Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina


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Capítulo 1

Edward

Nunca me gustaron los juzgados, siempre olían a desinfectante y humedad.

Los oficiales siempre te miraban como esperando la oportunidad para esposarte y pararte frente al juez, juzgándote por el simple hecho de estar ahí, sin importarles realmente el porqué de tu situación.

Los abogados creyéndose mejores solo por estar usando sus caros trajes, pensando que su palabra era la verdadera, juzgándote aun cuando te dicen que no lo hacen, malditos bastardos.

—Tranquilo.

Miré hacia mi derecha, mi bonita esposa me sonreía, ella mejor que nadie sabía cuánto odiaba estar en este lugar, ver su sonrisa me hizo recordar la razón porque estábamos aquí.

Me juré no volver a pisar un tribunal, ni siquiera por una infracción, pero aquí estaba, intentando mantener la sonrisa en mi esposa y a mi familia unida.

—Yo soy el que debe calmarte, no al revés.

—Todo saldrá bien —se encogió de hombros—, no diré algo que no es cierto.

—No es fácil estar allá arriba.

—Lo sé. —Me abrazó.

No la merecía, lo sabía perfectamente, su padre no dejó de repetírmelo, se lo dijo a ella el día en que le contamos que estábamos casados y nos lo gritó mientras nos marchábamos de esa casa.

Cuando fue a conocer a mi pequeña, volvió a recordarme que no era digno de ellas, pero no me importaba, dejó de importarme hacía años.

—Apenas si han llegado —nos dijo nuestro abogado parándose frente a nosotros—, agradezcan que los McCarty han estado alterados.

—¿Está…?

—Sí, pero se la ha llevado la hermana, este no es el lugar más adecuado para la niña, ¿Claire?

—Con la niñera —respondió Bella—, de hecho, dos niñeras, más vale prevenir.

Garrett asintió sonriendo.

—Es muy probable que te lo pregunten, no olvides llorar.

Asentimos antes de que el oficial nos pidiera entrar a la sala, estábamos por comenzar.

Los primeros veinte minutos fueron una recapitulación del porqué estábamos aquí.

No había necesidad de que me lo repitieran.

Yo era feliz con mi esposa y mi pequeña, viviendo lo mejor posible.

Era un hombre sencillo, me gustaban las cosas sencillas, me gustaba que mi pequeña se acurrucara conmigo mientras veíamos televisión, salir a jugar al jardín y escucharla reír mientras la perseguía.

Amaba besar a mi esposa, dormir con ella entre mis brazos y despertar cada mañana a su lado.

Era gratificante tener un hogar seguro al cual volver al final del día.

Hasta que ocho meses atrás nuestra buena vida se vio alterada.

No podía decir que todo estuviera mal.

Todo este cambio nos trajo a la guapa pelirroja que tenía los mismos pozos chocolates que me miraban cada mañana.

En cuanto la vi supe que esa niña era mía, tan mía como lo era mi pequeña.

—Estaban llevando una adaptación tranquila —dijo la jueza—, ¿qué es lo que cambió?

—La señora McCarty considera que es necesario hacer el cambio cuanto antes, los señores Cullen no permiten que la menor Claire conviva más que lo estrictamente necesario y siempre bajo supervisión, mientras que Rayza ha pasado la noche en casa con ellos.

Eso era verdad, sobre mi jodido cadáver dejaría que mi pequeña durmiera lejos de casa.

—Los señores Cullen temen por la seguridad de Claire.

—Es su madre biológica, solo quiere convivir con su hija.

Su madre biológica, esa mujer desquiciada, ¿cómo se atrevía?

—Los señores Cullen temen que los McCarty secuestren a Claire si le permiten ir con ellos.

—No es un secuestro, es mi hija, solo estaría poniendo las cosas en su lugar.

Sostuve la mano de Bella intentando controlar las ganas de gritarle lo loca que estaba.

—Abogado Vulturi, por favor, controle a su clienta.

Quise sonreír al ver el ceño fruncido del abogado, nuestra mejor opción era que Rosalie no pudiera controlarse y mantener la calma.

—Es por eso por lo que no pueden confiar en que Claire esté bien bajo su cuidado, ¿quién asegura que bajo esa creencia no desaparezcan con Claire pensando que solo están poniendo las cosas en su lugar?

—La señora McCarty solo está alterada, esta no es una situación fácil para ninguno.

—Lo es mucho menos cuando la señora McCarty no hace más que poner incómodas a las niñas.

—Explíquese, abogado —dijo la jueza, recargándose contra el respaldo de su silla.

—Si me permite, pasemos a la prueba número uno.

Mi pequeña sollozaba, hipaba y temblaba escondida en mi cuello.

Había estado tan tranquila jugando con Rayza en el centro de juegos, era el lugar preferido de Claire, no la llevábamos tan seguido, pero cuando lo hacíamos no paraba.

El centro tenía un sistema de seguridad que nos encantaba, al niño le ponían una pulsera que estaba sincronizada con la pulsera del padre, lo que significaba que si el niño se acercaba demasiado a la salida o intentaban sacarlo las alarmas del centro sonaban, al igual que el brazalete del padre.

Las pulseras eran magnéticas, así que solo podían quitarse con la máquina de la entrada, y solo si ambas pulseras estaban cerca.

El primer problema surgió cuando Rosalie insistió en ponerse la pulsera vinculada a Claire, no hubo discusión, ambos dijimos que no y protegimos a Claire.

