TORNEO MÁGICO

Por Akane Kinomoto (Kinomoto-guiónbajo-Akane-arroba-yahoo-.-com-.-mx)

Nota: Quiero disculparme por mis comentarios al iniciar este fanfic con respecto al nombre de Shaoran, ya que gracias a algunas revisiones que hecho, he descubierto que lo correcto en japonés es escribir "Shaoran", mientras que "Syaoran" no sé de donde haya salido. Dicen que en chino el nombre se escribe "Xiao Lan", aunque estos son solo rumores hasta donde sé. Por lo mismo, mis notas en el primer capítulo han cambiado y he editado los capítulos anteriores, utilizaré la forma "Shaoran" de ahora en adelante.

CAPÍTULO 10: Reunión: Bases, Reglas y Sorpresas

Estaba un poco preocupada. Aún cuando era más que obvio que nada malo podría sucederles, no podía evitar esa pequeña angustia. Y más con las pocas cosas que había alcanzado a comentarle su ahora novio. Sin embargo, no importaba cuanto lo deseara, poco podía hacer en ese tipo de situaciones. Una triste sonrisa se formó en sus labios. En su infancia, si había logrado ser de utilidad... y nunca había dejado que los ánimos la abandonaran, pero... las cosas eran muy diferentes en esta ocasión...

- ¿Sigues preocupada? - sonó una alegre voz a su espalda. Ella apartó la vista de las concurridas calles de la ciudad y se giró hacia su acompañante.

- Un poco, pero estoy intentando animarme - sonrió con dulzura, como solo ella y su mejor amiga sabían hacerlo.

- No les pasará nada - se acercó a la joven, la cual había estado mirando por el balcón de la habitación que les tocó desde que los demás se fueron. - Y menos si están con Eriol.

- Lo sé... aunque no es exactamente eso lo que me tiene deprimida - era extraño, nunca había hablado abiertamente de sus sentimientos con nadie.

- ¿Entonces qué es? - adoptó una expresión seria. Aunque pudo adivinarlo. - ¿Temes que no seas de mucha ayuda?

- Algo así... - bajó la mirada, sus ojos azules brillaron con tristeza. - Creo que no debí venir... Pero... no podía dejarlos solos... aún sintiéndome de este modo... no pude hacerlo...

- No pienses así, Tomoyo-chan - la abrazó en un impulso cariñoso. Aquella joven le agradaba mucho. - El que estés aquí tiene un significado, quizás no lo descubramos hasta el final, pero estoy completamente segura de que esa es la verdad - le sonrió - Recuerda lo que solía decir Eriol, en este mundo no existen las coincidencias...

- ... Solo existe lo inevitable... - terminó ella sonriendo también. - Gracias Nakuru-san, creo que ya me siento mucho mejor.

- ¡Así me gusta! No creo que Eriol me hubiera perdonado el haberte dejado como estabas... Te quiere mucho ¿sabes?

- Lo he notado - su expresión cambió a una soñadora - También yo lo quiero... Es alguien muy especial... Por cierto, ¿dónde está Tsukishirou-san?

- Creo que sigue en la otra habitación - adoptó un tono malicioso - Ha de estar muy ocupado ya que le encargaron cuidar de Kero y Supi.

- ¿Por qué los dejaron a ellos también? Lo entiendo con respecto a ustedes... pero ellos son más pequeños...

- Eriol dijo que sería un poco peligroso que todos se enteraran de que tanto él como Sakura-chan tienen seres vivientes creados con magia - se cruzó de brazos, recordando la explicación de su creador. - Es por eso por lo que Yue y yo debemos actuar como si fueramos humanos normales. Sin embargo, para hechiceros experimentados no sería muy difícil notar la leve energía mágica que se desprende de nosotros, por eso dejaron también a los peluches, ya que, según tengo entendido, en esta reunión van a estar todos los participantes del torneo - Tomoyo asintió, comprendiendo los motivos de aquella decisión.

- Nadie sabe todavía que Sakura-chan es la nueva dueña de las Cartas Clow ¿verdad?

- No, y es mejor que nadie lo sepa hasta que no haya otra alternativa.

- Es la primera vez que te oigo decir algo inteligente - intervino una vocecita. Ambas jóvenes voltearon hacia la puerta, viendo entrar a un joven acompañado de dos pequeñas criaturas con el aspecto de muñecos vivientes.

