Elección de Vida, el heredero de la espada asesina

Capítulo 4: Un triste recuerdo del final de la Era Tokugawa, Enishi aparece

-Estoy muerto Kenshin. -Y me lo dices a mí, me tocó el trabajo más pesado. -Sólo porque te tocó atender a los clientes extranjeros. -Eso fue toda una prueba para mí, ser un samurai no implica que pueda hacerlo todo. -Haces que olvide todo lo malo que nos tocó pasar el día de hoy. -Pues tú también haces que yo me sienta de buen humor. -Por algo somos almas gemelas. -Eso creo Satoshi.

Kenshin y Satoshi se encontraban terminando de hacer el aseo en la cocina, ya que el día había sido largo y agotador en el Akabeko, pero después de eso podrían descansar y unirse a sus amigos, quienes si habían disfrutado a plenitud de ese día, o más bien, esa tarde. La noche cubría a la bella ciudad de Tokio, ahora la luz natural era reemplazada por los colores de los fuegos artificiales del festival. Las calles estaban llenas de alegría y bullicio; era difícil poder caminar tranquilamente por ellas. Las chicas, Kaoru, Megumi, Tae y Tsubame fueron en busca de algunos presentes para sus seres queridos; especialmente para Kenshin y Satoshi. Por otro lado, Sanosuke y Yahiko se quedaron discutiendo en el Akabeko por miles de razones que sólo ellos son capaces de entender. En fin, ese día se estaba desarrollando de maravilla, no se denotaba problema alguno, no por el momento.

-Dime algo Kenshin. -¿De que se trata?- Kenshin terminó de hacer sus labores. -Cuál fue la razón principal por la cual decidiste iniciar esta nueva vida. -Eso tú lo sabes muy bien. -Quizás tengas razón, pero tienes que tener un motivo oculto, recuerda que no siempre la historia se ha podido escribir. -A veces Satoshi, a veces es necesario no hacerlo, ya que sólo trae recuerdos dolorosos. -Pues por mi parte no tengo nada de lo que deba arrepentirme... (Satoshi se da cuenta de que Kenshin permanece callado). -Lo siento Kenshin, no fue mi intención.
Kenshin seguía callado. -Si no deseas decirme nada, lo comprendo, se que lo sucedido en el pasado fue difícil y que has tratado de enmendarlo a través de los años; pero seguramente hay algo en tu corazón que no deja de atormentarte; cuanto tengas ganas de confiarme tu secreto, estaré aquí para escucharte amigo. (Ash deja la cocina y se dirige a la parte posterior del restaurante a ordenar algunas cosas). Kenshin lo observaba desde la ventana.

-Creo que no es el momento apropiado para contarte, pero de seguro llegará ese día, lo prometo. -¡Kenshin! -Que sucede Kaoru- -Necesito que vengas por unos instantes, también Satoshi. -De acuerdo, estaré ahí en un momento.- Kenshin va en busca de Satoshi.

-Qué es lo que Kenshin no desea contarme, será acaso algo que sucedió en la Era Tokugawa y que ni siquiera estuvo en los libros de historia, que extraño, bueno, buscaré la manera de comprender lo que le pasa. -Oye Satoshi. -Kenshin, ¿que deseas? -Kaoru quiere vernos, creo que es algo importante. -Aún debo terminar de guardar estas cosas, pero si me ayudas podremos hacerlo más rápido. -Por qué no-

Después de unos minutos todo estaba en su lugar, aunque fue un gran esfuerzo, Kenshin y Satoshi ya estaban libres y listos para atender al llamado de Kaoru. Al entrar de nuevo al Akabeko, encontraron a Yahiko en la puerta, quien los esperaba para acompañarlos al segundo nivel, lugar en donde se encontraban las chicas.

