Capitulo 11: Secretos del Pasado

Dumbledore estaba sentado en su sillón de su oficina esperando la llegada de una persona. Tocan a la puerta.

-¡Adelante!

Por la puerta pasa una joven bella con un pelo largo y plateado, una piel blanca, fina y sueva como la seda y unos ojos atrayentes, una de las mas hermosas jóvenes que el director había visto en su larga vida pero no era una gran cosa teniendo en cuenta que la joven era una Veela y su nombre era Joyce Poo.

-¿Me llamabas, director?- pregunta ésta moviendo el pelo con elegancia yendo hacia él.

-Sí, por favor siéntate.

-Gracias- comenta ésta sentándose en la silla y mirando hacia el director, el cual la miraba con los pulgares juntos por encima de sus gafas de media luna y después de unos momentos de silencio pregunta- ¿Para qué me ha llamado, director.

-Verás, querida Joyce- empieza a relatar Dumbledore- Me estoy haciendo viejo, más viejo de lo que mucha gente quiere reconocer y mis poderes cada vez están fallando y no sé por cuanto tiempo podré contener a Voldemort y a sus seguidores de que ataque el colegio; con el aliciente de que éste con los rituales y criaturas que está reclutando se está volviendo invencible. Cuando vine a este precioso colegio a formarme como mago y persona noté en él una presencia protectora que defiende al castillo de los conflictos del exterior, y con el paso del tiempo la he notado cada vez más a medida que yo (como mago poderoso) y el mundo (se volvía más oscuro) evolucionaban. Esa presencia, al principio la consideré una protección que pusieron los fundadores del colegio, pero con los últimos acontecimientos vividos en el castillo como fuera con la llegada de la joven cazadora llamada Buffy Summers he replanteado e investigado lo referente a este tema y he encontrado detalles muy interesantes como que los residuos mágicos que deja son más antiguos que la magia dejaba por los fundadores además de que esos residuos ya los había presenciado antes cuando el joven Harry Potter realizó el Patronus en su tercer año.

Hace una pequeña pausa mirando las reacciones de la chica pero no ve nada en su rostro ya que ésta permanece impasible.

-Y me conclusión es que el protector del castillo no es otro que Harry Potter, el mismo que usted está esperando. ¿O me equivoco?

-No, señor director. No se ha equivocado en nada- responde la joven- Pero que quieres que haga yo.

-Sé que me has escondido información pero por eso no te culpo ya que todos en algún momento lo hacemos; pero ahora me gustaría que me hicieses aparecer al protector y poder hablar con él ya que cuando llegué el verdadero Harry recibirá todo lo que voy a contar a éste.

-Lo intentaré señor director pero no prometo nada- responde la joven Veela levantándose de su sitio con el rostro impasible.

Saca una daga de plata y con un rápido movimiento de mano se hace un pequeño corte en la muñeca provocando que la sangre fluya con rapidez. Con la sangre forma un pequeño círculo en el suelo con signos desconocidos por el director; mientras que con un toque con la otra mano la herida de la muñeca se cierra limpiamente sin dejar rastro de herida. Con susurros de palabras hace brillar la sangre, un pequeño viento se instala en la sala y se empieza a materializarse una figura en el centro de la oficina atrayendo hacia él las partículas suspendidas del lugar dándole consistencia sólida. Mientras tanto Dumbledore lo ve todo con tranquilidad aparente.

-¿Me llamabas?- pregunta la figura oscura ya materializa hacia la chica.

-Si, padre. Dumbledore quiere hablar con usted- responde la chica con respeto.

-Parece ser que a Dumbledore no se le escapa una, jeje- comenta la figura oscura con diversión- Bien, aquí estoy director. ¿Qué quiere de mi?

-Bien, Harry. Me gustaría hablar en privado contigo para hablar de asuntos que te atañerán cuando vuelvas a este tiempo.

-Esta bien- comenta Harry- Joyce vuelve a tus aposentos, no te preocupes, estaré bien.

La joven Veela se va dejando solos a Harry y a Dumbledore.

-De que quieres hablar, director- pregunta Harry sentándose en la silla dejada vacía por Joyce.

-Verás Harry, mi muerte se acerca y no me gustaría que toda la información que he recopilado en mis años de búsqueda se queden en nada- se levanta de su silla, abre el armario que tiene detrás y saca el pensadero con unas cuantas botellitas que contienen memorias- Aquí, en estas memorias, tengo información que te ayudará a destruir a Voldemort.

-Pues vamos a verlas, ¿no?- comenta Harry decidido.

-Perfecto, no esperaba menos- dice Dumbledore vertiendo la primera botellita.

Dumbledore inclinó el contenido plateado de la botella en el Pensadero, dónde se formaron remolinos y brillaron tenuemente, ni líquido ni gas. "Tu primero," dijo Dumbledore, gesticulando hacia el tazón. Harry se encorvó hacia adelante, tomó aliento profundamente, y metió su cara en la sustancia plateada. Sintió sus pies dejar el piso de la oficina, estaba cayendo, viniéndose abajo y girando en la oscuridad y luego, muy repentinamente, parpadeó en la luz del sol deslumbrante. Antes de que sus ojos se ajustaran, Dumbledore aterrizó a su lado.

Estaban en un camino rural bordeado por setos vivos altos, enmarañados, bajo un cielo de verano tan brillante y azul como un nomeolvides. A unos diez pies delante de ellos vieron a un hombre pequeño, regordete, con gafas enormemente gruesas sobre unos ojos tan reducidos que parecían motas. Él leía una señal de guía de madera que dejaba asomar del matorral en el lado izquierdo de la carretera. Harry supo que éste debía ser Ogden .Era la única persona a la vista, y llevaba también puesto el surtido de ropas extrañas tantas veces escogidas por magos inexpertos tratando de parecerse a Muggles: En este caso, una levita y riñas sobre un traje de baño de una sola pieza rayado. Antes de que Harry se diera cuenta, Ogden se habia puesto en marcha con paso enérgico hacia debajo de la senda.

Dumbledore y Harry entendieron. Cuando pasaron la señal de madera, Harry contempló sus dos direcciones. El que partía de atrás que apuntaba la zona de la que habían venido decia: Gran Hangleton, 5 millas. La orientación del brazo que habia seguido Ogden decía: Pequeño Hangleton, 1 milla.

Caminaron por un camino pequeño con nada para ver excepto los setos vivos, el cielo azul en lo alto y un sonido silbante, y las ropas que recubrian la figura de delante. Luego la senda se curvaba hacia la izquierda y se inclinaba en pendiente hacia una ladera, hasta que al fin vieron repentina e inesperadamente un valle entero delante de ellos. Harry podía ver un pueblo, indudablemente el Pequeño Hangleton, acurrucado entre dos acantilados, su iglesia y su cementerio claramente visibles. A través del valle, en la ladera opuesta, habia una casa particularmente sustanciosa rodeada por un espacio ancho de césped verde aterciopelado.
Ogden había acelerado su trote debido a la cuesta descendente pronunciada. Dumbledore alargó su zancada, y Harry se apresuró para seguirle. Pensó que el Pequeño Hangleton debia ser su destino final y preguntadose, como lo había hecho en la noche que habían encontrado a Slughorn, por qué tuvieron que acercarse a esa distancia. Pronto descubrió que estaba equivocado en pensar que iban al pueblo. La senda giró hacia la derecha y cuando redondearon la esquina, vió el mismo borde de la levita de Ogden desapareciendo a través de una abertura en el cerco de protección.

Dumbledore y Harry le siguieron tras un camino estrecho y sucio bordeado por setos vivos más altos y más agrestes que los que habían dejado atrás. El camino era más encorvado y rocoso, inclinándose cuesta abajo finalmente, y parecia dirigirse a un grupo de árboles oscuros uno poco más lejanos. Seguramente, el camino pronto se abriria.

Al llegar al bosquecillo, Dumbledore y Harry se pararon detrás de Ogden, que se había detenido y sacado su varita.

A pesar del cielo despejado, los árboles viejos de delante lanzaban profundas sombras que parecían producir calma, y tuvieron que pasar algunos segundos antes de que los ojos de Harry percibiesen el edificio semioculto en medio del enredo de troncos. Le pareció un lugar muy extraño para edificar una casa, o si no una decisión extraña dejar que los árboles creciendo cerca, bloqueando toda luz y la vista del valle de debajo. Harry se preguntó si estaba habitada. Sus paredes eran musgosas y muchas tejas se habían caído del techo dejando a la vista los cabríos. Las ortigas habían crecido alrededor, alcanzando las ventanas, las cuales eran diminutas y gruesas, con mucha mugre. Tal como había pensado, creia que nadie podria vivir allí, sin embargo, una de las ventanas se abrió con un estrépito, y un chorrito delgado de vapor o humo fue expedido, como si alguien estuviera cocinando.

Ogden se adelantó y a Harry le pareció que lo hacia de manera cautelosa. Cuando las sombras que producían los árboles se deslizaron sobre él, se detuvo otra vez, clavando los ojos en la puerta principal, donde alguien había clavado una serpiente muerta.
Entonces hubo un susurro y una sacudida, y un hombre con la ropa hecha jirones se cayó del árbol más próximo, aterrizando en los pies delante de Ogden, quien brincó atrás tan rápido que pisó la cola de su levita y tropezó.

"Usted no es bienvenido".

El hombre se levantó ante ellos y tenia el pelo grueso y tan manchado con suciedad que pudo haber sido de cualquier color. Le faltaban varios dientes. Sus ojos eran pequeños y oscuros y se quedaron con la mirada fija al frente. Podría parecer cómico, pero de hecho no lo era. El conjunto daba miedo, y Harry no podía culpar a Ogden por echarse hacia atrás unos pasos cuando él habló.

" Er... buenos días. Soy del Ministerio de Magia"

"Usted no es bienvenido ".

"Er... lo siento... pero no le entiendo," dijo Ogden nerviosamente.

Harry pensó que Ogden era sumamente duro de mollera. El desconocido lo dejaba muy claro en opinión de Harry, en particular porqué blandía una varita en una mano y un cuchillo pequeño y más bien ensangrentado en la otra.

