Título: Penitencias

Autora: Kathy Stgqvk

Disclaimer: todo del dueño de GW.

Warnings: yaoi/slash ¿Un poquitín de humor? Creo que es todo. Se situa después de la guerra. Sexo en público, especie de orgía. No les gusta, no lean pr favor.

Sumario: Cada año, los cinco pilotos Gundam se van de vacaciones a una de las mansiones de Quatre para relajarse de todo el trabajo que realizan como preventores. Duo y Quatre tienen por costumbre jugar cartas...cada que alguno de los dos pierde, el otro sabe con una penitencia. Cada una mas embarazosa que la anterior.

Clasificación: PG-13, aunque habra algo de lemmon al final,.

Notas adicionales: Espero les guste y me dejen su opinión. Besos, Kathy.

Penitencias

Era un día soleado en una de las tantas mansiones Winner, cuatro años después de que la guerra hubiese acabado. Los cinco pilotos estaban allí de vacaciones, un mes fuera de los preventores. Tres de los cinco pilotos, se encontraban dentro de la casa, mientras que Duo y Quatre estaban cerca de la piscina.

Duo se encontraba recostado en una de las sillas de sol en unos pequeños boxer, bronceándose; mientras que Quatre sentado al frente suyo, con su ahora largo cabello recogido sore su cabeza, leía un libro. El joven trenzado estaba supremamente aburrido, por lo que decidió retar al otro a un juego.

-Hey, Q, ¿que te parece si jugamos cartas? Mismas reglas de siempre. El que pierda tiene que hacer lo que el otro diga-

El joven rubio frunció el ceño, la primera vez que habían jugado, Quatre había perdido casi todas las manos, por lo que tuvo que no solo dejarse crecer el cabello, sino también emborracharse, bailar en uno de los tantos clubes que el trenzado asistía con un pequeño short de cuero que dejaban poco a la imaginación, camisa negra desgarrada y botas negras de cuero.

Lo que el chico había bailado, era una coreografía que ambos chicos habían estado inventando durante los ultimos meses en su tiempo libre. Duo le enseñaba a bailar toda clase de musica americana, mientras Quatre le enseñaba las danzas arabes.

Después del baile, le tocó cantar, para ese entonces estaba más borracho que una cuba. Todo esto, menos lo primero claro, había quedado grabado en cinta, para el eterno bochorno del joven rubio.

No que él no se divertiera con Duo, pero es que algunas de las penitencias eran realmente vergonzosas, como el año pasado en la que le tocó besar a Wufei.

Duo al ver la mirada de Q, supo de inmediato en que estaba pensando. Uno de los momentos mas divertidos que había pasado con los otros chicos. Claro, despues de que pintó el cabello de Heero, escondió toda la ropa de Wufei, dejandole solo unos cuantos jeanes vueltos shorts y unas cuantas camisas al cuarpo sin mangas. Y cambio el peinado de Trowa.

Claro que ver la reacción Wuffie después de que Quatre lo besó había sido supremamente divertida, sin contar el conocimiento que Duo adquirió.

Flashback

Duo y Quatre se encontraban una vez mas jugando cartas, el trenzado había ganado una vez mas. Quatre suspiró preparandose para uno de los días mas embarazosos de su vida.

-Ok, Q. Vas a ir a la casa y robarle un beso a Wufei en frente del resto de los pilotos. Debe durar como minimo, treinta segundos- Quatre suspiró, debía haberse esperado algo así.

-Pero Duo, sabes como es Wufei-

-Hey, pudo ser peor, si le haces eso a Heero, terminarías con un agujero en la cabeza antes de poder acercartele a un centimetro de su rostro-

Quatre tuvo que admitir que Duo tenía razón. La unica persona que Heero permitía acercarsele era Duo. Otra razón por la que Duo no escogiera al piloto del Wing Zero.

