Esta historia esta sacada de mi invención con ideas de la historia de Harry Potter y de los hijos de la tierra. Siento mucho en lo referido a los hechizos pero como no soy bueno en escribirlos los pondré todos en español.(

Capitulo 1: Rituales y viajes

Los aldeanos de Pequeño Hangleton seguían llamándola "la Mansión de los Ryddle" aunque hacía ya muchos años que los Riddle no vivían en ella. Erigida sobre una colina que dominaba la aldea, tenía cegadas con tablas algunas ventanas, al tejado le faltaban tejas y la hidra se extendía a sus anchas por la fachada. En otro tiempo había sido una mansión hermosa y, con diferencia, el edificio más señorial y de mayor tamaño en un radio de varios kilómetros, pero ahora estaba abandonada y ruinosa, y nadie vivía en ella.

En Pequeño Hangleton todos coincidían en que la vieja mansión era siniestra. Medio siglo antes había ocurrido en ella algo extraño y horrible, algo de lo que todavía gustaban hablar los habitantes de la aldea cuando los temas de chismorreo se agotaban. Habían relatado tantas veces la historia y le habían añadido tantas cosas, que nadie estaba ya muy seguro de cuál era la verdad. Pero ahora desde que el cadáver del viejo Frank Bryce apareció muerto en las mismas circunstancias que los antiguos dueños de la vieja mansión, el chismorreo había vuelto a la vecindad pegando fuerte el rumor de que en la casa se había desatado los espíritus de los difuntos Ryddles. Muchos jóvenes habían intentado acercarse a la mansión como habían hecho muchas otras veces pero en vez de acercarse se daban cuenta de que tenían que hacer otras cosas y se iban de allí a realizar una supuesta tarea que luego no realizaban olvidándose lo que antes iban a hacer. Y últimamente se veían a hombres extraños divagar por las calles del pequeño pueblo en dirección al mansión sin volverlos a ver. Aunque en esta noche de luna llena, todo el pueblo se iba a dar cuenta de un acontecimiento que haría temblar a toda la magia de todo el mundo.

Voldemort cubierto con su habitual túnica negra dejando sólo ver sus rojos ojos sin expresión alguna, en la mano derecha sostenía su varita y en la otra una daga de plata pura con el dibujo de una serpiente. Se encontraba en un pentagrama creado por sus más fieles mortifagos con sus propios cuerpos que mantenían sus varitas levantadas en dirección a la luna, y al lado suyo había un caldero con un contenido blancuzco. Todos estaban inmóviles esperando la señal indicada por su maestro para empezar el ritual con el cual su maestro pensaba deshacerse del mocoso de Potter sin acercarse a él debido a las excepcionales medidas que había tomado Dumbledore para protegerle y ahora ni con Legeremancia podía Voldemort engañar a Potter como lo había hecho para que fuese al Ministerio.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno,... Plom, Plom... se oía a lo lejos las campanadas de la iglesia del cementerio. Esa era la señal para empezar el ritual del tiempo con el cual el Señor Oscuro esperaba enviar a su enémesis a un lugar donde no tuviese ayuda para volver.

Los mortifagos que formaban la figura del pentagrama en el suelo empezaron a pronunciar en latín unas palabras con las varitas levantadas y con la máxima concentración.

-Envía a nuestro elegido a un lugar donde tenga que aprender a defenderse, a vivir por si solo, a ser poderoso. Envíalo lejos de este tiempo a una era antigua donde la ley era la del más fuerte. Envíalo, es la petición de la Oscuridad. Haz caso y no reniegues señor del Tiempo a la petición de tu Padre.

Ante las palabras de todos los mortifagos, las varitas empezaron a vibrar unos minutos en que las manos de algunos de ellos empezaron a temblar apunto de soltar las varitas pero en segundos todas ellas emitieron una luz amarilla cegadora que se perdió rumbo a la luna.

Voldemort al ver como las luces de las varitas iban a la luna perdiéndose, sonrió para si mismo y entonces con un movimiento rápido con la mano izquierda se produjo un corte en la mano derecha produciendo una hemorragia por donde salía una sangre de un color rojo verdoso. Acercó la mano ensangrentada al caldero donde cayeron varias gotas de la sangre cogiendo el interior del caldero, es decir, el contenido un color negruzco. Dejó la daga enterrada en el suelo con un movimiento limpio de la mano sana y recogió con esta la varita produciéndose en la punta de ésta una luz verde que fue a parar al interior del caldero haciendo que tomase un color dorado cegador y que empezase a moverse todo el contenido de manera violenta. Todo ese proceso se producía mientras pronunciaba unas palabras en Mesopotámico.

