Elección de Vida, el heredero de la espada asesina.

Por Syaoran Li

Nota del Autor: Por fin me actualicé con este fic. Por lo tanto, desde ahora hasta que termine, los mantendré al pendiente de esta narrativa que nació de mi interior. Gracias a quienes me han dado su apoyo incondicional, esperando con paciencia día tras día, mes tras mes. Han sido casi dos años de silencio, por lo que merecen mis más sinceras disculpas. Trataré de compensarlos. Este fic va dedicado a mi buena amiga Alma, quien me apoyó para continuar con esta historia.

Que comience... Capítulo 1: La Leyenda del Destajador. "El 13avo aprendiz del estilo Hytenmitsurugiryu, Kenshin Himura más conocido como Batusai el Destajador. Fue el espadachín más poderoso de la Era Tokugawa. Después de la Era Meiji, Kenshin decidió usar su espada para proteger a la gente, ya que quería enmendar los errores que había cometido en el pasado" -Vaya, jamás imaginé encontrar un mito como este. -No es un mito Ash, es algo que sucedió hace más de 125 años. -Perdóname Kari, no fue mi intención disgustarte. -Lo se, no te preocupes, por ningún motivo me enojaría contigo. -Insisto en que es algo muy increíble, en verdad era una persona tan especial -Claro que si, gracias a él la historia de este país es diferente. -Es cierto, por todo lo que he visto en este museo -Aquí están todos los objetos que se lograron recuperar en aquellos tiempos, incluyendo aquello. -No puede ser.
En la parte central de la exposición del museo de Tokio se encontraba el tesoro más preciado más grande que pudiera existir, la reliquia más valiosa del pasado. La espada del legendario destajador, la sakabatou- shinuchi que fue utilizado por Kenshin durante la era Meiji. Se conservaba muy bien a pesar de que había pasado más de 125 años sin uso. Ash estaba impresionado, pensó que no tendría la oportunidad de verla con sus propios ojos. -La espada sin filo, la misma espada, no lo puedo creer. -Pues deberías, esta espada ha sido conservaba y protegida desde hace mucho tiempo. -No parece que haya sido usada nunca. -Recuerda que Kenshin jamás volvió a matar a nadie después de obtener esta espada, -Como me hubiera gustado vivir en esa época. -A mi también, sobre todo me hubiera encantado poder usar un Kimono que sólo en aquellos tiempo existieron. -Quisiera tenerla entre mis manos. -Recuerda que esto pertenece al museo, es una pieza muy antigua, tiene que ser bien cuidada. -Lástima- dijo Ash desanimado. -Creo que hemos estado mucho tiempo aquí, que te parece si vamos a comer. -Buena idea, tanto caminar y leer me ha dado hambre. -Entonces ven- Kari toma del brazo a Ash para poder irse. -Volveré mañana- -Si tú lo deseas Ash, prometo que te acompañaré. -Gracias Kari. -Sabes que haría cualquier cosa por ti- Ash recibe un tierno beso por parte de Kari. -¿Cómo crees que sería nuestra vida si estuviéramos en aquellos tiempos? -No estoy segura, pero de seguro sería maravillosa. -Y que esperamos, vayamos a comer. -Si.
Ash y Kari abandonaron el museo con deseos de almorzar, ya que como lo había dicho Ash, pasaron casi toda la mañana en ese lugar observando la exposición de la historia del Japón. Ash quedó realmente impresionado con la leyenda del destajador. Para él era sorprendente que haya existido una persona como Kenshin, tan noble y capaz de hacer todo lo que hizo, y sobre todo su promesa de no matar y proteger a la gente después de todo lo que hizo. Ash deseaba saber más de este gran héroe de la historia japonesa, prácticamente el hombre que ayudó a cambiar la historia del país. Esta no sería la última vez que Ash visitaría aquel lugar. -Estas segura de que la exposición seguirá en Tokio por mucho tiempo. -Por supuesto Ash, mi hermano me contó que estaría aquí por unos 5 meses. -Que bien. -Ahora quiero que liberes tu mente de eso y que pienses en nosotros- dijo Kari algo disgustada -Lo siento es que me dejé llevar por todo lo que vimos. -Lo se, a mi también me agradó conocer tanta historia y personajes. Era algo que para mi era desconocido. -Ahora tu eres la que está pensando en ello- dijo tratando de hacer sonreír a Kari. -Tu me obligaste, ven acá- ambos comienzan a correr hacía el restaurante.