-Kaoru me pidió que viniera por ustedes ya que se han tardado demasiado. -Lo sentimos, es que terminamos nuestro trabajo. -Lo se, el día de hoy han sido muy gentiles, los dos. -Gracias Yahiko- Satoshi le da una leve palmada en la espalda. -No te pases, por cierto, recuerda que te debo una. -Olvídalo, te aseguro que lo hice con todo gusto. -En fin, de igual forma buscaré el modo de recompensarte- Yahiko acelera su paso. -Apresúrense. -Ya vamos, estamos algo cansados, compréndenos. -Lo siento Satoshi, pero si nos demoramos Kaoru me reprenderá. -Pues entonces no dejaremos que suceda eso, vamos Kenshin. -Voy tras ustedes.
Satoshi apresura su paso, dejando atrás a Yahiko y Kenshin. -Si que está lleno de energías verdad Kenshin -En efecto Yahiko, esa es la principal razón por la cual pienso que tendrá un futuro maravilloso. -¿En verdad lo crees? -Te lo aseguro, antes de conocerlo él ya había madurado mucho por lo que le ha tocado vivir; pero en este tiempo también ha crecido con todas las enseñanzas que ha tomado de mí; y eso me da mucha alegría. -Es un digno heredero del estilo Hytenmitsurugiryu

Kenshin sonríe ante el comentario de Yahiko, ya que sólo él sabía toda la verdad tras Satoshi; algo que por alguna razón lo mantenía perturbado, no lo quiso dar más importancia a esto y siguió caminando con Yahiko.

-Ey chicos, ya estoy aquí arriba, sólo faltan ustedes. -No seas impaciente. -Tu mismo nos apresuraste, ahora no te quejes. -Lo sé, pero ahora yo soy el que desea retrasarse. -Si tú lo deseas. -Es igual a ti Kenshin. -¿En serio? -Si, igual de rebelde. -Muy gracioso Yahiko (en ese momento Kenshin se dio cuenta que su cicatriz comenzó a sangrar de nuevo) -Qué sucede, que pasa Kenshin. -No es nada Yahiko, sigue adelante. -Peso si sólo faltan subir unos cuantos escalones, no me digas que te quedarás aquí a ver el paisaje -Precisamente eso es lo que haré. -A veces no logro entenderte Kenshin, pero bueno, esa es tu decisión, les diré que algo te detuvo. -Gracias Yahiko.
Yahiko termino de subir los escalones sin percatarse en la cicatriz de Kenshin. Al estar fuera de la vista de cualquiera, Kenshin colocó un pañuelo sobre la cicatriz para secar la sangre que brotaba por la herida.

-Sigo sin entender el porque de esto, han pasado más de 10 años desde la última vez, pero no tiene ningún sentido, no lo comprendo; quizás deba consultar a mi maestro; aunque sería un viaje largo hasta Kioto, talvez encuentre la respuesta que deseo aquí en Tokio.
En el cielo se admiraba la luna llena en su máximo esplendor.

-Que hermosa luna, me trae muchos recuerdos, algunos muy tristes. Oh no, ya me he tardado demasiado, Kaoru debe estar más que furiosa, mejor me apresuro.

En otra parte de la ciudad...

-Buenas noches señorita. -Buenas noches señor, en que puedo servirle. -Disculpe que interrumpa su descanso, pero necesito saber algo. -Dígame. -Quisiera que me proporcionara información sobre el Dojo de Kaoru Kamiya -Creo que no puedo hacerlo, no conozco mucho sobre los lugares; pero espere un segundo, se de alguien que puede responder su pregunta. -Muchas gracias.

En medio del festival que se celebraba en el centro de Tokio, el extraño personaje que acababa de llegar a la ciudad preguntaba sobre la dirección o información del Dojo Kamiya. Al principio pareció decepcionarse al escuchar que no obtendría nada de ella; pero cambió al oír las palabras, recuperó el ánimo.

-Doctor Gensai, este es el hombre que me pidió ayuda. -Que tal, mi nombre es Enishi Yukishiro, me dijeron que usted podría decirme en donde se encuentra el Dojo Kamiya -Claro que lo se, pertenece a mi nieta. -En serio, que coincidencia. -Ya lo creo, para que necesita saberlo. -He escuchado que el estilo Kamiya Kashin ha mejorado mucho, y deseo comprobarlo. -Pues ahora es muy tarde, creo que ella no está ahí, pero si lo desea, con mucho gusto puedo darle hospedaje en mi casa para que mañana a primera hora pueda ir al Dojo, acepta.
Todo esto era más que perfecto para Enishi.

