Elección de Vida, el heredero de la espada asesina Capítulo 2: Otra espada sin filo. -No puede ser.
Ash se escondió tras el árbol, no podía creer lo que sus ojos vieron en aquel instante. Era imposible, algo que no podía comprender. -No te parece hermosa Kesnhin. -Claro que lo es Kaoru. -Me recuerda los hermosos campos de Kioto, cómo extraño aquellos tiempos. -Yo pienso lo mismo, aunque también hay malos recuerdos en aquella ciudad. -Lo siento Kenshin, no fue mi intención. -Olvídalo Kaoru, todo eso es parte del pasado. -No puedo creerlo, esto no puede estar sucediendo, cómo es posible que Kenshin y Kaoru, imposible. Significa que, por Dios, ¿que año es? – Ash dejó de escuchar las voces de Kenshin y Kaoru, por un momento pensó que lo habían descubierto, pero para su suerte sólo fue temporal y nuevamente comenzaron a hablar. -Ya es algo tarde, no te parece. -Tienes razón, Sanosuke y los otros se preocuparán por nosotros, será mejor que regresemos. -Entonces que esperamos Kenshin. -Espera un momento. -Sucede algo malo- Kaoru fue interrumpida por Kenshin, quien le indicó el árbol que se encontraba cerca de ellos. -Qué es, dime. -No estoy seguro, creo que no es nada. -¿Kenshin? -Regresa al dojo, yo te alcanzaré. -Nada de eso regresaremos juntos, así que no me moveré de aquí... -Kaoru, por favor.

Kaoru vio a los ojos de Kenshin y se dio cuenta de que algo no estaba bien, pero tampoco quiso seguir insistiendo, se levantó del suelo, recogió su sombrilla y comenzó a alejarse. -No tardes quieres. -No lo haré Kaoru, lo prometo. -Nos vemos- Kaoru se aleja hasta dejar solo a Kenshin. -Se que estás ahí, sal. -Deja de esconderte.
Ash fue descubierto, ya no podía seguir ocultado, debía hacer algo; pero de lo que si estaba seguro es que era inevitable su encuentro con Kenshin. –Tendré que salir, aunque no se que haré, más de algo se me ocurrirá-´. -Hola. -¿Quién eres tu?- Kenshin parecía algo tenso. -Mi nombre es... (Espera un momento, no puedo decir mi nombre, parecería algo raro, ya se, ojalá pueda recordarme bien)... mi nombre es Satoshi, Satoshi Morishima. -Morishima. -Me perdí en el camino, podrías decirme en dónde estoy- Ash trataba de distraer a Kenshin para que no notara el pequeño detalle de su espada. -Pues no sabría decirte muy bien, yo no conozco muy bien Tokio, no se cual es el nombre de este lugar. -Entiendo.- (debo irme). -Espera un momento. -Creo que me descubriste. -Me parece que no eres de por aquí verdad. -Es cierto, pero no tienes idea de donde vengo.
En ese momento la vista de Kenshin comenzó a dirigir su mirada hacia lo que Ash portaba en la cintura, justo cuando estaba a punto de darse cuenta, algo más llamó su atención. -Oye tu el de la cicatriz el la mejilla- Kenshin reaccionó al oír esto. -Que deseas. -Ah, al parecer eres rudo, eso esta perfecto, puedo darme cuenta de que eres un espadachín por esa espada que portas. -Y ¿que es lo que quieres? -Tu vida.
El sujeto que estaba retando a Kenshin era un extraño hombre, vestía igual que Kenshin, pero su ropa estaba rasgada, su cara era cubierta por la misma oscuridad que rodeaba su alma, todo su ser estaba envuelto en un misterio. También le tenía la mirada puesta a Ash, ya que no pudo pasar por alto la espada que este portaba.

-Veo que tienes a un acompañante. -El es Satoshi Morishima, no tienes ningún problema con él, a mi es a quien buscas. -Es verdad, pero no puedo dejar pasar por alto la espada que ese chico lleva. -Que dices.
