Hola y bienvenidos a mi primer fic publicado.

Antes de continuar, me gustaría comenzar con lo clásico: "Los personajes de este fic no me pertenecen, y solo escribo esto, por el placer de plasmar mis bobadas, así que no recibo ni un peso por hacer esto"

La símbologuia que uso es simple, los pensamientos estan entre ' ', y siempre son de Harry, muy raramente seran de otra persona y son fácilmente distingibles, Los encantamientos estan con cursiva y el parsel entre diagonales.

Dicho una vez esto, disfruten de la lectura.

Kaz

HARRY POTTER Y EL GUARDIAN DEL CONOCIMIENTO:

1.- El guardian:

Un nuevo año había acabado y habían transcurrido dos semanas desde que Harry se despidió de sus mejores amigos, Ron y Hermione, bueno, y toda la orden del fénix. Harry despertó de un sueño agitado. Todavía le dolía el recordar todo lo que había pasado, y el sentimiento de culpa se apoderaba de el a cada momento.

Sirius.

Se levanto lentamente de la cama, incorporándose suavemente y buscando sus gafas en el buró de el cuarto, la jaula de Hedwig estaba vacía, hacía dos días que no había regresado por orden expresa de él, aunque no lo trataran como un esclavo o fenómeno, la vida en casa de su tío no era muy agradable, así que mando a su lechuza a casa de Ron, y solo volvía cada tercer día para hacer el intercambio de correspondencia necesario.

Por lo que se había enterado en ese intercambio de cartas, Hermione estaba pasando el verano en compañía de los Weasley, y Ron estaba muy, muy feliz.

-Aahhhh –suspiro, se sentía tan cansado, y tan culpable, aunque no le habían reclamado, estaba consiente de el porque su amiga no estaba en casa con sus padres.

Él, él, Harry Potter, el niño que vivió, era el culpable, Voldemort ahora no mantenía las apariencias, y ya comenzaban a presentarse los ataques por todos lados, hasta ahora solo habían sido algunas familias de magos, El chico dedujo que de aquellos que representaban una mayor oposición, y ser uno de los mejores amigos de él, tenía sus desventajas, si Hermi estaba sin la protección de magos poderosos, corría el riesgo de ser atacada, y eso no podía ser nada bueno.

-Hhha -suspiro nuevamente, no creía poder dormir otra vez y ver una vez más el sueño de su padrino atravesando el arco de la muerte, así que desperezándose lentamente camino hacía el cuarto de baño con un cambio de ropa y una toalla en las manos. En unas horas más saldría el sol, y entonces podría salir y visitar la casa de la señora Figg.

Sirius.


-¡Muchacho! –Se escucho la potente voz de tío Vernon en la casa. Estaba enojado, y bueno, ¿quien lo culparía?, tenía que soportar la presencia de ese mocoso flojo, bueno para nada y pandillero muchacho en su casa.

Desde su regreso a privet drive no había echo otra cosa más que pasársela durmiendo todo el día y casi no ayudaba en la casa, pero lo peor de todo... No podía decirle nada, pues una queja de ese niño, y una manada de bichos raros entraría por la puerta de su casa. No, mejor tratarlo con calma y hacer que no se enoje, además, desde que regreso de ese colegio, traía algo raro, perdía la mirada y no sabias si estabas hablando con él o con la mesa.

Más de una vez le había preguntado por el motivo de su estado, no es que estuviera preocupado, pero si estaba así por su culpa, tal vez los fenómenos esos se enojarían e intentarían vengarse de ellos.

-¡Muchacho!, ¡si no bajas ahora mismo, vas a tener que desayunar en otra parte! –'Pensándolo bien, ¿para que se preocupaba?, Ah, cierto, los raros esos se podían enojar si no lo veían en buen estado'.

Y ahí venía, lento como una tortuga, bajando las escaleras con la mirada perdida...


Y ahí iba, caminando por la escalera para desayunar con los Dursley. El moreno toma asiento al lado de su primo, una sorpresa, pues a estas horas ya estaba generalmente afuera, golpeando a cualquiera que se cruce en el camino de él y su grupo.