"Tu le entiendes, estoy seguro, no Harry?" Dijo Dumbledore.
"Sí, claro," dijo Harry, ligeramente desconcertado. ¿"por qué no puede Ogden..."?

Pero como sus ojos se encontraron con la serpiente muerta en la puerta otra vez, repentinamente lo entendió.

¿"él está hablando Parsel"?

"Muy bien," dijo Dumbledore, inclinando la cabeza y sonriendo.

El hombre con la ropa hecha jirones ahora se acercaba de modo amenazador a Ogden, con el cuchillo en una mano, y la varita en la otra.

"Ahora, mira..." Ogden comenzó, pero era demasiado tarde: Hubo un ruido de un golpe, y Ogden estaba en el suelo, agarrando firmemente su nariz, mientras un liquido amarillento sucio salió a presión en chorritos de entre sus dedos.

¡" Morfin!" Dijo una voz fuerte.

Un hombre entrado en años había salido corriendo de la casa de campo, dando tal portazo detrás de él que los muertos se hubieran despertado. Este hombre era más bajito que el primero, y raramente proporcionado. Sus hombros eran de gran amplitud y sus brazos demasiados largos, de un color moreno brillante y lleno de pelos que parecian matorrales, su cara arrugada le daba la apariencia de un mono poderoso, envejecido. Se paró al lado del hombre con el cuchillo, que ahora cacareaba y reia con la vista fija en Ogden sobre el terreno.

¿"es usted del ministerio?" Dijo el hombre mayor, mirando hacia Ogden.

" Exacto!" Dijo Ogden coléricamente, tapando su cara.
"¿y usted?" El otro, tomándolo del suelo, dijo " soy el Sr. Gaunt"
"lo que le pasa en la cara lo hizo él?
" Sí, él lo hizo!" gritó Ogden.
"debería haber dicho quien era, no?" Dijo Gaunt agresivamente. " Ésta es una propiedad privada. Simplemente no puede caminar por aquí dentro y esperar que mi hijo no se defienda ".

¿"se defienda en contra de qué?" Dijo Ogden, acercándose hacia él.

" Los intrusos, los sangre sucia, Muggles y porquería ". Ogden apuntó con su varita hacia su nariz, la cual todavía chorraba grandes cantidades de pus amarillo, y el flujo se detuvo de inmediato. El Sr. Gaunt se expresó por la comisura de la boca hacia Morfin. " Vuelve a casa. No discutas! ".

Esta vez, listo para esto, Harry reconoció el Parsel. Aun pudiendo entender lo que estaba diciendo, distinguió el ruido extraño del siseo que fue todo lo que Ogden podía oír. Morfin parecia estar a punto de discutir, pero cuando su padre le miró con apariencia amenazadora él cambió parecer, cruzando los árboles hacia la casa de campo con un modo de andar extraño, y cerrando de un golpe la puerta principal detrás de él, con lo que la serpiente se meció tristemente otra vez.

" Ese debe ser su hijo, Sr. Gaunt," dijo Ogden, limpiándose el último resto de pus de delante de su abrigo. "era Morfin, no?"

"Sí, ese era Morfin," dijo el hombre viejo indiferentemente. "¿es usted de sangre pura?" Le preguntó repentinamente agresivo.

"Eso no tiene nada que ver," dijo Ogden fríamente, y Harry sintió como su respeto por Ogden aumentaba. Aparentemente Gaunt sintió más bien indiferencia.

Él entrecerró los ojos y miró a Ogdens y masculló, en lo que fue claramente un tono ofensivo, "Ahora que lo pienso, he visto narices como la suya abajo en el pueblo".

"No lo dudo, si a dejado a sus hijos sueltos por ahi," dijo Ogden. ¿"quizá podríamos continuar este debate dentro"?

¿"en el Interior"?

" Sí, Sr. Gaunt. Ya le he dicho. He venido aquí por Morfin. Enviamos a un búho... "

" tengo poco trato con los búhos," dijo Gaunt. " no abro las cartas".

"Entonces usted no puede quejarse de que no obtiene advertencias de las visitas," dijo Ogden agriamente. " Estoy aquí por una brecha seria que se hizo a la ley mágica, lo cual ocurrió aquí a horas muy tempranas de esta mañana..."

¡" Está bien, está bien, está bien!" bramó Gaunt. ¡Entre en la casa si tanto bien le hace!

La casa parecía tener tres cuartos diminutos. Dos puertas condujeron hacia fuera del cuarto principal, lo cual servia a su vez como el cuarto de cocina y sala de estar. Morfin estaba sentado en un sillón muy sucio al lado del fuego humeante, retorciendo un avivador del fuego sus dedos gruesos y canturreando suavemente en Parsel:

Hissy, hissy, pequeña serpiente,
Repta en el suelo
se buena con Morfin
O te acorralaré para la puerta.

Hubo un ruido de rozamiento en la esquina, al lado de la ventana abierta, y Harry que había pensado que no había nadie, vió a una chica cuyo vestido que era gris harapiento era del color exacto que las piedras sucias de la pared que habia detrás de ella. Ella estaba de pie al lado de una cazuela llena de vapor en una estufa negra mugrienta, y perdía el tiempo con el estante de utensilios de cocina mirando por encima de él. Su pelo era lacio y desafilado y ella tenia una cara simple, y muy pálida. Sus ojos, como los de su hermano, se quedaron con la mirada fija al frente. Ella se quedó mirando claramente a los dos hombres, pero Harry pensó que nunca había visto a una persona que mirara de un modo tan derrotado.

"Mi hija, Merope," dijo Gaunt a regañadientes, cuando Ogden miró
interrogativamente hacia ella.

"Buenos días," dijo Ogden.

Ella no contestó, pero le devolvió a su padre una mirada asustada y continuó en el cuarto y cambiando de posición las cazuelas en el estante que había detrás de ella.

" señor Gaunt ," dijo Ogden, "vayamos directamente al grano, tenemos motivos para pensar que su hijo, Morfin, realizó magia delante de un Muggle ayer por la noche".

Hubo un ruido metálico ensordecedor. Merope había dejado caer una de las cazuelas.

¡Recógelo! Bramó su padre dirigiéndose hacia ella. "no hay vuelta de hoja, limpia el suelo como un sucio Muggle, para qué te sirve la varita? Eres tan inútil como un saco de cieno!"

¡" Sr. Gaunt, por favor!" Dijo Ogden con voz horrorizada, mirando como Merope, que ya había recogido la cazuela, cogió el asa de la cazuela y sacó temblorosamente la varita de su bolsillo, la dirigió hacia la cazuela, y mascullado uno hechizo apresurado e inaudible el rayo atravesó la cazuela para atravesar velozmente el suelo, le pegó a la pared opuesta, y se rajó en dos.

Morfin dejó escapar un cacareo alocado de risa. ¡Arreglala, zoquete inútil, arreglala!"

Merope tropezó accidentalmente, pero antes tuvo tiempo para levantar su varita, Ogden levantó la suya y dijo firmemente, " Reparo. " La cazuela se reparó a sí misma instantáneamente.

Gaunt le miró por un momento como si fuera a gritarle a Ogden, pero al parecer cambió de opinión. En su lugar se mofó de su hija, " Afortunadamente el buen hombre del Ministerio está aquí, no? Quizá él te quitará de mis manos, quizá a él no le importen los sucios Squibs . . ."

Sin saber si mirar a alguien o agradecer a Ogden, Merope recogió la cazuela y la devolvió a su sitio, temblándole las manos. Luego permaneció realmente inmóvil contra la pared, entre la ventana muy sucia y la estufa, y parecia uqe no deseara nada más que hundirse en la piedra y dejar de existir.

"Sr. Gaunt," Ogden comenzó de nuevo, " como he dicho: La razón para mi visita..."

¡" Le oí la primera vez!" bramó Gaunt. ¿" Y qué? ¿Morfin le dio a un Muggle un pedacito de a lo que venia, luego qué "?

"Morfin ha quebrantado ley mágica," dijo Ogden severamente.

"Morfin ha quebrantado la ley Mágica." Dijo Ogdens imitándole con voz monotona y pomposa.

Morfin cacareó otra vez. ¿"le enseñé una lección a un Muggle muy sucio, eso es ilegal ahora, es eso"?

"Sí," dijo Ogden. " me temo que sí".

Se sacó de un bolsillo interior un rollo de papel pequeño de pergamino y lo desenrolló.

¿"qué es eso"? Dijo Gaunt, su voz iba aumentando coléricamente.

" es una llamada para el Ministerio para una audición..."

¡" Una citación? Una citación? ¿Quién se piensa usted que es, exigiendo a mi hijo una citación?"

" soy jefe del departamento de cumplimiento de la ley magica" dijo Ogden.

¿"y usted se piensa que somos escoria, no"? dijo Gaunt gritado, acercándose de un modo amenazador a Ogden ahora, con un dedo con una uña amarilla y sucia apuntándole al pecho. ¿"la escoria que vendrá corriendo cuando el Ministerio los llama? ¿Sabe con quien está hablando, usted pequeño sangre sucia, lo sabe?"

" tuve la impresión de que estaba hablando con usted Sr. Gaunt," dijo Ogden, cautelosamente, pero queriendo mantener su posición.

¡" Así es!" dijo Gaunt a gritos.

Por un momento, Harry pensó que Gaunt hacía un gesto obsceno con la mano, pero entonces se dio cuenta que le mostraba un anillo feo, con una piedra negra, que tenia puesto en su dedo medio, agitándolo ante los ojos de Ogden. ¿" Ve esto? ¿Ve esto? ¿Sabe qué es? ¿Sabe de dónde vino? ¡Los siglos que esto ha estado en nuestra familia, y ahora estamos de regreso, y los sangre pura hasta el final! Sabe cuanto me han ofrecido por esto, que lleva grabado el escudo de los Peverell grabado en la piedra?

" no tengo realmente ni idea," dijo Ogden, parpadeando cuando el anillo navegó a poca distancia de su nariz, " pero vayamos al punto, Sr. Gaunt. Su hijo ha cometido... "

Con un aullido de furia, Gaunt corrió hacia su hija. En un abrir y cerrar de ojos, Harry pensó que iba a estrangularla cuando su mano voló hacia su garganta. Al instante, él la arrastraba hacia Ogden cogido a una cadena de oro alrededor de su cuello.

