Syaoran Li/Saga Darklight

Kaleido Star

Un fantástico amor - Esperanza

Nota del autor: Hola de nuevo.

Tal y como lo prometí, estoy de regreso con una nueva historia de esta grandiosa serie, tanto así que se ha ganado un lugar en mi corazón y mis recuerdos. El objetivo es que tanto ustedes como yo disfrutemos de esta historia; yo al escribirla y ustedes deleitarse con su lectura. Espero seguir dando la talla que han visto de mí en trabajos anteriores.

- Trama -

Cuando pasas mucho tiempo junto a una persona, cuando compartes maravillosas experiencias a su lado, cuando sabes que es la única que puede conquistar tu corazón, no ha de extrañar que nazca un sentimiento de afecto hacía esa persona. Layla Hamilton finalmente ha descubierto lo que siente por esa persona especial, sin embargo teme que ella no pueda corresponderle. Esta es una linda historia de amor entre Layla y Sora.

Descuida, es tierna.

El día está muy próximo, la cita pactada por el joven Yuri Killian definiría el destino del escenario Kaleido, situación que tienen en mente Sora y Layla, cuyo empeño y dedicación deberán ser suficientes para que Fool las reconozca como dignas candidatas para llevar a cabo la técnica fantástica. Entrenar a la sombra del gran cañón pondría inquieto hasta al más valiente, sin embargo, las chicas tenían una sola meta en común; salvar el escenario que tantos bellos recuerdos les ha entregado. Ken, Anna, Mya, Sarah y Kalos no pueden hacer más que observar como superan cada obstáculo, adquiriendo la confianza que se necesita para desafiar a la técnica fantástica. Al atardecer del último día su entrenamiento estaba casi terminado, quedando pendiente la prueba de sincronización entre ambas. Layla parecía estar más cansada de lo acostumbrado (pues a nadie dijo sobre la lesión de su hombro); mientras que Sora hacía su máximo para no quedase atrás. Era necesario saber si podrían soportar semejante fuerza (Kalos sabía los detalles del entrenamiento gracias al padre de Yuri), por lo que era necesario comprobar que tanto Layla como Sora podrían llevar esa carga. Ken era mudo testigo del sacrificio que Sora realizaba para seguir a Layla, movimiento por movimiento; en su interior sentía ese sentimiento de inutilidad, porque esta vez no había nada que él pudiera hacer para ayudarle. Ignorando los pensamientos de su amigo, Sora estaba decidida a no decepcionar a la señorita Layla, ya que sentía por ella un cariño muy especial, no sólo la veía como una camarada, sino también como la persona que es su inspiración…

-Señorita Layla… - Sora no pudo evitar sonrojarse al ver como el viento mecía suavemente el cabello de Layla mientras ella utilizaba todas sus fuerzas para impulsarse contra el soporte que simulaba el impacto que deberían resistir. – Conserva esa elegancia y belleza aún en momentos como éstos…

-Presta atención a lo que haces Sora – le gritó Ken notando esa mirada de distracción en la chica, que sin más remedio, tuvo que sacar de sus pensamientos el rostro de la señorita Layla.

-¡Escúchenme bien las dos! – vociferó Kalos desde la parte inferior de la quebrada sobre la cual estaba la plataforma de entrenamiento -. Es necesario que sincronicen sus movimientos, de lo contrario será inútil lo que han practicado hasta ahora.

-Entendido – respondieron ambas chicas a la vez.

-Sora, aún no te has acostumbrado al ritmo de Layla, por lo que te pediré el máximo esfuerzo, nuestro tiempo se está terminando, mañana regresaremos al escenario Kaleido.

-¿Mañana? – exclamó Sora sorprendida.

-Así es, esta es la última etapa del entrenamiento que Aron realizó, lo demás dependerá de ustedes.

Por un instante la mirada de Sora pareció perderse, hasta que sintió una cálida sensación en su mano; era Layla quien la sujetaba con ternura.

-Confío plenamente en ti Sora, sé que conseguiremos hacerlo.

-Señorita Layla… - como no creer en sus palabras cuando la mira de esa forma -. Hagámoslo.

Abrigada por el apoyo que le brindaba Layla; Sora despejó toda duda de su mente, concentrándose por completo el reto que estaba frente a sí. Paso a paso, subieron la escalinata de metal, sujetadas con firmeza cada una de su arnés, tomaron su posición respectiva frente al trapecio. Sujetándolo con fuerza dejaron que el viento las llevara con el propósito de darse el impulso que necesitaban para alcanzar su objetivo, el cual estaba a unos 30 metros de ellas; un tronco sujetado por dos cadenas en los extremos. Juntas debían llegar al mismo punto a la vez (cada una en su posición); por lo cual su concentración y sincronización no podían fallar. Layla intentaba por todos los medios evitar que Sora se percatara de su lesión, pues estaba determinada en llevar a cabo es ilusión fantástica junto a ella; porque sobre todas las cosas, había notado un sentimiento brotando en lo más profundo de su corazón, un sentimiento que la estaba confundiendo y a la vez entregándole fuerzas. Decidió no pensar en ellos mientras estaba entrenando, de lo contrario, nada bueno saldría de todo ello.