- ¡No me molestes Supi! - replicó la guardiana de inmediato. - Y a ti te creí más listo, ¿no se te ocurrió pensar que alguien podría verlos? - añadió mirando al joven de cabello gris.

- Para tu información, se aseguró de que nadie más estuviera por el pasillo antes de sacarnos - gruñó otra vocecita, sorprendiendo a los tres jóvenes. No era habitual que él defendiera a su compañero. - Siento pena por ti Supi, debe ser insoportable vivir con esta chica rara.

- ¡¿A quien llamaste chica rara, bola de pelos?!

La habitual y familiar discusión entre guardianes comenzó, haciendo sonreír divertida a Tomoyo, quien le ofreció una mirada comprensiva al único ser mágico que no participaba en aquellos arrebatos tan infantiles. Éste le devolvió el gesto de una forma casi imperceptible. La joven japonesa se sentía ahora mucho más tranquila. Por lo menos ya había encontrado algo en lo que ocuparse mientras sus amigos regresaban: mantener con vida y alegres a los cuatro guardianes. Aún así, no pudo evitar que una pregunta flotara en su mente, cuando dedicó una última mirada a los edificios en la parte de afuera: ¿Qué estarían haciendo sus amigos?

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Muy bien, pocas veces había estado tan intimidada frente a una multitud, pero esa era una gran excepción. ¿A quien le iba a gustar sentirse observaba fecuentemente por decenas de ojos que te analizaban en silencio? Se había mantenido con la mirada en el suelo, apretando las manos en su regazo y con un ligero rubor cubriendo sus mejillas. Su novio y su, ahora, mejor amigo le habían dicho que no iban a tardar demasiado en ir a encontrarse con ella, que tenían asuntos que atender. Lo comprendía, de verdad que si, pero... ¿dónde diablos podrían estar y por qué la dejaban sola por tanto tiempo? Comenzaba a estar realmente incómoda y le habría gustado tener una excusa para levantarse e ir a dar una vuelta por los alrededores, pero ni eso podía hacer, ya que era la encargada de guardar asientos a sus acompañantes. Suspiró, animándose a levantar un poco la mirada. No había tenido oportunidad de observar con detalle ese lugar, y todo por el hecho que la retenía pegada a la confortable y mullida silla, forrada con terciopelo azul. Aquella sala era bastante amplia y muy acogedora. Tenía una pequeña chimenea al frente y habían colgado varias pinturas en las paredes. Al fondo, estaban un par de libreros repletos y quizás el que estuviese llena de una larga serie de sillas parecidas a la que ella ocupaba se debía únicamente a la reunión que debía celebrarse dentro de poco.

- Veo que sus amigos han tenido la descortesía de dejarla sola - susurró una profunda voz en su oído, sobresaltándola.

- ¿Ishikari-kun? - exclamó en voz baja, al darse la vuelta y reconocer al joven japonés.

- Lo más recomendable sería que diera la impresión de que no me conoce... Kinomoto-san - pese a su advertencia, le sonrió de forma cálida a la joven.

- Ya me habían dicho lo mismo... - su voz se tiñó de tristeza. - Pero no me agradaría hacer algo así, especialmente cuando lo considero un buen amigo.

- Me halaga que piense eso de mi... y ya que no le gusta fingir, creo que puede llamarme por mi nombre.

- Gracias... Akira-kun - sonrió, sintiéndose más contenta. - También puede hacer lo mismo conmigo.

- Será un honor - miró discretamente hacia los lados - ¿Puedo preguntar en dónde están sus amigos?

- No estoy segura... Creo que Shaoran-kun se ha ido a saludar a sus familiares y Eriol-kun solo dijo que tenía asuntos que atender.

- Es cierto... olvidé que había visto a varios del clan Li por aquí - bajó la mirada, pensativo. - Creo que puedo imaginar los "asuntos" de Hiiragizawa-kun... pero sería mejor que se los dijera él mismo - sonrió al notar la expresión ansiosa de la hechicera.

- Vaya, ¿se animó a saludarnos Ishikari? - comentó una tercera voz, mientras su dueño se sentaba en la silla a la derecha de Sakura.

- Estoy completamente seguro de que entendieron mis motivos para no hacerlo antes... Li-kun - Akira miró al recién llegado.

- Shaoran-kun, ¿por qué tardaste tanto? - la joven se sentía con derecho a reprochar aquello.