¿"ve esto"? le gritó a Ogden, sacudiendo un guardapelo pesado de oro, mientras Merope balbuceaba y jadeaba.
¡" Lo veo, lo veo!" Dijo Ogden precipitadamente.

¡" Slytherins!" Gaunt gritado. ¡" De Salazar Slytherin! ¿Nosotros somos sus descendentes directos!qué usted dice de eso, eh "?

¡" Sr. Gaunt, su hija!" Dijo Ogden alarmado, pero Gaunt ya había soltado a Merope; Ella se tambaleó alejándose de él, de regreso a su esquina, dándole masaje a su cuello y tragando aire como si fuera saliva.

¡" Así es!" Dijo Gaunt triunfalmente, como si hubiera llegado a un punto complicado más allá de toda disputa posible. " No hable con nosotros como si fueramos la suciedad de sus zapatos! ¡Las generaciones de razas puras, todos magos... es más de lo que usted puede decir, no lo dudo "!

Y escupió en el suelo a los pies de Ogden. Morfin cacareó otra vez. Merope, amontonada al lado de la ventana, inclinó su cabeza y escondió su cara con su cabello lacio, y no dijo nada.

"Sr. Gaunt," dijo Ogden tenazmente, " me temo que ni sus antepasados ni nadie tienen nada que hacer en esta situación. Estoy aquí por Morfin, Morfin y el Muggle que al que acosó ayer noche. Nuestra información... "–bajó la mirada en su rollo de papel de pergamino –" ...es que Morfin realizó un encantamiento a un Muggle, causándole una erupción altamente dolorosa ".
Morfin rió nerviosamente.

"Tranquilo chico, chico," dijo Gaunt en Parsel, y Morfin se silenció otra vez.

¿"y que ocurre si así lo hizo? Dijo Gaunt provocadoramente hacia Ogden, " supongo que usted ha limpiado totalmente la cara del sucio Muggle, y a borrado su memoria..."

"ese no es el asunto, Sr. Gaunt" Dijo Ogden. " Fué un ataque provocado a un indefenso "

"Ar, le marqué fuera como un amante de los Muggles en el momento en que le vi a usted ahí fuera," dijo con desprecio Gaunt, y escupió en el suelo otra vez.

"Este debate nos trae a ninguna parte," dijo Ogden firmemente. " está claro que la actitud de su hijo demuestra que el no siente remordimiento hacia sus acciones".
Miró de nuevo a su rollo de papel de pergamino otra vez. "Morfin asistirá a una audición el catorce de septiembre para contestar a los cargos de usar magia delante de un Muggle y el daño causante y aflija para ese mismo mugl..."

Ogden cayó. El cascabeleo, los sonidos del trote de los caballos y las voces fuertesy risueñas se colaron a través de la ventana abierta. Aparentemente la senda sinuosa que iba hacia el pueblo pasaba muy cerca del bosquecillo donde la casa perduraba. Gaunt se congeló, oyendo, y ensanchando sus ojos. Morfin siseó y revolvió su cara hacia los sonidos, con su expresión hambrienta. Merope levantó su cuello. Su cara estaba rigurosamente blanca.

" ¡Dios mío, esta cosa ofende la vista!" Se oyó fuera la voz de una chica, claramente audible a través de la ventana abierta, como si ella estuviera justo al lado de ellos."¿ tu padre no puede tirar abajo esta casucha Tom?"

" no es de nosotros," dijo una voz joven. " Todo lo que hay al otro lado del valle nos pertenece, pero esta casa de campo pertenece a un viejo vagabundo llamado Gaunt y a sus niños. El hijo esta realmente chiflado, deberías oír la cantidad de historias que dicen en el pueblo... "

La chica se rió. El cascabeleo y los ruidos galopantes iban en aumento más fuerte y más fuerte. Morfin hizo ademán de salir de su sillón. "Permanece sentado," dijo su padre como advertencia, en Parsel.

"Tom," dijo la voz de la chica otra vez, que ahora sí se oia realmente cercana a la casa, "puede que esté equivocada... pero ha clavado alguien una serpiente en esa puerta"?

"Dios mio, tienes razón!" Dijo la voz del hombre. " Habrá sido el hijo, ya te dije que no está bien de la cabeza. No mires eso, Cecilia, querida.

El cascabeleo y el trote apenas eran perceptibles otra vez.

" Querida.." susurró Morfin en Parsel, mirando a su hermana. La ha llamado amorcito, así es que él no la desprecia".

Merope estaba tan blanca que Harry pensó que iba a desmayarse.

¿"qué es eso"? Dijo Gaunt agudamente, también en Parsel, escuchando el miramiento de su hijo para su hija. ¿"qué dijiste, Morfin"?

"A ella le gusta mirar a ese Muggle," dijo Morfin, con una expresión cruel en su cara como si estuviese clavando sus ojos en su hermana, quien ahora se vio aterrorizada.

" Siempre en el huerto cuándo él pasa, le mira con atención a través de la valla. no, Merope? Y la última noche..."

Merope negó con la cabeza a sacudidas, suplicantemente, pero Morfin siguió cruelmente: "se mantuvo en la ventana en espera de que él pasara montado en su caballo, no Merope?"

¿Manteniéndose en la ventana para mirar a un Muggle"? Dijo Gaunt quedamente.
Los tres Gaunts parecieron haber olvidado a Ogden, que miraba a ambos desconcertado e irritado en este arranque renovado de siseo incomprensible.

"¿Es cierto eso?" Dijo Gaunt con voz mortífera, adelantando un paso o dos hacia la chica aterrorizada. ¿"mi hija – descendiente de pura sangre de Salazar Slytherin – estando en busca de un sucio Muggle, que lleva la suciedad en las venas?
Merope negó con la cabeza frenéticamente, presionándose contra la pared, aparentemente incapaz para hablar.

¡" Pero traje a ese Muggle, padre!" dijo Morfin cacareado. ¿" le traje hasta aquí y él no se vió tan bonito con erupciones y colmenas por todo su cuerpo! A que no, Merope?"

" ¡Estoy tan disgustado, pequeña Squib! Eres una pequeña traidora de sangre sucia!" Gaunt perdió el control y a gritos cerró sus manos alrededor de la garganta de su hija.

Harry y Ogden gritaron " No!" al mismo tiempo; Ogden levantó su varita y gritó, "Relaskio"!

Gaunt fue tirado atrás, lejos de su hija. Tropezó con una silla y sintió el suelo en su espalda. Con un rugido de furia, Morfin se lanzó de su sillón y se lanzó contra Ogden, blandiendo su cuchillo ensangrentado y tirando rayos de fuego indiscriminadamente de su varita.

Ogden corrió para salvar la vida. Dumbledore indicó que debian seguirlo y Harry obedeció, mientras los gritos de Merope hacian eco en sus orejas.

Ogden se lanzó camino arriba y salió haca la senda principal, con los brazos sobre la cabeza, dónde chocó con un caballo marrón lustroso que estaba montado por un joven muy mozo, de pelo oscuro. Él y la chica bonita iban en coche al lado de él en un caballo pardo y se rieron a carcajadas al ver a Ogden, que rebotó de lado contra el flanco del caballo e hizo estallar otra vez, su levita volando, cubierto de pies a cabeza en polvo, andando confuso hacia arriba de la senda.

Salieron de ese recuerdo, como habían entrado. Luego sin hacer ningún comentario fueron vertiendo y sacando los otros pensamientos a medida que los iban viendo sin comentar más de lo debido.

Él removió el contenido del pensadero como Harry lo había visto hacer antes, como un buscador de oro busca cuidadosamente oro. Encima del remolino, en la masa rosa plateada se levantó un pequeño viejo hombre que giraba en el pensadero, plateado como un fantasma pero mucho más sólido, con un pelo de paja que cubría totalmente sus ojos.

Sí, lo adquirimos en circunstancias curiosas. Fue traído por una bruja joven momentos antes de Navidad, oh, ahora hace muchos años atrás. Ella dijo que ella necesitaba el oro gravemente, bien, era obvio. Cubierto en trapos y bastante lejos adelante. . .Iba a tener un bebé, vea. Ella dijo que el medallón había sido de Slytherin, bien, oímos esa clase de historias todo el tiempo, "Oh, esto era de Merlín, su tetera favorita"; pero cuando lo miré, tenía su marca verdadera, y algunos hechizos simples fueron suficientes para decirme que era verdad. Por supuesto, este hecho hizo que estuviese cerca de no tener precio. Ella no parecía tener ni idea de cuánto valía. Estuvo contenta de recibir diez galeones por ello. ¡El mejor negocio que hice jamás!

Dumbledore le dio una vigorosa sacudida al pensamiento y Caractacus Burke descendió de vuelta a la masa de pensamientos de la que había surgido.

Harry se dobló sobre el pensadero; su cara rompió la superficie fresca de la memoria y entonces él cayó en la oscuridad otra vez. . . . Segundos después, sus pies golpearon la tierra firme; él abrió los ojos y encontró que él y Dumbledore estaban parados en una animada calle pasada de moda de Londres.

Allí estoy yo - dijo Dumbledore brillantemente señalando delante de ellos a una figura alta que cruza el camino delante de un carro de leche tirado por caballos.

El pelo y la barba de este Albus Dumbledore más joven eran largos y castaños. Habiendo alcanzado su lado de la calle, él se fue a zancadas a lo largo del pavimento, robando muchas miradas curiosas debido al cortó traje de terciopelo color cerezo que llevaba puesto.

Bonito traje, señor – dijo Harry, antes de poder contenerse.

Pero Dumbledore se rió entre dientes simplemente y siguieron a su yo más joven en una distancia corta, finalmente pasando a través de un sistema de puertas de hierro a un patio pelado que afrontaba a un a severo edificio cuadrado, rodeado por verjas altas. Él caminó los pocos pasos que conducían a la puerta delantera y golpeó una vez. Después de un momento, la puerta fue abierta por una muchacha desaliñada que usaba un delantal.