-Muchas gracias por su generosidad, con mucho gusto acepto su propuesta. -Entonces si es tan amable de seguirme le mostraré donde vivo y luego puede decidir si quiere quedarse de una vez o si desea disfrutar del festival. -Creo que mejor me retiro a descansar, no me he sentido muy bien últimamente. -Como gustes. -Estupendo- (dijo Enishi para sí mismo) -Dijo algo, me apreció escuchar una frase. -No, no es nada, sólo admiraba parte de las costumbres que están presentes en el festival, eso es todo. -Así que le gustan o me equivoco. -Para ser franco no es eso, ya que me gustan otras cosas, pero en cierta forma todo tiene su belleza -Ya veo. -Bueno, sígame por favor. -De acuerdo

El doctor Gensai y Enishi se perdieron entre la multitud, en ningún momento nadie notó las verdaderas intenciones de Enishi y tampoco de su espada, aunque era más posible que la gente no prefería tomar en cuenta ese detalle ya que estaban en festival, el tiempo era para divertirse y no para preocuparse de ese tipo de cosas.

Estoy cerca de ti Kenshin, pronto sabrás de mi, juro que me las pagarás de una vez por todas, te quitaré lo más preciado al igual que tu lo haz hecho con mi vida. Tomoe...

-Que es esta sensación, es muy extraña, como si alguien estuviera buscándome, pero no es posible...- -Kaoru, Kaoru, ¡Kaoru!
Kaoru reaccionó ante los gritos de Yahiko. -Perdona Yahiko, estaba pensando en algo, por cierto, ¿dónde está Kenshin? Creí que habías ido por él. -Ya lo hice, pero se detuvo en las escaleras, dijo que deseaba admirar la luna. -¿La luna? -Se que parece extraño, pero eso fue lo que dijo y ahí se quedó. -Iré a ver que pasa, quizás le suceda algo malo. -No creo que sea una buena idea- interrumpió Satoshi. -Y por qué lo dices, acaso tú sabes lo que Kenshin tiene -No- respondió- pero puedo imaginármelo- -Podrías decirme que es. -Lo siento Kaoru, es algo muy difícil para Kenshin, es mejor que aún no lo sepas- Satoshi dijo todo esto aún sin saber de lo que hablaba, sólo repitió lo que Kenshin le había dicho a él momentos atrás. -No me importa si no me lo quieres decir, iré a hablarle, espérenme aquí. -Como gustes. -Buena suerte Kaoru. -Kaoru- Yahiko es detenido por Satoshi. -Déjala ir, ellos deben hablar a solas. -Pero... -Hazme caso. -Esta bien, pero sólo por esta vez.

-Espero que Kenshin sea franco conmigo, no soportaría la idea de que sufra sin saber si puedo ayudarle. -¡Kenshin!

-¿Cuál es tu nombre? -Mi nombre es Tomoe, Tomoe Yukishiro. -Por favor, nunca jamás vuelas a interrumpirme. -Lo siento, no sabía que estabas durmiendo. -Ya no importa.

-Ya ha pasado tanto tiempo desde aquellos días, me pregunto si es esto lo que me está preocupando, este recuerdo reprimido en mi corazón, el cual no me deja descansar y que forma parte de mi, de mi carácter y de mi forma de ser, quizás Satoshi tenga razón, creo que lo comentaré con Kaoru. -Kenshin. -Kaoru

Kaoru estaba parada detrás de él, sin siquiera notarlo, algo que era raro en Kenshin: Este permaneció en silencio ya que admiraba el rostro de Kaoru, en el cual se notaba una gran preocupación y tristeza, algo que sin duda Kenshin no soportaba ver. Una reacción involuntaria hizo que se acercara a Kaoru, abrazándola fuertemente, algo que lo hizo sentir muy bien.

-Lo siento mucho Kaoru, se que me he comportado extraño. -Yo no lo creo así... -Déjame continuar. No se cómo explicarlo, pero hay algo dentro de mi que me dice que algo sucederá muy pronto, algo que definitivamente no es favorable para nadie, pero especialmente para mi. No puedo dejar que se involucren por nada del mundo. -Eso nunca nos ha detenido, siempre hemos conseguido salir adelante. -Pero esta vez es diferente, confía en lo que te digo por favor. -Si tú lo dices, pero dime que es lo que te preocupa, que es lo que te aqueja. -No creo que sea el tiempo adecuado, pero descuida, tarde o temprano sabrás la verdad de mis labios. -¿La verdad?- esto tenía a Kaoru muy confundida. -Si Kaoru, la verdad sobre mí, sobre mi pasado, no todo lo que tú conoces lo conforma, existe algo más, algo que aún me atormenta.