-Y dime, muchacho, ¿Vas a volver a salir hoy?.

La voz es de Vernon, que interrumpe una cascada de pensamientos. Harry levanta la mirada de su desayuno, huevos con jamon, y lo voltea a ver con la mirada perdida, no contesta.

-¿Perdon?.

-Mmmph –el sonido disconforme no se hace esperar- pon más atención cuando te hablen, pregunte si vas a salir hoy. Y haber si intentas dormir bien, esas ojeras te delatan, no quiero tener a esos amigos tuyos molestándome con tonterías.

-Si, voy a salir hoy –Contesto el ojiverde ignorando olímpicamente el resto de la frase. Y levantándose sin haber probado bocado, abandono la mesa, ante la estupefacta mirada de los Dursley.

Harry hizo el recorrido directamente a casa de la señora Figg, el día anterior había contactado con él y pidió su presencia en su casa a primera hora de la mañana, nada nuevo, considerando que en las dos semanas que llevaba ahí, lo había citado varias veces.

Se detuvo enfrente de una casa más de la cuadra, la única diferencia, sabía Harry, estaba en el echo de que esta señora no era una muggle, sino una squib. Una squib con un montón de antepasados mágicos y la manía de relatar la historia de ellos a cada persona que pudiera, más de una vez. Harry estaba seguro que él podría darle el recorrido de su árbol genealógico a ella misma si se lo propusiera, pero no, a Harry le gustaba escuchar su vos una y otra vez, así por lo menos no se sentía tan solo.

Toco el timbre de la puerta, y espero a que saliera su anfitriona pacientemente. No tuvo que esperar mucho, en cuestión de segundos, una señora con falda escocesa y pésimos zapatos abrió la puerta, se veía agitada y nerviosa.

-Buenos di...

-Buenos días Harry, bueno la verdad llegas tarde –interrumpió la señora mientras lo jalaba hacia el interior de la casa- lleva aquí esperándote más de una hora.

-¿Quién? -dijo el moreno mientras ponía cara de interrogación, temporalmente olvidando todo lo demás.

-Hu, -La señora Figg solo contesto poniendo cara de haber dicho algo que no debía- bueno, no importa, ahora mismo lo conocerás, es un joven muy cortes, y de echo, -dijo mientras lo veía de arriba abajo e intentaba arreglar su apariencia, cosa nada fácil dado que llevaba la vieja playera roja de Dudley, muy, muy grande, y unos pantalones que había comprado en Diagon para llevar bajo la túnica- me gustaría que tu fueras igual de cortes con él.

-¿He? –fue lo unico que alcanzo a decir antes de ser conducido por un pasillo que Harry sabía, llevaba asía la sala de la casa.

Arabella no se fue por las ramas, y una vez enfrente de la puerta, se acomodo la ropa con mucho esmero, dio una ultima ojeada a Harry, sacudió unas pelusas y abrió la puerta.

-Lamento la tardanza, señor.

Dijo mientras entraba y saludaba a un... Si, un muchacho de su edad, calculo Harry, sentado en medio del sillon largo y rodeado de lo que serían una docena de gatos. El "Señor", en cuanto escucho abrir las puertas, tomo a un gato que estaba echado en su regazo y lo bajo al suelo, mientras levantaba la vista y la posaba, no en la señora Figg, sino en Harry, y una sonrisa aparecía en su rostro.

-Buenos días, -dijo a la vez que se acercaba a el otro muchacho y tendía su mano, ignorando temporalmente a la señora Figg- mi nombre es Harvey, y tu debes ser Harry Potter.

'Bastante agradable', fue el pensamiento de el moreno al percatarse que sus ojos no se dirigían a la cicatriz, además por primera vez lo podía apreciar bien. Estaba vestido con un conjunto muggle, una camisa negra y pantalones vaqueros deslavados, era mas alto que él, su cabello era negro, pero su piel era pálida, y unos ojos grises enmarcaban unas cejas que ahora lo miraban con... ¿diversión?