Buenas tarde. Tengo una cita con la señora Cole, quién, creo, es la patrona aquí.

Oh, dijo a muchacha desconcertada al mirar el aspecto excéntrico de Dumbledore - Un . . un momento. . . ¡SEÑORA COLE! - gritó sobre su hombro.

Harry oyó una voz distante que gritaba algo en respuesta. La muchacha se dio la vuelta hacia Dumbledore.

Entre, ella está dentro.

Dumbledore caminó en un vestíbulo embaldosado en negro y blanco; el lugar entero era lamentable pero intachablemente limpio. Harry y el Dumbledore más viejo lo siguieron. Antes de que la puerta delantera se había cerrado detrás de ellos, una mujer flaca con mirada acosadora iba corriendo hacia ellos. Ella tenía una cara aguileña que aparecía más ansiosa que cruel y hablaba sobre su hombro con otro ayudante mientras iba hacia ellos.

. . . y lleve el yodo arriba Martha, Billy Stubbs ha estado rascando sus costras y Eric Whalley está rezumando a los demás con sus sábanas, " preocúpese por la viruela sobretodo" – dijo sin mirar a nadie en concreto, después su mirada recayó en Dumbledore y se paró en seco, tan asombrada como si una jirafa hubiese cruzado su umbral.

Mi nombre es Albus Dumbledore. Le envié una carta pidiendo una cita y usted muy bondadosamente me invitó aquí hoy.

La Señora Cole parpadeó. Aparentemente decidiendo que Dumbledore no era una alucinación, ella dijo débilmente:

Oh sí. Bien, usted mejor entraría en mi oficina. Sí .

Ella indujo a Dumbledore a un cuarto pequeño que en parte parecía una oficina, y en parte parecía una habitación. Estaba tan desarrapado como el vestíbulo y el mobiliario estaba viejo y mal ordenado. Ella invitó a Dumbledore a sentarse sobre una silla desvencijada y se sentó detrás de un escritorio desordenado, atisbándole nerviosamente.

Estoy aquí, como le dije en mi carta, para discutir sobre Tom Riddle y los acomodamientos para su futuro - dijo Dumbledore.

¿Es usted familiar? Preguntó la señora Cole.

No, soy un maestro - dijo Dumbledore - He venido a ofrecerle a Tom un lugar en mi escuela.

¿Qué escuela es, entonces?

Su nombre es Hogwarts - dijo Dumbledore.

¿Y por qué usted está interesado en Tom?

Creemos que él tiene cualidades que andamos buscando.

¿Quiere usted decir que él ha conseguido una beca? ¿Cómo ha podido hacerlo? Él nunca ha sido el primero en clase.

Pues bien, su nombre está inscrito en mi escuela desde que nació.

¿Quién le inscribió? ¿Sus padres?

No había duda de que la Señora Cole fue una mujer inconvenientemente lista. Aparentemente Dumbledore pensó lo mismo, pues Harry le vio sacar su varita fuera del bolsillo de su traje del terciopelo, al mismo tiempo que recogía un pedazo de papel perfectamente en blanco de la parte superior del de Señora Cole.

Aquí - dijo Dumbledore agitando su varita a la vez que le pasaba la hoja de papel - pienso que esto dejará en claro todo.

Los ojos de la Señora Cole se deslizaron del foco al papel blanco por un momento.

Eso parece perfectamente en orden - dijo ella plácidamente y devolviéndoselo. Entonces sus ojos cayeron sobre una botella de ginebra y dos vasos que seguramente no estaban allí minutos antes.

¿Er. . .le puedo ofrecer Un Vaso de ginebra? - dijo ella en una voz extra refinada.

Muchas gracias - dijo Dumbledore, resplandeciendo.

Pronto estuvo claro que Señora Cole no era la primera vez que bebía ginebra . Llenando abundantemente su vaso, ella se lo bebió drásticamente de un golpe. Relamiéndose los labios francamente, le sonrió a Dumbledore por primera vez, y él no dudó en usar su ventaja.

¿Me preguntaba si usted me podría contar cualquier cosa sobre la historia de Tom Riddle? ¿Debo pensar que él nació aquí en el orfanato?

Así es - dijo el Señora Cole, sirviéndose a más ginebra - Lo recuerdo más claro que cualquier otra cosa, porque yo acababa de empezar aquí. Víspera de Año Nuevo, y hacía un frío amargo y nevaba, usted sabe. Noche horrible. Y esta chica, no más mayor que yo por aquel entonces, vino tambaleándose. Pues bien, ella no era la primera. La acogimos, y tuvo al bebé al cabo de una hora. En otra hora estaba muerta.

La Señora Cole inclinó la cabeza impresionantemente y tomó otro trago abundante de ginebra.

¿Dijo ella algo antes de morir? - preguntó Dumbledore - ¿cualquier cosa acerca del padre del niño, por ejemplo?

Ahora que lo dice, sí que dijo algo - dijo el Señora Cole, quien le pareció más bien estar pasando un buen rato, con la ginebra en su mano y una audiencia ansiosa para su historia - me acuerdo de que ella me dijo "espero que se parezca a su padre" y no mentiré, ella tenía una buena razón para esperar eso, ya que no era nada guapa, y luego me dijo que él debía llamarse Tom, por el padre de él, y Marvolo, para el padre de ella. Sí, ¿no cree que es un nombre gracioso? Nos preguntábamos si la muchacha venía de un circo, después dijo que el apellido del muchacho debía ser Riddle. Y murió antes de poder decir nada más.

Bien, lo bauticemos con ese nombre justo después, vimos que era muy importante para esa pobre chica, pero ningún Tom, ni ningún Marvolo o ningún Riddle vinieron a buscarlo, ningún familiar. Él ha estado aquí en el orfanato desde entonces.

El Señora Cole se ayudó a sí mismo, casi distraídamente, a ponerse otro vaso de ginebra.

Dos puntos rosados habían aparecido en sus pómulos. Luego dijo:

Él es un niño divertido.

Sí - dijo Dumbledore - pensé que podría serlo.

También fue un bebé divertido. Casi nunca lloró, usted sabe. Y luego, cuando creció un poco, él fue. . raro ".

¿Raro en qué sentido? – preguntó Dumbledore amablemente.

Pues bien, él…

Pero la señora Cole echó un vistazo a su alrededor y le echó una mirada inquisitorial al vaso de ginebra de Dumbledore.

¿Definitivamente él tiene un lugar en su escuela, dice usted?

Definitivamente – dijo Dumbledore.

¿Y nada que yo diga podrá cambiar eso?

Nada - dijo Dumbledore.

¿Usted lo aceptará sobre cualquier cosa?

Lo que sea – dijo agudamente Dumbledore.

Ella lo escudriñó como si decidiera o no confiar en él. Al parecer decidió que podía, porque dijo en acometidas repentinas:

Él asusta a los otros niños.

¿Quiere usted decir que es un matón? - preguntó Dumbledore.

Pienso que debe serlo - dijo a señora Cole, frunciendo el ceño levemente - solamente es muy atraparle. Ha habido incidentes. . . . Cosas raras...

Dumbledore no la presionó, aunque Harry podía decir que él estaba interesado. Ella tomó otro trago de la ginebra y sus mejillas se encendieron más.

El conejito de Billy Stubbs… bien, Tom dijo que él no lo hizo y no veo cómo podría haberlo hecho, pero aún así , lo colgó de las vigas… ¿lo hizo?

No debería pensar eso – dijo Dumbledore inquieto.

No sé cómo trepó para hacerlo, pero sí sé que Billy y él habían discutido el día anterior Y entonces… - la señora Cole tomó otro trago de ginebra derramándose un poco sobre la barbilla – En el verano los llevamos fuera, usted sabe, una vez al año al campo o a la playa, bien, Amy Benson y Dennis Bishop nunca se estaban quietos, lo único que sabemos es que entraron en una cueva con Tom Riddle, él juró que apenas había podido explorar, pero algo sucedió allí. Estoy segura de ello. Y, bien, ha habido muchos más cosas, cosas divertidas. . . .

Ella se volvió a mirar a Dumbledore otra vez, y aunque sus mejillas estaban rojas, su mirada fija fue estable.

No pienso que muchas personas sentirán deshacerse de él.

Usted entiende, estoy seguro, que no lo tendremos permanentemente - dijo Dumbledore - él tendrá que volver aquí, por lo menos, cada verano.

Oh, bien, eso es mejor que un golpe fuerte con precisión con un póker oxidado - dijo el Señora Cole con un hipo leve. Ella llegó a sus pies, y Harry quedó impresionado al ver que ella fue muy sensata, si bien dos terceras partes de la ginebra habían desaparecido - ¿Supongo que a usted le gustaría verle?

Muchísimo - dijo Dumbledore, levantándose también.

Ella lo condujo fuera de su oficina y subieron por una escalera de piedra, dándoles instrucciones en voz alta a los niños que se cruzaba por el camino. En el orfanato, como Harry vio, todos los niños llevaban la misma clase de túnica grisácea. Se veían bien cuidados, pero no podían negar que aquel no era un buen lugar para crecer.

Aquí estamos – dijo la señora Cole y pararon frente a la primera puerta de un largo pasillo. Ella tocó dos veces y entró.

¿Tom? Tienes visita. Éste es Mr. Dumberton, lo siento, Dunderbore. Quiere hablar contigo, bien. Os dejaré hacerlo.

Harry y los dos Dumbledores entraron en el cuarto y la señora Cole cerró la puerta detrás de ellos.

Era una habitación vacía con nada en las paredes, salvo un viejo guardarropa y una cama de hierro. El muchacho estaba sentado sobre unas mantas grises, con las piernas estiradas y sosteniendo un libro. No había ningún rasgo de la familia Gaunts en la cara de Tom Riddle. El deseo de Merope antes de morir se había cumplido: era igual de hermoso que si se tratara de una miniatura de su padre, demasiado alto para tener 11 años, pelo negro y piel pálida. Sus ojos se estrecharon levemente al comprobar el aspecto excéntrico de Dumbledore. Hubo un momento de silencio.

