Disclaimer: Digimon no me pertenece

Este fic participa en el Reto Multifandom #68: "Las estaciones del año" del Foro "Hogwarts a través de los años".

Palabra: humedad


Días de verano

5. Estrellas en el lago

—¡Miren esto!¡Es un mapa de la zona! ¿Quién se apunta para ir al lago marcado con una equis? — Taichi está emocionado, pero nadie parece responder a su entusiasmo.

Han alquilado una casa en el campo, es verano y tal vez uno de los últimos en que el grupo coincide en vacaciones.

—Déjanos en paz al menos un día, acabamos de llegar, Tai. —responde Yamato antes de elegir una habitación y desaparecer tras la puerta.

Los demás tampoco están de mejor humor, han viajado durante cuatro horas y lo único que quieren es instalarse y dormir un poco. Pronto, todos desaparecen del salón. O eso cree el chico hasta que un estornudo femenino llama su atención.

—¡Mimi!

La chica se retira los cascos y lo mira con las cejas levantadas.

—¿Me hablabas? ¿A dónde se fueron todos?

—Olvídalos, están cansados. Pero mira lo que encontré en la repisa de la entrada: un mapa.

La chica le sonríe amable pero no añade más. Luego nota en la mesa junto a Tai un paquete de sodas y el rostro se le ilumina.

—¡Taichi!, ¿me pasas una? —pide señalándolas.

El chico obedece y el roce de sus manos es inevitable cuando se la entrega. Dura una milésima de segundo, la sensación entre sus dedos permanece ahí mucho más.

Rápidamente, Mimi termina el contenido de la lata. Es soda de cereza, su sabor favorito. Una idea nace en la cabeza del chico.

—Mimi.

—¿Hmmm?

—¿Quisieras tener un sixpack de sodas sabor cereza solo para ti?

Mimi voltea a mirarlo, ahora tiene toda la atención de la chica.

—¿A cambio de qué?

...

Está atardeciendo. Mimi y Taichi siguen internándose aún más en la vegetación del campo. Una gota oscurece el camino de tierra y luego otra y otra hasta que el camino amenaza con ser de barro. Hace calor y la lluvia les ayuda a refrescarse, pero la idea de hacer el camino de regreso mojados no es muy agradable.

—Tal vez debamos regresar — duda Taichi resguardándose bajo la copa de un árbol

—¡No! Ya hemos recorrido más de la mitad, ¡no podemos regresar estando tan cerca!

Taichi accede. Sabían que el clima del lugar era húmedo, pero no esperaban lluvia esos días.

—Según el mapa, debemos pasar esta colina y ahí debería estar el río.

Mimi coloca su mano sobre el omóplato del chico, lo mira con los labios curvados en una sonrisa suave.

—En marcha, entonces.

Taichi le ofrece una mano a su amiga para terminar de subir la cima. Ya desde arriba, pueden ver el lago en todo su esplendor. El sol se está poniendo, el cielo es lila y naranja. Ambos están absortos ante el paisaje, o al menos, Mimi.

Un 'click' la saca de su ensoñación. Taichi le ha tomado una foto. Ella lo mira interrogante. Él solo le sonríe. La tensión va en aumento.

—Al menos ya dejó de llover —rompe el silencio el chico.

Ambos vuelven a mirar hacia el frente, al lago. Pronto el sol ha desaparecido, dejando una noche estrellada reflejada sobre el agua.

—No quiero regresar. No pensé que el lago sería tan hermoso.

Taichi sonríe para sí. Mimi parece una niña pequeña. Coloca una mano sobre la cabeza de la chica.

—Yo tampoco. Pero si no regresamos se preocuparán los demás —Mimi suelta un quejido—. Además, te esperan seis latas de soda, ¿recuerdas?

—Es verdad. Aunque las cambiaría por hacer este momento eterno.

El chico le acaricia el cabello, luego le aprieta el hombro.

—Tenemos que secarnos también, regresemos.

La chica suspira resignada y emprenden el camino de regreso.