-De acuerdo, pero si empieza a perseguirme con su katana, tu te interpones y me salvas-

-¿Estas loco? Wufei me descuartizaría-

-Claro que no, Heero te protegerá-

-Oh, esta bien. No puedo dejarte morir, si no ¿con quien jugaría?- Quatre solo le sacó la lengua antes de dirigirse a su posible tumba.

En el salón de lectura de la mansión se encontraban los otros tres pilotos. Wufei sentado en el sofá, frente a él Trowa, cerca de la ventana se encontraba Heero. Quatre entró en el salón seguido de Duo, quien le dio un leve empujón y fue a sentarse en el regazo de Heero.

Trowa levantó la mirada y le regaló una sonrisa a Quatre antes de volver a su libro. El joven rubio suspiró, no importaba lo que hiciera, Trowa nunca lo vería como algo mas que su hermano menor. Sin pensar mas en el joven oji-verde, Quatre se sentó a un lado de Wufei, asomando su cabeza por encima de uno de los hombros de chino.

Wufei se sorprendió y volvió la cabeza y en esos momentos, sus labios se encontraron con los de Quatre. El libro cayó de las manos de Wufei con un ruido secó, que hizo que los dos pilotos que no prestaban atención a la escena, volviera los ojos a ellos.

No falta decir que ambos se encontraban sorprendidos, especialmente cuando vieron la lengua del rubio entrar en el chico oriental, que tenía los ojos cerrados y correspondía con entusiasmo al beso.

Duo fue el que notó la reacción de los otros pilotos. Heero se encontraba divertido y Trowa celoso. La sonrisa de Duo se ensanchó, esta petitencia había revelado mas de lo que el había supuesto.

Quatre abrió sus inmensos ojos aqua y se separó del otro chico, quien lentamente abrió los ojos y se dio cuenta de lo que estaba pasando. No tardó mucho antes de que el chino explotara. Ojos increíblemente grandes, boca aún abierta y brillante, por la humedad de la saliva. Mejillas supremamente sonrojadas.

-WINNER- Quatre no supo de donde, pero de un momento a otro, Wufei tenía su katana en una de sus manos, muy dispuesto a usarla.

-Ahhhhhh, Duuuuoooo- el rubio salió corriendo, escondiendose detras de la silla en la que Duo y Heero se encontraban.

-Vamos, Wu-chan. No es para tanto, un simple e inocente besito. No es como si fueras virgen o algo por el estilo- los ojos del chino solo se encendieron mas- gulp vamos, Wuffie, no hay motivo para enfadarse- la espada ahora se dirigía a Duo- Ahhhh, Hee-chan, protégenos- se escondió junto a Quatre detrás de la silla.

A Wufei y Heero les salió una enorme gota de sudor, mientras en el otro lado del salón, el joven circense apretaba firmemente su libro y labios. Estaba tratando de contenerse para no gritarle al chino lo estúpido que era por ponerse así cuando un ángel lo había besado; que no hubiese dado él para que Quatre le hubiese besado a él y no al sarcástico piloto. Como deseaba golpearlo por tomar lo que él deseaba, por robarse al que él quería... amaba.

Fin del Flashback

-Vamos, Quatre, solo dos manos, ¿siiiii? Por favor, por favor di que si, por favor- Duo puso carita de cachorrito abandonado, que nadie podía resistir.

-Esta bien-

Veinte minutos después, el rubio se estaba preparando para sy muerte, mientras que mentalmente azotaba su cabeza contra una de las paredes y se preguntaba que lo había poseído para decidirse a jugar con Duo.

-¿A ver que tenemos como penitencia para nuestro rubio favorito?- Quatre suspiró, el conocía muy bien esa mirada, que solo significaba problemas con P mayúscula.

-¿Tomarme dos botellas de Vodka?- preguntó esperanzado el rubio.

-Uhmmm, Nope. Yo tengo una idea perfecta. Ven conmigo- soltando otro suspiro, el rubio siguió al trenzado.