¿Cómo estás, Tom? – dijo Dumbledore caminando hacia él y tendiendo la mano.

El chico vaciló, pero luego le estrechó la mano. Dumbledore tomó una silla y la puso al lado de la cama de Tom, pareciendo así un enfermo y su visitante en un hospital.

Soy el profesor Dumbledore.

¿Profesor? – repitió Tom. Lo miró cauteloso - ¿No debería decir doctor? ¿Qué está haciendo usted aquí? ¿Acaso ella le ha llamado para que me vea? – dijo señalando la puerta por la que la señora Cole había salido.

No, no – dijo Dumbledore sonriendo.

No le creo – dijo Riddle – ella quiere que me vea un médico, ¿no es así? Diga la verdad.

Él dijo las tres últimas palabras con la fuerza de una sacudida eléctrica. Era una costumbre, y sonaba como si ya lo hubiese dicho muchas veces. Sus ojos se habían abierto más y miraba acusadoramente a Dumbledore, quien no respondió y siguió sonriendo agradablemente. Después de unos segundos, Riddle dejó de mirar de manera acusadora y se hizo, más que nada, un silencio cauteloso.

¿Quién es usted?

Ya te lo dije. Soy el profesor Dumbledore y trabajo en un colegio llamado Hogwarts. He venido a ofrecerle una plaza en mi escuela, tu escuela si deseas venir.

La reacción de Riddle fue muy sorprendente. Se levantó de la cama y se apartó furiosamente de Dumbledore.

¡Usted quiere quedarse conmigo! El asilo, ¿no es de ahí de donde usted viene? "Profesor", sí claro… bien, no iré ¿lo ve? Es esa vieja gata la que tiene que estar en el asilo, nunca les hice nada a la pequeña Amy Benson o a Dennis Bishop, puede preguntarles, ellos se lo dirán.

No soy del asilo – dijo Dumbledore pacientemente – Soy un profesor, y si te sientas con calma te diré lo que quieras saber acerca de Hogwarts. De acuerdo, si tú decides no ir al colegio, nadie te obligará.

Me gustaría ver cómo lo intenta – dijo Riddle con desprecio.

Hogwarts - siguió Dumbledore, como si no hubiese oído las últimas palabras de Riddle - es una escuela para personas con habilidades especiales.

¡No estoy loco!

Ya sé que no estás loco. Hogwarts no es un colegio para locos, es un colegio de magia.

Hubo un silencio. Riddle se había detenido, su cara estaba inexpresiva, pero sus ojos estaban oscilando de acá para allá entre cada uno de Dumbledore, como tratando de ver a uno de ellos mintiendo.

¿Magia? – repitió en un susurro.

Correcto – dijo Dumbledore.

¿Es… es magia lo que yo puedo hacer?

¿Qué es lo que puedes hacer?

De todo - respiró Tom. Un rubor del entusiasmo se levantaba encima de su cuello y en sus huecas mejillas; él parecía entusiasmado - Puedo hacer que las cosas se muevan sin tocarlas. Puedo hacer que los animales hagan lo que yo quiera, sin estar entrenados. Puedo hacer que cosas malas sucedan a la gente que me molesta. Puedo hacerles daño si quiero.

Sus piernas temblaban. Él caminó adelante y se sentó en la cama otra vez, mirando fijamente sus manos, su cabeza arqueó como si rezara.

Sabía que era diferente – susurró – sabía que era especia, sabía que había algo…

Pues bien, tenías razón – dijo Dumbledore, quien ya no sonreía, pero miraba a Tom fijamente – Tú eres un mago.

Riddle levantó su cabeza. Su cara estaba transfigurada: había una felicidad descabellada en su rostro, pero por alguna razón no mejoró su mirada; al contrario, sus facciones esculpidas con precisión parecían más ásperas, su expresión era casi bestial.

¿Usted también es un mago?

Sí, también.

Demuéstrelo – dijo Riddle de inmediato, en el mismo tono en el que había exigido que le dijesen la verdad.

Dumbledore arqueó sus dejas:

Entonces, entiendo que aceptas tu plaza en Hogwarts.

Claro que lo haré.

Entonces deberás llamarme profesor o señor.

La expresión de Riddle se suavizó, y dijo con una voz irreconociblemente cortés:

Profesor, ¿podría usted demostrármelo?

Harry pensó que Dumbledore iba a rehusar, alegando que en Hogwarts vería muchas demostraciones, y que debían llevar cuidado en aquel edificio lleno de muggles. Pero para su sorpresa, Dumbledore sacó su varita de un bolsillo de su ropa y apuntó al armario de la pared.

El armario ardió en llamas.

Tom saltó de su cama y Harry no podía culparle de estar furioso y en estado de shock, ya que todas sus pertenencias debían estar allí. Pero Tom rodeó a Dumbledore y las llamas se desvanecieron dejando el armario intacto.

Riddle miró el armario y luego a Dumbledore, su mirada su puso en la varita.

¿Dónde puedo conseguir una de esas?

A su debido tiempo- dijo Dumbledore – ahora me parece que hay algo que quiere salir de tu armario.

Por primera vez, Riddle se sintió asustado.

Abre la puerta – dijo Dumbledore.

Tom vaciló y después abrió la puerta de un golpe. En el estante más alto, por encima de un colgador de ropa raídas, una caja de cartón pequeña estaba moviéndose y traqueteando como si hubieran varios ratones frenéticos dentro de ella.

Sácala - dijo Dumbledore.

Riddle descolgó la caja con un estremecimiento.
¿Hay cualquier cosa en esa caja que no debes tener? - preguntó Dumbledore.

Riddle miró largamente a Dumbledore, calculador.

Sí, supongo, señor.

Ábrela – dijo Dumbledore.

Riddle quitó la tapa e inclinó el contenido encima de su cama sin mirarlo. Harry, quien había esperado algo mucho más excitante, vio un desorden de objetos pequeños, de todos los días: Un yo-yo, un dedal de plata y una armónica manchada entre ellos. Una vez fuera de la caja, dejaron de estremecerse y se quedaron inmóviles en las mantas delgadas.

Usted les devolverá a sus dueños con sus disculpas - dijo Dumbledore serenamente, guardando su varita a su chaqueta - Sabré si lo has hecho. Y te advierto: robar no está tolerado en Hogwarts.

Riddle no se vio consternado; él todavía tenía una mirada fría y fija en Dumbledore. Al fin, dijo con una voz inexpresiva:

Sí, señor.

En Hogwarts - Dumbledore siguió - enseñamos no sólo a usar magia, sino también a controlarla. Usted, inadvertidamente, estoy seguro, ha estado usando sus poderes de un modo que no está tolerado en nuestra escuela. No eres el primero ni serás el último, que permite a su magia escaparse de su mano. Pero deberías saber que en Hogwarts se pueden expulsar a los estudiantes, y el Ministerio de Magia – sí, hay un Ministerio – castigará a los que rompan la ley aún más gravemente. Todos los magos principiantes deben aceptar que, al entrar en nuestro mundo, acatan nuestras leyes .

Sí, señor - dijo Riddle otra vez.

Era imposible decir qué pensaba; su cara permaneció pálida y él puso las cosas robadas a la caja de cartón. Cuando había terminado, él miró a Dumbledore y dijo francamente:

Yo no tengo ningún dinero.

Eso no es problema - dijo Dumbledore, sacando una bolsita cuero de dinero de su bolsillo - Hay un fondo en Hogwarts para alumnos que lo necesiten para comprar los libros y el material escolar. Aunque tendrás que comprarlos de segunda mano…

¿Dónde compra usted los libros escolares? – interrumpió Riddle, quien había cogido la bolsita de dinero sin agradecérselo a Dumbledore, y ahora examinaba un Galeón de oro.
En el callejón Diagon - dijo Dumbledore - Tengo tu lista de libros y el material de la escuela conmigo. Te puedo ayudar a encontrarlo todo.

¿Usted viene con conmigo? - Riddle preguntado, mirando hacia arriba.

Ciertamente, si usted…

No le necesito – dijo Riddle interrumpiendo a Dumbledore de nuevo - Estoy acostumbrado a hacer las cosas para mí mismo, he ido yo solo por Londres muchas veces. ¿Cómo se llega a ese callejón Diagon, señor ? – añadió atrapando la mirada de Dumbledore.

Harry pensó que Dumbledore insistiría en acompañar a Riddle, pero otra vez se sorprendió. Dumbledore le dio a Riddle el sobre que contenía su lista escolar, y después le dijo a Riddle cómo llegar al Caldero Chorreante desde el orfanato. Él dijo:

Tú lo podrás ver, aunque los Muggles alrededor de ti, las personas no mágicas, no lo harán. Pregunte por Tom, el tabernero, te será fácil recordar su nombre, ya que ambos lo compartís.

Tom hizo una mueca irritada, como tratando de ahuyentar a una mosca fastidiosa.

¿Te desagrada el nombre, Tom?

Hay un montón de Toms – masculló Riddle. Después, como si no pudiese evitar la pregunta - ¿mi padre era un mago? Él se llamaba Tom Riddle, también.

Estoy confuso, no lo sé - dijo Dumbledore, su voz tierna.

Mi madre no ha podido ser bruja, o ella no habría muerto - se dijo Tom más para sí mismo que para Dumbledore - Eso debió ser él entonces…Cuando tenga mis cosas, ¿cómo llegaré a Hogwarts?

Todos los detalles están en la segunda hoja de pergamino en su sobre - dijo Dumbledore - Saldrás de la estación King Cross el primer día de septiembre. Hay un billete del tren dentro del sobre también.

Riddle saludó con la cabeza. Dumbledore llegó a sus pies y tendió su mano otra vez. Estrechándosela, Riddle dijo:

Puedo hablar a las serpientes. Me enteré cuando hemos salido del país en viajes – ellas me buscan, me murmuran al oído. ¿Es normal para un mago?

Harry podría decir, que de todo lo que había dicho, esto era lo que más le había impresionado.

Es inusual - dijo Dumbledore después de un momento de vacilación – pero no es la primera vez que lo oigo.

Su tono fue casual pero sus ojos se movieron curiosamente en la cara de Tom. Se levantaron por un momento, hombre y niño, mirándose fijamente. Entonces el apretón de manos se rompió, y Dumbledore fue hacia la puerta.

