Hola, si estan leyendo esto, es porque tienen algo de tiempo extra, lo cual yo quisiera, pero bueno, no me quejo. Muchas gracias por los reviews, se siente bonito que te escriban diciendo algo asi de tu historia, y si son pocos, intentare responder a ellos aquí mismo. No, el chavo no es voldemort, pero que buena idea.

Antes de comenzar, aclaro que no soy el dueño de los personajes, etc etc... Continuamos:

...

El anillo

Las vacaciones en el numero cuatro de Privet Drive transcurrieron lentamente y de una manera que Harry creyó que nunca podrían, Harvey tenia un temperamento algo sarcástico, juguetón y extrovertido, y tenia, sobre todo, el efecto de contagiar su alegría a Harry, haciendo que este descubriera una parte de él que nunca creyó que existía.

Los Dursley, sorprendentemente, no habían echo un solo comentario respecto a la presencia de Harvey, lo trataban como si no existiera, claro, pero eso era bueno. Amanecía y lo primero que hacían era bajar a desayunar y rápidamente salir a dar un paseo, incluso un día, en una tienda, Harvey había insistido en comprarle ropa nueva al moreno, cosa que intento por todos los medios rechazar, pero la insistencia fue tanta que no pudo soportar masque la primera hora y media (y luego dicen que la gente no tiene paciencia), y termino aceptando barios pantalones, playeras y demás. Con respecto a la vieja ropa, sufrió dos destinos distintos: o eran reparados por Harvey, o eran mandadas a la basura.

El intercambio de cartas de Harvey era tanto, que Harry termino cediéndole inexorablemente a Hedwig, que estuvo feliz de poder regresar a casa de su amo, aunque solo fueran por cortos periodos de tiempo.

En resumen: Harry Potter, el niño de oro, salvador del mundo mágico, adolescente de casi 16 años y futuro asesino o victima de Voldemort, estaba pasando las mejores vacaciones de su vida.

Han pasado dos semanas desde que Harvey llego, Harry escucha el revoloteo de un ave en la ventana, pero esta taaan a gusto dormido. 'un momento, hace frio', se envuelve lentamente entre las sabanas y continua dormido; se escucha el correr de la ventana, nada.

-Vaya, -la voz juguetona y ligeramente maliciosa- y yo que creí que era flojo; pero esto supera mis expectativas.

-Buenos días –el muchacho despierta lentamente, el sentimiento de relajación total, abre los ojos y se encuentra con un rostro feliz de ojos grises- y dime... –los ojos de Harry se contraen en pequeñas líneas verdes, señalando una divertida cara de sospecha- ¿por qué estas taan contento?.

-Vamos, ¿no me digas que no recuerdas que día es hoy? –dijo al tiempo que mantenía sus manos tras él.

-Mmmmmhh.. –'a ver, ¿Día del amor y la amistad?, no. ¿Día de los inocentes?, nop. ¿Día mundial de despertar temprano a los sobrevivientes de los ataque de lord Voldermor?, no, eso fue la semana pasada'- no, –dijo terminando de hacer un repaso mental- no recuerdo que día puede ser hoy.

-Jaja, hoy es –dijo al tiempo que levanto la mano y señalo divertido a la ventana- día de la entrega de calificaciones.

Parada en el marco de la ventana, una lechuza café, tomo sus lentes del buró rápidamente y corrió, casi asustando a la lechuza, y busco en su pata la carta, pero esta ya no estaba ahí, y después de un momento de total confusión, que la lechuza aprovecho para retirarse, Harry giro sobre sus talones para encarar a un muy aniñado "guardaespaldas", que en estos momentos sostenía un sobre con las letras impresas "Harry Potter, #4 Privet Drive".

-¿Buscas esto? –la voz sonaba juguetona.

Harry no lo pensó dos veces y se abalanzó contra la carta, pero Harvey reacciono más rápido y levanto la carta todo lo que su brazo se lo permitía.

-Dame eso –Harry estaba ligeramente molesto- no estoy para juegos.

-Ho, que lastima, porque yo si –dijo alzando aun mas la carta- y te diré, si la quieres, tendrás que saltar.