Después de haber disfrutado de un grandioso almuerzo, Ash decidió regresar al museo para seguir observando la exposición. Ya se había convertido en su obsesión conocer todo lo referido a Kenshin Himura Batusai. Por su parte Kari se sentía agotada así que no acompañó a Ash y se fue a su casa. -No llegues tarde- dijo Kari mientras se despedía de Ash con un beso. -Te lo prometo. -Y no te vayas a perder- -Ya me conoces- -Por eso lo digo- Kari dejó escapar una pequeña carcajada. -Muy graciosa. -Nos vemos. -Adiós. -Espero que encuentres algo que te guste- se dijo a si misma Kari mientras observaba a Ash alejarse. 1 hora más tarde -Estupendo, no creí ver todo esto, lástima que Kari no quiso acompañarme, seguiré leyendo. "Sus padres murieron en una epidemia de cólera cuando Kenshin, que en ese entonces era Shinta, tenia 8 años, después de la muerte de sus padres una persona adoptó a Kenshin y cuido de él. Un año después, Kenshin y la persona que lo adoptó fueron atacados por un grupo de sujetos, y la persona que cuidaba de Kenshin murió. Afortunadamente, Kenshin fue rescatado por Seijuurou Hiko, su maestro, este le enseño el Hytenmitsurugiryu, es cuando le enseña esto que cambia el nombre de Shinta a Kenshin. Cuando Kenshin tenia 13 años tuvo una gran pelea con su maestro, en la cual Kenshin lo supero y empezó a vivir por si mismo. Cuando los disturbios del período Tokugawa terminaron, Kenshin juró no matar nunca más y se convirtió en un vagabundo, viajando por todo Japón para ayudar a la gente y así compensar las muertes que había causado durante el período de la era Tokugawa. En el undécimo año de la era Meiji Kenshin se encuentra con Kaoru Kamiya, la persona que cambió su vida para siempre." -Kamiya, que curioso, es igual al apellido de Kari. Seguiré leyendo. "Conforme el tiempo pasaba, Kenshin fue atravesando diversas experiencias y enfrentando a enemigos que trataban de romper la paz que él procuraba proteger. A él se unieron Sanosuke Sagara, miembro de la antigua tropa Sekijo, experto peleador y también Yahiko Myoujin de familia Samurai. Siempre estuvieron juntos, enfrentaron las dificultades que se presentaban en su camino, nunca se dieron por vencidos y lograron obtener siempre la victoria. Sin embargo su mayor reto llegó cuando tendría que enfrentarse a su peor enemigo, Makoto Shishio, otro destajador como él, quien era el sucesor de Batusai. Pero antes tuvo que enfrentarse contra Hajime Saito, jefe de la policía en Kioto, pero en la era Tokugawa era el líder del tercer escuadrón del Grupo Shinsen, uno de los mayores enemigos de Kenshin. Su encentro fue centellante, la batalla hizo que Kenshin regresara a su pasado y reviviera al espíritu del asesino que habitaba dentro de él. Gracias a Kaoru y al Señor Okubo, Kenshin recuperó la conciencia, volviendo a ser el vagabundo". -Sin duda Kenshin fue una gran persona. "Fue una dura decisión, pero debido al asesinato del Señor Okubo por orden de Makoto Shishio, Kenshin aceptó la tarea de enfrentarlo y acabar con él, aunque eso significara volver a ser el destajador que era antes. Sin despedirse más que de Kaoru, Kenshin emprendió el viaje a Kioto. Durante su camino conoció a Misao Makimachi, quien resultó ser una Onniwabanshu, quien andaba en búsqueda de Aoshi Shinomori y los demás miembros. Kenshin no se atrevió a decirle que sus amigos estaban muertos y que no tenía noticia de Aoshi, algo que sin embargo Misao descubriría con el tiempo. Después de pequeños problemas, Misao se unió al viaje de Kenshin camino a Kioto. Antes de llegar, junto con Saito, tuvo un encuentro prematuro con Shishio, el cual no pudo ser ya que Shishio ordenó a su pupilo, Soujiro