Los ojos de Duo estaban inmensos al contemplar a su amigo, el cambio era espectacular, cualquiera diría que 'él' era una 'ella'. El largo cabello rubio caía un poco mas abajo de los omoplatos, la suave seda del traje árabe se adhería a la delgada figura dejando muy poco a la imaginación. Lo unico que hacía a Quatre verse un poco masculino era lo plano de su pecho, pero con uno de los tantos tops que las hermanas de Q habían dejado en la mansión, no fue algo difícil de cubrir.

Quatre tenía una cintura pequeña y una espalda no muy ancha. Sus brazos insinuaban musculo pero no eran tan notorios como en su abdomen y pecho. El rostro del joven tenía un poco de rimel y delineador de ojos azul oscuro. Sombras azules y verdes que hacían resaltar sus ojos aqua. Sus labios también estaban delineados de color café, un hermoso color carmín en los labios.

La falda que el chico usaba prendía de su cadera, adornada con diferentes joyas que se movían a medida que él caminaba. La falda llegaba hasta sus tobillos, cayendo en varios velos. A un lado una gran rajadura se abría desde mitad de un muslo.

En sus muñecas, tobillos, cabeza y cuello colgaba aún mas joyería. El top que el joven usaba era negra al igual que la falda, en los bordes prendían pequeños anillos que parecían ser de oro, terminando en un dije en forma de lágrima.

Al terminar con la parte tradicional, el rubio se colocó siete velos encima, cada uno de un color diferente. Duo sonreía de oreja a oreja, un CD en su mano derecha. La cara de Quatre estaba increíblemente sonrojada, no que alguien pudiese notarlo.

En la misma sala de lectura, se encontraban los otros tres jóvenes. Los tres, una vez mas, leyendo, cuando Duo hizo su aparición. Se dirigió a donde el equipo de sonido se encontraba e hizo mover a los otros chicos, dejando un graaan espacio en la sala vacío.

Wufei y Heero estaban en el sofá; a un lado, pero un poco mas a alejado de ellos se encontraba Trowa en una silla. Los tres preguntándose a que se debía esto.

-Dime, Maxwell, ¿Ahora que te traes entre manos?-

-¿Yoo? Nada, Quatre nos trajo una bailarina, así que lo mejor es que nos sentemos y disfrutemos del show.

Desde el otro lado de la puerta, Quatre había oído todo y estaba a punto de entrar y estrangular a Duo con su propia trenza, pero lo pensó mejor, a fin de cuentas, ¿donde conseguiría un amigo como Duo? Se resigno a su destino.

Además no es como si se apenara de su forma de bailar. Cuando no estaba con su padre aprendiendo de negocio y finanzas, él joven la pasaba en el Harén donde él era el unico varón. Cuando el veía a una de las kadine de su padre enseñarle a una de sus hermanas como bailar, el las imitaba, por lo que un día la misma kadine le enseñó a bailar como se requería.

En estos tiempos, realmente no importaba si era hombre o mujer en que lo hacía mientras esa persona se moviera con gracia y eso era algo que Quatre (y ahora también Duo) tenía de sobra.

El rubio tomó una gran bocanada de aire y entró en el salón. Todos los ojos de inmediato se enfocaron en él, no que ellos pudiesen distinguir quien era o si era hombre o mujer. Cuatro pares de ojos seguían cada un de sus movimientos. El chiquillo se dirigió a donde se encontraba el equipo y lo encendió, poniendo su canción favorita. (La danza de los siete velos creo que se hace con la persona desnuda, pero dudo que Q fuera a hacerlo as)

Sus manos fueron hasta su rostro y empezó a moverlas al ritmo de la música, mientras sus caderas empezaban a balancearse de lado a lado. Pronto el chico incluyó movimientos de cintura, que eran visibles a traves de los velos. Y se fue el primer velo que cubría una de sus piernas, dejando ver ahora la rajadura y una bien formada pierna.

Desde las sillas se pudo escuchar un gulp general. Los cuatro chicos estaban metidos de lleno en el bailar sensual del chico. El movimiento siguió y siguió, caderas a los lados, arriba, abajo, movimiento de estómago y cintura; las manos nunca se detenían, estas se movían por encima de su cabeza, a los lados, cerca de su abdomen. Veinte minutos después solo el velo de la cabeza quedaba.

