Hola, ¿cómo les va?, espero que mi Fic les vaya gustando. Quiero comunicar que actualice el primer capitulo, para que sea mas entendible, y explique algunas cosas.

Kaz


La herencia y "la" platica.

-¿Adonde vamos primero?.

Pregunto Harry a sus amigos al día siguiente, después de haber echo una visita a Gringots. Ron, Hermione y Harvey decidieron, después de la fiesta, quedarse unos días en el lugar. La señora Weasley había insistido en acompañarlos, pero Harvey le aseguro que él podría comprar los libros de Ginny y cuidarlos a todos, aunque esta solo aceptó cuando lo hizo prometer que al terminar la semana Harry y él irían a pasar el resto de las vacaciones a la madriguera.

-Yo creo que primero vamos a comprar los libros –Hermione fue la que contesto primero.

-Hermy, -Ron dijo- tu siempre quieres estar rodeada de libros.

-Y tu, Ron, nunca quieres tener ninguno cerca –contesto la castaña, pero mas que enojada parecía divertida, para el desconcierto de Harry, aunque, después de pensarlo un poco, decidió no darle mucha importancia- Además- continuo- tengo curiosidad por ver esos nuevos libros que nos pidieron, me parece que uno es de una materia nueva, ya revise las listas anteriores de tus hermanos y no encontré nada parecido. –concluyó la chica dirigiéndose a Ron.

-¿Cuál libro? –pregunto Harry sintiéndose fuera de lugar.

-¿No has visto tu lista de libros? –preguntaron ambos chicos.

-No, ayer me despertaron muy temprano y no vi cuales eran –se excuso.

-Es cierto, es mi culpa –Harvey estaba sacando el sobre de Harry de uno de los bolsillos de sus vaqueros, pues no llevaba una túnica, como los demás, todavía estaba sellado, y ya estaba por abrirlo, cuando una sonrisa maliciosa cruzo su rostro- ¿sabes?,... si lo quieres... –dijo levantando ligeramente el sobre- tendrás que...

-Dame eso –dijo arrebatándoselo rápidamente en un descuido y asustando ligeramente a sus amigos- ese juego ya lo jugamos y no hay repeticiones –termino tomando el sobre y, rompiendo el sello, leyó la lista de útiles, al tiempo que escuchaba sin mucha atención un "aguafiestas".

Colegio Hogwarts, magia y hechicería: Lista de útiles necesarios para el sexto curso.

Libros: Todos los alumnos, deberán comprar los libros de las materias en los que hayan acreditado los Timos y deseen matricularse para los Extasis:

Transformaciones avanzadas; Hendwall Smitch (transformaciones)

Pociones peligrosas y fantásticas; Histar Mesgull (pociones)

El cielo, sus atracciones y consecuencias: Omar Frigell (astrología / adivinación)

Historia actual de los magos; Ternas Yellow (Historia de la magia)

Costumbres de los muggles: Eliza Brosksmaw (Relaciones muggles)

Números mágicos y sus secretos; Gill Mc Aunstein (Aritmancia)

Peorth, Zigel y demás, descubre sus secretos; Cretha Frensini (Runas antiguas)

Ataque y Reciba, la ley de los magos; Block Arrowny (Defensa contra las artes oscuras)

La magia en sus inicios, que hacer sin varita; Liza Mindely (Magia antigua)

Este ultimo libro, será obligatorio para todos los alumnos.

Atte.: Minerva Mc Gonagall.

-Que raro, -dijo Harry cuando termino de leer la carta- los años anteriores no había recibido una carta así, solo decían los libros de las materias que tomaba.

-Harry, -Harvey había tomado una cara sería repentinamente- desde que Tom anunció su retorno, todos han estado muy ocupados, especialmente Dumbledore y la orden, es obvio que ahorren algo de tiempo preparando solo una carta para todos los alumnos. Tienen tanto que hacer, que incluso me mandaron a mí. –Aquí puso una cara menos sería y algo risueña, como recordando algo agradable- Hubieras visto la cara de Remus cuando le dijeron que no podía estar al pendiente de ti, casi renuncia a la orden por venir en mi lugar.

-¿Qué? –Las caras de Ron, Harry y Hermione se desfiguraron con la sorpresa.

