-¡Ahhh!- Naruto se despertó de golpe, con el corazón que le latía acelerado. Se sentó en la cama con gran esfuerzo, parpadeando confuso en una cama que no era la suya. La habitación desconocida estaba tenuamente iluminada por la luz que se filtraba desde la ventana. Intentó moverse, pero un dolor punzante en su cabeza le hizo esperar. Levantó una mano y se tocó la sien -¿D-dónde estoy?-

Alguien llamó con sus nudillos en la puerta de madera. Un delgado brazo se coló, y apretó un interruptor. Una tenue luz proveniente de una bombilla de baja intensidad que colgaba del techo iluminó el lugar.

Entonces, la puerta se abrió del todo y vio cómo se asomaba una cabellera rubia -Por fin te has despertado-

Era una mujer absolutamente hermosa.

Naruto no pudo evitar que se le tiñeran las mejillas de rojo -¿Q-quién eres tú-ttebayo?-

El corazón de Yasaka dio un vuelco de felicidad al escuchar por primera vez la voz de Naruto. Él la observaba con sus dulcísimos ojos azules. Permanecía inmóvil y parecía avergonzado, como alguien a quien acaban de pillar con las manos en la masa. Sonrió y dio unos pasos hacia él -Me llamo Yasaka. Es un honor por fin estar frente a ti y conocerte, Naruto-sama-

-¿Eh?- Naruto la miró extrañado por ese título honorífico -(¿Por qué me ha llamado así? ¿Me habrá confundido con oji-chan (*abuelo*)?... ¡Imposible!, yo no soy viejo)- Negó con la cabeza y frunció el ceño -Hey... ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Y dónde estamos?-

Yasaka se sentó a su lado, y él se alejó un poco. Ella no lo estaba mirando con ojos llenos de odio, como hacían los aldeanos de su pueblo, y no parecía ser una amenaza, pero aun así, no podía bajar la guardia.

Ella volvió a sonreírle y estiró su mano hacia él.

Naruto cerró los ojos, temiendo que le hiciera daño, pero en cambio sintió una suave caricia en la cabeza. Abrió los ojos y vio el rostro sonriente de Yasaka. Ella estaba pasando su mano por su cabello puntiagudo y rubio.

-No me temas, Naruto-sama...A ti no sería capaz de hacerte daño-

Naruto no dijo nada, pero ahora parecía más calmado.

Yasaka dejó de tocarle el cabello y se llevó las manos al regazo -Antes de responder a tus dos preguntas, quiero saber una cosa... ¿Qué es lo último que recuerdas?-

Naruto tomó aire, inseguro de qué decir -Todo está confuso, pero... recuerdo que estaba acampando con oji-chan en la orilla de un río- Hizo una mueca de dolor y se tocó la frente -(De nuevo... me esta empezando a doler mucho la cabeza)-

-¿Quién es oji-chan?-

Naruto esbozó una sonrisa cariñosa -Es el hokage de Konoha, Hiruzen Sarutobi-

Yasaka frunció el ceño internamente -(Por lo que nos contó Venelana, ese señor lleva muerto algunos años... ¿Tendrá amnesia?)-

-De seguro oji-chan, e Iruka sensei estarán preocupados por mí... - En eso los ojos de Naruto se agrandaron -¡Qué lata!, ahora tendré que idear una excusa adecuada para justificar mi ausencia de la academia, o Iruka sensei me dará una buena reprimenda de aquellas-

-(Sí... Parece ser que ha perdido la memoria)-

Naruto hizo un mohín infantil con la boca, y miró a Yasaka -Señorita, ¿ahora me puedes decir dónde estamos?-

-Es cierto, disculpa.- La rubia lo observó fijamente, y decidió ser franca -Ahora mismo estamos en mi casa que se encuentra en una dimensión dónde no existen las naciones elementales-

Naruto palideció de golpe. -¿Q-qué? ¿E-stoy en otra dimensión? ¿Estas bromeando verdad?-

Yasaka negó con la cabeza y reveló sus orejas y colas -No te estoy mintiendo... y yo soy una kyubi-

El rubio abrió la boca con incredulidad, incapaz de decir una palabra.

Yasaka sonrío divertida al ver su reacción y empezó a menear sus nueve colas -Sinceramente no sé cómo has logrado llegar a esta dimensión, y tampoco lo sabe Venelana-

-¿V-venelana?-

-Ella fue quien te encontró... y también fue ella quien me dijo tu nombre-

En ese instante se escuchó un ruido fuera de la habitación, seguido de dos voces femeninas.

-Y hablando del diablo, parece que esas dos han regresado-

-¿Eh?- Naruto escuchó unos pasos acercándose a la habitación, unos segundos después la puerta volvió a abrirse y entraron dos personas, una adolescente y una mujer, y las dos no tenían nada que envidiar en belleza a Yasaka.

-Chicas, han llegado en buen momento- Yasaka se levantó y se encamino hacia ellas. -Naruto-sama por fin se ha despertado-

Naruto vio que Yasaka empezó a susurrarles cosas, iba a decir algo, pero se calló en cuanto su mirada se cruzó con la de la chica de cabello lino, quien tenía los ojos rojos, como si hubiera estado llorado. Sintió una fuerte conexión con ella, algo que venía de lo más profundo de su alma, sentía como si alguna vez en su corta vida la hubiera conocido -(¿Qué me está pasando?)-

La vio decir algo, y luego comenzó a acercarse a él. Parecía sumida en un trance. Se sentó en el mismo lugar donde Yasaka habia estado, y le dio una sonrisa que vino directamente de su corazón. Naruto casi se perdió en esa sonrisa y luego miró la mano que le estaba ofreciendo.

-Hola, Naruto-kun, yo soy Venelana Bael-

El rubio titubeó un momento, pero luego aceptó su mano. Apenas sus extremidades se tocaron, Naruto sintió algo realmente extraño, algo que no había sentido nunca. Sin saber cómo, percibió las emociones de Venelana, ella era como un libro abierto. No sintió ningún sentimiento negativo, sólo percibió un desmesurado amor hacia él.

Naruto no pudo evitar ruborizarse, cohibido por la fuerte emoción que le dispensaba esa chica, no estaba habituado a eso.

La sonrisa de Venelana se ensanchó al verlo ruborizado -¿Puedo abrazarte, Naruto-kun?- Se inclinó, y antes de que él pudiera reaccionar, lo rodeó con sus brazos y apretó la mejilla contra su cabello rubio. El rubio no esperaba esa repentina acción de ella y se sobresaltó por un momento, pero luego sintió que se inundaba de paz, y cerró los ojos, relajándose con el suave latido de su corazón -Tal vez no me creas, Naruto-kun... pero yo se todo sobre ti, aunque tu no me conozcas a mi-

-Ven, Grayfia, dejémosles hablar solos-

Grayfia asintió y siguió a Yasaka, cerrando la puerta tras ellas.

-Yasaka, no sé si te has dado cuenta, pero desde que la niebla ha desaparecido la barrera ha dejado de existir, este lugar ya no es seguro-

-Sí, ya me di cuenta de ello- La rubia soltó un suspiro -Mientras ustedes dos no estaban, unas brujas sepulcrales intentaron colarse en casa... Creo que ha llegado el momento de dejar este bosque-

...

...


Dos cosas

1) Venelana no puede usar Chakra

2) Naruto no se quedará niño por mucho tiempo