Por fin Kenshin pudo darse cuenta de lo que Ash trataba de ocultarle, la espada, quizás no hubiera tenido importancia sino fuera porque esa espada era la suya. Ash viendo que estaba atrapado nuevamente y unido a los nervios que tenía en ese momento, sin pensarlo sacó su espada y se puso en posición de defensa. -Por favor niño, no me hagas reír, quieres hacerme entender que puedes dominar una técnica de combate. -Claro que si, aunque por poco tiempo, he practicado, estoy seguro de que puedo enfrentarme a ti. -Eso está por verse. -Espera un momento chico, no sabes a lo que te enfrentas- Kenshin buscaba una explicación por parte de Ash. -Lo se muy bien Kenshin, no te preocupes por mi. -¿Cómo sabes mi nombre? -Te lo diré más tarde. -Pelea. -Adelante.
Después de esto sólo se pudo observar como ambas espadas chocaban en el aire, dando como resultado el roce entre ellas, Ash y el extraño cruzaron su mirada, esperando el más mínimo descuido de su adversario, pero ninguno de los dos quería ceder. Ambos realizaron movimientos fenomenales, realmente maravilloso para un chico como Ash. Kenshin estaba impresionado de ver esta lucha y que poco a poco se fue dando cuenta de algo. -Puede ser posible, será que él ha aprendido. -Debo admitir que eres bueno, pero no eres mejor que yo. -Puede que sea cierto, pero no me daré por vencido. -Acércate. -Como tú digas. -Ahora si estoy seguro, ese chico sabe el estilo Hytenmitsurugiryu. -Al ataque.
Ash desplegó toda la velocidad que su cuerpo fue capaz de soportar, sin duda fue más velos que su enemigo, quien no tuvo tiempo de moverse. –Hytenmitsurugiryu, golpe del dragón- Ash buscó directamente el hombro del sujeto, aplicó toda su fuerza y logró su objetivo. Sin embargo, este se levantó sin mayores problemas. -Debo admitir que ese golpe fue bueno, pero no lo suficiente. -Estoy en un bajo nivel, no debí aceptar este desafío. -Ahora es mi turno.
La espada había comenzado a pesarle a Ash, era totalmente diferente al entrenamiento que tuvo con la espada de bambú, sus fuerzas se habían agotado, deseaba moverse, pero su cuerpo no respondía. -"No puedo terminar así, quiero conocer esta Era, no me dejaré vencer". -Chico, atrás de ti. -Maldito seas.- Ash logró detener el ataque gracias al aviso de Kenshin. -Te demostraré mi verdadero poder. -Me las pagarás Batusai, lo juro. -Hytenmitsurugiryu, golpe del dragón.
Esta vez Ash desplegó un golpe poderoso, mandando muy lejos a su rival, el cual quedó inconsciente ante tal ataque. La lucha llegaba a su fin, teniendo a Ash como el ganador. -Por fin... (Ash cae rendido ante el esfuerzo que realizó) -Chico, chico, despierta- Kenshin intentaba despertar a Ash, ya que ahora más que nunca estaba confundido, por su parte el desconocido volvió a reincorporarse, pero esta vez era para retirarse. -Volveré Batusai, fuiste salvado por ese chico, pero la próxima vez él no estará. -Te estaré esperando. -No me derrotarás.- El sujeto desapareció entre la arboleda. -"Me pregunto quien sería, además quien es este chico". –Kenshin tomó la espada que Ash sujetaba con su mano. -Imposible... es imposible. -... gracias por la advertencia... -espera, no me dejes, escúchame. -... no puedo,... no aún... (Ash volvió a caer) -Será mejor que lo lleve conmigo, espero que logre resolver mis dudas. "Sueños de una nueva Era, un nuevo principio, de ahora en adelante todo será diferente" -"Hytenmitsurugiryu, golde de dragón" -"cómo es posible esto" -"no entiendo" -"estoy en el pasado, justo como yo deseé" -"aunque no me esperaba esto" "Ash, Ash" -"esa voz" "sigue a tu corazón, encuentra tu destino en este tiempo y cumple con él" -"qué destino, que debo cumplir, dímelo" "Deja que tu corazón sea el que te guíe" -"espera" "Adiós Satoshi"