Kaoru volvió a sentirse muy triste, ya que pensó que lo que sabía de Kenshin era mentira, dudaba de conocer al verdadero vagabundo, pero no podía apartar el sentimiento que existe en su corazón hacía él. Kaoru pasa su mano alrededor del rostro de Kenshin, para luego darle un dulce beso en los labios; cosas que deseaba hacer desde hacía mucho tiempo, pero que no tenía valor para realizar, pero esta situación lo ameritaba. Kenshin no hizo nada por impedirlo, disfrutando de aquel momento.

-Gracias. -No lo agradezcas, tú me haz hecho la persona más feliz del mundo, es lo menos que puedo hacer por ti. -Espero poder devolverte este beso Kaoru. -Te estaré esperando Kenshin- Kaoru toma a Kenshin de la mano y juntos regresan a la habitación para reunirse con Yahiko, Satoshi y los demás.

"Creo que el amor es la base de nuestra existencia, valiosa lección que cada ser aprende de una forma u otra, me alegro mucho por ellos"

-Contéstame algo. -¿Qué? -Que es lo tanto querías enseñarme, Yahiko sólo me dijo que ustedes deseaban que Satoshi y yo dejáramos el trabajo. -Es que quería darte esto.- Kaoru escondía en sus manos un relicario tallado en madera, con un pequeño grabado en la parte de atrás. -Es para mí. -Claro, es un pequeño regalo, creo que durante toda tu vida has estado sin la protección de alguien, al menos eso pienso. -Muchas gracias Kaoru. -Lee la inscripción. -Veamos.

"El tiempo jamás se detendrá, al igual que yo no podré detenerte en lo que tengas que hacer, pero si puedo darte mi apoyo, mi amor, mi corazón, todo esto es representado por este relicario, el recuerdo de que siempre me llevarás contigo y que nunca nos separaremos. kaoru"

-Es precioso. -Sabía que era el regalo perfecto, ahora podrás llevar algo de mí cerca de tu corazón. -Tenlo por seguro Kaoru, así será- Kenshin agradece este lindo gesto a Kaoru con un beso, el cual es correspondido por ella. Luego guarda el relicario en el lugar más cercano a su alma, a su corazón. -Gracias Kaoru. -Es lo menos que puedo hacer por ti. -Ahora que te parece si nos reunimos con los demás, no crees que se extrañen por nuestra ausencia. -No te preocupes, ellos lo entienden, además creo que Satoshi hizo que entendieran eso muy bien. -Ya veo, cada día que pasa pienso que los conozco bien, pero siempre surge algo nuevo, una nueva faceta de él que me sorprende. -¿Aún piensas que es especial? -Claro que si, no lo se muy bien, pero haré lo posible para que sea lo que él desea ser y lo que quiere hacer con su vida. -Espero que sea lo mismo que tu has hecho con la tuyo Kenshin. -Te lo aseguro, así será. -Detente Kenshin. -Que sucede. -Cuando estemos con ellos no creo que pueda hacer esto de nuevo-

Kaoru vuele ve a besar a Kenshin, sólo que esta vez ella era la que inició el beso, con una pasión y ternura indescriptibles, tanto así que Kenshin no tuvo oposición alguna ante aquel maravilloso momento (hubiera sido triste) continuaron con el beso, demostrando los sentimientos que habían en sus corazones pero que no se atrevían a expresarlos abiertamente; aunque con estar juntos era más que suficiente para poder ser felices.

-No rompas este momento por lo que más quieras, déjame disfrutar de tu amor. -No lo haré.- Vuelven a besarse.

La luna era el mudo testigo nuevamente de una escena romántica, la cual unía a dos personas que han atravesado por muchas cosas en sus vidas, y aunque cada uno tuvo caminos separados, el destino juntó sus caminos, los cuales jamás se volverán a separar; a menos que alguien más lo decida. Por un momento todo fue perfecto, el pasado quedó atrás, y el futuro era brillante y alentador, un futuro que alcanzarían como premio a lo que han hecho. El amor dará frutos, frutos que también florecerán. El tiempo se terminaba, tenían que reunirse con sus amigos, así que después de mirarse a los ojos por última vez; se tomaron de las manos he hicieron una promesa- "Cuando termine de enseñarle todos mis conocimientos a Satoshi, prometo que pasaré el resto de mi vida junto a ti." A lo que Kaoru respondió- "Estaré esperando feliz a que llegue ese día" Ya con esto en mente, ambos regresaron al lugar en donde los esperaban.