-Y ¿como lo convencieron de lo contrario? –Dijo Hermione que se recupero mucho mas rápido.

-Pues... No fue fácil, pero logré vencerlo. –Aquí, las caras del trío, estaban totalmente inmóviles- A demás –continuo, ignorándolos olímpicamente- Albus dijo que tenía otra misión para él. Y no me pregunten más, que ya no puedo decir mucho –termino poniendo una sonrisita de disculpa.

El tiempo transcurrió lentamente, y Harry, sabiendo que no obtendría más información, convenció a sus compañeros de que fueran a la biblioteca sin más preguntas.

-Ahora, -Dijo Harvey una vez que llegaron a la entrada de Flourish y Bolts y buscaba en la bolsa de sus vaqueros- solo debo checar la lista de los útiles de Ginny y... ¡Rayos! –dijo sacando la mando completamente vacía- la olvide. Chicos, vuelvo en un momento, -Harvey ya estaba caminando apresuradamente- ¡Espérenme aquí! –y dicho esto, partió a paso rápido al caldero chorreante.

-¿Y bien...? –Ron pregunto a Harry una vez que el otro ya no estaba a la vista.

-Y bien... ¿que? –Harry retrocedió, sin estar muy conciente, un paso.

-Pues... Harry -Hermione había tomado la palabra y lo decía como si en verdad no le gustara hacer la pregunta- queremos saber todo acerca de él, de donde vino, porque Dumbledore lo puso a cargo; y, como eres el que parece conocerlo más, decidimos preguntarte en cuanto hubiera oportunidad. Pero siempre esta cerca... Y ¿Bien?.

-Pues... es algo flojo, gracioso, extrovertido, con mucha, pero mucha autoestima,... tiene...buen...gusto? –Harry dudaba en continuar, pues en esos momentos, Hermione y Ron le dirigían una mirada de impaciencia, teñida ligeramente de ganas de matarlo.

-No Harry –Hermione había estallado suavemente- lo que queremos saber es ¿cuales son sus apellidos, que no los a dicho, de donde vino, que desea?...todo lo que puedas decirnos.

-Pues, amigos... eso es algo que yo no se. Cuando escribí a Dumbledore para preguntarle, solo me contestó que lo tratara con cortesía y que no podía decirme nada más por el momento, que lamentaba tenerme en ascuas, pero no estaba en sus manos el contarme.

-¿Y no pudiste sacarle nada en el tiempo que estuvieron con tus tíos? –intervino Ron.

-No, todo lo que se, es que parece tener mucha habilidad en todo lo que hace. –dijo Harry recordando todo lo que había visto hacerle en Privet Drive

-Ha, que frustrante –dijo Hermione- mejor vamos a comprar esos libros y a esperar a que...

-No creo que tengamos que esperar mucho Hermy –interrumpió Ron- ahí viene –continuo al tiempo que señalaba al oji-gris corriendo rápidamente a su encuentro- que rápido –dijo Ron cuando Harvey llegó.

-Ahhhh, lo ahhh, siento, ahhh –pronunció entre jadeos- olvide, ah, que, como guardaespaldas, no puedo, ah, dejar solo a Harry.


-Así que de esto trata Magia antigua –murmuro Mione a nadie en particular, mientras ojeaba el libro en una mesa de la heladería.

-¿De que trata? –pregunto Ron, que, al igual que Harry y Harvey, prefería comer su helado de frambuesa a leer el dichoso libro.

-Mmmm –la castaña se limito a mirarle fijamente antes de responder- bueno, por lo que e leído, la materia va a tratar de cómo realizar magia con diferentes catalizadores y potenciadotes, como el anillo de Harry –dijo mirando de reojo la mano del oji-verde.

-No solo eso –interrumpió Harvey, ganándose la completa atención de todos- también trata de la levitación, la animagia, y en general, de los diferentes tipos de magia que se pueden realizar.

-¿Cómo sabes tanto? –pregunto Harry, sabiendo de antemano la respuesta.

-Eso... no...

-Te lo puedo decir. –termino por el al tiempo que suspiraba- Estoy cansado de tantos misterios.

-En verdad lo siento mucho, Harry. –el joven dejo su helado en la mesa, y dirigió la mirada a los ojos del otro, mostrándole que hablaba en serio- Te prometo que algún día te contare todo... pero... por el momento no es posible.