"El amanecer de una nueva Era, el despertar de un espíritu decadente, la venida del ser de la destrucción. El nacimiento de un héroe que cambiará la historia de un país. En la décima segunda era Meiji todo será diferente" -Oye chico, despierta. -Aún sigue muy cansado, no creo que se levante. -Lo dudo, por lo que pude ver, él posee una fuerza interior muy grande, no puede ser detenido fácilmente. -¿Es cierto todo eso Kenshin? -Así es Yahiko. -Y yo que pensaba que no aparecería alguien como él. -Es este mundo siempre hay sorpresas, y creo que esta es una de ellas. -Chicos, silencia por favor es necesario que lo dejemos descansar sin ninguna molestia. -Lo siento Megumi. -Mejor nos retiramos, Megumi tiene razón. -Lo que tú digas Kenshin -Cuídalo muy bien por favor. -Ese es mi trabajo. -Gracias, avísame cuando despierte- Kenshin y Yahiko se retiran de la habitación, dejando a Megumi a cargo de Satoshi. -Será cierto lo que Ken dijo respecto a este chico, suena algo increíble, pero éstas heridas en su cuerpo y el cansancio que presentaba son pruebas suficientes- Megumi cambia los vendajes mientras piensa en todas estas cosas. -...duele... -Por Dios, ha despertado. -¿Quién eres tú? -Mi nombre es Megumi Takani, me encargo de sanar tus heridas. -¿heridas? -Si, heridas que te provocaste en el combate. -Creo recordar algo... es muy borroso- Ash intenta sentarse pero no puede. -No trates de levantarte, aún estás muy débil. -me siento mareado. -Era de esperarse, hazme un favor, quédate aquí mientras voy a avisarle a Kenshin, ¿de acuerdo? -Esta bien, no me moveré. -Enseguida regreso.
Ash se sentía extraño, se encontraba en un tiempo que no era el suyo, ni siquiera su realidad, pero ahí estaba, lo que había anhelado y soñado se hizo posible, pero cómo y por qué, no estaba muy seguro, pero en esos momentos parecía no importarle, ya que estaba demasiado cansado para pensar en eso y estaba feliz por estar en esa época y conocer a Kenshin. Por lo que podía apreciar se encontraba en una habitación muy amplia, prácticamente sólo se encontraba él en ella, la luz traspasaba por medio de las paredes ya que ese ha sido siempre el estilo de las casas japonesas. Era un hermoso atardecer el que adornaba aquel día tan maravilloso, los colores más representativos del arco iris estaban enmarcados en aquel cielo. Ash estaba impresionado y lleno de alegría por aquel paisaje, incluso olvidó lo cansado y débil que se sentía, se despojó de los vendajes y se dirigió hacía el corredor. -Que vista más hermosa, pareciera como si estuviera dentro de un sueño, aunque se que no lo es. -Me pregunto que fue lo que me trajo a este tiempo, a menos que... "a ver que dice... Kenshin Himura... Satoshi Morishima... que es esto..."

Al recordar esto Ash buscó la espada sin filo que él había traído, para su suerte se encontraba en la habitación junto a sus otras cosas. -Es la espada, estoy seguro de esto - Ash observó con sumo cuidado la espada, buscando las palabras que había leído antes de llegar ahí, pero no estaban, simple y sencillamente era la espada sin ninguna marca. -Puedo jurar que el nombre de Kenshin y el mío, bueno Satoshi Morishima estaban grabados en esta espada-

Ash escuchó unos pasos que se acercaban a la habitación, así que escondió la espada bajo sus cosas y se metió nuevamente a su cama. En ese instante entra Kenshin junto con Kaoru y Yahiko. -Buenas tardes. -Hola. -¿Te sientes mejor? -Aún tengo algunos dolores, pero ya me siento bien. -Que bueno. -Kenshin... Ash permaneció en silencio. -Es verdad, quisiera que me explicaras cómo es que sabes mi nombre, no recuerdo haberte conocido antes.