-Por fin se hacen aparecer- dijo Yahiko sarcásticamente. -Ya basta, es sólo una broma.- Satoshi parecía molesto. -No se irriten, este es un momento para disfrutar con los amigos. -Es cierto. -Lo olvidé por completo. -No es para tanto, olvídense de eso, es tiempo de estar unidos- Megumi tomó la decisión de decir estas palabras para calmar el ánimo de los presentes. -Oye Kaoru, ¿ya le entregaste Kenshin su regalo?- Megumi seguía con su plan. -Regalo, ¿que regalo?- preguntó Yahiko confundido

-Por supuesto, y déjame decirte que le gustó mucho. -Es muy bonito, se lo agradezco mucho en verdad. -Bueno, pero tu no eres la única que tiene un presente que desea entregar este día o me equivoco. -A que te refieres Megumi, ¿que insinúas?- Ahora Satoshi era el confundido. -Lo que Megumi quiere decir es que tenemos algo para ti, no es así Tae. -Definitivamente Kaoru, has sido tan amable al ayudarme con el negocio en este día al igual que Kenshin, pero como Kaoru ya le ha dado su regalo, yo quiero darte un pequeño recuerdo de parte de Tsubame y mía.
Tae le entrega una pequeña caja a Satoshi.

-Muchas gracias, no se que decir. -Mira tu regalo y luego sabrás.

Satoshi abrió la pequeña caja, impaciente por descubrir su contenido. Al hacerlo, dejó al descubierto un reloj de plata, también con una inscripción en la parte de atrás, en la cual le agradecía por lo que ha hecho, y deseando que al igual que este reloj, siga adelante sin detenerse.

-Es estupendo, siempre quise tener un reloj como este. -Gracias a Kaoru supe que ese era tu mayor deseo, así que pensé que lo correcto era cumplirlo. -Gracias, lo cuidaré mucho. -Me da gusto que disfrutes de tu obsequio.

Sanosuke, quien permaneció silencioso durante todo este tiempo, se incorporó de su lugar, y con un tono molesto se dirigió a Tae.

-Bueno, creo que ya no tengo nada que hacer en este lugar, así que con su permiso me retiro. -Espera Sanosuke, acaso piensas que me he olvidado de ti
Sanosuke volvió la mirada al oír estas palabras; palabras dichas por Megumi, quien sin ocultar nada, y con una gentil sonrisa, le extendió las manos a Sanosuke para que este se acercara.

-Estas fiestas son especiales, nadie puede ser olvidado, mucho menos un buen amigo como tú, piensa que esta es una forma de agradecerte lo que has hecho por todas las personas que conocemos y sobre todo por haber creído en mi después de lo que sucedió cuando nos conocimos. -Me siento muy mal, siento haber dicho esas cosas. -Ya olvídalo, espero que te guste.
Sanosuke no esperaba nada en especial, ya que en lo personal él jamás había demostrado tener interés en alguna cosa que no fuera comer o apostar, así que no tenía una idea muy clara de lo que sería. Pero todo esto quedó sin importancia al ver el presente. -¿Un medallón? -Acaso no te gusta Sanosuke. -No para nada, al contrario, me encanta, es sólo que... -Te trae malos recuerdos no es así. -En parte sí, pero por otro lado me hace traer los buenos recuerdos, los que más aprecio y que siempre estarán presentes en mi memoria. -Una sabía verdad. -Te lo agradezco Megumi, algún día te recompensaré de la misma forma, te lo prometo. -"con sólo saber que siento esto por ti es suficiente, aunque tu no sientas lo mismo" (pensamientos de Megumi) -¿Megumi? -Dime. -Eres una gran persona- Era la primera vez en mucho tiempo que Sanosuke sonreía, quizás si era posible lo que Megumi sentía hacía él, quien sabe.