Seta, pelear con Kenshin Después de un movimiento, la pelea había terminado, la espada de Kenshin había sido destruida al igual que la de Soujiro, espada que pertenecía a Shishio, ambos decidieron que terminarían su combate en Kioto. Poco tiempo después, Kenshin y Misao llegaron a Kioto, al igual que Sanosuke, Yahiko y Kaoru, quienes no dejarían que Kenshin enfrentara esto solo. Shishio por su parte estaba reuniendo a su grupo, el Jupongatana. Todo estaba listo para la batalla entre Kenshin y Shishio, Kenshin sabía que tenía que detener la ambición de Shishio de conquistar el Japón con su creencia de que el más fuerte debe sobrevivir y el débil debe morir, no podía permitirlo. Después de resolver el problema de su espada, Kenshin buscó a su maestro para que le enseñara la técnica más poderosa del Hytenmitsurugiryu, el Amakakeru Ryuno Hirameki. Kenshin aprendió este ataque de la forma más difícil, pero gracias a su maestro logró su objetivo. Ahora con su espada y su el Amakakeru Ryuno Hirameki, Kenshin estaba listo para enfrentar a Makoto Shishio y al Jupongatana. Junto con Sanosuke y Saito, Kenshin descubrió el verdadero plan de Shishio, destruir la capital del país para que este entrara en un caos total. Con su máximo esfuerzo, lograron detener a Shishio y al Reingoku. Con su sueño destruido, Makoto Shishio retó a Kesnhin a la última batalla en su escondite. Este aceptó al igual que Saito y Sanosuke. Las batallas fueron muy duras, Sanosuke enfrentó a Anji, la persona que le enseñó la técnica del doble impacto. Saito luchó contra Usui Oonuma, al cual derrotó sin problemas. La mayor dificultad de Kenshin fue tener que enfrentar a Aoshi Shinomori, quien deseaba derrotar a Batusai para obtener el respeto de ser el más poderoso, algo que no fue posible. Kenshin le mostró la verdad a Aoshi derrotándolo con el Amakakeru Ryuno Hirameki. Al final del camino, la batalla que decidiría el destino del Japón tendría lugar, Kenshin y Shishio terminarían de una vez por todas con lo que habían empezado en la era Tokugawa. Gracias a su espíritu de guerrero y al inevitable destino al que Shishio debía enfrentarse, Kesnhin salió triunfador de su combate. Shishio fue consumido por su propio odio, evitando que Kenshin tuviera que matarlo y regresar a ser el asesino que era antes. El Japón había sido salvado, la amenaza más grande detenida. Kenshin podía estar satisfecho por lo que había logrado." -Yo nunca hubiera podido enfrentar una situación como esta. Veamos que más dice. "Luego de la pelea con Makoto Shishio, Kenshin regresa a Tokyo con Kaoru y los demás, pero luego de un tiempo enfrentará el mayor de sus retos: vencer a un espadachín que también usa el estilo Hytenmitsurugiryu, su nombre: Shougo Amakusa, en la primera batalla Kenshin se ve muy inferior a él y Shougo fácilmente lo derrota y por querer detener al Hijo de Dios, lo deja ciego con la técnica del Rairyuzen y lo lanza a un acantilado frente a Kaoru. Luego él con ayuda de Misao averigua la historia de su vida y su debilidad, la cual usa en la segundo combate donde pelea estando ciego, claro que la pelea fue pareja pues Shougo estaba herido de bala y en ese segundo combate resulta el vencedor al derrotar el Amakakeru Ryuno Hirameki Celestial con su Amakakeru Ryuno Hirameki. De ahí en adelante Kesnhin siguió enfrentando nuevos desafíos, los cuales logró superar gracias a su fuerza y habilidades. Ya podía estar tranquilo, la paz tanto en su interior como en el Japón habían regresado, nada volvió a interrumpirla hasta el momento de su muerte." -Impresionante, cómo me hubiera encantado vivir en esa época tan maravillosa, debo saber mucho más.