-No me gusta –dijo el moreno desviando la vista hacia la mesa- todo mundo parece saber que pasa, menos yo. Es una sensación odiosa.

-Eso no es verdad Harry. Solo Dumbledore lo sabe, ni la señora Figg, ni los Weasley, nadie. Y, cuando decida decir toda la verdad, tu serás el primero en saberlo –concluyo mostrando una sonrisa relajante.

-¿Lo prometes? –Harry levanto la mirada, 'curiosamente, eso me hace sentir mejor'.

-Sipi, pero por el momento –Harvey volvió a tomar su helado que se estaba derritiendo y mostró otra sonrisa- comamos nuestros helados, y disfrutemos de la semana.


La semana en el callejón Diagon, duro menos de lo que cualquiera de los cuatro deseaba, Harvey se acoplo muy bien a Ron y Hermione y rápidamente formaron amistad, y, aunque estuvieron tentados a quedarse unos días más, el señor Weasley y su esposa se presentaron para llevarlos a la madriguera.

-¿Seguro que no importa? –pregunto Harvey a la señora Weasley por quinceava vez, para asegurarse de que la cama que llevaban al cuarto de Ron no fuera muy necesaria en el cuarto de los gemelos.

-No, querido, no nos importa, -la señora Weasley no tenia mucho inconveniente en levitar una cama mientras subía escaleras y platicar al mismo tiempo- a demás, si por alguna razón Fred y George regresan, compartirán la misma cama.

Ni Harry ni nadie había preguntado donde se encontraban los gemelos, pero no era necesario, Harry pensaba, muy acertadamente, que ambos se encontraban en una misión para la orden, y que podría pasar mucho tiempo antes de que regresaran.

¡Puuuummmm!.

Bueno, tal vez no tanto.

Todo paso en unos segundos. En ese momento, uno de los gemelos apareció, lleno de mugre y aturdido, pero consiente, de la nada al final de la escalera acompañado de un ruido ensordecedor. La señora Weasley, que estaba por llegar ahí, perdió casi totalmente el balance y tuvo que soltar la varita, liberando la cama a su vez. Harry, que estaba observando la escena desde abajo, no tuvo tiempo de echarse siquiera al suelo, y solo pudo levantar los brazos en espera de recibir el impacto.

-Inmovilus –se escucho la voz fuerte y clara de Harvey sosteniendo su varita, solo había desviado la vista un microsegundo hacia el cuerpo del gemelo, para voltear inmediatamente hacia Harry.

La cama se detuvo en el aire, y quedo suspendida a unos cuantos centímetros de Harry, que al no recibir el impacto después de algunos segundos, decidió abrir los ojos.

Con un ristre de muñeca, la cama se movió al lado y descanso en el suelo.

-¡¿Estas bien Harry?¡ -La voz del muchacho sonaba extremadamente preocupada, bajo las escaleras en una carrera rápida y se encontró rodeando al muchacho, buscando algún indicio de daño, al no encontrarlo, lanzó un suspiro y su cara se relajo visiblemente, pero solo por unos segundos.

Volvió a subir apresuradamente las escaleras y aparto suavemente a la señora Weasley, que estaba como histérica al lado de su hijo y comenzó a comprobar su estado.

Harry comenzó, después de un momento de confusión, a subir las escaleras para ver en que podía ayudar.

-¿Qué pasa? –la voz de Ginny pregunto. Saliendo apresuradamente de la cocina, seguida muy de cerca por Ron y Hermione.

Harry abrió la boca para contestar, pero en ese momento una segunda explosión se escucho en el jardín.


-Bueno, afortunadamente, ambos se encuentran estables y bien. -Informó Harvey al resto de los chicos, después de haber revisado a los gemelos.

El joven había demostrado tener carácter para la situación. Y cuando la segunda explosión se dejo oír, había dado la orden a la señora Weasley de acostar a su hijo y no permitir que se moviera hasta que él regresara, arrastro a Harry con él hacia la puerta, argumentando que no lo quería fuera de su vista ni un instante, para después salir a ver si la segunda explosión se trataba del otro gemelo. Habían regresado con él en una camilla, totalmente inconsciente, pero vivo. En resumen, dio las ordenes precisas en el momento preciso. Incluso, cuando llego el medimago que el señor Weasley llamo, este prácticamente solo se limito a felicitarlo y recomendar unas pociones para ayudar en la recuperación.