- Lo siento Sakura, me entretuvieron más de lo que pensé - posó sus ojos en el joven japonés. - Por lo menos no estuviste sola.

- No tengo mucho tiempo de estar aquí, así que me temo que si estuvo sola por un largo rato.

- ¡Eso fue de lo más incómodo para mi! - se quejó la joven.

- Lo lamento por usted, Sakura-san - un segundo joven se sentó en la otra silla libre junto a la hechicera. - De haberlo sabido, me habría regresado cuanto antes, pero no imaginé que Li-kun estuviera ocupado mucho tiempo... Un placer saludarlo, Ishikari-kun - inclinó la cabeza, mientras sonreía.

- Lo mismo digo - devolvió la sonrisa.

- Vinieron más familiares míos de lo que esperaba, por eso me tardé - se disculpó Shaoran, con un gesto preocupado. - No me agradó mucho lo que me dijeron - susurró, inclinando la cabeza.

- ¿Qué fue lo que te contaron Shaoran-kun? - la joven se alarmó al ver su expresión.

- Creo que a todos nos gustaría enterarnos... pero me temo que aquí no es un buen lugar - el joven inglés era, como siempre, la voz de la razón.

- Aparte de que la reunión ya va a comenzar - apuntó Akira, observando que los lugares libres se iban llenando poco a poco. - Será mejor que no me vean con ustedes, nos vemos - y con una última sonrisa, se alejó hacia el otro lado de la fila.

- No me gusta que se mantenga apartado de nosotros - comentó la hechicera.

- Él sabe que nos pondría en peligro si no lo hiciera - el joven chino cruzó los brazos. - Según lo que nos contó, es preferible que se mantenga así... - los ojos verdes de la joven se posaron en él, mostrando desacuerdo y compresión al mismo tiempo.

- La comprendo perfectamente Sakura-san, pero no tenemos opción por el momento.

- Lo sé... - suspiró - Solo espero que eso cambie pronto.

Se abstuvieron de comentar algo más, ya que un hombre había aparecido situándose en frente de todos. Tendría por lo menos treinta años y era de cabello castaño oscuro, ojos pardos y una complexión bastante musculosa, o eso se distinguía entre el formal traje gris que portaba. Comenzó a hablar una vez que estuvieron reunidos todos, y lo hizo de forma clara y un poco pausada. Esto fue una ventaja para los que no dominaban del todo el inglés, ya que el hombre se expresó en ese idioma. Primeramente dio la bienvenida a todos, presentándose como Masahiko Kintaro, lo que resolvía el misterio de las iniciales en las invitaciones. Después, explicó que el famoso torneo no era nada más que un sencillo capricho de "su señor", quien había encontrado el objeto mencionado en una expedición dirigida por él mismo, y, notando su energía mágica, se le ocurrió realizar la famosa prueba para ver quien sería el merecedor del espejo. Esta aclaración calmó a muchos de los presentes, que se habían imaginado algo peligroso; a otros los hizo sospechar aún más de aquel hombre y todo el asunto, y finalmente, también puso un poco furiosos a los que estaban enterados de la verdad, sobre todo a cierto joven de cabello negro, cuyos ojos reflejaban una intensa frialdad y desprecio.

- Por este motivo - continuó aquel hombre - se les pidió que mantuvieran el torneo en secreto, ya que mi señor no deseaba verse asediado por todos los hechiceros del mundo que estuvieran interesados en poseer el espejo. Y ahora, si nadie tiene preguntas, pasaré a explicar las reglas y bases que habrán de observarse en dicho evento - esperó unos segundos, pero nadie intervino. - La competencia comenzará en dos días. Deberán presentarse en este mismo lugar a las ocho de la mañana para que se les pueda llevar al sitio específico en el que va a realizarse, una vez que lo conozcan, estoy seguro de que podrán llegar por su cuenta. El primer día se dedicará a realizar una sencilla prueba de nivel mágico, esta será para poder esteblecer un límite y aquellos que no lo alcancen, deberán retirarse. El segundo día comenzarán los combates - se escucharon algunos murmullos de emoción. - El orden y la modalidad de estos se decidirán a partir del número de participantes que queden después de la primera prueba. En caso de empates, problemas o confusiones, seremos los organizadores de este evento quienes los resolverán.