Se puso rojo, acababa de percatarse de que Harvey le tendía la mano desde hace un rato y el no había hecho ademán de tomarla, así que, tras sentir un codo en sus costillas, por parte de la señora Figg, lo saludo formalmente.

-Mucho gusto, si, soy Harry.

Pero casi pierde el equilibrio cuando sintió que era jalado un tanto bruscamente hacía uno de los sillones y era sentado con cuidado en el, provocándole un ligero sonrojo, una vez terminado esto, el otro muchacho, que lucia una radiante sonrisa se coloco enfrente de él.

-Señora Figg –comenzó el chico sin apartar la mirada de Harry- podría traernos un poco de té, ah, y si es posible una de esas galletitas que le quedan tan bien.

La señora Figg se disculpo por no haber pensado eso antes y salio de la sala, dejándolos solos, una vez estuvieron solos, un incomodo silencio inundo la habitación, interrumpido de vez en cuando por el maullido de un gato. Harry solo atinaba a observar incomodo, una de las marcas de uñas en el sillón, sentía la mirada de Harvey clavada en él, y de repente eso le pareció ligeramente incomodo.

-Bueno Harry, pregunta –interrumpió la voz los pensamientos del muchacho.

-¿He? –eso lo había tomado por sorpresa.

-Bueno, -comenzó mientras dejaba posar un gato en sus piernas y le acariciaba las orejas- supongo que debes tener muchas preguntas, y yo estoy aquí para contestarlas.

-Ah, bueno, entonces.. me gustaría saber ¿quién eres?.

-Bueno, yo soy.. Harvey, creo –contesto claramente burlándose de él.

-Mmmh, no, no me refería a eso, más bien, ¿qué haces aquí? –hasta donde podía haberse dado cuenta, Harry no podía mantener la mirada con él, así que se limitaba a pasear los ojos por la habitación.

-Pues, para comenzar, ya te abras dado cuenta que los ataques de los mortifagos hasta ahora solo han sido hacia algunas familias de magos –al decirlo, un ligero temblor se dejo escuchar en su voz- pero por indagaciones de Dumbledore, sabemos que Tom sigue buscando la manera de acabarte, dime, ¿has tenido pesadillas de él últimamente?.

La pregunta lo tomó por sorpresa, muy pocas personas sabían de sus visiones, y no creía que Dumbledore o cualquiera de la orden lo estuviera divulgando, así que dedujo que se encontraba ante alguien de confianza, además de que el muchacho nombraba al señor tenebroso por su nombre, y sin mostrar signos de arrepentimiento.

-No, no he vuelto a tener otra desde el fin de curso. –era verdad, aunque muchas noches se encontraba a si mismo sudando en la cama, no recordaba haber tenido una visión, sino la repetición del mismo sueño, el de Sirius cayendo a través del velo.

-Precisamente por eso es la preocupación de Dumbledore, que haya encontrado la manera de manejar el laso que los une te vuelve más susceptible a un ataque, y por eso estoy aquí.

-Perdón, pero aun no entiendo, ¿qué tienes que ver tu en todo esto? –dijo una vez que se dio cuenta que ya no iba a continuar su frase, '¿como diantres planea detener a Lord Voldemor un muchacho de 16?', (tú tienes dieciséis -U).

-Pues, yo me voy a quedar aquí, voy a ser tu guardaespaldas –lo dijo como si fuera lo mas natural del mundo.

Justo en ese momento, entro la señora Figg con un carrito de té, un poco apurada y asustando a los gatos.

-Lamento la tardanza, pero no encontraba la crema.

-No importa señora Figg, con que aya traído esas ricas galletitas me conformo –dijo al tiempo que ponía una sonrisa que acentuaba sus facciones de niño.

-Perdón, ¿cómo que vas a ser mi guardaespaldas? –Harry aun no había logrado salir de la sorpresa.

-Sipi –'Sipi, ¿qué clase de idiota dice SIPI?'- ¿te sientes bien? –dijo al tiempo que lo miraba preocupado.