Ash se mantenía callado. -Por favor, dilo- esta vez era Kaoru la que insistía en el tema. -Lo siento Kaoru, no tengo una explicación- Ash se dio cuenta de que volvió a decir algo que no debía. -También sabes su nombre, esto si es extraño- reclamó Yahiko. -Calma los dos, seguramente Satoshi tiene algo que decirnos, ¿no es así? -Esta bien, se los diré- Ash tenía que hacer algo, no podía revelar la verdad, no aún. -Antes que nada, déjame presentarte, bueno creo que ya conoces a Kaoru. -Hola. -Y el es Yahiko. -Yahiko Myoujin, mucho gusto. -Es un placer. -¿Y bien? –todos estaban listos para escuchar lo que Ash tenía que decir. -Esta es la razón por la cual estoy aquí- Ash saca de su escondite la espada sin filo, tanto Kaoru como Yahiko no daban crédito, mientras que Kenshin sólo asintió con la cabeza. -No es posible, esa es la espada sin filo de Kesnhin, ¿cómo es posible que tú la tengas? -Corrección Yahiko, la pregunta es, cómo es posible que exista otra espada igual a esta. – Kenshin coloca su espada junto a la de Ash. Obviamente las espadas eran idénticas en todos los aspectos, algo que sorprendió aún más a los presentes. -"Ahora que hago, no puedo decirles que vengo del futuro, no se si ellos podrían creerme, debo encontrar la manera de darme a entender sin generar sospechas, intentaré lo que sea, ya lo tengo" -Esta espada me trajo hasta Tokio, estas son espadas gemelas. -¿Espadas gemelas? -Hace dos años mi padre me entregó esta espada, me dijo que era la última que Shakku Arai había hecho; aunque más tarde me enteré de que él hizo dos espadas en vez de una. Luego gracias a la ayuda de unos amigos logré saber quien era el dueño de la otra espada, y ese dueño eres tú.
Kenshin parecía dudar por unos instantes, pero después le sonrió muy amablemente. -Ahora lo entiendo, con que de eso se trataba. -Dos espadas sin filo, que ironía- dijo Yahiko mientras buscaba alguna diferencia entre ellas, algo que fue en vano- Si, las dos espadas son exactamente iguales. -Ya te lo dije, son espadas gemelas. -Te creemos, no te enojes. -Gracias Kaoru, Kenshin. -Al parecer no tienes un lugar en dónde quedarte, si lo deseas puedes hacerlo en este Dojo hasta que hayas resuelto lo que tengas que hacer. -No quiero ser una molestia -Por supuesto que no lo eres, ahora eres nuestro invitado y como tal puedes quedarte. -Les prometo que hallaré una forma de pagarles todo lo que hagan por mí. -Se que lo harás Satoshi, lo que importa ahora es que termines de recuperarte. -De acuerdo. -Bueno, ya que te has despertado, es hora de preparar la cena, Yahiko acompáñame. -Como tú digas Kaoru, bueno adiós. -Adiós. -Apresúrate. -Ya voy, ya voy, parezco tu esclavo. ¿Qué dijiste? -Nada, no dije nada. -Más te vale. -Ese par nunca va a cambiar, siempre seguirán peleando, por lo menos es parte de su entrenamiento. -¿Entrenamiento?- Ash hizo esta pregunta para tratar de despistar a Kenshin, aunque eso es algo difícil. -Yahiko es alumno de Kaoru, este es el dojo de Kaoru. -Ya veo. (Lo sabía) -Aunque no se por qué me lo preguntas si tu ya lo sabes. -Qué dices, no se de los que estás hablando. -Ahora que ellos ya se fueron puedes dejar de mentir, dime quién eres en realidad y a qué haz venido. -Entonces si era cierto, siempre logras saber lo que los demás tratan de ser o pensar. -¿Me contarás todo? -Esta bien Kenshin, se que tu si lo entenderás. -Empieza cuando quieras. momentos más tarde -Esa es