Con sólo una cosa en su mente, Ash se dirigió a la Biblioteca a buscar todos los libros que tuvieran información sobre Kenshin y las eras en las que éste vivió. Así que, aunque nunca lo había hecho, se encerró en los libros hasta saciar su curiosidad, deseaba conocerlo todo, su vida, sus acciones, las personas que vivieron junto a él. En fin, Ash se olvidó por completo de todo lo que estaba a su alrededor. Las horas pasaron y Ash seguía sumergido en los libros, devorando cada libro, cada página, adquiriendo y conservando todos los datos que podía encontrar.

Sin darse cuenta, la noche llegó rápidamente, ya era la hora de cerrar el mueso. El encargado de la biblioteca se acercó a Ash para comentarle esto. -Disculpe jovencito, es tiempo de cerrar. -Esta bien señor, al parecer me dejé llevar por estos libros. -Así que te interesa la vida de Kenshin Himura. -Por supuesto, me ha parecido increíble todo lo que hizo en el pasado por las demás personas, sin contar lo que hizo por el país. -Es cierto, fue un gran personaje, sin él todo sería diferente. -Es una lástima que tenga que irme- el encargado lo vio con unos ojos llenos de energías y entusiasmo por saber más, así que tomó una decisión. -Hagamos un trato, como veo que estás muy interesado en esto, dejaré que te lleves los libros que tu gustes, no debería hacerlo, pero no creí encontrar a alguien tan interesado como tu. -Gracias señor. -No me lo agradezcas, aprovecha esta oportunidad. ¿Qué dices? -De acuerdo, sólo me llevaré uno. -¿cuál? -Este- Ash le muestra al encargado un libro con el título "Hytenmitsurugiryu El arte de la espada Protectora" -Seguro, puedes llevarte más. -No gracias, me conformo con llevarme este. -Como tú quieras- -Lo devolveré mañana. -No te preocupes por eso, tómate todo el tiempo que quieras. -¿En serio? -Claro. -¡Que bien!

La alegría de Ash no daba para más, estaba contento por tener la oportunidad de apreciar el estilo Hytenmitsurugiryu, aunque fuera en un libro. Antes de irse, Ash alcanzó a escuchar al bibliotecario quien le indicaba un cartel que se encontraba en la salida del museo. -Como veo que te interesa mucho la exposición, creo que eso también te interesará. -Gracias señor.
Ash paró frente al cartel para ver que decía este; este exponía el anuncio de un festival sobre las distintas eras por las cuales el Japón ha atravesado por su historia. El próximo festival era el de la Era Meiji, que se realizaría dentro de una semana. Esto entusiasmó aún más a Ash, ya que no sólo tenía en sus manos la oportunidad de saber acerca del estilo Hytenmitsurugiryu, sino que también podría vestirse como lo hacían en aquella época. Seguramente Kari lo acompañaría para esa ocasión. -Estupendo. -Los disfraces se entregarán dentro de 2 días, si vienes a tiempo, podría conseguirte uno de los mejores. -¿Haría eso por mi? -Eres el primero que conozco que se entusiasma tanto por la historia, así que creo que es una forma de recompensarte. -Entonces aquí estaré. -Te estaré esperando. -Nos vemos. -Suerte con ese libro. -A. -Olvídalo Ash. -¿Cómo sabe mi nombre? Esto sorprendió al bibliotecario, pero pronto encontró una respuesta. -Lo escuché cuando estuviste aquí en la mañana con tu amiga. -Comprende, bueno, adiós. -Hasta pronto-
Ash abandonó el mueso a toda prisa, había prometido a Kari no llegar tarde, pero ya lo era, así que debía correr para no aumentar su retraso. El museo quedó vacío, el bibliotecario también era el encargado del museo, al ver partir a Ash, buscó una ventana para verlo seguir su camino, mientras lo hacía, parecía que algo venía a su memoria. -Sigue así muchacho, aún tienes mucho camino por recorrer. -OH no, ya es muy tarde, espero que Kari no esté enojada. -¡Ash! -Hola Kari. -Prometiste venir temprano y mira que hora es. -Lo se, lo se, pero es que estaba tan inmerso en el tema que no me di cuenta del tiempo. -Eso está muy claro.