-Mi sangre es su sangre, su sangre es mi sangre. Mi poder es su poder, su poder es mi poder. Somos hermanos de sangre y poder. Concede a mi hermano el privilegio de viajar a tiempos antiguos donde el ley del más fuerte imperaba.

Con esas últimas palabras, la mezcla del caldero empezó a elevarse en tomando la forma de un torbellino y en pocos segundos cuando la última campanada de media noche sonaba, el torbellino desaparecía evaporándose el liquido dorado dejando ver que había aparecido un encapuchado dorado que lo único que dejaba ver era unos ojos negros como la oscuridad que reinaba en el espacio.

-Qué a si sea- dijo el encapuchado dorado conocido como Cronos y produciendo en todos los mortifagos los pelos de punta por su voz escalofriante y vacía de sentimientos.

Al terminar esa frase, un rayo dorado llegó hasta él dejando a todos momentáneamente cegados. Al recuperar la vista notaron que Cronos había desaparecido y que su señor se encontraba medio arrodillado por producto del cansancio pero no pudieron ni moverse ya que oyeron varios sonidos de aparición a su alrededor.

-¡Vaya!, que tenemos aquí si son los entrometidos de la Orden y nuestro querido profesor Dumbledore- se oyó fríamente comentar a Voldemort.

Los mortifagos realizaron un semicírculo alrededor de Voldemort y en posición de ataque dispuestos a matar mientras que los de la Orden hacían algo parecido alrededor de Dumbledore pero protegiéndose entre lápidas y estatuas de mármol.

-Tom, deja de lado esa idea tuya de la pureza de sangre y acaba esta guerra- dijo Dumbledore.

Voldemort empezó a reírse fríamente produciendo en todos los presentes que se erizase los pelos.

-Viejo, sabes también como yo que no puedes vencerme y que las únicas ocasiones que tuviste la oportunidad de hacerlo las desaprovechaste inútilmente y ahora el niño Potter va a dejarme de estorbar para siempre- comento Voldemort con malicia mientras que un mortifago le ayudaba a mantenerse de pie- Vayámonos, ya hemos cumplido.

-No tan rapido, Tom- le interrumpió creando un escudo anti-desaparición- ¿Qué has estado haciendo aquí que a perturbado el equilibrio de la magia?

-No es de tu incumbencia, amante de los muggles y sangre-sucia- espetó con odio mientras que varias maldiciones eran lanzadas por miembros de varios bandos haciendo caer en el lado de los mortifagos a dos de ellos inconscientes que rápidamente se pusieron de pie gracias a sus compañeros mientras que del bando de la Orden caía un Auror muerto- Pero si te interesa saber que hacía con tanto secretismo era llamar a Cronos para que me llevase a un "amigo"- pronunció esa palabra con un gran sarcasmo- a un lugar donde aprenderá a vivir duramente y donde no me molestará en mis planes.

Ante estas palabras Dumbledore se le ensombreció el rostro ya que sabía que Harry en esos momentos estaría viajando a través del tiempo a cualquier edad de la tierra desprotegido ante todo lo nuevo que se le avecinaría sin ayuda y con su poder mágico aún no desarrollado por su culpa por el fallo de su plan para verlo feliz y despreocupado.

Fue sacado de sus cavilaciones por la risa fría de Voldemort ya recuperado y torturando sin parar a los miembros de la Orden como hacía el resto de Mortifagos mientras la Orden se intentaba proteger como podía sin utilizar las maldiciones imperdonables. Y entonces se produjo una lucha parecida que la que ocurrió en el ministerio entre Voldemort y Dumbledore pero esta vez sin tener la posibilidad de desaparecerse y aparecerse sino que en esta ocasión se interponían entre ambos escudos mágicos de muy alto nivel, objetos inanimados o criaturas que creaban a partir de tierra u otro elemento natural.

-Ya me he cansado de este jueguecito, Dumbledore. Tu punto débil es que eres demasiado sentimental y bondadoso por eso nunca podrás ganar. Vayámonos de esta lucha sin sentido.

Ante estas palabras los mortifagos y Voldemort desaparecieron dejando tan solo el caldero vacío, la daga clavada en el suelo, varios cadáveres de la Orden y bastantes lápidas destrozadas por las maldiciones.