-¿He?, claro, no tengo nada...-Pero sentía que su cabeza estaba en otro lado.

-Hay, Harvey, te dije que no se lo soltaras así, ¿Seguro que te sientes bien cariño? –La señora Figg lucia preocupada.

-Explícame una vez mas eso del guardaespaldas. –Pidió Harry ignorando a la squib.

-Pues eso... –dijo no muy confundido- voy a ser tu guardaespaldas, tu seguro de vida, tu protector, tu escudo, etcétera, etcétera, etcétera.

-Disculpa, pero se supone que los menores no pueden hacer magia, y si Fudge se entera que un menor hace magia para protegerme, seguro que te metes en problemas.

-Ho, bueno, por eso no te preocupes –dijo mientras buscaba su varita y apuntaba a la enorme playera, que comenzó a encogerse hasta quedar del tamaño perfecto. Un hechizo bien realizado.

-Pero, ¿Cómo puedes..?

-Ah, lo siento, pero no puede contestar a eso. –y una sonrisa enigmática cruzo su rostro.

Pasaron el resto del día platicando del tema durante varias horas, Harvey contestaba lo que podía y lo que no simplemente se lo decía, además parecía que Harvey tenia mucha capacidad para el puesto, pero cuando preguntaba del tema se topaba con oídos sordos o cambios de conversación sutiles. Harry nunca había conocido a nadie parecido en toda su vida, y cuando hubieron agotado el tema, cambiaron el tema de conversación al Quidditch, Harvey apoyaba a los tornados, pero aparte de eso, no parecía muy aficionado al juego, aunque no le aburría el tema, así que Harry era el que platicaba en estos casos.


-Aauuummmmm –bostezo Harvey alrededor de las diez de la noche- pero que rápido pasa el día –y al decir esto saco su varita y apunto al suelo- Bauleo –Una maleta de tamaño mediano apareció de la nada- si note importa Harry –dijo tomando la maleta- me gustaría ir a descansar.

-A, claro –dijo algo apenado, no se había dado cuenta de la hora (como si pudiera ahora que no tenia reloj)- lamento la molestia señora Figg, y espero no haberla aburrido.

-Tonterías, te acompaño a la puerta –y se levanto apresuradamente mientras espantaba unos cuantos gatos echados a dormir.

Los guió a través de los pasillo hacia la puerta, y una vez en ella, Harry cayo en cuenta que Harvey también salía de la casa.

-Disculpa, pero, ¿para que traes la maleta? –Aunque ya se estaba dando una idea.

-Pues para llevarla a tu casa, sino ¿Qué ropa me voy a poner?.

-Ha, claro –pero lo dijo sin mucha convicción.

-Hay, lo siento, siempre se me olvidan las cosas –dijo pegándose la frente- como voy a ser tu guardaespaldas, lo mejor será que me quede a vivir contigo, ¿Hay algún problema?

-No, -'Me van a matar'- ninguno.


Las dos cuadras que separaban la casa de la señora Figg con el numero cuatro de privet drive las recorrieron en silencio, roto solamente por el ofrecimiento de Harry a llevar la maleta, que fue cortésmente rechazado, pero una vez frente a la casa, Harry sintió un ligero sudor en sus manos.

-Oye, Harry, si estas preocupado por tus parientes –dijo Harvey con voz preocupada- yo me encargo –y comenzó a buscar en sus bolsillos.

Por un momento Harry creyó que iba a tomar su varita y a maldecidlos, y cuando estaba por pronunciarse en contra, mal que mal eran sus parientes, pero solo saco un sobre algo maltratado por estar en el bolsillo trasero, que Harvey alisó con un tanto de vergüenza, toco el timbre y espero a que abrieran.

-¡Ya era hora de que llegaras! –Bramó tío Vernon mientras abría la puerta y se topaba cara a cara con Harvey- Oh, lo siento, puedo servirte en algo –dijo algo confundido, pero cuando reparo en Harry, que estaba al lado agrego- ¿este muchacho te a molestado o algo? –digo, que un muchacho tan cortes con pinta de normal y buen mozo viniera acompañado con su sobrino, que además tenía el rostro pálido era para preocuparse.