toda la historia, me crees. -Es difícil de aceptar pero eso explicaría muchas cosas. -Creo que explica todas las cosas. -Y ¿sabes cómo sucedió? Ash negó con la cabeza. -Todo fue muy rápido, jamás pude darme cuenta de lo que pasó, en realidad no me esperaba algo como esto. -¿Qué piensas hacer? -No lo se, quizás debería encontrar una solución, aunque todo esta envuelto en un misterio. -Y si no llegas a lograrlo. -Pues estaré feliz de pasar el resto de mi vida en esta Era. -Respeto tu decisión, aunque no dejas de sorprenderme. -Para mi también es increíble, no me creía capaz de hacer todo aquello que hice ayer. -Eso significa que tienes un don, el que te permite hacer todo esto. -Aunque eso es sólo una pequeña parte, fue un corto tiempo. -Pero en ese corto tiempo has aprendido cosas que a mi me tomó meses de entrenamiento. -Quiero ser el mejor, quiero ser igual a ti. -Lo siento, pero no puedo Satoshi, prometí que jamás enseñaría el estilo Hytenmitsurugiryu. -Eso lo se muy bien, pero quiero que me des una oportunidad de demostrarte que puedo hacerlo. -Sabes que esta es una gran responsabilidad. -La tomaré, no me daré por vencido. -Tendré que pensarlo muy bien. -Gracias Kenshin. -Aunque esta Era Meiji es una era de paz, los espadachines ya no son necesarios. -Nuca debemos confiarnos, esa es una lección que he aprendido a través de mi vida. -Es verdad, ese siempre ha sido mi ideal por el cual lucho y defiendo con mi vida. -Ese es mi objetivo, tener el mismo propósito, proteger a la gente que amo o que lo necesita, esperaré con gusto tu respuesta. -Esta bien. -Dormiré un poco. -Lo mereces, duerme bien. -Nos veremos en la cena. -Descuida, vendré a despertarte. -Kenshin. -Si. -No comentes con nadie lo que te he contado. -Descuida, no lo haré. -Gracias.
Kenshin cierra la puerta para que nadie pueda molestar a Ash, este aprovecha para poder dormir ya que deseaba hacerlo. -Espero hacer lo correcto en este Era. -Qué opinas de él Kaoru. -Me parece un buen chico. -Pero no crees que es un poco sospechoso. -¿Por qué lo dices Yahiko? -A mi no me convenció con esa historia de la espada, aunque no logro encontrar otra explicación. -Yo también pensé en eso, pero por lo que he visto se parece mucho a Kenshin. -Pues talvez sea cierto, en especial por lo que Kenshin me contó. -Que cosa Yahiko, que fue lo que te contó Kenshin. -No puedo decírtelo, prometí a Kenshin que no lo haría. -Ahora tienes que hacerlo. -mmm esta bien pero siento que he defraudado a Kenshin. -Y bien Yahiko. -Kenshin me contó que cuando él encontró a Satoshi, un sujeto muy extraño apareció en ese lugar con la intención de derrotar a Kenshin. -Seguramente Kenshin lo venció. -No fue él, fue Satoshi. -Entonces debe ser un buen espadachín. -Y no es solo bueno, la técnica que usa es... -Dime, no me dejes en suspenso. -es el estilo Hytenmitsurugiryu. -Bromeas verdad. -Lo siento Kaoru, esa es la verdad. Kaoru dejó caer el soplador que sostenía con su mano. -Oye, cuidado con lo que haces, ¿Kaoru? -No puede ser posible, alguien más sabe las artes del estilo Hytenmitsurugiryu. -Así es. -Por qué Kenshin no deseaba que yo lo supiera. -No me dijo el porqué, pero supongo que fue para que no te preocuparas, justo como lo estás haciendo ahora. -Debo hablar con él. -Espera Kaoru, no lo hagas.- Yahiko tropezó y no pudo impedir que Kaoru fuera en busca de Kenshin. -Tengo que encontrarlo, quizás esta aún con él, iré a ver.