"Y, para finalizar, les daré a conocer las reglas. Estas son muy simples y espero que todos tengan la amabilidad de seguirlas. Para empezar, nadie puede intervenir en los combates. Si alguien ayuda a alguno de los participantes, éste será inmediatamente descalificado. Se permite el apoyo de seres mágicos, ya sea que los invoquen o que los traigan consigo; en este segundo caso, se necesitará comprobar que los seres dependen exclusivamente de la magia del competidor. Igualmente, podrán utilizar hechizos de levitación o de vuelo, siempre y cuando no se salgan de los límites establecidos. Todo tipo de magia está permitida, con la excepción de aquella que cause desastres a una gran escala. También está permitido el contacto físico, para los que practican artes marciales. Perderán aquellos que queden inconcientes, no estén en condiciones de continuar, se salgan de los límites tanto aéreos como terrestres o lastimen de gravedad a su adversario - hizo una pequeña pausa. - Bien, esto es todo lo que se me ha ordenado que les informe. ¿Alguien tiene dudas? - un joven pelirrojo alzó la mano - ¿Si? dígame.

- Me gustaría saber si los combates contarán con límite de tiempo - la voz le resultó familiar al hechicero chino, quien volteó discretamente para darse cuenta de que se trataba de Jintao.

- Oh, lo siento, olvidé mencionarlo - sonrió a modo de disculpa. Sakura no supo por qué, pero aquel gesto le causó escalofríos. - Las pruebas no tendrán ese incoveniente, se podrá disponer de todo el tiempo que sea necesario. Sin embargo, seremos razonables y daremos un descanso prologando antes de que alguien se vea en la necesidad de participar dos veces seguidas. ¿Algo más?

- ¿Se permitirá la entrada de nuestros invitados a la primera prueba? - esta vez fue una persona desconocida quien alzó la mano.

- Si, pero deberán permanecer en las gradas para evitarnos accidentes.

- ¿Qué sucederá con aquellos que sean descalificados? - intervino otra persona, poseía un fuerte acento extranjero.

- Podrán regresar a sus casas o permanecer aquí hasta el final, según sea su elección - esperó unos segundos - Si no hay más preguntas, esto es todo lo que tenía que informarles. A nombre de mi señor, agradezco su presencia en esta reunión y espero verlos aquí mismo dentro de dos días. Buenas tardes a todos - con un último gesto de despedida, se retiró por una de las puertas laterales de la sala. Un instante después, se escuchó el típico ruido de sillas moviéndose y personas conversando, mientras los hechiceros iban saliendo por donde habían entrado.

- Akira-kun no debe estar muy contento - comentó Sakura, una vez en la parte de afuera.

- No se nos ha dicho la verdad precisamente - el joven inglés observaba los alrededores, intentando hallar la figura del hechicero de cabello negro, pero sus esfuerzos no dieron resultado.

- Será mejor regresar al hotel, me preocupa un poco el estado en el que estén nuestros amigos.

- Daidouji está con ellos, así que no creo que hallan causado mucho alboroto - comentó abrazando a la joven por la espalda.

- ¿Por qué la sigues llamando "Daidouji"? Creí que eran amigos, Shaoran-kun - sus mejillas se habían ruborizado un poco debido a la cercanía del joven chino.

- Eso mismo me preguntaba yo - intervino Eriol, mirando sonriente a la joven pareja. Era más que evidente que el joven Li ya había perdido del todo la extrema timidez que lo caracterizó cuando era niño, ahora se comportaba de una forma muy madura y reflexiva.

- Somos amigos, pero ella nunca me ha dicho que puedo llamarla por su nombre - y no estaba muy seguro de querer hacerlo de todos modos.

- Quizás sería mejor que le de una pista - Sakura sonrió. - Aunque me extraña, ella generalmente es muy observadora.

- Puedo garantizarle que lo sigue siendo, Sakura-san - el hechicero observó la calle, buscando un taxi que los llevara al hotel. - Nos hicieron un gran favor al pagarnos el hospedaje... - mumuró para sí mismo.