-Van bien, recuerden que su tiempo debe ser el mismo… no Sora, estás quedándote atrás de Layla, tienes que ajustar tu ritmo al de ella – las palabras de Kalos aplicaban presión sobre Sora, quien no soportaba ser llevaba de esa forma. Notando eso, en uno de sus balances, Layla se acercó a ella.

-No te preocupes, yo haré los ajustes necesarios para nuestra sincronización, sólo preocúpate por seguir mi paso, ¿entendido?

-De acuerdo – respondió Sora con una débil sonrisa.

-¡Vamos! ¡Eso es! Van muy bien.

-"Tengo que conseguirlo… por mis amigos, por el escenario Kaleido, y sobre todo, por la señorita Layla" – eran los únicos pensamientos en la mente de Sora.

-"Vamos Sora, tú puedes lograrlo, no dejaré que mi lesión impida lograr nuestro sueño… y luego, quizás pueda descubrir lo que significa este sentimiento".

De nueva cuenta, el centro de las miradas yacía en Sora, presionada por el simple hecho de no estar a la altura de la señorita Layla, sin embargo esta última estaba animada por las palabras de apoyo que ella le dio antes de comenzar, por lo cual no se rendiría fácilmente. En un par de minutos su sincronización fue perfecta, quedando pendiente el instante en el que ambas harían contacto con el tronco, simulando lo que en definitiva sería su acto. El primer intento fue un fracaso, puesto que Sora no calculó bien la distancia que la separaba del tronco, dispuesta a no quedarse atrás pidió que lo intentaran de nuevo. Conforma se repetía el proceso, las habilidades de ambas mejoraban, llegando a no ser necesario el cambio que Layla imponía a su ritmo; Sora estaba a su mismo nivel. Y finalmente… lo consiguieron.

-¡Lo consiguieron! – fue la exclamación por parte de sus amigos, a excepción de Kalos, quien las seguía contemplando con una mirada fría.

-"No soporto más este dolor, pero no debo desistir, por Sora…"

-"La señorita Layla no se encuentra bien, ¿qué le sucederá?" – antes de obtener alguna respuesta, Sora fue testigo de cómo Layla perdía la dirección y golpeaba el tronco con su hombro derecho, haciendo que se precipitara a la red de protección. Con un ágil movimiento descendió hasta donde estaba ella para saber de su estado.

-Señorita Layla, ¿se encuentra bien? No le pasó nada

-Estoy bien Sora, no te preocupes por mí – se limitó a responder Layla, al mismo tiempo que evitaba cruzar su mirada con la de su camarada, porque sentía que cedería ante esos ojos tan hermosos.

-¡Muy bien! – gritó Kalos -. Creo que hemos hecho lo suficiente por hoy, así que regresen a la casa para tener todo listo. Mañana por la mañana partiremos a Kaleido.

Obedeciendo la orden que Kalos mandó, todos regresaron a la cabaña para preparar la cena y luego los preparativos para partir al escenario Kaleido, donde Yuri les esperaba con una desagradable sorpresa; que sin importar el éxito de la técnica fantástica, jamás podrán recuperar el escenario Kaleido, puesto que la mesa directiva tomó la decisión de venderlo.

Por su parte, Layla estaba alcanzando su límite de tolerancia respecto al dolor de su hombro, así que apresuró el paso a la cabaña, evitando que los demás vieran el dolor reflejado en su rostro. Ya adentro, se coló en la habitación más próxima (la habitación de servicio) y cerró la puerta. Kalos observó esto con una mirada típica de él, dispuesto a seguir con sus asuntos continuó con su paso, sabiendo muy bien que a su espalda se encontraba Sora.

-Señorita Layla… prometimos no ocultarnos nada…

Sintiendo que su corazón no podría soportarlo más, Sora abrió la puerta con rudeza, sorprendiendo a Layla, quien sujetaba con un semblante de dolor su hombro derecho.

-¡Sora! – exclamó Layla exaltada al ver que Sora la descubría mostrando su debilidad -. Por favor vete.

-¡No lo haré! – fue la respuesta por parte de la nipona, dejando escapar una pequeña lágrima que resbaló por su mejilla hasta tocar la superficie de madera -. No me iré hasta que me diga la verdad. Prometimos que no habría secretos entre nosotras, pero… pero… - las palabras no salían - … ha ocultado su lesión, de todos, inclusive de mí, ¿por qué? – Abatida por el dolor que le provocaba pensar la poca confianza que la señorita Layla tenía en ella, Sora se desplomó sobre la silla que estaba tras suya, rompiendo en llanto, por fin dejaba brotar esas lágrimas que había estado reteniendo por mucho tiempo.