-No, -dijo Harvey manteniendo la sonrisa, pero con un deje de superioridad- vera, estoy aquí para acompañar a Harry en sus vacaciones.

Vernon no entendió en un principio toda la frase, pero cuando lo hizo, comenzó a hincharse hasta alcanzar un tamaño bastante intimidante y dijo con voz potente.

-¡Lo siento, jovencito, pero en esta casa no aceptamos vagabundos! –y dicho esto estuvo a punto de cerrarle la puerta en las narices.

Pero de una manera increíble, Harvey detuvo la puerta con una sola mano, mientras que Vernon intentaba cerrar la puerta con todo su peso, que era mucho considerando su tamaño de morsa rey.

-Disculpe, –Harvey parecía increíblemente fuera de lugar son ese tono calmado, aun manteniendo la puerta- pero creo, que no ha entendido bien, si me permite, tengo una carta que estoy seguro le conviene leer.

En un principio, la foca, cof, digo Vernon no cedió en su intento de cerrar la puerta, pero cuando comprendió que no tenía más remedio los hizo pasar rápidamente para que los vecinos no se dieran cuenta de su nueva visita, y los guió hacia la cocina, donde petunia estaba preparando la cena, anticipando la llegada de Dudley.

-¿Qué es lo que pasa Vernon?, -dijo petunia aun dándole la espalda a todos menos a los dos kilos de carne molida que cocinaba.

-¿Qué pasa?, ¿Qué, que es lo que pasa? –Para ese momento, Petunia ya había dado la cara y miraba confundida a Harvey y a Vernon alternativamente- pasa que tu querido sobrino trajo a uno de esos bichos raros de Hogwarts y planea quedarse el resto de las vacaciones.

-Pues yo no creo que...

-Perdón señora –interrumpió el motivo de la discusión- mi nombre es Harvey, no estoy en Hogwarts y me gustaría...

-Tú te callas y no interrumpes a mi esposa –Vernon no podía creer aun que uno de esos intentaba quedarse a vivir con ellos. Ya suficiente tenían con el chico.

-Lo siento, pero me gustaría entregar esto antes de que continúen con su platica –el muchacho extendió un sobre, que al no ser aceptado fue depositado en la mesa.

Segundos de indecisión transcurrieron, y ante la mirada de Vernon, Petunia tomo el sobre con calma y lo abrió, parecía que esperaba que este se pusiera a gritar como la vez anterior, pero al contrario, después de otro tanto de tiempo, saco la hoja de papel y la abrió, entre la protesta de Vernon con respecto a lo peligroso que seria abrir eso y...

-El muchacho se queda Vernon –concluyo cuando asomo la cabeza de la carta, y una mirada de decisión se poso en sus ojos.

-Pero petunia...

-Luego hablamos Vernon, no quiero discutir frente a él –y al decirlo lanzo una mirada despectiva contra Harry, que no había pronunciado palabra (calladito se ve mas bonito).

La carta cayo repentinamente de las manos de Petunia, y antes de tocar el piso, esta ya había sido destruida por una llamarada nada peligrosa que la consumió totalmente.


-Vaya –Ahora estamos en el cuarto de Harry, que espera la salida de su guardaespaldas del baño, recostado en su cama y con su pijama- no se como lo hiciste pero me sorprendiste.

-No es para tanto –se escucho una voz divertida tras la puerta- solo debes saber que puntos tocar para obtener lo que deseas.

-Entonces, ¿me dirás que tenía escrita la carta? –dijo esperanzado.

-Nop –Harvey ya salía del baño con su pijama de los tornados- es un secreto –dijo con sonrisa infantil, y se dejo caer en la cama de Harry.

-Oye... no es que me moleste compartir mi cama, -'Es que me perturba un poco'- pero ¿no seria conveniente que aparecieras una?.

-¿He? –se veía severamente confundido- y ¿De donde voy a aparecer una cama?.