Yo me puse la pulsera rosa fosforescente que combinaba con la de Claire.

Mami…

Miré hacia la pequeña pelirroja que observaba a su madre, esperándola, pero sin recibir más que una cara de fastidio.

Ven, niña bonita —intervino Bella acuclillándose y tomándola de las manos—, ¿qué te parece si tú y yo nos ponemos la pulsera y después les pateamos el trasero a esos dos en la escalada de muros?, me han contado que eres muy buena en eso.

Claire se rio junto a mí ante las palabras de Bella.

Lo soy.

Entonces vamos, ¿de qué color quieres la pulsera?

¿Morado?

Claro.

Nos divertimos durante los primeros treinta minutos, Rosalie intentó mantener a Claire junto a ella, sin embargo, nuestra pequeña solo le sonreía de manera amable, era gentil, pero escapaba de su lado en cuento tenía la oportunidad.

Después de que ambas niñas superaron su etapa de timidez, les permitimos estar solas jugando entre ellas.

Es mejor que yo lleve a mi hija a otro lugar menos… desastroso, así podemos disfrutar de algo que a ambas nos guste mientras ustedes...

Rayza parece feliz de estar aquí —la interrumpió Bella mirando a ambas niñas que estaban cruzando el puente colgante tomadas de la mano.

Ella siempre es un desastre —bufó Rosalie cruzándose de brazos—, ahora veo de dónde lo ha sacado.

Sus palabras cobraron sentido.

No te voy a dejar a Claire sin nuestra supervisión.

Es solo una idea —intervino Emmett, intentando mantener las cosas más tranquilas—, queremos crear lazos con la niña, ustedes parecían muy a gusto con Rayza.

Claro, intervine en favor de Rayza cuando noté que tu esposa la ignoraba.

Yo no ignoro a mi hija —respondió Rosalie poniéndose de pie y dirigiéndose a los baños.

No es fácil para ella —comentó Emmett— darse cuenta de que las niñas...

Sabemos lo que pasó, pero eso no significa que le vamos a dar a Claire solo porque así lo quiere, y al ver cómo trata a Rayza mucho menos vamos a confiar en ella.

Rose es una madre cariñosa y entregada, cuando la conocí, Ray era su vida entera.

¿Ya no lo es? —preguntó Bella—. Porque aun cuando me dieron la noticia, mi pequeña sigue siendo mi vida entera, mi amor y entrega no han cambiado, ¿puedes decir lo mismo?

Fue un shock para ella.

No, lo que fue…

Bella fue interrumpida por las alarmas del lugar y nuestras pulseras sonando.

Ahí en la entrada estaba Rosalie, discutiendo con la encargada de la entrada junto a otro miembro del staff, con Claire detrás de él, como protegiéndola.

Tengo derecho a llevarme a mi hija, es mía, no pueden retenerla.

Rayza estaba a unos cuantos pasos de ellos, tirando de su cabello y sollozando sin saber realmente qué hacer, y Claire se aferraba al pantalón del muchacho, bastante asustada.

¿Qué crees que estás haciendo? —inquirió Bella.

Ambos nos habíamos acercado lo suficiente, así que las pulseras de las niñas habían dejado de sonar, al igual que las alarmas.

¿Acaso estás loca?

Tomé a Claire en brazos dejando que Bella se acercara a Rosalie, quien estaba visiblemente molesta al ver que sus intenciones se habían frustrado.

Te dije que llevaría a mi hija a un mejor lugar, un lugar adecuado para nosotras, no esta cosa mugrosa y no apta para nuestro nivel.

¿De qué está hablando la mamá de Rayza, papi?

Esas palabras lograron llamar la atención de Rosalie, quien seguía despotricando contra Bella.

Ella no es mi hija —renegó Rosalie.

¡Cállate! —ordenó Bella.

Rose… —intervino Emmett.

Claire es mía y estoy harta de que no me la entreguen.

El llanto de mi niña fue incontrolable.

Nos largamos de ese lugar, dejando a Rosalie despotricando, a Emmett intentando calmarla y a Rayza, a la pequeña pelirroja que solo habíamos visto tres veces, llorando sin saber a dónde ir; Bella intentó tomarla, pero la niña se alejó, y aunque biológicamente ella era nuestra hija, no podíamos ponerla por encima de la niña que amábamos.

Miré la pantalla en donde se mostraban las declaraciones de varios de los chicos del staff del centro, así como de algunos padres curiosos que habían dicho que Rosalie hizo berrinche por lo menos por quince minutos más. Hasta que le advirtieron que llamarían a la policía fue que se marchó, dejando a la niña sollozando.

—No era la manera ni el momento, Claire asiste a terapia, lo ha hecho desde que esta situación se dio a conocer, y que la señora McCarty lo dijera de esa manera tan solo hizo que la menor se volviera retraída y se negara a hablar más.

—Mi clienta estaba en una situación de demasiada presión, no estaba siendo escuchada en sus solicitudes.

—La ida al centro de juegos fue acordada por los señores Cullen y el señor McCarty, el padrastro de Rayza.

—Ese lugar no es digno para mí y mucho menos para mi hija.


¡Hola!

Nuevo capítulo que espero disfrutaran

Yanina, muchas gracias por ayudarme con la revisión del capitulo, eres la mejor.

Déjenme saber lo que piensan, sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Nos vemos en el siguiente capitulo.