Durante el viaje de regreso se cuidaron de no mencionar nada sobre el torneo. Habían estado de acuerdo en que era mejor discutir esas cosas en privado, además, se entretuvieron pensando en lo que podrían hacer en los dos días que tenían libres. Luego de un rato, el auto se detuvo frente al alto edificio que ya conocían. Shaoran se apresuró a pagarle al chofer, argumentando que Eriol había hecho lo mismo con el primer viaje. Por su cuenta, la joven de ojos verdes notó la sensación que le provocaba aquel acto por parte de su novio. Era un poco diferente a lo que sentía con el hechicero inglés, quien se había dado cuenta de su incomodidad y evitaba comentar algo al respecto. Finalmente, entraron al vestíbulo sin decir nada, ya que la presencia del resto de los magos los obligaba a ser cuidadosos. Especialmente cuando sus reacciones no motivaban demasiado a la plática. Es por esto que un repentino grito de alegría sorprendió bastante a los tres.

- ¡Shaoran! - el joven chino sintió que alguien prácticamente se le tiraba encima, mientras unos brazos lo rodeaban.

- ¿Quien...? - Sakura fue la primera en reaccionar. - No puedo creerlo... ¿Meiling-chan? - susurró, observando la silueta femenina.

- ¡¿Qué?! - Shaoran logró levantarse y ver a la persona que lo había saludado de aquel modo tan efusivo. - ¡Meiling! - se asombró al reconocerla. - ¿Qué estás haciendo aquí?

- ¡No nos hemos visto durante años y eso es lo primero que se te ocurre decirme! - reclamó la joven, haciendo un gesto de enfado.

- ¡Meiling-chan! - llamó Sakura, emocionada. - ¡No sabes el gusto que me da verte! - ambas jóvenes se abrazaron muy felices.

- ¡También yo estoy muy contenta! - se separó un poco de su amiga - ¡Sabía que estarías por aquí, Kinomoto-san!

- Dime Sakura, por favor - pidió sin poder borrar la sonrisa que se le había formado en el rostro. - Después de todo, nos conocemos desde niñas.

- De acuerdo Sakura... ¿y tú? - miró a su primo - ¿No piensas saludarme como es debido?

- Lo siento Meiling - suspiró - Es solo que me sorprendió mucho verte aquí.

- ¡No iba a perderme algo como esto! - hasta entonces advirtió la presencia del joven inglés, quien se había mantenido apartado. - ¿Lo conocen? - preguntó señalándolo, más un recuerdo vino a su memoria. - ¡Hey! ¿No iba a la primaria Tomoeda?

- Solamente estuvo ahí por un semestre - aclaró Sakura. - Meiling-chan, el es Hiiragizawa Eriol, es amigo nuestro.

- Encantado de conocerla - Eriol sonrió - Ya había tenido la oportunidad de verla antes, Li-san.

- ¿Eriol? - la joven china reconoció el nombre. - ¿Fue él quien...? - miró a su primo, quien asintió. - Oh, en ese caso, igualmente es un placer y mejor llámame por mi nombre, eso del apellido se me hace extraño en mi persona - Sakura y Shaoran sonrieron, evidentemente, la joven china no había cambiado mucho.

- Como guste Meiling-san - ahora entendía un par de comentarios por parte de Tomoyo sobre esa chica, y todo apuntaba a que Shaoran ya le había dicho sobre el causante de las cosas extrañas en Tomoeda. - Y si ese es el caso, lo mejor sería que me llamara Eriol - la joven sonrió alegremente.

- Meiling, ¿quien te trajo a este lugar? - intervino Shaoran, necesitaba saber eso cuanto antes.

- Yo la traje - una voz masculina se dejó escuchar antes de que la joven respondiera. - ¿Te molesta eso... Li Shaoran?

Una nueva expresión de sorpresa se dibujó en el rostro del hechicero al contemplar al dueño de quella voz. Se trataba de un joven alto, de cabello rubio oscuro, ojos grises y que tendría quizás su misma edad. Aunque varios de sus conocidos estaban ahí, no había esperado ver precisamente a esa persona, quien iba caminando con paso tranquilo hacia ellos.

- Yuan - murmuró sin salir de su asombro.

- Continuará...

NOTAS:

Yuan también es un nombre chino, pero al igual que con los otros, no tengo idea de su significado... y para ser sincera, me da flojera investigarlo xD

¿Por qué salió Meiling? Solo deseaba ponerla, además... ya veré si hago o no lo que tengo pensado para ella...

Por las reglas y demás del torneo, debo confesar que me basé un poco en las establecidas en Dragon Ball, así que parte de los créditos no son míos. Aunque, obviamente, las voy a adaptar para un combate entre hechiceros, ya que hay diferencias casi abismales u.u

Akane Tsukiyo Kinomoto