-Llevar los cuerpos al Cuartel y los heridos a Hogwarts, allí esta Madame Pomfrey que los curará. Yo tengo que irme a otro sitio- dichas estas palabras Dumbledore se fue del lugar deseando que el ritual de Voldemort no hubiese funcionado.

...

Mientras, en el número cuatro de Prite Drive un muchacho de quince años se despertaba jadeando con dolores en la cicatriz, ese muchacho se llamaba Harry Potter.

Harry se hallaba acostado boca arriba, jadeando como si hubiera estado corriendo. Acababa de despertarse de un sueño muy vivido y tenía las manos sobre la cara. La antigua cicatriz con forma de rayo le ardía bajo los dedos como si alguien le hubiera aplicado un hierro al rayo vivo.

Se incorporó en la cama con una mano en la cicatriz de la frente y la otra buscando en la oscuridad las gafas, que estaban sobre la mesita de noche. Al ponérselas, el dormitorio se convirtió en un lugar un poco más nítido, iluminado por una leve y brumosa luz anaranjada que se filtraba por las cortinas de la ventana desde la farola de la calle.

Volvió a tocarse la cicatriz. Aún le dolía. Encendió la lámpara que tenía a su lado y se levantó de la cama; cruzó el dormitorio, abrió el armario ropero y se miró en el espejo que había en el lado interno de la puerta. Un delgado muchacho de quince años que dentro de pocos minutos iba a cumplir dieciséis le devolvía una mirada triste y cargada de remordimientos por los acontecimientos que había ocurrido en el ministerio y ahora también de desconcierto en los brillante ojos verdes, que relucían opacamente bajo el enmarañado pelo negro. Examinó más de cerca la cicatriz en forma de rayo del reflejo. Parecía normal, pero seguía escociéndole.

Harry intentó recordar lo que soñaba antes de despertarse. Había sido tan real... Aparecían todos los mortifagos que había visto en el ministerio y Voldemort. Se concentró todo lo que pudo, frunciendo el entrecejo, tratando de recordar...

Estaba en ello, cuando todas las luces se apagaron que dándose a oscuras delante del espejo, recogió la varita con un rápido movimiento de mano pero más bien fue que la varita fue a parar a su mano ya que esta la había dejado debajo de la almohada de su cama por tenerla siempre encima.

Se quedó expectante a ver lo que ocurría pasando los minutos cuando se creó en el centro de la habitación un vórtice que lo empezó succionar rápidamente, intentó por todos los medios que lo que se había formado en su habitación lo tragase por lo que se agarraba a todo lo que encontraba pero era inútil ya que casi todo lo que había allí estaba roto o carcomido por los insectos por lo que al final Harry desapareció entre la negrura del agujero negro oyendo unas palabras antes de perder el sentido.

-Elegido, hermano de la Oscuridad, aprende la lección y volverás a tu tiempo- dijo una voz.

Harry se empezó a despertar debido al frío que empezaba a sentir en su delgado cuerpo, no sabía cuanto tiempo estaba inconsciente pero algo si que se estaba dando cuenta antes de abrir los ojos y era que no estaba en su habitación.

Harry abrió los ojos despacio y pegó un grito al ver a su alrededor.

FIN DEL PRIMER CAPITULO, QUE OS APARECIDO. SI ESO DEJAR ALGÚN MENSAJE CON IDEAS VUESTRAS Y CONSEJOS. SIENTO INFORMAR A TODOS AQUELLOS QUE SEGUÍAN LA HISTORIA DEL SEÑOR OSCURO QUE SE RETRASARÁ UN POCO MÁS DE LO ESPERADO EL 5º CAPITULO. AQUÍ TENÉIS UN ADELANTANDO QUE PASARÁ EN EL SIGUIENTE CAPITULO.

¿Dónde estaba?¿Qué era ese sitio?, se hacía esas preguntas Harry al ver que se encontraba en lo alto de lo que parecía una gran piedra en medio de un extenso campo de hierba amarilla donde pastaban animales de lo más extraños, búfalos gigantes, caballos un poco más pequeños que los que había visto él en el zoológico, elefantes con pelo y con unos grandes colmillos (Mamuts) y fieras como leones gigantes y tigres con grandes dientes. Y lo que le dejó más noqueado fue ver como unos hombres primitivos con pieles y armas de piedra se acercaban hacia el lugar donde estaba él.