-Pues ahí –dijo señalando un espacio vacío en medio de la habitación.

-Mmmphhh, a, ya te entiendo –'A si?'- ¿tu crees que puedo aparecer una cama así como así? –y dicho esto comenzó a reír un tanto abiertamente.

-No le veo la gracia –Harry lo miro con reproche cuando termino de reír.

-Pero Harry, los magos no podemos aparecer cosas así como así y no cansarnos, bueno, por lo menos yo no, y ¡una cama¡, se requiere mucha magia para eso.

-Pero si te vi aparecer una maleta, y a Dumbledore aparecer varias sillas sin ningún esfuerzo –bueno, no es que eso no tuviera una explicación, pero quería defender su teoría.

-Bueno, veras, la maleta tenia colocado un hechizo de movimiento, y supongo que Dumbledore hizo lo mismo con las sillas, aunque no me sorprendería si el de verdad pudiera hacerlas –dijo más para si mismo.

-¿Y el agua, las flores y demás que aparecemos de la nada?.

-Bueno, cuando apareces agua, lo que haces es tomarla de un lugar cercano o transformarlo o cosas parecidas, y –dijo como si leyera los pensamientos de Harry- cuando haces algo más grande o chico o lo transformas en realidad lo que haces es algo parecido a agregarle aire a un balón, por eso los hechizos reductores o expansores tienen un limite con el objeto a encantar.

-Ah, ya entendí, y ¿no prefieres transformar algo de aquí en una cama?

-Pues la verdad podría, pero no creo que a tus parientes les agrade que lo haga, –dijo mientras ponía una cara rara de disculpa- aunque –y su rostro se contrajo en tristeza- si te molesta compartir tu cama, podría dormir en el sillón de abajo.

-No, -Harry agito su cabeza rápidamente- no es eso, soy muy descortés, me gustaría compartir mi cama contigo.

-¿Seguro?, yo puedo dormir donde sea como una roca.

-Seguro, no hice tantas preguntas porque no quisiera que te quedaras en mi cama, es que –bajo la mirada- no me lo habían explicado.

-¿En serio?.

-Si –como odiaba esos momentos en los que no sabia cosas normales del mundo mágico.

-Pues no te preocupes, auuummm –Harvey bostezó una vez más- cuando quieras, puedes preguntarme cualquier cosa.

Y se quedo observando la cama, que era muy pequeña para dos personas.

-Rayos –El muchacho se veía en realidad cansado, busco su varita en el buró y apunto a la cama en la que estaba Harry- Engiorgio –la cama comenzó a crecer un poco, hasta alcanzar el tamaño de una matrimonial- que se jodan tus tíos si creen que podemos dormir en una camita tan chiquita.

Y sin decir más se echo en la cama.

-Sabes Harvey –dijo Harry mientras también caía en los brazos de Morfeo- creo que va a ser divertido pasar las vacaciones contigo.

Pero no fue escuchado, a su lado, con la cabeza descansando el la almohada, estaba Harvey profundamente dormido. El muchacho cerro los ojos, y al hacerlo se percato de lo cansado que estaba, y durmió.


'Fue un sueño', fue el primer pensamiento de Harry por la mañana, estaba muy calmado, por primera vez en la semana no tenía ese sueño que últimamente se estaba volviendo recurrente, 'no, creo que no lo fue', y se desperezó, abrió los ojos lentamente y se encontró con un rostro familiar y sereno, que dormía profundamente.

El sol entraba a raudales por la ventana del cuarto, señal que ya era tarde, con cuidado para no despertar al otro, Harry busco a tientas sus gafas y se las coloco.

-Aaaaummmmm –el sonido de Harvey al levantarse.

Con mucha pereza, como si le costara mucho trabajo, comenzó a tallarse los ojos de manera infantil y cuando hubo terminado, los abrió con mucho cuidado.

-Buenos días –saludo Harry sentado en la cama.

-Buenos días, ¿como amaneciste?.

-Bien, y tú?.