Quatre se acercó a Trowa y empezó a bailar solo para él, el chico de ojos esmeralda estaba sudando, sus mejillas coloradas, tratando de cubrir su erección cruzando las piernas, un posición bastante incomoda. Quatre solo sonrió mientras descruzaba las piernas del chico y se colocaba entre ellas, moviendo sus caderas rapidamente. La boca de Trowa cayó al piso, mientras sus ojos brillaban como nunca.

Con las ultimas notas de la canción, Quatre retiró el velo de su cabeza y cayó a los pies de Trowa.

Los tres chicos abrían y cerraban la boca al descubrir la persona que les había dado una de las más eróticas funciones en toda sus vidas. Duo se encontraba ahora sobre Heero, ninguno de los dos poco afectado. Quatre fue el que rompió el silencio, mientras se paraba e iba a recoger los velos.

-¿Que les pareció?- Duo, quien ya había visto a Quatre bailar con anterioridad, fue el que contestó.

-Magnifico, como siempre-

-¿Ya lo habías visto bailar?- preguntó Heero.

-Por supuesto, como crees sino que aprendería a bailar la danza. ¿Por que? ¿Quieres una sesión privada?- la unica respuesta del chico de ojos cobalto fue un leve enrojecimiento de mejillas.

-Cuando quieras, Hee-chan- sin mas el joven sacó se uno de sus bolsillos, un paquete de cartas, a lo que el rubio gruñó.

-Pero, Duo...- ambos se sentaron en el suelo.

-Dije dos- una inmensa sonrisa.

-Oh, Alá- veinte minutos después, Quatre volvía a perder.

-¿Sabes, Quatre? Cualquiera diría que pierdes a propósito.

Desde los sillones, los otros tres veían todo esto interesados.

-¿Que quieres que haga?-

-¿Recuerdas lo que te dije que hicieras hace dos años a tu-ya-sabes-quien?-

-¡Estas loco! ¡Nunca mas me hablaría!-

-Hey, Tro! Si Quatre te da un b.j. en frente de nosotros, ¿dejarías de hablarle?-

La boca de los otros tres chicos caía al suelo. Así que a esto se debía el extraño comportamiento de Quatre cada año durante las vacaciones.

-Oh, vamos, Tro! ¿no me digas que eres tímido?-

Quatre suspiró, no que a él le importase. Siendo árabe, el estab muy conforme con su sexualidad y nunca había tenido problemas de hacerlo en frente de otros o ver a otros. Pero el no quería avergonzar a Trowa, ni a los otros chicos. Bueno, Duo no tenía verguenza a nada.

-Yo no tengo ningún problema en ver- fue la respuesta de Wufei.

-Hn- 'traduzcase, yo tampoco tengo ningún problema'. La mirada de todos estaba en Trowa.

El chico abrió la boca y luego la cerro, al final solo asintió con la cabeza. La sonrisa de Quatre era la de un depredador. Algo que solo Duo había visto con anterioridad. El joen geteó sensualmente hasta donde se encontraba Trowa.

Sus manos de inmediato se pusieron a trabajar en el cierre del pantalon de Trowa y lentamente lo bajó para revelar el impresionante miembro del circense.

Trowa miraba a su angel, quien estaba a punto de hacer cosas no muy de ángeles. La forma en que el rubio miraba su miembro hacía que este se endureciera mas. El oji-verde no pensaba en que los demás estuvieran viendo, para el solo existía su chiquillo de maravillosos ojos aqua ahora oscurecidos por la pasión y hermosos labios carmesí.

La pequeña lengua de Quatre humedeció sus labios antes de ir al miembro ya completamente erecto de Trowa y pasarla por la punta. Desde el otro lado del salón se oyó un gemido, pero el rubio no prestó atención. Nadie, ni nada importaba más que su banquete.