Adiós, Tom. Espero verle en Hogwarts.

Harry se puso de pie y se inclino una vez más sobre el contenido de la ondulada
superficie plateada del recipiente de piedra hasta que su cara la tocara. Él cayó por la
nada oscura y aterrizó en un cuarto sentado delante de una vieja señora enormemente
gorda que llevaba una peluca pelirroja y un juego brillante rosado de trajes que fluían
alrededor de ella, dándole la mirada de una torta helada que se estaba derritiendo. Ella
examinaba un pequeño espejo de joyas mientras se aplicaba rubor en sus mejillas ya
escarlatas con una borla grande, mientras el elfo de casa más diminuto y más viejo
que Harry alguna vez había visto metía sus pies carnudos en unas zapatillas de satén
apretadas.

"¡Apresúrate, Hokey!" dijo Hepzibah imperiosamente. "¡l dijo que vendría a las
cuatro, faltan sólo un par de minutos y nunca ha llegado tarde!"

Ella metió su borla mientras el elfo doméstico se enderezaba. La cima de la cabeza del
elfo apenas alcanzaba el asiento de la silla de Hepzibah, y su piel parecida al papel
colgaba de su marco justo como la hoja crujiente de lino que ella llevaba puesto como
una toga.

"¿Cómo me veo? " dijo Hepzibah, girando su cabeza para admirar varios ángulos de su
cara en el espejo.

"Encantadora, señora, " chirrió Hokey.

Harry sólo podría asumir que estaba en el contrato de Hokey mentir por sus dientes
cuando le hacían esa pregunta, porque Hepzibah Smith estaba muy lejos de ser
encantadora en su opinión.

Un timbre sonó y ambos, tanto la señora como el elfo brincaron.

"¡Rápido, rápido, él está aquí, Hokey!" Hepzibah gritó y el elfo se apresuró a salir de la
habitación. Se tropezó con tantos objetos que era difícil de ver como alguien podría
atravesar aquel camino sin atropellar al menos una docena de cosas: Había gabinetes
llenos de pequeñas cajas laqueadas, fundas llenas de libros de oro en relieve, orbes y
globos celestes, y muchas plantas de macetas florecientes en contenedores de cobre.
De hecho, el cuarto se parecía a una mezcla de una tienda de antigüedades mágica y
un invernadero.

El elfo doméstico volvió luego de unos minutos, seguido de un alto joven, que Harry no
tuvo ninguna dificultad para reconocerlo como Voldemort. Él estaba vestido con un
traje negro; su pelo estaba un poco más largo que cuando estaba en la escuela y sus
mejillas estaban ahuecadas, pero todo esto lo satisfizo; él estaba más hermoso que
nunca. Voldemort cruzó el camino con un aire que mostraba que él había visitado el
lugar muchas veces antes y se dobló sobre la pequeña mano gorda de Hepzibah,
rozándola con sus labios.

"Le traje flores" dijo él silenciosamente, produciendo un manojo de rosas de ninguna
parte.

"¡Usted, muchacho travieso, no debería hacerlo!" chilló la vieja Hepzibah, aunque
Harry notara que ella tenía un florero vacío sobre la pequeña mesa más cercana.
"Realmente estropeas a esta vieja señora, Tom... siéntate, siéntate... ¿Dónde está
Hokey? Ah..."

El elfo doméstico vino rompiendo cosas a la habitación mientras que llevaba una
bandeja con pequeñas tortas, que ella puso en el codo de su dueña.

"Sírvase usted, Tom" dijo Hepzibah "sé cuanto le gustan mis tortas. Ahora, ¿Cómo
estás tú? Luces pálido. Ellos abusan de ti en aquella tienda, lo he dicho cientos de
veces..."

Voldemort rió mecánicamente y Hepzibah sonrió con afectación ..

"Bien, cuál es tu excusa para visitarme esta vez?" preguntó ella.

"Al Señor Burke le gustaría hacer una mejor oferta por la armadura hecha por el
trasgo", dijo Voldemort. "Quinientos Galeones, él siente que es más que un negocio..."

"Bien, bien. No tan rápido, o comenzaré a pensar que estás aquí sólo por mis baratijas
" puso mala cara Hepzibah.

"Ellos me ordenan que esté aquí", dijo Voldemort silenciosamente. "Soy sólo un pobre
ayudante, señora, que debe hacer lo que le dicen. El señor Burke desea que yo le
informe... "

"¡Ah, el Señor Burke! " dijo Hepzibah, agitando una pequeña mano. "¡Tengo algo que
mostrarte que nunca le he mostrado al Señor Burke! ¿Puede guardar un secreto, Tom?
¿Prometerá que no dirá nada al Señor Burke de que yo tengo esto? ¡l nunca me
dejaría descansar si supiera que yo se lo mostré, y no lo vendo, ni a Burke, ni a nadie.
Pero usted, Tom, usted lo apreciará por su historia, no por cuantos Galeones pueda
conseguir por ello."

" Yo me alegraría por ver cualquier cosa que la señorita Hepzibah me muestre " dijo
Voldemort silenciosamente, y Hepzibah dio otra risa tonta de niña.

"Pedí a Hokey que lo trajera hacia aquí... ¿Hokey, dónde estás? Quiero mostrar
nuestro tesoro más fino al Señor Riddle... De hecho, traiga ambos, mientras usted
está en ello. ... "

"Aquí, señora, " chirrió el elfo doméstico, y Harry vio dos cajas de cuero, una sobre la
cima de la otra, moviéndose a través del cuarto como si volaran por si mismas, aunque
él sabia que el elfo diminuto las sostenía sobre su cabeza, mientras se abría camino
entre las mesas y escabeles.

"Ahora" dijo Hepzibah felizmente, tomando las cajas del elfo, poniéndolas en su
regazo, y disponiendo a abrir la tapa de una, "Pienso que a usted le gustará esto,
Tom... Ah, si mi familia supiera que yo le estoy mostrando... ¡Ellos no pueden esperar
para poner sus manos sobre esto! "

Ella abrió la tapa. Harry afiló la vista hacia adelante un poco más para conseguir una
mejor vista y pudo ver algo que se parecía a una pequeña taza de oro con dos finas y
trabajadas manijas.

"Me pregunto si usted sabe que es esto, Tom. ¡Tómelo, mírelo bien! "susurró Hepzibah
y Voldemort estiró una mano alargada y levantó la taza por una de sus manijas. Harry
pensó que vio un destello rojo en sus ojos oscuros. Su expresión avara fue
curiosamente reflejada sobre el rostro de Hepzibah, pero sus ojos diminutos fueron
fijados sobre los hermosos rasgos de Voldemort.

"Un tejón" murmuró Voldemort examinando el grabado sobre la taza. ¿" Entonces esto
era de...? "

"¡Helga Hufflepuff, como es que lo sabes, eres un muchacho inteligente!" dijo
Hepzibah, apoyándose adelante con un crujir ruidoso de corsés y mientras pellizcaba
su mejilla. "No le dije que soy un descendente lejano? Esto ha sido transmitido en mi
familia durante años y años. ¿Encantador, verdad? Y todos los tipos de poderes que se
supone que posee también, pero yo no los he probado a fondo, solamente lo mantengo
agradable y a salvo aquí... "

Ella desenganchó la taza del largo índice de Voldemort y la depositó con cuidado en su
caja, estaba demasiado absorbida en colocarla con cuidado en su posición como para
notar la sombra que cruzó la cara de Voldemort cuando la taza fue llevada.

"Entonces" dijo Hepzibah felizmente, "¿Dónde está Hockey? Oh, allí está... llévate esto
ahora, Hockey"

El elfo obedientemente tomó la taza embalada, y Hepzibah volvió su atención a la caja
en su regazo.

"Pienso que a usted le gustará esto mucho más, Tom" susurró ella. "Acércate un poco,
querido muchacho, entonces podrás ver... Desde luego, Burke sabe que tengo esto se
lo compré a él, y me atrevo a decir que a él gustaría recuperarlo cuando me haya ido...
"

Ella deslizó atrás el broche de filigrana fino y tiró abriendo la caja. Allí sobre el
terciopelo liso carmesí puso un medallón pesado de oro.

Voldemort extendió su mano, sin invitación esta vez, y lo sostuvo hacia la luz,
mirándolo fijamente.

"El símbolo de Slytherin" dijo él silenciosamente, mientras la luz jugaba sobre una S
adornada.

"¡Así es!" dijo Hepzibah. Encantada al parecer, al ver a Voldemort que miraba
fijamente su medallón. "Tuve que pagar un brazo y una pierna por ello, pero no podía
dejarlo pasar, no un verdadero tesoro como este, tenía que conseguirlo para mi
colección. Burke lo compró, al parecer, a una andrajosa mujer que parecía haberlo
robado, pero que no tenía ni idea de su valor verdadero... "

No había ninguna confusión en ello esta vez: Los ojos de Voldemort destellaron
escarlatas en las palabras, y Harry vio sus nudillos blanquear sobre la cadena del
medallón.

"Me atrevo a decir que Burke pagó una miseria por el. Tú sabes que allí... ¿Lindo,
verdad? Y otra vez, todas las clases de poderes están atribuidos a ello, aunque yo
solamente lo mantenga... agradable y a salvo"

Ella alzó su mano para tomar el medallón. Durante un momento, Harry pensó que
Voldemort no iba a dejar que se lo sacara, pero entonces se deslizó por sus dedos y
estaba de vuelta en su aterciopelado y rojo cojín.

"Aquí tiene Tom, querido, espero que lo haya disfrutado"

Ella lo miró de lleno en la cara y por primera vez, Harry vio su risa tonta vacilar.

"Esta usted bien querido?"

"Por supuesto" dijo Voldemort silenciosamente. "Sí, estoy muy bien..."