-Harvey –Hermione todavía estaba impresionada- ¿cómo...? –pero cayó al darse cuenta de que no obtendría respuesta.

Antes de abrir la boca, Harvey lo pensó un momento.

-Lalo –dijo al tiempo que mostraba su clásica sonrisa.

-¿Lalo?, ¿cual Lalo? –pregunto Ron por todos.

-Lalo-ca de mi madre, pero es todo lo que les diré por hoy.


Los días que siguieron a la recuperación de los gemelos, transcurrieron con cierta tranquilidad, todos se turnaban para estar al lado de ellos, atendiendo cualquier petición de manera rápida, aunque todos tenían la ligera impresión de que exageraban un tanto, en especial, cuando pidieron una obra teatral representada por todos los de la casa, pero bueno, ¿qué se le hacia?.

-¡Harry! –se escuchó la voz de la señora Weasley llamando- ¡te buscan en la entrada!.

El moreno, extrañado, dejo el juego de ajedrez, que de todas maneras estaba perdiendo, y se dirigió a la puerta, acompañado de sus amigos. En ella, estaba una señora bajita, con el pelo castaño recogido en un moño apretadísimo y vestida con una túnica azul marino de apariencia profesional y una bolsa con moñitos anaranjados que contrastaba con el resto de su persona.

-Mucho gusto –dijo la señora con un gesto neutro, al tiempo que tendía la mano- Georgina Andrews. Señor Potter, -continuo cuando Harry le estrecho la mano- me gustaría saber si puede concederme unos minutos de su tiempo, si no es mucha molestia.

-Ah, si claro –contesto el moreno mientras soltaba la mano de la señora y se preguntaba que podría querer.

-Mmm, a... solas si es posible –agregó mirando de manera desconfiada a todos los presentes.

La señora Weasley tomo la palabra, y, para disgusto de Harvey, que no quería separarse de él, los encamino a la sala, donde cerro las puertas, asegurándoles que si necesitaban algo estarían afuera, esperando. Una vez dentro, Georgina tomo su bolsa, y tras buscar un rato, le extendió un oficio a Harry.

-Así...que.. –dijo el ojiverde con pesar, mientras terminaba de leer el papel- Sirius...

-Así es, señor Potter –la señorita no había cambiado su expresión y parecía que había aprendido de memoria lo que ahora recitaba- después de comprobar la inocencia, gracias a los mortifagos capturados hace mas de un mes en el ministerio, y posterior... fallecimiento del mago Sirius Black, se procedió a revisar su mas reciente testamento, y usted aparece como el heredero de sus propiedades y la mitad de su dinero, las otra mitad pertenece a un tal Remus J. Lupin, pero como no lo hemos podido encontrar, decidimos hacer la lectura del testamento...

Pero se detuvo bruscamente, se acababa de percatar que Harry lloraba quedamente. Aun le dolía demasiado recordar ese día.

-Ha, señor Potter, lamento haberle causado un inconveniente, pero.. es necesario.

-No, no se preocupe –'estas haciendo el ridículo',... 'Sirius'- esta bien, pero... si no le molesta... me gustaría terminar con esto rápidamente.

-Por supuesto. –Por primera vez desde su llegada, la bruja parecía algo arrepentida, y tras hacer una lectura muy rápida de el testamento, extendió una hoja que Harry se apresuro a firmar. La bruja se apresuro a salir, y tras hacer una breve despedida, salió rápidamente de la casa para desaparecerse.

El moreno, que había acompañado a la bruja en la puerta, no pudo reprimir la ola de recuerdos que lo acechaban, recordando con dolor todo lo que paso en el ministerio.

-Ya, olvídalo.

Harry se sobresalto al sentir unos brazos rodeándolo con cuidado, y al levantar la mirada triste, se encontró con unos ojos grises preocupados.

-Estoy bien, es solo que... que... bueno, todavía lo recuerdo.

-Sabes... aunque no lo conocí, no creo que le gustaría verte así; en vez de recordar ese día, -dijo apretándolo un poco más- recuérdalo como fue en sus mejores días, cuando era feliz. Y no lamentes su muerte, festeja su vida y agradece que existió.