Sus labios se partieron y fueron al miembro de Trowa, succionando la punta, antes de delarla libre y empezara a lamer y mordisquear el miembro completo. El circense había tirado su cabea en contra del respaldar del asiento, mordiéndose los labios, antes de que abriera los ojos, aunque no por mucho, y empezara a disfrutar del show como los otros, solo que por partida doble.

Las manos del pequeño fueron a sus caderas y lo obligaron a levantarlas un poco, un minuto después, su pantalón estaba en sus rodillas. Las manos del rubio no se detuvieron allí, sino que fueron a sus testículos y empezó a masajearlos. Un gemido fuerte escapó los labios de Trowa antes de que este pudiera detenerlo.

Los labios de Quatre bajaban mas y mas hasta llegar donde sus manos habían estado no hacía mucho. Sus labios besaron, lamieron y succionaros la tierna carne, hasta que los gemidos de Trowa se hicieron regulares y audibles. El normalmente calmado chico estaba perdiendo control.

Quatre decidió no hacerle esperar mucho mas, por lo que tomó en su boca el miembro completo, relajó su garganta y iguió hasta que su nariz se encontraba sumergida en los rizos de la pelvis de Trowa. El gritó estrangulado del oji-verde fue mas que recompensa para Quatre, quien sentía su erección estaba a punto de estallar. Su cabeza subía y bajaba sobre el grueso miembro de Trowa, los gemidos del chico eran mas que audibles en la habitación.

El rubio sentía que iba a estallar solo de escucharlo, claro, eso fue hasta que sintió un par de manos entrando en la falta y acariciando su miembro. El gemido de placer que salió de sus labios fue mas que suficiente para hacer que Trowa perdiera el control.

-Quatre, oh Dios, Quat,... mas rapido- sin mas el chico empezó a mover sus caderas salvajemente, penetrando la boca de Quatre cada vez mas pronfundo con cada movimiento. El rubio solo sonrió ante esto, mientras tiraba sus caderas hacia atrás contra el cuerpo del chico que ahora le acariciaba.

El estaba seguro que dicho chico era Wufei, algo que lo hizo redoblar sus esfuerzos con Trowa y causar mas fricción contra el otro cuerpo. No pasó mucho antes de que Trowa explotara en su boca.

Cuando Trowa abrió sus ojos de nuevo, fue para ver al chino, con su Quatre en brazos, acariciandose mutuamente. El rubio tenía una de sus manos en el miembro de Wufei, mientras que el chico acariciaba la ereccion del arabe. Sus bocas unidas en un apasionado beso.

Su mirada fue a Heero y Duo quienes se encontraban en lo suyo al otro lado del salón, Heero dentro de Duo, mientras el trenzado subía y bajaba, sobre la erección del chico de ojos cobalto.

No pasó mucho antes de que los cuatro chicos alcanzaran el clímax. Trowa se arrodilló al lado de Quatre y tomó su boca en un profundo beso. Cuando se separaron, Quatre sonrió.

Heero y Duo estaban ya casi vestidos, mientras que Wufei seguía acariciando el abdomen del rubio. Las miradas de Trowa y Wufei se cruzaron, antes de que ambos suspiraran y miraran al rubio. No había suficientes Quatres por lo que les tocaría compartir.

-Hey, Q, ¿Que te parece si jugamos mañana de nuevo?-

-Seguro- fue la respuesta del chico.

-Espero que nos incluyan en el juego- Heero intervino, lo que hizo que los dos chicos alzaran una ceja, antes de que sonrisas maliciosas adornaran los angelicales rostros.

-Seguro, Hee-chan-

FIN

Nota de Autora: Espero les haya gustado. No se porque ultimamente se me ha dado por escribir puros Lemmons, este es el segundo que termino, hay otro en proceso (aunque es Harry Potter) que solo me falta el final, aunque dudo que lo termine pronto. Es bueno estar devuelta en el mundo de GW. Ya basta de tantas notas. Besos, cuidense.

blowjob= creo que así se escribe, como sea, supongo que ya se dieron cuenta que significa