Antes de que Kari pudiera decir algo más, Ash cubrió sus labios con los de él, uniéndose en un beso tierno y muy profundo. Permanecieron así por un buen rato ya que ambos estaban muy felices y daban gracias a la vida por haberlos unido. Sintiendo que ya era necesario separaron sus labios.

-Siempre encuentras la forma de conseguir que te perdone. -Lo único que no me perdonaría en esta vida es que estés enfadada conmigo. -Como eres Ash. -¿Es cierto, quería proponerte algo? -De que se trata. -Hoy antes de salir del museo, me enteré de que la próxima semana habrá un festival en el museo sobre la era en la cual vivió Batusai, la Era Meiji. -Creo que estaba enterada. -Que bien, así podré convencerte de ir conmigo. -Claro que quiero ir junto a ti, pero si es un festival debemos ir con la ropa adecuada. -Por eso no te preocupes, el encargado del mueso me dijo que entregarán los trajes dentro de 2 días, y si llego temprano me dará uno muy especial, seguramente si le pido uno para ti me lo dará. -Entonces no veo ningún otro problema para ir. -¿Crees que los demás quieran venir? -No lo creo, todos están muy ocupados, además recuerda que casi ninguno está en Japón. -Es cierto, no importa, sólo seremos tú y yo. -Bueno, será mejor que ya nos vayamos a dormir o sino mamá se molestará con nosotros. -Esta bien, vamos.
Ash durmió muy tranquilo esa noche, ya que ese día había sido perfecto en todos los sentidos, ahora dedicaría todo su tiempo en leer el libro que prestó en la biblioteca y en conseguir los mejores trajes para él y Kari. Estaba impaciente porque llegara el día citado. Al día siguiente sin perder tiempo, Ash comenzó a leer el libro sobre el estilo Hytenmitsurugiryu; era intrigante ya que explicaba claramente como podía aprenderse esta forma de kendo. Aunque parecía extraño, Ash practicaba todo el día según las enseñanzas del libro; consiguió una espada de bambú e inició su adiestramiento. Así pasaron los dos días práctica tras práctica, poco a poco Ash mejoraba en el manejo de la espada. Tuvo la ayuda de Codi, ya que como era parecido al Kendo, él podía ayudarlo. Siempre se reunían por las tardes para practicar. En la mañana del día marcado, Ash se levantó muy temprano para estar en el museo a primera hora, en verdad deseaba tener los mejores trajes para él y para Kari. Así que sin despedirse de nadie, se dirigió a toda prisa hacía el museo en busca del encargado. -Espero llegar antes que nadie., hubiera traído a Pikachu, no importa. -Buenos días Ash. -Buenos días Señor. -He venido por lo que habíamos dicho aquel día. -¿Te refieres a los trajes? -Claro que si. -Entonces ven conmigo. -Como usted diga.
El tiempo parecía no avanzar para Ash, sentía que en vez de dar un paso hacia adelante lo daba hacia atrás; la impaciencia estaba comenzando a afectarle. Pero se calmó cuando vio que habían llegado a la sección de la exposición de la Era Meiji. El momento estaba cerca, ya quería ver que traje le sería entregado, también el que debía pedirle para Kari. -Espérame aquí, enseguida vuelvo. -Por nada del mundo me moveré de este lugar. -Así me gusta, tienes una buena actitud.