-Mmmp, pues creo que tu ya lo viste, con mucha flojera, creo que voy a dormitar de aquí hasta las once o doce, a menos que –y puso cara de suplica y comprensión- tengas que salir, que en cuyo caso sería mi deber levantarme y acompañarte.

-No, no tengo que salir, pero –dijo mientras volvía a revisar el reloj del buró- creo que te interesaría saber que ya son las once y media.

-Ah, que lata, no, creo que mejor me levanto de una buena vez, -el muchacho comenzó a estirarse por toda la cama- me han dicho que la flojera es mi fuerte y la verdad no creo que sea una cualidad.

Una vez bien vestidos, bajaron a la cocina, a ver si Dudley había dejado algo de comer, y no solo eso, para desgracia de Harry, Dudley todavía se encontraba desayunando, aunque era muy normal, si te ponías a pensar en la hora a la que llegaba a la casa...

-Buenos días. -saludo Harvey a Petunia y Dudley, antes de sentarse, Harry al no saber que más hacer siguió su ejemplo.

El ambiente era tenso, Dudley era el unico que desayunaba, Vernon ya había ido a trabajar y Petunia había desayunado con él. En un momento, cuando Petunia salió de la cocina porque tocaron la puerta, Dudley se acerco a Harry y le dijo en tono mordaz.

-Anoche hable con mi madre, y me dijo que habías traído a un guardaespaldas de tu colegio ese, además –y aumento el veneno en su molesta vocecita porcina- me dijeron que duermen en la misma cama. –Harry se tenso- Dime, ¿Es tan bueno como Cedric?.

Harry no supo como no se lanzó contra ese barril de grasa, Harvey parecía muy concentrado en su desayuno y parecía no haber escuchado nada, haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad el ojinverde se contuvo, y con una sonrisa dijo.

-Vamos, Dudders, donde están tus modales?, estas enfrente de un mago muy respetado, deberías ver lo que es capas de hacer, es muy bueno en transformaciones –Bueno, no es que estuviera muy seguro.

-No te creo –dijo todavía con saña, pero con un dejo de preocupación- ese –y señalo con el dedo- tiene la misma edad que tú, y según se, no pueden hacer magia fuera de ese colegio raro.

-No es cierto –interrumpió Harvey, que después de todo no estaba tan distraído como aparentaba, aunque no separaba la vista de su plato- yo puedo hacer toda lo que quiera sin meterme en problemas.

En ese momento, la discusión fue cortada por la entra da de Petunia, que cargaba con una charola que había prestado a una vecina hacia pocos días, y que estaba cargada con paella, la especialidad de la vecina Swanson.

-Mmmmp, paella, que rico –Harvey lucia despreocupado, aun cuando Petunia miro con desagrado como se servia una ración doble del guiso.


Una vez terminada la comida, Tanto Harvey como Harry decidieron dar una vuelta, Harry estaba ansioso por mostrarle todo el vecindario y sacarlo de esa casa de locos, y comenzó por mostrarle el parque, el museo y el kiosco, pero cuando la tarde cayo Harvey pregunto.

-Oye, ¿no sabes donde hay un banco o un cajero? –dijo al tiempo que sacaba una tarjeta plateada de su pantalón.

-Si, ¿Por que?.

-Es que... me la estoy pasando muy bien, y quiero –dijo un poco apenado- invitarte a comer, pero no tengo efectivo.

-Ha, -'Raro que un mago tenga una tarjeta de platino'- si, te llevo, y ¿de donde sacaste la tarjeta?. –Pregunto como quien no quiere la cosa.

-Dumbledore.

-¿Qué? –ahora si que lo habían sacado de lugar.

-Pues el viejito me abrió una cuenta, por medio de el departamento de transacciones muggles, por supuesto, haa –dijo mientras acercaba la tarjeta a su pecho con rostro ensoñador- esto de trabajar de guardaespaldas es muy bueno.

-Jaja –comenzó Harry- jaja,jjajaja jaja.

Y ya no pudo cayar, '¡Acaba de llamar viejito a Dumbledore¡'.


Gracias por leer.