Kaoru siguió sumida en sus pensamientos, no prestaba atención a su camino, algo que no fue muy agradable ya que sin darse cuenta llegó al exterior de la casa, cerca de la entrada al dojo. Al estar frente a la puerta dio un paso en falso y resbaló. Kenshin apareció como un as y la atrapó antes de que Kaoru terminara en el suelo. -Debes fijarte en el camino. -Lo siento Kenshin, es que estaba pensando y no me di cuenta de lo que hacía. -¿En qué piensas? -Sobre lo que Yahiko acaba de contarme. -Es acerca de Satoshi verdad. -Por qué no me lo contaste. -Pensé que aún no era el momento de hacerlo, eso es todo. -Pues deberías confiar más en mí. -Veo que me equivoqué. -Es cierto, es cierto que ese chico Satoshi domina el estilo Hytenmitsurugiryu. -No, le falta mucho todavía, pero sin lugar a dudas tiene las habilidades y el talento para aprenderlo. -Acaso insinúas que vas a enseñarle tus técnicas. -Algo en mi interior me dice que es lo correcto, además existe en su corazón el deseo puro de aprender y usarlo para proteger a la gente al igual que yo lo hago. -Pero esta es una época de paz, no veo la necesidad de esto. -Lo mismo pensé yo, pero hay algo que aprendí al final de la Era Tokugawa y que vino a mi mente en ese momento. -¿Qué cosa fue Kenshin?- para ese tiempo Kaoru se encontraba en brazos de Kenshin, tratando de comprender la situación. -A pesar de lo que haga o diga, siempre existirán los problemas y los males en este mundo, nunca seremos capaces de saber que es lo que el destino nos depara. Yo he recorrido un camino muy largo en el cual cometí muchos errores. -No digas eso, ese ya no eres tú. -Déjame terminar Kaoru. -Perdona. -Pienso que ya he ayudado a la gente para redimirme por todos mis pecados, pero no estoy muy seguro de que es lo que pueda pasar en el futuro, así que alguien debe estar listo para enfrentar los retos y peligros que esta nueva Era tiene o tendrá en su camino; Satoshi es el indicado para sustituirme cuando yo ya no esté aquí- al oír todas esta palabras Kaoru comenzó a llorar, ya que para ella este mensaje era como una despedida, igual que con Shishio, y por ningún motivo estaría dispuesta a perderlo de nuevo. -No llores Kaoru. -Nunca vuelas a decir eso, nunca digas que Satoshi será tu sustituto y mucho menos que te irás de mi lado, no podría vivir sin ti. -Kaoru. -Prométeme que le enseñarás el estilo Hytenmitsurugiryu. Kenshin sonríe levemente- te lo prometo. -Y Kenshin. -Si. -Por ningún motivo te separes de mí. -No lo haré Kaoru.- Kenshin la abraza fuertemente, esto hizo que Kaoru olvidara todo lo sucedido y entrara en un momento muy especial. -¡Kenshin! ¡Kaoru! -Es Yahiko -Debe de haber terminado de hacer la cena. -Enseguida vamos Yahiko, ven vamos. -Tengo que ir a despertar a Satoshi. -Entonces no te demores, quiero que esta sea una noche especial. -Desde luego Kaoru, regreso enseguida.

La noche ya se había hecho presente, ahora la luz del sol se había convertido en luz de luna, haciendo que todo el lugar se viera de una forma distinta, parecía como si se encontraran en un hermoso campo, ya que era otoño, los árboles dejaban caer sus hojas, las cuales parecían alfombras en las veredas y jardines de las casas, como una forma de darle la bienvenida a este Décimo Segunda Era Meiji. Kenshin parecía haber entrado en un trance, ya que tenía la mirada perdida en los árboles de cerezo que habían junto al Dojo, sin darse cuenta, la cicatriz de su rostro comenzó a sangrar, algo que no sucedía desde hacía más de 10 años. -Qué significa esto, no es posible. -Que no es posible. -Satoshi ya estás despierto. -Fue una excelente siesta, ya me siento recuperado. -Me alegro por ti. -Huele muy bien. -La cena ya está lista. -En serio, ¡que bien! -Con respecto a lo que hablamos antes, he decidido darte una oportunidad. -Lo dices en serio. -He comprendido que esto forma parte de mi destino y del tuyo también. -No te decepcionaré Kenshin. -Eso lo se muy bien, ahora que te parece si nos unimos a Kaoru y Yahiko. -Adelante.

Ash no se dio cuenta de que Kenshin estaba sangrando, así que a toda prisa se dirigió a la cocina para ver lo que Yahiko prácticamente había preparado. Por su parte, Kenshin permaneció pensativo, algo en su interior le indicaba que algo terrible vendría, pero decidió no hacerle caso, además ahora tenía un objetivo, debía enseñarle a Satoshi todo lo que es necesario para poder llevar el Hytenmitsurugiryu hasta su máximo esplendor. Sólo faltaba saber si Satoshi estaría preparado para dicho entrenamiento.

Continuará...

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