Sin estar muy consiente de lo que hacia, Harry se inclino ligeramente y salto, sin percatarse que estaba muy, muy cerca del rostro de Harvey y como este se sonrojaba rápidamente. Alcanzo el sobre sin problemas, pero cuando cayo, tropezó con los pies del otro y casi cae, de no ser por el rápido movimiento de Harvey, que alcanzo a tomarle una mano y evitar su caída, quedando suspendido del suelo solo por algunos decímetros.

-Cuidado, ¿cómo le explicaría a Dumbledore una pierna rota?.

Harry se sonrojo un poco, pero solo por unos pocos momentos.

-Pues eso, deberías haberlo pensado antes de tomar mis notas.

Y en vez de levantarse de su posición, termino por dejarse caer, con cuidado, en el piso, paso sus manos ligeramente temblorosas por el sello y lo rompió, extrayendo el papel del interior y comenzando a leer al tiempo que se preguntaba cual otra carrera le gustaría además de ser auror.

Señor Potter, con motivo de los exámenes presentados al finalizar el quinto curso en Hogwarts, colegio de magia y hechicería, me complace enormemente hacerle entrega de las siguientes calificaciones:

Encantamientos Extraordinario

Transformaciones Supera las expectativas.

Herbología: Supera las expectativas

Def. contra las artes oscuras Extraordinario.

Pociones Supera las expectativas

Cuidado de criaturas mágicas Supera las expectativas.

Astronomía Aceptable

Adivinación Deficiente

Historia de la magia Aceptable

Atentamente, Profa.: Griselda Marchbanks, jefa del tribunal de exámenes mágicos.

-Bueno, no esta mal –dijo Harry sorprendido de sus propias calificaciones. Adivinación ya sabia que la iba a reprobar, pero no importaba, no pensaba matricularse en una materia que no servia para su carrera, y además así podía dejar de escuchar estupideces de una maestra lunática.

-Nop, no esta nada mal –la voz lo asusto, pero no lo dejo ver, a su lado, en la misma posición que él, (tirado de espaldas al suelo), estaba Harvey- bueno, excepto por esta, adivinación, lo cual indica que eres tremendamente despistado.

-Yo no soy despistado.

-Ha, ¿no? –'vaya que el tipo derrama sarcasmo'.

-Por supuesto que no, a ver, dime alguna cosa que se me haya pasado por alto desde que me conoces.

La mirada de Harvey se vio perdida por unos instantes, antes de que comenzara a hablar en un susurro apenas audible:

-Pues... .no te has dado cuenta de que...

-¿De qué? –dijo cuando se dio cuenta que no planeaba terminar la oración.

-De nada –Fue la respuesta del moreno mientras se levantaba y lo dejaba para ir al baño.

-Lo que pasa, es que no puedes decirme nada porque simplemente no soy despistado.

-Ha, claro... –combino con incredulidad.

-Despierta –Harry escucho la dulce voz en alguna parte de sus sueños, 'momento, ¿desde cuando esa voz es dulce?'

-Nop –fue su contestación.

-Vamos, despierta –esta vez un poco más fuerte.

-Nopi –'es que, que pinche hueva'.

-Ho, dios mío ¡Una snitch voladora!.

-¿Donde? –dijo saltando de la cama con los músculos tensos.

-Pues no lo se, pero supongo que en alguna parte del mundo debe haber alguna, ¿no?

-¡Harvey!, uno de estos días te voy a matar –grito al borde de la exasperación.

-Ah, ¿si?, ¿por qué?.

-¡Pues porque...! ¿que es eso? –dijo al percatarse que traía dos sobres en las manos.

-Jo jo jo –'me sonó a santa'- esto, -pronuncio al tiempo que levantaba las manos- son las listas de libros de sexto año en Hogwarts.

-A..., que bien –'¿qué te traes entre manos?'- ... y?

-Y nada, que creí que te gustaría pasar hoy mismo a Callejón Diagon a comprar los libros y pasar lo que resta de las vacaciones ahí mismo.

-Mmmmh, aja.

-Y bueno –Harvey estaba comenzando a impacientarse- ¿Qué dices?

-Pues... claro que si, pero hay que arreglar las maletas.

-Aquí están –dijo al tiempo que señalaba a su lado dos pesados baúles con Hedwig en su jaula.

-Y conseguir un transporte seguro.

-La chimenea de la casa esta temporalmente conectada a Diagon.