Este se había convertido en un día especial sin lugar a dudas para casi todos los presentes, ya que eran muy felices con la persona que de alguna forma amaba, aunque el otro no lo supiera directamente. Kenshin y Kaoru, Sanosuke y Megumi, y tampoco podemos olvidar a Yahiko y Tsubame, quienes también compartieron un momento inolvidable, el cual es más valioso que los demás, ya que ellos aún están en la etapa más vital de la vida, en la cual los sentimientos se desarrollan al igual que la experiencia y la madurez. Todo esto hacía que Satoshi recordara los momentos que ha vivido junto a Kari, y que desea estar de nuevo con ella, aunque debe ser paciente y descubrir la forma de regresar, por el momento debe hacer lo posible por ser una persona útil en esta Era, ayudar a quien lo necesitara, no podía dejar que nadie lastime a una persona sin motivo alguno, y sobre todo cumplir con la promesa que hizo consigo mismo y con Kenshin, usar el estilo Hytenmitsurugiryu en pos de la justicia; sin tener que acabarla vida de un ser humano, sin importar la pureza o maldad que exista en su corazón. Tendría que ponerse a prueba para saber si era apto para cumplir y llevar esa gran responsabilidad. El anochecer había caído en Tokio, ya eran más de la media noche, la fiesta que tuvo a la ciudad despierta terminó con mucha alegría, sobriedad y serenidad. El festival aún trascurriría durante los próximos días, así que la fiesta no ha terminado, el destino dirá si Kenshin y sus amigos podrán disfrutarlo o tendrán que enfrentar algún nuevo reto en su ya largo camino de penalidades. Nadie, absolutamente nadie tenía este pensamiento el la mente, ya que estaban muy relajados; aprovechando la oportunidad para declarar lo que sentían por esa persona. Al llegar al Dojo, Sanosuke se despidió de ello y se ofreció para acompañar a Megumi a casa del Doctor Gensai, ya que era muy tarde para que ella anduviera sola por las oscuras calles de Tokio. Sin nada que objetar, Megumi y Sanosuke partieron juntos; Kenshin, Kaoru, Yahiko y Sanosuke permanecieron en la puerta hasta que vieron como las siluetas se desvanecían en la oscuridad. Yahiko y Kaoru buscaron sus respectivas habitaciones para poder dormir, sus cuerpos ya no daban para más, al contrario de ellos, Kenshin y Satoshi se quedaron en el corredor para admirar lo que ha ambos les llenaba el alma, la Luna.

-Una moneda por tus pensamientos... -Disculpa. -Es una forma de decir que puedo saber en que estás pensando. -Si lo sabes, entonces cuéntame. -Puedo adivinar que piensas en Kaoru y en el futuro que te espera. -En parte estas en lo cierto, pero también me siento algo preocupado. -Y que es lo que podría suceder, ha pasado mucho tiempo desde que dejaste de pelear y no ha sucedido nada. -Eso no lo se, pero siento que algo va a suceder, no se si parea bien o para mal, pero será algo muy grave. -Un presentimiento muy desalentador. -Me siento inseguro- Satoshi pone su mano sobre el hombro de Kenshin. -Esa no es la actitud del Kenshin que yo he conocido, tú nunca te has dejado vencer antes de pelear, no lo has hecho y yo te ayudaré a que no lo hagas. Estaré y pelearé a tu lado contra cualquier dificultad que haya que enfrentar. -Eso me hace sentir mejor, se que puedo confiar en ti. -Siempre estaré aquí amigo, te lo prometo. -Será mejor que nos vayamos a dormir. -De acuerdo, buenas noches. -Buenas noches, hasta mañana. -Hasta mañana.

"El poder esta en la amistad, un ejemplo que se observa claramente al ver a Kenshin y Satoshi, al transcurrir el tiempo se darán cuenta que sus vidas dependerán de ella"

El sol hizo su aparición la mañana del día siguiente, los primeros rayos de sol despertaron a Satoshi; el cual dormía plácidamente. Con su sueño despejado, pensó que era mejor levantarse y buscar algo que hacer; pensándolo bien, en este tiempo no había sido de gran ayuda en la casa, sólo se concentraba en su entrenamiento; tenía que hacer algo para compensarlo, como todos dormían, Satoshi salió a lavar la ropa que quedó del día anterior. Pasó más de una hora antes de que Kenshin despertara; tiempo suficiente para que Satoshi lavara toda la ropa y la tendiera en los lazos.

-Buenos días Satoshi. -Que tal Kesnhin, ¿cómo dormiste? -Muy bien, gracias amigo. Dime algo, tú lavaste toda esta ropa. -Si, es una forma de ayudar en la casa, ya que creo que no lo he hecho desde que llegué aquí. -No tenías que hacerlo. -Lo hago con mucho gusto.