-Sora yo… - la verdad era que Layla no sabía qué responderle.

-Creí que después de todo este tiempo me había ganado su confianza, me sentía muy feliz de saber que nos fue otorgado el privilegio de ejecutar la técnica fantástica; mi corazón rebosaba de alegría porque estaba, estoy segura de que podremos conseguirlo… – Sora se detuvo al sentir como Layla le abrazaba con una ternura que solo recordaba de su madre.

-Yo nunca he dicho que desconfíe de ti – el tono de su voz era suave, como si deslizara cada palabra sobre un manto de seda -. Al contrario, eres la primera persona que se ha ganado mi total confianza.

Sabiendo lo delicado del momento, Layla intentó sacar del ensimismamiento en el que Sora estaba. Con sumo cuidado secó esas lágrimas que cubrían el rostro de Sora, ciertamente no lucían bien en ella, ya que su carácter alegre era lo que la hacía especial. Fue entonces cuando Layla dejó a un lado su orgullo, era tiempo de saber si lo que estaba sintiendo en su corazón podía ser correspondido. Sin dejar de cruzar sus miradas, la distancia que separaba sus rostros fue acortándose más y más; el brillo en los ojos de Sora deslumbraba a Layla, ¿era posible? ¿Era lo correcto? Debía descubrirlo.

-Señorita Layla – el corazón de Sora latía a gran velocidad, más fuerte inclusive que cuando terminaba una interpretación sobre el escenario, ¿qué era aquello? Jamás había sentido algo parecido, a excepción claro está, cuando comparte el escenario al lado de la señorita Layla. Muchos pensamientos atosigaron la mente de Sora, pero sin duda el más memorable de todos fue cuando compartió el papel protagónico con la señorita Layla en la obra "Noches de Arabia", pues el sueño de toda su vida se había hecho realidad. Conciente de lo que estaba sucediendo, Sora se dejó llevar por esa sensación que recorría todo su cuerpo, misma que sólo ocurría cuando estaban juntas. ¿Qué era ese sentimiento?

-Sora, ¿puedo? – El movimiento asertivo por parte de su compañera permitió a Layla proseguir con lo que su corazón anhelaba hacer desde el momento en que descubrió ese palpitar acelerado apropiarse de ella. Tomando el rostro de Sora con ambas manos, Layla esfumó por completo sus dudas cuando finalmente sus labios hicieron contacto… aquel sentimiento que embargaba su corazón no era otro. Era amor.

Ambas se entregaron de lleno a esa sensación que les produjo sentir la suavidad percibida por sus labios, esa dulzura que sólo poseen aquellos de corazón sincero. Un beso pudo decir más que mil palabras, siendo al mismo tiempo la respuesta que ambas necesitaban recibir antes de que sus corazones se confundieran mucho más entre el dolor y la incertidumbre de no conocer al dueño de su afecto. Un lazo muy especial las uniría a partir de ahora, pues cuando un amor comienza a florecer, este deberá ser cuidado por ambas, sin importar las adversidades que deban enfrentar. ¿Miedo? Cuando amas a una persona, dejas atrás todo aquello que pueda ser un obstáculo, además, necesitarían esa fuerza para completar la técnica fantástica.

Sabiendo que ese momento no podría durar para siempre, lentamente rompieron el beso, disfrutando de esa hermosa sensación que jamás podrían olvidar.

-Señorita Layla – los labios de Sora fueron tapados por el dedo índice de Layla.

-Layla, por favor, llámame simplemente Layla – le respondió con una sonrisa.

-Si…

Hubo tiempo de otro beso antes de que recordaran la lesión que Layla padecía en su hombro.

-¿Es grave? – preguntó Sora con dulzura mientras acariciaba con sus manos el hombro lesionado.

-Me temo que si – respondió quedamente Layla, sobrecogida por la sensación que producía aquel masaje que Sora le propinaba -. Descuida, este no será un obstáculo que nos impida hacer realidad nuestro sueño.

-Puedo sentirlo.

-¿Disculpa?

-Puedo sentir esa calidez dentro de mí – respondió Sora al ver que Layla no entendió su exclamación -. Puedo sentirlo claramente, no puedo pensar en otra cosa que el estar juntas.

-Me alegra saber que piensas así mi pequeña – un fuerte abrazó volvió a unirles, esta vez portador de un sentimiento indescriptible. Para el amor no hay distinciones, por lo que sus corazones amarían al máximo de sí, pues el verdadero desafío de sus vidas aún las aguardaba en la hermosa ciudad de Cape Mary, bajo el calor de los aplausos y las ovaciones de los espectadores del escenario Kaleido. Para Layla Hamilton y Sora Naegino, los verdaderos retos estaban a punto de comenzar.

Continuará…

Para no hacer muy corta la historia, contará con un final emotivo, como lo es para mí esta relación.

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