-Y me gustaría mandarle una carta a mis amigos diciéndoles donde estoy y cuando podemos vernos.

-Eso lo hice hace dos días –dijo sonriendo falsamente inocente, y con fuerza.

'Demasiado, algo se trae entre manos'.

-Bueno, en ese caso...

-¿Si?.

-Me voy a dormir un ratito más –dijo echándose una vez más en la cama y jalando la punta de la sabana.

-¡Noooooo!.

-Hay, que exagerado –Harry se restregaba los oidos, el grito habia sido muy fuerte- bueno, me voy a dar la noticia a mis tíos y nos vamos.

-Ah, eso...

-Lo hiciste ayer por la tarde –termino Harry sabiendo la respuesta.

-Sip.

'Demasiado...'

Un remolino de colores era lo único que se podía ver en el interior de la chimenea, para Harry el viaje estaba resultando tremendamente largo, ya estaba preguntándose si había pronunciado bien el lugar al que deseaba ir, y, por ley natural, desobedeció el impulso de mantener los ojos cerrados. Al momento de abrirlos, una lluvia de ceniza nublo su vista, solamente para, unos segundos después, caer estrepitosamente del otro lado de la chimenea.

-6$# "###$, prometo solemnemente que este año aprenderé a aparecerme –dijo mientras inatentaba limpiarse los ojos sin percatarse en el cuchicheo que origino su pequeña grosería.

-Ya, no es para tanto –La voz de Harvey se deja escuchar tranquilizándolo- y deja de moverte, para que te pueda echar agua a la cara.

-Harvey, ¿cómo llegaste aquí tan rápido? –pregunto mientras relajaba los músculos.

-Ammm, veras... aqua, -Harry sintió un chorro de agua tibia en el rostro- ¿recuerdas los últimos quince minutos que estuviste insistiendo en que me traía algo entre manos y yo te dije que no era cierto?.

Antes de contestar, Harry se lavo la cara con el agua, y una vez hubo terminado, comenzó:

-Sip, pero no veo que tenga que ver eso con...

-¡Sorpresa!.

De que estaban en el caldero Chorreante no había duda, Ahí estaba Tom, el cantinero, que le sonreía abiertamente, Ron, Hermione, Lupin, Dumbledore y el resto de la orden del Fénix, o por lo menos los que conocía Harry, bueno, menos Snape. También algunos de sus compañeros de escuela, y la armada de Dumbledore. Todo el salón estaba decorado con colores vivos y un gran letrero en el techo rezaba "feliz cumpleaños" y cambiaba sus letras a "Harry Potter". Todos lucían su mejor sonrisa esperando ver su reacción.

-Wooodw –Fue lo único que atino a decir mientras su rostro se acomodaba en una expresión difícil de describir.

'Vaya, mi primera fiesta sorpresa','momento, hoy no es mi cumpleaños'. Y como si leyera sus pensamientos, Harvey susurro para que solo el lo oyera.

-Hoy si es tu cumpleaños, Harry, cambie las fechas en todos los calendarios para que no te dieras cuenta.

-Wow, no lo puedo creer.

-¡Harry! –Exclamaron Ron y Hermione mientras se acercaban cada uno con un regalo en las manos.

-No sabes cuanto te extrañamos, compañero –comenzó Ron, dándole su regalo y abrazándolo con alegría.

-Queríamos ir a sacarte de esa casa tuya, -prosiguió Hermione algo apenada- pero Dumbledore dijo que era mas seguro par ti estar en casa de esos horribles muggles.

-No hay problema amigos –dijo mientras recibía el regalo de esta ultima y se inclinaba cortésmente- al contrario, estas vacaciones han resultado ser muy divertidas. Me gustaría presentarles a Harvey.

-Ya lo conocemos –comentó Ron al tiempo que tendía una mano amistosa, pero se notaba que estaba bastante impresionado por él- o, por lo menos, eso es lo que me parece, después de todo, él es el que a estado organizando la fiesta. Y por lo que veo, resulto ser muy buena idea.

-Si claro, me gusto mucho.