"Pensé... talvez fue una ilusión" dijo Hepzibah, mirando acobardada, y Harry adivinó
que ella también había visto el destello momentáneo rojo en los ojos de Voldemort.
"Aquí Hokey, llévate estos y asegúralos otra vez... Los hechizos habituales... "

Y Harry se zambulló después de Dumbledore por la masa de plata, aterrizando en la
misma oficina por la que él acababa de marcharse. Allí estaba Fawkes que dormía
felizmente sobre su percha, y allí detrás del escritorio estaba Dumbledore, que se veía
muy similar al Dumbledore que se encontraba al lado de Harry, aunque ambas manos
estaban enteras e intactas y su cara era, quizás, un poco menos rayada. Una
diferencia entre la oficina actual y éste consistía en que estaba nevando en el pasado;
manchas azuladas iban a la deriva por delante de la ventana en la oscuridad y
aumentaban sobre la repisa exterior.

El Dumbledore más joven parecía estar esperando algo, y momentos después de su
llegada, hubo un golpe a la puerta y él dijo, "Entra".

Harry soltó un jadeo a toda prisa sofocado. Voldemort había entrado en el cuarto. Sus
rasgos no eran esos que Harry había visto surgiendo de la gran caldera de piedra hace
casi dos años: No era tan parecido a una serpiente, sus ojos no eran aún escarlatas, la
cara no era aún parecida a una máscara, y ya no era más el hermoso Tom Ryddle. Era
como si sus rasgos hubieran sido quemados y enturbiados; eran cerosos y de una
manera extraña deformes, los blancos de los ojos ahora tenían una mirada
permanentemente sangrienta, y las pupilas todavía no tenían las rajaduras que Harry
sabía que tendrían. Él llevaba una capa larga negra, y su cara estaba tan pálida como
la nieve que brillaba sobre sus hombros.

Dumbledore detrás del escritorio no mostró ningún signo de sorpresa. Claramente esta
visita estaba planificada.

"Buenas noches, Tom" dijo Dumbledore fácilmente. "No te sentarás? "

"Gracias" dijo Voldemort, y él tomó el asiento que Dumbledore había señalado. Era el
mismo asiento que, por lo que veía, Harry acababa de desocupar en el presente. "Oí
que usted se había convertido en el director" dijo él. Su voz era ligeramente más alta y
más fría que antes. "Una opción digna"

"Me alegro que la apruebe" dijo Dumbledore, riendo. "¿Puedo ofrecerte una bebida?"

"La tomaría con gusto" dijo Voldemort. "He venido desde lejos"

Dumbledore se puso de pie y se dirigió al gabinete donde él ahora guarda el
Pensadero, pero que entonces se encontraba lleno de botellas. Habiendo dado a
Voldemort una copa de vino y servido una para él, volvió al asiento ubicado detrás de
su escritorio.

"¿Entonces Tom... ¿a qué debo este placer?"

Voldemort no contestó inmediatamente, simplemente bebió de a sorbos su vino.

"Ellos ya no me llaman Tom " dijo él. "Ahora soy conocido como..."

"Sé como te llaman" dijo Dumbledore, riendo, en tono agradable. "Pero para mí, me
temo, que siempre serás Tom Ryddle. Es una de las cosas más irritantes de los viejos
profesores. Me temo que ellos nunca olvidan los jóvenes de los principios de sus
carreras"

Él levantó su copa de cristal mientras el rostro de Voldemort permanecía inexpresivo.
Sin embargo, Harry sintió un sutil cambio en la atmósfera de la habitación: El rechazo
de Dumbledore de usar el nombre Voldemort era un rechazo de permitir a Voldemort
dictar las condiciones de la reunión, y Harry podría decir que Voldemort lo tomó como
tal.

"Estoy sorprendido de que usted haya permanecido aquí tanto tiempo " dijo Voldemort
después de una pausa corta. "Yo siempre me pregunté por qué un mago como usted
nunca deseó dejar la escuela".

"Bien" dijo Dumbledore, todavía con su sonrisa "Para un mago como yo, no puede
haber nada más importante que el transmitir el conocimiento de las habilidades
antiguas, ayudando a afilar las mentes jóvenes. Si estoy en lo correcto recuerdo que
usted una vez vio la atracción de la enseñanza también".

"La veo todavía" dijo Voldemort. "Simplemente me pregunté por qué usted... a quién
tan a menudo piden su consejo en el Ministerio y a quién le han ofrecido dos veces el
puesto de Ministro..."

"Tres veces en la última cuenta, en realidad" dijo Dumbledore. " Pero el Ministerio
nunca me atrajo como una carrera. Otra vez, algo que tenemos en común, Creo."

Voldemort inclinó su cabeza, sin una sonrisa, y tomó otro sorbo de vino. Dumbledore
no rompió el silencio que se estiró entre ellos ahora, pero esperó, con una mirada de
expectativa agradable, para que Voldemort hablara primero.

"He vuelto" dijo él después de un tiempo. "Más tarde quizás, de lo que el Profesor
Dippet esperaba... pero he vuelto a solicitar otra vez lo que él una vez me dijo que yo
era demasiado joven para tener". "He venido a usted para preguntar si me permitiría
volver a este castillo, a dar clases". "Pienso que usted debe saber que he visto y he

hecho mucho desde que abandoné este lugar". "Yo podría mostrar y contar cosas a sus
estudiantes que no podrían aprender de ningún otro mago".

Dumbledore consideró a Voldemort por encima de su propia copa un rato antes de la
oratoria.

"Sí, sé que has visto y has hecho mucho desde que saliste de Hogwarts" dijo él
silenciosamente. "Los rumores de tus actividades han alcanzado a esta vieja escuela,
Tom. Debería culparme por creer la mitad de ellos".

La expresión de Voldemort permaneció impasible mientras él decía, "la Grandeza
inspira la envidia, la envidia engendra el rencor y el rencor la mentira. Usted debería
saber esto, Dumbledore".

"¿Llamas grandeza a lo que has estado haciendo, verdad?" preguntó Dumbledore con
delicadeza.

"Seguramente" dijo Voldemort, y sus ojos parecían quemarse "He experimentado; he
empujado las fronteras de la magia más lejos, quizás, de lo que alguna vez han sido
empujadas..."

"De algunas clases de magia" Dumbledore lo corrigió silenciosamente. "De unas. De
otras, permaneces... perdóname... afligidamente ignorante".

Por primera vez, Voldemort rió. Era una mirada tensa, más amenazante que una
mirada de rabia.

"El viejo argumento" dijo él suavemente. "Pero nada que haya visto en el mundo ha
apoyado sus declaraciones famosas de que el amor es más poderoso que mi clase de
magia, Dumbledore".

"Quizás has estado mirando en los sitios incorrectos" sugirió Dumbledore.

"Bien, entonces, ¿Qué mejor lugar para comenzar mis investigaciones que aquí, en
Hogwarts?" dijo Voldemort. "¿Me dejaría usted volver? ¿Me dejaría usted compartir mi
conocimiento con sus estudiantes? Me coloco a mí y a mis talentos a su disposición.
"Soy suyo para que me ordene"

Dumbledore levantó sus cejas. "¿Y qué pasará con las personas que ordenas tú? ¿Qué
pasará entonces a los que se hacen llamar... o el rumor lo hace... los mortífagos?"

Harry podía decir que Voldemort no había esperado que Dumbledore conociera aquel
nombre; él vio el destello rojo en los ojos de Voldemort otra vez y los orificios de la
nariz parecida a una raja.

"Mis amigos" dijo él, después de la pausa de un momento, "continuarán sin mí, estoy
seguro".

"Me alegro de oír que los consideras amigos" dijo Dumbledore. "Yo tenía la impresión
de que eran solo sirvientes"

"Usted está confundido" dijo Voldemort.

"Entonces, si yo tuviera que ir a la Cabeza de Cerdo esta noche, yo no encontraría un
grupo de ellos... Nott, Rosier, Muldber, Dolohov... aguardando su regreso? Amigos
fieles seguramente, para haber viajado tanto durante una noche nevosa, simplemente
para desearte suerte para que consigas un puesto como profesor"

No había duda de que el conocimiento detallado de Dumbledore de aquellos con quien
él viajaba era menos que bienvenido para Voldemort; sin embargo, él se repuso casi
inmediatamente.

"Usted es omnisciente como siempre, Dumbledore"

"Ah no, simplemente soy amistoso con los bármanes locales" dijo Dumbledore
ligeramente. "Ahora, Tom..."

Dumbledore bajó su copa de cristal vacía y se preparó en su asiento, las puntas de sus
dedos estaban juntas en un gesto muy característico.

"Vamos a hablar abiertamente. ¿Por qué has venido aquí esta noche, rodeado por
cómplices, para solicitar un trabajo que ambos sabemos que no quieres?"

Voldemort lo miró con frialdad sorprendido. "¿Un trabajo que yo no quiero? Al
contrario, Dumbledore, lo quiero muchísimo".

"Ah, quieres volver a Hogwarts, pero no deseas enseñar más que cuando tenías
dieciocho años. ¿Qué es lo que deseas Tom? ¿Por qué no intentar una petición abierta
por una vez?"

Voldemort se mofó. "Si usted no quiere darme el trabajo..."

"Claro que no" dijo Dumbledore. "Y no pienso que durante un momento hayas
esperado que te lo diera". Sin embargo, viniste aquí y preguntaste, debes haber tenido
un objetivo. "

Voldemort se levantó. Se parecía menos a Tom Ryddle que nunca, sus rasgos gruesos
mezclados con la rabia. "¿Esta es su palabra final?"

"La es" dijo Dumbledore, también estando de pie.

"Entonces no tenemos nada más para decirnos el uno al otro".

"No, nada" dijo Dumbledore, y una gran tristeza llenó su cara. "El tiempo en el que yo
podía asustarte con un guardarropa que se quema y forzarte a reconocer tus crímenes,
ha pasado. Pero lamento no poder Tom... Lamento que yo no pudiera..."

Voldemort había
dado la vuelta, la puerta se había cerrado y él se había ido.

aterrizó en la antigua oficina de Horace Slughorn, con Tom Riddle en ella, teniendo en su dedo el brillante anillo negro-dorado de Marvolo.

Dumbledore aterrizó justo detrás de Harry justo cuando Riddle preguntaba: "señor, es cierto que el profesor Merrytought se va a retirar?