Momentos más tarde, el encargado regresó con un baúl muy antiguo, parecía ser parte de la colección del museo. Lo abrió y sacó de él una vestimenta, esta era muy parecida a la que Ash había visto en la fotografías de la exposición. Parecían ser de un espadachín, ¿podrían ser de Kenshin? -Este ropaje perteneció a Yahiko Myoujin, uno de los compañeros de Kenshin y alumno de la escuela Kamiya Kashin, creo que tú eres de su talla, anda, pruébatelo. -Lo haré de inmediato. -Encontrarás un vestidor atrás de aquel lugar. -Gracias, enseguida regreso. -Tómate tu tiempo Ash. 3 minutos después -Me queda muy bien. -Me alegro por ti. -Por cierto, no tendrá uno que pueda prestarme para mi amiga. -Creo que si, pero lo tengo guardado en el ático del museo, iré por él. Te encargo que no toques nada de la exposición, ¿de acuerdo? -No lo haré, confíe en mí. -Ya regreso. -Sólo dígame algo antes de irse. -¿Que cosa Ash? -Usted sabe mi nombre, pero yo no sé el suyo. -Perdona, siento no haberlo hecho, mi nombre es Yasuhiro. -Mucho gusto. -Bueno, a lo que voy, enseguida vuelvo.
Ash quedó solo en aquel inmenso salón, sabía que prometió a Yasuhiro, pero tampoco no estaba dispuesto a desaprovechar la oportunidad de tener entre sus manos la legendaria espada sin filo de Batusai. Sólo serían unos segundos, nadie se daría cuenta. Primero dio un vistazo a su alrededor para ver si alguien más estaba en el mueso, pero recordó que era muy temprano, el mueso aún no abría sus puertas, así que con el camino libre, se acercó al centro de la exposición, lugar reservado celosamente para la espada sin filo. Quitó sin problemas el cristal que cubría a esta y la tomó con su mano derecha. -Con que esta es la espada que Kenshin uso durante toda su vida, aunque ahora recuerdo que fue rota por uno de sus enemigos, esta debe ser su segunda espada, lo tengo, esta es la última espada hecha por Shakku Arai, la sakabatou-shinuchi. Se siente extraño tenerla, parece frágil, pero al mismo tiempo muy pesada, es una sensación difícil de explicar. Me pregunto si tendrá algo grabado en ella. Al parecer se, veré que dice: "Kenshin Himura". Era de suponerse, pero creo que hay algo más: "Satoshi Morishima", que extraño, me parece reconocer este nombre. Al terminar de pronunciar éstas palabras, un brillo verde rodeó la espada, el mismo brillo también cubrió a Ash. Comenzó a sentir algo muy extraño en su interior, como una fuerza que no podía controlar. De repente, todo a su alrededor se volvió oscuridad, todo quedó en silencio, él era el único que se encontraba allí. Desesperadamente gritó el nombre de Yasuhiro sin recibir respuesta, su ser había sido invadido por el miedo, no tenía idea de lo que estaba sucediendo, pero tampoco quería enterarse, sólo quería que terminara. -Que es lo que pasa, Yasuhiro, o quien sea, ¡ayúdenme! -"Cálmate, todo saldrá bien". -¿Quién eres? –preguntó Ash al borde de la desesperación. -"Pronto lo descubrirás, amigo, ahora te pido calma, comprenderás lo que está pasando aquí dentro de poco" -Pero... que me sucede, no puedo mantenerme de pie. ... . Kari, no quiero deja... rte... (Ash se quedó dormido). -Qué sucedió, ¿habrá sido todo aquello un sueño? Que extraño. Un momento, este no es el lugar en donde yo estaba.

Ash levantó la rimada para observar a su alrededor, definitivamente ya no se encontraba dentro del museo, sino que se hallaba en un campo cubierto de flores y árboles de cerezo. El cielo estaba despejado y no nublado como él recordaba. Seguía con la ropa que Yasuhiro le había entregado al igual que portaba la espada de Kenshin. -En dónde estoy, que hago aquí. Será posible que, no lo creo.
A lo lejos Ash escuchó unas voces provenir detrás de unos árboles, así que pensó ir a ver que era lo que sucedía. Al estar muy cerca de él, se dio cuenta de algo imposible, lejos de la realidad, sería un sueño o una broma de su imaginación. -No puede ser. Continuará...

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