Harry quería continuar hablando, pero fueron interrumpidos por una avalancha de gente que se disputaba el primer sitio para felicitarlo. Tonks, Moody, la familia Weasley, Luna Lovegood, que lucia un anillo echo de cebolla, sus compañeros de habitación, uno tras otro fueron pasando. Cerrando la fila, estaba Dumbledore, que se acercó poniendo un paquetito en la mano del chico y diciendo:

-Felicidades Harry, espero que te haya gustado pasar las vacaciones con Harvey.

-Si profesor, ha sido muy divertido. No creería la cantidad de cosas que puede hacer.

-Si, me he dado cuenta, pero, al parecer el vocabulario no esta entre sus habilidades –dijo el anciano haciendo obvia referencia a la llegada de Harry.

-je jeje.

-Lo que me recuerda –interrumpió Harvey al tiempo que hacia un gesto con la mano- que usted y yo, tenemos una apuesta pendiente.

-Si, -Dumbledore extrajo de una bolsa de su túnica azul cian un monedero, al tiempo que ponía una cara falsamente despistada- ¿de cuanto fue?.

-Treinta galeones...

El anciano extrajo las monedas y las entrego al muchacho de ojos grises, para el desconcierto de los ahí presentes.

-Profesor Dumbledore, ¿De qué fue la apuesta? –preguntó Hermione, ahorrándole la molestia a los demás.

-Pues, señorita Granger, fue de... –Pero no continuo con su respuesta.

-Aquí, -Harvey si parecía dispuesto a dar una explicación- el señor director y yo, apostamos, antes de que fuera a casa de Harry, que no conseguiría que él dijera groserías en menos de un mes.

Después de ese pequeño altercado, la fiesta transcurrió tranquilamente. Ropa, dulces, chucherias mágicas, un reloj por parte de Hermione, una caja de madera que tenía diferentes dimensiones, regalo de Ojoloco, y que se parecía sospechosamente al baúl de este, solo que en pequeño, fueron los regalos que recibió, pero lo que verdaderamente llamó su atención fue la caja que Dumbledore había puesto en su mano. Sus dedos temblaron al percatarse de la ligera onda de magia que provenía de su interior, como si lo estuviera llamando.

Abrió la caja un tanto apresuradamente, rompiendo en el proceso el listón dorado que lo envolvía y dejando ver una joya que reposaba en su interior, era una especie de colgante pequeño, formado por una serpiente de plata que se enrollaba en si misma y protegía una gema roja en su centro.

-¿Qué es? –pregunto Harry sin apartar la vista del objeto a nadie en particular.

-Esto, Harry –comenzó el director a explicar al tiempo que se adelantaba unos pasos- es un regalo que vengo preparando desde hace tiempo.

Y levantando la mano con la varita asida fuertemente, toco con la punta de esta, la cabeza diminuta de la serpiente. Al instante, esta se levanto, cobrando vida y desenrollándose, sorprendiendo a todos.

-¿Por qué no intentas hablarle?

-He¿?.

-Háblale, por eso elegí su forma –el director parecía ser el único divertido con la situación, todos en la fiesta estaban tensos y conteniendo un suspiro.

Al principio Harry sintió que mejor era no intentarlo, no que tuviera miedo, pero le daba un tanto de vergüenza hacerlo enfrente de todos los ahí presentes, pero después de un tiempo, se decidió a llamarla tímidamente.

-/Hola/.

Todos en el salón volvieron a contener la respiración. La pequeña serpiente de plata se sorprendió con él llamado, pero levantó la cabeza y respondió.

-/Hola, ¿tu eres el dueño?/.

El ojiverde no supo que contestar en un principio, pero después de pensarlo un poco, decidió que debía serlo, pues ese era su regalo.

-/Eso supongo, ¿quién eres?/

-/¿Quién soy?/ -pregunto la aludida.

-/Si, ¿cuál es tu nombre?/.

-/No lo se, hasta ahora nadie me a dado ninguno/ -respondió la serpiente después de pensarlo un poco, y se quedo callada.

-¿Qué pasa Harry? –preguntó el director algo curioso por la charla.

-Dice que no tiene nombre, ¿usted sabe cual es su nombre?.

-No Harry, no tiene nombre, ese tú se lo podrás dar –explico el director- Pero, por el momento, ¿por qué no le pides que se coloque?.

Al ver la mirada de interrogación, Dumbledore prosiguió:

-Es un anillo, extiende tu mano, y pídele que se coloque, veamos si te queda...