Y como un bálsamo, Harry sintió que esas palabras lo recorrían lentamente. 'Es cierto'. Y por primera vez en mucho tiempo, recordó a Sirius sin sentirse culpable.

Aunque...

Si Harry hubiera puesto atención a algo o alguien más en la habitación, habría visto las caras de impresión de Ron y Hermione; las divertidas de los esposos Weasley; y... una muy celosa de Ginny.



-Ya, olvídalo.

Arthur escuchó decir al muchacho, lo que tantas veces él mismo había querido decir a Harry. 'Olvidar', 'y ¿por qué no lo había dicho?', se pregunto, pero la misma voz en su cabeza, sabia la respuesta; miedo, miedo a ser rechazado por ese niño al que consideraba su hijo, Harry era especial, él y toda la familia lo podía sentir, tenía una fuerza que él mismo desconocía, una personalidad atrayente y un toque de total inocencia que no había en nadie más que él conociera.

-Estoy bien, es solo que... que... bueno, todavía lo recuerdo.

Arthur se sorprendió por la manera en la que Harry se habría ente ese extraño que había convertido una de las peores crisis familiares en algo bastante contenible, y, cuando escucho la frase tan relajante que dijo el otro, y vio el brillo en los ojos de Harry, cayó en cuenta de la verdad.

Ahora,... solo tenía que encontrar la manera de ayudarlo; aunque... Iba a ser difícil hacerlo


La mañana siguiente, no tomo por sorpresa al pelirrojo. Estaba decidido a decir a Harry lo que tenía que decir. Despertó a su mujer, que dormía a su lado placidamente y comenzó.

-Molly, tengo algo que decirte –su esposa estaba sentada en la cama y lo miraba con ojo calculador- es sobre lo de ayer... sobre Harry... y

Pero la señora Weasley le impidió terminar.

-Yo también creo lo mismo Arthur, es hora.

Así que sin intercambiar más palabras, los esposos Weasley se levantaron y comenzaron su día como cualquier otro. Molly bajo a preparar el desayuno, mientras él estaba en su habitación, pensando...

Después de una hora o menos, bajo a desayunar como de costumbre. Los chicos ya estaban desayunando, Ginny estaba con los gemelos en su alcoba, y después de unos momentos de estarlos observando, se preguntó porque no se había dado cuenta antes. "Era taaan obvio"

-Harry –dijo cuando lo vio levantarse de la mesa, dispuesto a ir a jugar Quidditch con sus amigos- me gustaría poder hablar contigo un momento.

-Claro señor Weasley –y cuando lo escucho decirle señor, y volteo a verlo con esa mirada interrogante... no pudo evitar recordar la primera vez que lo vio, a la entrada de su casa, de solo 10 años...

'No Arthur, debes ser fuerte', se reprendió a si mismo y le hizo una señal a Harry para que lo siguiera. Sin esperar más, caminó de la cocina a la sala, y una vez hubo llegado a ella, dio vuelta y se encontró con unos ojos verdes curiosos,... y a Ron,... y a Hermione,... y a Ginny, '¿de donde salio?'... y Harvey.

Haciendo una seña a Harry para que tomara asiento, volteo hacia su comitiva,

-Me gustaría charlar solo con Harry, si no es mucha molestia –dijo usando un tono de voz algo intimidador.

Los muchachos se miraron entre si, luego lo miraron con reproche y se marcharon murmurando por lo bajo. Una vez estuvo seguro, volteo a ver a Harry, dejando, sin querer, que su mascara de seguridad se resbalara de su rostro y apareciera una expresión nerviosa.

Harry lo observo fijamente unos segundos y luego, de manera infantil, sonrió tímidamente, haciendo que la alarma en la cabeza de Arthur sonara con fuerza. 'Miedo'.

-¡GINNY, RON, HERMIONE! –grito con mucho mas nerviosismo de lo que deseaba, no podía hacerlo solo.

Antes de lo que se dice parangaricutirimicuaro, para alguien que no lo ha dicho nunca, los cuatro, incluyendo a Harvey, estaban esperando en la puerta.

-He... pensándolo bien... a ustedes también les puede servir lo que tengo que decirle a Harry –dijo señalando el sillón en el que el moreno estaba sentado.