"Tom, Tom… Si lo supiera no podría decirtelo", dijo Slughorn, moviendo sus dedos dando a entender una forma reprobable a Riddle, pero sonriendo al mismo tiempo. "Debo decir, que me gustaría saber de donde sacas tanta información muchacho, sabes mas que la mitad del grupo de profesores".

Riddle sonrió; los otros chicos rieron y le echaron miradas de admiración

"Con tu habilidad de saber las cosas que no deberías, y tus cuidadosas relaciones con la gente importante" – gracias por la piña, que por cierto, es mi favorita- muchos de los chicos rieron de nuevo- "espero de forma muy confiada que subas a puestos importantes en el ministerio de magia en unos 20 años. Quince, si continuas mandándome piñas, ya que tengo muy buenos contactos en el ministerio".

Tom Riddle apenas sonrió, pero los demás rieron a gusto de nuevo. Harry supo sin dudas que Tom no era el chico con más edad en ese grupo, pero todos lo veían como una especie de líder.

"No se si la política va conmigo señor" dijo, cuando las risas ya habían acabado. "No tengo los antecedentes correctos"
Un par de los chicos se miraron de forma extraña entre ellos, Harry estaba seguro que ellos estaban disfrutando de un chiste privado, sin duda a cerca de lo que sabían, o sospechaban, de los famosos ancestros de su líder.

"Sin sentido" Dijo Slughorn abruptamente, "Es imposible que un mago con tus habilidades se quede estancado. No, tu llegaras lejos, Tom, nunca me he equivocado en un alumno hasta ahora".

El pequeño reloj dorado que estaba sobre el escritorio de Slughorn marcó las once en punto atrás de el, cosa que hizo que este volteara a ver.

"Vaya, ¿esa hora es?. Más vale que se vayan chicos o estarán en problemas. Lestrange quiero tu ensayo mañana o tendrás detención, lo mismo va para ti Avery".

Uno por uno, lo chicos se fueron yendo del cuarto. Slughorn se voltio hacia su escritorio y depositó su botella vacía, un leve ruido lo hizo voltearse; Riddle aún estaba en el cuarto.

"Piensa bien Tom, no querrás ser atrapado a estas horas en los pasillos, y siendo prefecto…"
"Señor, quisiera preguntarle algo" – dijo Tom
"pregunta chico, pregunta" – dijo Slighorn
"señor… me preguntaba que sabe usted a cerca de… Horcruxes"

Slughorn se paró en seco enfrente de Riddle, sus dedos se clavaron firmemente en el vaso que estaba sosteniendo.
"¿proyecto de defensa contra las artes oscuras?"
Pero Harry podría decir por la expresión de su cara que Slughorn sabía perfectamente que esta no era una tarea escolar.

"No precisamente señor"- dijo Riddle. "Me encontré con este término cuando estaba leyendo y no supe interpretarlo de manera correcta"
"No… bien… sería muy difícil encontrar un libro en Hogwarts que te diera una explicación detallada a cerca de los Horcruxes, no Tom, esto es algo muy oscuro, muy oscuro de hecho…"- dijo Slughorn.

"Pero usted obviamente sabe todo a cerca de ellos, ¿señor?" quiero decir, un mago como usted – lo siento, quiero decir, si no puede decirme, obviamente – Solo quiero decir que si alguien puede decirme, es usted; así que solo pense que…

Estaba muy bien hecho, pensó Harry, el tono casual, los halagos discretos, todo estaba bien hecho. El, Harry, había tenido mucha experiencia en tratar de sacar información a las personas para no poder reconocer una obra maestra. Podría decirse que Riddle añoraba esta información, tal vez hasta había trabajado por este momento durante semanas.

"Bien" – dijo Slughorn, sin mirar a Riddle, en su lugar observaba la parte superior de la caja de su piña cristalizada, "bien, no puede dañar si te explico a grandes rasgos, solo lo suficiente para que comprendas el término. EL Horcrux es la palabra que se usa para denominar a un objeto en el que una persona ha depositado una parte de su alma".

"Sin embargo señor, sigo sin entender bien como funciona…" – dijo Riddle
Su voz estaba siendo controlada de manera cuidadosa, pero Harry pudo notar que Riddle estaba lleno de emoción.

"Bueno, veras, divides tu alma" dijo Slughorn, "y escondes una parte fuera del cuerpo, en un objeto. Entonces, si tu cuerpo es atacado, o inclusive destruido, no puedes morir, ya que parte de tu alma permanece en este mundo y sin daños. Pero por supuesto, existir en esa forma…"

El rostro de Slughorn se contorsionó, y Harry se vio a si mismo recordando algo que el había oído hace dos años: "Fui sacado de mi cuerpo, fui menos que un espíritu… menos que un insignificante fantasma…sin embargo, estaba con vida".

"… pocos lo querrían Tom, muy pocos, la mayoría preferiría morir"
Pero el hambre de Riddle ya era aparente, su expresión estaba inundada de avaricia, ya no podía seguir escondiendo su deseo.

"¿Cómo divides tu alma?"

"Bueno" dijo Slughorn, muy incómodo. "Debes entender que se supone que el alma tiene que permanecer intacta y dentro del cuerpo; separarla es un acto violatorio, no es natural"

"¿Pero como lo haces?"

"Mediante un acto maligno – el acto maligno por supremacía. Mediante un asesinato. Al matar divides tu alma en pedazos. El mago que asesine puede crear un Horcrux para usar este daño del alma a su favor: El puede encerrar la porción separada - "

"¿encerrar? ¿Pero como? - ".

"Hay un hechizo, no me preguntes cual, no lo se"- dijo Slughorn moviendo la cabeza como un viejo elefante espantando a los mosquitos "¿parece que lo he intentado? ¿Luzco como un asesino?"

"No señor, por supuesto que no" dijo Riddle rápidamente, "lo siento… no quise ofender…"

"No, por supuesto que no, no me sentí ofendido", dijo Slughorn, "es natural el sentir cierta curiosidad en estos temas… magos de cierto calibre siempre han sido atraídos por ciertos aspectos de la magia…"

"Si señor", dijo Riddle, "lo que aún no entiendo – solo por curiosidad – digo, ¿sería de mucho uso un Holcrux? ¿no podrías dividir tu alma en mas piezas? ¿no sería mejor – te haría mas fuerte – dividir tu alma en más pedazos? Digo, ¿que no es siete el número mágico más poderoso, no podrían siete –?"

¡Por las barbas de Merlín, Tom, se quejó Slughorn, "¡Siete! ¿Qué no es lo suficientemente malo el matar una vez? Y en cualquier caso… suficientemente malo el hecho de dividir el alma… pero el quebrantarla en siete ocasiones…"

Slughorn lucía en graves problemas ahora: El estaba viendo con preocupación a Riddle, ya que nunca antes lo había visto planeando algo, y Harry podría decir que Slughorn estaba sumamente arrepentido de haber entrado en la conversación

"Por supuesto", dijo, "todo lo que hemos discutido es hipotéticamente hablando, ¿verdad? con fines académicos…

"Si, señor, por supuesto", agregó Riddle de manera rápida.

"Todo es lo mismo, Tom … mantente discreto a cerca de lo que te dije – es decir, de lo que hablamos - a la gente no le gustaría saber que hemos hablado de los horcruxes. Es un tema censurado aquí en Hogwarts, ya sabes… Dumbledore en especial se opone a ellos…"

"No diré ni una palabra, señor", dijo Riddle, y se fue, pero no sin antes hacer un gesto en su rostro, que Harry vio que era de una salvaje felicidad que no encajaba en sus facciones refinadas, pero que lo hacía, de alguna forma, menos humano…

Después de tanto viaje por los pensamientos de las personas, se tomaron un descanso para que Harry asimilara la información recibida.

-Gracias, profesor Dumbledore, ha sido esta sesión una gran revelación con la cual podré hacer frente a Voldemort y acabar con él- comenta Harry poniéndose en pie- Tengo que buscar seis partes de su alma encerradas en objetos que él considera importantes.

-No, no son seis objetos ya que yo he destruido uno y tu otro- comenta Dumbledore y le explica como destruyó el anillo y lo del diario (leer el sexto libro que ya he comentado mucho sobre ello).

-Entonces solo tengo que encontrar cuatro objetos más que será el guardapelo de Slytherin, la copa de Hufflepuff, una cosa de Gryffindor o Ravenclaw y la serpiente de Voldemort como tú has comentado anteriormente.

-Así es. Dentro de poco iré en busca de una de ellas, a ver si tengo suerte y puedo destruir otra- comenta Dumbledore guardando las botellitas y el pensadero en el armario con cuidado y con un rictus de dolor en el rostro por la mano ennegrecida.

-Pues le deseo buena suerte director. Ahora me tengo que ir que el hechizo de la joven Joyce esta dejando de tener efecto- se despide Harry desapareciendo en una explosión de partículas que se expanden por toda la habitación.

-Gracias Harry y espero que tu destino te sea favorable- susurra el director a modo de despedida.

En otro lugar y tiempo, se abre un portal en un cielo anaranjado por el atardecer dejando en el aire a una pareja de jóvenes, un chico y una chica, sus nombres eran Harry y Jenn. Ven en lo alto de una montaña a las afueras de una ciudad amurallada como tres hombres estaban clavados en cruces y unas mujeres arrodilladas y llorando delante del hombre del centro. Entonces el hombre del medio eleva la cabeza y grita "Padre porque me has abandonado", cierra los ojos y ladea la cabeza muriendo en ese instante. Entonces solo los chicos ven como a partir de él sale una onda expansiva dorada y blanca que alcanza a todo ser viviente del planeta y tanto Jenn como Harry al ser alcanzadas notan que sus almas quedan limpias.

Entonces se abre otro portal delante de ellos tragándolos de nuevo.

Capítulo terminado, espero que os haya gustado pero sé que tiene mucha información del sexto libro. Lo he hecho para unir mi historia con la que hace la escritora.

En el próximo capítulo Harry y Jenn viajan a la época de Merlin y de los fundadores de Hogwarts. Veremos a Voldemort hacer alguna de las suyas, y Ginny empezará a ver su potencial mágico.