-¡Listo! Esta es la última. -Ahora que terminaste, que te parece si me ayudas con el desayuno. -Seguro.
Satoshi regresó a la casa, pero antes de ir a la cocina, algo en su interior le decía que en esa mañana debía estar preparado para lo que fuera, así que regresó a su habitación en busca de ella, la tomó, le dio su acostumbrado beso, algo que imitaba de su buen amigo, y luego ya fue a la cocina a unirse a Kenshin.

-Por donde comenzamos. -Hazme el favor de pasarme el arroz. -De inmediato.
Antes de que pueda terminar de hacer esto, se escucha que la puerta trasera es abierta. -Me pregunto quien será -No lo se, puede ser Sanosuke -Salgamos a ver. -Si.

Al salir comprueban que se trataba de Sanosuke, pero en esta ocasión no venía solo, alguien más lo acompañaba. Un hombre alto, de pelo grisáceo, ojos oscuros y unas extrañas gafas. Sin duda todo un personaje.

-Buenos días Sanosuke, que sorpresa recibirte tan temprano por aquí. -Es que bueno, lo que sucede es que este hombre tiene deseos de conocerte, estaba en la casa del doctor Gensai el día de ayer cuando fui a dejar a Megumi. Me preguntó que si te conocía, a lo que yo respondí que si, así que me pidió que te trajera hoy. -Ya veo- La vista de Kenshin se desvió rápidamente al ver que el sujeto colocaba su mano para alcanzar la espada.

-Sanosuke, ten cuidado. -Que demo... Sanosuke fue despedido por un golpe que recibió por parte de este individuo, terminando en los pies de Kesnhin. -¿Quién eres tú? -Alguien que sabe muy bien tu pasado Batusai. -Dime quién eres. -Te recuerda algo el nombre Tomoe Yukishiro. -Tomoe...

Las hojas caían de los árboles en aquella mañana de primavera, Kenshin permaneció inmóvil al escuchar aquel nombre, que para él no era desconocido, más sin embargo no tenía muy buenos recuerdos sobre ella.

-Kenshin, que sucede, quien es Tomoe, háblame Kenshin. -¿Quién eres tu chiquillo? -Mi nombre es Satoshi, Satoshi Morishima, pupilo y aprendiz del estilo Hytenmitsurugiryu. -Ah. Con que ahora entrenas a alguien para que siga tus pasos. -¿A que se refiere Kenshin?, ¿quién es él?, ¿quien es Tomoe?

Todo este ruido despertó tanto a Kaoru como ha Yahiko, quienes salieron a ver que estaba pasando afuera.

-Kenshin, que sucede aquí, ¿podrías explicarme?- Kaoru vio al sujeto que estaba justo en la entrada. Luego notó que Sanosuke estaba tendido en el suelo, Yahiko y ella corrieron a su lado para ver como estaba.

-Sanosuke, Sanosuke, respóndeme amigo, dime algo.
Sanosuke no respondía. -Eres un maldito, ¿quien demonios eres?

-Mi nombre es Enishi Yukishiro, hermano de Tomoe. -¿Tomoe? -Veo que Kenshin no les ha contado nada acerca de ella. No me extraña, después de la infamia que hizo. Kenshin seguía callado. -Al parecer su silencio hace que quede en evidencia que yo tengo la razón. -Oye, si no nos dices cual es tu relación con Kenshin y que es lo que quieres con él, tendrás que irte. -Esta bien, se los diré yo- Enishi guardó su espada por unos instantes. -Mi deseo es acabar con la vida de Batusai por haber permitido que mi hermana muriera. -Mientes, Kenshin jamás hubiera permitido la muerte de una persona, menos de una mujer. -Quizás, pero que pensarías si eso sucedió al final de la Era Tokugawa. No sé como es él en este tiempo, pero antes era despiadado y sin corazón. -No es cierto, no puedo aceptarlo- Kaoru no admitía lo que Enishi estaba diciendo.

-Ya que no me crees del todo te lo contaré- Enishi cambio su expresión a una expresión de odio y venganza.