Por primera vez, el anciano contuvo el aliento, y Harry estuvo seguro que no se refería precisamente al tamaño, así que hizo lo que le pidió, coloco la mano frente a la serpiente y pidió cortésmente que se colocara, a lo que el animal accedió gustoso. La pequeña serpiente arrastro de alguna forma la roca roja que protegía y la coloco en el dedo anular derecho de Harry, para después dar vuelta alrededor de su mano.

Una vez se hubo terminado, dejo de moverse y Harry casi se preocupa, cuando una extraña sensación lo rodeo, y un ligero brillo fue despedido del anillo, haciendo que el director exhalara con libertad contenida y asombrando, si es posible, aún más a todos en la reunión.

-¿Qué es en verdad? –Harry miraba consternado el anillo, que ya no se movía ni daba muestras de querer hacerlo.

-Ese, Harry, es un anillo catalizador. –como siempre, el anciano era el único que parecía calmado y con el suficiente animo para contestar, a pesar de que muchos de los adultos daban muestra de saber la respuesta.

-¿Un qué? –volvió a preguntar.

-Harry, con ese anillo, no necesitaras de tu varita.

-Ha, vaya –ahora si que se sorprendió- no lo entiendo. Si existen estos, ¿Por qué todos los magos no utilizan uno?

-Por que son muy difíciles de conseguir –esta vez fue Hermione la que respondió a su pregunta, aun algo aturdida- los hacen los enanos de las montañas, y tardan varios años en hacer uno, además, no utilizan metal común y corriente sino plata mágica, que es muy rara, y solo pueden utilizarlo las personas para las que hacen el anillo, a veces ni siquiera son compatibles con él. Pero, nunca oí de uno que tuviera vida –continuó más para ella misma que para los demás.

-Así es señorita Granger, -Dumbledore fue ahora el que prosiguió- esa es una información que pocos magos conocen, pero me parece que este año aprenderán mas de ese tema –y antes de que pudieran preguntar continuó- pero, para responder a su pregunta, el anillo del señor Potter tiene vida porque así fue como lo pedí. La serpiente que protege el núcleo, nunca podrá ser retirada mas que por él mismo –dijo señalando a Harry con la mirada.

-Pues... –Harry no sabía como expresarse- gracias, pero... –continuó intentando quitarse el anillo de la mano, pero una mano envolvió las suyas, obligándolo a levantar la mirada para encontrarse con los ojos grises tan conocidos.

-¿Qué te pasa? –pregunto con suavidad.

-Es que... no me siento muy cómodo recibiendo un regalo así –dijo esperando no ser descortés- no creo que...

-Ha, bueno, -interrumpió Harvey- ¿sabes?, normalmente te diría que si no lo quieres me lo podría quedar yo, pero no me serviría de nada, y tampoco le serviría de nada a ninguna otra persona de esta habitación, incluso, creo que ni Tom sería compatible con él. Este anillo, –dijo tomando con delicadeza la mano de Harry, provocando un ligero sonrojo- esta creado para tu tipo de magia, tu personalidad. Además, -prosiguió soltando la mano- es un regalo que Albus te tiene preparado desde hace mucho tiempo, acéptalo.

-Ahhh, -'como si pudiera hacer otra cosa'- tienes razón, muchas gracias profesor.

-De nada Harry, pero me temo que todavía no esta lista, por favor, pon tu varita en la mesa.

Después de unos momentos de indecisión, Harry hizo lo que el director le pedía, y ante la mirada expectante de todos, Dumbledore tomo su varita una vez más y con voz fuerte y clara pronuncio:

-Retro esenciatus.

Un espectro de magia pura se sintió en todo el recinto y de la varita de Harry comenzó a salir un fino hilo dorado que formo en el aire la figura de una pluma de fénix. Con expresión concentrada, Dumbledore movió su muñeca y la pluma se dirigió un poco hacia la izquierda.

-Pon tu mano en la mesa, Harry.

Petición que fue rápidamente atendida. Una vez que la mano de Harry estuvo en la mesa, Con un esfuerzo palpable por parte del director, la pluma fue directamente a la piedra del anillo en un resplandor temporal. Una vez que hubo desaparecido, Harry, y varios de los ahí presentes, pudieron observar que ahora la piedra tenía en su interior una diminuta pluma.

...

Gracias por leer.