Con algo de curiosidad, los cuatro muchachos pasaron, pero cuando Harvey, que venia cerrando la comitiva intento entrar, el señor Weasley lo tomo del hombro y dijo suavemente:

-Contigo, preferiría charlar después, Harvey.

El muchacho, un poco resentido y preocupado abandonó la habitación. El pelirrojo volteó, y un poco más calmado, se sentó en el sillón.



La mañana siguiente comenzó muy normal para Harry, después de los usuales cinco minutos que le llevaba levantarse, despertó a Harvey, que dormía en su cama, pues los gemelos necesitaron ambas, y bajo a comer con buen humor, se pregunto porque diablos Harvey insistía en que comiera sus verduras, y porque rayos Mione parecía nunca tener demasiada hambre, en los días que llevaba en la madriguera solo la había visto comer frutas y ensaladas, pero bueno, uno no necesita entender todas las cosas que pasan en la vida, o si?.

Comenzaron a charlar animadamente de Quidditch, y Ron tuvo la buena idea de invitarlos a jugar en la parte trasera de la masa, a lo que Harvey solo aceptó cuando Harry insistió en que lo necesitaban de portero. La señora Weasley había subido a ver como se encontraban los gemelos y Ginny había bajado momentos después, y también le agrado mucho la idea de jugar un poco, así que ya estaban por irse, cuando escuchó la voz del padre de Ron.

-Harry, me gustaría poder hablar un momento contigo.

Como no le vio mucho problema, y de todas maneras el campo iba a estar ahí cuando regresaran, respondió cortésmente y siguió al señor Weasley a la sala. Sentándose donde le había indicado.

-Me gustaría charlar a solas con Harry, si no es mucha molestia.

Un poco más intrigado, puso atención al rostro de Arthur y al ver como los nervios lo atacaban, decidió poner en practica su carita relajante, técnica Harvey, pero cuando sonrío solo empeoro las cosas, ya que el pelirrojo grito, asustándolo ligeramente, y después de haber echo pasar a sus amigos y haber despedido a Harvey, el señor Weasley tomo asiento en el sillón. Después de unos cuantos momentos de incomodo silencio, abrió la boca nervioso.

-Bueno... como sabrán, ya tienen 16 años.

-Quince papá –interrumpió Ginny, ganándose la mirada arrepentida de su padre.

-Como sea, quisiera hablarles de... de... a...

Los segundos pasaban, y los muchachos estaban cada vez más intrigados, hasta que Ron tomo repentinamente una cara rara y dijo casi en un grito.

-¿Quieres hablarnos de Sexo?

El señor Weasley se puso rojo y se encogió inconscientemente en el sillón, Hermione, que estaba al lado de este, le pico en las costillas al tiempo que enrojecía tiernamente; Harry solo miro hacia el piso después de un rato de incomodidad y, Ginny curiosamente expresaba sospecha mientras observaba a Harry de reojo.

-Si, bueno, -Arthur parecía menos apenado y más dispuesto a hablar- quisiera comenzar aclarando, tanto a Harry como Hermione, que el homosexualismo no es condenado por los magos como en la sociedad muggle...


Diez minutos después, los chicos salieron de la sala, cada uno llevaba en las manos un ejemplar de "los jóvenes magos y el sexo" y miraban al piso pensativos, Ron y Ginny parecían haber salido bien librados de la platica, pero bueno, ellos ya conocían la mayoría de las cosas que su padre les dijo, aunque Ginny parecía estar más concentrada mirando a Harry, mientras este miraba hacia otra dirección, pensando porque diablos?... bueno, como diablos?... bueno, pensando.

-¿Qué tienes ahí?

La pregunta sobresalto al moreno, Harvey estaba esperándolos en la entrada y parecía que estaba muy preocupado. Harry solo hizo lo primero que se le vino a la mente y le mostró la portada del libro, al tiempo que miraba al suelo, enrojecido.

Por un momento, pareció que Harvey iba a estallar en carcajadas como acostumbraba, pero de pronto se escuchó la voz de Arthur.

-Harvey, ¿Puedo hablar contigo?

Y tomando un color ligeramente mas pálido, el aludido camino lentamente hacia la sala.


Gracias por leer.