-En el último año de la Era Tokugawa, Kenshin era conocido como Batusai el Destajador, famoso asesino, conocido en todo Kioto. Una de sus tantas víctimas fue el prometido de mi hermana, el cual era un encargado de una misión importante, pero antes de cumplirla fue asesinado por Batusai. Por azares del destino Tomoe y Kenshin se conocieron de la forma más extraña; Tomoe fue tomándole cariño, ya que para ella, aunque fuera una persona tan despiadada, encontró el verdadero interior de Batusai, así que fue apegándose a él. Tomoe tenía un objetivo, encontrar al asesino de su prometido, aunque no sabía que el asesino fue Batusai, así que siguió junto a él. Juntos viajaron a las montañas, donde vivieron mucho tiempo; aunque lo que más me dolió fue que ese miserable se casara con ella. Poco después se enteró de toda la verdad; pero para ese tiempo su corazón pertenecía a Batusai y a nadie más, Batusai estaba destinado a morir en aquella batalla librada en el monte Fuji; pero algo cambió mi vida para siempre, Tomoe perdió su vida por defender a Batusai de sus enemigos, ese mal nacido la dejó morir, no hizo nada para evitarlo. Por eso he venido a quitarle la vida o ha hacer su vida tan infeliz como la mía.

Kaoru quedó devastada al escuchar esto, era imposible que Kenshin hubiera sido capaz de hacer eso, es más, como era posible que haya estado casado con Tomoe, la hermana de ese sujeto tan irritable. Todo esto hizo que sus ánimos y sus fuerzas decayeran, haciendo que esta se sentara y perdiera su mirada en aquel instante. Por fin, Kenshin habló.

-Déjame hablar Enishi. -Acepta tu culpa realista de la Era Tokugawa. -La única verdad que aceptaré es que hubiera entregado mi vida por la de Tomoe, eso te lo aseguro. -Mientes, la dejaste morir. -Eso no es verdad. -Entonces que fue lo que sucedió Batusai. -No puedo contártelo. -Admítelo, la dejaste morir, fue tu culpa, por eso he venido a vengarme. -Escúchame, yo, yo fui quién acabó con la vida de Tomoe.

Esto dejó sorprendidos a todos los presentes, era algo que nadie esperaba, ni el propio Enishi, quien no reaccionó ante el comentario de Kenshin.

-Es cierto, ella se interpuso entre Tatsumi y yo. Ella no deseaba que yo peleara con él, pero el destino quiso que esto sucediera. -Maldito, maldito, eres un maldito, no puedo perdonarte que hables de esta forma, jamás pensé que tu eras el asesino, esto hace que me enfurezca más. Te lo juro Batusai, morirás. -Se que estás enfadado y acepto la culpa, es mi responsabilidad y mi castigo. -Cállate, nada de lo que digas o hagas le devolverá la vida a Tomoe, eres despreciable, y por eso debes morir.

Enishi no podía controlarse, estaba lleno de odio y rencor hacía Kenshin, ya que él había asesinado a su querida hermana, aunque sin intención, pero eso no le importaba, sólo deseaba obtener su venganza y hacer de la vida de Kenshin un verdadero infierno. Así que sin pensarlo más volvió a liberar a su espada de su opresión y se preparó para atacar a Kenshin. Satoshi sostenía en brazos a Kaoru, no podía dejarla sola, pero tampoco podía abandonar a Kenshin a su suerte, tenía que hacer algo.

-Yahiko, cuida de Kaoru por mí. -¿Que piensas hacer? -Tomar el destino en mis manos. -Espera, aún no puedes estar en una pelea como esta, Kenshin es el único que puede detenerlo. -Eso nunca lo sabré si no lo intento.
Sanosuke, quien estaba tendido en el suelo cerca de ellos abrió sus ojos y se dirigió a ellos. -Suerte Satoshi. -Sanosuke. -Dale tu confianza, Satoshi ha demostrado que puede hacerlo. -De acuerdo, contamos contigo, yo cuidaré de Kaoru. -Gracias- Satoshi deja a Kaoru en brazos de Yahiko y se reincorpora.

-Juro que no me dejaré vencer.

Satoshi toma su espada y se enfila directo a la batalla, sabía que no hay marcha atrás, era ahora o nunca, el mañana ya no existiría si no hacía algo en ese instante. Aunque él no lo sabía del todo, el futuro de Kaoru y Kenshin dependía de la decisión que tomara.

-¡Enishi!

Continuará...

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